Martes, Hulyo 21, 2015

"Holmes & Watson, Madrid days" (José Luis Garci, 2012)

Así como "Supernova" no me pareció tan mala como la pintan, y sí una tomadura de pelo autoconsciente y gamberra, por las mismas fechas (hace un par de meses) estuve viendo otro disparate anómalo de la filmografía española, a la que se vapuleó desde todos los ángulos posibles cuando se estrenó. Y en este caso estoy más de acuerdo, porque "Holmes & Watson, Madrid days" da bastante penita, y la acabas mirando de reojo, avergonzado, apretando el paso, como cuando vas por la calle y un heroinómano se te acerca para pedirte suelto. Probablemente todo se explica con una reunión apresurada en la cafetería del Congreso, en la que Gallardón, a cambio de todo el tráfico de influencias ejercido durante tantos años para mantener a Garci en las pantallas del ente público autonómico, a precio de platino, le dijo a Garci que quería tener su ficha en el IMDb, que tenía una sobrina muy aficionada al cine a la que le hacía ilusión y guardaba una barba de broma cogiendo polvo. Y a raíz de eso, y que a Garci le había molado la primera temporada de Sherlock de la BBC, es decir, del TeleMadrid británico [risas] al que tanto debe, y quería intentar imitarlo, escribieron ahí al momento un guión en una servilleta. Emulando a Alan Moore, decidieron crear su propia Liga de los Hombres Extraordinarios, en un trepidante pastiche steampunk que mezclara a Sherlock, Watson, Jack el Destripador, Benito Pérez Galdós, Isaac Albéniz, un torero bizarro y un flamenco, repleto de acción, romance y aventura a raudales. Una vez puestos en faena, la cosa resultó parecerse más a un episodio raro de El secreto de Puente Viejo con toques de matrimoniadas de José Luis Moreno, iluminado como un Estudio 1 de los setenta. Con fallos de ráccord, interiores de corchopán, barbas postizas que se mueven, actores desganados y que se nota mucho que les da cosica que les enfoquen, chistes localistas cuando se supone que hablan en inglés, chistes privados trasnochados como los que cuentan Garci y los colegas en su podcast Cowboys de medianoche, y un ritmo absolutamente inexistente. Da la sensación de que a partir del puñado de ideas que apuntaron Gallardón y Garci en la servilleta delante del tercer solisombra, se pusieron a rodar, y se dieron cuenta de que no había guión cuando ya casi se acababa el presupuesto y el alquiler de atrezzo cedido por el Museo de Cera. En su momento estuve viendo "Tiovivo C. 1950", otra película reciente de Garci, y allí quedaba claro que no había guión, ni ninguna necesidad artística de expresar absolutamente nada, sino únicamente obsesión por producir y hacer caja, y por repetir una y otra vez que "cualquier tiempo pasado fue mejor". Aquella, tal como revelaba su título, solo era un carrusel de imágenes y cameos de gente famosa hablando, sin ton ni son, como una especie de cuadro en movimiento en honor a la nostalgia. Pues con ésta pasa exactamente lo mismo, salvo que no te avisan. No hay guión, no hay historia, y todo se reduce a señores trasnochados y petulantes hablando sobre cosas. De vez en cuando se menciona un asesinato, o a una suripanta o a un político bribón, pero estás deseando todo el rato a que uno de esos señores se quite la careta y todo haya sido un sketch surrealista de broma. Pero no. No llega ni a humor involuntario. Es como contemplar una partida de brisca a través de unas gafas tintadas. Una cosa fascinante.

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