sábado, 30 de julio de 2005

Pie de Flickr: Tanako el zampapapas

'Selfportrait', ©2005 James Corey Coffelt

Es bien sabido que tanto en China y Japón (cuya gastronomía más común nos es bastante familiar) como en el resto de países del Lejano Oriente apenas comen patatas. No verás patatas dentro del sushi, hechas tempura o en un rollito de primavera. La patata es un alimento traído de las Américas al Viejo Continente por los primeros colonos, y que forma parte de nuestra dieta clásica, pero no es muy habitual utilizarlo como ingrediente en aquellas tierras cuyas principales aportaciones al menú universal son el arroz y la pasta, y cuya mayor industria es la del pescado, especialmente en las islas del Sol Naciente.

El protagonista de la foto de hoy es Hishiro Tanako (el lector ha de saber, si no lo sabía ya, que en Japón el orden de colocación de los nombres propios se altera, y en este casi "Hishiro" es apellido y "Tanako" el nombre de pila; supongo que ellos estarán hartos de hacer la misma matización con los nombres occidentales), en una de las pocas fotografías que existen de sus últimas horas de vida, cuando era conocido únicamente como El Zampapapas. Mitad accidente de la naturaleza, mitad leyenda urbana. Sin embargo, la rumorología oficial asegura que se trata de una fotografía y de una historia reales, que conmovieron a la sociedad nipona hace sólo unos meses.

Tanako era hace tan solo 5 años el director de la compañía Masitsuka Press, una de las tres editoras de prensa y revistas más importantes de Japón. Así como un respetado coleccionista de cuadros y utilitarios europeos. Tal es así que en Sapporo, la ciudad en la que reside y donde la Masitsuka tiene sus oficinas centrales, existe un museo del automóvil donde se puede observar la evolución de estas máquinas y fotografiarse junto a dos de los modelos originales inventados por Carl Benz a finales del siglo pasado o conocer alguno de los prototipos de Lamborghini, Ferrari o BMW del futuro que aún no están en el mercado; y la mayoría de las máquinas pertenecen a la colección particular de Tanako.

Nacido en 1970 en la ciudad de Tokyo, al cumplir la mayoría de edad recibió la empresa de su padre, el Sr. Hishiro Akira, la Masitsuka Press, una gigantesca empresa que comenzó como un pequeño taller-imprenta que publicaba un único diario local dirigido a los jóvenes de la ciudad, y a partir de los años 50 creció de una forma espectacular editando a algunos de los más afamados dibujantes de manga e historietistas de prensa haciéndose con una golosa porción del pastel de aquel mercado, y especializándose poco a poco en prensa y comic erótico. Cuando a mediados de los ochenta Tanako se puso al frente del timón de la compañía, tomó ciertas decisiones drásticas pero efectivas, como dejar de editar manga y centrarse únicamente en las revistas para adultos y la gestión de derechos de autoría de las fotografías de prensa. Con la entrada del siglo XXI no había una sola fotografía tomada en la alfombra roja de cualquier acto público de la aristocracia o el star-system nipón, ni ningún escándalo de la prensa rosa, que no dé dinero a la Masitsuka.

Y probablemente Tanako seguiría siendo el principal beneficiario de esos yenes, de no haber sido por su afición a la patata. En sus múltiples viajes a Europa y Estados Unidos, Tanako se convirtió en un auténtico devorador de patatas. Prácticamente podría decirse que su dieta estaba, en los últimos años, limitada a este producto. En todos los hoteles, recepciones o apartamentos que ocupaba, gustaba de atiborrarse de estos tubérculos de una forma enfermiza, generando en primer lugar una adicción física incurable (que le llevó a dejar de alimentarse de cualquier otro producto que no fuese la patata), y en segundo lugar un desarrollo anormal en su organismo, una capacidad de digestión que hacía que no sólo no engordara un solo gramo, sino que su salud se vio fortalecida. Continuando con su extraña y limitada dieta, a pesar del consejo de médicos, amigos y familiares, Tanako dejó de lado casi toda su actividad laboral y social, al notar que las patatas estaban otorgándole una fuerza, agilidad y resistencia inusuales. Tanako destrozaba involuntariamente todo lo que tocaba y podía pasar semanas enteras sin dormir, entre otras cosas. Y dedicaba todo ese tiempo a comer patatas, en casa, en la oficina, antes, durante y después de sus viajes, a todas horas del día y de la noche.

En 2002, sus colegas en la Matsisuka observaron que las decisiones que tomaba eran del todo absurdas, y siempre estaban relacionadas con la presencia de patatas en los reportajes de sus revistas, en los titulares de sus periódicos y, por supuesto físicamente, en enormes bandejas, en todas las reuniones y eventos de la empresa. La última decisión que tomó fue que se cambiaran todas las páginas de todos los rotativos que dirigía por la fotografía de una enorme patata frita. Eso fue demasiado, y la junta de accionistas decidió relegarle del puesto y mantenerle alejado del negocio. Tanako aceptó, y no pidió ninguna indemnización: se contentaría con tener a su disposición a un cocinero las 24 horas del día, proporcionándole ese alimento que os estáis imaginando.

La vida de Tanako, casado y con dos niñas en edad escolar, tomó tintes drásticos cuando hizo su primera aparición pública después de un lustro sin dejarse ver por nadie, y convertido en objetivo de todo tipo de rumores y maliciosos comentarios en los medios de comunicación. Fue en diciembre de 2004, durante el Festival Anual de la Nieve de su ciudad. Durante la inauguración de una exposición de arte que tenía lugar entre los actos oficiales de dicho Festival, y en medio de una lluvia de flashes de los fotógrafos de prensa dirigidos a la neumática actriz y modelo Yoshituke Moon (la madrina del acto, y la mujer más deseada y perseguida de Japón todavía a día de hoy), de detrás de una cortina apareció Tanako, aferrando entre sus manos una enorme patata de unos cinco kilos, con una camiseta que mostraba una enorme tortilla española y desnudo de cintura para abajo, mostrando cómo tanto sus genitales como sus órganos de la vista y el olfato habían desaparecido debido a una mutación provocada por el desuso y por la desproporcionada ingesta de patatas, como informaron después fuentes cercanas a la familia. Su rostro era ahora una enorme boca, por la que no dejaba de introducir más y más patatas fritas de bolsa, mientras gritaba con la boca llena que «el mundo debe arrodillarse ante esta patata», en referencia al artículo que sostenía entre sus poderosas manos. La policía se vio obligada a abatir a tiros a esa persona sin rostro, todo boca, que se paseaba asustando a la multitud, al estar «provocando un escándalo público y carecer de invitación al acto», según el informe policial. Nadie denunció la muerte, ni quiso hacerse cargo del cadáver. Y aunque toda la opinión pública sabía que ese extraño ser era el antaño envidiado multimilloranio Hishiro Tanako, el caso fue tan controvertido y desagradable que se archivó como anónimo y las información oficial se limitó a hablar de un "desconocido perturbado", al que se bautizó como Tsu-noké ("el Zampapapas").

Tanako murió fuera de sí. La mutación había terminado por sumirle en la locura, y desde hacía varios meses vivía escondido entre los contenedores de residuos sólidos de una fábrica de aperitivos industriales de las afueras de Sapporo, sin hacer caso a ninguna de sus necesidades vitales excepto a la alimentación. El grupo de techno-punk nipón The Sacred Mazapans Go Go publicó pocas semanas después de su muerte el single "Stay on your knees and kiss the potato" en referencia a los últimos minutos de vida de Hishiro Tanako, gran éxito de ventas y número uno en las listas durante 13 semanas consecutivas.

(La fotografía es ©2005 James Corey Coffelt, Disturbed By Echoes).
La triste historia de Tanako Hishiro es 10% real

Posters

Me he pasado una hora de lo más tonta haciendo esto...

La legión bloguera te necesita, muchacho/a La teoría más inconexa y desconocida de Albert Einstein


Haz caso a lo que dice el burgués Se busca a este desgraciado

(Los banners están hechos en glassgiant.com y hetemeel.com, si bien yo me he limitado a copiar la idea de Monkeys For Helping).


...cuando yo lo que en realidad quería hacer era esto (porque lo prometido es deuda):

The crazy gray-eyed dishes joins the giant long-armed iron creature from outer space to attack the Earth


(En este caso, la herramienta utilizada está en Minijuegos.com, es muy chula y es un vicio. Le dije a Alex Werden que le haría uno).

Que paséis buena tarde.


El marcianito pide colaboraciónActualización:
Álex Werden propone en los comments hacer extensiva la postermanía, de forma que si alguien lee esto y está interesado en el jueguecito de crear carteles, que se anime a hacer uno sobre Frunobuland (ahora me toca a mí) y colgarlo en su web solicitando la participación del siguiente interesado. O algo parecido. Es decir, crear una nueva cadena entre blogs. No sé si pasará de aquí, pero la propuesta hecha está.

Recuerdo el enlace: Minijuegos.com.

Una vez terminado el póster, para poder conservarlo, hay que mandarlo por e-mail al destinatario, o hacer un pantallazo y pegarlo en un programa de dibujo para así poder convertirlo en un archivo de imagen. ¿Alguien se anima?

Hombliguismo a bombo y platillo

miércoles, 27 de julio de 2005

80 millones de blogs

José Viruete escribió un bonito y divertido artículo el pasado 1 de julio, a su manera, sobre mitología popular, y concretamente sobre algunos íconos que él considera “quemados”, ya sea porque que le saturan personalmente o porque a nivel social se les ha dado una publicidad insoportable. Está muy bien. Tanto la página como el blog de Viruete me gustan, y los leo a menudo.

Ciento setenta y tantas personas, con o sin blog, dejan un comentario allí, opinando sobre el artículo.

(Yo me he levantado esta mañana a las siete. He desayunado unos quelos y dos cucharadas de cola-cao con pepinillos. Me he duchado enjabonándome de abajo a arriba, poniéndome champú en todas las partes del cuerpo con vello, y vistiéndome antes de estar seco del todo, como siempre. Manías. Me he peinado a raya y me he vestido, elegante y como si fuese un ejecutivo emprendedor y con futuro, pero sin chaqueta ni corbata).

El Dr. Zito también se hace eco del artículo de Viru, y es por él por quien me lo he leído y me he animado a escribir esto. Le iba a dejar un comentario a él, que me transmite más afinidad y confianza para hacerlo, pero me estaba quedando muy largo, así que lo he cortado y pegado aquí, que tengo más sitio y pongo aproximadamente aquello que se me pone en los cojones, limitado y moderado únicamente por mis ganas y, a veces, el “temor” o, mejor dicho, la vergüenza por la repercusión que pueda tener lo que escriba, según quiénes o cuántas personas lo peudan leer; es decir, cohibido un poco, sólo un poquito, por el “qué dirán”.

(La verdad es que justo en este momento ya debería estar entrando en la oficina, pero llevo varios días llegando el primero, y anoche me acosté tarde y estoy remolón. Además, ayer le dije a mi jefe que llegaría un poco tarde porque tenía que ir al banco a cobrar una cosa, y es verdad. Claro que él no sabe que todavía estoy aquí sentado en el ordenador de la casa de mis padres, y todavía con el pijama fucsia de verano. Sólo la parte de abajo).

En respuesta a lo que dice Viru respecto al epígrafe de "Los Blogs" como una de las cosas más "quemadas", yo quiero decir que si hay una cosa que está quemada, abrasada y chamuscada, en mi opinión, es repetir, por encima del hombro, y a menudo desde un blog, lo ridículo y quemado que está el tema de los blogs. La pena que da pensar, con superioridad y una sonrisita de ceño fruncido, que hay 80 millones de blogs «que no son como el mío, y por lo tanto apestan», o que «hacer un blog es una cosa necia, menos en el caso de ese periodista tan excepcional; yo no lo hago porque me parece estúpido, pero si lo hiciera lo mío trascendería y daría una lección al mundo». Lo ridículo del asunto, que éste o aquél son una mierda porque dicen esto o aquello... A mí me huele a chamusquina. Cosas así las he leído más veces que artículos sobre los recuerdos y la guía de episodios de Pumuki.

Mi hermano de 12 años tiene un blog en spaces.msn, en el que cuelga "fotos de Yonkis.com", fotos del Windsor, de la nieve o de su hamster (un bicho todoterreno, un superviviente, precioso y de noble estirpe), sesudas cavilaciones de niño de 12 años y frases como "K wapo, neeeeeeng!!". Tiene muy buen gusto, y un público que le sigue. Sus amigos le dejan mensajes y él deja mensajes a sus amigos. Es una extensión del Messenger, ese programita que tanto le gusta, y que a mí me parece una señal del inminente Apocalipsis, y no me quejo. Yo alguna vez entro en su blog y me parte el corazón. Me parece una cosita entrañable y me acuerdo de él. Me emociono un poco y todo (porque casi no le veo en persona), pensando en cómo ha dedicado la mañana de un sábado a recorrerse las calles de mi viejo barrio, a tirar unas fotografías con tanta ilusión para ponerlas en su Blog.

(Ayer estuve comiendo con un amigo de toda la vida, que trabaja a dos minutos de mi nuevo lugar de trabajo, y no veas qué risa, porque ninguno de los dos sabíamos dónde trabajaba exactamente el otro. Fuimos en su coche al piso que comparte en Carabanchel, a) porque yo no conduzco; y b) porque tenía mi nevera únicamente ocupada por telarañas y tranchetes. Después de comer estuvimos viendo “Big Fish”, que me parece una película maravillosa y creo que si no hubiera estado con él habría llorado un poquito. Tenemos confianza como para habernos pasado todo el rato tirándonos pedos, pero no como para manifestar esto el uno al otro, al menos no ayer).

Estoy seguro de que si mi hermano y todos sus amigos en masa leyeran mi blog o cualquiera de los blogs que Viruete dice que son buenísimos y se salvan de la quema, le parecerían mierdas tan grandes e incomprensibles que es posible que pensase en lo ridículo que resulta que varios millones de personas cortadas por el mismo patrón pierdan su tiempo en darle un diseño personal y escribir esas majaderías, para reivindicar que cualquier tiempo pasado fue chanante o que el disco que se compró ayer, ese mismo que se bajaron del E-Mule otros dos billones de jóvenes bloggers, está pichí-pichá. Lo que mi hermano no haría, porque es un sol, sería correr a su blog a decirlo. No creo.

No hace falta que uno tenga 12 años y el otro sea un blogger pajero aledaño a la "Burrosfera 2005". Son dos ejemplos como cualesquiera otros.

(Hoy es jueves, por lo tanto esta tarde tenemos mus. Aunque sea un rito tan limitado y tan, lo reconozco, machista y primario, según el resto de los miembros de mi círculo de amigos, para mí es el mejor momento de la semana. Soy de esos jugadores a los que les gusta arriesgar, y ganar las partidas por un órdago forzado aún cuando voy ganando por dos vacas. Me gusta tener los amarrekos en fila encima del tapete, beberme no más de tres copas de ron Negrita con coca-cola durante el proceso, aunque creo que hoy iremos a cervezas, y me desmorono cuando veo que la cosa está perdida. En esos momentos soy incapaz de farolear).

En mi, con perdón (y sobre todo resignación), burrosférico-pajera opinión, hacer un blog es un pasatiempo como cualquier otro, Ni más ni menos. Exactamente al mismo nivel que la pasión por el fútbol, ver “Aquí hay tomate” o tunear el Ibiza. Pero que desarolla inevitablemente la creatividad y ciertas características intelectuales y sociales. Y la cacareadísima opinión bufa que existe sobre este fenómeno de la proliferación de blogs (por dios, que no me cebo con el amigo Viruete, ni mucho menos, pero es quien inspiró este post, y además su artículo es de humor y en un contexto... viruetil), me hace un poco de gracia, cuando no había visto hasta ahora el mismo levantamiento, toda una corriente de opinión creada, hacia la filatelia y el juego de las canicas. O, por poner un ejemplo más cercano, la existencia de diarios privados en papel o el intercambio de correspondencia que existe desde tiempos de Nefertiti.

Por más vueltas que le doy, y será porque no he leído lo suficiente sobre el tema, no consigo entender por qué hay gente a la que le llega incluso a molestar que exista esto de los blogs. Pienso en las características de un blog, y no consigo verle los tres pies al gato. Es que basta con no hacer click ahí, ¿no? ¿Por qué hay que analizarlo desde una tribuna y desde una posición de superioridad? Pregunto, no lo cuestionaré del todo hasta que no haya leído otras opiniones.

(Ahora me voy a vestir, creo que con una camisa de mi padre aprovechando que están de vacaciones y yo estoy instalado en su casa, que por eso estoy conectado a Internet a estas horas. Voy a ir corriendo al banco a cambiar un papel por billetes, que probablemente me gaste esta misma tarde. El fin de semana se prevé soberanamente aburrido. Con un poco de suerte salga el viernes o el sábado. No creo que haya plan para los dos días, porque en Madrid no se ha quedado ni el Tato, ni Rita, ni Ripio. Creo que voy a pasarlo también aquí en casa de mis padres, aunque tendré que pasar por mi casa para cargar el móvil, regar las plantas y comprobar que no ha entrado un caco a llevarse la tele. Aprovecharé para grabarme unos cuantos discos que me han prestado, y para terminar de escribir un extenso artículo sobre el Suicidio que tengo en ciernes, y que sin duda millones de personas, en caso de leerlo, considerarían una impresionante pérdida de tiempo, e incluso les encantaría, por qué no, quedar conmigo para reírse en mi cara).

Me llamo Frunobulax y tengo muchos discos, tebeos, películas, objetos de la infancia y libros; un viejo armario ropero de segunda mano con prendas muy desfasadas; un canario que canta con pizzicatos; un futuro triste y poco esperanzador y un puto bloguito, que naufraga entre otros 80 millones de putos bloguitos. Todos ellos de una hermosura y un patetismo directamente proporcionales a los de sus autores. (Y me piro corriendo, que son las 8:14, y si no a ver qué cara de pánfilo le pongo a mi jefe, que por cierto se parece un huevo a Buenafuente).
Blog

lunes, 25 de julio de 2005

Steal this MP3 (3)

MSR Madness, Volumes 5: I like yellow things
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n Una vez más, tengo que sacar a colación por aquí el inabarcable blog de la radio libre norteamericana WFMU. Se trata de un lugar donde imperan la música diferente, la cultura marginal, el buen gusto y la pasión por lo grotesco. Si todavía no eres habitual de este lugar, no sé a qué esperas para dejar de leer esto y correr allí. Además de historias y noticias, ofrecen descargas cada día de las canciones más extrañamente deliciosas, y acogen la radio más interesante del mundo, para quien esto suscribe.

En este caso, me quedo con un disco reciente que han tenido a bien publicar: "MSR Madness, Volumes 5: I like yellow things". Bajo esa chiripitifláutica portada obra del genial historietista Peter Bagge, se esconden 29 cancioncillas de folk-rock y country americano, a partir de poemas populares de allí. Melodías que hablan sobre la primavera, los animales, el amor, las grandezas de la vida, y también aconsejan sobre los peligros del consumo de drogas y la violencia. Con algún momento políticamente incorrecto, ya que no se trata de canciones para niños, sino musicalización de poemas populares, a menudo anónimos, o que forman parte de la culturilla popular de los yanquis. Un subgénero dentro de la música folk de los "cantautores" americanos, lindante con el sonido americana, con tintes conservadores y sureños, al que ellos llaman song-poem music. La gente llevaba sus poesías a centros de registro de la propiedad (song-poem companies), cobraban por dejar allí su texto, y cualquier cantante podía hacerse con él y convertirlo en canción. A menudo, incluso atribuyéndose la autoría intelectual de la letra en cuestión.

Esto de MSR Madness, como uno puede intuir enseguida, es una colección de song-poem music.
Las cuatro primeras recopilaciones se editaron para la venta y distribución normal en tiendas, a través del sello de poesía y literatura Carnage Press, entre 1993 y 1997 (nota para quien lea esto abducido por la portada: el vol. 1 tenía portada de Daniel Clowes, y el 4º también de Bagge).

El disco me ha gustado bastante, claro que yo tengo unas tragaderas como las del paso de Despeñaperros, y me conquista casi todo lo que se deje oír. Es música tranquila y relajante, acústica y con medios tiempos y cambios de ritmo muy interesantes. Uno se imprime la portada y el libreto anterior que regalan los de WFMU, y se hace un poco más feliz al momento.

En el mismo post, como habrá visto quien ya ha pinchado allí, ofrecen también el volumen 6 de la colección, "Rat a tat tat America", que no he llegado a escuchar pero que también recomiendo, por supuesto.

Como en este blog siempre damos más de lo que recibimos, enlazo también un lugar donde dan información y playlists de los volúmenes 1 a 4, a partir de la presencia allí del músico Rodney "Rodd Keith" Eskelin, epítome de este estilo, cuya sombra planea también, directa o indirectamente, por los dos discos de hoy. Pero eso no es todo, sino que estoy que lo tiro esta mañana, y además te invito a que recorras los American song-poem music archives, donde vas a encontrar más información de la que mereces, bios, listas de éxitos de elaboración propia, recomendaciones, jugosos enlaces y, lo que más nos interesa, decenas de canciones en formato MP3 para coleccionar.



Rocky Horror Show - Norsk versjon
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n No quiero dejar la página de WFMU sin enlazar otro disco que pusieron a disposición de todos nosotros hace ya algunos meses, pero que vale la pena recuperar: la banda sonora del musical de culto "The Rocky Horror picture show", en versión noruega, interpretada por el elenco que llevó a escena esta original obra de Broadway, por los teatros de aquellas frías tierras repletas de salmones y fiordos.

Evidentemente, es una simple curiosidad, bizarra y entretenida. El irredento fan de la película, aquel que se conoce de cabo a rabo (como un servidor) todas las canciones, encontrará una refrescante vuelta de tuerca a esas melodías, adaptadas para sonar en ese idioma (que parece venusiano), y ejecutadas con muchísima profesionalidad, con voces impresionantes, apenas quedándose a unos pocos centímetros de los talones de los cantantes originales. Incluso el noruego que se deja la voz emulando a Riff Raff / Richard O’Brien, sale bastante bien parado. Es el único disco de rock 'n roll en noruego que he escuchado en mi vida, y no suena mal.

Pero la cosa va más allá (porque aquí siempre vamos más allá), a vueltas con la maravillosa BSO de "The Rocky...", y llego así al tema central de este post. Los avezados DJs cazatalentos de WFMU han extraído estas canciones de una página web que compendia obsesiva y minuciosamente casi todas versiones que de esta banda sonora se han hecho, en formato MP3: Rockymusic.org. Aquí se puede descargar la versión original de 1974, así como versiones hechas por otros músicos, versiones diferentes o desechadas en el último momento, remixes, tomas instrumentales para karaoke, otras canciones de los músicos implicados, discos piratas y las versiones musicales de distintos lugares del mundo, como Mexico, Australia, Islandia o Finlandia. Horas y horas de música proveniente del túnel del tiempo, pasando por el castillo de Frank-N-Fürter, y directa a tus orejas.

El enlace de propina para este disco es un poco de autobombo.



Canciones de la serie Los Simpsons
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n Lo primero de todo, aclaro que la portada que figura aquí arriba no se corresponde con los emepetreses reseñados que acompañan a este texto. Ésa es la portada de "The yellow album", un disco de versiones adaptadas al mundo de los Simpsons, cantado por los principales actores de doblaje de la serie (en USA, claro). Como bien saben los completistas, además de éste, se han publicado dos recopilatorios que engloban cientos de canciones que, esta vez sí, suenan en los distintos episodios de la serie ("Songs in the key of Springfield" y "Go simpsonic with the Simpsons"), así como el primer disco de versiones ajeno a la banda sonora de la serie, que se llamó "The Simpsons sing the blues" (es decir, otro disco del estilo del "Yellow album") o los singles de los temas 'Deep, Deep Trouble', 'God Bless The Child' y sobre todo 'Do the Bartman', la canción que inició la simpsonmanía musical, el primer videoclip de la serie, que se llegó a emitir en la MTV, y que es una verdadera preciosidad.

Es decir, que puedes buscarte otra portada, si decides descargarte las canciones que aparecen en la zona de descarga de Simpson Crazy. No están todas las que son, pero sí son todas las que están: son sintonías del principio o del final de la serie, las entradillas musicales del programa de Pica y Rasca, del 'Eye on Springfield' de Kent Brockman o de programas puntuales emitidos en el canal de Springfield; también están ahí los números musicales que de cuando en cuando se lanzan a corear esos entrañables y amarillentos personajes; o el temazo johnnycashiano del anuncio del Canyonero, entre muchas otras cosas. Primero tenemos alguna categoría, y a continuación ordenados por capítulos. Más de 100 archivos musicales de descarga directa.

De regalo, rememorad el fabuloso videoclip de 'Do the Bartman'.
MP3 es mi apellido

Hipnotismo pop (3ª parte): cerdadas

"Drugs are for Losers......and Hypnosis is for losers with big weird eyebrows" - Fry, en la serie Futurama

Los ojos con chiribitas y la ropa a punto de hacer una regresión


A lo mejor a estas alturas queda alguien que se acuerda de que hace unos meses empecé un humilde dossier sobre la faceta más pop y colorista del hipnotismo, que tuvo dos o tres entregas pero lo dejé colgado, a pesar de mis reiteradas Pulsa aquí si estás solo en casa y con papel higiénico a mano, bribónpromesas de continuar con ello. Pasó a formar parte de tantas otras cosas que he empezado en este blog (los Frun-O-ramas, el prometido elogio mensual a Frank Zappa, el resto de secciones con entidad propia listadas aquí a la derecha, el "escaparate de admiración", los posts sobre documentos tontos dejados en mi buzón, el viaje por la América Profunda, que no ha terminado, y espero retomar este mes antes de esconderlo en el baúl de los recuerdos...) y que acabé dejando a medias. Perdí fuelle y lo dejé estar, ofuscado sobre todo porque perdí cierta información que tenía ya recopilada. De vez en cuando me acuerdo y se me ocurre una continuación (tanto de este tema como de los muchos otros que tengo a medias).

El caso es que hoy se me ha ocurrido darle bombo a uno de los enlaces que tenía preparados para aquel dossier. Uno que me impactó mucho, y que desde la primera vez que lo vi no me lo he conseguido quitar de la cabeza, ni tampoco de los bajos: se trata de Hipnotrick. Uno de tantos lugares de Nipona en apuros al oír 'Constantinopla'ponnno de pago en Internet, de esos con atractivo diseño y grumosas fotografías, que ofrecen millones de imágenes y de videos guarros. Pero en este caso, enteramente dedicado a videos robados de chicas que acuden a la consulta de un psiquiatra, que supuestamente se va a ofrecer a solucionar el problema de las jóvenes clientas a través de sesiones hipnóticas. Ellas se sientan, él menea, con perdón, un relojito de oro delante de sus ojos, y ellas caen rendidas. A continuación, el simpático doctor comienza a quitarles la ropa, acariciarlas, darlas de comer y de beber y tomarlas de aquella manera, tratándolas como a sumisas muñecas de trapo, de la forma más desagradable que se le ocurre. Se trata de magreo humillante, abusivo, duro y explícito. Un argumento propio de los sueños húmedos (de hombres y mujeres) o del cine para adultos, pero mostrado en este caso como si se tratase de casos reales. Concretamente, nos enseñan doce tráilers gratis... Porque todos sabemos que no hay nadie que de verdad pague por acceder a estas páginas, ¿verdad? En fin, que en su web estos degenerados lo explican mejor que yo.

Dicho de otra manera: por primera vez, un poco de ponnno en Frunobuland porque, para quien no lo sabía, en Internet también hay.

El tema de la hipnosis a traición en Internet da para largo. Casi que hemos hayado un nuevo sub-género del cine marginal cortito. Con sus leyendas, sus garbeos al borde de la ley y su secretismo, lo podríamos archivar al lado de las snuff movies, salvando las distancias. Un fetiche como otro cualquiera, basado en mujeres (y también hombres, en menor medida, como siempre hablando del género trotón) convertidas en robots o marionetas para uso del varón que posee el péndulo, y por lo tanto dispuestas a todo, de una forma impersonal, desprovista del trato, de la vergüenza y de cualquier preludio.

Buceando por las pantanosas aguas de internet, uno se puede encontrar con páginas dedicadas al hipnotismo para voyeurs, lugares específicos donde hipnotizan Internet hoy sustituye a la literatura pulp calenturientaa chicas aficionadas al BDSM o al cine de terror, webcams con mozas que se dejan hipnotizar, grupos de correo, páginas de ilustración o anime de esta temática, esclavas online... e incluso páginas que aseguran que se puede hipnotizar a la gente a través de Internet.

Para no dejar ese sabor de boca (dulce y a la vez salado, dicen) de la primera página homenajeada en este post, y para subrayar lo dicho, pongo unos cuantos ejemplos relacionados que he encontrado, en versiones más light, al azar y sin abusos: videos explícitos de mujeres que alcanzan el placer a través de la hipnosis; más de lo mismo: videos de hipnosis para fetichistas; un porrón más de videos, en versión japonesa y cutre; hipnosis erótica, llaman estos finamente a lo suyo; más videos, y más, y más...; una curiosidad para friquis: textos sobre actrices y modelos famosas hipnotizadas y "utilizadas" por un pajero anónimo (es ficción, claro); un compendio de historias en inglés...

Esto es sólo la punta del iceberg. Pero doy por zanjado el tema de la hipnosis con triple X poniendo tres páginas repletas de links: Hypnosis en Fleshbot; Hypnosis / Sleepy webring; Hipnofocus links. Podría entretenerme en visitar y comentar cada una, pero el tema no me apasiona tanto. Aunque quién fuera Giucas Casella de vez en cuando...
Mi primer post escrito con una sola mano, y omitiendo palabras malsonantes para evitar las visitas masivas esporádicas de tipos como yo, que este es un blog decente

miércoles, 20 de julio de 2005

Steal this MP3 (2)

...And none of them knew they were robots
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n Mike Patton, uno de mis fetiches musicales (ligeramente por debajo del dios Zappa en la escala Fruner), era el cantante de Faith No More, como bien es sabido. Posteriormente ha puesto la voz y el espíritu en bandas como Mr. Bungle, Fantômas, Tomahawk o Peeping Tom, amén de colaborar con genios como el saxofonista hiperactivo del espacio exterior John Zorn, o poner la voz en montones de discos. Además, Patton publicó dos discos experimentales en solitario, que nunca me canso de buscar, y que incluso reservé en una tienda del centro para que se los pidieran directamente a la discográfica, con tan mala suerte que durante el tiempo de espera se estreyaron dos aviones sobre las Torres Gemelas y el envío quedó truncado, al haber sido afectada la sede de Ipecac Records, su disquera.

Pero estoy divagando. A lo que iba es a que en la música de Patton, periódicamente, ha habido flirteos con el mundo robótico. Como en la saga Robot sex (de "Adult themes for voice"), las frías y vioentas colaboraciones con el citado John Zorn, o el primer disco de Fantômas, todo el dedicado a la experimentación inhumana. Temas como "la nueva carne", la ausencia de sentimientos o el mundo futuro son habituales en algunas etapas de su trayectoria compositiva. Y el disco que aparece aquí encima, "...And none of them knew they were robots", y que te puedes descargar en un pis-pas, respira de principio a fin ese mismo espíritu que busca Patton.

Se trata de un recopilatorio de canciones impagables alrededor de la figura de los androides, con canciones de grupos conocidos como They Might Be Giants (precioso su Robot parade), los propios Mr. Bungle con el tema que da título al disco, The Flaming Lips, las lesbo-bluffs soviéticas t.A.T.u., los one-hit-wonders Jimmy Eat World o Future Bible Heroes, algún desconocido para el abajo firmante haciendo versiones de Kraftwerk o la estrella del pop espacial italiano Cosmo Vitalli. No sólo es un disco de música gratuita con su portada y sus datos para descarga instantánea, con la ilusión que me hace, sino que es una colección cohexionada, con canciones raras y muy interesante. A descargar.



Joe Meek
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n Sin duda, en la biografía de Joe Meek aparecerán un montón de veces las palabras "genio" y "loco". Homosexual y adicto a los alucinógenos, esa biografía se podría archivar junto a las de esos otros productores de música rock de los sesenta que hicieron historia con sus inventos y sus revolucionarias técnicas en el estudio de grabación. Concretamente, la batuta de Joe Meek está detrás de artistas de gran éxito de los años sesenta, como el desagradable garagero de culto Screaming Lord Sutch, John Leyton, The Outlaws, The Honeycombs y decenas de grupos con nombres que empezaban por "The--", como era la norma entonces. Un auténtico mago del rockabilly, el doo-wop y el northern soul.

Pero además de arreglista y multiinstrumentista, Meek era un compositor musical obsesionado casi hasta la paranoia con el ocultismo y la vida extraterrestre. Así, en 1965 compuso el tema Telstar, en honor del satélite que iba a ser lanzado para localizar vida alienígena, y lo grabó con el grupo de surf instrumental The Tornadoes, logrando el primer nº 1 de las listas norteamericanas para un grupo británico (Joe era yanqui, pero emigró a Gran Bretaña debido a la persecución que sufría dada su homosexualidad y sus tendencias comunistas).

En definitiva, una vida llena de excesos, visiones, sexo, drogas y rock 'n' roll, que parece que inevitablemente terminó en un asesinato y su posterior suicidio, que vale la pena conocer (en el nº 5 de la revista española Bizarre venía un interesante reportaje, traducción literal de éste).

Y aterrizando en el disco recomendado, se trata de raras composiciones experimentales de dominio público (hay otros recopilatorios más interesantes, con mejor sonido y que recogen sus composiciones en la voz de artistas consagrados), recreaciones de sus temas más obsesivos, fraseados y tarareos de sus amigos sobre sus temas instrumentales de mayor éxito, improvisaciones en piano e incluso juegos de distorsión. Como digo, no es lo más comercial y digerible, pero me ha gustado mucho, y da una idea del aspecto más torcido de su personalidad.

De regalo, enlazo dos temas también de descarga directa, del homenaje que el marciano sello español Spicnic (quiénes si no) hicieron a Joe Meek hace tres años, para el recopilatorio "Oigo un nuevo no-mundo" (más MP3's descargables de Spicnic aquí):

O Parade - Spook walks
O La Prohibida - My Johnny doesn't come around anymore

Por cierto, que este disco se encuentra alojado dentro del impresionante catálogo de Comfort Stand, un sello virtual que está editando semanalmente deliciosas composiciones eclécticas e inclasificables. Echadle un vistazo.



Frank Zappa Bootlegs
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n La cita tiene lugar los viernes. El lugar, el inabarcable rincón dedicado a Frank Zappa Kill ugly radio. Allí hay un blog, listados, curiosidades, anécdotas, un foro y cientos de cosas más sobre el genio de bigote y mosca.

Y el genio de bigote y mosca, además de regalarnos más de sesenta discos imprescindibles y unos cuantos temas inéditos (que sus fans sabemos que acabarán viendo la luz tarde o temprano), tenía por costumbre grabar casi todas sus actuaciones. Porque era difícil ver dos conciertos de Zappa y los Mothers iguales. El escenario era el hábitat natural de Zappa. Allí también creaba, improvisaba y sobre todo matizaba y daba nueva dimensión a sus canciones. Hay canciones hechas por Zappa que sólo están en sus directos, y versiones majestuosas que a veces superan al original. Y al estar grabados personalmente por Zappa (a partir de decenas de conciertos construía luego sus numerosos discos oficiales en directo, o los discos de solos de guitarra, o añadía algo en estudio...), tienen un sonido respetable. Y sí, hay cientos de discos piratas de Zappa repartidos por el mundo.

El caso es que hay alguien que se dedica a postear semanalmente un disco pirata de Frank Zappa en internet. Lo hace todos los viernes desde hace tres años, como mínimo. Se llama Gilles, y esta es la dirección a la que tienes que acudir cada semana:

http://www.killuglyradio.com/features/miscellaneous/gilles_friday_boot.php


Concretamente, esta semana están con la segunda parte del disco pirata Not blood likely, grabado en el Wembley Arena el 19 de abril de 1988. La primera parte ya no se puede obtener aquí. Pero si te das prisa, te puedes bajar el divertido Texas Motel Medley (con un sonido bastante regular), la trilogía de versiones de los Beatles que Zappa tocaba de vez en cuando, cambiando la letra a tres conocidas canciones de los Beatles para ironizar sobre los más catetos habitantes de la América Profunda, precisamente: Norwegian Jim (Norwegian wood), Louisiana hooker with herpes (Lucy in the sky with diamonds) y Texas Motel (Strawberry fields forever) (la descacharrante letra de las tres se puede encontrar pulsando sobre cada una). Además, en este concierto desgrana sus otras dos versiones más conocidas: el Stairway to Heaven de Led Zep, y el Bolero de Maurice Ravel.

En definitiva, un lugar en el que encontrar MP3's de conciertos piratas (bootlegs) completos de Zappa, con el añadido de la sorpresa semanal y las prisas antes de que sea imposible volver a tenerlos. Para completar la información y, a veces, hacerse con una portada, se puede acudir aquí o aquí (nota: el de hoy, vaya por dios, no está, y he pillado una imagen al azar para la portada... sorry).
MP3 es mi apellido

Steal this MP3 (1)

RIAA - Sounds for the sun-set
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n Este curiosísimo y refrescante disco veraniego que ves aquí arriba, bajo el título de "Sounds for the sun-set", no se trata de un incunable de un cuarteto femenino de pulso y púa de principios de siglo, como miente la imagen, sino de un experimento del colectivo RIAA (Really Interesting Audio Adventures). Un recopilatorio formado por 18 cachondas canciones, a base de collages que mezclan conocidísimos temas de distintos estilos, juntos, revueltos y agitados, con un hilarante y espectacular resultado.

Es el caso de Holiday Inn: Cambodia (remezcla del Heatwave de Martha Reeves & The Vandellas y el Holiday in Cambodia de los Dead Kennedys), Sweet California girl o' mine (Beach Boys + Guns 'n' Roses), SKAwaii Five 0 (el famoso instrumental surfero de los Ventures para la serie 'Hawaii 5-0', en versión ska con ayuda de Toots & The Maytalls) o Can't touch this surfin' safari (evidentemente, MC Hammer + Beach Boys).

Descárgatelo aquí, o escúchalo aquí.

Por cierto, que por si alguien no se ha dado cuenta, este/os tipo/s de RIAA toman (el pelo con) su nombre de (a) la Recording Industry Association of America, algo así como la SGAE yanqui, dejando claras sus intenciones.

Puedes encontrar otros experimentos de RIAA, los pranksta-rappers M1-Assault y otros chiflados en la página principal de la emisora M-1, en su sección de discos o en el blog asociado Music for maniacs.



Kleptones - A night at the hip-hopera
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n Un collage parecido nos ofrece el grupo The Kleptones. Como bien evidencian su título "A night at the hip-hopera" y su portada, este disco es una parodia-homenaje del "A night at the opera" de Queen, pero cambiando la voz de Freddie Mercury por fraseados de clásicos del rap como Eminem, RUN-DMC, Public Enemy, Justin Timberlake, Vanilla Ice, Beastie Boys y un largo etcétera (aquí hay algunos datos sobre los samplers utilizados).

Recomendado especialmente para fans heterodoxos de Queen (como yo mismo) o para todos aquellos, que los hay, que no se han acercado a su música por prejuicios sexuales. Ahora puedes escuchar los impresionantes temas de Queen sin gorgoritos, y con el toque machote de los raperos americanos, ¡ya no hay excusa!

Descárgatelo aquí, aquí, aquí, aquí, o a través de este torrent.

Ah, y no es el único discollage que nos han legado los Kleptones. ¡Hazte también con este homenaje a The Flaming Lips, "Yoshimi Battles The Hip Hop Robots"! Y quédate con su blog, donde cuelgan más rarezas y exclusivas.



Menor.biz - Garageros extranjeros
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n Y voy a terminar por hoy con un recopilatorio al uso de garage rock que ha confeccionado el amigo José Menor para su estupendo blog de música y diseño: "Garageros extranjeros". El post es de hace algún tiempo, pero no me di la suficiente prisa para bajarme todos los temas, y JM ha tenido la deferencia de volver a colgarlos para mí, y para todo el que se de prisa y se las baje durante el día de hoy. ¡¡MAÑANA DESAPARECEN!! A correr, eso sí, sin pasarnos con su ancho de banda.
De momento, tres disquitos

viernes, 8 de julio de 2005

Un largo y tortuoso viaje (imaginario) por la América Profunda, de la mano de Kevin Smith (Tercera parte)

Nuevos protagonistas de nuestro viaje. No es una burla: yo soy más o menos como el de la derecha


Buck y Chuck son amigos desde críos. Viven en Vientosazules, Kansas, un pueblo del tamaño de Salamanca con 130 felices habitantes. Los dos tienen un rancho de 8 hectáreas con los jardines siempre perfectos y brillantes. Ambos son aficionados al béisbol (a muerte con los Wichita Lieutenants), a la Bud fría, a echar pulsos espontáneos, a disfrutar de la familia durante el fin de semana y a las películas de Sam Peckimpah, aunque si les preguntasen no sabrían decir si Peckimpah es un director de cine o un ex presidente. Buck trabaja en la serrería del vecino pueblo de Pasalacqua; Chuck se deja la piel en la mina de Sassafras County. Buck conduce un Oldmobile Dynamic del 63; Chuck, un Ford Canyonero. Buck lleva una gorra azul de los Leuts; Chuck, un sombrero vaquero blanco con unos cuernecitos de toro en la parte delantera.
En esta tercera entrega, llegamos a Vientosazules, y después de veinticinco Four Roses en la cantina de Wilson (Wilson’s Wheels ‘n’ More bar & grill, a dos millas del hogar de Buck y Chuck) y dejarnos ganar al pool, Buck y Chuck acceden a hacer de guías en la tercera jornada de nuestro viaje imaginario por las carreteras de la Norteamérica Profunda.

Desiertos de neón

Un amigo mío me ha contado decenas de veces un viaje que hizo por Estados Unidos. Es de esas personas que tienen mucha gracia contando las cosas, pero que cuando sale el tema cuenta siempre las mismas anécdotas. Así, de su periplo norteamericano hay tres cosas que sé como si las hubiera vivido: a) Que vio a seis rabinos caminando en fila india en mitad de Manhattan; b) Que en Chicago había casi tantas limusinas como taxis; y c) Que existe una ley en Estados Unidos que obliga a que las carreteras que comunican los distintos estados tengan un tramo en línea recta de al menos 10 kilómetros, por cada 100 totales, para aterrizajes de emergencia de los aviones. No he podido corroborar esto, pero me parece una cosa muy simpática, y podría ser una explicación para esas eternas autopistas que vemos en las películas, que atraviesan el desierto y que se ve antes la curvatura del planeta en el horizonte, que una miserable curva. Lo que no sé es si existen leyes acerca de la instalación de esos muffler men y esculturas roadside que estamos glosando. Yo creo que no. Así como en España sabemos que colocar un cartelito de Mahou a la puerta de un bar tiene un impuesto considerable, y es fácil que te lo nieguen, y que en las zonas históricas están totalmente prohibidos los carteles llamativos, en USA vemos carteles de neón saturando todas y cada una de las plazas y calles de las ciudades, como en la imagen de debajo, tomada por Chuck en Broadway, o esas imágenes mentales que todos tenemos de Las Vegas, Chinatown, New Orleans, Los Angeles o Seattle iluminadas de noche, con esos cartelones de sex shops, cines u hostales. Es cierto que en Asia la neonmanía es incluso más exagerada, pero EEUU tiene también una gran cultura de iluminación urbana casi circense.

Broadway de noche


Pero en lo que estamos inmersos es en esas carreteras en las que aterrizan aviones, y concretamente en el extraño y atractivo cartelismo que las decora. Aquí no hay mucho que categorizar. En todos los casos, estos carteles anuncian bien moteles de carretera, bien restaurantes o bien burdeles. Como aquí. Lo que sí podemos es separar aquellas más normales, que se reducen a un texto informativo y una sencilla flechita o estrellita, de esos otros fantásticos carteles que son como pequeñas obras de arte de neón, con dibujos de coches, personas, cuadros enteros, con movimiento y sonido. Ejemplos de cartelitos humildes tenemos por ejemplo en éste de Casa Malaga, a las afueras de Las Vegas (NV); éste otro más sugerente de The Capri, Un buen ejemplo de todo estoen Lake Tahoe, Californa; éste de Barstow, CA, es sencillo pero en cinco fases; en Clarksville hay un cartelón que es una parodia de los de Hollyday Inn, y por eso nos es familiar; en Columbia, Ohio, tenemos un ejemplo de cartel clásico norteamericano donde los haya; en Espanola, Minnesota, tienen este complejo cartel luminoso de Santos y Demonios, un bar de carretera en el que venden Rioja Marqués de Cáceres.

En cuanto a carteles más sofisticados, con muñequitos, tenemos éste de Fallon, Nevada, que tiene un vaquero echando el lazo con el precioso detalle de "God bless America"; el Apache Motel con el indio y la flecha; uno de Green River (Utah) que parece muy completo, con la jamona arriba, y anunciando billar, comida y habitaciones; no digáis que no os tomarías la penul en el Timber Bar de Montana; Betts Big parece el lugar perfecto para camioneros (Chiefland, Florida); esta botella de licor de Milwaukee aquí no sería ni siquiera legal mostrarla; otro ejemplo sería este fotógrafo caricaturesco,Dios nos bendiga, a nosotros y a nuestro salvaje intervencionismo, al ketchup y a Chuck Norris en Utah; ejemplo de muffler man en 2-D, del tejado de un taller, en los alrededores de Chicago; un camión con volquete móvil, cerca de Indiana; Davies' Chuck Wagon Diner está en Denver, pero no desentonaría nada en Springfield; mirad qué cosa más fea, un neón con figura a la luz del día (Wells, Nevada); y no digamos ya cuando un bar de carretera de Montana, como el Cowboy bar, cierra sus puertas para siempre. Cuando se hicieron las enormes y velocísimas interestatales pasó algo parecido al ejemplo de España, que al construirse las autovías aquellos fantásticos lupanares y restaurantes familiares de la viejas carreteras nacionales sucumbieron al más cruel ostracismo; así, no es difícil toparse con imágenes apocalípticas como este bonito cartelón oxidado y abandonado en Champaign-Urbana, Illinois.

Termino este espeso apartado con unos pocos ejemplos de carteles de carretera que no Más de lo mismoanuncian ni indican nada, sino que lanzan mensajes al viajero. En Knoxville, TX tenemos un luminoso que reza "Dios bendiga a nuestras tropas y a los EEUU", otro de "Que la mano de Dios guíe a nuestras tropas", o un tercero de "Saludamos a los héroes de nuestra nación"; tan bizarros como grandes estos carteles que hay por Arizona con conejos y el texto de "Here it is", que podemos comparar con los toros de Osborne, ya que inicialmente eran la seña de una compañía postal, pero una vez que quebró se decidió dejarlos; esta cruz que dice "Get right with God" en mitad de una carretera de Lilly, Kentucky, a mí me ha dado un susto terrible; claro que estaríamos toda la vida si nos dedicásemos a glosar estos cartelitos o señales trucadas que hay por doquier con avisos como "Coto de caza: ojo no disparen a los niños", "Si aumentas la velocidad, mueres", "Aviso: árbol en mitad de la carretera" o "Peligro: agua en la carretera durante la lluvia".

Próximamente, 'art cars', museos, festivales, pueblos singulares y otros símbolos de la más absoluta demencia

CONTINUARÁ.......

Este ha sido corto y más sosete, pero es por poner algo, porque me voy de vacaciones

miércoles, 6 de julio de 2005

Homenaje a Lance Loud

o "La búsqueda desesperada y pasándose tres pueblos de sus 15 minutos de fama junto a Warhol"

Retrato sobrio, para la posteridadEn estos comienzos del siglo XXI estamos desgraciadamente acostumbradísimos a que las cadenas nos alimenten con reality shows todos los santos días, a todas horas. "El show de Truman" ya es una realidad desde el año pasado en Alemania, y precisamente mañana se estrena en Telecinco la nueva generación de realities, con "Bucaneros", ése concurso rodado en Puerto Banús en el que 25 fantoches dedicarán seis meses a remar en las galeras y sobrevivir a las zambullidas en el banco de tiburones, castigo mortal para aquellos que menos gracia hagan a la audiencia; en "Gran Hermano Extra Hardcore VIP", a comienzos de la próxima temporada, veremos emocionados desde casa cómo los famosos de tercera división de nuestras televisiones privadas se enfrentan a lapidaciones públicas tras cada prueba semanal, y cómo fornican con todo lujo de detalles un@s con otr@s en el confesionario; en Navidad estrenarán la versión real de "Perseguido", donde sólo sobrevive el más rápido, y al mes siguiente "La carrera de la muerte del año 2006", basada en competiciones de farruquitos por el centro de Madrid, vigilados por más de ocho millones de cámaras ocultas, que ríete tú de los inocentones de Gumball 3000, los pixeles de ése Carmageddon que tantas manos a la cabeza hizo llevarse, o los salvajes dibujos de los Autos Locos.

Igualmente, en estos días que corren, a nadie sorprende que un señor de barba hecho y derecho al que hemos visto en televisión todas las tardes, decida salir del armario en el programa de Sardá. Los homosexuales incluso empiezan a echar en falta atención en su Día del Orgullo, dado que el 80% de la población de los países civilizados aceptan su condición y se les quiere y respeta enarbolando la Lance es el de la izquierda del todo, en esta foto promocional del programamisma vara de medir mediática que se usa con los heterosexuales. De cara a la galería, claro.

Pero esto no ha sido así siempre (ni será en el futuro de la misma manera, sino más rocambolesco y bizarro a cada día que pase), y todo tiene una primera vez. Concretamente, el primer reality show que tuvo lugar en televisión fue "An American family". Fue un programa que se emitió en 1971, y que mostraba doce horas diarias de la familia Loud, un grupúsculo normal y corriente formado por un matrimonio conservador y simpático (Billy y Pat) y sus cinco hijos adolescentes. Las cámaras seguían a la familia desde que se levantaban hasta que se iban a la piltra. Les acompañaba allá donde fuesen, tanto dentro de casa como en el parque, en el trabajo, en el teatro o de compras. El programa está por lo tanto repleto de escenas en las que chicos y chicas con pantalones de pata de elefante y gafas tintadas se quedan con la boca abierta viendo a una pareja de ancianos paseando perseguidos por una comitiva de periodistas, una cámara gigantesca y una jirafa con un micrófono. Creo que huelga decir que todo esto fue en los Estados Unidos. Pues bien, en aquel lejano programa, los espectadores de entonces pudieron asistir al divorcio en directo de los progenitores, trifulcas familiares que ridiculizan a las de los Osbornes, y la primera salida del armario televisada de la historia.

El individuo que decidió hacer pública su homosexualidad, para pasmo de toda la sociedad de entonces, fue Lance Loud, el hijo mayor de la familia, que tan sólo contaba con 20 años. La historia de Lance Loud es una historia de excesos fantástica, tiznada de sexo, drogas y rock ‘n’ roll, y con moraleja. De ésas que vale la pena conocer.

Lance Loud, en una pose más a su nivel

Apenas tengo algún dato acerca de la infancia de este chico. Hay que imaginársele en el contexto de una familia acomodada de las afueras de Los Angeles, de padre republicano y madre más bien liberal o apolítica. Era desde muy joven un gran admirador de esas nuevas expresiones artísticas, musicales y cinematográficas que salían de la Factory de Andy Warhol, así como un espabilado e inquieto investigador de la cultura de su país. Con un nivel intelectual superior a la media y muchísimas ganas de encontrar la fama, y además aficionado a vestir las faldas y las boas de plumas de su madre. Fue Lance quien The Mumps en rosa, en los camerinos del Whisky A Go-Go. Lance, culo en pompainsistió casi hasta la extenuación para que sus padres decidieran presentarse al primer reality de la historia.

El programa no pasó desapercibido. En todos los medios la familia Loud fue tachada de mal ejemplo para la ciudadanía. Sus costumbres fueron ridiculizadas y la autoridad de Billy, un serio y respetado empresario hasta entonces, puesta en duda. Pero lo que menos pasó desapercibido, muy por encima de cualquier otro detalle del programa, fue el "alegre" comportamiento de Lance Loud, el primogénito.

Lance gustaba de pintarse los ojos y los labios antes de salir de casa. Vestía extraños conjuntos de seda transparente y bufandas de colores. Continuamente confesaba a sus hermanas todos tipo de detalles sobre su estado anímico, se mostraba abrazado a su madre y escondiéndose de su padre, y todos sus amigos parecían sacados directamente del castillo de Frank’n’Furter. Hoy en día todo esto es normal, pero no lo era hace 35 años.

El caso es que el programa terminó con el bochornoso descalabro que ya he adelantado, y con Lance convertido en una fulgurante estrella mediática. Una vez en libertad, fue invitado a varios talk-shows de la época, y en el primero de ellos no titubeó a la hora de confesar a todo el país lo que ya se imaginaban después de las cosas que hacía e insinuaba sobre su persona dentro del reality: que él era uno de esos GAYS. O sea, como un marciano, a ojos de aquella sociedad. En pocos días, los principales rotativos norteamericanos pusieron verde al muchacho, con extensos artículos homófobos en primera página de sus semanarios. Pero lejos de amedrentar a Lance, éste aprovechó el tirón para hacer lo que siempre había soñado: convertirse en una estrella de rock.

Porque Lance no era un chico inhibido, tímido o apocado, sino todo lo contrario: culto y con una verborrea imparable, fuerte, orgulloso y bromeando continuamente sobre su condición sexual de una manera que ni siquiera a día de hoy se atreve a hacer, pongamos, un tipo con las tablas de Jesús Vázquez. Lance se impulsó en el trampolín que suponían esos quince minutos de fama, y los alargó durante años. Primero, grabando un disco con su banda, The Mumps ("How I saved the world", 1975, junto con algunos singles, recientemente recopilado en el disco póstumo "Fatal charm", 1994). Un grupo de rock ‘n’ roll clásico de los setenta, con una presencia muy similar a la de sus coetáneos Stooges, con un sonido cercano a Television, los mismos Stooges o incluso los Ramones, con mucho carisma y muy cerquita de la estela que dejaba la Velvet Underground, y que a pesar de que ya existía algunos años antes del programa tuvo una carrera muy breve en los medios de comunicación, debido al peso que tenían que soportar el resto de miembros, todos heterosexuales, al hacer de comparsas del "maricón de An American family" (en su propias palabras, y entendido esto con sarcasmo pero con cariño). Por lo poco que he escuchado de ellos, The Mumps sonaban bastante La portada de su único LP, inencontrable, de 1975bien, y en directo eran arrolladores. Lance se movía como una pantera-punk, y llegaron a telonear a Van Halen o a Blondie en los locales de moda de entonces, como el Whisky A Go-Go, el Masque de L.A., o el sempiterno CBGB’s.

La disolución del grupo fue un mazazo para Lance, que se veía a sí mismo como un artista completo, un vanguardista, un iluminado digno de permanecer a la vera de su admirado Andy Warhol, en lugar de como ese desviado que temían los medios de comunicación, y al que había que retirar de la opinión pública. A mediados de los setenta se independizó, y se fue a vivir al corazón de Manhattan. Ya había echado los lazos a la Factory, y escribió varios guiones de cine para Warhol (de hecho, es algo que ya hacía desde que cumplió 12 años, como si pudiese intuir que algo iba a pasar con su vida), que nunca vieron la luz. O actuó en pequeñas obras del Off-Brdway como "Bigger than Rod". Lo que sí logró fue ser aceptado por el genio del Pop Art, codearse con sus colegas y asistir a aquellas desmadradas fiestas en las que lo más vanguardista y moderno era meterse droga por la nariz hasta que les saliera por las orejas.

Entró de lleno como crítico musical en el circuito de revistas neoyorkinas de tendencias de finales de los setenta y principios de los ochenta, escribiendo Aquellos maravillosos años de gloria proto-queer-punk. El de la derecha no es Jim Carrey, sino Lance Loud, el homenajeado(primero desde NY y luego desde su Los Angeles natal) en magazines como Cream, Interview (cabecera creada por Warhol), Circus o American Film. Llegó a ser columnista fijo de varias de esas revistas, y adoptó una línea particular, dando a conocer a algunas de las mejores bandas que surgieron entonces, estando en el lugar preciso en el momento indicado.

Pero la vida de Lance Loud no es una vida de éxito, sino de absoluta vejación y excesos, íntimamente ligada al consumo descontrolado de drogas y la promiscuidad inocente y peligrosa de aquellos años de exaltación del sexo libre. Sus amigos cercanos siempre le describieron como una persona humilde y normal a la que le llegó la fama muy pronto, y que para no dejarla pasar sucumbió a todo tipo de excesos, formó parte de un mundo que le venía grande (siendo como era un angelino de familia bien), y que a pesar de lo que hacía ver, fue profundamente infeliz con todo aquello.

Durante los años ochenta, Lance ganó dinero como escritor y guionista, pero con la misma rapidez que le llegaba se le iba. Fue adicto a la cocaína, a la heroína y sobre todo al speed inyectado en vena. E inevitablemente (o no) fue atrapado por esa enfermedad de nuevo cuño que sobrevenía por igual a pobres, negros, rockeros y artistas de vanguardia. El SIDA fue el protagonista de sus últimos años. Pasó casi una década de hospital en hospital, y los cinco últimos ingresado en un hogar para enfermos terminales en Los Angeles, casi incapacitado para cualquier actividad, soñando cada mañana con la Cura y retroalimentándose de recuerdos. Murió el 22 de diciembre de 2001.

Lance en los estertoresLa biografía de Lance Loud, como se ha visto, está continuamente sumergida en ese anguloso triángulo de drogas, sexo y rock and roll. Pero hay una cuarta arista: la tele. Así como fue lanzado a la fama con el primer reality de la historia, Lance quiso ser retratado para la caja tonta en varios momentos de su vida, como un Truman Burbank voluntario adelantado a su tiempo. Ya en 1983 quiso que un equipo de televisión le rodara en su casa durante días, en el auge de su carrera periodística, y en años venideros aparecería numerosas veces en programas de televisión, siempre divino, siempre impecable, y siempre dispuesto. Y cuando ya se sabía moribundo (rollo "Philadelphia"), entre sus últimos deseos estuvo el ser inmortalizado en el documental "Lance Loud: una vida en directo", donde se mostraba feliz entre sus gatos, haciendo memoria de los buenos momentos, orgulloso del reencuentro y la buena relación de todos los Loud, con el mismo sentido del humor y del sarcasmo, aunque lamentándose de sus desfases con la droga y de la ausencia de seguridad en sus relaciones. Muy débil, esperando pacientemente la muerte, y deseando que se emitiera en horario de máxima audiencia.
Hoy le conozco y hoy le admiro y le gloso

lunes, 4 de julio de 2005

Un largo y tortuoso viaje (imaginario) por la América Profunda, de la mano de Kevin Smith (Segunda parte)

Un búfalo que casi se ve desde el espacio, en Jamestown, (Dakota del Norte)

El donut más grande de la América LibreHola, soy Troy McFrune. Quizá me recuerden de otros post-reportajes sobre la cultura basura americana como "Las películas de accidentes automovilísticos reales y su influencia en Broadway", "Charles Manson, ¿víctima o verdugo?" o "Bowling for Waco". Hoy vamos con la segunda parte del viaje a través de las entrañas del arte de carretera más chusco de los Estados Unidos.

Gigantismo

Decíamos ayer que una de las pasiones de los norteamericanos es construir anuncios y reclamos (con forma de objetos, animales y plantas) ridículamente grandes. Una competición que, vista por un tipo impresionable como yo, se torna interesantísima y necesaria, y no deja de causar admiración y arrancarme aplausos. Europa, como ya comentábamos, está plagada de edificios históricos y conjuntos arquitectónicos palaciegos de impagable valor artístico, y a nadie en sus cabales se le ocurriría construir, al lado del Castillo de la Triste Condesa (por ejemplo), un calcetín de quince metros de grande; o un rótulo de neón con unas bailarinas de can-cán señalando la entrada al Museo del Louvre. Pero en Estados Unidos las cosas se hacen de otra manera. Y no sólo se enorgullecen de ese epatante y popero cartelismo, sino que cuanto más grande lo hagan, mejor.

En este apartado podemos encontrar absolutamente de todo, como para rellenar numerosos tomos del Libro Guiness de los Récords, así que va a haber que tamizar el asunto, de nuevo, y quedarme con aquello que más me ha llamado la antención.

Como el Gran Gus se mosquée, la hemos cagado

Por empezar de alguna manera, veamos las esculturas que representan objetos cotidianos y frutas. Por ejemplo, el jardín que rodea al Museo de Arte Nelson-Atkins de Kansas City (Missouri) está salpicado de gigantescas cestas de bádminton. En Castroville, (CA) hay un restaurante con la alcachofa más grande. En Frisco hay una cámara fotográfica con la que se podría retratar a Kingpin; una mazorca colosal, el Collinsville, Illinois; Este botón es encantadorcon este palo de hockey puede jugar Godzilla. Está a la entrada de un club de Duncan, en la Columbia Británica; o con este bate de béisbol que reposa sobre el Slugger Museum de Louisville, Kentucky ; monstruosa botella de ketchup en Collinsville, Illinois; un bote de macedonia familiar, en Sunnyvale, CA; en Strawberry Point, la Ciudad de la Fresa (Iowa), se puede ver un fresón titánico de cartón piedra; el cubo de basura más inmenso, en Baltimore, Maryland; una rueda de coche colosal, y además con un clavo, cómo no en las afueras de Detroit (Motor City); un ladrillo enorme te sueltan en Montgomery, Alabama, principales productores de este material de construcción; en Stanton, Iowa, hay una gigantesca tetera en lo alto de una estructura de hierro; impresionante calabaza en Circleville, Ohio, capital mundial de dicha hortaliza... En fin, que la lista es inacabable. Citaré por último a un escultor norteamericano que domina esta tendencia, de nombre Claes Oldenburg, que ha plagado los EEUU de cosas grandes, como paletas de tierra, pinzas para la ropa, un bate, una cuchara con una cereza, un imperdible, un helado y muchas más cosas (Jesús, ¿por qué hacen esto?). Claro que en el caso de estos diseñadores gafapasta, se considera arte moderno urbano, street art,Un imponente Tex Randallvanguardia al aire libre... Y no es lo mismo que esos rotuladores gigantescos que anuncian una fábrica en el extrarradio, o esta bizarra tetera situada en tierra de nadie, que son verdaderos ejemplos de arte garrulo.

Podemos continuar con las efigies mastodónticas de personas. Aquí es donde se mezclan un poco los conceptos con el apartado anterior, el de las estatuas. Como ya hemos visto, hay centenares de muffler men, estatuas extrañas de Abraham Lincoln, Pocahontas, el leñador Paul Bunyan, John Smith o jefes indios, cuyos orígenes se remontan a las construcciones de la International Fiberglass a mediados de los sesenta. Pero hay algunos que no hemos tratado en otros epígrafes, y sólo cabe aquí: Los Más Grandes. Como el indio de madera más grande del universo, en Skowhegan, Maine; este simpático deshollinador que está en mitad de la nada, en McPherson (Kansas), y que tiene una larga historia; un Tío Sam gargantuesco; Tex Randall, el Gran Tejano, un personaje larguirucho y gigantesco que se repite a lo largo de toda la geografía de Texas, generalmente descansando sobre el techo de las gasolineras; Gambrinus, rey de la cerveza, en Lacrosse, en el Mississippi; Big Ole el vikingo, de Alexandria, Minnesota; Ben Biken, el ciclista vintage y sus imitadores, en Sparta, Wisconsin; Pierre el Viajero, ilustre habitante de Two Harbors, Minnesota; el elegante hombre de Chicopee, Massachusetts; un Johnny Appleseed (personaje de la literatura popular, uno de los pocos que no conocemos mucho en Europa hasta que Disney haga la película) gigante... y en definitiva, una enorme galería de personajes propios de sus tradiciones y cuentos (Santa Claus, el hombre Hamburguesa, el Pescador, el Leñador, el Pionero...), que en gran parte repiten el mismo esquema, y vienen a ser muffler men pero más estirados y altos, en posturas más variadas, y situados en restaurantes, tiendas o plazas de los pueblos en lugar de exclusivamente en las gasolineras de carretera.

No quiero despedir este sub-apartado sin retomar aquello tan bonito de la iconografía religiosa, que abordamos el otro día, ya que me dejé para este momento tres estatuas gigantescas de temática católica (una vez más, se mezclan las tramas): el inmenso Jesucristo partido por la mitad que descansa sobre la iglesia de Monroe, Ohio; la hermosa, colorista y fridiana (por Frida Kahlo) estatua de Nuestra Señora de Guadalupe en Windsor-Montville, Ohio, la más grande del mundo; y otra colosalmente divina de Nuestra Señora de la Paz, ya sin colores, en Pine Bluffs, Wyoming. Amén.

Estatua de exaltación del cerdo americanoEn cuanto a animales gigantes, uno de los más impresionantes es el búfalo de Jonestown, Dakota del Norte; en el mismo estado, en la localidad de Whapeton, está este pez gato, ideal para hacerse una foto desde lejos forzando un efecto óptico, simulando que acabas de pescar al Big Kahuna, o este otro en Troy, Alabama; algo parecido pero a lo bestia es este colosal pez abisal de 500 toneladas sito en Hayward, Wisconsin; este toro de Audubon, Iowa es un poco feo, pero ningunea a los de Osborne; una vaca hermosa y grandota, Salem Sue, que está en Salem, Dakota del Norte; un pollo gigante, en Rothsay, Minnesota; la serpiente de cascabel de cartón piedra más grande, en Freer, Texas; una duda que me surge: ¿por qué el caballo de Troya más grande del mundo está en Lake Delton, Wisconsin, en mitad del bosque?; magnífica la tortuga gigantesca hecha con ruedas de coche. Está en Dunseith, Dakota del Norte; en Ruidoso, New Mexico, hay un parque natural salpicado de bellas esculturas de caballos trotando y saltando, conjunto llamado Free Spirits in Noisy Water. Muy bonito; como también bien bonita es esta gigantesca nutria en un parque público de Fergus Falls, Minnesota; pero en cuanto a ridiculizar a los animales, se lleva la palma la tortuguita gigante Tommy montada en moto acuática, que está la pobre en un parque de Bottineau, también en Dakota del Norte (por lo visto, capital mundial de los animales gigantes de plástico por doquier); fabulosos gallos gigantes de fibra de vidrio hay escondidos en el Magic Forest de Lake George, NY... Son sólo algunos ejemplos.

Bellos corceles galopando de mentira, en el parque natural de Noisy Water, en Ruidoso, Nuevo Mexico


Casas-objeto: arquitectura obsesiva de cartón piedra

Hablaba en la introducción de este artículo de personas que tienen obsesiones por determinadas aficiones, que les hacen construirse casas con materiales extraños, o repletos de referencias a su locura. Pues bien, no se trata de enfermos, sino de simpáticos adinerados con visión comercial, quienes construyen los edificios que vienen a continuación: los containers tuneados con forma de objeto, los objetos gigantes con puerta y habitáculo, que hacen las veces de cafetería, tienda de souvenirs, vivienda, puesto ambulante o garita. También son resultado de ese devenir gigantístico de los habitantes de este curioso país, y también aspiran con estas costrucciones a ganarse sus buenos premios Guiness o sus apariciones en Impacto TV.

Esto, señores, es una gasolinera tuneada, en Winston-Salem, Carolina del Norte

Tal es el caso de esta fantástica taza de café, que no es sino una fuente pública en la localidad de Lincoln, Rhode Island; esta otra taza alberga en su interior una peluquería, en Knowlton Township, NJ; En Spokane (WA) hay no uno, sino dos kioskos con forma de enorme botella de leche. De hecho, su propietario tenía antiguamente seis o siete modelos como éste por todo el condado, y se hicieron con esa forma para motivar el consumo de leche a mediados del siglo pasado (got milk?); esta otra botella de leche en mitad del campus era una tiendecita de sandwiches y pasteles, hoy abandonada, en Whately, Massachusetts; en las cercanías del estadio de béisbol Femway Park de Boston (MA) hay varios pequeños chiringuitos con forma de botella; este otro cancarro de leche alberga la heladería de Salvador, en South Dartmouth, Massachusetts; este zapato es una tiendecita de reparación de calzado, sita en Bakersfield, California; este fantástico pato está en Suffolk County, New York; y así podríamos seguir con conchas, teteras, cucuruchos de helado, galletas con forma humana, ruedas de coche... y un largo etc.

Aquí tienen perritos calientes con forma de tetera


Roadside Dinosaurs

El dinosaurio de Creston no es tan feo, que a día de hoy ha sido restaurado... Pero así molaba más

He decidido dedicar una categoría aparte exclusivamente a las cutres estatuas de dinosaurios que hay desperdigadas por los Estados Unidos. Por supuesto, no me estoy refiriendo a aquellas que se encuentran en los asombrosos y glamourosos parques de Universal Studios o Disneyland, con velocirraptores que echan fuegos artificiales, pteranodones con más puntos de articulación que un ser humano, y en breve máquinas del tiempo para viajar al Cretáceo. Esos son lugares perfectos hechos por y para ricos, que no tienen cabida en este dossier. Ni siquiera hablo de las estatuas deformes de algunos pequeños parques temáticos de dinoexplotación de carretera, impagables, como el Dinosaur World de Arkansas, el Dino World de Plant City (Florida) o el Dino World de Cave City, Kentucky (más similares al Dinopolis que tenemos en Teruel). Me refiero a una tercera división de estatuas de dinosaurios que, como si fuesen de broma, alguien se ha dedicado a colocar desperdigadamente en determinadas zonas de la geografía yanqui. Esta es una de mis debilidades.

Enclaves de pesadilla como el bizarro parque natural de Cabazon (California) creado por Claude Belle; el esperpéntico Dixie, el braquiosaurio, propiedad de una empresa tabaquera, y situado en Benicia (California, de nuevo), que debido a su alto coste no hubo más remedio que patrocinarlo; o los dinos que hay en el valle de Shenandoah, Virginia, cutre complejo al aire libre apodado Dinosaur Land. Tiranosaurio eghcs!Más encanto borderline aún tiene el Dinosaurio de Creston (Dakota del Sur), construido en los años treinta, derruido durante décadas (es el que se puede ver encima de este párrafo) y recientemente restaurado. Se trata probablemente el primer dinosaurio roadside de Estados Unidos.

Después tenemos Dinosaur Park, en Rapid City (Dakota del Sur). A finales de los años treinta, a un patriarca llamado Emmett A. Sullivan se le ocurrió aprovechar el éxito de su vecido dinosaurio de Creston, y colocó en un parque público un puñado de dinosaurios cubistas, feos y como si hubiesen sido esculpidos en plastilina por un párvulo. No en vano los residentes conocen a este lugar como Dam Eyesore Park, algo así como Parque Maldito Engendro. Originalmente las estatuitas eran grises, pero posteriormente fueron pintadas en brilantes colores, como se puede ver en esto que hay aquí al lado, que juro que es un tiranosaurio. Imágenes de este lugar apocalíptico aquí y aquí.

Sugar Mill Gardens (o Bongoland, Un triceratops, suelto por el Museo de Historia Natural de Richfield Springsen Port Orange, Florida)es otro de esos lugares con dinosaurios desperdigados aquí y allá. Un jardín botánico muy rústico y bonito, con algunos dinosaurios que, visto lo visto, no son demasiado feos, y además están tallados cuidadosamente en piedra; porque para dinosaurios feos, feos, pero feos, hay que ir a pasar la tarde al Museo de Historia Natural de Richfield Springs (NY), donde entre escalofríos recorremos un bosque con dinosaurios de tamaño medio, deformes y pintados de naranja, azul cielo o rosa; en Ossineke, Michigan, tenemos el Domke's Dinosaur Gardens, un lugar en el que algunos dinosaurios son columpios, hay escenas de hombres prehistóricos luchando, y efigies de Jesucristo mezcladas con los plesiosaurios; en los años 50 se abrieron los Prehistoric Gardens (Port Orford, Oregon) que no es otra cosa que un parque al aire libre con bichos de colorines y de diseño entre la maleza o en el parking público.

Vamos con más dinosaurios grotescos sueltos por EEUU: tenemos a Utoco, un desgarbado bicho en una gasolinera cerca de Vernal (Utah); a Dino, que está en Bayville (NJ); a este feísimo monstruito de Jacksonville (Florida), que en tiempos formara parte de un minigolf; en Mount Angel, (Oregon) hay otro que antes era un puesto de fruta; el misterioso dinosaurio de Southington (Connecticutt), medio oculto en la maleza; un puñado de bichos en parques públicos de Springdale (Arkansas); y este tan feo y rosa que aparece en la foto de aquí abajo era un reclamo del Dinosaur State Park de Rocky Hill, (Connecticut), un museo de huellas y fósiles, que por alguna razón acabó en la cuneta de la Ruta 6.

El misterioso dinosaurio rosa de Connecticutt, en una postal vintage

En Holbrook, Arizona hay un culto enfermizo hacia los dinosaurios horribles. Es una zona rica en yacimientos prehistóricos y que cuenta con un bosque inmenso de árboles petrificados, que como no podía ser de otra forma han transformado en un ridículo parque temático, repleto de espantosos monstruos de colores. Los hay en el Petrified Forest, en Rainbow Rock Shop, en el Petrified Rock Garden o en Stewart's Petrified Wood. Lo dicho, amantes de los fósiles y los dinosaurios: jamás visitéis Holbrook.

Souvenir de Holbrook

Siguiendo por el paseo en el tiempo, el espacio y el sinsentido común, llegamos a un parque prehistórico más moderno, y que parece fruto de la imaginación de un adicto al LSD: el Prehistoric Forest de Marblehead, Ohio. Un bosque en el que nos encontramos, juntos y revueltos, dinosaurios de todos los períodos prehistóricos pintados a rayas, cobras gigantes, mantis religiosas de dos metros o pteranodones de dos cabezas; tenemos otro lugar en el que desaprenderlo todo acerca de nuestros amigos los dinos en Beaver, Arizona: el parque Dinosaur World, el más grande de todo el mundo, donde nos muestran cómo los lagartos gigantes nacían de huevos rosas con puntos amarillos, y al crecer y tornárseles la piel azul jugaban con los gorilas.

Otro tipo de dinosaurios bizarros son los llamados "dinosaurios Sinclair". A principios de los años sesenta la compañía gasolinera Sinclair situaba pequeños diplodocus de cartón piedra junto a sus estaciones, a modo de muffler men, como señal corporativa. El origen de esta costumbre está en la Feria Mundial que tuvo lugar en NY en 1964 y 65, que Sinclair patrocinó. Esta marca ya no existe, pero sí muchos de sus bichejos, en medianas o en gasolineras abandonadas. Lo simpático de estos mufflersaurios es que los hay con sombreros mexicanos, con la piel pintada como la de una cebra, en tonos fluorescentes, etc.

Y para terminar este excitante tramo del viaje imaginario, y haciendo una floritura, enlazo con el alterior epígrafe de las "viviendas con forma de objetos" fruto de obsesiones de los ciudadanos norteamericanos, presentando el bizarro brontosaurio llamado Monster Garage, en Spring Hill, Florida, que no es otra cosa que la gasolinera Harold’s Auto Station.

Próximamente, 'art cars', museos, festivales, pueblos singulares y otros símbolos de la más absoluta demencia

CONTINUARÁ.......


Otro extenso post que me deja exhausto y con ganas de descansar