martes, 17 de enero de 2012

Amazing Spider-Man #601 - #637


Con esta portada absolutamente maravillosa de Jeff Scott Campbell (que cuelga en un rincón de mi cuarto), se inicia una nueva era para Spider-Man. Un nuevo capítulo en su dilatada historia... que como todos sabemos, no hace sino volver a sus comienzos y quedar tal y como estaba en sus primeros 10 números de historia, otra vez, cada dos por tres. Los manidos sucesos de Civil War y el posterior trato con Mephisto, devolvieron a Peter Parker al anonimato, y a un nuevo estatus como superhéroe "no fichado", y por lo tanto perseguido por la ley. Con más motivo, puesto que ahora JJJ, odiador del Trepamuros por antonomasia, es nada menos que el alcalde de Nueva York, y está llevando su cruzada tan lejos como le dejan sus allegados (Glory Grant incluída, que ahora trabajaja en el Ayuntamiento, igual que el propio Parker).
Me he merendado en (demasiado) pocas horas del tirón estos 37 números del Spidey de hoy día, y me he propuesto llegar hasta el 680 que se publica en unos días en USA. En realidad ya había leído buena parte de ellos, pero tenía algo olvidados los sucesos. Y con el toblerone nuevo es un placer la lectura en mis días de asueto; me acuesto con el ojo derecho lloroso e irritado, y me duele la cabeza aún más de lo habitual, pero estos maratones de .cbr son un placer.
Vamos por partes, porque han pasado muchas cosas en los últimos números de Amazing Spider-Man (y al mismo tiempo, nada ha pasado, porque todo vuelve a estar como estaba al final de cada etapa: como debe de ser).
Lo mejor, lo más importante, es que ha vuelto Mary Jane Watson. El pasado de Parker y MJ (Mephisto mediante) ha cambiado, y no se sabe muy bien en qué medida. Se conocen, se echan de menos, se lo montaron en el pasado, pero nunca estuvieron casados, y ahora no hay nada entre ellos. Además, Parker sale ahora con la idiota de Michele Gonzales, su compañera de piso desde que Vin Gonzales está en prisión. MJ ha aparecido de sopetón en la boda de Tía May, que se casó en el nº 600 con el papá de J.J.Jameson (es decir, que JJJ y PP ahora son ¡hermanastros!). Parker se pilla la primera borrachera de su vida, y tontea con MJ. Al día siguiente se citan, y hace lo imposible para no llegar tarde... y resulta que es ella la que no acude a la cita. Poco más sucede en cuanto a MJ en estos treintaytantos números. Sabemos algo de su estancia en L.A., y que ahora es una actriz bastante famosa, que va a participar en un horroroso reality. Pero el contacto con Parker es escaso, la cosa sigue latente, pese a que la poderosa presencia de la ahora "extraña" pelirroja, sobrevuela sus pensamientos.
Con Michele las cosas van mal. Desde el primer momento, debido en parte a ese escarceo y enamoramiento con la tal MJ que ha aparecido (para Michele) de la nada. Las cosas van tan mal, que rompen enseguida, y se llevan, literalmente, a hostias. Después de que Parker esté a punto de irse a vivir debajo de un puente, la Gonzáles accede a que vuelva, pero dividen el piso en dos partes, y le cobra por ducharse o ver la tele por cable. Las cosas se arreglan hacia los últimos números, cuando Parker (ayudado por los poderes arácnidos) le salva la vida en mitad de una batalla contra la mafia Maggia en un edificio abandonado, donde Michele había acudido siguiendo a escondidas a un nuevo noviete, que resultó ser un delincuente habitual.
La vida sentimental de Parker está bastante activa, porque no deja de citarse y de tontear con Carlie Cooper, una agente de policía a la que conoció hace apenas 50 números, al comienzo de Brand New Day (el ciclo inmediatamente posterior a Civil War), aunque lo suyo no va más allá de estar un poco pillados y quedar para cenar de cuando en cuando; con quien sí se lo está montando de nuevo, abiertamente, es con Felicia Hardy, la sempiterna Gata Negra. Aparece cada pocos números, y siempre acaban liándose o en la cama. Digamos que oficialmente, Gata Negra es la "amiga con derecho a roce" de Spider-Man, pero Parker no tiene nada que ver en esto.
Más cosas. Harry Osborn ha sido "desheredado" por el cabronazo de su papá Norman Osborn (el Duende Verde de toda la vida), quien en actual orden de cosas de Marvel es el líder de S.H.I.E.L.D. y de los Thunderbolts, y dirigió de hecho a unos Vengadores Oscuros durante una larga temporada. Harry es un currito, sin un duro en el bolsillo, que regenta un Coffee Bean (el Starbucks del Universo Marvel; curiosamente, un establecimiento que existe, según anuncia el cartel de la fachada, desde 1962, año en que se creó en el mundo real el personaje de Spider-Man. Un guiño curioso). A lo largo de estos números le hemos visto entrar poco en acción, y se ha limitado a vagar por ahí, ocupar la casa de Tía May durante su estancia (en una terrible batalla contra el Rino fue destruída y está siendo reconstruída en este momento), y finalmente comparte piso con Mary Jane Watson, levantando todo tipo de celos y perspicacias en el amigable Parker.
En cuanto a Tía May, se ha tirado treinta números de luna de miel con Jay Jameson (les veíamos en algún simpático interludio), y cuando ha vuelto a Forest Hills está encabronadísima, cabreada por la destrucción de su casa, y extrañamente sometida al influjo de Mr. Negative. Mr. Negative no es otro que Martin Li, el director de F.E.A.S.T. (Food, Emergency Aid, Shelter and Training), un refugio para vagabundos donde May Parker hace voluntariado desde que empezó Brand New Day. Y entre sus poderes, está el sacar lo negativo de los demás. De vez en cuando, a Tía May le salen de la cara esa especie de "burbujas de energía cósmica" a lo Jack Kirby, y se encabrona. Se encabrona y se encabrona. Y la toma con los okupas de su casa (los Reillys y Harry Osborn), o le manda a freír espárragos al propio Parker.
Otro secundario habitual de la serie, Flash Thompson, ha sido visto de nuevo. Ahora es un veterano de guerra sin piernas. Y en una bellísima historieta corta, está a punto de abrazar ciegamente el lado oscuro, cuando le pide a Parker que le ponga en contacto con Spider-Man, para que éste le eche una mano, contactando a los 4-Fantásticos, a Forja, al Lagarto o a quien sea, para que le hagan unas pieras robóticas. Por un momento, todos temimos que se transformara en un nuevo Kurt Connors, pero al final queda claro que Flash es un buenazo, y continuará con su lenta y heroica rehabilitación por la vía ordinaria. Esta historieta es bien bonita. La colección de Amazing se publica ahora semanalmente (de ahí que tenga tantos números acumulados), y además de la historia principal trae de vez en cuando historias más breves y complementos surtidos.

Vayamos a los argumentos. Al margen del regreso de May y MJ, los amoríos de Parker, la evolución de la pléyade de secundarios y el desfacer cotidiano de entuertos, villanos menores (Raptor, Screwball, el Hombre Absorbente, el mercenario bocazas Masacre) y raterillos, en todo este montón de números tienen lugar dos grandes acontecimientos: The Gauntlet y Grim Hunt. La colección a día de hoy está planificada con precisión de relojero, y un nutrido grupo pensante de guionistas (Bob Gale, Joe Kelly, Dan Slott, Fred Van Lente, Mark Waid y Zeb Wells; Marc Guggenheim, por algún motivo, se apeó del carro hacia el nº 600) tiene muy claros los argumentos que se van a desarrollar a varios meses vista, y los va avanzando lentamente. Todo el tiempo hay una sensación de actividad latente, un montón de flecos y de frentes abiertos. En el último número leído culmina, por fin, la Grim Hunt, que no es sino el regreso de la tumba de Kraven el Cazador. Pues durante todas estas docenas de números vamos viendo cómo algún misterioso villano está secuestrando a allegados de Spider-Man; asistiendo a la huída de villanos clásicos de la prisión de la Isla de Ryker; conociendo el pasado de Kraven y de sus familiares... Total, para que todo desemboque al cabo de un porrón de números... de forma un poco decepcionante.

The Gauntlet no es sino un plan maestro que consiste en recuperar a los más viejos y clásicos enemigos de Spider-Man, actualizarles y que se den de tortas con él, para liquidarle. Es decir, lo de siempre. Resulta interesante en cuanto a que es una actualización 2.0 de muchos de estos personajes (básicamente, los Seis Siniestros), que andaban un poco olvidados y sin mucha presencia en el UM. Volvemos a tener noticias, por ejemplo, de El Hombre de Arena, Flint Marko. Este arco es maravilloso (lo comenté en mi blog de tebeos de los Simpson hace mucho; ya digo que gran parte de todo esto lo tenía leído, pero no fresco), y narra cómo Marko está completamente chiflado, ha secuestrado a una niñita llamada Keemia (después de matar a su madre y a los posibles testigos) y la tiene atrapada en una fantasía de arena. Los poderes de Sandman han sido mejorados, y ahora es capaz de fabricar réplicas múltiples de sí mismo en arena (o nieve), que acaban peleándose entre sí. Spider-Man detiene a Marko y le devuelve a la cárcel, pero con ello sólo consigue que la poli entregue a la pobre Keemia en adopción.
Detrás aparece Electro, el Max Dillon de siempre, que también anda desquiciadito y buscando su lugar en el mundo. En su caso, sus poderes han sido potenciados por el Pensador Loco (algo así como el Sr. Lobo de los supervillanos, y puntualmente también de los buenos), y organiza un absoluto caos en la Gran Manzana, poniendo a toda la población en contra de Spider-Man y a su favor, arengando a las masas al más puro estilo 15-M. Al grito de "Power to the people", la gente atiende a sus peticiones de encender o apagar al tiempo todos los electrodomésticos de la ciudad, convencidos de que los ricos y poderosos se aprovechan de nosotros, y hay que darles una lección. Su intención es llegar hasta el despacho de Dexter Bennet, millonetis y actual director del Daily Bugle desde que JJJ está al frente de la alcaldía. Este arco también mola bastante, con el profético devenir de las protestas ciudadanas contra los poderosos, la locura extrema de Dillon, el papel de villano que adquiere el pobre Spidey y la destrucción del edificio del DB, que sin duda traerá cola. Y de paso, sabemos que Electro consigue escapar de la Justicia, está en paradero desconocido y amenaza con volver.
Cabe aclarar aquí que Peter Parker ya no trabaja para el Bugle, sino que se pasó a la competencia directa, el Front Line, diario fundado por el influyente ex-plumilla del DB Ben Urich durante la Civil War. Y como decía, durante el comienzo de toda esta larga etapa Parker también trabaja como fotógrafo personal del gabinete del alcalde J. J. Jameson. Aunque esto no durá demasiado, como veremos pronto.
En el nº 617 hace su entrada el Rino. Nos cuentan que Aleksei Sytsevich cumplió obedientemente su última condena en Ryker, y al cabo de unos años salió en libertad. Y se enamoró de una tal Oksana, una hermosa camarera también de origen soviético. El Rino está apartado de la actividad superhevillanesca y delictiva, pero de sopetón se va a tener que ver inmerso de nuevo en la acción, porque hete aquí que hay un nuevo Rino, un misterioso personaje cibernético (un Rino acorazado) creado por las mismas manos misteriosas que están detrás de todo el Gauntlet. Durante este arco se cruza la historia de la vuelta forzosa al supervillaneo de Rino con la reaparición en escena, también, de Mysterio, Cabeza de Martillo, Silvermane, Mr. Negative (otra vez) y el Camaleón (venga aluvión de clásicos), todos ellos mejorados y actualizados. Mysterio lidera Maggia desde la sombra (Kingpin parece desaparecido, y hasta el momento no ha vuelto a aparecer en la colección, cosa rara), y andan traficando, asesinando y malmetiendo, para satisfacer los mismos planes de esa misteriosa mano tras el Gauntlet. El Rino se niega a reincidir y hacer el mal, pero no le quedará más remedio que recuperar su imponente traje y liarse a hostias cósmicas, cuando el nuevo Ciber-Rino va y se carga a la pobre Oksana. El Rino desaparece, culpando a Spider-Man de la muerte de su amada, la persona que le había devuelto la esperanza en la raza humana. A Mysterio y Cabeza de Martillo sí que les pone Spidey a disposición judicial. Silvermane (que es en realidad el hijo del Manfredi original, enfundado en la repugnante armadura de siempre), si no recuerdo mal, palma.
En el número 622 entra en escena otro viejo olvidado, Morbius, un personaje que me mola del UM porque, en plena campaña censora del Comics Code, tuvieron que sacárselo de la manga. El Tribunal Supremo norteamericano (o quien fuera) había prohibido el uso de personajes sobrenaturales en los tebeos para todos los públicos, en un momento en el que Drácula, Frankenstein, El Hombre Lobo, la Momia y compañía estaban más de moda y eran más pop que nunca. Así que en 1971 Roy Thomas y Gil Kane se inventaron a este vampiro en toda regla, bajo la excusa de que había adquirido sus poderes gracias a la ciencia, siendo un mad doctor no censurable y no fruto de la mano de Satán. La aparición de Morbius es fugaz y meramente testimonial. Resulta que el plan de Mysterio y Mr. Negativo para eliminar (sin éxito) a Spidey fue tomar una muestra de su sangre, y mezclarla con un gas tóxico que sólo actúa al ser combinado con su ADN. Obviamente, el gas no mató a Spidey, pero su nueva compañera de aventuras/amante Felicia Hardy, como es una ladrona compulsiva, no pudo evitar mangar la muestra y venderla por eBay. El comprador no fue otro que Morbius. Así que Parker se disfraza de gótico (muy simpática esta escena en la discoteca de góticos, donde aparecen también los protagonistas de la saga "Crepúsculo" haciendo el moñas) y tiene que llegar a un acuerdo con el no-muerto para recuperarla.
El siguiente villanoclásico en desfilar es el Buitre. Pero esta vez, su versión "siglo XXI" no es el Buitre de siempre, el calvorota Adrian Toomes que apareció por primera vez en Amazing nº 2 (y que se parece a Larry David, en palabras del propio Parker...), sino un pobre desgraciado llamado Jimmy Natale, con asquerosas alas de verdad que crecen de su cuerpo y que vomita en lugar de hablar (en serio), que da bastante grima. Este Buitre anda detrás de JJJameson para matarle, porque la Maggia le ha dicho que fue él quien le convirtió en semejante monstruito. Los medios de comunicación se hacen eco de la historia, y asocian al alcalde Jameson con el supervillaneo, y las encuestas caen en picado. Spider-Man le convence de que los malos de verdad han sido la gentuza afín a Maggia, esta vez representados por villanetes como Lápida, el Escorpión o The Hood (ya vemos que por aquí reaparece hasta el apuntador). Y además, Parker salva la imagen de Triple J manipulando una fotografía en la que el Buitre y él aparecen luchando, lo cual demuestra que no son amigos, sino enemigos.
En este momento Jameson sufre un ataque de integridad periodística, y toma una drástica decisión: dar una rueda de prensa en la que comunica al mundo que la foto está trucada, y despedir fulminantemente a Parker, recomendando de paso a todos los medios de comunicación que no le vuelvan a contratar, que es un fullero.
Desde este momento, Peter Parker es oficialmente un peoncito más en la cola del Paro, situación que no es nueva en sus tebeos, ni mucho menos, pero de la que sin embargo se hicieron eco hasta en las noticias de Antena 3, por aquello de que hay que hablar de la Crisis por encima de todo.
El siguiente arquito argumental lo protagoniza otro vejestorio: Cain Marko, el Juggernaut. Este también ha abandonado la delincuencia hace mucho tiempo, y llegó a ser un Hombre-X de derecho, no hace mucho (igual que su hermanastro Magneto, sin ir más lejos). Aparece de la nada, del cielo, y va a estrellarse contra Central Park. Spider-Man pasaba por allí casualmente, y llega antes que la policía o los bomberos, y descubre que ha sido enviado allí, de una hostia cósmica, por un villano llamado Capitán Universo, que a mí me suena sólo como extra de los Micronautas de Michael Golden, nada menos (ya ha llovido). Esta historia es una chorradilla. A Juggernaut se lo lleva el ejército para que no arme jaleo, pero el Capitán Universo está empeñado en destruirle, así que se monta una jarana a tres bandas, que se salda "hablando se entiende la gente", y el alter ego de Capitán Universo publicando un best-seller ("I survived the Juggernaut") cuyas ganancias dona a beneficencia. Una chorrada, ya digo. Pero el dibujo es obra del Maestro Lee Weeks, que casi me jode el tablet de tanto hacerme babear.
Enter the Lizard. La siguiente saguita la protagoniza el Lagarto, el de siempre, el profesor Kurt Connors, amigo de Parker de toda la vida, que lleva casi cincuenta años campando por los tebeos de Marvel luchando contra su condición de hombre-lagartija. En persona es un pobre científico manco, que busca una cura para regenerar miembros amputados, pero cuando le posee su personalidad maligna, es un lagartoide con bata y muy mala leche. Aquí lo que pasa es que su personalidad oscura le domina por completo, y arma un Lagartopalooza de cojones por todo Manhattan durante varios números, y Spider-Man consigue dominar finalmente la mente de la bestia al mostrar a su Connors profundamente soterrado que debido a su transformación salvaje se ha llevado por delante la vida de su propio hijo. Esta historia también me ha parecido flojita. Está dibujada por mi artista de Marvel favorito, el gran Chris Bachalo, pero la mitad de las páginas son incomprensibles y tenebrosas splash-pages llenas de lagartos y girones de ropa rojiazul. La trama es floja, pero al tiempo avanzan todas las subtramas comentadas al principio, las relaciones Parker-Felicia, Parker-Carlie, Parker-May, Parker-MJ, etc.

Y por fin, se desata la Grim Hunt. Esa "mano negra" que trama todo el asunto de la resurrección/actualización de siniestros que es el Gauntlet, en realidad no es un secreto, sino que sabemos desde un principio que son la viuda y la hija de Kraven el Cazador (Sasha Kravinoff y Ana Kravinoff). El plan de poner a todos los villanos habidos y por haber en la historia de Spidey en su contra, así como el secuestro o asesinato de algunos personajes de la familia arácnida (pierdo la cuenta ya de las Spider-Woman diversas: Madame Web, Jessica Drew, Julia Carpenter, Mattie Franklin...) sirven para atraer su atención. El plan consiste en extraer la sangre de Parker, y con ella resucitar al mismísimo Kraven (que se suicidó hace la tira ya). Durante todos estos números ha estado sobrevolando la acción también Kaine Parker, el otro clon de Spider-Man creado por el Chacal además de Ben Reilly. Después de una saga interesante y repleta de acción y bellas imágenes (el enfrentamiento Cazadores-Arácnidos provoca una invasión de bestezuelas y arañas por toda Nueva York), todo se resuelve cuando Peter le da el cambiazo del traje a Kaine, quien da su vida por el héroe, resucitando efectivamente a Kraven. Pero resulta que Kraven vuelve al mundo de los vivos con un cabreo monstruoso, y se carga a algunos de sus adláteres (nada menos que sus hijastros Alyosha y Vladimir, quienes también intervienen, más en segundo plano, en todo el asunto), porque ¡no quería vivir! Finalmente, Kraven se destierra a sí mismo, junto a su ex-viuda y su hija, a la Tierra Salvaje, y a partir de ahora, al haber sido resucitado con la sangre de un clon de Peter, sólo podrá ser dado muerte por éste. Así están las cosas, más o menos.

Una de las cosas que más me chiflan y me tienen enganchado a los tebeos de Spider-Man desde hace tantísimos años, es que me transportan mentalmente a Nueva York. A la gente se le llena la boca hablando de "el NY de Woody Allen", pero si hay algún medio que lleva casi 50 años retratando la ciudad de Nueva York con cariño, son los tebeos de Marvel, y especialmente los de Spider-Man. Y este empacho de Amazing es una buena muestra de ello. Un NY de mentira, claro, visto desde arriba tanto como a pie de calle. Con el maníaco de Jameson en la alcaldía, el Bugle y el Front Line en lugar del Times o el Post, Coffee Beans en lugar de Starbucks, Código Azul ayudando en las tareas de rescate, una isla-prisión de máxima seguridad por ahí sobre el Hudson, un Forest Hills ideal, el edificio Baxter y el del Bugle como si estuviesen ahí de verdad, Greenwich Village con todos sus tópicos, Manhattan evolucionando a la par que en el cine, y mil y un referencias al día a día en la ciudad que se hacen en el tebeo, por contemporizar, que te hacen creer que vives en la propia Manhattan. Y por supuesto, docenas de superhéroes y supervillanos paseándose y destrozándolo todo cada dos por tres.

En el aspecto gráfico, lo más bonito de esta larga etapa está en el trabajo de los españoles Javier Pulido (los dos números de El Hombre de Arena y Keemia son suyos) y Marcos Martín (no en vano el propio Stan Lee le ha adoptado para cuando asoma por la colección con alguna historietita nostálgica), el siempre impresionante Chris Bachalo, el regusto oldskool de Lee Weeks (que ya digo que me ha sorprendido, como si hubiese renovado energías, o tal vez sea cosa del entintado), las portadas de Scott Campbell para los primeros números, correctísimos italianos desconocidos aterrizados desde Panini o el argentino Max Fiumara. Qué tiempos tan extraños corren, con tanto español e italiano en Marvel. Y dentro de nada me toca la etapa de Humberto Ramos, qué ganas. Y definitivamente, la idea de reunir a un grupo de guionistas para planificar todo esto al detalle, con tanto mimo y para que te vaya envolviendo lentamente, para que te sumerjas y te anticipes a todo lo que va a ir pasando, es muy positiva.
Hala, ya.

viernes, 13 de enero de 2012

Four lions (Christopher Morris, 2010)


Una de las comedias más sorprendentes e incorrectas de los últimos tiempos es ésta barrabasada sobre un pequeño comando de extremistas islámicos afincados en Londres, que aspiran a convertirse en miembros de derecho de Al Qaeda y llevarse a unos cuantos infieles por delante de camino al Cielo. La peli se estructura en gags, apoyados en la torpeza de los jóvenes muyahidines, su acento a medio camino entre Apu y el cockney de imitación, y la sorprendente y espinosa facilidad con la que todas las conversaciones giran en torno a la muerte propia y de las demás personas. Los cock-muyahiditos acumulan tomas falsas de sus comunicados terroristas con amenazas a Occidente, se vuelan por los aires a sí mismos sin querer, dejan pistas por todas partes y son más tontos que Pichote. Como comedia negra se queda un poco coja, y hasta el final (con glorioso cameo de Benedict Cumberbatch incluída) parece que se va a limitar a una sucesión de sketches bobos y a veces desconcertantes de corte brugueriano, a años luz de las barbaridades que se pueden ver sin ir más lejos en cualquier otra comedia británica de los ochenta. Pero para abrir la veda en lo de burlarse del Terrorismo, resulta estupenda y tiene imágenes y chistes brillantes.

Notre jour viendra (Romain Gavras, 2010)


Extraordinario y salvaje drama a mayor gloria del inenarrable Vincent Cassel, el único actor bueno del momento, que comparte bienaventuranzas con el chaval protagonista, un apocado pusilánime que de pronto estalla y se escapa de casa tras meterle una hostia a su madre. Las vidas de Cassel (a la sazón un psiquiatra gris cansado de sus pomposos pacientes) y el chavalín se cruzan en un tour de force iciático en una icónica búsqueda a través de la carretera de otros inadaptados como ellos, con sangriento resultado. Mejor no contar mucho más. Una barbaridad deliciosa con tiros, tetas y persecuciones, de que te estalla la cabeza.

50/50 (Jonathan Levine, 2011)


A medio camino entre el telefilm disuasorio de sobremesa y el dramón indie infumable de corte social (cuánto daño hizo la payasa de "Juno"), no entiendo todavía cómo pude pasar un rato tan majo viendo esta chorradita. Supongo que la presencia de Seth Rogen (papelón), Anna Kendrick y el simpático niño de Cosas de Marcianos hace que esto se deje ver. Pero conste que va sobre un chaval al que le diagnostican un cáncer, y qué tal lo llevan su familia, sus colegas y su novia.

El juego de la muerte (Jean-Léon Beauvois, 2010)


Esto no es exactamente un falso documental (mockumentary), ni uno de esos reportajes mondo de temática sicalíptica (shockumentary), sino la narración completa y aséptica de cuanto sucedió en torno a un (ahora sí) falso concurso de la televisión francesa, donde se le actualizó el software al famoso Experimento Milgram (denigrando hata el extremo la voluntad y la moralidad del ser humano, incluso cuando sabe que está haciendo daño a otro). Un docu-reality, si acaso, que me vi retorciéndome incómodamente en mi sillón a través de Youtube.

Los que se preparan para el fin del mundo (National Geographic Channel, 2012)


Soy un fanático de la América Profunda y sus increíbles habitantes de fantasía, esos señores que yo imagino, a todos, mascando tabaco, con un rifle en una mano, un raído peto vaquero, la mirada vacía mientras sacan brillo a su destartalado muscle car atravesado delante de un muffler men en la interestatal 43. Este documental recién estrenado por NG viene a unirse a las miles de producciones audiovisuales que forman ya parte de mi imaginario ideal sobre esa tierra de mis sueños. En este caso, el equipo se acerca hasta los hogares de cuatro familias de rednecks cuyas vidas giran, íntegramente, en torno a la preparación minuciosa para la inminente llegada del fin del mundo. Señores con muchos hijos y esposas muy bobas, que dedican todo su tiempo libre y parte de sus fortunas a construir búnkeres y petarlos de comida no perecedera. A leer literatura sobre zombies e infectados, a espiar vía radioaficionado los mensajes que intercambian el ejército de los EEUU de A y el Enemigo Invisible allá en el Lejano Oriente Próximo. Encima, los autores del documental dedican parte de la aventura a analizar y puntuar el trabajo de estos esforzados paletos finiseculares, y generalmente la puntuación que obtienen es bastante baja (bien porque el agua que acumulan no será suficiente para sobrevivir más allá de un par de semanas, bien porque tanto currar y acumular, pero el 90% del tiempo lo pasa el pater familias currando seis estados más allá...). Muy divertido y visualmente delicioso.

Mary & Max (Oscar Adam Elliot, 2009)


Película de animación en stop-motion lúgubre, tierna, oscura, bellísima, visualmente perfecta, sobre la enferma relación que establecen una niña y un surnormal que viven a miles de kilómetros el uno del otro. Lo más grandioso que he visto en sto-mo desde "Pesadilla antes de Navidad". Me la voy a ver todos los meses a partir de ahora.

A partir de ahora llamadme Tania (Crónica de una guerrillera simbiótica) (SLA, 2011)


Conocía bastante por encima la historia del Simbionese Liberation Army y el sonado secuestro sindromedeestocolmista de Patty Hearst (quien por cierto, y esto mucha gente no lo sabe, una vez que fue encarcelada tras el terrible acoso final a los cuarteles del SLA, acabó casándose oportunamente con su carcelero...); pero este precioso libro editado por La Felguera nos narra los hechos desde el punto de vista del criminal: se compone, una por una, de las cartas y declaraciones que los miembros del SLA y la propia Patty enviaron puntualmente a las autoridades y los medios de comunicación, desde el momento en que se produjo el secuestro. El formato epistolar se completa con pinceladas biográficas e históricas, muy poquitas, que hacen que uno se envuelva en el fenómeno como si lo estuviese viviendo.
Estoy enganchadísimo a los libros de La Felguera, y ya tengo cuatro (¡los quiero todos!). Buena parte de ellos se limitan a recoger, traducir y maquetar documentación que se puede encontrar libremente por la Red; pero es que son tan bonitos y manejables... Concretamente éste, lo he estado prestando por ahí, y además nada más cerrar la última página encargué 10 chapas del Ejército Simbiótico de Liberación, el comando terrorista de baja intensidad más guay del mundo, que ya he diseminado por ahí entre algunos elegidos. Pronto volveréis a saber de nosotros.

Red State (Kevin Smith, 2011)


Cuando todo el mundo miraba para otro lado y ya se le estaba preparando el nicho, Kevin Smith va ¡y hace una película buena! Un referente más para comprender la verdadera identidad de Amerrika, la historia se inspira en la Iglesia Bautista de Westboro (aquella que nos desencajó la mandíbula cuando nos la enseñó por primera vez Louis Theroux y de la que nos reímos tanto hace un par de ComicCons), para construir una fantabulosa historia de terror con "cabrón del campo" al más puro estilo de "La matanza de Texas", donde los clásicos adolescentes curiosos son secuestrados por la terrorífica familiamanson para hacerles perrerías por maricones en el nombre de Dios, y la cosa acaba evocando la tragedia de Waco. Incorrecta, deliciosa, divertidísima, épica y con unos actores inconmensurables (Michael Parks de Óscar, Melissa Leo da miedo, John Goodman redivivo, tías buenas y varios extras de Breaking bad para regocijo de sus fans), por lo visto Kevin Smith nos estaba tomando el pelo a todos.

Barely legal (Jose Montesinos, 2011)


De esta mierda no pienso decir nada en otro momento. Solo que sale mucha teta.

Mudcrutch - "Mudcrutch" (2008)


No sé qué estaría haciendo, que se me había pasado por completo, hasta hace unas semanas, el nuevo lanzamiento (agazapado) del Maestro Tom Petty. Si "The last DJ" (2002) y "Highway companion" (2006) me habían dejado un poco frío, tras una década escuchando incansablemente "Wildflowers" (1994) y toda una vida flipando con sus viejos discos, "Mojo" (2010) había devuelto por fin a Petty al buen camino. Y pensaba que esto había sido todo lo que nos tenía preparado hasta la fecha, amén de directos y recopilatorios. Y me había dejado atrás este disco, "Mudcrutch", tonto de mí, que es el Petty más sincero, sureño y poco hecho imaginable. Se abre con un guiño al pre-pre-pre-war blues (Shady grove), como declaración de intenciones, e incluye otros brutales mediostiempos vaqueros compuestos por ídolos, heartbreakers clásicos y allegados. La epifánica voz de Tom Petty se me mete en los huesos y me alivia como siempre, pero es que aquí además dosifica r&b del bueno, como yo no escuchaba desde "Damn the torpedoes" (¿seguro que Bootleg flier no se grabó en 1979? ¿The wrong thing you do no salía en "Into the great wide open"?). Catorce greatest hits de Petty como catorce soles, que no paro de escuchar.

El libro del convaleciente (Enrique Jardiel Poncela, 1938)


Devoro en un par de días (qué invento el tableto, demonios) este magnífico "reader's digest" de Jardiel, el primero de los que publicó. No lo recordaba cuando empecé la lectura, pero pronto recordé que ya lo había leído. En cualquier caso, siempre es un placer la relectura del Maestro. Aquí estás contenidos muchos y de sus muy simpáticos artículos de risa para diarios como el Buen humor, Nuevo Mundo, Blanco y negro o El Sol. Experimentos paródicos, entremeses teatrales de cuchufleta, las celebradas "Novísimas aventuras de Sherlock Holmes", sus viajes relámpago por Europa (En "Exceso de equipaje" se recogerá su aventura norteamericana), su clásica ventanilla de cuentos corrientes, ensayos fugaces sobre la sociedad española de principios del XX o, entre otras cosas, sus celebradísimas Un marido sin vocación (narración escrita sin utilizar la letra "e") y El chófer nuevo (narración escrita sin utilizar la letra "a"), cuentitos modernistas breves que demustran por sí solos que Jardiel no solo era un escritor formidable e ingenioso, sino además portentoso y genial. Todo rato con Jardiel es tiempo ganado.

Sherlock (Series; Stephen Moffat, 2011-2012)


Otro día.

Sergio Aragonés funnies #1 - 6 (Bongo Comics, 2011-2012)


La editorial de los tebeos de los Simpson (en un par de cuyas cabeceras sigue colaborando como un reloj) se embarcó hace seis meses en la publicación del nuevo tebeo completo del Maestro entre Maestros Sergio Aragonés, el mejor dibujante de tebeos del universo. Esto Funnies son una verdadera delicia, y van mucho más allá de sus Louder than words o Action speaks (también altamente recomendables). No se limita a las historietas cortas mudas (que también), ni al conglomerado barroco de sus pósters y marginals (que también), sino que está dando salida a mil y una historias cortas de todo pelaje. En algunas páginas, Aragonés parte de episodios conocidos de la Historia y dela ficción, les da la vuelta y los narra a su disparatada manera. En otras, mis favoritas, nos cuenta cosas de su infancia, anécdotas personales a modo de diario dibujado. Y entre unas cosas y otras, incluye pasatiempos, curiosidades, recuerdos y esas maravillosas portadas y prólogos a los que nos tiene acostumbrados. Es una pena lo de MAD, pero si esta renqueante agonía en la que está sumida supone la diversificación del Maestro, bienvenida sea.

Charles H. Fort - "El libro de los condenados" (1919)


Otra de las primeras lecturas, plácida, completa y satisfactoria, con mi brand new tableta Arnova, ha sido "El libro de los condenados", de Charles "El de las lluvias de peces" Fort. Nunca me he topado con un ejemplar de este libro en papel (no sé si será difícil de conseguir o no), y le tenía muchas ganas. Como bien sabe todo aficionado a lo poco ortodoxo, Fort es una eminencia de "lo inexplicable", y uno de los papás de la paraciencia. A caballo entre el XIX y el XX, dedicó toda su vida a husmear en periódicos y bibliotecas de la época, obsesionado con aquellos asuntos a los que la ciencia no atendía, o no podía solucionar. Es famoso también por su curioso proceder, ya que durante décadas recopilaba notas, cientos, miles, cientos de miles de notas, en las que daba cuenta minuciosamente de sucesos extraños (lluvias de peces y ranas, sí, pero también extraños minerales de origen desconocido, animales fuera de su hábitat natural, milenarias construcciones desconcertantes, razas y culturas ignotas...); y encima, después de coleccionar semejante rejón de notitas, él mismo cuenta que lo destruyó una y otra vez, incapaz de aplicar algo semejante a un método, para tratar de compendiarlo, exponerlo o, quién sabe si incluso darle una explicación a todo aquello. Finalmente, en 1919 publica esta obra en la que recoge miles de estos fenómenos. Con profusión de detalles y citando fuentes ("el 4 de abril de 1835, según recoge el Omaha Inquirer, se produjo durante 14 minutos y medio un txirimiri de gusarapillos sobre Cheekateepeek, Nebraska", y cosas así), así como ordenados temáticamente, Fort nos adentra en el mundo de lo desconocido de forma narrada, no como una sucesión de datos como yo pensaba, sino a través de una simpática prosa que avanza a la manera de un cuento sobrenatural (no en vano algunos autores le comparan con Poe). Otra de las cosas que me han sorprendido de la lectura, es que Fort no se limita a la exposición de sus miríadas de post-its, sino que de paso aprovecha para meter cera a todo el establishment científico de la época, en ocasiones con nombre y apellido. Menosprecia el trabajo de los arqueólogos (me partí de risa en un párrafo en el que les llama "bebés buscatesoros", o algo similar), los meteorólogos y aquellos científicos de culo cuadrado que monopolizan las revistas de divulgación de la época. Sin cortarse un pelo, pone en duda el trabajo de los más prestigiosos cabezas pensantes del mundillo, y de paso toda la ciencia conocida. Les acusa de auto-hipnotizarse (Freud o Charcot estaban en el candelero hace 100 años) para convencerse y convencer al mundo de que están en lo cierto, cuando sus teorías pueden ser perfectamente refutadas. En este sentido, me entretuvo mucho "El libro de los condenados". Pero hete aquí, y esto tampoco lo sabía, que Fort, más o menos a partir de la mitad del libro, empieza a contarle al lector cuál es su explicación. Lejos de abanderar Lo Inexplicado (que es como Fort y lo forteano será siempre entrañablemente reconocido y respetado), resulta que Fort tenía unas "sólidas" teorías acerca de dónde venían esos sapitos caídos del cielo, esas piedras, esculturas o bestias fuera de lugar. Es aquí donde el libro se convierte en una incapaz demostración sobre la existencia de superlagos sobrenaturales y visitantes del espacio exterior. Y es aquí donde empecé a torcer el gesto y encomendarme a Raticulín.

Dramáticas Aventuras Trimestrales Ilustradas nº 3


Desde aquí quiero anunciar al mundo entero (me dice mi contador de visitas que a este blog, algunos días, llegan hasta ¡20! despistados, buscando sin duda otra cosa) que ya está a la venta, desde antes de Navidad, la tercera entrega de este fanzine maravilloso en el que colaboro. Ya conté una vez más o menos qué es, así que me limitaré a los contenidos de esta tercera entrega: preciosa portada homenaje esta vez al Sin City de Miller; la fotonovela que da mucha risa y donde aparecen por segunda vez el ligreplatillo volante, un hombre-pez torero o los entresijos de la conspiración nazi para destruir el Universo; la segunda parte de las cartas perdidas de Himmler a Hitler; un detallado estudio sobre los kraken del espacio exterior; y el resto, ahora que me doy cuenta, lo he hecho yo casi todo: la tira de "Cuartel general para 3" (dibujada por Fabulous Goat Boy), la primera ficha personajes, en este caso la exhaustiva ficha técnica de La Mujer Compradora (una señora que salía de fondo en una viñeta del número 1), unos extractos del diario personal del Comisario Mono, cuando apenas era agente de tráfico raso y, atención, el primer tebeo que escribo y dibujo en mi vida, dos páginas que revelan el origen secreto de la Chica Gato.
Obviamente, este tebeíto es una mierdecilla, pero lo hice yo de cabo a rabo, y le tengo mucho cariño. Le tengo mucho respeto al mundo de la historieta, y no he pretendido quitarle el puesto de trabajo a nadie precisamente, pero coño, ¿no hay karaokes, para que vayan los cantantes aficionados? Pues en este fanzinillo me he estrenado como dibujante de tebeos. Probablemente no lo vuelva a hacer. El dibujo es feo, y el guión absurdo y no sé si se pillará el chiste, pero me lo pasé muy bien haciéndolo y me gusta cómo quedó.
Tanto es así que, por si vuelve a pasar por aquí algún visitante más (que a estas alturas lo dudo mucho, y me alegro), voy a colgarlo en exclusiva, las dos páginas a color. Como soy un manazas, lo hice a color, y obviamente al reproducirlo en el fanzine en byn no se entendía nada, así que tuve que volver a rotularlo y cambiar todos los colores por tonos de gris. En el definitivo, en el fanzine, hay algún ligero cambio en el texto, cosas que quizá no se entendían bien. Pero el espíritu está intacto, y el coloreado que hice con el Paint es digno de todo un Steve Oliff. Atención a la tontería:


Black Joe Lewis & The Honeybears - Scandalous (2011)


No estoy ni mucho menos al día, y el rock contemporáneo cada vez me interesa menos, pero este pasado 2011 me descubrió mi hermano mayor un grupo que me ha devuelto la fe, y que me ha hecho sentir cosas que no sentía desde que me enfrenté por primera vez (cronológicamente, desde que dejé atrás la adolescencia y me desencanté definitivamente con el rock contemporáneo) a bandas como At The Drive-In, Gov't Mule, The White Stripes, The Strokes, The Hives o Kings Of Leon. Black Joe Etc. tienen el (absurdo) honor de pasar a formar parte de ese selecto grupo de bandas de rock norteamericano(ide) con músicos más jóvenes que yo que no me asquean; principalmente, en realidad, porque lo que hacen no es nada nuevo. Estos van por el palo del blues rock de raíces, con un toque funk maravilloso. Por aquí sobrevuelan las enseñanzas, bien asimiladas y con toda la lección recitada en su sitio, de maestros como Muddy Waters, James Brown o Jon Spencer. Pesados (en el buen sentido del término), aceitosos, negroides, asilvestrados, temas como Booty City uno tiene la impresión de que ya lo había escuchado hace cuarenta años, antes de que lo grabaran (y antes de que uno naciera...), como si hubiese un hueco en el espectro musical esperando a ser llenado. Qué temazos hace esta gente, madre mía. Ya no tienen los músicos la sensibilidad de añadirle al riff (aparentemente) aleatorio coros, saxos, palmas. Y qué aullidos los de Black Joe Lewis. No sé de dónde sale esta gente, pero me han llegado al corazón, y les amo.

American dad! XXX (Jordan Septo, 2011)


Al loro, porque existe una parodia triple X de American Dad!. Apenas unos meses después de la de los Simpson, ya ha salido el DVD-Rip DivX parodiando la única comedia de Seth McFarlane que no es una puta mierda para débiles mentales. American Dad! le gustará a quien le gusten las cosas de Santi Camacho. Un agente del FBI amante de las conspiraciones, un marciano con Asperger, un nazi encerrado en el cuerpo de un pez, una MILF cachondísima y más tonta que una piedra y dos hijos idiotas. Por supuesto, Hayley está tremenda en esta versión, y resulta un poco chocante, pero era necesario. El marciano se peta a todo lo que se mueve, lo que le da un punto bizarro y desconcertante. Y la versión de carne, hueso y sinhueso de Stan es suficientemente idiota como para que haga gracia y todo. Me lo estoy viendo poco a poco, porque hay que degustar esto por fases, como un buen vino (risas), pero la mezcla de decorados chillones, personajes caricaturescos y deficientes y fotogramas de animación es bastante simpática. Qué no harán estos salidos del mundo del porno. Menuda memez. Pero en fin, que existe.

Patricia Petibon - "Amoureuses (Mozart, Haydn, Gluck)" (2008)


Desde hace unos meses, estoy completamente enamorado, sin reservas, de Patricia Petibon. Una soprano con coloratura (un registro que explica muy bien la Wikipedia, y que me aprendí de cabo a rabo, todo es poco por ella) francesa, pelirroja, con más curvas que la Cuesta de Alarcia y una voz que, sin ser (intuyo; entiendo tanto de ópera como de geometría computacional) virtuosa ni prodigiosa sí llega a portentosa. La descubrí en un youtube, buscando algún concierto que había escuchado en Radio Clásica. Era un video de un concierto sinfónico subtitulado en japonés. La orquesta estaba a sus cosas, y en un momento dado desde el fondo del escenario se acerca, despacito, ella, entre una marcial catarata de aplausos. Se planta ante el micrófono y se pone a cantar alguna cosa, de Verdi o de quien fuera. Era muy tarde, así que apenas tenía el volumen al 10. La cámara se recrea en su rostro, mientras Patricia, ojos entornados hacia el infinito allá a lo alto, va liberando vaharadas armónicas en un idioma incomprensible y en una tonalidad mágica, hacia la platea, y más allá, hacia donde convivimos los ángeles, los unicornios y yo. Quité el volumen, y dejé que la pantalla se llenase de las evoluciones mudas de Petibon. Supe entonces que si Patricia fuese fontanera en lugar de soprano, también compraría todas sus faenas, abocinadores y cortatubos. Comprarme no, pero me descargué, a lo loco, toda su discografía, así como el arsenal de videos en los que aparece. Me puse su rostro con ponytails de fondo de escritorio (hasta entonces de un árido azul microsoft), y estuve leyendo mil y un artículos sobre sus apariciones en todos los grandes teatros del mundo, incluída la polémica representación de "Lulú" de Alban Berg en el Liceu (que está también enterita en Youtube, doy fe), donde Patricia está formidable, pero hace de golfa, el primer tenor la magrea y me cabreé un poco. Patricia es una soprano compleja y extraña, podríamos decir que es una post-soprano. Tiene actuaciones en programas de televisión absurdos, donde canta haciendo el pino sobre un sofá, y colaboraciones en discos de bandas de avant-garde galo, un poco epatantes. Pero sus discos son intachables. Un par de ellos ("Airs baroques français", "French touch") dedicados a la música barroca y modernista de su patria; otro ("Amour & Mascarade") a mayor gloria de Purcell y el aria clásica italiana; "Les fantaisies de Patricia Petibon" (2004) es su disco más personal y disparatado, donde presta su impecable y devastador chorro de voz a piezas modernistas de compositores norteamericanos del siglo pasado como Leonard Bernstein, Norman Dello Joio o Samuel Barber, pero también a sus autores favoritos intemporales, Friedrich "Coñazo" Handel, Offenbach o Antonio Caldara. En su disco más reciente ("Rosso. Italian baroque arias") regresa al barroco y su sempiterno y exasperante clavicordio (creo que basta la exposición de cualquier heterosexual al videoclip de Quando voglio para que pierda la cabeza por esta valkiria panocha que vino del espacio), pero entre medias tiene este "Amureuses", donde está toda la traca, esas arias de ópera que conocemos todos los que hemos visto "Fantasía" o nos hemos reído con las cuchufletas de la Foster Jenkins. Flauta mágica incluída, claro.
Patricia Petibon me tiene el seso sorbido, y mis vecinos deben estar asustados, desde que la ópera clásica a toda tralla ha sustituido a Fugazi en mis despertares a la hora de los Simpson. Escucho Radio Clásica una media de 10 horas semanales (a ver si recomiendo algunos programas que estoy gozando muchísimo), pero jamás hubiera imaginado que no todas las soprano tienen el mismo poder erotizante que Montserrat Caballé. Craso error. Patricia Petibon es un ángel. Es mi ángel. A ver si viene a España, porque pienso ir al teatro armado hasta los dientes, y nada impedirá que la secuestre llevándome por delante a todo civil que sea necesario, porque necesito tener a Patricia Petibon en una jaula en mi salón.

Bruce Springsteen - "Springsteen para pettieros" (1975-2007)


Tengo un amigo del alma que, de toda la vida de dios, solo escucha cuatro cosas: AC/DC, los Ramones, Bruce Springsteen y Ella Baila Sola (esto último se le escapó una vez, cuano tonteaba con su actual esposa, y se lo recuerdo, con toda la intención, siempre que puedo). Es el fan número 1 del Megahit de TeleMadrid, de la cerveza mala y de las viejas costumbres. No sé si por todo lo que me ha insistido desde hace 25 años que nos conocemos para que me trague los primeros discos de Springsteen, por aquel casette en directo que me prestó, insistente, obcecado, y al que no di ni un solo tiento, o simplemente por ese tufo a Sueño Americano De Los Cojones que exhala el de New Jersey. Esa pose de condenado brasas, puño en alto, disfrazado de geyperman motero de bar de carretera que nunca me creí, esa bandana tapando la incipiente tonsura, ese sentimiento desgarradoramente apasionado mientras desgrana AORazo extremo, esas cortantes venas del cuello con los ojos saltándose de las órbitas mientras ataca la guitarra rodeado de negracos que le sacan seis cabezas y banderas de Estados Unidos de América del Norte ondeando a su alrededor... no sé por qué en realidad Springsteen me da una pereza cósmica.
Mi amigo Hematocrítico, tan fan de Tom Petty como yo, se curró esta lista de Spotify hace unas semanas, para que, si estaba en la misma situación que él (así es) y consideraba a Springsteen un Mike Ríos rancio y sobrevalorado, le diese un nueva oportunidad, atendiendo a algunas de las que para Hemato son las mejores composiciones de El Jefe (¿el jefe de qué? ¿de una fundición de hebillas con forma de águila calva?), desde el prisma de un aficionado al rock que respeta con toda su esencia vital el rock sureño, el sentir de la América Profunda, un apasionado de la Creedence, los SCOTS, los Travelling Wilburys, Petty, Manson, Lavey, Traci Lords, la Ruta 66 y el runnin' down a (American) dream...
Lo que me pasa con Springsteen, sinencambio, y también con esta recopilación, es que no termino de hacerme, no puedo evitar tener la mirada sucia, y seguir entreviendo en el Jefe Canijo a un remedo a escala de Meatloaf (Thunder road) o un quieroynopuedo del Tom Waits trovador (Racing in the street). Un pringadete. Lo siento. Aquí hay canciones que funcionan como estándares de rock sureño, qué duda cabe (Downbound train, The promised land, todo "Born in the U.S.A."; y tengo que reconocer que su última etapa, con el rostro curtido y las uñas de titanio y empetroladas, del color de un teléfono, el cuerpo fibroso y panzón al tiempo, me tienta un poco, me llama más la atención que todo su carrerón previo como compositor de bandas sonoras para videos recopilatorios del NASCAR. The streets of Philadelphia, en su momento, me voló un poco la cabeza, pero en estos temas que he escuchado detenidamente estos días, no he encontrado gran cosa, no me dice gran cosa el chiquinín. Y al lado de Petty se me queda en nada. Lo siento, Hemato.

Punto de lectura (de las que tengo atravesadas)


He tenido este blog parado desde el 2 de prosince pasado, y me acabo de sentar ahora mismo, recién aterrizado con las bolsas de Carrefour y puesto de nuevo el pijama de entretiempo, con la idea de retomarlo, y seguir dejando constancia, como un dietista idiota, de cada una de las degluciones y deposiciones que han tenido lugar desde entonces. La verdad es que el mes de diciembre ha sido bastante atribulado y extremo, y he pasado dos de cada tres días con resaca. Como mucha gente, creo yo. Jornada tras jornada, levantándome con la casa completamente a oscuras a mediodía, la cabeza pastosa y las neuronas apenas funcionando, y no he estado para exponerme a demasiados estímulos. Creo recordar que en todo el mes de diciembre solo vi una película entera: "Monstruos, S.A.", que repusieron en Telecinco en Navidad (una obra maestra dentro en sentido religioso, casi). He seguido las tres o cuatro series de siempre, e intentado leer mucho, sin demasiado éxito. Me han regalado un tablet, que después de algunas semanas tengo que admitir que tiene poca más funcionalidad que un Mi Ordenador Hablador de Fisher-Price, y que se cuelga más que Jim Carroll en su despedida de soltero. Pero estoy muy contento, y a pesar de todo tarda solo unos diez segundos en pasar de página, la pantalla brilla y puedo leer a cualquier hora en la insondable oscuridad de mi apartamento. Lo manejo ya con la diligencia de un pianista, y en definitiva, que devoro papeles virtuales a toda puta hostia. De momento (aunque sé que no es definitivo) me está ayudando a controlar un poco mis impulsos consumistas, y en las últimas semanas no me habré comprado más de tres o cuatro libros, con criterio. No va a sustituir la lectura clásica, pero me parece el complemento ideal para el pobretón ocioso, así como para ir dando enmienda intelectual a los cientos de miles de archivos que acumulo desde hace una década, que de otra manera nunca leería.

No sé a qué venía este post. Ah, sí. Quería dejar constancia de tres libros que tengo a medio terminar, con sus correspondientes puntos de lectura de burdeles encontrados en parabrisas, que me he propuesto terminar de aquí a unas semanas, a más tardar, o si no los echo a la chimenea:

- "La broma infinita" de Foster-Wallace, me está tocando los cojones un poco, ya que salió en noviembre la versión de bolsillo (cabe en el bolsillo del pantalón trasero de la madre de Gilbert Grape), y después de cuatro intentos sacando la lápida de la biblioteca, y avanzada un par de centenas de páginas, me ha acompañado en versión compacta durante unos cuantos días, y he vuelto a recomenzar una vez más de nuevo. Voy apenas por la página 142. Me resulta la lectura al tiempo fascinante e insufrible.
- "La tienda" de Stephen King la tengo en stand-by desde hace varios meses, durante un viaje idílico que hice a Monfragüe. Lo cerré terminada la primera parte (página 456, me indica una formidable, menudita y sonriente asiática en blanco y negro que —ni de coña— trabaja dos portales más allá del mío). La prosa de Stephen King es abrumadora, detallista, envolvente y deliciosa. Pero estas 500 primeras páginas, pese a que transcurren, emocionan y enganchan, me están sabiendo a poco. Aún así la quiero terminar, que sería el tercer mamotreto de King que me hace tirar la toalla, y no es plan, que el tipo se curra con un esmero endiablado.
- "Los detectives salvajes" del jodido Bolaño es una de mis primeras lecturas con la tableta, y me sorprendió que al darle el botón de apagado y plasmar el bookmark, llevara 183 páginas leídas, a toda leche (de las setecientas y la madre que tiene). Me asusta un poco que la lectura me resulta tan cómoda y tan ágil (no por Bolaño, que también, que lo da todo muy mascadito, sino por la comodidad del lector futurista éste), no sea que abandone un poco todo el papel pendiente que me rodea. La novela en sí, está bonita, aunque los exóticos tejemanejes de la pandilla de sensibles y poetas comeflores, sus iniciaciones sexuales y sus estupendas tertulias secretas me importan bastante poco. Me hiede un poco esto a manifiesto generacional, a novela de cabecera de esta gentuza tan bien preparada de nuestra post-literatura y me carga un poco, no sé si me explico. Aunque la culpa no es de Bolaño, y quiero seguir intentándolo. Página 180, más o menos, recalco.