Martes, Pebrero 7, 2017

"Zombi" (Joyce Carol Oates, 2003)


Otra lectura reciente fue otra novela de DeBolsillo de esa colección de lomo y contra naranjas llamada "21". Más o menos, fue la línea que sacaron entre los viejos y entrañables "bolsilibros" de Reservoir Books de los noventa cuando era Mondadori, y lo que es ahora Reservoir Books ya como Random House M. Me he leído montones de estos libros de lomo naranja muy entretenidos, que pocas veces (con sonadas excepciones) me decepcionan. Por cierto, que ayer mismo cambié de sitio mi pequeña colección de libros de lomo naranja de "21" de segunda mano, que ocupaban tres palmos (uno sin leer) en una balda de IKEA que ahora sirve de ménsula para mi muñeco corporativo de Conguitos de medio metro. Básicamente, "21" es novela norteamericana "salvaje", "juvenil" y "canalla" contemporánea, a veces escrita en España, pero que en general dio a conocer a autores como Palahniuk, Foster Wallace o Chabon (y antes, en su primera encarnación, a Steve Aylett, Aldo Nove o Iain Banks), antes de incorporarles a su línea "adulta".
En fin, el libro. Es la primera novela de Oates que leo, y es una auténtica salvajada. Incomodísima, mohosa, incorrecta, narra en primera persona, en forma de diario, la vida de un inadaptado de Nueva Inglaterra obsesionado con secuestrar a un muchacho y trepanarle el cerebro con algo puntiagudo, hacerle una lobotomía doméstica a lo burro para transformarle en su objeto sexual, su zombi paricular. Un tarado que deja a Henry y Otis a la altura cuqui de Aless Gibaja. Cuando leí los textos del hijo de puta de Elliot Rodger, recuerdo que fantaseaba con que sería una novela muy buena si no hubiese sido todo verdad; que molaría mucho como novela posmo, si aquel penoso loser no se hubiese llevado tantas vidas por delante. "Zombi" es exactamente eso, el dietario de un asesino en serie estratégicamente verosímil, un ejercicio brillante de meterse en la mente de un enfermo al que el siglo XXI le ha jodido mucho algo dentro de la cabeza.

"Homo Tenuis" (Francisco Jota-Pérez, 2016)


El fenómeno de SlenderMan es uno de los más interesantes de la Era Internet, y un arquetipo del que probablemente se siga hablando dentro de varios siglos. También es uno de los elementos más icónicos para explicar lo que, en la Filosofía moderna, se conoce como "hipersticiones": mitos intangibles y abiertamente ficticios, cuyo origen es perfectamente rastreable, pero que aún así generan un auténtico culto y son venerados y aceptados como genuinos e indiscutibles. El personaje de SlenderMan fue creado por un aficionado a lo paranormal y los fotomontajes, que hace menos de diez años colgó en un foro unas fotos abiertamente manipuladas, por hacer unas risas, y que ha ido generando una leyenda exorbitante, series, películas y pesadillas que miles de personas confirman, a la que se empieza a aceptar e incluso a rendir culto hasta niveles insospechados. La reacción más extrema fue cuando dos niñas de 12 años decidieron apuñalar 19 veces a una amiga suya en nombre de SlenderMan, asegurando que éste se lo había pedido. No fue la primera ni la única, pero sí la que dio la voz de alarma sobre algo que estaba traspasando los límites de la ficción. Y todo surgió de una foto en un foro. SlenderMan es un icono cuyos tentáculos se extienden lentamente por todas partes, y que sirve para reflexionar sobre muchos aspectos de esta sociedad enferma.
Había leído otras cosas de Francisco J-P, sin ir más lejos su interesante meta-ensayo "Polybius" o su texto para "Alcasseriana", que era de lo mejor del compendio. Y que su nuevo libro lo publicara GasMask, editorial a la que de cierta manera estoy aún unido y a cuyo responsable aprecio un montón, me hizo lanzarme a por él sin dudarlo. Estuve en la presentación del libro, en el sotanillo de El Molar, y fue una charla extraordinaria, de esas en las que tienes la sensación de estar en el lugar y el momento indicados. Sin embargo, la lectura de "Homo Tenuis", que abordé de inmediato y terminé hace ya unos meses, se me hizo bastante empinada en muchos pasajes. Yo que escribo y leo sobre todo ensayitos pop ligeros, de colorinchis y de poca profundidad, no estoy acostumbrado a leer Filosofía (carrera que, por cierto, abandoné, básicamente, para abrazar el kalimocho), y "Homo Tenuis" es un ensayo estrictamente filosófico, demasiado académico y complejo, que orbita en torno a SlenderMan (y aporta toda la información que busque el interesado en el asunto) pero que divaga en torno a conceptos posmodernos y abusa de frases de esas de quince páginas sin comas ni palabras de menos de ocho sílabas.

"10000 millones de naves" (Pablo Vergel, 2015)


Comienzo breve traca de lecturas de las últimas semanas, que está esto moribundo. Lo hago con un libro entretenidísimo de Pablo Vergel, ufonauta aficionado y hombre de bien a quien conozco desde tiempos del Focoforo, y que habíamos quedado para intercambiar material, y en el libro me metió un puñado de marcapáginas alegóricos obra de Salvador Larroca. "10000 millones de naves" es su primera novela, la publicó hace un par de años en una pequeña editorial, y está a punto de ser reeditada, corregida* y con nueva portada. Es una historia muy hermosa, primera que yo conozca centrada en el "costumbrismo ovni", en la vida de andar por casa de un investigador y articulista habitual en revistas del ramo, que se ve envuelto en un contubernio de adivinadores, naves espaciales y paramilitares soviéticos. A buen ritmo, y con un tono y una sensibilidad que recuerdan el estilo y los patéticos protagonistas de "Los millones" o "Platillos volantes", Paolo mezcla, ligeramente cambiados y ficcionados, algunos de los personajes y elementos legendarios de los aficionados a los temas paranormales de nuestra generación (Carlos Jesús, Enrique de Vicente, Jiménez del Oso, el periodismo rural de raza, unos jóvenes castores entusiastas del asunto que podrían ser los Iker Jiménez y Javier Sierra de hace veinte años, el espíritu de revistas como El Caso y Año Cero...) e inventa una historia muy simpática y amena con el periodista freak como protagonista. Muy recomendable.
Me leí la novela en un par de días, absorto, y por cierto buena parte de ella durante una tarde de tren bastante extraña y sugerente, que conté en mi diario cinematográfico.
*Esta primera edición, empero, pasará a la historia por el volumen de errores mecanográficos, de los que ya me había advertido el autor, y que habrán sido reparados para su definitiva edición de 2017.

Sabado, Enero 21, 2017

"Drunk, stoned, brilliant, dead" (Douglas Tirola, 2015), "Don't think I've forgotten" (John Pirozzi, 2014)


Hola. Como dije el otro día, me he abierto una cuenta en Letterboxd, con la intención de ver más cine este año y con más cabeza, e intentaré ir reseñando cosas allí bastante a menudo. De momento lo estoy logrando. Pero no me resisto a recomendar también aquí una dupla de documentales que he visto esta semana, absolutamente maravillosos e imprescindibles, cada uno abordando a fondo, de manera exhaustiva, erudita y hermosísima un microcosmos diferente de la cultura universal de la que más me gusta. A saber:

"Drunk, stoned, brilliant, dead: The story of the National Lampoon" (Douglas Tirola, 2015)

"Don't think I've forgotten: Cambodia's lost rock and roll" (John Pirozzi, 2014)

Recomiendo con muchísima fuerza ambas películas, ambas odiseas encapsuladas narradas en primera persona por los supervivientes, respectivamente, del abuso de drogas o del genocidio de Pol Pot, en torno a sendos asuntos tan importantes y ditirámbicos como fueron la historia de National Lampoon y la del rock jémer. Dos auténticos prodigios como dos soles, dos joyas del audiovisual reciente que se han plantado entre mis ojos y la mierda la tele estos días. Imprescindibles.

Biyernes, Enero 13, 2017

"Historia freak de la música" (Joaquín Barañao, 2015)

Esta semana leí mi primer libro de pago en el Amazon, trasteando entre ofertas ridículamente baratas. Uno de esos ensayos que valen lo que un paquete de chicles, que prometía ser un adelanto, una estupidez o una estafa, y que sin embargo me entretuvo mucho. El chileno Barañao, autor de éste y otros textos sobre curiosidades for dummies y cuñaos, mantiene una web de curiosidades sobre distintos aspectos de la humanidad, una especie de dietario forteano que posteriormente utiliza para dar forma a estos relatos, intercalando las bobadetas y las sorpresas en mitad del relato histórico, mostrando la historia oficial desde una mirada diferente, entretenida y terriblemente distendida. Asunto nada fácil, en mi opinión, y totalmente satisfactorio. En un principio, pensaba que me encontraba ante el primer texto oficial capaz de hacer sombra a mi plan de escribir la guía definitiva de la música increíblemente extraña, y hacerme multimillonario en el proceso. Sorprendentemente, el ensayo de este chileno tiene en su primera mitad una estructura muy similar a lo que yo hice, hablando de sensaciones, estados de ánimo, música prehistórica, experimentos con animales y plantas, y todos esos asuntos. Sin embargo, después comienza a redactar su entretenido tratado, desde su alegre punto de vista, pero siguiendo el orden oficial, mismamente el que viene en la Wikipedia, aportándole su tono desenfadado y las 500 curiosidades que promete el subtítulo. La lectura resulta, así, muy agradable y curiosa, con el añadido exótico del léxico del autor; aunque a) ni rastro de músicos outsiders o que bajaran alguna vez del top 20 del Billboard; y b) como ensayo sobre historia de la música no sería mi primera recomendación. Pero ole. Entretenimiento de tren subterráneo por una semana, más barato que un viaje.

Miyerkules, Enero 11, 2017

Platoon (Oliver Stone, 1987)


Yo creo que lo que hace que actualice poco este blog, es el coñazo de poner las fotitos de las carátulas aquí arriba; además de que ande tan liado en el poco tiempo libre que tenemos todos, en mi caso dedicado a mis adorados pasatiempos fanzineros y radiofónicos. Estar casi todo el tiempo descubriendo música para el programa hace que apenas reseñe discos aquí (aparte de lo difícil, lo absurdo y lo poco que me interesa la crítica musical en sí); y este año, por el momento, tampoco voy a poner muchas pelis en el blog, ya que me he abierto un "diario de visionados" en Letterboxd. Sí, me he hecho un propósito de esos, y de momento me está animando a perder menos el tiempo viendo cualquier puta mierda en la tele, y andar pensando cada tarde qué quiero ver de verdad cuando llegue a casa, me quite los zapatos y me haga la tortilla. Es para lo que sirve esto. La semana pasada, por ejemplo, y aunque solo mencioné a la tremenda "Platoon", estuve obsesionado con el audiovisual en torno a la Guerra de Vietnam, viví toda la semana con una especie de síndrome de ídem, y también vi "Cuando éramos soldados" (menuda basura) y un par de documentales extraordinarios. También comencé a leer "Despachos de guerra", que he puesto a la cola porque tengo 8 libros a medias, pero me hace mucha ilusión leerlo por fin. Y estuve hojeando mi cole de The 'Nam, y releyendo El último día en Vietnam de Will Eisner. Y en fin, que entre lo uno y lo otro este blog lo voy a tener a medias, pero conste todo esto. El último programa me gusta mucho cómo quedó, aunque raje más de la cuenta y me da un poco de corte la intro. Pero es que soy un flipado del tema, tenía muchas ganas de pinchar country a favor de la guerra, a Dylan, a Bạch Yến, Sinn Sisamouth, Ros Sereysothea, Voa Saroun, Yol Aularong, Trịnh Công Sơn o la de los Animals. Creo que es de los mejores

Miyerkules, Enero 4, 2017

Vision (King, Walta, 2015-2016)


Todo el mundo habla de ello, y tenía que comprobarlo por mí mismo: se dice que la nueva miniserie de Visión es de lo mejor que ha publicado Marvel en lo que va de siglo. Efectivamente, después de las primeras páginas no he podido esperar a la publicación en español del segundo tomo, y despaché ayer los 12 números en el iPad. Y realmente es algo diferente, sorprendente, "fresquito". Ello tiene que ver con el tono de la historia, y también con los colores; creo que buena parte de su atractivo recala en esa paleta de rosas y verdes, el estilo realista y sobrio de Gabriel Hernandez Walta y la estructura constante y limpia de las viñetas (a lo Watchmen). A mí, al menos, el efecto cromático, desde las impresionantes portadas de Mike Del Mundo (o la espectacular incursión del invitado Marco D'Alfonso) me subyugó desde el primer momento, resulta terriblemente atractivo, cálido y al mismo tiempo aséptico, y le aporta a todo un bellísimo barniz. Imprescindible y glorioso el trabajo de Jordi Bellaire. En cuanto al contenido, es una especie de sitcom doméstica y tragicómica ambientada en los suburbios y protagonizada por robots (o sintezoides), que en un principio recuerda a Cosas de marcianos, a The neighbors, a Fido, a la artificialidad extraña y casi molesta de Suburgatory, pero que nos estallan en la cara desde el principio en forma de muerte y destrucción. La voz principal también resulta sugerente y embriagadora, exótica, aunque abuse de esa herramienta de anticipar acontecimientos futuros. Como fan de Marvel, me gusta mucho que se recurra al pasado de los personajes y se hagan sobreesfuerzos por mantenerlo todo dentro del Universo Marvel, que no quepa ninguna duda de que es una muesca más en nuestra larga aventura como lectores, no un hito aislado (me dieron mucha rabia experimentos como X-Statix, que vale, muy original todo, muy hipster y posmoderno, pero perfectamente podría haberse publicado tal cual en el sello Vértigo o en IDW; no se trata de respetar la continuidad, sino al lector interesado en los personajes de Marvel). En este sentido, consigue que redescubramos al viejo Visión, la mini de La Visión y la Bruja Escarlata, los principales arcos de Los Vengadores, las diferentes encarnaciones del sintezoide, todo es respetado con enorme cariño y revisitado, aunque todo sea tan absolutamente nuevo. Y resulta agradable y refrescante, pese a que todo es terrorífico, dantesco y todo el mundo muere todo el rato. Una gozada.

Martes, Enero 3, 2017

"Eres hermosa" (Chuck Palahniuk, 2016)


Otra de mis lecturas de finales del año pasado fue la novela más reciente de Palahniuk, que le tenía abandonado; recordé las tres o cuatro de sus novelas que tenía pendientes desde "Snuff" y "Pigmeo", preparando un programa de radio sobre Discordianismo que trufé de fragmentos de la versión cinematográfica de "El club de la lucha". Y compruebo que sigue ahondando en la misma línea, con su estilo crudo, posmo e incómodo al servicio de novelas breves pero llenas de ideas grandilocuentes, tratadas con ligereza y mucho humor grueso. En este caso, todo es una crítica de la sociedad de consumo, y concretamente al consumidor masivo de Apple o al hype de objetos culturales basura como "50 sombras de Grey". Chuck lo aborda inventándose su propio objeto de culto absurdo masivo: una línea de productos de placer íntimo femenino (la que da nombre a la novela). Un excéntrico multimillonario es en secreto un mad doctor que lleva casi toda su vida investigando fórmulas ancestrales de producir placer a las mujeres. Después de tener misteriosas relaciones con varias estrellas del gossip (e incluso con la misma presidenta de EEUU), su nueva novia es una joven y anónima abogada, a la sazón protagonista de la historia, a la que somete a todo tipo de experimentos sexuales, hasta finalmente poner a punto sus productos (libélulas masturbadoras, extrañas bolas chinas, esprays y ungüentos cosméticos de placer extremo...) y lanzarlos al mercado, provocando un auténtico colapso social que invariablemente puede suponer el fin de la Civilización, el mismo Apocalipsis, tal es la respuesta somática y la adicción de todas las mujeres del mundo. En este cóctel sicalíptico, entremezcla escenas de erotismo extremo con filosofía zen, terrorismo cultural, mensajes apocalípticos, acción y romance, y sobre todo parodia y machaca a grandes iconos como Ally McBeal, Bridget Jones, Paulo Coelho, Steve Jobs, Anastasia Steele o Chuck Palahniuk.

Lunes, Enero 2, 2017

Occultic;Nine (2016)


Los dos últimos días de 2016 y el primero de 2017 los pasé viendo a ratos este animé reciente (se estrenó en octubre y su último capítulo se emitió en Japón el día de Navidad). En un par de sitios lo vi recomendado como una de las mejores series de animación japonesas del año que acaba de extinguirse, y su temática, su estética y el hecho de tratarse de una obra completa, me animaron a echar un vistazo, que terminó por engancharme. Esta primera temporada (no tengo ni idea de si tendrá continuidad) es un animé estándar de 12 episodios; es decir, que se puede ver en un atracón como si fuese una peli de 4 horas y pico. Aunque difícilmente podría ser trasladada a una ova más breve, ya que no tiene nada de paja, y escupe ideas a un ritmo frenético, no hay planos paisajísticos ni contemplativos, no sobra nada, salen motones de personajes parloteantes, durante estas cuatro horas se va añadiendo información cada vez más compleja y enrevesada, no hay ni tres segundos seguidos sin personajes hablando y hablando, y si pestañeas, te pierdes. Es una auténtica locura que mezcla docenas de conceptos habituales en el mundo de lo sobrenatural: conspiraciones, rituales, sectas, Nuevo Orden Mundial, control mental, fantasmas (yūrei), suicidios en masa... Todo ello bien atado en una trama disparatada y en constante crecimiento, con un montón de giros argumentales (alguno un poco decepcionante) y donde todas las piezas van encajando poco a poco.

Estamos ante una historia protagonizada por un joven llamado Yuta Gamon, un bloguero aficionado a los temas paranormales, que lleva una página amateur llamada Descontrol, y se hace llamar a sí mismo "el dios de los ninis"; un simpático alegato conformista millennial. Suele actualizar su blog desde un bar llamado BlooMoon, regentado por un mariquita de risa (Izumi), y pronto se hace amigo de una lolita tontorrona de pechos gigantescos (Narusawa Ryoka, a quien pronto apodará "Ryotas", imagino, en referencia a sus enormes ryotas), que será la primera colaboradora del grupo Descontrol. También vamos conociendo poco a poco a los otros personajes que girarán en torno a esta, insisto, enrevesada y compleja historia: el menudo detective Syun Moritsuka; la idol televisiva con visiones premonitorias, Miyuu Aikawa, que se reúne con Yuta porque lo dicta el destino; una redactora de la importante revista de temática paranormal MuMu (¿un guiño al discordianismo y a Robert Anton Wilson?), llamada Touko Sumikaze; una especie de adivinadora misteriosa, obsesionada con su hermano muerto, llamada Aria Kurenaino, que posee su propia mascota-demonio alado; la dibujante Ririka Nisizono, autora de un misterioso dōjinshi (fanzine de manga autoeditado) que parece estar narrando dramáticos acontecimientos venideros con detalles que no conocen ni siquiera las autoridades; Sarai Hashigami, el brillante hijo de un científico asesinado; o Asuna Kisaki, una agente del FBI también con poderes precognitivos.


Básicamente, estos son los nueve (más bien doce) protagonistas recurrentes aficionados al ocultismo que dan nombre a este culebrón a la velocidad de la luz que se desarrolla en el barrio de Kichijoji, en Tokyo. Todos ellos, huelga decirlo, son jovencísimos millennials occidentalizados, de ojos grandes y aspecto reconocible y fácilmente transformables en muñeco de PVC. Aunque sin grandes estridencias, sin pelos de colores ni extensiones imposibles: todo es bastante sobrio estéticamente. Lo más llamativo es el abrigo bicolor de Gamon y las tetas como calabazas de Ryotas. O la vestimenta estereotipada del detective Moritsuka, que al parecer viste un cosplay inspirado en un detective muy famoso del manga (no sé cuál, aunque se lo dicen todos y él lo niega). La tetona y el camarero mariquita son dos de los pocos desahogos cómicos de la serie... aunque solo en la primera mitad, porque todos van a terminar siendo algo muy diferente a lo previsto. La serie está repleta de pequeños detalles (juegos con la numerología y la simbología, como si tuviéramos que descifrar nosotros mismos ciertas cosas, jugando a lo mismo que los protagonistas), con unos fondos y una animación preciosos, una música que excepcionalmente no me resultó irritante, ningún argumento innecesario (todo es importante para la trama) y algunos efectos de "cámara" sorprendentes, como elementos que aparecen borrosos en primer plano (esa escena en la que una araña, sin venir a cuento, juguetea con el objetivo de la cámara) o escenas en las que la imagen está torcida, en vertical, en diagonal o incluso dada la vuelta. No sé si esto es algo habitual en la animación japonesa (lo ignoro casi todo al respecto), pero me resultó muy curioso ese tratamiento, con planos muy breves vistos desde puntos de vista extraños (contrapicados, largos picados desde el cielo), brevísimos planos casi subliminales intercalados en las conversaciones o esos giros de "cámara" loquísimos de 90º o 180º. Visualmente es una delicia, destacando, insisto, un ritmo casi insoportable.

La trama tarda un par de episodios en explotar, y creo que es mejor no saber demasiado; pero tiene que ver con el asesinato del citado científico, con una llave dorada que escondía en forma de implante molar, y sobre todo con el misterioso suicidio de 256 ciudadanos, que una madrugada deciden sumergirse alegremente hacia el fondo del lago del idílico y pacífico Inokashira Park, uno de los lugares más apacibles de la ciudad, y morir ahogados. Poco a poco vamos descubriendo qué demonios está pasando. Aparece por ahí una especie de logia malvada, denominada Los 8 Dioses de la Fortuna (cuyo emblema son 6 serpientes formando un asterisco), algún mad doctor, fantasmas, resucitados, viajes en el tiempo, espectros que se comunican a través de una emisora de radio, y hasta una hija secreta de Nikola Tesla. Un disparate que funciona como un reloj, realmente entretenido y recomendable.

El del animé es un mundo que me resulta poderosamente atractivo, pero que me pilla muy de lejos. Sigo algunos blogs del asunto, y trato de leer cosas que me mantienen más o menos al día, pero veo muy pocos, y mucho menos que me enganchen hasta el final. Los últimos que vi enteros fueron una locura pseudo-erótica para adolescentes con personajes de fantasía mitológica llamada Monster Musume no Iru Nichijou, la primera temporada del gran éxito Kangoku Gakuen (Prison School), Highschool of the dead o Btooom! Creo que puedo recomendar todos ellos, aunque estoy seguro de que me estoy perdiendo cosas mucho más interesantes. Uno puede pasarse toda la vida viendo solo animación japonesa, renunciando al resto del audiovisual, la lectura y la música, y no va a encontrar tiempo de ver todo lo que le apetece, ni siquiera ciñéndose a sus géneros favoritos, tal es el volumen de producción del asunto. Y aunque parece algo inabarcable, lo cierto es que rebuscando entre algunos tops o siguiendo algún canal de Youtube especializado, y sobre todo gracias a la titánica labor de lugares como AnimeFLV, es un medio muy accesible. En general, pocos animes están destinados al cuarentón occidental, pero hay algo en esta subcultura que me subyuga, y como aficionado a Expediente-X y al contubernio judeo-masónico Occultic;Nine me ha dejado satisfecho. He comenzado el año 2017 viendo esto (bueno, al despertar con el cerebro lechoso en Año Nuevo me tragué una mediocre comediarromántica de Jennifer Aniston) y tengo ya preparadas un par de series más para los próximos días. Ayer 1 de enero, además, me regalaron un iPad de 3ª mano, y ya lo he llenado de tebeos. A ver si mantengo el ritmo en este blog, para variar.

Lunes, Disyembre 12, 2016

Ofertas navideñas en LIBRITOS JENKINS


Voy a volver a poner en circulación, de manera limitada, todos mis fanzines de LIBRITOS JENKINS. Una ocasión ideal para hacerse con todos. ¡Díselo a todo el mundo!

Linggo, Nobyembre 27, 2016

"El disparador cósmico" (Robert Anton Wilson, 1977)


Esta semana que ahora agoniza la he pasado con las narices metidas todo el rato en "El gatillo cósmico", gracias a la traducción desinteresada del blog La Manazana Dorada, nutritivo punto de encuentro discordiano en español; terminé de leerlo el 23 de noviembre a las 8 de la mañana en el transiberiano hacia Carabanchel, justo en el instante en que se cumplía el 41º aniversario de su publicación y se moría Rita Barberá. Hermosa sincronía jungiana. Ahondando en las enseñanzas de "Principa discordia" e "Illuminatus!", RAW desentraña en esta especie de memorias personales forteanas su progresiva introspección personal en el mundo de la sospecha hacia cuanto nos rodea, y de la catarsis interpretativa que le supuso descubrir cómo funciona el mundo, cómo nada es lo que parece y cómo la realidad no existe sino que la inventamos sobre la marcha. Un breviario de ideas, observaciones, lecturas y encuentros, dedicado a la figura de su amigo Timothy Leary y a los preceptos de Crowley, Gurdjieff, Jung, Buckminster Fuller y otras grandes mentes preclaras del siglo XX. Ahora veo a través de mi mano.

Miyerkules, Nobyembre 16, 2016

Puppets & Clay: Stop-motion fanzine #05 (2016)


El 3º post que escribí en la historia de este blog, hace ¡¿seis años y medio ya?!, fue sobre el primer fanzine de Puppets & Clay, la primera entrega en papel xeroxizado y grapado, lanzado en paralelo al blog Puppets & Clay. Hace casi siete años, pues, yo ya leía el estupendo blog de Adrián Encinas, que con el tiempo se ha convertido en uno de los sitios de referencia en torno a la animación stop-motion a nivel mundial. Leí en su blog que Adrián lanzaba un fanzine, tan cutre, barato y retro como los míos, y rapidamente le hice un pedido. La ilusión que me hizo que alguien volviera a editar fanzinitos fotocopiados, con el mismo espíritu original de revista hecha por un fan, sobre un tema del que se trata poco en los grandes medios, como un auténtico boletín de un club de fans... fue tal que (junto con otros fanzines similares que pillé por aquel entonces) me animó a abrir, de hecho, este blog, en el que reseñar este material poco conocido. Con el paso del tiempo, cada vez fui hablando más con Adrián, de vez en cuando le envío enlaces a cortos de stop-motion (es lo que tiene ser de verdad un referente en la divulgación: que ves una pieza en YouTube sobre el asunto, y enseguida piensas en él), y llegamos a conocernos en persona. A finales de aquel mismo año, Adrián sacó un segundo número de P&C, y de paso reeditó el primer número, ya en formato siglo XXI, con papel satinado, a sangre, en imprenta, y esas fascinantes portadas llenas de monstruos y personajes que le hace Dani Moreno. En alguna ocasión vendimos nuestros fanzines juntos en alguna feria. El blog de Adrián y su página de Facebook han ido creciendo de una manera monstruosa, él participa en charlas y todo tipo de eventos, y no para de aportar piezas al puzzle de la stop-motion, como su reciente libro "¡Bien hecho, Gromit!", primera hagiografía del estudio Aardman que está dando la vuelta al mundo, o las proyecciones que va a organizar a final de este mismo mes en el Círculo de Bellas Artes. En este tiempo, Adrián también ha sido papá. Es el Forrey Ackerman del stop-motion mundial. Su labor de divulgación es incansable, meticulosa e imprescindible, porque esto le apasiona de verdad, es su vida y lo sería igual aunque nadie le leyera o no le hubiera dado por dejar que el público mirara lo que evoca sus fantasías.

Y su fanzine ha seguido saliendo de vez en cuando, con el mismo formato precioso y electrizantemente atractivo y un montón de contenidos diferentes. El último número, el 5, salió hace casi un año, y ya es hora de que se ponga con el nuevo o le mato. Pero el caso es que lo tenía pendiente de reseñar desde entonces, porque me gustó especialmente. Si todo lo que huela a animación foto a foto me encanta, en este caso el tema central de su revista estuvo dedicado a los brick films; es decir, a las peliculitas en miniatura rodadas en stop-motion con ladrillitos y minifigs de LEGO. El artículo es completísimo y muy hermoso, y nos habla de un montón de pelis hechas por fans de LEGO, además de entrevistar a algunas minifiguras del gremio como Pablo Llorens, que se ha reciclado en artesano de maravillosos videos de YouTube para críos como Plastilego o Lego, clay and fun! El fanzine se completa con pin-ups, tebeítos y hasta una fotonovela del propio Llorens; algunos artículos más academicistas sobre el gremio, otros más pop como el de monstruos clásicos en la stop-mo (hay que acordarse de Harryhausen todo el rato, claro que sí) o la peli de Tintín del 47, noticias breves, reseñas, videoclips... Una maravilla. Si el mundo fuese justo, Puppets & clay sería una revista mensual de kiosko, y no existiría AR.

Lunes, Nobyembre 14, 2016

Bicefalia Pop (Libritos Jenkins, 2016)


La semana pasada añadí un nuevo lanzamiento a mi propia colección de fanzines publicados conjuntamente como Libritos Jenkins. Se trata de un ensayo probablemente único en el mundo, que repasa cientos de apariciones del mitológico monstruo de dos cabezas en el cine, la televisión, la literatura o el cómic.


Todo surge, como cuento dentro, de una obsesión personal con los individuos bicéfalos, horrible e incorrecto eufemismo que define a dos hermanos siameses unidos desgraciadamente durante la gestación, nacidos dicephalus dibrachius cuando comparten un único tronco, o dicephalus tetrabrachius o siameses isquiópagos cuando su fusión parte de la cadera, contando con cuatro brazos pero un solo par de piernas; y teniendo en cuenta también a los siameses independientes pero unidos por la cadera, la espalda o la cabeza. Esta fascinación por la imponente figura del ser múltiple y aparentemente de cabezas supernumerarias, me llevó hace mucho tiempo a coleccionar menciones y avistamientos en todo tipo de productos en la cultura popular (y también a acumular montones de figuritas de pvc de monstruos y personajes policéfalos), y finalmente hace unas semanas me animó a escribir mi propio ensayo en torno a esta figura, consciente de la injusticia de que haya tantos libros en torno a zombis, vampiros, hombres-lobo, acondroplásicos, hipertricóticos, locos, asesinos o bestias de todo tipo en la cultura popular, pero que nadie se fijara en lo especial de este humanoide múltiple. Con la de connotaciones religiosas y morales que encarna en un solo ente antagónico, con lo interesante que resulta su origen mitológico, teratológico y cultural.


Encontramos criaturas bicéfalas o policéfalas en la Biblia, en la mitología griega o amerindia, en jeroglíficos egipcios ancestrales, leyendas artúricas, narraciones vikingas, restos arqueológicos de todo tipo de civilizaciones de la Antigüedad... Sin embargo, en la cultura popular este mito no ha sido tan explotado como el vampiro o el zombi, y siempre me intrigó saber por qué. Desde luego, creo que no es debido a que las defomaciones extremas sean un grave problema médico o teratológico, eso nunca ha sido impedimento para los autores. Y de hecho, husmeando un poco, he conseguido "cazar" un buen montón de ejemplares para hacerles figurar en este bestiario. Pero sin duda, la criatura de dos cabezas ha quedado relegada a un rincón marginal del audiovisual. No existe la Gran Película, el gran personaje inconfundible y con nombre propio que abandere esta tipología concreta, sin contar al Monstruo de Dos Cabezas de Barrio Sésamo. Tal vez si la Universal hubiese escogido a un dicéfalo en lugar de a un jorobado como ayudante del Dr. Frankenstein, o si Disney hubiese explotado a los gigantes y los dragones de dos cabezas en su etapa clásica, la historia hubiese sido diferente; pero el siglo XX apenas nos dejó 4 grandes películas, de diferentes géneros, centradas principalmente en esta figura como protagonista total. Es cuando miramos hacia el plantel de secundarios y tipificamos el desfile de extraterrestres, monstruitos de dibujos animados o bestias del peplum cuando comenzaremos a ampliar la alineación de manera exponencial.


"Bicefalia Pop" pretende ser un primer acercamiento al fenómeno, a la dualidad interior que subyace en todo monstruo, encarnada en esta ocasión en un mismo cuerpo. Creo que nadie ha hecho algo así antes, ni bien ni mal ni regular como yo. La ausencia de bibliografía es lo que me animó definitivamente, como me pasa con los otros fanzines. Fantaseaba en un principio con hacer un ensayo complejo y exhaustivo al estilo de lo que hace David J. Skal con el mito del chupasangres, pero las aspiraciones se fueron reduciendo a un repaso a los avistamientos más importantes. En el fanzine hablo de monstruos mitológicos, de heráldica y vexilología, de teratología, de los experimentos con perros de Vladimir Demikhov y de esas ferias de freaks del siglo XIX que hicieron famosos a los siameses Eng y Chang, los gemelos Tocci, las hermanas Daisy y Violet Hilton o la increíble historia de Edward Mordrake; y no me olvido de casos tan increíbles como las hermanas contemporáneas Abby y Brittany Hensel. Pero sobre todo es una búsqueda de apariciones de la criatura bicéfala en la cultura pop: marcianitos, pokémon, cromos de monstruos, muñecos de felpa, animales mutantes, simpáticos dibujos animados de risa, canciones, historias de terror gótico en tebeos pre-code... Ese es el grueso de la obra. Una búsqueda de criaturas redactada con pasión entomológica, ordenada y adornada con tebeos, cromos y pantallazos de todo tipo.


El fruto de esa obsesión, de ese homenaje a mi propio coleccionismo de plástico, es "Bicefalia Pop". Un fanzine creo que entretenido y repleto de referencias y curiosidades, de lectura ligera. 84 páginas en blanco y negro (portada y contra a todo color), en el mismo formato cutre, trasnochado y absolutamente superado, en el que lo que prima es el contenido. Un nuevo miembro de la creciente familia de Libritos Jenkins, que pongo en casa de cualquier interesado previo desembolso de 6€, gastos de envío incluidos, escribiendo a:
frunobulax04@gmail.com
 
 

Los chicos que coleccionaban tebeos / Batman: Serenata nocturna / Superman: La creación de un superhombre


Sin duda, corren maravillosos tiempos para la lírica en torno a los señores con poderes en pijama, y sobre todo para las historias de quienes les crearon, y hasta quienes les leyeron. Yo mismo me lo paso pipa en este blog escribiendo sobre mi propia relación con los tebeos de superhéroes, o contando cuánto me excita enfrentar tochos de mitología sobre todos esos señores judíos arquitectos de universos de fantasía (por ejemplo estos). Las novelas que fantasean sobre la vida de aquellos mentores, como "Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay" o "La fortaleza de la soledad" están entre mis obras de ficción favoritas. Y no hay personaje o autor que no tenga sus buenas resmas de papel en formato noble. Estos días he vuelto a poner en la mesita de noche varios palmos de ensayismo pop. Estos tres los he devorado en muy poco tiempo, en las últimas semanas.

"Los chicos que coleccionaban tebeos" (Julián M. Clemente, Helio Mira) es una novela cuyos protagonistas somos nosotros, los freaks que crecimos en los ochenta, y es imposible no sentir escalofríos en muchos de los episodios que se narran, rememorando todo aquello que hicimos que nos ha traído hasta aquí. Principalmente, es un hermoso homenaje al trabajo en la sombra (o con disfraz) de los profesionales detrás de Fórum y Zinco, aunque no se deja practicamente nada por relatar de cuanto llegó a los kioskos y las pantallas en esa década. La novela hace equilibrio entre las memorias nostálgicas de un loser de extrarradio, y el reportaje de publicación del material americano en España, repasando cada fenómeno cultural desde el punto de vista de unos chavales que se lo compraban todo, lo comentaban todo mes tras mes, y redescubrían el material previo en las cochambrosas ediciones de Surco, Bruguera, etc. A través de esos personajes, los autores hacen recuento de lo que iba llegando al kiosko, vertiendo las firmes opiniones que nos venían a la cabeza a todos entonces. La prosa es tan diáfana, almibarada y carente de todo adorno como el propio título, y el tono y la abundancia de frases hechas compite con los libros de Barco de vapor, pero aún así la lectura es adictiva y necesaria para toda una generación de acumuladores de tebeos como nosotros.

David Hernando es uno de los nombres habituales en los artículos de información de las ediciones de Planeta y ECC, y de hecho fue editor de Batman y Superman para Planeta a comienzos de este siglo. Uno de los relevos de esos Dr. Átomos o Prof. Loki a los que rendía pleitesía la novela de antes, en la actual edición española de DC (más o menos, lo que el propio Julián Eme hace hoy con Marvel en España). Hernando publica además incansablemente ensayos sobre el mundo del cómic, entre ellos estas dos joyas que narran la intrahistoria de Batman y Superman, que poco tienen que envidiar a las Historias Jamás Contadas de Marvel o Spier-Man. "Batman: Serenata nocturna" tiene por objetivo, principalmente, dar luz a la oscura verdad que se esconde detrás de la firma de Bob Kane. De un tiempo a esta parte, el secreto a voces de que Kane no fue el creador en solitario de Batman, sino que fue ayudado en gran medida por Bill Finger, se ha ido abriendo paso y poniendo en evidencia que no solo eso, sino que Kane apenas sabía hacer la Batcueva con un canuto, y que probablemente no llegaría a dibujar más de cinco o seis tebeos en su vida, pese a que los firmara todos durante décadas y figurara como creador absoluto del personaje. Mostrado como un auténtico tirano, que tenía a medio DC chantajeado, pisoteando a todo el que fuese, manejando la información con la frialdad de un abogado del Sr. Burns y contando siempre con negros en la sombra, la carrera de Kane queda reducida a una chirigota, y el personaje emparentado con el propio Bane. El libro está deliciosamente documentado, y nos lleva de la mano a través de seis o siete décadas de curiosidades alrededor de la publicación de los tebeos de Batman, y no se olvida de todos los vericuetos sobre las series, películas o seriales radiofónicos. Un ensayo imprescindible. En la misma línea, "Superman: La creación de un superhombre" es una gran hagiografía del héroe más grande del mundo, desde que los abuelos de Joe Shuster y Jerry Siegel pisan Manhattan hasta hoy mismo, igualmente repasando cada saga, cada autor, cada hito, cada peli, cada serie y cada campaña. Otro tratado fabuloso y nutritivo para lectores como yo, que solo nos hemos acercado a unos pocos retapados de la época de John Byrne.

Huwebes, Oktubre 20, 2016

Principia Discordia (Robert Anton Wilson, 1963)


Ayer iba en el autobús, en uno de mis largos periplos alrededor del mundo en la EMT, y a mi lado iba un infraser leyendo el Marca, y no pude evitar leer de refilón un titular en el que decía que la Liga BBVA está más igualada que nunca. Lo primero, que me parto. Lo segundo, que caí en la cuenta de que por fin, por fin, he logrado mi objetivo de permanecer totalmente ajeno al mundo del fútbol. Progresivamente, a lo largo de los años, me he ido desentendiendo por completo. Nunca me ha interesado demasiado, siempre ha sido más poderoso mi odio a las grandes empresas deportivas y mi incapacidad para sentirme identificado con ninguna bandera que mi pasión por este deporte, aunque hace unos pocos años hasta iba de vez en cuando (gratis, vive Dios) al Calderón con un ex-amigo forofo, y miraba a veces la quiniela. Pero en los últimos años, incluidos mundiales y hostias, creo que no he visto ni dos partidos enteros. Pero es que de un tiempo a esta parte, considero que para ser aficionado al fútbol televisado, y perdón por la generalización, creo que hay que ser medio imbécil. Roncero, Pedrerol y demás gentuza han conseguido que la información deportiva solo le interesa a los niños y a los bakalas. Me he bajado de ese carro por completo, con mucho orgullo. Y ayer me acordaba de esto. Yo iba en el Metro hacia ninguna parte leyendo en el Kindle, que he heredado un Kindle de segunda mano y estoy tan contento, por fin voy a poder leer dignamente un montón de cosas que acumulaba en el disco duro, años y años de acumulación de epubs y archivos extraños. Mi viejo tablet creo que ha petado, y al ser una maravillosa pantalla en colores chillones ideal para mis constantes lecturas de tebeos (que ahora creo que van a ser postergadas a noches ociosas junto al portátil, que también he medio jubilado ahora que tengo un sobremesa como de la NASA), me daba pereza leer en negro sobre blanco. El Kindle es perfecto. Y tengo mucha lectura ignominiosa pendiente.

Por ejemplo, a RAW es prácticamente imposible leerle en castellano fuera de una pantalla. Gracias al blog discordiano de La Manzana Dorada, que es una cosa increíble que siga existiendo, hace mucho que recopilé todos los evangelios de RAW, y tengo por ejemplo la lectura de la "Trilogía Illuminatus" a la mitad más o menos, pero ahora empezaré de nuevo. De momento, en un par de días me he ventilado la Biblia discordiana. Ya era converso hace tiempo, y ser discordiano es ideoal cuando menos para iniciar largas conversaciones. Pero solo había llegado a leer el prefacio. En realidad, el resto de la obra me decepcionó bastante, es un catálogo de corta-y-pegas muy simpático y un extraordinario panfleto hijo de la Contracultura, pero ahora puedo constatar que lo mejor es el prefacio, que leí esta semana por tercera vez y me afianzó la Fe.


Como paso más tiempo en el Metro ultimamente que un jodido troll, también me ha dado tiempo a leer el "Manifiesto de Unabomber", de Theodore Kaczynski o "Murder Inc." de Jack The Rippa, que valiente tostón ambos, "Steal this book!" de Abbie Hoffman (por encima) un cuento de Alan Moore, algunas estupideces conspiranoicas y otros panfletos así que tenía acumulados por el cacharro, entre ellos un par de novelas biográficos de un vagabundo que me encontré por la calle un día, que es en lo que estoy ahora, y que ya contaré en otra entrada en breve, porque es una cosa fascinante y una historia bien bonita, que probablemente solo he leído yo y que me estoy planteando editar yo mismo en Libritos Jenkins. Pero ya lo cuento si eso en otra entrada. Esta mañana me he despertado fuerte, curiosamente, insuflado de una energía que no sé de dónde ha venido, y tengo un plan para las próximas jornadas. Estoy escuchando atentamente "Another green world" de Brian Eno, igual que el personaje de Jonathan Lethem en la última página de "La fortaleza de la soledad", y le voy a dar varias oportunidades, porque nunca me han interesado demasiado estas cosas, pero ahí siguen Eno, Fripp y el propio John Cage metiéndose en mi cabeza toda la mañana, entre recados y planes mentales. También estoy haciendo mi propio "countdown to Halloween" como un adolescente de Kentucky, viendo más o menos una peli de género cada día (incluidas las 4 de la Monstrua o el porrón que estoy viendo para un fanzine que progresa adecuadamente, que si no de qué iba a llevar este ritmo), y alguna cosa me ha gustado bastante, también quiero dejar constancia aquí, pero ahora me tengo que ir. Todo el rato me estoy yendo...