lunes, 13 de agosto de 2018

La saga del Clon y la Era Bagley (1991-1996; continuando con la lectura de TODO Spider-Man)


En ocasiones leo tebeos de Spider-Man, TODOS, y lo cuento en este blog. Finalmente le hice una etiqueta al asunto. Y en la última entrega de esta deslabazada colección de comentarios sobre mi lectura completa y obsesiva, llegué finalmente a los primeros tebeos de Amazing Spider-Man dibujados por el extraordinario Mark Bagley, sustituto oficial de Erik Larsen, sustituto oficial de Todd McFarlane, en aquella convulsa Marvel de los primeros años noventa. Y como decía en la frase final de aquella entrada previa, me sumergí por fin en todo el tinglado de La Era del Clon.


Refrescando el asunto, por si alguien no lo sabía, la historia de Spider-Man comienza en 1963, en las páginas de uno de esos tebeos antológicos de historietas cortas de fanta-terror que publicaban todas las editoriales en la época, aún con las revistas de la edad dorada del medio como modelo (los años 50, con todos esos tebeos pre-code de todos los géneros que se vendían a millones). La cabecera Amazing Adventures, luego retitulada Amazing Adult Fantasy y por fin Amazing Fantasy, estaba condenada al fracaso. El trabajo de Stan Lee y el recientemente fallecido Steve Ditko con sus deliciosas historietas de monstruitos no destacaba comercialmente entre el desiderátum de títulos en los anaqueles, así que les dejaron hacer lo que quisieran en el número 16, que sería el que clausuraría la serie. Allí, en lugar de cuatro o cinco historias sueltas autoconclusivas, narraron la historia de Peter Parker, la araña que le picó, su abuelo asesinado y todo eso, que se sabe de memoria hasta el menos documentado. Fue un éxito, pero la revista ya no resucitaría, así que un par de meses después probaron suerte con el nº 1 de Amazing Spider-Man, la propia narración seriada del joven Hombre-Araña. Y hasta hoy. No sé por qué cuento todo esto; me he ido demasiado atrás en el tiempo. A lo que iba es a que Lee y Ditko partieron peras enseguida, que debían ser dos caracteres de cuidado, y enseguida llegó John Romita Padre a revolucionar de verdad al personaje (no tengo tanto cariño a la relativamente breve Era Ditko como otros fans), y conducirlo hasta bien entrado el centenar de números. Luego llegarían Roy Thomas, Gerry Conway o Archie Goodwin sustituyendo a Lee, y pronto Gil Kane, Ross Andru y otro pequeño desfile de lápices legendarios para seguir haciendo historia, matar a Gwen Stacy y a su padre, afianzar a Mary Jane en nuestros corazones, casar a aTía May con el malvado Doctor Octopus, volvernos locos con los Duendes Verdes y marrones, etc. Todo esto es Liturgia. El caso es que hacia el número 150 (noviembre de 1975, cuando el personaje ya contaba con su segunda colección, Marvel Team-Up, y estaba a punto de obtener la tercera), como acostumbraban a hacer en todo número redondo (milestone), se narró una historia especial, crucial, que supusiera algo realmente interesante para los lectores: la aparición de un misterioso segundo Spider-Man liándola por allí durante varios números, volviendo locos a personajes y lectores. Como pronto se sabría, se trataba de un clon de Peter Parker, fabricado por El Chacal, alias de un viejo profesor de Peter en la Universidad Empire State llamado Miles Warren. Un mad doctor en toda regla. La Saga del Clon original fue una idea brillante, una aventura legendaria, y todo terminó en el número 151, debut de un nuevo guionista, Len Wein (y co-creador de La Cosa del Pantano y Lobezno), que supongo que solo quería salir al paso. En la página 4, el auténtico Spider-Man tiraba a la copia salchichera por una chimenea y santas pascuas. A otra cosa. O eso creíamos, claro.


Fue pasando el tiempo, y sucediéndose hitos y firmas insignes. Durante los ochenta llegaron más series limitadas, "novelas gráficas" y otras colecciones propias del personaje. Y por supuesto, su serie de dibujos animados, tebeos para niños, cuentos, pijamas, cepillos de dientes, moñecos, la Secret Wars, la serie cutre de la tele... Desde mediados de los 80, se puede decir que Spider-Man se convirtió, estrictamente en el cómic, en una cole de aparición semanal en los kioskos, con cuatro series propias alternándose (Amazing, Spectacular, Web of, Team-Up, Sensational, Spider-Man a secas o el título que fuera; la idea era tener un título del personaje cada semana en los kioskos, de cara a los distribuidores y las ventas), realizadas por distintos equipos, que al principio se enfocaban en aspectos diferentes pero cada vez se fueron sincronizando más. Sobre todo, al llegar la época que me toca comentar en este punto: es a partir de ahora cuando deciden seguir siempre la trama de una cole a la otra (no sé si fue el editor Terry Kavanaugh o Bob Harras), cuando podían haber sacado un solo título semanal. Y básicamente así ha seguido hasta nuestros días, más o menos, de cara a la distribuidora y las tiendas, para entendernos. Los equipos más o menos fijos de cada una, en esta etapa, fueron: Michelinie / DeMatteis y Bagley en Amazing; DeMatteis y Sal Buscema en Spectacular; y algo más de baile en Web of y Spider-Man tras la marcha de McFarlane, pero a destacar Busiek / David / Mackie / DeFalco / DeZago, junto a varios dibujantes clásicos de etapas previas (mención especial a Al Milgrom o Bill Sienkiewicz, a los que detestaba cuando leí algunos de estos tebeos de adolescente, y es un placer apreciarles siendo ya un pollavieja) junto a una apuesta por dibujantes-estrella en ambas, como Steven Butler, Jae Lee, Joe Bennett, Ron Wilson, Tom Lyle y sobre todo John Romita Jr.


Como fuere. Poco a poco, en las distintas colecciones, veíamos cómo un misterioso personaje en moto se dirigía hacia Nueva York, en busca de la Tía May (que, para variar, estaba convaleciente en el hospital de Forest Hills). Eran breves apariciones que interrumpían y salpicaban la trama, normalmente de una sola página, donde nunca veíamos el rostro del intrigante motero con greñas. Creo que leer aquello por primera vez sí que debió ser fascinante. No creo que nadie imaginara que el clon que Spidey había tirado por una chimenea 20 años antes estaba a punto de regresar. Desde la distancia, y sabiendo lo que iba a pasar, la verdad es que a mí estos breves entreactos sí me parecen realmente chulos. Fueron 10 ó 12 misteriosos intermedios, salpicados por las cuatro series, antes de que entrara en escena el Clon, Ben Reilly, en todo su esplendor. Y además, en un momento en el que, en mi opinión, los años noventa sí estaban haciendo estragos en el personaje, con todo ese coñazo infumable de Veneno, Matanza, Matanza Máxima, Matanza Suprema, Matanza Total, el aburridísimo y olvidadísimo Armada, los putos padres de Parker resucitados de pronto durante todo un año (que no solo nadie les echaba de menos porque no existían hasta ahora, sino que todos sabíamos que no eran ellos de verdad) o la estancada relación entre Parker y Mary Jane, ya casados y pensando en tener arañitas, en la cual lo más interesante era que ella había empezado a fumar a escondidas. Lo que quiero decir, es que pese a esa idea tan extendida de que Spider-Man se fue a la mierda en esta época debido a todo el tinglado del regreso del Clon, yo lo acabo de releer completo en estos meses, muy atentamente, y debo decir que doy mi aprobación a lo que hicieron. La Nueva y Definitiva Saga del Clon no fue, ni mucho menos, lo peor de los 90 en Marvel, en mi opinión. Tal vez lo alargaron demasiado, tal vez no debió suceder, pero tenía que suceder algo muy gordo, y relacionado con la etapa clásica. Y lo que decidieron hacer, de todo lo que pudieran haber hecho, creo que se hizo bastante bien, pensando en el adolescente de la época, y fue terriblemente divertido, con excepciones. Para mí, lo peor de esta época fue todo esto:


La historia, en pocas líneas, consistió en que el misterioso motero era el clon de Parker, y como no tenía vida propia, era una existencia duplicada que mantenía todos los recuerdos de Parker, se hacía llamar Ben Reilly (el nombre propio del Tío Ben y el apellido de soltera de la Tía May). En principio, todos creíamos que era el tipo salido de la chimenea. Pero tras un centenar de números, docenas de diatribas, de encuentros con May, con Parker, con Jameson, con los villanos clásicos, resultó que Parker y Reilly se dieron cuenta, tras un análisis de ADN, de que era al revés: que el motero con greñas que llevaba cinco años vagabundeando en busca de una vida, era el auténtico, y el muchacho que se había casado con Mary Jane y habíamos seguido leyendo sus aventuras durante 20 años, era la copia. Y para muchos lectores, Ben Reilly era un impostor, un indeseable. Todo había sido una estafa. En algún momento en las elipsis entre viñetas de aquel Amazing nº 151, se habían dado el cambiazo sin darse ni cuenta forcejeando en la azotea junto a la chimenea, porque hasta entonces habían sido cuánticamente la misma persona. Nuestro corazón, ahora, estaba dividido, y muchos lectores se sintieron engañados por el tema, y esa resolución un poco idiota y maiquea. Pero, para mí, tiene sentido. Era una manera de resolverlo, y creo que fue bien resuelto, ya que Parker llevaba bastante tiempo deseando tirar la toalla. Si durante mucho tiempo el superhéroe se había impuesto al joven periodista, hasta el punto de que Spiderman tuvo una etapa en la que renunció a ser Parker, ahora podía tomarse un merecido descanso, ya que era justo que Ben Reilly se dedicara a ser Spider-Man (después de una colorida etapa siendo la Araña Escarlata, y eso sí, con un traje nuevo para diferenciarse y respetar al clásico), y Mary Jane y Parker se apartaban de la circulación, se iban a vivir a Portland, y reflexionaban sobre su futuro: porque Tía May ahora está muerta, y Mary Jane está embarazada de Parker, el verdadero clon.


Y así están las cosas tras esta etapa. Apenas he avanzado un poco más tras la lectura de la miniserie "La aventura final" que encabeza esta entrada, un tomo estupendo escrito por Fabian Nicieza y dibujado por Darick Robertson (dos joyas de los noventa, y equipo creativo poco antes de mis adorados New Warriors), en el que, tras un año sin saber de él, volvíamos a encontrarnos, llenos de emoción, con Peter Parker y Mary Jane tratando de desarrollar, sin éxito, una vida matrimonial en Portland. Este tomo en concreto me gustó muchísimo, igual que muchos otros arcos de estos más o menos 300 números que componen este último atracón de lecturas. Al margen de todo el embrollo en sí de Veneno / Matanza / los papis de Parker / la muerte de Mary Jane / el regreso del Clon / Traveller y Kaine, el tercer clon (...a quien no quería ni mencionar, que aún no sé muy bien qué pinta...), muchas de las historias breves son hermosas fábulas que nunca han sido recuperadas en estos tiempos en los que Panini está reeditando absolutamente todo lo imaginable menos la defenestrada época de los naughties.


Una cosa que no me gustó demasiado, fue la deriva de Jean Marc DeMatteis al frente de Amazing y Spectacular. Su prestigio había crecido tanto en el gremio con la laureada "La última cacería de Kraven", que le dieron vía libre para seguir intentándolo, y muchas de sus tramas posteriores eran monólogos interiores filosóficos, existencialistas y soporíferos sobre la insoportable levedad del ser. Personalmente, me gustó bastante el cambio de título en todas las cabeceras para recibir a Araña Escarlata, y su afiliación a los New Warriors. También muchas historias cortas de DeZago y DeFalco, y por supuesto todo lo dibujado (con más o menos prisa e interés) por Sal Buscema. La llegada de John Romita Jr. fue una bocanada de aire fresco y a la vez clásico, y no me acordaba en absoluto de la etapa de Dan Jurgens, como guionista y dibujante, al comienzo de la nueva cabecera, Sensational, que venía a sustituir a Web of. Fantástico recordar y releer todo esto también, con el despistado Ben Reilly trabajando de camarero, haciendo nuevos amigos, presentando a los tipos con los que se había relacionado estos cinco años en el exilio (principalmente Seward Trainer, otro mad doctor genetista, que durante un simpático arco introducía a Spider-Man en el mundo virtual, como una especie de Tron que ha envejecido fatal, reflejo de cómo Internet empezaba a revolucionar la sociedad ya en 1994), reencontrándose con viejos personajes de Nueva York de siempre (muchos sospechan que no es el mismo), rebooteando desde cero y tratando de hacerlo tan bien como Peter Parker en sus primeros años. Para cuando vuelva por aquí (quién sabe si dentro de otros dos años), dejo el marcapáginas en Spectacular Spider-Man #232 o Amazing Spider-Man #410, marzo de 1996, con nada menos que 6 colecciones del Trepamuros en el kiosko por aquella época (a añadir Sensational, Spider-Man, Unlimited, el nuevo y breve Team-Up, pronto sustituido por Untold Tales, estas últimas trimestrales). Me queda mucho todavía para llegar al siglo XXI, con la llegada de Straczynski y demás, que ya lo tengo más reciente. A ver qué pasa con May y el supuesto hijo de Parker y MJ, que me tiene en ascuas, porque la verdad es que no tengo ni idea, ya que en el tiempo real sí que terminé desconectando en la segunda mitad de los 90.

domingo, 12 de agosto de 2018

Empowered (Adam Warren, 2007-hoy)


Hace unos cuantos meses me puse a leer Empowered, el tebeo que lleva haciendo Adam Warren incansablemente desde hace más de 10 años. Hasta la fecha me he leído los tres primeros tomos, de los 10 publicados. Unas mil páginas a lápiz del arte de este monstruo del amerimanga. Me las apreté en unos pocos días, absolutamente fascinado por su estilo de dibujo, detalladísimo, excitante, un cruce entre Masamune Shirow, J. Scott Campbell y Will Elder. No tenía ni idea de qué me iba a encontrar, porque es una obra que jamás ha sido traducida, y probablemente nunca lo sea, por lo complicadísimo que resultaría adaptar y rotular este disparate. De hecho, prácticamente no hay información en español sobre este tebeo tan chulo.


Sí sabía que este era un tebeo para adultos, porque es imposible no curiosear algo sobre esto sin encontrarte montones de pin-ups de mujeres semi-desnudas, atadas y en posturas imposibles. Resulta que Adam Warren, después de plasmar con su inimitable estilo algunos tebeos de superhéroes gloriosos durante los años 90 (yo me enamoré de sus versiones de Bubblegum Crisis y Dirty Pair, y sobre todo de su etapa escribiendo y dibujando Gen13), se fue a Japón durante una temporada, y en aquel mercado inabarcable por lo visto se dedicó a ilustrar panfletos y revistas de bondage y S&M. Él mismo lo cuenta en los textos de apoyo de Empowered: que de tanto dibujar tías secuestradas, amordazadas, encadenadas y lloriqueando para satisfacer a los viciosos japoneses, él mismo le pilló el gusto al infragénero bizarro de las damsels in peril.


Así que cuando regresó a América, con muchas ganas de volver a la Industria del Tebeo, se inventó un webcómic protagonizado por una muchacha, Emp, cuyos poderes estereotípicos de superheroína (superfuerza, invisibilidad, descargas de energía...) están ligados al ajustadísimo pijama que viste, y a medida que se le va rompiendo se queda sin ellos. Habita una ciudad imaginaria al estilo de Metropolis, llena de superhéroes (con su supergrupo de moda idolatrado por todos, los Superhomeys, donde no consigue superar su papel de secundona, que causa baja en todas las misiones y es motivo de bullying por parte de todos), y también con un montón de supervillanos, la mayoría de los cuales están especializados en el secuestro y atado de superheroínas. Todo parte, así, como una parodia del género bondage, ligada con el de los personajes voladores en pijama, y repleto de cierto erotismo, sí (bueno, más bien, lo que los japoneses llaman ecchi), pero también con muchísimo cachondeo, referencias a la cultura pop por todas partes, homenajes a todos los géneros y un montón de buenas ideas.


Al principio, el tebeo avanza a base de historias cortas, gags sueltos de tres o cuatro páginas (que en los tomos tiene el detalle de separar con portadillas nuevas), pero poco a poco la cosa va tomando ritmo, con historias más largas o no, pero introducciendo subtramas, elementos permanentes y acumulativos, nuevos personajes y una especie de sucesivo culebrón. Al cabo de unas cuantas páginas, tenemos un secundario oficial, Thugboy (un cani idiota pero monísimo, que al principio es uno de los supervillanos que solían secuestrarla, pero se acaban enamorando), y pronto conoceremos a su compañera en muchas aventuras, la no menos sensual Ninjette, y a una cincuentena de personajes recurrentes, algunos realmente locos y con gimmicks y diseños conceptuales divertidísimos. Supongo que la publicación en formato webcómic le permitiría probar todo tipo de cosas, antes de tener claro lo que quería. También experimenta mucho con el estilo de dibujo, con perspectivas imposibles, generalmente utilizando solo el lápiz pero a veces jugando con las tintas o con las tramas. Adam Warren, dentro de su aparentemente encorsetado estilo, no para de experimentar y trabaja como un loco perfeccionando su talento, como demuestra continuamente en los miles de bocetos del natural que muestra en su página de Instagram. Es una bestia, un superdotado de esto. Entiendo que no a todo el mundo le guste su estilo, pero a mí me vuelve loco.


Está claro que es un tebeo un tanto sexista en su concepto, y que gran parte de su encanto está en mostrar pin-ups de chicas bonitas y sexis (no precisamente playmates ni modelos) cada pocas páginas; pero, en serio, Empowered va mucho más allá de eso, ese solo es el chiste inicial (y vale, "demasiado" habitual), y es muy autoconsciente de lo que empieza siendo, para ir hacia donde quiere llegar. Y aparte de la sensualidad que impregna todo, que es muy importante, es un despliegue de ciencia-ficción, aventuras, monstruos, artes marciales, amor en tiempos millennials, ternura, pasión por la cultura pop y muchísimo sentido del humor. Es como mirar una peli palomitera de zombis de los ochenta, dirigida por John Woo con un subidón de azúcar, pero en formato sitcom y en dibujos animados. Warren se está dejando la piel en esta historia, poderosamente atractiva y divertida. Y la trama, poco a poco, (y salpicada por montones de momentos inocuos) se va complicando y engancha muchísimo. Yo estoy enganchadísimo. Y no es para nada una chorrada para adolescentes. Como decía al principio, el lenguaje es muy complejo, los diálogos de cada personaje cambian; desde el acento sureño que se empeña Emp en utilizar cuando entra en acción, para superar sus miles de complejos, el acento barriobajero y chusco de su sospechoso novio, el pomposo estilo de habla en inglés antiguo y en verso de The Caged Demonwolf (un alienígena que vive dentro de un cinturón en casa de Emp, como una especie de irritante mascota), las docenas de acentos diferentes que utilizan unos y otros... Es un tebeíto de superhéroes para pajeros, pero con un enorme bagaje cultural y de alambicada lectura. Yo estoy entusiasmado y lo recomiendo mucho.

Final Space (2018)


Me interesan muy pocas cosas de la ciencia-ficción. Es más, en general me ha importado un carajo, sobre todo el género de la space opera y todo eso de inventarse planetas, personajes extraños, alienígenas, androides y permutaciones de las leyes de la física que permiten el "todo vale". Me abruma un poco eso: si todo es susceptible de ser inventado sobre la marcha, sin norma alguna, a loco, me da igual lo que suceda. Pierdo el interés. No le tengo cariño a ninguna obra de ciencia-ficción estricta, o no me viene ahora ninguna a la cabeza (¡si hasta de esa catedral llamada "The Rocky Horror picture show" me rechina el final!). Otra cosa es la parodia de todo eso, que es una maravilla cuando se hace bien. Aquí hay mil ejemplos que me vuelven loco, con Futurama a la cabeza, pasando por Enano Rojo, Laszivia, Carlitos Fax, Universe!, Calavera Lunar, Bill, el héroe galáctico, el Space Quest, Cowboy Bebop, Plutón BRBnero (que la recuperé hace unos meses y me en-can-tó)... hasta "Flesh Gordon", la serie animada de Alf o las noveluchas de Joseph Berna. En fin, que aquí casi todo. ¡Ah, sí!, he leído algunas novelas de Stanislav Lem o P.K. Dick que son oro puro. Con Rick & Morty tuve graves problemas, porque la tuve puesta de fondo a todas horas en muy mal momento, y fue un gran error que debo subsanar. Pero en general, cuando se subvierte el género o se toma a recochineo, sí que me entra bien. Futurama, por ejemplo, es que de hecho no solo parodia el género, sino que lo trata con un cariño extraordinario, y nos parodia también a todos nosotros y nuestra forma de vida, y los personajes son insuperables. ¡Ah!, y los tebeos de ci-fi clásica de la EC también son alguna de las cosas que más me gustan del mundo, y no eran parodias...

No sucede lo mismo con Final Space, esta serie creada por unos tipos que no me suenan de nada y que son mucho más jóvenes que yo, pero me convenció que estuvieran implicados Fred Armisen o Conan O'Brien. La animación es muy correcta y sencilla. Y al final se les coge cariño a estos personajes que en principio parecen demasiado anarroseados de otros lugares, pero dotados de bastante ternura y gracia. Me he zampado esta tarde una maratón, que son tres horas y pico la temporada completa, y me ha entretenido bastante. Se agradece que carezca de chistes vulgares y el cinismo que suele impregnar toda obra para adultos, y que no complique demasiado el asunto con florituras, sino que se ciña a una historia cerrada con romanticismo, épica, aventura clásica y ese angst existencial de enfrentarse a la inmensidad del espacio profundo, una sensación que me venía muy bien este verano.

Lindsay Lohan y el Prisionero de Azkaban

01. Hace más o menos 15 años, empecé mi primer blog en internet. Para mantener mi anonimato, por una cuestión estética, e imitando a los fanzineros que me gustaban entonces, me inventé un nick absurdo: Frunobulax. Es un nombre que aparece en una canción de Frank Zappa, Cheepnis (3'41'' del video), un tema dedicado a los monstruos del cine cutre de serie B. "Frunobulax" es el nombre que utilizó Zappa, tal vez improvisando durante aquellos conciertos del Roxy (en otros momentos de aquella gira de los que hay grabaciones, utilizó nombres diferentes), para referirse a un perrito de peluche gigante que destruye la ciudad, en una narración en mitad de ese corte. Me sonaba rimbombante, único, no aparecía en internet cuando lo buscaba por aquel entonces, y creí que sería un valioso homenaje a mi ídolo Zappa, y al mismo tiempo al cine de bajo presupuesto. Ese apodo me perseguirá eternamente (o no), y fue una elección espontánea tomada durante unos segundos de 2003.

02. A aquel primer blog, como estaba firmado con ese nombre, y por otra absurda asociación de ideas, como si fuese una muestra de "mi mundo interior" o alguna tontería por el estilo, lo llamé "Frunobuland". Lo actualicé entre diciembre de 2004 y marzo de 2007. Empezó siendo un blog de frases breves, una especie de diario de lecturas, visionados y recomendaciones muy, muy breves, como los titulares de una Agencia EFE bizarra, y empecé a firmar los posts con otros nombres, como Cheto Ardiente, Caipirinha Man... no me acuerdo de más. Quise jugar a que era un colectivo de agitadores culturales. No había muchos blogs por aquel entonces; de este tipo, en español y que yo siguiera, apenas estaban viruete.com, desde 2003, o el blog de Absence que empezó poco antes que yo. La lista de Mondo Brutto, en la que llevaba unos cuantos meses con el nick de Frunobulax, tuvo bastante que ver en que me lanzara a escribir un blog, en cuanto nació la blogosfera, la internet 2.0. Qué lejano queda todo esto...

03. Enseguida, las entradas cortísimas fueron dando paso a pequeños "artículos periodísticos" de cultura popular, sobre temas sobre los que, por aquel entonces, no había información en aquella prehistórica internet, o estaban por ahí muy dispersos en maravillosas webs americanas. Empecé a hacer textos cada vez más largos. Yo trabajaba de oficinista por aquel entonces, y dedicaba un altísimo porcentaje de mi tiempo en el curro a actualizar el blog y bajarme películas y discos. No tenía internet en casa. Algunos de aquellos posts largos tuvieron bastante éxito, y mi blog era enlazado o mencionado en muchísimos sitios. Con el tiempo decidí borrarlo, y enseguida fue zombificado.

04. Paralelamente, desde agosto de 2005, abrí otro blog más, esta vez dedicado exclusivamente a entradas cortitas. Por aquel entonces nació la red Flickr, más elegante y menos ridícula que Fotolog, y yo la utilizaba como alojamiento de las imágenes de mi blog. Pero guardaba muchísimas imágenes que no utilizaba en el blog, así que para eso creé este blog secundario, como una especie de álbum de cromos o diapositivas para mostrar a las visitas: Frunoflickr. Sigue activo, pero desde 2009 solo he puesto tres cositas promocionando mi editorial.

05. Porque publicar casi a diario en estos blogs no saciaba mi ansiedad, y en aquel 2009 lancé mi primer fanzine en papel. Seguía dedicando mucho tiempo a escribir tonterías en el trabajo, y probé suerte a hacer un artículo un poco más largo aún que los de la web (que algunos los separaba en hasta 10 extensas entregas), maquetarlo yo mismo, hacerle una portada a color, e imprimir unas cuantas fotocopias grapadas del mismo: eso fue "Hipnotismo pop", un fanzine de 48 páginas, al que siguió unos meses después otro , mucho más grueso, y acompañado de un DVD-Rom con 166 canciones, que tuvo un éxito undeground inesperado: "La música más rara del mundo".

06. Para entonces ya había dejado de trabajar de oficinista, si no recuerdo mal, o lo dejé poco después. Y desde octubre de 2008 había empezado otro blog más: Tebeos de los Simpsons. Otro lugar en el que dar salida a mis obsesiones. Soy muy fan de los Simpsons, claro, y me obsesiona la Gente Amarilla, pero sobre todo me pareció un vehículo para tratar todo lo que me interesa de la cultura popular (la música, el cine raro, el cómic, el arte en general) de manera transversal.

07. A finales de 2004 me había abierto otro blog más, este que lees, básicamente para hacer acuse de lectura y visionado de montones de maravillas que me encontraba, y que era incapaz de retener en mi cabeza. Aunque es abierto, no lo mencionaba en ninguna parte, lo hacía para mí. Como siempre me ha importado un pimiento la crítica periodística, la opinión de un mindundi sobre las cosas que contempla en un momento determinado (cuando una película te puede parecer una mierda o una obra maestra en función a menudo de que la circunstancia del visionado sea más o menos favorable, por ejemplo; yo mismo he cambiado continuamente de opinión sobre todas las cosas, y me doy cuenta releyendo mis propios textos), casi de manera irónica decidí emular a un periodista cultural, pero pergeñando una especie de "crítica sentimental", absolutamente personal y subjetiva, confiando en que nadie me hiciera caso. A lo tonto, este blog se ha ido haciendo gigantesco, y poco a poco lo he ido abandonando también. Al menos, nunca he dejado de escribir y publicar cosas aquí y allá, y ya he sacado 12 Libritos Jenkins. Creo que Benito Pérez Galdós o Stephen King estarían orgullosos de mi constancia y mi tenacidad. Creo que no puedo dejar de hacer esto, en realidad. También escribo cosas solo para mí que no quiero que lea nadie (tuve un Tumblr secreto y otro blog cerrado al público; y una agenda personal llena de pensamientos durante al menos una década); y también escribo compulsivamente en redes sociales. No sé qué es lo que me pasa. Tampoco escribo demasiado bien, solo soy correcto, poquísimas veces escribo nada que me parezca remotamente brillante. Es la única manera que conozco de ordenar mis ideas y calmar la ansiedad cuando tengo la cabeza demasiado llena de cosas. También es como una máquina del tiempo. Muchísimas veces me he sentado a escribir cualquier cosa, porque me sirve para focalizar y concentrarme en algo, y cuando termino han pasado cuatro o cinco horas y ya me puedo ir a dormir o a la mierda más a gusto.

08. En el blog Frunoflickr empecé a contar cada vez más cosas personales. Cuando abrió Twitter (mediados de 2006) me pareció una cosa horrible, y yo seguí erre que erre con mis blogs, con una etiqueta llamada "Twitter" que utilizaba como diario personal, pocas veces utilizando menos de 140 mil caracteres. Cualquier "cromo", en realidad, lo utilizaba para narrar y ficcionar alguna anécdota o sentimiento personal que se me pasase por la cabeza. He estado releyendo estos días cosas que tenía completamente olvidadas, y muchas no me gustan (a menudo escribía borracho, y ese personajillo no me representa), pero muchas otras, sobre todo cuando no hablo de cosas personales, sino que solo ofrezco opiniones, ficciones o reseñas, me han hecho reír o sentir muy orgulloso. Mi FrunoSimpsons, siendo algo tan, tan, tan minoritario y para un espectro hardcore del fandom, creo que es una pasada, y me lo estoy repasando concienzudamente desde el tablet. Y a lo que iba es a que he recordado que a menudo hacía en Frunoflickr entradas como esta: un cromo de Lindsay Lohan seguido de una serie de reflexiones inconexas, separadas unas de otras.

09. Me he copiado a mí mismo, y he retomado este blog con una entrada-Lohan, que son muy fáciles de enfrentar sin nada en la cabeza. Y lo que quería contar, sobre todo, es que a falta de "actualizaciones" en este blog, lo que he hecho ha sido "anticuarlo": he descubierto que podía añadir en este lugar los contenidos de mis otros tres blogs más longevos, Frunobuland, FrunoFlickr y FrunoSimpsons, además de las entradas del blog dedicado a mi programa de radio musical Reunión de Majorettes, y en un ratito, el otro día, los he volcado a este lugar. Ahora, este blog tiene la friolera de 2.806 entradas, y se remonta a diciembre de 2004. Lo he vestido con algunos tags, para leer cosas aleatorias, y algo más haré, aunque no aspiro a que nadie lo desentrañe. Yo no lo haría, ¿quién lee blogs o visita páginas web en 2018? Es ridículo.

10. En realidad lo hice con una idea en mente: como mis libros y fanzines sí es una especie de modelo de negocio (paupérrimo y discapacitado, porque lo hago mal), en los próximos días quisiera hacer a Libritos Jenkins una página web, una punto com en toda regla, con un diseño moderno y los libros a la venta a tiro de click en primera página, pero que se complemente con todas las cosas que hay por aquí escritas. Que la gente venga aquí a leer los maravillosos artículos que tengo en mente en el futuro, y de paso visite la tienda. No sé si lo haré. Es que me gustan los viejos diseños de Blogger, para mí internet es esto. No creo que tenga nunca una web al estilo de 2018. Yo sigo teniendo como página principal un agredador de feeds y sigo leyendo montones de páginas vía RSS. Esto tampoco lo hace ya casi nadie, creo.

11. Y dicho todo esto, saciado mi toc, ordenados los pensamientos, aclarado el cambio que he armado por aquí, voy a seguir este post al estilo de lo que hacía en 2008, a ver si llego a los 40 párrafos y cuento cosas personales y narro lecturas y cosas, me quito de encima todo lo que no he ido contando en estos meses en los que este blog estaba parado.

12. Lo último personal que conté aquí es que se me murió mi gato Fredi. En mi viejo blog, hablaba de mi gato casi todos los días. No quiero hurgar en ello. Había decidido no tener nunca más un gato, por lo mal que se pasa cuando se muere quien ha sido tu mejor amigo durante 14 años; pero también porque me sentía muy culpable por su muerte prematura, y de la de Jason, mi otro gato. Pero, cosas de la vida, ahora tengo otro gato. No deseado. No lo buscaba, apareció de pronto, se suponía que iba a estar solo un fin de semana aquí, y ya llevamos juntos más de 40 días. Se llama Felipe González, el nombre se lo puso mi sobrino de 3 años, pero el apellido se lo he cambiado legalmente. Es como un demonio de Tasmania, no para quieto y no me deja hacer nada, pero es maravilloso, en realidad, volver a tener gato, y todo fluye bien. Es fascinante mirarle todo el rato, y sobre todo me alucina verle cazar moscas, no deja una viva.

13. También he vuelto a ponerme el Canal Plus. Hace un mes y pico. Pagando menos de lo que pagaba solo por el fijo. Creo que esa sensación es la que me ha arrastrado a este brote nostálgico de recuperar viejas costumbres blogueras. Nada más emanciparme, con 21 años, en mi piso de soltero me puse enseguida el Vía Digital, y luego el Plus, y lo he tenido en varias etapas. Y ahora que es todo a la carta, lo estoy explotando muchísimo. La posibilidad de volver a ver cualquier cosa de los últimos 7 días, de los 80 canales, convierte al aparato en un videoclub alucinante, del que puedo pillar cualquier cosa. En canales abisales por ahí echan películas de terror de bajo presupuesto fantásticas constantemente, y series de animación adulta que me están transportando todo el tiempo a otra época. Antiguamente, hace 15 ó 20 años, pasaba las horas muertas en el Canal 18 o en Calle13. Estos ya no existen como tal (ahora están el SyFy y Dark, y Calle13 solo pone series malas), y tampoco existen Locomotion, Buzz, las viejas y lloradas VH1 y MTV clásicas, las cadenas en las que emitían talk-shows americanos que veía todos los días. Pero con el buscador y la opción "7 días", estoy descubriendo todo un abismo de bizarradas a la carta. O me veo dos pelis seguidas de El cine de La 2 o Historia del cine español al día siguiente, o el Peliculón o el estreno de #0 a cualquier hora. Me siento en plenos noventa, casi. Y además, con el verano, y estar más o menos ocioso pero sin problemas económicos, tengo esa sensación de cuando mis padres se iban de viaje y me quedaba solo en casa viendo cosas raras en la tele todo el tiempo. Soy el típico tonto al que le vuelve loco la tele. Estoy fascinado. Y si no ahí está el Netflix o el Youtube.

14. En realidad, lo primero que vi cuando me volvieron a poner el Plus fue "Los pingüinos del Sr. Poper", un día a mediodía poco antes de tener que irme a trabajar. Y claro, me encantó. La película es una tontería, totalmente intercambiable por otras miles de películas familiares, pero la sensación que tuve viéndola fue de absoluta felicidad; como para hacer yo una crítica para el Fotogramas, esto es a lo que me refería antes con mi escepticismo hacia la crítica cinematográfica. "Los pingüinos del Sr. Poper" es la mejor película que he visto en meses. Me flipó, la vi hipnotizado, con el gatito nuevo en brazos y con una sonrisa boba. A la mierda todas las críticas que tiene en Filmaffinity. ¡Pedantes! ¡Amargaos!

15. Después, hurgando un poco más en el invento, descubrí que están a la carta todos los programas de comedia de la cadena, que llevo años mirando a trozos en Youtube. Todo el archivo de Late motiv, La Resistencia, Óxido nitroso, Ilustres ignorantes, Loco mundo, Cero en historia y todo eso, está completo y a calidad mejor-que-el-ojo. Tuve cosas de estas de fondo todo el tiempo durante las semanas siguientes. También varios documentales de producción propia. La pena es que del SNL solo tienen la temporada en curso, no está el archivo de SNL Classic subtitulado que echaban hace unos años.

16. De entre lo más nuevo, me entretiene bastante Animado presidente (Our cartoon president), la serie de dibujos animados protagonizada por el gilipollas de Donald Trump, creada por Stephen Colbert. Lo nuevo de Sacha Baron Cohen, Who is America?, acaba de empezar y ya ha dejado un par de perlas de pura comedia. Está claro que el Plus es ideal para norteamericanófilos.

17. Como hay chopocientos canales infantiles/juveniles, con lo que me gustan los dibujines, la búsqueda en "últimos siete días" de casi cualquier cosa al azar me permite ver casi enteras series recientes a las que tenía previsto acercarme y aún no había hecho, como los nuevos Looney Tunes, Patoaventuras o el show moderno de Mickey Mouse, que son bastante decentes. El otro día estuve viendo por primera vez episodios de Robot Chicken en español, con el doblaje de los Chanantes (doy mi bendición; tengo la serie entera pirateada en DVDs, he hablado muchas veces de ella). También he visto recientemente Gravity Falls, me la devoré casi entera en realidad cuando estaba escribiendo mi último libro. Para el libro, de hecho, estuve tres de meses viendo absolutamente de todo a todas horas, como un enfermo, como el niño de Sigue soñando: vi unos 50 episodios de Cheers, que no la había prestado atención nunca. O de Taxi, de Todo en familia, de Apartamento para tres. De Los ladrones van a la oficina, de Makinavaja. Me enganché muchísimo a Pepa y Pepe, y me parece que con el tiempo ha ganado muchísimo. Me chifla su escenografía, y da gusto ver una sitcom española donde la gente no está frenética y todo el tiempo chillando chistes de Arévalo. También vi bastantes episodios de Roseanne o Las chicas de oro (esta también la están recuperando ahora mismo en algún canal de la TDT), volví a ver muchos de Matrimonio con hijos, Seinfeld y Frasier (estas sí me la he visto enteras), y claro, docenas de películas, muchísimas, casi todas las que aparecen en el libro, aunque sea con una mención pequeñita, me las vi en los últimos meses.

18. De Netflix la serie que más me gusta, con diferencia, es Comedians in cars getting coffee (estoy racionando la nueva temporada para no quedarme sin), seguida de The toys that made us. Happy! la tengo a medias, igual que las series de superhéroes Marvel, que a este paso nunca voy a estar al día.

19. Creo que voy a descartar para siempre Netflix a la hora de ver cine, porque es rarísimo que pille algo que no me parezca espantoso. No recuerdo ahora ninguna película de ficción de Netflix que me haya gustado especialmente, salvo algún estreno puntual. La búsqueda de marcianadas entre los canales de cine chatarra de Movistar+ creo que es de lo que más voy a tirar para ver películas (también hay grandes películas en TCM, Canal Hollywood, etc., claro), además del eMule o de intentar seguir con mi Ciclo Noche de Lobos.

20. En lo que va de año, creo que solo he ido al cine a ver "Vengadores: Infinity War", "Isla de perros", "It" y "Perfectos desconocidos".

21. Una de mis cosas favoritas de Netflix es Tickle fight, el especial de comedia de Craig Ferguson. Absolutamente alucinante y carcajeante. Lo vi dos días seguidos, cuando se estrenó.

22. Por alguna razón, han quitado de la plataforma esa obra maestra soterrada que es Freaks and geeks. Si alguien aún no la ha visto, se está perdiendo algo muy importante. Yo la he visto tres veces entera. Como también la repasé por encima para el libro, mi visionado anual lo pospongo para 2019.

23. Recientemente me volvió a subir la fiebre del video mixtape, y volví a ver "Crazy Dave’s totally radical pause tape" y "Crazy Dave tape 2", ¡enteras! En Youtube los mixtapes aparecen y desaparecen, y están llenos de mierda a la que la gente pone el mismo nombre, pero que son recopilaciones de reggaetón, trap y cosas peores. Menos mal que en su día me descargué una veintena de los que hablaba en Homer-Visión, porque no han vuelto a estar disponibles en ninguna parte. Curiosamente, he descubierto que en páginas de videos porno como Xvideos.com y no sé qué otra, sí hay unos cuantos, tengan o no escenas sexuales (que, ahora que lo pienso, normalmente sí, aunque no van de eso). Hace tiempo estaban las tres entregas de "Retard-O-Tron", y recientemente pasé una tarde estupenda viendo "SOS: Screw on the screen" (1975) y "Pornography in New York" (1972), que no las conocía. También se puede encontrar bastante material de Something Weird en estas plataformas. Yo veo cosas rarísimas en Youtube, es maravilloso, pero a veces, en cuanto a contenido extraño, Vimeo lo supera, y también en estas plataformas de vídeos porno hay gente que sube otro tipo de material muy difícil de encontrar.

24. Hablando de material diferente en Youtube, hace tiempo que vengo siguiendo los vídeos de un usuario llamado Blame it on Jorge, un catálogo alucinante de análisis de lo más extraño y olvidado de la cultura pop bien entendida. Me da un poco de rabia que para hablar en profundidad de algún tema haya que hacer un "top 10", que parece que si no no lo mira nadie, pero por lo demás me parece el mejor canal de cultura pop para adultos que existe. El tipo no te grita, ni intenta hacer chistes, ni bailecitos, ni te saluda a lo Leticia Sabater, y el material que utiliza es extraordinario. Pura basura retro, y estudios sobre lo que a mí más me interesa del audiovisual extraño: la tele por cable americana, la animación para adultos soterrada, videojuegos extraños, series protagonizadas por mascotas de cereales, el lado maldito de la tele de los noventa...

25. En 1992, Bruce Springsteen tenía aquella canción, 57 channels (And nothin' on), que ironizaba sobre lo absurdo de la proliferación de canales de televisión, cuando uno se sienta en el sofá y no hay nada que ver. En Futurama, Fry pulverizó la idea, con aquel chiste del primer o segundo episodio: «Tres millones de canales y solo ponen algo decente en ciento setenta.». Pues aún falta mucho para el año 3000, pero ya tenemos millones y millones de canales, infinita oferta a la carta, y encima el P2P chutando. Como a mí me gusta mirar la tele más que a un tonto, más que Alf, más que a Homer Simpson, más que a Martin Tupper, más que a Beavis y Butthead juntos, siempre hay algo que ver. Siempre hay alguna vieja serie, documental, programa, talk show o batería de anuncios vintage en Youtube que me puede a mí tener todo el día pegado a la tele; pero me resulta escalofriante pensar que de los millones y millones de youtubers que hay subiendo contenidos, no me interese absolutamente NINGUNO. Reconozco que sigo a Dross, con cierto bochorno, que me caen muy bien Auronplay, Vegetta777 y Luisito Comunica (aunque casi nunca les veo) y estoy suscrito a varios canales que hablan de actualidad sobre cómic, cine y cultura pop en general (¡sigo 396 canales de YT!), por estar al día, pero en realidad prefiero informarme por escrito en otro sitio, y es alucinante que no haya ninguno (o uno, el que puse antes) que me guste a mí. Ah sí, me entretienen los vídeos de AtomoNetwork, pero yo los haría de otra manera, me molestan también un poco. No hay nadie en Youtube que tenga un discurso que me interese, que haga vídeos que me parezcan decentes, que no insulten mi inteligencia y que estén bien elaborados. Y en realidad, le pasa, creo, a todos los que tenemos más de 30 años. Ojalá esto cambiase alguna vez.

26. Aparte de la rutina audiovisual, en el mucho tiempo libre que me deja mi trabajo a media jornada (o a décima parte de la jornada), intento seguir con mi programa de radio, porque es una excusa perfecta para escuchar montones de canciones, para estar todo el día escuchando música. Pero ya no me apetece seguir en la emisora de radio en la que he estado los últimos años, así que ahora estoy intentando montarme un pequeño equipo para hacer el programa desde casa. Hoy mismo voy a hacer una prueba. Espero retomarlo y llegar al menos hasta los 100 programas. Llevo 79.

27. Sigo leyendo mucho todos los días, pero ultimamente casi solo leo tebeos. Desde el último libro que reseñé en este blog, hace más de un año, he leído unos cuantos, pero ninguno que me haya gustado demasiado. Así de memoria, leí el último compendio de cuentos de Stephen King ("El bazar de los malos sueños"), "Desesperación" y "Posesión". "Cómo acabar con la Contracultura", de Jordi Costa. "Ready player one". "La exhibición de atrocidades" y "Noches de cocaína" de Ballard. "Emisarios del engaño", de Jacques Vallée. "El desayuno de los campeones", de Kurt Vonnegut. "Mercancías del horror", de Jaime Gonzalo. "Eres hermosa", "Condenada" y "Maldita" de Palahniuk (solo me gustó la primera, su trilogía de la niña en el Infierno es un poco coñazo, y ya es demasiado autoparódico). En el Kindle tengo un montón de cosas, y no me duelen prendas reconocer que muy a menudo, en un viaje en Metro o una pre-siesta, me estoy leyendo todas las colecciones de artículos de prensa de Pérez-Reverte. Una biografía de Phil Spector. Y un par de libros para mi último libritojenkins (como "Café-Bar cinema", de Jesús Lens, y otros que aparecen en la bibiografía, de algunos solo capítulos sueltos).

28. También he empezado a leer todas las novelitas de la serie Grandes Aventuras de Astri. Había leído ya cuatro o cinco de mi ídolo Indiana James, pero gracias a una comunidad de aficionados a los bolsilibros (y a mi pequeña aportación) están ahora todos en .mobi, y los tengo en el Kindle para ir leyendo la saga completa. Quiero dedicarle un post o un artículo serio en alguna parte cuando lo acabe, porque esto sí que es un tesoro de la literatura española, y no "La colmena".

29. Pero sobre todo leo tebeos, todos los días, todo el tiempo. Tarde o temprano seguiré aquí con mis posts de la lectura cronológica de todo Spider-Man, que lo había dejado nada más empezar la era de Mark Bagley, y ya he superado el #400 de Amazing y entrado en 1996 (a cuatro colecciones mensuales, más especiales, miniseries, etc., la lectura se hace densa). Creo que ya he llegado a la resolución de la Saga del Clon, ese fenómeno de los 90 que todo el mundo odia y desprecia, y la verdad es que a mí no me ha disgustado. Lo que no soporto es todo lo que tiene que ver con Veneno y Matanza, ahí sí que creo que está lo peor del Spider-Man de los 90, pero en sí la Saga del Clon, con matices, me ha entretenido y me ha gustado.

30. Aparte del histórico de Spider-Man, sigo comprando tebeos todos los meses. Creo que compro más grapas que nunca. Con El Asombroso Spider-Man, sufriendo como el que más entre la marcha de Slott y los fill-ins de mierda, y flipando con lo que ha pasado en el Peter Parker, Spectacular de Zdarsky y Adam Kubert. No sé si seguiré comprando ASM Renueva tus votos... Era mi favorita cada mes, lo de Conway y Stegman era una ambrosía, y han dado paso a algo que parece un fanzine cutre dibujado con los pies. Estoy haciendo las 4 colecciones de la Patrulla-X. Los dibujantes son increíblemente mediocres, y poca cosa se salva, pero me doy por satisfecho con la mayoría de tramas, porque es puro fanservice para los de mi generación, y es exactamente lo que yo necesito en este momento. La saga del Mundomojo, por ejemplo, me pareció brutal. También estoy muy nervioso con el regreso de los 4 Fantásticos, y la serie de los 2 Fantásticos. Estoy muy emocionado. Sigo comprando Campeones, aunque Ramos lo deja ya y puede que yo con él, y la que era mi favorita, Defensores, obviamente ha muerto, huérfana sin Bendis. Leo bastantes cosas más, pero tirando de CRG, que soy muy pobre. Por ejemplo, en todo este tiempo he seguido leyendo Daredevil, y practicamente estoy al día. Me da mucha pena, pero es que los tomos 100% Marvel no me gustan nada. Si Daredevil saliera en grapa me tendrían ahí todos los meses. De DC solo compro Mr. Miracle, aunque también sigo más cosas de manera alegal. Donde vaya Bendis seguramente que también vaya yo. En el iPad ahora mismo tengo, por ejemplo, toda la serie de Futurama Comics (en español) que ahora que ha terminado me ha dado por releerla completa, y ayer me leí 14 números de una sentada. Y también quiero ponerme al día con el Capitán América, y he empezado por lo de Remender/Romita Jr., número 1 de la actual edición española.

31. Me gustó mucho "Espacios en blanco", la novela gráfica nostálgica de Miguel Francisco; que es éste Miguel. Y tengo en la mesilla de noche "El Método Gémini" de Magius y "Disparen al humorista" de Darío Adanti.

32. Fui a la presentación de "Cómo acabar con la Contracultura" y a la de "Expertos en Jetón", como debe de ser, los más importantes eventos que han tenido lugar últimamente en el underground madrileño (aparte de mis propias presentaciones, que están muy por debajo del underground). No salgo mucho más, si no es para estas cosas, porque sé cómo me pongo, así que no me invito. Las últimas veces que he salido un rato a tomar algo volví a casa de día y cabeza abajo. En ese sentido, todo como siempre de mal. Por eso principalmente es por lo que prefiero quedarme en casa viendo Gravity Falls y debatiendo con terraplanistas del Cono Sur.

33. Sigo un centenar de podcasts, pero ultimamente no escucho casi nada.

34. Aprovechando que estoy encerrado en Madrid un agosto más, al menos, tengo la casa limpia, he hecho mucha limpieza, he tirado por fin la montaña de libros que tenía en el suelo de la habitación del fondo. Y también estoy yendo al médico, me hice una analítica y me dan los resultados en tres días. Supongo que si tuviese cáncer de codo me habrían llamado, debo tener solo riesgo de todo. Me he hecho tres pruebas, tres días distintos. Me reconforta ir al médico, esa rutina de levantarse muy pronto, salir en ayunas, desayunar fuerte después en un bar y pasar el resto del día en paz. Hacía cuatro años que no iba.

35. También estoy viendo bastante a mis sobrinos estos días, aunque se van también de viaje ahora. Como hay que hacer planes con ellos, es estupendo, ir a ver alguna exposición (como la maravillosa muestra de Madelman que hay en el Etnológico, o la de Disney del Caixa Forum) o descubrir rincones del Retiro que no conocía, como el Bosque del Recuerdo o el alucinante y vacío huerto urbano. Hoy domingo no, porque es de domingueros, pero mañana voy a irme a leer unas cuantas horas por allí. También vamos al Islazul, a la piscina, al McDonald's.

36. Anteayer en las fiestas de Lavapiés perdí el carnet de BiciMad, pero hasta hoy lo estaba usando muchísimo. A veces estoy en casa aburrido un poco inquieto, me bajo a la calle, cojo una bici y me voy a tomar por culo un rato, para matar el rato.

37. Necesito vender más libros este mes. Y también voy a aprovechar para escribir otro, que no tengo excusa. Noto cómo me vienen las ganas, y cualquier día de estos me pongo y lo acabo en unos días. El 13º Librito Jenkins está en camino, creo.

38. Está siendo un mes de agosto agradable en cuanto a la temperatura, pero tan insufrible como siempre. Hace cuatro agostos toqué fondo, y los últimos fueron algo mejor, pero estoy de acuerdo con Chiquito de la Calzada: moriré en agosto.

39. Básicamente, no siento nada. No hago nada, no quiero nada.

40. El martes fue mi cumpleaños. Hice 40 años. Varios amigos míos están celebrando los 40 con pomposas quedadas, fiestas sorpresa, encuentros especiales. Yo no hice nada, no se lo dije a nadie, nadie me regaló nada. Como además quité mi fecha de nacimiento de Facebook, solo se acordaron y me felicitaron 2 personas. Había pensado hacer algo especial yo solo, cocinar algo o hacer algún ritual, pero ni eso hice. Que me jodan.

sábado, 30 de junio de 2018

PODCAST - Episodio 79: Música de Cine noventero (con MAT Scanners)


Esta semana ha vuelto a visitarme Miguel Ángel Tejero, MAT, responsable del podcast sobre actualidad cinematográfica Scanners, anti-motitor del Campamento Krypton y colaborador de Efecto Doppler. La primera vez que vino, trajo una estupenda selección de canciones relacionadas con el cine de los años 80 (episodio 62 de RdM), y hoy ha vuelto para esta especie de continuación, con un saco de canciones de bandas sonoras de películas de la década de los 90. Un recorrido por el rock, el grunge, el punk o el metal de aquella época, a través de su cine, de la mano de una voz muy autorizada.

Pulsa sobre las majorettes vintage para ir al PODCAST:

https://www.ivoox.com/79-musica-cine-noventero-con-mat-audios-mp3_rf_26821748_1.html

A continuación, la lista de bocados de realidad de esta semana:

01. Powermad - Slaughterhouse
[BSO "Wild at heart", 1995]

02. Combustible Edison - Vertigogo (Opening Theme)
[BSO "Four rooms", 1995]

03. Combustible Edison - Vertigogo (Closing Credits)
[BSO "Four rooms", 1995]

04. Alice Cooper - Feed my Frankenstein
[BSO "Wayne's world", 1992]

05. John Williams - Journey to the Island
[BSO "Jurassic Park", 1993]

06. Soundgarden - Outshined
[BSO "True romance", 1993]

07. John Carpenter - Beverly Hills surgeon
[BSO "Escape From L.A.", 1996]

08. Tesla - Last action hero
[BSO "Last action hero", 1993]

09. Slayer, Ice-T - Disorder
[BSO "Judgement night", 1993]

10. Beniamino Gigli - Care selve, ombre beate
[BSO "Funny games", 1997]

11. Danny Elfman - Jack and Sally montage
[BSO "The nightmare before Christmas", 1993]

12. Tito & Tarantula - After dark
[BSO "From dusk till dawn", 1995]

13. Love Among Freaks - Clerks
[BSO "Clerks", 1994]

14. Brad Fiedel - Tech Noir-Alley chase
[BSO "The Terminator", 1984]

15. Bush - Bubbles
[BSO "Mallrats", 1995]

16. The Primitives – Crash (The '95 mix)
[BSO "Dumb and dumber", 1994]

17. The Screaming Blue Messiahs - I wanna be a Flintstone
[BSO "The Flintstones", 1994]

18. My Life With The Thrill Kill Kult - After the flesh
[BSO "The Crow", 1994]

19. Graeme Revell - Birth of the legend
[BSO "The Crow", 1994

20. U2 - Hold me, thrill me, kiss me, kill me
[BSO "Batman forever", 1995]

21. Smashing Pumpkins - The end is the beginning is the end
[BSO "Batman & Robin", 1997]

22. Skunk Anansie - Selling Jesus
[BSO "Strange days", 1995]

23. Elastica - 2:1
[BSO "Trainspotting", 1996]

24. Gravity Kills - Blame (L.A. remix)
[BSO "Escape from L.A.", 1996]

25. Beck - Deadweight
[BSO "A life less ordinary", 1997]

26. South Park - Uncle fucker
[BSO "South Park: Bigger, longer & uncut", 1999]

27. David Bowie - I'm deranged (Edit)
[BSO "Lost highway", 1997]

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viernes, 29 de junio de 2018

Episodio 79: Música de Cine noventero (con MAT Scanners)


Esta semana tuve el honor de recibir por segunda vez en el programa a Miguel Ángel Tejero, más conocido como MAT, que nos vino a dar otra lección sobre cine, con la excusas de sus bandas sonoras. Más concretamente, fue un repaso por algunas de aquellas bandas sonoras que recopilaban un montón de canciones "inspiradas" en las películas (que no necesariamente tenían que sonar en ella), y que se convirtieron en la década de los 90s casi en un género. Un repaso estupendo al sonido genuino de la década de los naughties.


MAT es el responsable del imprescindible podcast de actualidad cinematográfica Scanners. También colabora siempre que puede en Campamento Krypton, y algunos jueves en el magazine de Radio 3, Efecto Doppler. Hace algún tiempo, MAT vino a Reunión de Majorettes a poner canciones de cine ochentero, y ya entonces nos prometimos una secuela adentrándonos en los años noventa. Aquel deseo se materializó por fin esta semana.


De fondo, sonó algo de música incidental; pero lo que interesaba a MAT era poner canciones. Muchísimas canciones, de esas que definieron el sonido de la década, y de las que estaban repletos todos aquellos recopilatorios por los que nos volvíamos locos, ya que tenían como reclamo uno o dos artistas conocidos, a menudo con composiciones inéditas o exclusivas, y de complemento mogollón de canciones de grupos poco conocidos, a menudo de una misma escena, a veces canciones que parecían al azar o de décadas anteriores, pero casi siempre puro sonido noventero que nos volvía loco.


Así, sonará mucho rock duro, en la línea de lo que podemos llamar (me lo estoy inventando) post-hair-metal o bald-metal; el clásico punk que se asoció a la órbita de Seattle; indie combativo; rock industrial; synth siniestro... Y en cualquier caso, temazos de aquella década fantástica en la que entraron en nuestras vidas Kevin Smith, Quentin Tarantino, los Farrelly o Jim Carrey.


El programa fue enlatado hace unos pocos días, a deshora, desde RadioELA.org, así que esta vez no sonará mañana sábado en directo. El podcast, en un rato, donde siempre.

jueves, 28 de junio de 2018

Una cosa que me avisa Facebook que escribí hace hoy 3 años:

Vengo a informaros de que me queda solo una semana más de trabajo en el bar en el que he estado los últimos años. No me busquéis allí más. Lo he dejado. No voy a seguir trabajando como camarero.

 Ando a la búsqueda de nuevos horizontes, pues creo que ya no puedo evolucionar más como camarero. No es que me haya estancado, o hastiado del sector servicios, del gracias por su visita, del repartir alegrías y viandas a amables, desprendidos y fascinantes desconocidos, no es eso; no es que sienta que cada día la barra es más alta y las cañas más largas, ¡qué va!, es sólo que creo que ha llegado el momento de emprender viaje en una nueva dirección, puesto que he cruzado el Rubicón de los camareros, he cazado el Leviatán de los camareros, he leído el Necronomicón de los camareros, he ascendido al Nirvana de los camareros, he tocado en los Nirvana de los camareros, he quemado el Windsor de los camareros. Ya di mi canto de cisne y mi salto de tigre como camarero. Ya conozco todos los secretos, todas las variedades de uva de aquí a Alfa Centauri, sé hacer fractales con la espuma del cappuccino. Tiro tan bien las cañas que haría llorar a un señorito andalú en fiestas. Domino la jerga. He trabajado tanto de camarero que soy capaz de llevar una bandeja con un zigurat de chupitos de jaggermeister coronado por un cimborrio de bocadillos de calamares en una mano y sacar brillo al Cáliz de Fuego con la otra y a la Orden del Fénix con la otra, mientras me abro paso a través de una horda de muyahidines en hora punta a la pata coja haciendo twerking mostrando la más espléndida de las sonrisas ante el mayor de todos los hijos de perra del séptimo infierno gritándome "cuando puedas", "perdona", "cuando puedas, jefe" o "perdona". Gran Venerable Caballero de la Orden del Temple Grado 32 de la Logia de la Mesonería, podría darme a la gran vida preparando daiquiris flameados con frutas prohibidas y especias arcanas a princesas de Oriente en sus aviones-piscina, pero he decidido que ha llegado la hora de colgar el delantal, desincrustarme el palillo de la comisura de la boca y entregar la pistola y la placa. No es que esté hasta las narices, no es eso, ¡no!

Así que he empezado a hacer un curridículum vitae, con la vista puesta en una nueva aspiración laboral en la que ascender profesionalmente mientras me labro el futuro en este apelotonarse los días uno tras otro todos igual de grises hacia el desenlace, y me he dado cuenta de que no sé si el c.v. tiene que llevar foto, o un avatar gracioso o un meme o si ahora es tendencia el membrete en 3D. Si debo incluir mi carnet de afiliación al partido de moda. No sé si imprimirlo en papel color hueso o color crema de espárragos o color cuarzo. No sé hasta qué punto se miente. No sé cuánto de lo que no suma, resta. No sé si el curriculum ya no se lleva y ahora hay que hacerse un vlog o un flash mob y colgarlo en Vimeo. Y no sé si ponerlo todo. No sé si, de todas formas, me acuerdo de todo.

Empecé tres carreras y empecé y acabé una efepé. Trabajé de buzoneador, de mozo de almacén, de peón de albañil. Despaché queso al peso y llené lineales de leche en dos supermercados. Monté todas las mamparas de un edificio en la Castellana. Cargué camiones y camiones de escombros por todo el Ensanche. Repartí montañas de paquetes y sobres puerta por puerta en Chamberí. Diseñé el logotipo de una cadena inmobiliaria. Vendí pulseras, pines y llaveros de nudos. Repartí fliers e intenté llenar alguna discoteca cada semana a cambio de peppermint con chocolate. Di tres conciertos con mi banda de instituto a cambio de licor 43. Fui portero de discoteca, dos veces. Diseñé las cartas de al menos 5 restaurantes, pinté las tinajas, carteles o paredes de al menos 3. Montaba un puesto de camisetas en los mercadillos de pulgas de Murcia, La Manga, Torrevieja y Alicante, y luego lo desmontaba y atendía en la tienda. Limpié miles de truchas y troceé cientos de salmones, envasé surimi y cangrejo kamchatka, despaché percebe a bastantes señoronas desconfiadas en otro supermercado. Llevé el control de las notas de gastos de los comerciales de dos multinacionales. Inflé servidores y más servidores con hojas de cálculo inútiles en demasiadas empresas inútiles. Ofrecí servicio post-venta de productos de imagen y sonido y tecnología. Colaboré en el lanzamiento a contrarreloj de dos medicamentos genéricos. Atendí llamadas telefónicas de clientes. Emití llamadas telefónicas a clientes. Actualizaba la web de venta online 1.0 de una multinacional importante para la que se supone que sólo debía emitir y atender llamadas. Preparé cafeses a demasiados burócratas, y hasta participé en sus reuniones y pisé sus despachos, después de ser el chico-del-correo. Redacté muchísimos blogs a destajo, sin tráfico ni interés alguno pero muy bien pagados, antes de que la burbuja estallara. Escribí también el blog de una empresa internacional muy grande y muy importante, antes de que mi burbuja estallara. Pasé a limpio o redacté apuntes, trabajos de evaluación o de fin de carrera a gente que veía mi anuncio en el tronco de un árbol. Corregí algunos exámenes de alumnos de Secundaria; aunque yo no era su profesor y no sé si estaba bien, pero lo hice. Pasé a limpio al dictado un libro de modelos matemáticos de la mente para un señor que no estaba en sus cabales, en su casa; también le sacaba al perro, le hacía la compra y los deberes del niño. Dibujé pancartas, dibujé carteles. Vendí casettes. Grabé un casette a la guitarra (esto lo hice gratis). Escribí y vendí fanzines. Organicé festivales. Escribí en panfletos y revistas de barrio, de asociación, de facultad, de colegas, de mí. Dibujé carteles y portadas. Pinché canciones en bares y fiestas privadas. Y una vez me encontré 20 eurazos en una acera, y aquello fue inolvidable.

Cuidé bebés a domicilio. Cuidé bebés en dos escuelas infantiles, donde también cambié pañales, pinté caras, hice pancartas, jugué a juegos, preparé números musicales, canté y bailé canciones, arrullé siestas, alimenté a bebés, animé a sus padres, animé a niños muy pequeños que no tenían padres. Fui a muchísimos, pero muchísimos campamentos de verano, y de invierno, otoño y primavera: campamentos Scout, campamentos de la Policía, campamentos municipales, campamentos privados, campamentos urbanos, campamentos deportivos, campamentos de inglés, campos de trabajo, acampadas de fin de semana, salidas de día a la nieve, a la Sierra Rica, a la Sierra Pobre, tardes de ocio en centros comerciales, fiestas de cumpleaños, actividades de tiempo libre municipales dominicales extraescolares, caminos de Santiago. Busqué campamentos, encontré campamentos, monté campamentos, desmonté campamentos. Participé en reuniones de padres, reuniones de monitores, asambleas con niños, con jóvenes, con adolescentes y post-adolescentes. Redacté bosques de circulares, cuadernos de actividades y hasta Programas Educativos. Hice juegos de pistas, gymkanas, rodé una película de niños con niños, canté canciones, jugué juegos, tendí tiendas, saqué sacos, estiré esterillas, conté cuentos bajo las estrellas, freí marshmellows, mordisqueé briznas, superé dificultades, enfrenté enemigos, crucé ríos, nadé lagos, rompí huesos, dormí poco, disfruté a mares...

Eso fue antes de los bares. Desde entonces solo sirvo copas en fiestas, teatros, Nocheviejas, y sobre todo en no sé ya cuántas terrazas, bares y restaurantes, pero sobre todo muchísimo tiempo lo pasé entre 3 bares, que es en lo que he echado el siglo veintiuno, mes arriba, mes abajo. Me lo gasté todo. Conocí a gente maravillosa a la que casi nunca veo, y no sé qué voy a hacer a partir de ahora ni si estaré animado para ello. Supongo que algunos días sí.

sábado, 23 de junio de 2018

PODCAST - Episodio 78: Bares de ficción


Acabo de publicar un libro que se llama "ENCICLOPEDIA DE BARES Y RESTAURANTES DE FICCIÓN", en la editorial Libritos Jenkins. Una guía larga y densa, que recoge miles de locales ficticios sacados del cine, la televisión, los dibujos animados, el cómic o los videojuegos. Aproveché esta semana para presentarlo en Reunión de Majorettes, como excusa para poner un montón de canciones chulas y variaditas, que tienen como único nexo en común que, aunque parece mentira, tratan sobre restaurantes o bares inexistentes. El libro ya está a la venta, y pronto dará mucho que hablar. O no. Entre tanto, me las arreglé para poner unas pocas canciones maravillosas de muy diferentes estilos.

Pulsa sobre las majorettes-barra-camareros-de-bares-de-ficción para ir al podcast:

https://www.ivoox.com/78-bares-ficcion-audios-mp3_rf_26693426_1.html

Y a continuación, la lista de la compra:

01. Gary Portnoy - Cheers theme (Full length record)
     [single 'Theme from "Cheers" (Where everybody knows your name) / Jenny', 1982]

02. Ennio Morricone - In un bar
     [OST "Revolver", 1973]

03. Thin Lizzy - The boys are back in town
     ["Jailbreak", 1976]

04. Duke Ellington - At a dixie roadside diner
     [single 'Duke Ellington presents Ivie Anderson', 1956]

05. Mad River - Paradise Bar & Grill
     ["Paradise Bar & Grill", 1969]

06. Tim Buckley - Hong Kong bar
     ["Greetings from L.A.", 1972]

07. Arlo Guthrie - Alice's restaurant massacree / Alice's rock & roll restaurant
     ["Alice's Restaurant", 1967 / single 'Alice's rock & roll Restaurant / Coming in to Los Angeles', 1969]

08. Rick Hicaro - Sports bar
     [BSO "Tapper", 1983]

09. Santo & Johnny - All night diner
     [single 'Sleep walk / All night diner', 1959]

10. The Robins - Smokey Joe's Café
     [single 'Smokey Joe's Cafe / Just like a fool', 1955]

11. The West Side Boys - Starlight, starbright
     [single 'Starlight, starbright', 195?]

12. Isaac Hayes - No Name Bar
     [BSO "Shaft", 1971]

13. Les Claypool's Frog Brigade - D's Diner
     ["Purple onion", 2002]

14. The Hollies - The air that I breathe
     [single 'The air that I breathe / No more riders', 1974 (Albert Hammond)]

15. Fiona Apple - Across the Universe
     [BSO "Pleasantville", 1998 (The Beatles)]

16. Electric Six - Gay bar
     ["Fire", 2003]

17. Tom Waits - The piano has been drinking (Not me) (An eevening with Pete King)
     ["Small change", 1976]

18. M.C.D. - Cargado de alcohol
     ["A sako Pako!", 1995]

19. Albert Pla - El bar de la esquina
     ["No sólo de rumba vive el hombre", 1992]

20. Alf Clausen, Dan Castellaneta, Hank Azaria, Yeardley Smith & Julie Kavner - Flaming Moe's theme
     ["Songs in the key of Springfield: Original music from the television series", 1997]

21. Aerosmith - What it takes
     ["Pump", 1989]

22. The Refreshments - Yahoos and triangles
     ["King of the Hill", 1997]

23. Nick Cave & The Bad Seeds - O'Malley's Bar
     ["Murder ballads", 1996]

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Episodio 78: Bares de ficción


Bueno, pues después de un pequeño descanso, esta semana retomo Reunión de Majorettes. El principal motivo (que no el único) por el que tuve el programa en barbecho, es porque he estado ultimando mi nuevo libro, autoeditado en mi micro-editorial Libritos Jenkins. Y ya que tengo un programa de radio musical, aunque sea "de culto", minoritario y bastante irrelevante, he decidido presentarlo por primera vez aquí. Porque, al fin y al cabo, el tema da mucho juego musical. Y es que el libro en cuestión es una "ENCICLOPEDIA DE BARES Y RESTAURANTES DE FICCIÓN".

https://libritosjenkins.blogspot.com/2018/06/enciclopedia-de-bares-y-restaurantes-de.html

Creo que el título es bastante explícito, y no necesita demasiada explicación; y además, en los dos links anteriores queda aún más claro. Pero sí, es exactamente lo que parece: una especie de "Guía del Ocio" o "Guía Michelin", pero en la que aparecen exclusivamente bares, restaurantes, discotecas, lupanares, tabernas, diners, cantinas espaciales o saloons del Oeste... que en realidad no existen, ni existieron ni existirán, ya que solo pueden ser visitadas por personajes de cine, la televisión, el cómic, los videojuegos, la literatura o los dibujos animados.


Estoy muy contento con el libro, que ya está disponible y podéis solicitar en los enlaces anteriores, o bien escribiéndome aquí, a mi correo personal, dejando un comentario en Ivoox o en el Facebook del programa, y dentro de muy poquito tiempo también en unas pocas tiendas, en principio en Madrid y Barcelona (aunque me ha escrito ya alguna librería interesada de otras ciudades).


Si no quieres comprarlo online y prefieres ir una librería, no tienes más que solicitarlo allí, y ellos me lo pedirán. Pero Libritos Jenkins es un proyecto chiquitito y poco ambicioso, que no puede permitirse una distribución normal.


Como sea, los bares de ficción también tienen relación con la música, aunque no he encontrado en las canciones tantas referencias a locales inexistentes e inventados ex profeso como en el resto de los ámbitos de la cultura pop. Pero hay bastantes ejemplos, sí, y escucharemos algunos de ellos.


Canciones en las que los autores rendían homenaje al BAR en toda su amplitud, a través de piezas en las que se inventaban un nombre, o bien música relacionada con aquellas películas, series o videojuegos de los que hablo en estas páginas. Me di cuenta enseguida de que este asunto daba para un estudio musical de los que suelo hacer en el programa, y era la excusa perfecta para retomarlo.


Será esta noche de sábado, a través de RadioELA.org.