jueves, 28 de junio de 2018

Una cosa que me avisa Facebook que escribí hace hoy 3 años:

Vengo a informaros de que me queda solo una semana más de trabajo en el bar en el que he estado los últimos años. No me busquéis allí más. Lo he dejado. No voy a seguir trabajando como camarero.

 Ando a la búsqueda de nuevos horizontes, pues creo que ya no puedo evolucionar más como camarero. No es que me haya estancado, o hastiado del sector servicios, del gracias por su visita, del repartir alegrías y viandas a amables, desprendidos y fascinantes desconocidos, no es eso; no es que sienta que cada día la barra es más alta y las cañas más largas, ¡qué va!, es sólo que creo que ha llegado el momento de emprender viaje en una nueva dirección, puesto que he cruzado el Rubicón de los camareros, he cazado el Leviatán de los camareros, he leído el Necronomicón de los camareros, he ascendido al Nirvana de los camareros, he tocado en los Nirvana de los camareros, he quemado el Windsor de los camareros. Ya di mi canto de cisne y mi salto de tigre como camarero. Ya conozco todos los secretos, todas las variedades de uva de aquí a Alfa Centauri, sé hacer fractales con la espuma del cappuccino. Tiro tan bien las cañas que haría llorar a un señorito andalú en fiestas. Domino la jerga. He trabajado tanto de camarero que soy capaz de llevar una bandeja con un zigurat de chupitos de jaggermeister coronado por un cimborrio de bocadillos de calamares en una mano y sacar brillo al Cáliz de Fuego con la otra y a la Orden del Fénix con la otra, mientras me abro paso a través de una horda de muyahidines en hora punta a la pata coja haciendo twerking mostrando la más espléndida de las sonrisas ante el mayor de todos los hijos de perra del séptimo infierno gritándome "cuando puedas", "perdona", "cuando puedas, jefe" o "perdona". Gran Venerable Caballero de la Orden del Temple Grado 32 de la Logia de la Mesonería, podría darme a la gran vida preparando daiquiris flameados con frutas prohibidas y especias arcanas a princesas de Oriente en sus aviones-piscina, pero he decidido que ha llegado la hora de colgar el delantal, desincrustarme el palillo de la comisura de la boca y entregar la pistola y la placa. No es que esté hasta las narices, no es eso, ¡no!

Así que he empezado a hacer un curridículum vitae, con la vista puesta en una nueva aspiración laboral en la que ascender profesionalmente mientras me labro el futuro en este apelotonarse los días uno tras otro todos igual de grises hacia el desenlace, y me he dado cuenta de que no sé si el c.v. tiene que llevar foto, o un avatar gracioso o un meme o si ahora es tendencia el membrete en 3D. Si debo incluir mi carnet de afiliación al partido de moda. No sé si imprimirlo en papel color hueso o color crema de espárragos o color cuarzo. No sé hasta qué punto se miente. No sé cuánto de lo que no suma, resta. No sé si el curriculum ya no se lleva y ahora hay que hacerse un vlog o un flash mob y colgarlo en Vimeo. Y no sé si ponerlo todo. No sé si, de todas formas, me acuerdo de todo.

Empecé tres carreras y empecé y acabé una efepé. Trabajé de buzoneador, de mozo de almacén, de peón de albañil. Despaché queso al peso y llené lineales de leche en dos supermercados. Monté todas las mamparas de un edificio en la Castellana. Cargué camiones y camiones de escombros por todo el Ensanche. Repartí montañas de paquetes y sobres puerta por puerta en Chamberí. Diseñé el logotipo de una cadena inmobiliaria. Vendí pulseras, pines y llaveros de nudos. Repartí fliers e intenté llenar alguna discoteca cada semana a cambio de peppermint con chocolate. Di tres conciertos con mi banda de instituto a cambio de licor 43. Fui portero de discoteca, dos veces. Diseñé las cartas de al menos 5 restaurantes, pinté las tinajas, carteles o paredes de al menos 3. Montaba un puesto de camisetas en los mercadillos de pulgas de Murcia, La Manga, Torrevieja y Alicante, y luego lo desmontaba y atendía en la tienda. Limpié miles de truchas y troceé cientos de salmones, envasé surimi y cangrejo kamchatka, despaché percebe a bastantes señoronas desconfiadas en otro supermercado. Llevé el control de las notas de gastos de los comerciales de dos multinacionales. Inflé servidores y más servidores con hojas de cálculo inútiles en demasiadas empresas inútiles. Ofrecí servicio post-venta de productos de imagen y sonido y tecnología. Colaboré en el lanzamiento a contrarreloj de dos medicamentos genéricos. Atendí llamadas telefónicas de clientes. Emití llamadas telefónicas a clientes. Actualizaba la web de venta online 1.0 de una multinacional importante para la que se supone que sólo debía emitir y atender llamadas. Preparé cafeses a demasiados burócratas, y hasta participé en sus reuniones y pisé sus despachos, después de ser el chico-del-correo. Redacté muchísimos blogs a destajo, sin tráfico ni interés alguno pero muy bien pagados, antes de que la burbuja estallara. Escribí también el blog de una empresa internacional muy grande y muy importante, antes de que mi burbuja estallara. Pasé a limpio o redacté apuntes, trabajos de evaluación o de fin de carrera a gente que veía mi anuncio en el tronco de un árbol. Corregí algunos exámenes de alumnos de Secundaria; aunque yo no era su profesor y no sé si estaba bien, pero lo hice. Pasé a limpio al dictado un libro de modelos matemáticos de la mente para un señor que no estaba en sus cabales, en su casa; también le sacaba al perro, le hacía la compra y los deberes del niño. Dibujé pancartas, dibujé carteles. Vendí casettes. Grabé un casette a la guitarra (esto lo hice gratis). Escribí y vendí fanzines. Organicé festivales. Escribí en panfletos y revistas de barrio, de asociación, de facultad, de colegas, de mí. Dibujé carteles y portadas. Pinché canciones en bares y fiestas privadas. Y una vez me encontré 20 eurazos en una acera, y aquello fue inolvidable.

Cuidé bebés a domicilio. Cuidé bebés en dos escuelas infantiles, donde también cambié pañales, pinté caras, hice pancartas, jugué a juegos, preparé números musicales, canté y bailé canciones, arrullé siestas, alimenté a bebés, animé a sus padres, animé a niños muy pequeños que no tenían padres. Fui a muchísimos, pero muchísimos campamentos de verano, y de invierno, otoño y primavera: campamentos Scout, campamentos de la Policía, campamentos municipales, campamentos privados, campamentos urbanos, campamentos deportivos, campamentos de inglés, campos de trabajo, acampadas de fin de semana, salidas de día a la nieve, a la Sierra Rica, a la Sierra Pobre, tardes de ocio en centros comerciales, fiestas de cumpleaños, actividades de tiempo libre municipales dominicales extraescolares, caminos de Santiago. Busqué campamentos, encontré campamentos, monté campamentos, desmonté campamentos. Participé en reuniones de padres, reuniones de monitores, asambleas con niños, con jóvenes, con adolescentes y post-adolescentes. Redacté bosques de circulares, cuadernos de actividades y hasta Programas Educativos. Hice juegos de pistas, gymkanas, rodé una película de niños con niños, canté canciones, jugué juegos, tendí tiendas, saqué sacos, estiré esterillas, conté cuentos bajo las estrellas, freí marshmellows, mordisqueé briznas, superé dificultades, enfrenté enemigos, crucé ríos, nadé lagos, rompí huesos, dormí poco, disfruté a mares...

Eso fue antes de los bares. Desde entonces solo sirvo copas en fiestas, teatros, Nocheviejas, y sobre todo en no sé ya cuántas terrazas, bares y restaurantes, pero sobre todo muchísimo tiempo lo pasé entre 3 bares, que es en lo que he echado el siglo veintiuno, mes arriba, mes abajo. Me lo gasté todo. Conocí a gente maravillosa a la que casi nunca veo, y no sé qué voy a hacer a partir de ahora ni si estaré animado para ello. Supongo que algunos días sí.

miércoles, 20 de junio de 2018

Enciclopedia de bares y restaurantes de ficción (Libritos Jenkins, 2018)



Traigo novedades en mi micro-editorial unipersonal LIBRITOS JENKINS: ya está en imprenta mi nuevo libro, "ENCICLOPEDIA DE BARES Y RESTAURANTES DE FICCIÓN", un ensayo de más de 300 páginas, tan fascinante como divertido (e innecesario), que recoge toda la información inimaginable sobre ese rincón de la fantasía en el que transcurre gran parte de las historias de los personajes del cine, la televisión, los dibujos animados, el cómic o los videojuegos: LOS BARES.


Todos tenemos nuestros locales imaginarios favoritos: la taberna de Moe, la cafetería Central Perk donde se reunían los protagonistas de Friends, la tasca de los Hermanos Serrano, los bares de carretera de "Death proof", los saloons del Oeste de las películas de John Ford, la cantina de Mos Eisley, el Bar Reinols, el Restaurante del Fin del Mundo, las posadas de la Tierra Media, el Coffee Bean donde trabajaba la novia de Spider-Man... Tratar de recopilar todas las apariciones de locales ficticios que aparecen aquí o allá a lo largo de toda la Cultura Popular, ha sido un trabajo intenso, pero de este viaje ha surgido esta especie de Guía Michelin para el viajero interdimensional. Una auténtica enciclopedia, ordenada alfabéticamente, pero que también se puede leer como un ensayo corrido, para recordar o descubrir esas casas públicas donde se forjaron algunos de nuestros sueños y pesadillas.


El libro menciona más de 1.500 establecimientos imaginarios. No solo bares corrientes, sino también negocios de hostelería y restauración de toda tipología existente: karaokes, lounges, breastaurantes, maid-cafés, diners, dives, tascas, pafetos, abrevaderos en estaciones de servicio, pensiones intergalácticas, tugurios de planetas lejanos, food-trucks voladores... Solo la imaginación de los artistas sirve como límite para este glosario, cuya única regla es que los locales que vimos en todos esos productos culturales, no existan en el mundo real.


Entre estas páginas conoceremos muchísimas anécdotas. Locales que han aparecido, sin que nos hayamos dado cuenta, en más de una treintena de películas o episodios de series; viejas localizaciones encantadas, que provocaron terror entre el reparto; sets de rodaje con forma de cafetería que quedaron abandonados en mitad del desierto; escenarios simulando tabernas que se construyeron para un solo sketch de una serie de televisión; parodias en el cine XXX de los bares más famosos; marcas de cerveza o comida a domicilio inventadas y recurrentes en distintos productos audiovisuales; todo tipo de camareros de razas y especies imaginarias... Es imposible recoger absolutamente todos los locales que han aparecido en toda la ficción universal, pero esta es la aproximación más exhaustiva a ello que se haya hecho nunca.


Como siempre, el libro está obsesivamente ilustrado, incluye un índice onomástico (como las Páginas Amarillas), una somera introducción al tema, muchísima información, curiosidades para aburrir sobre cada serie, película o tebeo, y es un objeto rabiosamente pop, que no debe faltar en ningún hogar. Tira ya ese catálogo de IKEA de 2003 que tienes en el salón y hazte con una copia de "ENCICLOPEDIA DE BARES Y RESTAURANTES DE FICCIÓN", lo último de Libritos Jenkins, que es la lectura del verano, un libro único en el mundo, y sale al mercado de manera limitada.


Pide ya tu ejemplar escribiendo a alarcia_oscar@hotmail.com o desde aquí mismo.


viernes, 6 de abril de 2018

Juliana Hatfield - Juliana Hatfield sings Olivia Newton-John (2018)


Juliana Hatfield ha sacado un disco adaptando el cancionero de Olivia Newton-John. Al primer vistazo, cuando me encontré con esta portada, creía que era una broma, como esas portadas de discos de los Beatles que hacen con piezas de Lego; o que "Weird Al" Yankovic había sacado disco conceptual. Luego me puse a escucharlo, y la Primavera entró en mi casa, los pajaritos cantan, la vida vuelve a tener sentido, tiré el veneno por el retrete. Y no escucho otra cosa. A mí de chaval me gustaba más que PJ Harvey, y mira que me gustaba PJ Harvey, tenía dos casetes con un disco de cada una en una cara y otro de cada otra en la otra, y los escuchaba muchísimo, y de alguna manera se fundieron en una sola persona en mi cabeza; lo que pasa es que Juliana Hatfield me gustaba más (y por ella odio a Evan Dando).


Y de Olivia Newton-John... Pues hombre, a mí me gustaba "Grease", pero las canciones que menos me gustaban eran las de ella, y el resto de su repertorio, Xanadú, Physical, me parecían un pestiño para que ni para Eurovisión. De repente, esas canciones (también la de "Grease" que siempre me saltaba) ya no me parecen una horterada, música de Misa plana y ofensivamente vulgar, sino que se han sobredimensionado, porque suenan como si viajasen desde los años noventa hasta mis oídos, con esa vocecita de Juliana que parece que no llega a las notas, parece que está sufriendo muchísimo en cada nota. Y ahora todas las canciones de Olivia Newton-John son perfectas, me están creciendo calentadores en las espinillas y pienso mucho en la última tarde que pasé con Sandy-Sue en la heladería del puerto y le pedí que me acompañara al baile. Estoy obsesionado con este disco, aunque a veces me despierto en mitad de la noche y creo que sigue siendo una broma.

martes, 3 de abril de 2018

CICLO: Noche de Lobos


Estoy cumpliendo mi sueño de vivir como un jubilado. Practicamente no tengo nada que hacer. Se murió una gran amiga hace poco, y de rebote me quedé sin trabajo. Estoy aprovechando mucho el tiempo para escribir, salir un poquito y tener la casa limpia. Estoy zen. Me doy paseos, a la Rosaleda o al Conde Duque, organizo a los albañiles con señas. Apenas hago mucho más que sacar y devolver libros de la biblioteca, ir al banco, comprar fruta, fregar los cacharros. Hoy tenía que ir a trabajar a un sitio, pero fue un error, un malentendido, y me he vuelto a casa. Y ahora no tengo planes. Bueno, voy a seguir escribiendo un poco, pero como tengo tanto libre, he decidido hacerme en casa un ciclo de cine. Como no se me ocurría nada y estoy hasta el nacle del Netflix, y me apetece ver cine de género, me voy a ir bajando todas las películas del ciclo Noche de lobos que echaron en la tele. Son más o menos 200 películas, y ya me he descargado las 20 primeras, que me caben en un pendrive. Empecé a ver la primera ayer, y ya he visto dos. Voy a actualizar este post con las que vaya viendo, si me dicen algo, y si me apetece, hasta que me canse, que seguramente me canse esta misma semana o la que viene. Hasta ver hasta cuál llego.


001. LA CASA ENCANTADA
["The Haunting". Robert Wise, 1963]
Esta fue una peli de terror gótico que hizo Robert Wise después de "West side story" y antes de "Sonrisas y lágrimas", dos de las películas que más vi de niño (junto a "Chitty chitty bang bang"). También había dirigido "Ultimátum a la Tierra", pero creo que era su primera de terror. Un clásico instantáneo para mí, con una ambientación impresionante. Todo transcurre dentro de un caserón en el que se reúnen tres sensitivos, en plan Grupo HEPTA, para ver si descubren de una maldita vez si hay por allí, o no, fantasmas. Y todo da bastante mal rollo en esa casa con las paredes y los objetos torcidos, desde el ama de llaves hasta los ruidos nocturnos, los impromptus de transcomunicación instrumental a través del arpa, la morena beatnik tirándole los trastos sutilmente a la rubia, lo dramático y elocuente que es todo. Y encima, hablan de la Tierra Plana, que es lo que me dio más susto al principio.



002. DRÁCULA Y LAS MELLIZAS 
["Twins of Evil". John Hough, 1971]
Nunca fui demasiado fan del expresionismo trágico de la Hammer, igual que el giallo, que me impone demasiado, con lo hermosas que eran las pelis de monstruos de la Universal, los Munster y La dimensión desconocida... Donde estén Lon Chaney, Bela Lugosi y Vincent Price, que se quiten Christopher Reeves y Peter Cushing. Bueno, pero para eso quiero ver todas estas pelis, que hay mucho Hammer y mucho giallo (al haberse emitido el ciclo en los primeros noventa, hay mucho de eso), para aprender. Me fascinó esta película, increíblemente bien hecha, otra vez la ambientación es poderosísima. Se abre con la quema de una bruja, luego unos créditos psicodélicos y luego un sacrificio ritual satánico. Cushing, con su rostro calavérico, en vez de hacer del vampiro (que no tiene nada que ver con Drácula) interpreta al líder de La Hermandad, una orden de inquisidores en busca de brujas, que tiene que acoger en su casa a sus sobrinas, las dos mellizas del título, Mary y Frida. Ambas de carácter opuesto, mientras que Mary es un solete, la otra se siente atraída desde el primer minuto por el vampiro, y desprecia a su tío y se cisca en su religión y sus supersticiones. Tremendo Euro-terror, que me mantuvo en vilo a pesar de que había varios detalles que me estaban sacando de la peli todo el rato: primero, que el Conde Karnstein se me parecía muchísimo, pero muchísimo, a Jimmy Fallon, y todo el rato me parecía que estaba de cachondeo; y luego, que las gemelas, guapísimas, son exactamente iguales que Inés Arrimadas. Pero iluso de mí que me senté a echar una siesta cuando la puse...



003. MIEDO EN LA NOCHE
["Fear in the night", Jimmy Sangster, 1971]
Otra de la Hammer. Con escenarios y paisajes preciosos. El comienzo me gustó mucho, es sobre una muchacha, Judy Geeson, que se va a trasladar de ciudad, para irse a vivir con su nuevo novio, un profesor que ha encontrado trabajo en una escuela perdida del mundo. Nada más empezar, antes de los créditos, está haciendo las maletas y es atacada repentinamente por alguien que se ha colado en su dormitorio: un señor de negro enguantado, al que no vemos, pero sabemos que uno de sus brazos es protésico. También sabemos, por los comentarios de su casera al doctor cuando la chica despierta, que tiene un largo historial de delirios y episodios de ansiedad; así que no sabemos si esto va a ser un slasher o un falso slasher en el que Judy se imagina las cosas. La siguiente hora se me hizo un poco pesada, ya que solo vuelve a ser atacada una vez, y conocemos a Peter Cushing, que es el director del colegio, y a su mujer, Joan Collins, que está impresionante. Pero no pasan demasiadas cosas hasta el desenlace, realmente potente, con carreritas por el colegio abandonado y escopetas. Final a lo Scooby Doo, aquí no hay nada paranormal ni seres de ultratumba, ni vampiros, ni nada parecido, todo terror psicológico, gritos y sustos. No reconocí a Judy Geeson, que tiene un ojo verde y otro azul, y por lo visto es la de "Inseminoid" y sale también en la última de Rob Zombie.



004. TENEBRE
[Darío Argento, 1982]
Estupendo whodonnit sangriento, sobre una serie de asesinatos en Roma a partir de la llegada de un exitoso escritor policíaco norteamericano. En lo que dura su gira promocional y es entrevistado en la televisión italiana, comienzan a sucederse los decesos, a imitación (por supuesto) de lo narrado en "Tinieblas", su nueva novela. Consiguió mantenerme en vilo todo el metraje, y dudar hasta del apuntador, como buena historia que homenajea abiertamente a "Estudio en escarlata". Todo sucede en unos cuantos interiores elegantísimos como un anuncio de Martini, y alrededor de un chalet igualmente hermoso. Lo mejor de todo, la larga escena de la persecución del perro rabioso a la niña por toda la urbanización, absolutamente impresionante. Dario Argento convierte también los asesinatos en anuncios de Martini, salvo cuando comienzan los hachazos. Grande.



005. LOS HORRORES DEL MUSEO NEGRO
["Horrors of the black museum", Arthur Crabtree, 1959]
Estupenda e incorrecta serie B disfrazada de clásico, que vuelve a tener a un escritor como protagonista. En este caso, un periodista de sucesos especializado en crímenes, que se interesa por una serie de asesinatos que están sucediendo en Londres. El periodista-estrella (Michael Gough) es igualito a Mario Vargas Llosa, con las sienes plateadas como Reed Richards, y el tío es tan morboso que tiene una colección de armas ocultas en una especie de laboratorio, donde tiene a un sicario chiquitín a su servicio para mantenérsela; y claro, es el sospechoso nº 1. Además, cometí el error de buscar la peli en IMDb nada más ponerme a verla, y la descripción es un spoiler tremendo, porque sí, él es el asesino, y actúa hipnotizando a su ayudante, como se sabe al cabo de unos minutos. Por lo visto, en la versión original eso queda más claro, debido a una introducción de 12 minutos, que venía cortada en este ripeo español; pero como se ve en el cartel, eso de "Hypn-O-Vista" dejaba las cosas claras. Parte de la introducción se ve también en el trailer. Y de paso, era una llamada de atención respecto a que esta fue la primera peli de la salchichera AIP en Cinemascope, y a color. La escena de la jamona rubia, que parece un tío, bailando en el bar cinco minutos sin venir a cuento, me hipnotizó a mí.


006. EL ESTRANGULADOR DE VIENA
["Lo strangolatore di Vienna", Guido Zurli, 1971]
Curiosísima comedia negra italiana, con personajes caricaturescos, una Viena de los años 30 estereotipada y con una cancioncita de vals un poco brasas todo el rato, centrada en un carnicero (Otto Lehman) que acaba de salir del manicomio, tras tres años allí encerrado, con un papelito que dice "No está loco", como Homer Simpson; pero tampoco está para que le tosan, y a la mínima se dedica a hacer salchichas con la peña. que además parece que están riquísimas. Bastante poco original y sin nada de gore, pero efectiva y entretenida.



007. DEMONS
["Demoni", Lamberto Bava, 1975]
Hace poco más de un año que vi esta (por segunda vez), y tomé unos pocos apuntes en el "diario personal" de visionados que llevaba por entonces. Así que me la salto alegremente, porque no me apetece volver a verla otra vez, sobre todo porque no me gusta mucho, aunque parezca un pecado decirlo.


008. NO QUIERO NACER
["I don't want to be born / The Devil within her", Peter Sasdy, 1975]
He tardado un par de meses en ver esta, porque el eLink se había quedado enganchado y quería verla, como el resto, en versión doblada. Por fin lo hice ayer, y voy a ir retomando este asunto del "Noche de lobos" muuuucho tiempo después. Pues bien. Parece que en aquel ciclo daban una de cal, otra de arena y otra de caca de la vaca; porque esto no hay por dónde cogerlo. La copia digitalizada que circula se ve terriblemente mal, con fallos de tracking y tan quemada que los créditos son casi ilegibles. Y en cuanto al argumento, todo es de una estupidez pasmosa en esta churretosa serie Z. La cosa va de que a una pobre señora, la guapísima Joan Collins, le nace un bebé cabronías, fruto de una infidelidad aderezada con una maldición lanzada por un enano de circo celoso porque se la quería trincar él. El bebé, ya en el parto, le produce un sufrimiento indecible, pero es que a partir de ahí se dedica a destrozarlo todo, a matar a todo lo que se menea y a difundir El Mal. Pero todas esas escenas suceden fuera de plano, o en forma de elipsis. El bebé, monísimo, está ahí en la cunita, y de pronto vemos un plano de la mamá gritando, y cuando vuelve a enfocarse al nene está todo a su alrededor raído, le ha arañado la cara a alguien y tiene manchitas rojas en las uñas, etc. Es bastante lamentable todo, muy mal hecho, y apenas da un poco de risa al principio, porque es un bodrio del copón.


009. LA MANSIÓN
["The nesting / Phobia / Massacre mansion", Armand Weston, 1981]
Una película un tanto cutre, que se salvó del botón de avance, una vez más, por un par de escenas de asesinatos muy simpáticas y por la ambientación gótica. Me quedaba a vivir en cualquier peli de los setenta u ochenta en la que sale una crujiente mansión victoriana abandonada. La protagonista (Robin Groves) es una escritora de novelas de terror que sufre agorafobia, y apenas sale de casa hasta que un día su noviete la saca de paseo, y descubre una casa que se le aparecía en sueños, y que de hecho la inspiró para el dibujo de la portada de su libro más famoso. Siente el impulso de irse a vivir allí, y poco a poco irá descubriendo que allí hubo un prostíbulo en el que se armó la de San Quintín por una niña nacida fuera del matrimonio; en definitiva, que todo lo que le pasa a la muchacha es por [ojo espóiler] ser una hija de puta.


010. EL ANSIA
["The hunger", Tony Scott, 1983]
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lunes, 5 de febrero de 2018

"Libritos Jenkins (Un compendio de conocimiento pop)" (Libritos Jenkins, 2018)


Para este 2018 que acaba de comenzar, me he propuesto darle bastante caña a mi (no-)editorial Libritos Jenkins. Tengo muchos planes en mente, varios frentes abiertos y archivos a medias, muchas notas por ahí, ideas locas... Y entre otras cosas, quería celebrar de alguna manera los 10 años de historia de este pasatiempo, a lo largo de los cuales he dejado atrás un total de 11 lanzamientos. Al margen del tebeo que Pedro Villarejo quiso autoeditar bajo mi sello, y del recopilatorio de contenidos de los primeros 64 programas de Reunión de Majorettes que reuní con ánimo de darlo a conocer (sin éxito) en otras emisoras, han sido nueve densos ensayos nueve, hasta ahora, los que he publicado en papel barato sobre diferentes aspectos del renglón torcido de la Cultura Pop, en este tiempo. Tratando temáticamente, de manera transversal y tan exhaustivamente como me fue posible, nueve fenómenos que me interesaban mucho a mí sobre la baja cultura minoritaria, el cine, la música, los tebeos, la tele de culto, la conspiranoia extrema, la política bizarra, la vida misma. Y para inaugurar el calendario, tengo ya listo, y en este momento materializándose en la imprenta, el volumen "LIBRITOS JENKINS (Un compendio de conocimiento pop)", que recoge 7 de ellos. Ya está en preventa, al ridículo precio de 20 EUROS DE NADA.

Precedido de una introducción ad hoc, y envuelto en esta hermosa y esquizofrénica portada de tapa blanda con solapas, "Libritos Jenkins" (el compendio) reúne todos esos ensayos en edición facsímil, por primera vez juntos en un retapado de 540 apretadas páginas que dará lustre a toda librería que se precie. Concretamente, he decidido rescatar (y espero que así dejar de reeditar definitivamente de manera individual; ¡aunque no renuncio a seguir explorando el formato grapa!), los siguientes títulos: "Hipnotismo pop" (2009), "Santos y Demonios sobre la pista de baile" (2014), "La loca historia del Ejército Simbiótico de Liberación y el secuestro de Patty Hearst contada a los niños" (2014), "Homer-Visión" (2015), "Búscate la vida. Guía 2000 de la serie más demente de los 90" (2016), "Bicefalia Pop" (2016) y "Máquinas de Rube Goldberg" (2017).

Con sus virtudes y sus defectos, este tocho es un pedazo de historia, y creo que una lectura estimulante y entretenida. Quienes conozcáis mis fanzines, ya sabéis de qué va esto; y para quien no, pues por un desembolso claramente minúsculo por un libro de semejante tamaño, es una gran oportunidad de descubrirlo, o de regalarlo a vuestro amigo de gustos raros. Creo que va ha quedado muy bonito, y sospecho que va a funcionar bien en las tiendas. Durante los próximos meses, mientras termino lo nuevo que tengo en mente, trataré de dar a conocer el pasado de la editorial, y quién sabe si consolidarla o ponerla en el mapa. Espero que os guste, y que quede legible e interesante. Podéis pedírmelo por aquí o por allá, pinchando en el siguiente botón, o pronto en algunas tiendas selectas de Madrid y Barcelona.