jueves, 1 de noviembre de 2018

La muerte de los Simpson en papel: el fin de Bongo Cómics

He publicado este artículo para la revista digital Espinof...




...y repasar los tebeos de los Simpson para hacerlo, me ha dado ganas de retomar otra vez mi blog de Tebeos de los Simpson. Sí: es una amenaza.

martes, 18 de septiembre de 2018

Kristen Wiig y la cúpula del trueno


0. Otra oleada de reflexiones diversas sobre mi trepidante vida privada.

1. Hoy me he comprado mi primer Funko Pop. Me avergüenza un poco confesarlo, porque siempre he despotricado contra estos muñecos tan espantosos, que lucen los millennials y los youtubers guays en sus estanterías como si fuesen figuras de Lladró, pero que a mí me parece tan bonito como si la gente pusiera mierdas de vacas surtidas a la vista en casa. Pero de vez en cuando me sobreviene un brote psicótico, y me veo en la necesidad de salir a la calle a cazar un nuevo ejemplar para mi colección de muñecos de dos cabezas, que sacien mi obsesión por la Bicefalia Pop. Hoy tuve el día libre, que últimamente ya no tengo (tras tres años largos con muchísimo tiempo libre), y me sentía un poco miserable. Tras desperdiciar la mañana durmiendo, que odio dormir en mi tiempo libre, me sentía arrastrado por un vórtice de ansiedad existencialista, y como Bridget Jones devora helado viendo pelis viejas entre lágrimas, Carrie Bradshaw sale a comprarse manolos o follarse oficinistas o Ed Gein secuestraba y destripaba muchachas, yo me vi impelido también a darle la vuelta al día, cambiar la perspectiva: o me compraba un muñeco de dos cabezas, o me cortaba las venas. Literalmente, doctor, esto es lo que me pasa algunas veces.


2. Tengo cerca de 60 muñecos de dos (o más) cabezas colocados en un altarcito, en una habitación al fondo de la casa que uso como almacén de trastos. Esta foto de aquí encima la acabo de hacer, y es evidente que necesito hacerle sitio, catalogar a los pedazos de plástico de alguna manera, hay overbooking, está todo ahí emplastado, los muñecos con los cromos, los tebeos. Es una colección de locos, de puto loco como digo, una especie de toc, pero para mí tiene mucho sentido seguir coleccionándolos, cazándolos por ahí. Mi colección tiene unas cuantas reglas. Al no tratarse de una serie cerrada (como pueda ser coleccionar los cromos de la Liga, o los tebeos de Tintín, o acostarse con al menos una chica de cada país del mundo, como dice un colega mío que hace), más que coleccionarlos yo creo que lo correcto es decir que los acumulo. No pretendo tener miles de muñecos, no quiero todos, sino que solo me interesan algunos. No quiero más muñecos grandes, ni tampoco más dinosaurios ni dragones, que de esos hay muchísimos en todas las jugueterías, y no me interesan ya. Me gustan más los pequeñitos, los más raros, incluso los que no son estrictamente bicéfalos, sino que solo entran en esa categoría dentro de mi cabeza. Esos son los que más ilusión me hace incorporar a mi colección, porque para nadie más tendrían sentido: por ejemplo, los dos angelitos sobre el joyero de porcelana, que por un error de diseño, están juntos, son un pigópago perfecto, un monstruo doble eusónfalo cuyos dos cuerpos están unidos por la región glútea, de manera involuntaria; o el simpático tótem de goma, que era de un juguete de vaqueros de mis sobrinos. O el tricéfalo Angry Bird azul que está a la derecha, que se supone que no es un único ente, sino tres angrybirds uno encima del otro, pero en el contexto, me encanta.

3. También tengo un especial cariño a los muñecos tuneados que me regalaron un par de amigos, porque esos sí que son únicos en el mundo. Por ejemplo, esa especie de allosaurio que me regaló Juanfer, y que como le dije que ya tenía uno muy parecido, decidió pintarlo con piel de vaca, ponerle plumas y un cuerno sobre cada morro con piezas de Lego. Mi amiga Laura me sorprendió en un cumpleaños regalándome también una bolsita de dinosaurios baratos del chino, que había despiezado y remontado con cúter y pegamento para transformarlos en policéfalos. Un detalle muy guay, fue que como el número de cabezas y cuerpos no se correspondía al hacer los frankensteins, uno de los bichos era un estegosaurio con 0 cabezas, sino con sendas colas saliendo a cada lado del tronco. Aunque rompe por completo el sentido de la colección, por supuesto, a mí me vale, y forma parte de ella.

4. Otro de los ejemplares, el dragón de peluche que está arriba a la derecha (de nombres Zak y Wheezie), llegó a mi colección tras una auténtica aventura urbana, una odisea un día de mucho frío bajo un cielo plomizo, que narré en una entrada de mi "diario de visionados" en Letterboxd, que actualizaba (poco) el año pasado. Sin venir a cuento, conté cómo me hice con el dragoncito, y me jugué la vida en el proceso, en mi no-reseña de "Impy's Island", en enero de 2017. Esa es otra: que mola cómo puedo acordarme de dónde adquirí casi todos los moñecos: otro de ellos es una fea plasta amorfa de dos cabecillas que hice con mi sobrino; otro es un viejo playmobil que andaba por casa de mis padres y que me vi impelido a tunear; un precioso Cancerbero tricéfalo que no sale en la foto (en lugar de agresivo/demoníaco, es un alegre tri-pastor alemán muy cuqui) lo encontré en el escaparate de un chino en Guadalajara; otros me los regaló Barsen, que es un sol, y se compra mucha quincalla de PVC por internet y a veces se acuerda de mí...


5. Una de mis reglas iniciales de la colección era comprar solo muñecos baratos que me encontrara por ahí en el Rastro, en Galaxisaurio, en una chamarilería o por el suelo, pero ya sucumbí hace tiempo a la compra por internet. Una vez, por ejemplo, quedé al lado de mi casa con un chaval en corbata que me vendió baratísimo por Wallapop el Two Bad de los Masters del Universo, y me han llegado a casa ya unos pocos. Voy bastante a Correos, por mi tinglado de Libritos Jenkins, y mi oficina es la central, la de Cibeles, junto al Ayuntamiento. Hasta ahora no me he gastado nunca más de 15 euros, pero a veces se encuentran gangas en Wallapop o en Todocolección (tengo un puñado de items en el carrito de la compra de Aliexprés, pero aún no he comprado nada...). Ahora mismo me están esperando allí sendos paquetes: encontré por 10 pavos (gastos incluidos) un ejemplar sin caja de la muñeca de Peri y Pearl Serpentine, la grotescas gemelas dicefálicas sirénidas de Monster High para adolescentes góticas, que jamás me atrevería a ir a comprar a una tienda, me moriría de la vergüenza ni aún inventándome una sobrina imaginaria (y además son carísimas, y creo que esta ya está también descatalogada); y también me está esperando allí el moñeco más caro que he comprado hasta ahora, por 15 (g.i.): otro puñetero Funko Pop. Sí, el segundo y último que voy a comprar, creo, jamás. Concretamente, el de ¡¡Catdog!! Un anfisbena precioso, de una serie de animación de culto. Otro motivo más para hacer sitio al expositor de la cole.


6. Algún día tengo que organizar todo esto, siento esa necesidad. Fotografiarlos uno por uno, ponerles nombre, tal vez comprar una de esas vitrinas de IKEA donde la gente mete la colección de dedales o de botellas de cervezas artesanas. A lo mejor, como estoy tan enfermo, me hago mi propio diorama para exponerlos, que el bricolaje me relaja. Mis sobrinos pequeños vienen de vez en cuando a mi casa, y les gusta mucho toquetear mis tebeos (D. los llama teleos), se sientan los dos en el sillón orejero y les pongo dibujos, se comen mis cereales, y por supuesto les gusta formar el caos entre mi colección de muñecos de dos (o más) cabezas. Siempre que vienen, como buen tío, les regalo algo, les dejo que se lleven lo que quieran... salvo los muñecos de la colección, claro. Hubo una época en la que P. se puso especialmente pesado, y me decía que él también iba a coleccionar muñecos de dos cabezas, y que para empezarla, se quería llevar toda mi colección a su casa. Así que, le disuadí animándole a empezar su propia colección. Me di cuenta de que entre los miles de muñecos que tiene en casa, había al menos 13 triceratops. Los junté todos en un estante, y les hice una foto para mi Instagram, titulada "13ratops":


Y con el tiempo, le fui regalando más triceratops, sus primos también le regalaban triceratops, sus padres les regalan triceratops... Ya deben de tener 20 ó 30. Y en febrero pasado, que fue su cumpleaños, le regalé un diorama de contrachapado hecho a mano por mí, con trozos de cartulina de goma eva, purpurina, estropajos, palos y paja de belén, plantas y piedritas de pecera, etc., una especie de trabajo loco de taller de terapia ocupacional, que ahora preside el hall de la casa de mis sobrinos. Pues eso, que igual cualquier día me da por hacerme otro para mí. A ver si encuentro la foto que le hice por el móvil y la pongo aquí debajo:


Nota: solo he encontrado el escenario sin dinosaurios,
del día de su cumple cuando se lo llevaba

7. Y poco a poco, mi cole sigue creciendo. Hoy, como decía, me traje ese Funko Pop, Beasty Boyd, basado en el cromo de la Pandilla Basura. Aparece hacia el centro de la imagen, está cabalgando encima precisamente del estegosaurio de dos colas que mencionaba antes, que no se ve. No tiene dos cabezas, sino dos caras. No es, por lo tanto, un personaje legítimo de la colección, pero sí vale para mí; por un lado, porque tiene tres ojos, con lo cual sí que podría ser una mutación cigótica de varios seres en uno (nadie lo sabe, porque no existe info ni biografía sobre los personajes de la Pandilla Basura, solo eran putos cromos, así que me invento lo que quiero); en segundo lugar, me vale porque en mi libro, única fuente fiable acerca de lo que es y lo que no es la "Bicefalia Pop", se mencionan también a los arquetipos de dos caras como esa misma bipolaridad jeckylyhydeiana en la que se basa, en el fondo, el mito de la bicefalia-ficción; y en tercer lugar, Beasty Boyd es un nuevo miembro legítimo de mi colección, porque hoy tenía que comprarme un muñeco para la colección o inmolarme en mitad de la plaza de Callao, y no encontré otro mejor.


8. En mi librito-biblia del asunto, "Bicefalia Pop", además, incluí esta página de aquí encima (en blanco y negro), un montaje propio con algunos de los Garbage Pail Kids clásicos afectados de policefalia, y ahí estaba ya Beasty Boyd, en su maravillosa versión española: Descogorciado Valeriano. ¿No es maravilloso? Aunque fuese en la forma de un mierdoso Funko Pop que, que conste, les sigo odiando, me hizo ilusión esta tarde traerme a Valeriano a casa, y así saciar mi sed de sangre.

9. Ya dejo de hablar de mi colección de muñecos de dos cabezas, ya; pero es que debo ser el único loco en el mundo que colecciona esto. Ya que estoy, voy a terminar citando cuál es mi top 5 de deseos para añadir a la cole. Mi Santo Grial, los objetos de plasticurri que se me aparecen en sueños, los más deseados, esos ítems que harán que, si alguna vez los consigo, es probable que quede finalmente saciado y dé por terminada la colección:


9.5. Aunque ya he dicho que odio los Funko Pop, y que encima soy tan masoca que me he comprado dos en los últimos días, aún hay un par de funkopóps más que tienen dos (o más) cabezas. Los moñecos estos abarcan a todas las franquicias imaginables, y hay miles de ellos, así que era inevitable que alguno que otro estuviese afectado de esta extraordinaria anomalía genética. Aparte de Catdog y el caso polémico de Beasty Boyd, sacaron un Funko del Cremallerus Espantosus de "Cómo entrenar a tu dragón", que no me interesa porque: a) como ya he dicho, me la sudan ya los dinosaurios y dragones; b) está descatalogado, y es caro y difícil de conseguir en el mercado de la Funko-Especulación; y c) ya tengo dos Cremallerus Espantosus de otras franquicias diferentes. Así que, el único Funko que me compraría si me sobrasen unos 160 euros (gastos de envío no incluidos) sería el portentoso ejemplar bi-cabezón de las Gemelas Bette y Dot Tattler de American Horror Story: Freak show, porque me vi la serie por ellas y el personaje es realmente fascinante. Como me asquean los funkos y es casi imposible de conseguir por menos de medio salario mínimo, creo que pasaré de ellas, pero ahí quedan en mi top 5 de most wanted.


9.4. En 2012 salieron al mercado unas zapatillas de skate que costaban también varios cientos de dólares, de la línea Nike 6.0, que en una edición limitada, por lo que tengo entendido, venían con un monstruito de unos 10 cm de diseño guapísimo, el de aquí arriba. Se vendieron miles de esas sneakers para modernas, así que no son demasiado difíciles de encontrar, pero no he localizado ningún vendedor en España, así que con los gastos de envío la broma se pone en cerca de 70 euros. Como ya he dicho, una de las máximas de mi colección está en no gastar más de 10 ó 12 euros (muchos de los que tengo me costaron 1 ó 2 euros), y mi vida toda se basa en la famosa frase de "Dos tontos muy tontos", aquello de «Compra solo lo necesario».


9.3. Así que ahora mismo no estoy preparado para asumir un gasto de 70, 200 o más euros por algunas de estas cosas formidables que se venden, y que me quitan el sueño, como los muñecos de diseño, los custom toys, las vinyl figures de auteur, como por ejemplo las obras de arte de Ron English llevadas al policloruro de vinilo, y este tipo de cosas. Pero ojalá mi economía se sanee lo suficiente como para que no me sienta idiota pidiendo por correo esta jodida maravilla, estos Smack, Crack y Pop fusionados en una sola entidad mutante, para ponerla a criar polvo en mi vestidor al fondo de la casa.


9.2. Como a cualquier tonto a las tres, me chiflan los Simpson, y tengo mi pequeño puñadito de memorabilia simpsonesca; nada demasiado valioso (si acaso, algunos libros poco conocidos, o la colección completa en grapas de tebeos de Bongo en español... pero hechos trizas de tanto leer y prestar). Y como fan absoluto de los Simpson y de la Bicefalia Pop, uno de mis iconos es el Homer Simpson con la cabeza de Monty Burns cosida al cuello, que aparecía al final del tercer segmento del segundo episodio de "La casa-árbol del terror". Y aunque parezca mentira, aún no se ha fabricado ninguna figura oficial de este personaje, el Homer-Burns bicéfalo. Mira que se han hecho series y más series sobre personajes de los Simpson, todos los secundarios imaginables, cameos de famosos en los Simpson (por cierto, que saliéndome de la policefalia, el Stephen King simpsonizado de Neca es otro de mis santos griales), e incluso se han adaptado personajes de los especiales de Halloween en varias series, como los halloweenescos oficiales de la franquicia, los monísimos de Kidrobot, los detalladísimos (y también prohibitivos) dioramas de McFarlane Toys, las varias series para Burger King... Pero en fin, que el top 2 de mi muñeco soñado, hasta la fecha, me cuesta tanto conseguirlo que ¡ni siquiera existe! Por el momento, y que yo sepa, salvo que haya alguna versión pirata en algún mercadillo mexicano o filipino que ni siquiera encuentre en foto por internet, apenas se ha podido ver alguna versión tuneada por algún fan, como esta preciosidad, por la que pagaría millones si tuviera trillones. Aunque sí que es posible adquirir (y no me interesa tanto, en realidad), volviendo al mercado de las figuras de vinilo hipster, cosas como este curioso Two Rad Boxing Homie Bart de Panda Propaganda, que sí, me molaría mucho tenerlo, e igual hasta ni lo sacaba del blíster. Y más cosas customizadas o piratonas que habrá por ahí, claro.


9.1. Llegamos al auténtico Santo Grial, a ese moñecajo que podría conseguir que diese yo por terminada mi colección, que pasara a otra cosa, que me hiciese sentir completo: pues sí, es él, el Monstruo de Dos Cabezas, Frank y Stein, de Barrio Sésamo. El puto amo. El bicéfalo más guay y más famoso de la ficción, y el protagonista de la portada (y varias ilustraciones interiores) de mi libro sobre Bicefalia Pop. Pues sí, el Monstruo de Dos Cabezas de Barrio Sésamo, es mi objeto más preciado, porque aunque el público mayoritario no lo sepa, y crea haberlo visto esta semana de reojo en el escaparate de alguna tienda de ultramarinos entre otros miles de muñequitos de PVC, jamás se distribuyó en España, y creo que en ninguna parte de Europa. Y solo apareció en una única serie, la de Tyco de 1998. Por más cariño que le tengamos, el Monstruo de Dos Cabezas no deja de formar parte de un tabú social bastante jodido, y no existe prácticamente merchandising con su monstruosa efigie. Por cada cien millones de Cocos, Elmos, Caponatas o Triquis que veas por ahí, puede que exista 1 Monstruo de Dos Cabezas de peluche, o una subasta agotada del precioso muñeco original de vinilo, que lleva años sin ponerse en marcha. Haz la prueba, busca Monstruos de Dos Cabezas a partir de ahora entre las multitudes de plástico, verás como no lo ves por ninguna parte. No hubo Frank n' Steins en ninguna promoción de Happy Meal, ni en los kioskos, ni apenas sale en los miles de cuentos educativos. Es un montruos marginal entre los propios monstruos. Así que, ni aunque fuese yo un avezado usuario de eBay, que no lo soy, y estuviese dispuesto a desembolsar una pequeña fortuna y dejar de comer una semana, tendría fácil conseguirlo. Está realmente jodido. Sueño con ese muñequito, lo deseo tanto, que estaría dispuesto a sacar la cama para meterlo en la estantería con los demás, y rezarle cada noche. Bueno, tanto no, pero se entiende.


Y si aún quisiera ponerme más difícil el reto de "acabar" mi colección, puedo hacerlo. Porque en 2005, la compañía Palisades se dispuso a poner a la venta una nueva serie de figuritas de Barrio Sésamo, increíblemente detalladas y preciosas, pero que ¡jamás se llegaron a fabricar! Entre los coleccionistas de material de Barrio Sésamo se consideran un mito a la altura de la Atlántida, e incluso alguna vez ha aparecido por los foros alguien que asegura poseer los prototipos de esta serie de Palisades, y los vende a 3.000 ó 4.000 dólares... ¿Te imaginas, tener eso en mi colección de muñequines de 1 euros?

10. Pero basta ya de hablar de muñecos, de mi toc, de que he tenido un día chungo y me he ido a comprar un puto funko. Porque yo venía a hablar de otras cosas surtidas. Por ejemplo, que estoy viendo Kidding, la serie de Jim Carrey dirigida por Michel Gondry, y no puedo decir que no me esté gustando, pero es rara hasta para un tipo que colecciona muñecos de dos cabezas y hace listas de deseos sobre ellos en un blog de Blogger.

11. También estoy viendo Better call Saul, por supuesto, aunque me estoy enterando a medias. Me cuento entre esos tarugos que creíamos que lo de Saul Goodman trabajando en el Cinnabon eran flashbacks, y no flashforwards, así que definitivamente se me ha ido. Sé que no digo nada nuevo, pero también es un poco raro que todos los actores de esta precuela sean 10 años más viejos que sus personajes 10 años después. Cosas de que el tiempo pasa (y la calidad de vídeo mejora, eso también). Todo esto me saca un poco. Como sea, en cada episodio hay al menos una escena absolutamente fascinante, y me tiene en ascuas, aunque me pierda un poco.

12. Aunque creo que, para mí, la serie del verano fue Who is America?, creo que ya lo dije en otro post de estos. Sacha Baron Cohen bajando los pantalones, haciendo comer mierda o llamando a la cara asesinos, pederastas e hijos de puta, todo ello literalmente, a la escoria fascista de América, ha sido un revulsivo estupendo.


13. Pero, ¿sabes a qué es a lo que más enganchado estoy, de todo? ¿Mi auténtica serie favorita de esta temporada? Pues a los gameplays de Vegetta777 jugando al Spider-Man de PS4. A mi personaje favorito, le han fabricado el videojuego definitivo, un sandbox de juego libre infinito absolutamente increíble, que tiene enganchada a toda la comunidad de gamers. Llevan más de un año sacando adelantos y teasers, y por fin el pasado 7 de septiembre se ponía a la venta el juego. Lo que pasa es que yo me quedé en la PS2, y además es que no me interesa demasiado los videojuegos, como he contado muchas veces por aquí; no soy ni cásual, no me interesa demasiado el mundo de los videojuegos. Las pocas veces que me he enganchado a alguno, jugar durante muchas horas me enferma, me hace sentir demasiado aislado del mundo (pese a que la realidad me interesa lo justo), y además, se me da fatal. Me matan con mucha facilidad. Soy un paquete. Pero soy consciente de que la última generación son auténticas películas en primera persona, un jolgorio digital de impresionante calidad. Y un juego así, que figura en todas las quinielas como lo mejor del año, protagonizado por mi personaje favorito, al que conozco como pocas personas, que me lleva acompañando desde mis primeros días de vida, pues me estaba haciendo tilín. Llegué incluso a mirar precios de la consola en la edición especial que han sacado con el juego, pero se me iba de las manos, y después de explotarla un tiempo la iba a acabar abandonando. Pero es que yo quería vivir este momento como el que más.


14. Y ahí entra Vegetta777. Es un youtuber al que estoy suscrito, y que me cae de maravilla, aunque no lo veo casi nunca. Es un tío muy divertido, que se dedica exclusivamente a hacer gameplays de videojuegos. Hace unos años, cuando estalló el fenómeno youtuber, oí hablar de que cientos de miles de chavales, millones, en lugar de salir a la calle a jugar al fútbol o hacer bombas de aguarrás, se dedicaban a quedarse en casa mirando jugar a otros en Youtube. Y me parecía alucinante, indignante incluso. Pero poco a poco, llevado por la curiosidad, me suscribí a su canal (también sigo a Auronplay, elRubius y pocos más de esta generación), y me sorprendí a mí mismo algunas veces mirando episodios de sus series de gameplays, enganchándome con sus chascarrillos, sus idioteces, sus lugares comunes, mientras avanzaba en el desarrollo de algunos juegos a los que yo nunca jugaré. A lo tonto, he pasado muchas horas mirando a Vegetita jugar al Sims 4, a todas las entregas del loquísimo Hello neighbor, al fascinante No man's sky o puntualmente a alguna otra cosa, mientras como o hago alguna otra cosa, sin que jugar yo me altere los nervios. Sé que es muy absurdo, pero ha llegado un punto en el que a mí me gusta muchísimo más mirar a jugadores profesionales que jugar yo mismo, que no valgo para eso y me da dolores de cabeza y de cospedal. Debo de ser el único suscriptor de Vegetta, de los casi 24 millones que tiene, que le sigue, le entiende, le defiende y le disfruta, que tiene más años que él y que ni siquiera es jugador de videojuegos...


15. Vegetta777 es un tío noble y simpático, y con el tiempo he llegado a apreciar lo que hace. No me extraña que millones de chavales vayan cada día a verle jugar, a escuchar sus tontadas, a sentirse acompañado por él, sentir que es un amigo que les habla. Es lo que hace Youtube, es el tipo de relaciones que se producen en estos tiempos tan locos y extraños. Vegetta estuvo en el ojo de la polémica cuando se fue a vivir a Andorra, para pagar menos impuestos con su actividad profesional, lo cual a mí me parece genial, y lo defendí en su momento frente a la horda de cuñaos que no tienen ni idea de lo que está pasando con Youtube, con la nueva manera en que nos comunicamos y nos relacionamos con el audiovisual. Vegetta sube una media de 3 videos de entre 30 y 90 minutos a Youtube cada día, llueva o truene, de lunes a domingo, desde hace un montón de años. Tengo entendido que vive con otro u otro par de youtubers, compartiendo gastos en un chalet más que decente en Andorra. También le gustan mucho los coches, y hacer ejercicio; el tío está cachitas, es muy sano, cuida mucho su forma física y entrena pese a que debe tener el culo en el sillón de diseño todo el santo día, y los mensajes que lanza continuamente a los chavales sobre no tomar drogas, comer bien, hacerse zumitos, etc., son sinceros. Es uno de esos youtubers autoconscientes de tener una audiencia millonari de menores de edad, con un mensaje muy positivo, divertido, entusiasta, apasionado. Es una persona a la que adoro, pese a que no miro su canal, porque no me interesa el mundo de los videojuegos, y porque pertenezco a otra generación, y mis referentes audiovisuales se supone que son José Luis Balbín y Chicho Ibáñez Serrador. Pero en cuanto tengo una ocasión como esta, la de desentrañar el videojuego más esperado en siglos, el Spider-Man definitivo balanceándose sobre el Nueva York definitivo, es una ocasión estupenda para estar ahí al lado de Vegetta cada día. Porque el tío no falla, es buenísimo en los combates, se trabaja mucho que sus vídeos sean interesantes, completos y divertidos, y sus comentarios para mí son un aliciente.


16. Existe también la leyenda urbana de que Vegetta odia a muerte los videojuegos, no soporta su vida. Cada vez que tiene que jugar a un juego nuevo, obligado por las desarrolladoras a cambio de migajas del negocio, se pone histérico, destroza las paredes a cabezazos y sueña con quitarse la vida, con escapar y hacerse panadero. Que está sumido en una espiral de autodestrucción, esclavo de los malvados villanos illuminatis de Youtube, atado a la silla giratoria todo el santo día. Que el tiempo que no está grabando, se lo pasa llorando, meciéndose hacia atrás y hacia adelante en la oscuridad y haciéndose cortes en los brazos con una cuchilla de afeitar. Dicen las malas lenguas que es una persona odiosa, que a lo largo del año solo habla con los mensajeros de Amazon que le traen los redbulles y los regalos de los fans, y se alimenta solo de los tranchetes que le tira un empleado de Google por debajo de la puerta. Junto con los otros hamsters youtubers andorranos, vive encerrado en una mansión sin amueblar, sin salir jamás de su habitación diáfana y a oscuras, pensando en el fin. Mola, pero supongo que no, que debe ganar un buen dinero y ser feliz, aunque algunos juegos pues le parezcan una mierda. Tendrá una parte negativa eso de viajar por el mundo y dedicarte a lo que te gusta. Pero ojalá en realidad los youtubers tuvieran una doble vida como asesinos en serie o algo así.



17. Como fuere, Spider-Man para PS4 es un juego impresionante, Vegetta lleva unas 15 horas enseñándomelo entre risas en las últimas semanas, y estoy tan fascinado como toda la comunidad de jugadores, entre la que no me hallo. El origen y la historia de Spider-Man y Peter Parker se ha contado tantas y tantas veces, en todos los medios imaginables, que ya cada vez se estira menos el mito, y se juguetea con él. Parece que quedó atrás el tiempo de los puretas, los que exigían que la continuidad del Universo Marvel fuese tan sagrada como el Talmud. Reconozco que yo era uno de esos, y que la nostalgia a veces me puede y me da un poco de rabia que la Patrulla-X pierda sus colorinchis para adaptarse a la moda Matrix de las películas; que echo de menos al Nick Furia blanco, al Ben Urich blanco, al Thor hombre, al Lobezno hombre... Sin llegar a la conspiranoia de esos cuñaos y malistas que creen que en Marvel, DC, Disney y Hollywood tienen una agenda de transexualización y pederastización de la sociedad, que vivimos sumidos en una dictadura del sexo... pues siempre le di bastante importancia a la continuidad conceptual en el Universo Marvel. Pero me he acabado acostumbrando a que la mujer se esté empoderando en el mundo a través de los personajes clásicos (ya que en la vida real todavía parece que no las dejamos), a la discriminación positiva y a que se puedan permutar y conmutar los elementos originales para no tener que contar mil veces la misma historia con cada nueva colección de tebeos, serie de dibujos o película que hagan. Prefiero que las hagan, aunque haya que adaptarlas a los tiempos, aunque la corrección política exija demasiado. Yo no necesito ser educado en la diversidad, pero está claro que la mayoría de la gente sí lo necesita. Y el sacrificio literario, el ciscarse incluso en el sueño de Stan Lee (y con la aprobación de Stan Lee, de hecho), merece la pena. En su día aplaudí con las orejas la nueva versión de "Cazafantasmas", me hizo muchísima ilusión ver echar espumarajos a cientos de machistas e idiotas en las rrss, y disfruté de los mejores cómicos de la tele americana del momento (que da la puta casualidad de que son tías; os jodéis). "Spider-Man: Homecoming" fue el elemento que me terminó de convencer a mí de que la continuidad Marvel, en concreto, podía alterarse si gracias a ello podía contarse una historia nueva, refrescante y absolutamente genial. Y acepté de buen gusto que Peter Parker obtuviera sus poderes gracias a Oscorp, que fuese pupilo de Tony Stark desde el primer día, que la Tía May esté buena o que en vez de ser amigo de Harry, Flash y Gwen Stacy tuviese como amigo a un samoano gordinflas y graciosísimo que interpreta nada menos que a Ned Leeds. Incluso parece que MJ va a ser ahora Michelle Jones Toomes, la mismísima hija del Buitre, interpretada por otra muchacha de una minoría étnica, la guapísima y gran actriz Zendaya. Todo esto pervierte y destruye el espíritu y la historia originales, pero lo acepto de buen grado, y estoy entusiasmado. Contemporizo a tope con todo esto que está sacudiendo a la cultura pop, creo que Harvey Weinstein es una basura humana, y todo bien, todo correcto, y yo que me alegro.



18. A lo que voy, es a que en el videojuego de Spider-Man lo han vuelto a hacer. Aquí, un Peter Parker ya adulto trabaja para la empresa en ciernes de Otto Octavius, y en su tiempo libre ayuda a la Tía May en el refugio para veteranos sin hogar F.E.A.S.T., liderado por el misterioso Martin Li (esto último sí es fiel al tebeo, a la etapa de Dan Slott que acaba de terminar tras 10 años de desarrollo de historias arriesgadas y moernas). Ahora, es Mary Jane Watson la que trabaja como reportera para el Daily Bugle. Y por la ciudad hay un chaval afroamericano súper majo, hijo de un heroico policía condecorado, que se llama Miles Morales (en los tebeos, es el extraordinario Ultimate Spider-Man niggar de la última etapa de Brian Michael Bendis). El modo historia mezcla un montón de conceptos de los tebeos, de distintas épocas, mezclados finamente en una coctelera y volcados de manera revuelta, pero todo tiene una coherencia interna formidable, y que satisface tanto al joven que descubre a Spidey por primera vez, como al lector veterano, a los que nos llenan el juego de guiños y respeto por los clásicos. Los easter eggs son muy abundantes, constantes. Desde la primera secuencia, en unos post-it se puede entrever que estamos en el mismo universo que Reed Richards o Tony Stark, aunque estos no vayan a poder aparecer, por la cuestión de los dichosos derechos de explotación de los personajes, que cada uno pertenece a una empresa distinta. Pero se las han arreglado para que parezca que por la ciudad están todos ellos, aunque solo vamos a ver a enemigos directos de la serie de Parker (muchísimos: Kingpin, Mr. Negativo, la Gata Negra, Taskmaster y como colofón final los 6 Siniestros casi canónicos). En Nueva York, han tenido el detallazo de que exista la Torre Avengers, el Bar Sin Nombre, referencias a Roxxon, Nelson & Murdock, Control de Daños o IMA, la tumba de Tío Ben o el Sancta Sanctorum del Doctor Extraño. El nivel de detalle en cuanto a la historia, más allá del alucinante, impecable desarrollo gráfico, es asombroso. ¡Si hasta tiene un cameo Stan Lee, como en todas las pelis! Por decir algo negativo, que a mí me da más igual, está el hecho de que se puedan ir adquiriendo y cambiando nuevos trajes para Spider-Man. Mola que se pueda desbloquear y usar el traje de Spider-Man 2099, que es una preciosidad, o el de Iron Spider. Pero más allá de eso, del traje hiper-tecnológico de Superior Spider-Man o del traje negro de los ochenta (que se lo quedó Veneno hace más de 20 años, y sería un poco lioso que lo usaran en el juego ahora que se va a estrenar su peli), los cambios de traje de Spider-Man en estos más de 50 años han sido una cosa residual, sin importancia. Al trasladarlo a videojuego, como aliciente para el jugador, se pueden usar una treintena de trajes de Spider-Man distintos, muchos de ellos variaciones del concepto básico totalmente ajenos a los tebeos. Esto a mí me da más igual. Pero la cantidad de detalles que hay en los periódicos perdidos por la calle, en las hordas de enemigos a los que vapulear todo el rato (podían haber usado a minions de El Hombre-Topo o de La Mano, pero han optado por peones de la Maggia de Kingpin, primero, y luego al ejército de mercenarios de Silver Sable o cientos de mindundis villanescos escapados de La Balsa que ocupan la ciudad con el mono naranja), en pequeños detalles de los diálogos, en notas ocultas para el fan más curioso (Vegetta no se detiene en estos detalles, y además reconoce que de Spiderman solo conoce las pelis), es todo una delicia.


19. Un detalle que me gusta especialmente: en las constantes peleas que hay todo el rato (que es la gracia de jugar a un videojuego: practicar la violencia de pega, no iba a estar Spiderman cruzando la calle a ancianas todo el rato), aunque no se hacen pesadas ya que hay una enorme variedad de minijuegos (también de "inteligencia", de "puntería" o de "persecuciones"; hay de todo), tienen el detalle de que Spider-Man NO MATA. Esto no queda demasiado claro al principio, y en muchas peleas se lanza a los malandrines al vacío desde azoteas y tejados. Conociendo bien al personaje y sus diatribas morales, sabiendo que tras lo del Tío Ben o Gwen Stacy una de sus premisas es que mientras él esté presente, NADIE MUERE (frente al estilo justiciero de otros personajes como Lobezno o el Castigador), me chocaba ver cómo en las peleas los enemigos quedaban inmóviles o eran lanzados de los tejados. Después, me di cuenta de que hace alusión a que solo están heridos, y de que cada vez que tira a un menda hacia la muerte, en realidad lo que hace es atarle a la fachada con una de sus telarañas. Vegetta no lo ha mencionado, pero para mí es un detalle MUY IMPORTANTE. Spider-Man no mata. Nunca. Spider-Man es más bueno que Jesucristo. En fin, que estoy entusiasmado con este juego. Curiosamente, me escribió mi hermano el millennial el otro día (que, cosas de la vida, vive en Andorra) para contarme que le ha pasado justamente al revés: que está tan flipado con el juego, que le apetecía leer los tebeos. Que le pase cosas. Qué bonito lo que crea Spider-Man. Spider-Man es mi modelo de conducta. Ojalá existiera :D

20. Cambiando de tema, también doy mi aprobación a la serie que han hecho los Chanantes para el Plus: Capítulo 0. En un principio pensé que sería una chorradita que no entendería bien, o no me haría gracia. Que al haberles propuesto hacer una serie para el canal #0 pensaron «¡Ya lo tengo! ¡Como el canal se llama 0, la serie será "Capítulo 0" y cada capítulo será el episodio piloto de una serie inventada!». Me pareció que todo habría surgido de una asociación de ideas simplona, y que el resultado sería cualquier cosa, a cholón como dice el propio Joaquín Reyes, un montón de sketches y chistecitos post-humorosos, post-graciosos y post-todo. Pero el resultado, que efectivamente me parece una mezcla de ideas brillantes con ideas pochas, ideas hipsters, ideas clásicas y chorradas improvisadas al tuntún, me ha gustado bastante. Sobre todo, porque el nivel de producción es asombroso, que esto es la tele privada. Es como La hora chanante, pero hecha para la HBO. Y algunos capítulos funcionan de maravilla. Mi favorito, creo, la parodia de Se ha escrito un crimen. Genial. Pero todos tienen algo, están muy cuidados y están muy bien.


21. Hoy me ha llegado otro paquetillo a Correos (he escrito los primeros 12 puntos un día, y a partir del 13 al día siguiente), además de la Barbie gótica dicéfala: el volumen 2 de la cuatrilogía "Cronología-X", unos ensayos sobre la mitología de la Patrulla-X que salieron en la segunda mitad de los 90, cuando la gente aún leíamos y nos flipaban los libros con sobre-información acerca de la cultura pop. Tenía el 1, 3 y 4 desde entonces, pero el 2 era inencontrable. Alguien me contó que hubo algún problema de imprenta, y se distribuyó una décima parte del 2 que del resto. En muchas tiendas, en estos últimos 20 años, me encontraba saldados el 1, 3 y 5, pero nunca había tenido en mis manos el número 2. Ya en la era internet, me había encontrado varias veces el número 2, pero siempre a precios desorbitados, o formando parte de la colección completa, de manera inseparable, por un dineral. Por fin, el otro día en Todocolección me encontré el tomito 2 suelto, y a un precio razonable. Me ha llegado hoy, lo he puesto en la pila de lecturas, y lo voy a tantear estos días, que estoy bastante a tope con la actualidad Marvel, la búsqueda de Lobezno que ha empezado este mes y lo que están haciendo Soule y Guggenheim con la Franquicia Mutante.

22. Y bueno, este soy yo ahora mismo. Como la vida me ha venido así de canto, me dedico basicamente solo a comprar muñecos de dos cabezas, leer tebeos, ver series y gameplays en Youtube. Ya lo advertí: ¡mi vida es trepidante! ¿No os doy pena?

lunes, 17 de septiembre de 2018

"Nuestra primera Comunión" (Reediciones Anómalas / Libritos Jenkins, 2018)


El nuevo lanzamiento del catálogo de Libritos Jenkins es "NUESTRA PRIMERA COMUNIÓN", un fanzine colaborativo realizado por y para fans del contactismo extraterrestre que... no está a la venta.

Aunque estoy contentísimo de haber hecho las hermosas portada y contraportada (todo un homenaje a la ufología pop), haberlo corregido, diseñado, maquetado y haber aportado mi propio texto al compendio.

Ya que se trata de una versión española orquestada por Reediciones Anómalas de "The Communion letters", un viejo libro que recogía los testimonios de distintas personas anónimas, fascinadas por la lectura de "COMMUNION", obra que publicó el escritor de relatos de terror WHITLEY STRIEBER; autor, por ejemplo, de "The hunger", libro que dio lugar a la película de Ridley Scott en la que David Bowie envejecía y se moría rápidamente.

"Communion" es un libro bastante escalofriante, en el que un señor muy serio, jugándose su prestigio y su carrera, narra su viaje a los límites de la locura tras haber sido visitado un par de veces por hombrecitos grises durante la noche, sido abducido, toqueteado y transformado para siempre. Uno de esos libros estupendamente escritos, adictivos, y con la pegatinita de «Basado en hechos reales». A su vez, "Communion" dio lugar a una película fascinante para el connoisseur (aunque con críticas bastante frías para el público general...), protagonizada ahora por Christopher Walken.

Reediciones Anómalas ha decidido ahora recuperar este libro tan importante en el tinglado marcianesco, con una nueva traducción ad hoc, un prólogo del maestro del misterio (y último Premio Planeta) Javier Sierra, y preciosa portada de Óscar Bometón, recreando el fascinante e icónico dibujo original de Ted Seth Jacobs.

Y Reediciones Anómalas, para celebrar el lanzamiento, decidió obsequiar a los primeros compradores de "Comunión" (que comienza su distribución este 24 de septiembre de 2018) con este fanzine lleno de testimonios de los mecenas, y con algunas firmas invitadas ligadas a la divulgación del misterio y las fanta-ciencias.

Una hermosa colaboración para la historia entre Libritos Jenkins y Reediciones Anómalas, (micro)editoriales hermanadas para siempre.

lunes, 13 de agosto de 2018

La saga del Clon y la Era Bagley (1991-1996; continuando con la lectura de TODO Spider-Man)


En ocasiones leo tebeos de Spider-Man, TODOS, y lo cuento en este blog. Finalmente le hice una etiqueta al asunto. Y en la última entrega de esta deslabazada colección de comentarios sobre mi lectura completa y obsesiva, llegué finalmente a los primeros tebeos de Amazing Spider-Man dibujados por el extraordinario Mark Bagley, sustituto oficial de Erik Larsen, sustituto oficial de Todd McFarlane, en aquella convulsa Marvel de los primeros años noventa. Y como decía en la frase final de aquella entrada previa, me sumergí por fin en todo el tinglado de La Era del Clon.


Refrescando el asunto, por si alguien no lo sabía, la historia de Spider-Man comienza en 1963, en las páginas de uno de esos tebeos antológicos de historietas cortas de fanta-terror que publicaban todas las editoriales en la época, aún con las revistas de la edad dorada del medio como modelo (los años 50, con todos esos tebeos pre-code de todos los géneros que se vendían a millones). La cabecera Amazing Adventures, luego retitulada Amazing Adult Fantasy y por fin Amazing Fantasy, estaba condenada al fracaso. El trabajo de Stan Lee y el recientemente fallecido Steve Ditko con sus deliciosas historietas de monstruitos no destacaba comercialmente entre el desiderátum de títulos en los anaqueles, así que les dejaron hacer lo que quisieran en el número 16, que sería el que clausuraría la serie. Allí, en lugar de cuatro o cinco historias sueltas autoconclusivas, narraron la historia de Peter Parker, la araña que le picó, su abuelo asesinado y todo eso, que se sabe de memoria hasta el menos documentado. Fue un éxito, pero la revista ya no resucitaría, así que un par de meses después probaron suerte con el nº 1 de Amazing Spider-Man, la propia narración seriada del joven Hombre-Araña. Y hasta hoy. No sé por qué cuento todo esto; me he ido demasiado atrás en el tiempo. A lo que iba es a que Lee y Ditko partieron peras enseguida, que debían ser dos caracteres de cuidado, y enseguida llegó John Romita Padre a revolucionar de verdad al personaje (no tengo tanto cariño a la relativamente breve Era Ditko como otros fans), y conducirlo hasta bien entrado el centenar de números. Luego llegarían Roy Thomas, Gerry Conway o Archie Goodwin sustituyendo a Lee, y pronto Gil Kane, Ross Andru y otro pequeño desfile de lápices legendarios para seguir haciendo historia, matar a Gwen Stacy y a su padre, afianzar a Mary Jane en nuestros corazones, casar a aTía May con el malvado Doctor Octopus, volvernos locos con los Duendes Verdes y marrones, etc. Todo esto es Liturgia. El caso es que hacia el número 150 (noviembre de 1975, cuando el personaje ya contaba con su segunda colección, Marvel Team-Up, y estaba a punto de obtener la tercera), como acostumbraban a hacer en todo número redondo (milestone), se narró una historia especial, crucial, que supusiera algo realmente interesante para los lectores: la aparición de un misterioso segundo Spider-Man liándola por allí durante varios números, volviendo locos a personajes y lectores. Como pronto se sabría, se trataba de un clon de Peter Parker, fabricado por El Chacal, alias de un viejo profesor de Peter en la Universidad Empire State llamado Miles Warren. Un mad doctor en toda regla. La Saga del Clon original fue una idea brillante, una aventura legendaria, y todo terminó en el número 151, debut de un nuevo guionista, Len Wein (y co-creador de La Cosa del Pantano y Lobezno), que supongo que solo quería salir al paso. En la página 4, el auténtico Spider-Man tiraba a la copia salchichera por una chimenea y santas pascuas. A otra cosa. O eso creíamos, claro.


Fue pasando el tiempo, y sucediéndose hitos y firmas insignes. Durante los ochenta llegaron más series limitadas, "novelas gráficas" y otras colecciones propias del personaje. Y por supuesto, su serie de dibujos animados, tebeos para niños, cuentos, pijamas, cepillos de dientes, moñecos, la Secret Wars, la serie cutre de la tele... Desde mediados de los 80, se puede decir que Spider-Man se convirtió, estrictamente en el cómic, en una cole de aparición semanal en los kioskos, con cuatro series propias alternándose (Amazing, Spectacular, Web of, Team-Up, Sensational, Spider-Man a secas o el título que fuera; la idea era tener un título del personaje cada semana en los kioskos, de cara a los distribuidores y las ventas), realizadas por distintos equipos, que al principio se enfocaban en aspectos diferentes pero cada vez se fueron sincronizando más. Sobre todo, al llegar la época que me toca comentar en este punto: es a partir de ahora cuando deciden seguir siempre la trama de una cole a la otra (no sé si fue el editor Terry Kavanaugh o Bob Harras), cuando podían haber sacado un solo título semanal. Y básicamente así ha seguido hasta nuestros días, más o menos, de cara a la distribuidora y las tiendas, para entendernos. Los equipos más o menos fijos de cada una, en esta etapa, fueron: Michelinie / DeMatteis y Bagley en Amazing; DeMatteis y Sal Buscema en Spectacular; y algo más de baile en Web of y Spider-Man tras la marcha de McFarlane, pero a destacar Busiek / David / Mackie / DeFalco / DeZago, junto a varios dibujantes clásicos de etapas previas (mención especial a Al Milgrom o Bill Sienkiewicz, a los que detestaba cuando leí algunos de estos tebeos de adolescente, y es un placer apreciarles siendo ya un pollavieja) junto a una apuesta por dibujantes-estrella en ambas, como Steven Butler, Jae Lee, Joe Bennett, Ron Wilson, Tom Lyle y sobre todo John Romita Jr.


Como fuere. Poco a poco, en las distintas colecciones, veíamos cómo un misterioso personaje en moto se dirigía hacia Nueva York, en busca de la Tía May (que, para variar, estaba convaleciente en el hospital de Forest Hills). Eran breves apariciones que interrumpían y salpicaban la trama, normalmente de una sola página, donde nunca veíamos el rostro del intrigante motero con greñas. Creo que leer aquello por primera vez sí que debió ser fascinante. No creo que nadie imaginara que el clon que Spidey había tirado por una chimenea 20 años antes estaba a punto de regresar. Desde la distancia, y sabiendo lo que iba a pasar, la verdad es que a mí estos breves entreactos sí me parecen realmente chulos. Fueron 10 ó 12 misteriosos intermedios, salpicados por las cuatro series, antes de que entrara en escena el Clon, Ben Reilly, en todo su esplendor. Y además, en un momento en el que, en mi opinión, los años noventa sí estaban haciendo estragos en el personaje, con todo ese coñazo infumable de Veneno, Matanza, Matanza Máxima, Matanza Suprema, Matanza Total, el aburridísimo y olvidadísimo Armada, los putos padres de Parker resucitados de pronto durante todo un año (que no solo nadie les echaba de menos porque no existían hasta ahora, sino que todos sabíamos que no eran ellos de verdad) o la estancada relación entre Parker y Mary Jane, ya casados y pensando en tener arañitas, en la cual lo más interesante era que ella había empezado a fumar a escondidas. Lo que quiero decir, es que pese a esa idea tan extendida de que Spider-Man se fue a la mierda en esta época debido a todo el tinglado del regreso del Clon, yo lo acabo de releer completo en estos meses, muy atentamente, y debo decir que doy mi aprobación a lo que hicieron. La Nueva y Definitiva Saga del Clon no fue, ni mucho menos, lo peor de los 90 en Marvel, en mi opinión. Tal vez lo alargaron demasiado, tal vez no debió suceder, pero tenía que suceder algo muy gordo, y relacionado con la etapa clásica. Y lo que decidieron hacer, de todo lo que pudieran haber hecho, creo que se hizo bastante bien, pensando en el adolescente de la época, y fue terriblemente divertido, con excepciones. Para mí, lo peor de esta época fue todo esto:


La historia, en pocas líneas, consistió en que el misterioso motero era el clon de Parker, y como no tenía vida propia, era una existencia duplicada que mantenía todos los recuerdos de Parker, se hacía llamar Ben Reilly (el nombre propio del Tío Ben y el apellido de soltera de la Tía May). En principio, todos creíamos que era el tipo salido de la chimenea. Pero tras un centenar de números, docenas de diatribas, de encuentros con May, con Parker, con Jameson, con los villanos clásicos, resultó que Parker y Reilly se dieron cuenta, tras un análisis de ADN, de que era al revés: que el motero con greñas que llevaba cinco años vagabundeando en busca de una vida, era el auténtico, y el muchacho que se había casado con Mary Jane y habíamos seguido leyendo sus aventuras durante 20 años, era la copia. Y para muchos lectores, Ben Reilly era un impostor, un indeseable. Todo había sido una estafa. En algún momento en las elipsis entre viñetas de aquel Amazing nº 151, se habían dado el cambiazo sin darse ni cuenta forcejeando en la azotea junto a la chimenea, porque hasta entonces habían sido cuánticamente la misma persona. Nuestro corazón, ahora, estaba dividido, y muchos lectores se sintieron engañados por el tema, y esa resolución un poco idiota y maniquea. Pero, para mí, tiene sentido. Era una manera de resolverlo, y creo que fue bien resuelto, ya que Parker llevaba bastante tiempo deseando tirar la toalla. Si durante mucho tiempo el superhéroe se había impuesto al joven periodista, hasta el punto de que Spiderman tuvo una etapa en la que renunció a ser Parker, ahora podía tomarse un merecido descanso, ya que era justo que Ben Reilly se dedicara a ser Spider-Man (después de una colorida etapa siendo la Araña Escarlata, y eso sí, con un traje nuevo para diferenciarse y respetar al clásico), y Mary Jane y Parker se apartaban de la circulación, se iban a vivir a Portland, y reflexionaban sobre su futuro: porque Tía May ahora está muerta, y Mary Jane está embarazada de Parker, el verdadero clon.


Y así están las cosas tras esta etapa. Apenas he avanzado un poco más tras la lectura de la miniserie "La aventura final" que encabeza esta entrada, un tomo estupendo escrito por Fabian Nicieza y dibujado por Darick Robertson (dos joyas de los noventa, y equipo creativo poco antes de mis adorados New Warriors), en el que, tras un año sin saber de él, volvíamos a encontrarnos, llenos de emoción, con Peter Parker y Mary Jane tratando de desarrollar, sin éxito, una vida matrimonial en Portland. Este tomo en concreto me gustó muchísimo, igual que muchos otros arcos de estos más o menos 300 números que componen este último atracón de lecturas. Al margen de todo el embrollo en sí de Veneno / Matanza / los papis de Parker / la muerte de Mary Jane / el regreso del Clon / Traveller y Kaine, el tercer clon (...a quien no quería ni mencionar, que aún no sé muy bien qué pinta...), muchas de las historias breves son hermosas fábulas que nunca han sido recuperadas en estos tiempos en los que Panini está reeditando absolutamente todo lo imaginable menos la defenestrada época de los naughties.


Una cosa que no me gustó demasiado, fue la deriva de Jean Marc DeMatteis al frente de Amazing y Spectacular. Su prestigio había crecido tanto en el gremio con la laureada "La última cacería de Kraven", que le dieron vía libre para seguir intentándolo, y muchas de sus tramas posteriores eran monólogos interiores filosóficos, existencialistas y soporíferos sobre la insoportable levedad del ser. Personalmente, me gustó bastante el cambio de título en todas las cabeceras para recibir a Araña Escarlata, y su afiliación a los New Warriors. También muchas historias cortas de DeZago y DeFalco, y por supuesto todo lo dibujado (con más o menos prisa e interés) por Sal Buscema. La llegada de John Romita Jr. fue una bocanada de aire fresco y a la vez clásico, y no me acordaba en absoluto de la etapa de Dan Jurgens, como guionista y dibujante, al comienzo de la nueva cabecera, Sensational, que venía a sustituir a Web of. Fantástico recordar y releer todo esto también, con el despistado Ben Reilly trabajando de camarero, haciendo nuevos amigos, presentando a los tipos con los que se había relacionado estos cinco años en el exilio (principalmente Seward Trainer, otro mad doctor genetista, que durante un simpático arco introducía a Spider-Man en el mundo virtual, como una especie de Tron que ha envejecido fatal, reflejo de cómo Internet empezaba a revolucionar la sociedad ya en 1994), reencontrándose con viejos personajes de Nueva York de siempre (muchos sospechan que no es el mismo), rebooteando desde cero y tratando de hacerlo tan bien como Peter Parker en sus primeros años. Para cuando vuelva por aquí (quién sabe si dentro de otros dos años), dejo el marcapáginas en Spectacular Spider-Man #232 o Amazing Spider-Man #410, marzo de 1996, con nada menos que 6 colecciones del Trepamuros en el kiosko por aquella época (a añadir Sensational, Spider-Man, Unlimited, el nuevo y breve Team-Up, pronto sustituido por Untold Tales, estas últimas trimestrales). Me queda mucho todavía para llegar al siglo XXI, con la llegada de Straczynski y demás, que ya lo tengo más reciente. A ver qué pasa con May y el supuesto hijo de Parker y MJ, que me tiene en ascuas, porque la verdad es que no tengo ni idea, ya que en el tiempo real sí que terminé desconectando en la segunda mitad de los 90.

domingo, 12 de agosto de 2018

Empowered (Adam Warren, 2007-hoy)


Hace unos cuantos meses me puse a leer Empowered, el tebeo que lleva haciendo Adam Warren incansablemente desde hace más de 10 años. Hasta la fecha me he leído los tres primeros tomos, de los 10 publicados. Unas mil páginas a lápiz del arte de este monstruo del amerimanga. Me las apreté en unos pocos días, absolutamente fascinado por su estilo de dibujo, detalladísimo, excitante, un cruce entre Masamune Shirow, J. Scott Campbell y Will Elder. No tenía ni idea de qué me iba a encontrar, porque es una obra que jamás ha sido traducida, y probablemente nunca lo sea, por lo complicadísimo que resultaría adaptar y rotular este disparate. De hecho, prácticamente no hay información en español sobre este tebeo tan chulo.


Sí sabía que este era un tebeo para adultos, porque es imposible no curiosear algo sobre esto sin encontrarte montones de pin-ups de mujeres semi-desnudas, atadas y en posturas imposibles. Resulta que Adam Warren, después de plasmar con su inimitable estilo algunos tebeos de superhéroes gloriosos durante los años 90 (yo me enamoré de sus versiones de Bubblegum Crisis y Dirty Pair, y sobre todo de su etapa escribiendo y dibujando Gen13), se fue a Japón durante una temporada, y en aquel mercado inabarcable por lo visto se dedicó a ilustrar panfletos y revistas de bondage y S&M. Él mismo lo cuenta en los textos de apoyo de Empowered: que de tanto dibujar tías secuestradas, amordazadas, encadenadas y lloriqueando para satisfacer a los viciosos japoneses, le pilló el gusto al infragénero bizarro de las damsels in peril.


Así que cuando regresó a América, con muchas ganas de volver a la Industria del Tebeo, se inventó un webcómic protagonizado por una muchacha, Emp, cuyos poderes estereotípicos de superheroína (superfuerza, invisibilidad, descargas de energía...) están ligados al ajustadísimo pijama que viste, y a medida que se le va rompiendo se queda sin ellos. Habita una ciudad imaginaria al estilo de Metropolis, llena de superhéroes (con su supergrupo de moda idolatrado por todos, los Superhomeys, donde no consigue superar su papel de secundona, que causa baja en todas las misiones y es motivo de bullying por parte de todos), y también con un montón de supervillanos, la mayoría de los cuales están especializados en el secuestro y atado de superheroínas. Todo parte, así, como una parodia del género bondage, ligada con el de los personajes voladores en pijama, y repleto de cierto erotismo, sí (bueno, más bien, lo que los japoneses llaman ecchi), pero también con muchísimo cachondeo, referencias a la cultura pop por todas partes, homenajes a todos los géneros y un montón de buenas ideas.


Al principio, el tebeo avanza a base de historias cortas, gags sueltos de tres o cuatro páginas (que en los tomos tiene el detalle de separar con portadillas nuevas), pero poco a poco la cosa va tomando ritmo, con historias más largas o no, pero introducciendo subtramas, elementos permanentes y acumulativos, nuevos personajes y una especie de sucesivo culebrón. Al cabo de unas cuantas páginas, tenemos un secundario oficial, Thugboy (un cani idiota pero monísimo, que al principio es uno de los supervillanos que solían secuestrarla, pero se acaban enamorando), y pronto conoceremos a su compañera en muchas aventuras, la no menos sensual Ninjette, y a una cincuentena de personajes recurrentes, algunos realmente locos y con gimmicks y diseños conceptuales divertidísimos. Supongo que la publicación en formato webcómic le permitiría probar todo tipo de cosas, antes de tener claro lo que quería. También experimenta mucho con el estilo de dibujo, con perspectivas imposibles, generalmente utilizando solo el lápiz pero a veces jugando con las tintas o con las tramas. Adam Warren, dentro de su aparentemente encorsetado estilo, no para de experimentar y trabaja como un loco perfeccionando su talento, como demuestra continuamente en los miles de bocetos del natural que muestra en su página de Instagram. Es una bestia, un superdotado de esto. Entiendo que no a todo el mundo le guste su estilo, pero a mí me vuelve loco.


Está claro que es un tebeo un tanto sexista en su concepto, y que gran parte de su encanto está en mostrar pin-ups de chicas bonitas y sexis (no precisamente playmates ni modelos) cada pocas páginas; pero, en serio, Empowered va mucho más allá de eso, ese solo es el chiste inicial (y vale, "demasiado" habitual), y es muy autoconsciente de lo que empieza siendo, para ir hacia donde quiere llegar. Y aparte de la sensualidad que impregna todo, que es muy importante, es un despliegue de ciencia-ficción, aventuras, monstruos, artes marciales, amor en tiempos millennials, ternura, pasión por la cultura pop y muchísimo sentido del humor. Es como mirar una peli palomitera de zombis de los ochenta, dirigida por John Woo con un subidón de azúcar, pero en formato sitcom y en dibujos animados. Warren se está dejando la piel en esta historia, poderosamente atractiva y divertida. Y la trama, poco a poco, (y salpicada por montones de momentos inocuos) se va complicando y engancha muchísimo. Yo estoy enganchadísimo. Y no es para nada una chorrada para adolescentes. Como decía al principio, el lenguaje es muy complejo, los diálogos de cada personaje cambian; desde el acento sureño que se empeña Emp en utilizar cuando entra en acción, para superar sus miles de complejos, el acento barriobajero y chusco de su sospechoso novio, el pomposo estilo de habla en inglés antiguo y en verso de The Caged Demonwolf (un alienígena que vive dentro de un cinturón en casa de Emp, como una especie de irritante mascota), las docenas de acentos diferentes que utilizan unos y otros... Es un tebeíto de superhéroes para pajeros, pero con un enorme bagaje cultural y de alambicada lectura. Yo estoy entusiasmado y lo recomiendo mucho.