jueves, 31 de marzo de 2005

Tía buena del mes (4): Maria Sharapova

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La Kournikova no terminaba de hacerme gracia. Muy mona ella, como una muñequita de porcelana, pero jugaba al tenis más o menos como yo. Dejó el deporte/tapadera ése que se había buscado para dedicarse a lucir modelitos, y encima va y se casa con Enrique Iglesias, que es tan tonto como un teleñeco y tan pijo que tira de espaldas. Pero ha llegado su sucesora, un torbellino llamado Maria, que posee las mismas virtudes físicas innegables que la otra, y un parecido más que razonable, pero que es mucho más guapa, y además es tenista de verdad, de las grandes, de las fuertes. En la cancha es una gacela, una pantera, una luchadora, y cada vez que golpea da unos gritos que me transmiten un entusiasmo infinito, a mí que el tenis me interesa tanto como el curling a cámara lenta. Esta chica me ha convertido de un solo revés en un fan del Eurosport, de la estepa siberiana y de los polos Lacoste ajustados, y es que, ¿no parece un ángel? Me la quedo, para la galería.
No voy a hacer chistes sobre las pelotas con las que le dejaba jugar a Maria

Bares, qué lugares (7)

Voy a ir avanzando unas casillas hacia la meta en la sección ésta de los bares, que es un filón inagotable. Qué de cosas pasan en los bares, qué de gente se conoce, cuántas anécdotas podríamos glosar. Si es que es un no parar. Hoy, ocho por el precio de uno: BARES DE JUEGO / LUDOTECAS. De Madrid, y que yo conozca. Lo siento, soy así de limitadito.

Enseñas tu baza, cantas las veinte en copas, y llegas a Alonso Martínez. El más famoso, que lleva abierto unos El juego de la ranacinco años y que goza de un fantástica salud, y sin duda conocerán todos los friquis madrileños que pasen por aquí, es EL LABERINTO (c/ San Mateo, nº veintitantos). No confundir con el Laberinto de Malasaña, otro lugar que está a tiro de piedra de éste, en el que sólo se bebe (sobre todo minis), se juega al futbolín y se escucha a los Blues Brothers, que también está muy bien. La principal pega de El Laberinto es que es complicado coger sitio. Es un lugar curiosísimo, en el que se apiñan decenas de personas para jugar a las cosas más peregrinas. Desde un sencillo mus, un Trivial, una Fuga de Colditz o un entrañable Risk entre palomitas, hasta algunos juegos que me parecen tan complicados como diseñar una central nuclear, con tableros grandes como mantas, cartas, fichas hexagonales, figuritas de resina, dados de formas imposibles y a veces incluso gente disfrazada que de repente se pone a levitar invocando a Cthulhu o a Saruman. Me parece un lugar fascinante y muy agradable, donde además dan comida, abren a todas horas (entre semana, de 5 a 11, creo, y los fines de semana hasta las tres de la mañana) y sorprendentemente es Magia Borrás a la yankibastante barato. Los camareros son unos soletes, te enseñan a jugar a cualquier cosa, te dan ideas para pasar las horas, y hacen bromas todo el rato, aunque hay a quien eso le parece bastante cargante. Por si la enorme oferta de juegos de mesa fuese poco, además tienen ocho o diez ordenadores en línea para matarse virtualmente o visitar a Google (por esa zona me da miedo acercarme, que soy un ignorante en estas cosas, pero se factura por minutos, lo que es también un detalle), tienen una pequeña biblioteca con revistas y algún fanzine, e incluso un billar, de los pocos enteros que quedan por la zona. Eso sí: el camarero de barba y pelo largo se niega a mezclar su vino con cocacola para mí, punto en su contra.

De oca a oca, tiro porque me toca y caigo en Malasaña. En la calle San Vicente Ferrer Traaaaga, tragabolashay un lugar muy conocido que se llama STAR CAFÉ. Aquí no se juega al rol ni hay ordenadores, simplemente es un sitio tranquilísimo y recogido, con poca luz y poco espacio, con muebles como de época y unos veinte juegos de mesa diferentes. Tampoco es muy recomendable confundirlo con el Star's Cafe-Dance de Chueca, una discoteca de ambiente donde se juega a otro tipo de cosas.

Si avanzas sólo unos metros, sin pasar por la casilla de salida ni cobrar los 10.000 petrodólares, el bar que está a la izquierda y que no recuerdo el nombre, lo siento, es un tugurio de viejos para zampar un bocata calamares a deshora. Pero lo que poca gente sabe es que si te adentras un poco hay otra sala, con comodísimos sillones de escay, una pantalla plana de televisión grande como las Meninas, y un aparador con un montón de juegos. Por La fuga de Colditzalguna razón, la gente hace cola en el Star Café, y nunca hay nadie en este otro, que me parece más simpático y con el detalle curioso de que la camarera habitual es la hija del dueño, tiene ocho años, y si te descuidas se sienta a jugar con vosotros y os saca todo el dinero que lleváis encima con muchísima clase.

Sacas un cinco, y consigues salir de allí. Un poco más adelante, en c/ La Palma, haciendo esquina con la callejuela de Sta. Lucía, está LA CASITA DE MANUELA, un bar de copas que cierra tardísimo, y que tiene juegos de mesa corrientes y molientes y varios ambientes. Así, puedes echar un póker o una oca-limocho a las dos de la mañana, mientras unos chicos puestísimos bailan a cinco metros y en la barra la gente habla a gritos.

Has caído en la casilla de muerte, y te vas a cagar: en San Bernardo, hay un lugar que se llama GANDARIUS (c/ Sta. Cruz de Marcenado), que parece que ha sido construido alrededor del mundo de los juegos de mesa. Todas las cajas relucientes están colocaditas en compartimentos ad hoc alrededor de la barra, como si fuesen trofeos de caza. Hay cartas con El mítico comecocos de sobremesainstrucciones por las pareces y todo es brillante y de colorines. Cuando entras, realmente te sientes como una ficha de parchís. Pero es un sitio un poco desasosegante. Al principio, se agradece que el camarero sea tan detallista, que saca cada dos por tres un bol enorme de palomitas de gratis, pero pronto descubres que es una estrategia, que cuando los labios toman la densidad del corcho te das cuenta de que hay un cartel que dice que es imprescindible consumir más de x tragos, que hay ofertas y normas por todas partes, que el camarero trata a los juegos como a sus hijos, que te da la brasa todo el rato para que consumas y consumas, que te mira mal, que te cobra un ojo de la cara por cada bebida (los vasos también son de colores), que al salir te da un papelito con una consumición gratis por cada diez para la próxima vez... Lo dicho, que el mismo bar es cono un juego de mesa en sí mismo, y cansa. Hace mucho tiempo que no vamos.

Acabas de conquistar Alberta. En la calle Bravo Murillo, a la altura de Valdeacederas, hay otro bar que también se llama GANDARIUS, y que también tiene juegos de mesa, pero allí todo es más normalito, ponen samuis o perritos calientes y hay viejos hurgándose con palillos en la barra, como debe ser.

Envido a chica. El sitio más interesante en el que he echado una inolvidable partida Cluedode mus, aparte de en mi casa todos los jueves (leche, hoy es jueves, eso me recuerda que tengo que llamar a B.), fue en el restaurante EL GAMO de la Asociación Nacional de Caza o algo parecido, un lugar alucinante que hay en el Real Sitio (tachán) de El Pardo. Fui una vez con la familia a celebrar una onomástica, y no paré hasta que convencí a unos colegas para volver. Es un restaurante muy lujoso, muy rancio y con animales disecados por todas partes. Con muebles victorianos, enormes lámparas de araña y señores con bigote y pipa que se pasean por allí con rifles y salacots. Un lugar perfecto para que Willy Fog haga su apuesta con adinerados tipos con monóculo. En aquella impresionante mansión, alejándose un poco del comedor, hay una salita con tres mesas con su tapete, su reposabrazos y su contenedor de amarrekos, y uno se siente como un rajá degustando un bourbon y dejándose observar por el oso pardo y el lince disecados mientras hace sus apuestas.

Si te llamas Alfred E. Newman, sigue leyendo: del mismo corte, señorial y con olor a viejo, está la sala de juegos del CIRCULO DE BELLAS ARTES. Allí sólo he estado de observador, siempre que paso por allí subo a verlo. El CdBA es un lujoso palacio de cuatro o cinco plantas, en la calle Alcalá casi llegando a la Castellana, en el que se celebran bôites y exposiciones, lleno de señoronas burguesas y modernos gafapastas a partes iguales. Pues en la planta superior, como en una zona fuera del tiempo y el espacio, al atravesar una pequeña puerta en la que pone un discreto “sala de billar”, hay una fascinante colección de sabios ancianos jugando a tres bandas, al dominó o al mus, que uno entra y se siente como en un templo tibetano, entre una paz que sobrecoge. ¿Usa gafas? ¿Lleva sombrero?Yo quiero acabar mis días allí, jubilarme con estilo y echar la partida todas las tardes, todo el día.

Mientras me pregunto cuál es la capital de Georgia, me estoy dando cuenta de que esto de proponer bares con juegos es una tarea inútil. Prácticamente todos los bares sin gorila en la puerta y con mesas son perfectos para echar una pocha o un dominó, y si el ambiente es propicio, el camarero es anciano y las mesas robustas, un kinito entre quince. Encima, están los recreativos, los bingos y los casinos, que también cuentan como bares. Por no citar que en casi todas las tiendas de cómics montan competiciones de rol, que en el parque con unas alubias y una baraja se puede montar la de dios es cristo o que se está mejor en casa que en ningún sitio, jugando a las películas con un cubata entre los dedos. Si hasta en el coche aprendemos cientos de juegos para joder a papá cuando somos pequeñitos, no sé qué hacemos que no paramos de beber y beber y hablar del pasado todo el rato. Estos ocho son los que más frecuentamos, además del Bar de U2 o los bares kiniteros de los que hemos hablado en otras entregas, y cada uno tiene sus favoritos en su propio barrio, así que lo dejo aquí, envidando dos a chica y tres a pares, como los de Hontanares. Bares, qué lugares.
Porque no siempre tenemos que gastar la pasta sólo en alcohol

miércoles, 30 de marzo de 2005

Perimo Lari (Coming soon?)

Pues calaro que si, no seas eridiculo
"Puess calaro que si, no seas eridiculo"

Con tanto friqui suelto por esta blogosfera de dios, ¿por qué nadie habla de esta serie? ¿Soy el único fan? Les hecho muuucho de menos. Pero si no era tan ñoña...
Perimo Lari...

Este post ya no se autodestruirá en unas horas


Diarrea mental y Nostalgia

Leo el número de este mes de la revista Rolling Stone. Ya confesé que aunque sigo la tendencia generalizada de despotricar contra la crítica musical española, tiendo a comprarme la RS con bastante fidelidad, y es una fuente como cualquier otra de información absolutamente intrascendente sobre música entre anuncio y anuncio de El Corte Inglés, con especial atención al rock’nroll de los 60’s y los 70’s, que es lo que me gusta, que vivo anclado al pasado, alimentándome de recuerdos y aferrándome a la Nostalgia. Tiene grandes firmas, los mejores. Manejan más dinero que el resto, y siempre cuelan varios artículos de la edición americana repletos de datos históricos de la cultura del Rock. Este número tiene un reportaje central sobre Queen, con una foto antiquísima en portada de esos Queen con lentejuelas, rimmel, plataformas, narices empolvadas y plumas. Años le costó a Brian May, el único completamente heterosexual del conjunto, quitarse el disfraz y volver a meterse en el armario. Queen fue mi grupo favorito, realmente lo único que escuché entre los 10 y los 13 años, más o menos. Recuerdo que fue mucho tiempo el que me pasé con sus cintas en mi walkman y mi walkman en todas partes, y recuerdo que con unos catorce años, en BUP, ya escuchaba otras cosas, así que debió ser más o menos el período citado. Tenía todos los discos de Queen, grabados en cinta. “Jazz” lo tenía grabado sobre una cinta orginal de María del Monte, que les ponías celo en los agujeritos cuadrados y se podía grabar encima, y le mangaba a mi madre cassettes a escondidas cuando prefería gastarme mi paga en Risketos. Miento, también escuchaba entonces obsesivamente un recopilatorio de Tom Petty y el doble de los Beach Boys, me sabía de memoria la banda sonora de “Grease” y acumulaba recopilatorios de la serie Boom!, ésa que metía en una coctelera canciones de Roy Orbison, Christopher Cross, Rick Astley o Vanilla Ice, y que parece que es de lo único de lo que se nutre, quince años después, la miserable Kiss FM. Más tarde me agarré fuertemente a Aerosmith; enseguida al fenómeno grunge, y en un pis-pas estaba intercambiando cintas con los colegas y agigantando una colección de canciones de rock que pasó por todas las etapas habidas en el género desde finales de los ochenta. Empapándome por igual de Pavement, Red Hot Chili Peppers, Weezer, Black Crowes, Soundgarden, NoFX, Morphine, Elastica, Mudhoney, Sonic Youth, Rage Against The Machine, Beastie Boys, Fugazi, Ned’s Atomic Dustbin, R.E.M., Primus, Firehose, brit-pop, Bristol, Seattle, riot grrrls, power-pop australiano, punk californiano, hard metal de los Países Bajos, y qué se yo, todo lo que sonara bien, estuviese chapurreado en inglés y “molara” o nos dijera Paco Pérez Bryan que molaba. Menos Metallica y Guns ‘n’ Roses, a estos les tenía una tirria espantosa. En el colegio éramos cuatro que alucinábamos con la música. El resto jugaba al fútbol. Mis amigos de fuera de clase eran todos melómanos también, pero más del rollo cantautor, que sólo si estás enamorado hasta el tuétano o en una trinchera comprendo que te pueda gustar, pero aún así me contagiaron cierto interés por Javier Krahe, que es un caradura fenomenal y un viejo verde muy cachondo; por Albert Plá, que a éste sí que le vi la gracia enseguida y no se la he dejado de ver; y bueno, de tanto ir a conciertos en bares bohemios repletos de hippies, le cogí un cariño especial a un tío que se llama Antonio de Pinto, que es muy bueno, muy humano, muy gracioso y muy incomprendido y le deseo mucha suerte. Tocaba a menudo con Ismael Serrano, que es un palizas redomado y un putero que parece que le gustaría que le persiguieran los grises en vez de comprarse un chalet tras otro, ahora que es rico y famoso. La de conciertos de cantautores que me habré tragado, por dios. Aparte de poetas bucólicos con guitarra, a esos amigos y sobre todo amigas que tengo que no eran de los Maristas, sino que les conocí en el barrio o en campamentos, también les encantaba el rock transgresivo o cómo diantres se llame. Extremo y Platero, para entendernos. También, también me las sé casi todas, qué paciencia. Y también me tragué algún concierto. A los putos Celtas Cortos les he visto cuatro veces. Yo tocaba la guitarra, y a veces me pedían que cantara alguna de esas raras en inglés, e incluso hacían el esfuerzo de aprendérselas para tenerme contento, pero casi siempre el plan era sentarse alrededor del kalimotxo en Malasaña, y S. y yo nos turnábamos la guitarra y tocábamos toda la ristra, un mogollón de canciones la inmensa mayoría de las cuáles sólo las había escuchado en boca de mis colegas. Joder, mira que tiene canciones Silvio Rodríguez, pues yo do-fa-sol le podría haber acompañado en los conciertos, aunque no le haya escuchado jamás. El caso es que yo cantaba bien. Canto bien, supongo, porque ya casi nunca canto, pero entonces era el panoli que actuaba siempre en el colegio representando a mi clase en los festivales / batallas contra las clases de al lado o en las obras de teatro. Mi padre me pagó clases de canto durante dos años, y todo. En 3º de BUP, los cuatro que no jugábamos al fútbol montamos un grupo. Yo cantaba, y en un par de canciones me calzaba la guitarra. V. M., un doppelganger de Kurt Cobain, pero pequeñito y con gafas, tocaba la guitarra y a veces hacía coros; Á. G. de P., una de las personas más chifladas del mundo, el más gamberro de la clase, al que más se la sudaba reírse en la cara de los profesores y hacer el ridículo, porque lo importante era hacernos reír al resto, cuando cumplió los 20 sentó la cabeza y no la ha vuelto a poner de pie, que se casó con 24 años. Bueno, pues ese zumbado aprendió a tocar el bajo con nosotros a la vez que ensayábamos. Y el batería se llamaba Leiva, y era el primo de V. M. Llegamos a dar tres conciertos: uno en el camping de la Alameda de Osuna, otro en un festival de un colegio de ese mismo barrio, junto con otros dos grupos, uno de ellos llamado Buenas Noches Rose, que llegaron a sonar por la radio un tiempo; y un tercer concierto en las fiestas del colegio, al año siguiente de abandonarlo, y donde arrastramos a decenas de antiguos compañeros, todos borrachísimos, y la liamos parda cuando V.M., el que creía ser Cobain, pues realmente debió pensar que nada más volarse éste la cabeza se había reencarnado en su volátil cuerpecillo, porque empezó a gritar por el micrófono que todos los Maristas eran unos hijos de puta, y claro, nos echaron de allí a patadas, y seguimos el concierto en plena calle, como vimos hacer a Mano Negra unas semanas antes. A V.M. le pareció una apoteósis. Yo, que me había quedado sin cantar las dos que más me gustaban, me sentí bastante jodido, y aquello me pareció una soberana soplapollez, y ya pensaba, como pienso ahora, que no es muy sensato cagarse en los Maristas en su cara y en su propia casa como si uno fuese Sid Vicious, aunque a alguno le partiría gustoso la columna- Pero no era el momento. Esa tarde ligué y todo, y puedo dar fe de que siendo cantante de un grupo de rock las chicas desconocidas te miran de otra manera. De hecho te miran. Y si me pasaba a mí, el menos agraciado del cuarteto, qué no le pasará, yo qué sé, al cantante de Sidonie. Nosotros nos llamábamos Rigor Mortis, pero a lo largo del año que duró aquella fantástica aventura musical adolescente nos llamamos también Wasted Youth (yeah) y finalmente Malahierba. Que teníamos 17 años, hombre. Yo me fui del grupo una tarde en mitad de un ensayo, así de repente, porque me parecía que sonaba todo muy desafinado, que V. era un flipado y que era sólo un pasatiempo. Además, había quedado con una chica y me estaba aburriendo. Me dijeron que si me iba que ya no volviera. Leo también en la Rolling Stone de este mes una entrevista con un grupo de pop que se llaman Pereza. Y confirmo mis sospechas: ese Leiva cuenta que estuvo en un grupo que se llamaba Malahierba. Joder, ese era el grupo que yo acababa de dejar. Es que en las dos o tres fotos que he visto aparece con unas gafas de sol enormes, como las de King Africa o la Pantoja, y no es tan bajito. Claro, que han pasado diez años. Tampoco parece que pierda el culo por parecerse a Zack de la Rocha, como entonces. Sé que cuando yo me fui cogieron una chica como cantante, que había estado en otro grupo de los putos Maristas, de un curso superior. Supongo que les iría bien. Por lo visto, sí. Vi anunciado un par de años después un concierto suyo en el Tentaciones, y en el texto decía que daban unos cien bolos por año. Yo ya no canto ni en mi cuarto, y como mucho me como cien bollos por año, y sin embargo pensaba ayer por la tarde que podría estar ahora cantando en Pereza. Que no sé quienes son, aunque me suena haberles escuchado una canción. Tengo el concepto de ellos de que son un eslabón más en la involución Tequila » Los Rodriguez » Seguridad Social » Los Piratas » El Canto del Loco, pero no les tengo muy pillados, no. Leiva dice en la entrevista que les da igual que les digan que son un grupo ñoño, que ellos hacen la música que les sale, lo que les apetece. Y seguro que tienen un ejército, o por lo menos una buena manada de groupies, y ganan bastante más dinero que yo tocando canciones, yéndose de gira, haciendo el chirri pesicola a las adolescentes y siendo pinchados en los 40 Principales. Tiene que molar ir por ahí y escuchar una canción tuya en la radio. Me han entrado ganas de escuchar a estos Pereza, y también de charlar un rato con Leiva o que me invite a un festival por la patilla. Este año, de hecho, me he propuesto reencontrarme con mi pasado, al menos con la parte bonita de mi pasado. La única persona con la que tengo contacto del colegio es con E.C., con el que quedo de vez en cuando y nos prestamos discos o películas para no dejar de quedar de vez en cuando, con la excusa de seguir prestándonos cosas. Él es el tipo que tiene grabados los episodios de “Búscate la vida”, que creo que le mencioné de pasada cuando escribí el post de la serie. Hace sólo un par de semanas quedamos para ver a Faemino y Cansado. Yo fui con S., el que tocaba la guitarra conmigo en Malasaña, y con C., una amiga de las que decía antes que les gustan mucho Extremo y Platero, y con la que una vez, hace eones, quedé para tocar la guitarra en el Metro de Cuatro Caminos, con tres cojones; nos sacamos unas 3.000 pesetas por hora aquel día, que me parece un montón de dinero, ahora que lo pienso. S. tiene un grupo, y no descarto acoplarme de vez en cuando, que estar en un local de ensayo dejándote llevar y repasando música sudando, saltando y sin pensar en nada es una de las mejores experiencias de mi vida. Es algo sexual, sin duda. Y E.C. llevó a tres colegas más del colegio. Me parece increíble y da una envidia descomunal que siga teniendo contacto con un buen grupo de aquellos colegas, que aunque todos tengan novia y mucho dinero y vivan en distintos lugares de la ciudad, sigan viéndose a menudo y haciendo las mismas cosas más o menos que hace veinte años, como si no hubiera pasado el tiempo. Hace poco también me reencontré con otra parte de mi pasado. Con una chica que se llama Ana. En mi vida ha habido tres personas importantes que se llamaban Ana, y otra que se llama Ane. Ésta era una compañera de COU. Éramos inseparables. Ella era siniestra, iba siempre vestida de negro y maquillada, menos un día que vino con una camiseta de cuadros marrón y unos pantalones vaqueros, y me pareció la chica más bonita del mundo, y me di cuenta de que me estaba enamorando. Nos llevábamos de maravilla, tonteábamos todo el rato, e incluso podía hablar con ella de música y de cine. A la mayoría de las chicas que conozco les importan millones de cosas antes que la música o el cine, por no decir que me miran raro cuando ven las estanterías de mi casa. Me reencontré con ella hace tres semanas. Me desperté resacoso en mi cuarto un sábado después de una noche aburridísima de bar en bar, y con una sensación espantosa, una ansiedad que me oprimía el pecho, una angustia insoportable, porque esta chica se me había aparecido en sueños después de nueve años sin saber de ella. Y además, la última vez que la vi, al final de aquel año de COU, estábamos liados, que de tan bien que nos llevábamos nos acabamos morreando a todas horas, siempre después de beber unos cuantos tragos. Llegó el verano y no volvimos a vernos. Y ese sábado de hace tres semanas, después de nueve años sin saber nada el uno del otro, busqué en la agenda y encontré su teléfono de casa. No sabía si estaría casada, o si se habría ido a vivir a un país exótico, se había metido a monja o cualquier cosa, pero necesitaba comprobarlo, y me conozco y cuando se me mete una cosa en la cabeza no paro hasta encontrar una luz al final del túnel. La llamé por la mañana y no me lo cogía nadie. Otra vez, y nada. Creía que me iba a dar un soponcio. Después de comer estaba en el Pepe Botica, en la Plaza del Dos de Mayo de Malasaña, con mi amigo F. tomando unos cafeses y pensando en coger el coche e irnos a tomar por saco. Hablábamos de ir a ver la bizarra catedral artesanal de Don Justo en Mejorada del Campo, o a ver los Pueblos Negros de Guadalajara y pasar la noche en algún lado, que a veces nos da por hacer cosas así, liarnos la manta a la cabeza y emborracharnos en un sitio totalmente distinto al de la noche anterior, sobre todo si la noche anterior había sido horrible como fue aquel viernes, que salimos 10 ó 12 colegas y el ambiente se fue haciendo insoportable y cada uno acabó quedando con otra gente en distintos sitios de Madrid, como si no quisiéramos pasarlo bien juntos por nada del mundo. Y de repente estando en el Pepe Botica se me ocurrió darle al botón de rellamada, y contestó el teléfono Ana en persona. Casi una década después. Estaba en Madrid, y no tenía nada que hacer esa tarde. Le dije a F. que se podía ir a hacer puñetas, como si cogía el coche y se iba a Tegucigalpa él solo, y lo entendió, que para eso están los amigos. Pasé la tarde con Ana, en una cafetería muy pija de Alonso Martínez tomando otro café, luego paseando y luego ella sentada y yo de pie a su lado en la barra de un infecto tugurio malasañero tomando una copa tras otra. Lo de Malasaña fue idea suya, lo juro. Me contó un montón de cosas, porque normalmente mi interlocutor, sea quien sea, habla mucho más que yo, y Ana hablaba entonces, y sigue hablando ahora hasta debajo del agua. A mí me gusta más escuchar, aunque suene muy pedante. O escribir largos estudios históricos como este, que al fin y al cabo nadie va a leer más que yo. Ella está guapísima, aunque ha cambiado mucho, y está obsesionada con la edad, menuda chorrada. Cosas de mujeres. Y está soltera, lo cual es maravilloso. Trabaja en televisión y sigue siendo enormemente creativa, así que todo lo que me contaba parecía interesantísimo y por lo tanto no tuve que fingir que me parecía interesantísimo. Nos reímos un montón, y conectamos mucho, y echábamos todo el rato la vista atrás, aunque sólo lo justo. Sobre todo hablábamos de aquel año de COU, y de qué habría pasado con A.M., con F., el chico ése tan culto que trabajaba en la Filmoteca, con el sharpero que estaba siempre puestísimo y siempre con esa chaquetilla granate con cuadros blanquinegros. Qué gente tan estupenda, pero qué año tan fugaz y tan futil en nuestras biografías. Y si no hablábamos de aquellos lejanos días, hablábamos del ahora, de hace tres meses como mucho. También me contó algunas cosas muy tristes que le habían pasado, y algunas malas experiencias con un chico que la trató como a un herpes zoster. No sé por qué me contaba esas cosas, pero me pareció precioso que lo hiciera. A la una se tuvo que ir, antes de que cerraran el Metro, que es una putada para los que no viven en el Centro, y ni se dejó un zapato de cristal ni nada. Pero volvimos a quedar el jueves siguiente, para ir a un concierto en el que actuaban nueve bandas haciendo versiones de Green Day, que estuvo bastante bien aunque aquello estaba plagado de adolescentes dando gritos y pidiéndome tabaco. Fui con mi amigo I., y ella con dos amigas cuyos nombres no recuerdo, pero qué más da, si total habría puesto aquí sólo su inicial seguida de un puntito. Ellas conocían al cantante de uno de los grupos, y se comportaron como verdaderas fans. Precisamente el que ganó el concurso, porque era un concurso de impersonators, como los que organizan en Las Vegas alrededor de Elvis. I. y yo hicimos pogo entre la chavalería, y me lo pasé como un enano. No he vuelto a quedar con ella, no por falta de ganas. A ver si ahora que han terminado las vacaciones quedamos y seguimos haciendo cosas divertidas o intimamos un poco más cada día y recuperamos el tiempo perdido o lo que sea. Yo sigo dándome constantemente baños de nostalgia. Me aterra, me produce un vértigo terrible perder el contacto con los viejos colegas de la infancia. A E.C. por ejemplo, del que hablaba antes, le conozco desde que tenemos 3 años, y espero que nos sigamos viendo cuando tengamos cuarenta. Por lo menos. Me gusta pasarme por casa de mis padres y llamar a la puerta de mis antiguos vecinos, para comprobar que siguen estando allí. A veces, hasta me alegra un poco que esté el país tan hecho una puta mierda y sea tan difícil salir adelante y pillarse una casa antes de los 35 años, a no ser que tus padres sean ricos o seas un desgraciado que prefiere vivir al borde de la mendicidad para pagar cuatro paredes que a poco que estornude fuerte se me caen encima. Mi siguiente lazada tendida al pasado, sin perder la vista ni un minuto de Ana y nuestros lugares comunes, va a ser hacia la Facultad. Empecé dos carreras: Filosofía y Educación Musical, en las que no duré ni dos años; y entre medias, hice un módulo de Educación Infantil, título que sí poseo, si no me falla la memoria. He pasado por varias guarderías y asociaciones de tiempo libre antes de caer patosamente en las redes de la maquinaria administrativa y los trabajos basura que te encadenan a un ordenador a hacer un trabajo simiesco, que me absorben desde hace cuatro lamentables años. Tengo algunas amigas de mi clase de Educación Infantil, que hice allí buenas migas. Éramos: 30 chicas, un punkie de libro, de cresta y collar de perro, llamado D., un chico gay, F., con el que también tengo trato, aunque muy de cuando en cuando, y yo. La clase estaba totalmente dividida: por un lado, las quince niñas pijas vestidas de Zara, y por otro, los tíos y otras quince chicas, las majas, las normales. La clase parecía un poco como una escena de “Cry Baby (El lágrima)”. Sin Johnny Depp, que qué más quisiera yo. De esta etapa sí que conservo colegas, aunque no sé dónde está mi título. Me parece que nunca lo recogí. De mis dos años siguientes en la Facultad de Educación Musical en la Complu, no conservo nada, ni recuerdos ni ganas de revivirlos. Me suena que me paseaba por allí entre imberbes con violines, y que lo compaginaba con mis primeros trabajos temporales, de reponedor, de pescadero en el Alcampo de Moratalaz, de mozo de almacén, de buzoneador o hasta de portero de discoteca, que he hecho de todo. Pero sí que me gustaría quedar con la gente de Filosofía, que aquellos sí que fueron dos años maravillosos. Bueno, el segundo tiré la toalla nada más empezar, porque sólo me gustaban las clases de Nihilismo y las de una optativa sobre la historia de Madrid, y sobre todo porque mis mejores amigos habían dejado la carrera y los que iban quedando habían cambiado de amigos. En realidad, sólo me llevaba bien con tres o cuatro. Éramos todos gente de izquierdas y de eternas conversaciones sobre cómo arreglar este apestoso mundo, bebiendo minis de kalimotxo y fumando porros continuamente. Hace lustros que no toco un porro, pero entonces hacía esfuerzos para que no me sentaran como un tiro, y me ponía hasta las trancas. Los jueves hacíamos sangriada en el Paraninfo, donde vendían por 25 pesetas la unidad las mejores croquetas que he catado en toda mi vida. Y tocábamos la guitarra todo el rato. Llenos de ideas trotskistas y comunistas en la cabeza, nos metimos en una asociación político-tocapelotas que se llamaba Enfrentamiento Obligado, en la que militaban los típicos bigardos que llevaban décadas repitiendo curso, que organizaban ciclos de cine de Woody Allen, de los Monty Python o de Terry Gilliam y que proponían continuamente ir a tirar pedradas a las manifestaciones, pegar carteles con exabruptos hacia tal o cual colectivo, y en definitiva, marear la perdiz. Recuerdo especialmente una ocasión, en la que organizaron (organizamos) una charla ilegal del líder de la guerrilla / comando terrorista sudamericano Tupac Amaru. Un tipo de barbas ciego, con dos guardaespaldas como dos armarios, que no recuerdo qué cosas decía, pero que no me quitaré de la cabeza cómo el decano nos echó de la Facultad, y nos fuimos a seguir con el asunto a la vecina Facultad de Ciencias, de la que también nos echaron, y nos encerramos en una sala repleta de pintadas ensalzando la grandeza de ETA y pegatinas del EZLN. Uno de aquellos repetidores, curiosamente, era el hermano mayor de un colega actual, Ch., al que conozco de otra cosa totalmente diferente, y creo que sigue “estudiando” Filosofía, y los cambios en su vida se pueden resumir en que tiene novia y una barba que le llega hasta los pies; otro, es un tipo al que he visto año tras año en las Fiestas del PC puño en alto, donde seguimos yendo cada septiembre porque coincide con el cumpleaños de K., que sigue creyendo en la política y vive en Campamento, por allí al lado; y a otro le solía ver los domingos por la mañana en la plaza de Tirso de Molina en la que empieza el Rastro, vendiendo cassettes y VHS piratas de grupos punk, enseñas, pegatinas, chapas, parches para la chupa de cuero y todas esas cosas, y hace unos cuatro años le vi por la televisión volcando una furgoneta de Antena 3 en una manifa, entre encapuchados que lanzaban cócteles molotov. Yo siempre he sido rematadamente paciente y tranquilo, nunca me gustaron todas aquellas cosas. Yo me apunté en Enfrentamiento Obligado por lo mismo que monté el grupo de música: para ligar. A mí la política me parece una patraña de dimensiones intergalácticas. A mí lo que me gustaba era que también organizábamos conciertos, y llegué a conocer y a potear con algunos grupos relativamente famosillos, como Ska-P, El Combo Linga o Mägo de Oz. Que prefería haber conocido a los Ramones, pero bueno. El caso es que andaba a vueltas con la nostalgia y con mi intención de volver a abrir huecos en mi vida a mi pasado, y llamar un día de estos a A., y por qué no también a P., una chica muy mona de pelo corto con la que nos liamos los dos aquel año, pero que acabó eligiéndole a él. Con él fui a conciertos de Sonic Youth, de los Mockers (los australianos), de la Jon Spencer Blues Explosion o de los Supersuckers. A mí es lo que me gustaba, lo que me ha gustado siempre, la música, las tías, los bares y, cada vez en menor medida, los niños, que era mi vocación inicial, pero que cada vez me parece menos interesante. Para educar a críos y llenarme de babas estoy yo ahora... A Enfrentamiento Obligado, a las fiestas del PC y a la política que le den por culo mil veces. Aunque también recuerdo con morriña las calles de Malasaña llenas de policías pegando palos finde sí, finde también, o la eterna acampada del 0,7 en mitad de la Castellana, un par de años antes, donde me hice mayor de golpe, donde pasé de salir de copas a las seis de la tarde en las discotecas light como Die Mauer, Aire o Bocaccio, o incluso alguna vez en Pachá como siguen haciendo los críos de hoy, a lanzarle los viernes por la tarde la mochila a mi padre y desaparecer hasta el domingo por la mañana, pasándome casi día y noche todo el fin de semana fumado, haciendo pintadas, robando comida a las tiendas de al lado y memorizándome cada rincón de Malasaña, y mis padres orgullosísimos porque estaba madurando política y socialmente por una causa que, al menos entonces, les parecía justificadísima, pero que a mí en el fondo me importaba una mierda. Qué tiempos aquellos. Qué bien se queda uno reviviendo estas cosas. Me siento rejuvenecido, descargado, como si acabara de vomitar la cena de Nochevieja. Y soltarlo al ciberespacio por unas horas libera aún más, no sé muy bien por qué. Acabo de descubrir la blogoterapia, y creo que seguiré con ello de vez en cuando. Quizá así comprenda por qué ya no me lo paso bien cuando salgo por ahí, doctor, o pueda decirles cuatro cosas a las otras dos Anas, que jamás escucharán, o simplemente pueda mentar a las madres de los hermanos Maristas de vez en cuando o regurgitar aquel mal trago en el viaje a Torrevieja, mis años de reponedor, mi trauma con las chicas que visten de rosa, comprender qué es la tótem, revivir las cabronadas que hacíamos en verano en Gamonal o en los campamentos, o incluso llegar a entender por qué escribo todo esto en vez de seguir trabajando como hace la gente que tengo alrededor...

Soy el de siempre...

sábado, 26 de marzo de 2005

Os he grabado un CD

Por tiempo limitado (sólo hasta el próximo sábado, si todo va según lo previsto), tengo el placer de presentar la primera recopilación musical de FRUNOBULAND:


BOOGNISH ONLINE vol. 1

Portada-engendro del disco

(pulsa en la imagen para verla más grande, aunque igual de horrible)
(pulsa aquí para ver e imprimir la CONTRAPORTADA del disco)

Bajo la extraordinariamente fea carátula de aquí arriba, y utilizando un sistema de descarga evidentemente cutre, he querido compartir un puñado de canciones buenas, interesantes e importantes para mí. Que no me canso de oírlas. Para descarga instantánea del niño y la niña.

Todos los temas son muy diferentes, y lo único que tienen en común es que me gustan mucho. Espero descubrir algo a alguien, ya que he evitado poner cosas demasiado evidentes, y espero que la cosa funcione: primero, técnicamente (que mis excasas dotes informáticas son más que notorias); y sobre todo, que alguno os lo bajéis y os parezca interesante. Dejadme algún comentario, porfa, si lo hacéis. Eso si, no aviséis a los señores de la SGAE de esta iniciativa.

Para la descarga, hay que pulsar en cada canción, que direcciona a Yousendit, no son de descarga directa. Es lo mejor que he podido conseguir.

El playlist, con mis soporíferos comentarios, es el siguiente:

01. Al Wilson - The Snake » Para empezar, un tema de northern soul bailable que no puede faltar en ningún sarao, y que llevo a todas partes.

02. Frank Zappa - Be in my video » El primero de los dos temas del músico al que más admiro. He elegido un divertido gospel-surf (etiqueta tonta, falsa y que me acabo de inventar, aunque algo de eso hay), porque me encanta y porque es lo primero que escuché de él, atrapándome al instante para la causa zappiana.

03. Sly & The Family Stone - Searchin' » Standard de rock del dúo Leiber/Stoller en una maravillosa toma en directo delirante y llenapistas.

04. The Four Tops - I can't help myself (Sugar pie, honey bunch) » Más soul embelesador, meloso y vocal, también para bailar, que seguimos en la parte animada del disco.

05. Ike & Tina Turner - River deep-mountain high » La folclórica Tina Turner tuvo una juventud gloriosa, junto a un marido que la zumbaba. En el mejor momento de la Motown, bajo la batuta del maestro Phil Spector y arropados por su "wall of sound" dejó algunas piezas maravillosas, como ésta.

06. Bobby "Boris" Pickett - Monster mash » Principios de los años sesenta. Las bandas norteamericanas florecen como setas, ya sea haciendo pop-rock populista o rock sucio y guitarrero. Este tema es diferente, porque es divertido, tenía su propio baile, y es algo así como un himno rockero cantado por Frankenstein. Ah, sonaba en un episodio de los Simpsons.

07. The Isley Brothers - Twist & shout » La versión original, cruda y sentida, para seguir bailando y gritando.

08. Johnny & The Hurricanes - Red River Rock » Un instrumental de surf ancestral, para que haya un poco de todo. Y vaya tema. Mi definición de "buen rollo".

09. Hot Pants - Ma dear » Los Hot Pants son un viejo proyecto de Manu Chao. Y Mano Negra fue un referente en mi adolescencia. Esto es una versión de Chuck Berry, salvaje y para moverse.

10. Southern Culture On The Skids - Just how lonely » Si no les conoces, con este tema te llevarás una idea equivocada de los SCOTS, una banda loquísima de psycho-billy y sonidos tex-mex. Este es un medio tiempo, una baladita cantada por la bajista, más country que otra cosa, pero que me gusta muchísimo. Todos tenemos un lado tierno.

11. Doctor Explosión - La Chatunga » Había que meter un tema en castellano. La impresionante versión de Luis Aguilé que se marcó uno de los mejores grupos de rock españoles de todos los tiempos.

12. Ramones - This business is killing me » Elegir una sola canción de los Ramones (otra de mis debilidades) es una odisea. He puesto uno que no es demasiado conocido, que no tocaban en directo ni aparece en los recopilatorios, y que me parece una preciosidad, por la emotiva música y por esa letra con la que tanto me identifico...

13. Sebadoh - Ocean » Una perfecta canción pop de un grupo de hard-rock inteligente de principios de los noventa, uno de esos escasos momentos sentimentales, comerciales y poéticos de Lou Barlow.

14. Jefferson Airplane - Rejoyce » El grupo hippie por excelencia, sus canciones te transportan a otros lugares y otros estados de la mente. Esta es una balada sugerente y preciosa. Que ya estamos de lleno en las lentas, por si no te has dado cuenta.

15. Mr. Bungle - Vanity fair » Mike Patton (ex Faith No More, Tomahawk, Peeping Toms, Fantômas y cien cosas más) es uno de los músicos más sabios, completos e inclasificables que conozco, y aunque la mayoría de su producción tire hacia el metal, el hardcore o el trash, tiene momentos casi crooner como este bonito y marciano tema.

16. Tom Waits - Cold cold ground » El señor Waits es otro genio, otro tipo al que admiro y que bebo los vientos por todo lo que hace. Como todos, espero. Este tema es en directo, y especialmente crudo y con una atmósfera tétrica y de novela negra fascinante.

17. Frank Zappa & The Mothers Of Invention - Cheepnis » Para terminar, otra dosis del maestro bigotudo. Aviso de que es un tema largo, y que empieza con una de esas improvisadas disertaciones tan acostumbradas en sus conciertos. Más de dos minutos de un speech alabando la belleza de las películas de serie B («The cheaper they are, the better they are...»), y en el cual Zappo alerta a la población sobre el ataque del monstruoso Frunobulax. A continuación, cinco minutos de rock en estado puro. Musicalmente, es inenarrable lo que esta banda podía hacer en directo (con mucha post-producción, eso sí): perfecta sincronización instrumental en un tema acelerado entre el pop y el punk, al mismo tiempo repleto de voces y coros gospel. Qué tío más grande.


OJITO: repito, que no puedes descargar los MP3's directamente desde aquí: pulsa sobre cada título para ir al lugar de Yousendit en el que puedes realizar la descarga. Recuerda que el tiempo de descarga en el destino es limitado. Durará unos La fea contraportada7 días online, dependiendo también de la cantidad de descargas. Si se te ocurre otro sistema de compartir los archivos (sin recurrir a programas P2P, que quería eludir por varias razones), no dudes en commentármelo. Sé que todo esto es un poco cutre, pero espero que sea efectivo, y la intención es lo que cuenta...

Si has llegado tarde al plazo de descarga, y por alguna razón te interesan las canciones, simplemente dime cómo puedo hacértelas llegar.

Por último, espero que a alguien le guste esto y encuentre sugerente algún tema. Hay muchísima historia y talento musical en este recopilatorio. Ya me diréis si las horas que he echado por aquí esta tarde han servido a alguien para algo.

Recuerda que puedes imprimir una PORTADA y una CONTRAPORTADA.

En pro de la cultura gratis y accesible para todos.
Música pirata. Espero que las autoridades (in)competentes no se enteren

viernes, 25 de marzo de 2005

Frun-O-Rama 4

De vuelta

(NOTA: este es uno de esos posts de información personal que tan poco me gustan... pero que tienen su gracia, sobre todo para uno mismo, para cuando lea esto dentro de un tiempo).

He tenido el blog parado, porque no he tocado un odenador en toda la semana. Largo periodo de desintoxicación y vacaciones... ¡¡9 días enteros sin ver la cara a mis jefes!!

No he hecho gran cosa en este periodo Santo. Por supuesto, no he cometido ningún pecado, apenas tres o cuatro cosillas veniales que hasta San Pedro comprende y disculpa; no he comido carne, y eso que una noche se me puso a tiro una joven hermosa y célibe; he ido a multitud de procesiones de un bar a otro, sujetando cirios de cristal rellenos de sangre de Cristo (con cocacola generalmente); mi via crucis particular ha sido algo de ruralxplosion por distintos pueblecitos de la Sierra de Madrid (de la Pobre a la Rica), visitando bonitos y sacros lugares, y durmiendo más de día que de noche; he dedicado largas horas a la reflexión y a la comunión con amigos a los que hacía tiempo que no veía; he leído salmos de Enrique Jardiel Poncela (al que vengo descubriendo con bastante retraso, aunque nunca es tarde, se dice) y versículos de modernos literatos norteamericanos variados; he escuchado sentidas saetas de mis músicos adorados habituales, y descubriendo el disco de The Kleptones, unos señores que pinchan con maestría sampleados de rap sobre bases de los Queen, que me han gustado mucho (por cierto, puedes descargar el disco desde alguno de los enlaces que citan aquí), o reencontrándome con Pasión y fervor religioso a Neil Young o Tom Petty, que nunca cansan y siempre causan gran gozo; he limpiado afanosamente, todo sea por la pulcritud de la Inmaculada, la casa de mis padres mientras nadan en Levante, especialmente su nevera y su mueble bar; y como ciudadano de bien, me siento en Paz con Dios.
El mejor via crucis, de un bar a otro

viernes, 18 de marzo de 2005

jueves, 17 de marzo de 2005

Fábulas Xenozoicas - Otro tebeo post-apocalíptico

Al hilo del desglose de personajes e historias del universo de 2000 AD en el que me hayo inmerso a ratos, me ha Lo que viene a ser habitual: un Cadilllac, un dinosauriovenido a la cabeza otro tebeo que atesoro por casa, y que de chaval me gustaba imaginar (ajeno a los tejemanejes editoriales, problemas de propiedad intelectual y de creación en sí misma), que formaba parte de ese mismo mundo. Me refiero al cómic XENOZOIC TALES.

El planteamiento de esta saga era en principio muy similar al de la revista 2000 AD: la Tierra, dentro de unos años (principios del siglo XXVI, para más datos); la guerra nuclear ha destrozado casi todos los rincones del planeta, y sólo unos pocos habitantes han sobrevivido, escondidos bajo la superficie, y al reconstruir la sociedad, las normas han cambiado y el caos reina por todas partes. Pero en el caso de Xenozoic Tales es algo diferente, por dos razones: en primer lugar, porque XT es un cómic de autor, concretamente de un único dibujante y guionista que decidió crearlo todo de la nada, desarrollarlo y posteriormente abandonarlo, Mark Schultz (nada que ver con el creador de Peanuts); y en segundo lugar, porque ese argumento post-nuclear es simplemente una coartada que se sacó de la manga Mark para aunar sus dos pasiones, y dibujar lo que más le apetecía y mejor sabía hacer: Cadillacs y dinosaurios.

¿No es precioso?

Sí, probablemente esto último te suene más. Porque hasta la reciente publicación en España de Xenozoic Tales (por Planeta DeAgostini, en 14 números de 32 páginas, entre 1999 y 2000), por aquí sólo nos sonaba esta creación a través de la licencia “Cadillacs y dinosaurios”, que se explotó levemente a mediados de los ochenta con una breve serie de animación y, sobre todo, con la máquina recreativa de arcade del mismo nombre.

Pero vamos al grano. La Era Xenozoica es el nombre que le dio Mark Schultz a la época que Una portada de la versión de PdAcomienza cuando el ser humano emerge de su escondite subterráneo una vez que la III Guerra Mundial de la que hablaba antes se da por extinguido. La hecatombe nuclear ha derruido edificios y acabado con toda forma de vida sobre la Tierra. Pero extrañamente, como si fuese una broma de la Naturaleza, unos nuevos/viejos terrícolas han vuelto a la vida, campando a sus anchas: los dinosaurios prehistóricos. Nuevas especies animales y vegetales asoman en todo su esplendor, y las masas que se hacinan en las ruinas de la antigua civilización se debaten continuamente entre su domesticación y su re-extinción. Al mismo tiempo, la cultura humana también ha evolucionado, y los edificios se asemejan ahora en su forma a las construcciones del antiguo Egipto o Mesopotamia, y existe una obsesión generalizada por los motores y los vehículos de mediados siglo XX: los Cadillacs causan furor. En fin, licencias del autor, basadas en sus grandes pasiones. Cadillacs y dinosaurios, insisto, de eso está llena esta historia.

Fue una serie limitada que Schultz comenzó a dibujar en 1986, y no dio por concluida hasta casi 15 años más tarde, pasando por largos períodos de sequía creativa. Entre los primeros números y los últimos, vemos una gran evolución a mejor en el trazo del autor, y asistimos a una agitada explosión creativa en constante crecimiento. Nuevas criaturas, personajes secundarios y situaciones se suceden, y las historias que al principio eran autoconclusivas, de un máximo de 12 páginas, después se alargarán durante varios números. Imaginada y desarrollada siempre en blanco y negro, con preciosas portadas en colores posteriormente redibujadas hasta la saciedad para diferentes tomos recopilatorios.

El trazo de Schultz está vivo, es realista, clásico y perfecto. Es de ese tipo de dibujantes que ya no quedan. A primera vista, parece por completo un avezado compañero de fatigas de Will Eisner, Alex Raymond, Wally Wood o Al Williamson, y nada tiene que envidiarles. Maestro del sompreado, de los detalles, de los gestos realistas, sus tebeos parecen películas en blanco y negro de Robert Wise. Y sus guiones recuerdan poderosamente a los de la EC, con paradojas temporales y amenazas al mundo incluidas. Con unas gotitas de Trazan, otras de Flash Gordon y mucha ciencia-ficción clásica.

Más arte de Schultz en b&n

Pero volvamos a la historia, que me pierdo. Los dinosaurios (del Paleozoico, Jurásico o Cretáceo, tanto da) y los Cadillacs en realidad se tratan de un simple (pero precioso y efectivo) reclamo y adorno. La historia se construye alrededor de dos personajes protagonistas y su relación de amor/odio: Jack “Cadillac” Tenrec, un malhumorado coleccionista de coches, valiente y heroico, líder político de la Ciudad en el Mar (antigua New York, el Megacity 1 de XT, ejem...); y su antagonista Hanna Dundee, líder de la tribu rival, los Wassoon (lo que era Washington), voluptuosa, frágil aunque también valiente y dominante, y con más mala baba todavía. Entre ellos hay desde el principio una química especial, si bien al mismo tiempo tienen un respeto el uno por Figura de resina del pibón y el tigre dientes de sable el otro y una rivalidad política que mantendrá la tensión sexual alejada a cien metros hasta muchas páginas más tarde.

Y las aventuras se cimentan a partir de la obligación de ambos personajes de aunar sus fuerzas para devolver el control a sus respectivas ciudades, cuando se suceden las plagas de pteranodones u otras bestias enloquecidas, o cuando codiciosos villanos pretenden hacerse los dueños del lugar. No es necesario contar más sobre la trama, lo mejor es hacerse con estos deliciosos tebeos y que te deleites personalmente, que aquí en España también fueron recopilados en un solo tomo por Planeta, y supongo que no será muy difícil dar con él.

Siempre es bonito sumergirse en viñetas de ci-fi cuidadas con pasión, hermosas y de corte clásico, y por las que se pasean fabulosos seres extintos... como los Cadillacs.
Yo hubiera preferido una serie de 'Chevrolets y macizas en cueros', pero...

2000 AD (2) - Rogue Trooper

Un 'one-man-army' fantasmagórico

Pecholobo azul en continua maniobraEn los tebeos de 2000 AD no existe una continuidad como pueda haber en Marvel o DC, por ejemplo. Los personajes no se entrecruzan entre ellos, no se hacen referencias de unos a otros, ni existen lugares comunes. Sin embargo, sí que se dan unos mínimos postulados que todas las historias cumplen: sólo unas pocas ciudades sobrevivieron a la guerra nuclear, y millones de personas se hacinan en ciudades gigantescas, (como puede ser el caso de Megacity 1, antigua New York y hogar del Juez Dredd y el resto de jueces), construidas sobre las ruinas de la antigua sociedad. Y alrededor de estos núcleos urbanos, la nada. Un desierto post-apocalíptico absoluto, del que apenas se sabe nada, y en el que supuestamente malviven humanos mutados por la radiación, monstruos horribles y todo tipo de infraseres.

Y es en este contexto en el que tenemos que situar la acción de ROGUE TROOPER: un lugar llamado Tierra-Nu, un desierto infinito, salpicado de grupúsculos de mutantes y aldeas mad-maxianas, donde la ley no existe y sólo sobrevive el más fuerte. Y Rogue Trooper, allí, es uno de los más fuertes. Un "ejército de un solo hombre" de piel azul, armado hasta los dientes y con una misión en la vida: salvar el pellejo y matar a tantos Norts como sea posible.

El origen de Rogue Trooper, de nombre real Friday (claro homenaje al último superviviente de la isla de Robinson Crusoe), lo encontramos en la manipulación genética y la clonación sistemática. Él es el último de toda una raza, Retrato del solado fantasmal desconocidoel ejército de los G.I.'s (Infantería Genética) creados por la compañía Mill-Com para sobrevivir en ambientes hostiles y de alta radiación tóxica (estado en el que se encuentra casi todo el planeta), y exterminados en la Masacre de la Zona de Cuarzo (todos menos él). Entre sus modificaciones genéticas se encuentra un crecimiento, reflejos, resistencia y regeneración de tejidos acelerados (algo así como el factor de curación mutante de Lobezno), ausencia de sueño y descanso, enorme aguante de la respiración o habilidad para "apagar" sus órganos vitales y aparentar sumirse en un estado catatónico. Bastante útil si uno es un supersoldado perseguido por media galaxia.

Una página del tebeo original

Rogue Trooper es el único protagonista de Rogue Trooper. Él y sus armas. Su metralleta cuasi-mitológica de munición infinita, sus granadas colgando de la canana y su casco militar. Y sobre todo impresiona su fantasmagórica presencia, ese cuerpo atlético y fibroso de color azul cielo y esos ojos billantes rojos bajo un ceño permanentemente fruncido. Igual que pasaba con Robo Hunter, los únicos amigos y compañeros de fatigas de Friday / Rogue son implantes robóticos con autonomía propia instalados en sus accesorios: Gunnar (en su poderosa ametralladora), Bagman (en su mochila, básicamente un kit de supervivencia) y Helm (en el casco). No se rompieron la cabeza con los nombres.

Podría decirse que los cómics de Rogue Trooper son la respuesta de la editorial británica a los tebeos clásicos bélicos. Al Sgt. Rock y sus tropas de asalto, a la ochentera 'Nam o a lo que toda la vida hemos conocido en España como Hazañas Bélicas. Fábulas sobre batallas, asedios militares, guerrillas clandestinas, granadas de mano, trincheras, estrategias y rigor histórico. Ése es el espíritu, pero con la salvedad de que en RT nada es histórico, sino que todo es mentira. Una portada. Pulsa para ver muchísimas másEstamos un puñado de siglos en el futuro, en el contexto antes mencionado, y ni los uniformes ni las armas ni las campañas son reales. Por eso, las armas molan más, no existe más limitación en su arsenal que la imaginación de los autores, y las batallas de RT son escalofriantes, míticas y ciberpunk.

En cuanto a los autores, el concepto total y creación del personaje se lo debemos por completo a Gerry Finley-Day en la parte intelectual, y al genial Dave Gibbons en los lápices ("script robot / drawing robot" respectivamente, como les gustaba poner en los créditos. Pongo el enlace a una completa galería de cubiertas originales, que tampoco es plan de llenar esto de dibujos. Echadle un vistazo, que la parte estética de esta serie era de lo más cool de todo el universo 2000 AD. Y no me canso de repetir que la página de 2000 AD es como un sueño, impresionante, completísima, y dándose de alta gratuitamente uno puede revisar miles de páginas originales. La única barrera, la idiomática.

Como curiosidad, para terminar, indico que a pesar de que Rogue Trooper era un personaje secundario del universo 2000 AD, ha tenido momentos gloriosos en la Qué tiempos aquellos del Spectrumcompañía, y actualmente sigue teniendo apariciones esporádicas en la revista. Y en cuanto al merchandising, debido a las peculiares características físicas y armamentísticas del personaje y la saga, era evidente una traslación al mundo de los píxeles, y tuvo un viejo arcade de acción al estilo del inolvidable Commando para los equipos de 48 k, así como una versión moderna para PlayStation 2 (no comercializado aquí, que yo sepa, que no controlo mucho), e incluso un juego de rol aplicable al mundo de Warhammer 40K.

Un personaje todoterreno, versátil, extremadamente cool y bastante desaprovechado. A buscar por el rastro, si no lo tienes.
Joder, y no encuentro mis tebeos de RT...

miércoles, 16 de marzo de 2005

Bares, qué lugares (6)

Existen en el centro de Madrid sólo unas pocas discotecas que me son terriblemente gratas para echar la noche entera con copas en la mano, una estupenda compañía y muy buena música para bailar o cuando menos headbangear con estilo. Es probable que si eres un tío no te fascine la idea de salir a "mover el esqueleto" o (en mi caso, por ejemplo) hacer el ridículo La fachada del Templo del Gato, en pleno barrio de los Austriasespasmódica y arrítmicamente, pero «vamos por ahí a bailar» suele ser una frase convincente y una excusa fantástica para arrastrar al grupo de colegas al sitio que comento hoy, especialmente cuando se trata de grupos mixtos. Además, bailando se entiende la gente estupendamente, y al lado de una bella desconocida, ambos jartos de alcohol, uno tiene ganadas unas buenas yardas, y apenas hace falta bailarle un poco el agua, nunca mejor dicho, para lograr el touchdown (vale, yo no soy un perfecto ejemplo de crápula duermemozas, pero se hace lo que se puede... jo...).

Qué frases más largas me salen, coño.

Casi todos los pueblos de provincias por los que he bebido suelen tener su macrodiscoteca en las afueras en la que ponerse tibio y bailar bakalao, y aparte otro lugar en el que escuchar rock 'n' roll all nite. Y Madrid, como es un lugar muy grande, pues tiene varios de estos últimos lugares. Algunos más pequeños, baretos con ambiente selecto del estilo de lo que venimos comentando (ya hablé de algunos en el especial La ruta del garage); otros más grandes pero no tan céntricos y que por tanto apenas he pisado un par de veces (caso del legendario Hebe de Vallekas); y un tercer caso muy socorrido serían las salas de conciertos de rock (El Sol, La Riviera, Arena, Moby Dick, etcétera), en las que además de celebrarse conciertos más o menos interesantes casi todos los días de la semana, pues la música sigue cuando estos terminan, y hasta que amanece. Sobre alguna de ellas tendré que volver en algún momento, si es que sigo mucho tiempo con esto. Me quedo, de lejos con El Sol, el Honky Tonk y la Moby Dick.

Pero a ver si voy aterrizando... Porque hoy quería hablar de una sala de este tipo (céntricas + grandes + rock 'n' roll all nite, insisto), que no entra dentro del circuito habitual de salas de conciertos, sino que se queda en (enorme, precioso y rockero) bar, y cuya visita recomiendo encarecidamente a cualquiera que guste de este tipo de música: EL TEMPLO DEL GATO.

El Templo del Gato (c/ Trujillos, 7, a cinco minutos de la Puerta del Sol o de Callao y a diez pasos de la plaza de las Descalzas) es un precioso local de rock 'n' roll, psychobilly, punk, música 60's y 70's y sólo de vez en cuando actuaciones en directo. Desde mi tonto punto de vista, tiene una distribución perfecta: al entrar hay unas escaleras cuesta arriba; las subes, y a la izquierda está la pista de baile, y de frente los enormes cuartos de baño. Y la pista es grande, redonda, con dos grandes columnas en el medio (quizá lo único que sobra), con una barra a lo largo de uno de sus lados, otro de ellos decorado como si fuese un callejón abandonado (vallado, con sus cubos de basura, luces de neón y gatos de atrezzo), y enfrente la cabina del DJ, en alto, para que no le den el coñazo. Por todas partes, pero por todas todas partes, pegatinas y pósters de grupos, sin tener ni mucho menos una impresión de lugar sucio o cutre, sino que entre los luminosos, la mesa de billar, la amplitud y el buen sonido, aquello parece un Pachá para punks. Un detalle curioso es el rótulo luminoso con letras móviles, que bien anuncia eventos o bien anima a la peña a moverse. Siempre he pensado que el día que monte mi bar (estoy ahorrando para No se lo iba a pasar bien aquí...ello) instalaría un rótulo como ése, en el que iría indicando la canción que suena en cada momento. Pluriempleo para el DJ. También tiene las habituales pantallas de televisión en las esquinas, pero generalmente se cuidan de que no estén echando la reposición de un programa de marujas de madrugada para que no se te atraganten las copas, y suelen poner videoclips o películas. Ni siquiera es muy habitual que conecten la MTV, sino que tiran de sus propios videos, o ponen películas musicales enteras. Se agradece.

El caso es que no sé qué tiene este antro, pero he ido con gente de grupos diferentes, y siempre la noche ha sido redonda. A ritmo de Ramones, Southern Culture On The Skids, Plastic Bertrand, Jon Spencer, The Green Beret Boulevard, Sonics, Little Richards, Your Mother Funerals, White Stripes, The Kinks, Sex Pistols, The Clash, The Who o cualquier otro clásico de esos que te apetecen oír en cuanto entras, te dan las tantas y ni te enteras. Y sin que te claven 20 euros la copa como en los garitos de alrededor, ni te exijan frac y Ferrari en la puerta, ni te miren de arriba a abajo. Todo muy sano (el ambiente, quicir) y todo muy rockero.
Larga

lunes, 14 de marzo de 2005

Eventos de la semana

Coinciden esta semana, en Madrid, dos acontecimientos culturales de hondo calado, en los que hay depositadas grandes espectativas y toneladas de ilusión, que provienen de amiguetes que habitan la blogosfera. Perfectos para departir amigablemente, para beber, para bailar o disfrutar del cine, y para conocer gente con la que habitualmente tratamos virtualmente.

Lunes 14 - Proyección de 'El límite'

Cartel de 'El limite'



Esta misma noche se estrena oficialmente en la capital del Reino el cortometraje de Miguel A. Refoyo (aka Refo), autor del inconmensurable blog Un mundo desde el Abismo, titulado 'El Límite'. Lunes 14 a las 22:30 en el Palacio de Gaviria. Más información, de primera mano, aquí.







Viernes 18 y domingo 19 - I Fiesta PepSounds

Minibanner de la fiés

Con la excusa de celebrar la propia existencia del maravilloso blog musical de Pepe Fernández, el sábado 19 concierto del grupo Biscuit y luego baile casi hasta el amanecer en el Groovie, en el corazón de Malasaña. El resto de la información, aquí (actualización aquí). OJO: las fechas son Viernes 18 y sábado 19, no las que pone en el flyer de aquí al lado...



Amiguismo blogueril

"Irreversible"

IrreversibleTítulo original: "Irréversible" (Francia, 2002)
Director: Gaspar Noé
Actores: Vincent Cassel (Marcus), Monica Bellucci (Alex), Albert Dupontel (Pierre), Philippe Nahon (Philippe), Stéphane Drouot (Stéphane), Mourad Khima (Mourad).
Web: http://www.marsfilms.com/site/irreversible/

No sólo esta película me ha parecido soberanamente mala, sino que la he cogido una tirria espantosa, ya que por hacer el esfuerzo de acabar de verla en una segunda sentada, me he ganado una multa por retraso en mi videoclub. Hay que joderse.
Esto es lo mejor que vais a poder ver de la película dichosa
Se trata de un experimento curioso. Una película contada hacia atrás, empezando con los títulos de crédito de cierre, continuando con un dramático desenlace y remontándose hasta el bucólico comienzo. En 8 ó 9 escenas, grabadas todas ellas en una sola toma, así del tirón (y algunas duran veinte minutos), y con giros y maniobras de cámara imposibles bastante bonitos, pues la verdad es que nos cuentan una historia realmente tonta y propia de telefilmes de sobremesa. Eso sí, abundando en momento pseudo-gore y pseudo-porno, dando la impresión de que Noé se ha empeñado en llamar la atención y buscar la polémica mostrándonoslo absolutamente todo.

Por decir algo positivo, diré que Vincent Cassel (el DeNiro italiano), está espléndido, y Monica Bellucci espectacular (y lo enseña todo). Más mérito teniendo en cuenta la dificultad de grabar las escenas sin cortar, un verdadero ejercicio de estilo para esos numerosos aciertos interpretativos.

Pero siguiendo con la crítica negativa, y hablando sin florituras, insisto en que la película no tiene justificación ninguna; que nos pareció soporífera, y costó acabar de verla; que el guión enterito lo podría haber escrito cualquier joven transgresor puesto de farla en una fugaz visita al WC; y que el original estilo experimental de rodaje (las escenas montadas al revés y el un único plano, repito) no tienen ninguna razón de ser. Para que os hagáis una idea, todo viene a cuento de explicarnos que "el tiempo lo destruye todo". Fascinante.
Vaya tostónVaya mierda de películaLa próxima la elijo yo

viernes, 11 de marzo de 2005

Curiosidades listeras

Pulsa sobre la imagen para conocer toda la verdad sobre la Sociedad Thule

Hace unos tres meses, cuando empecé con este blog, creé una lista de correo dentro de Yahoo, oculta, en la categoría de "Juegos de azar » Billares" (o algo parecido), simplemente para tener un lugar en el que colgar imágenes para poder traérmelas para acá. De hecho, acabé olvidándome del tema, porque las fotos allí expuestas no se podían ver bien en el blog, no sé muy bien por qué, y utilicé primero una lista de Hotmail y actualmente un site en el estupendo Photobucket.

Como subtítulo de la lista, y para hacerlo aún más raro y persuadir al visitante casual, puse el texto: «Amantes del billar, no entréis aquí, o el Logopeda Maldito os perseguirá durante décadas para que expiéis vuestros pecados». La primera chorrada que me vino a la cabeza (aunque el Logopeda Maldito existe). Pues curiosamente, en este tiempo ha habido dos solicitudes de incorporación a la lista. Las dos de ellas desde el extranjero. No sé si se trata de spambots de esos que dan la barrila mandando mensajes, o es que la gente navega allá donde le soplen las corrientes marinas más absurdas imaginables.

Desde luego, lo que es indudable es que hay personas que se apuntan a listas de correo con intenciones y motivaciones verdaderamente incomprensibles para mí. Le he estado dando vueltas a esto último esta semana...
Post dedicado con cariño a todos los listeros que en el mundo han sido

jueves, 10 de marzo de 2005

Frun-O-Rama 2

Harlem Globetrotters - Baloncesto bufo

1. Los HGT, su historia y yo

El comienzo de la leyendaAmante hoy únicamente del sedentarismo deportivo, los juegos de azar y aquellos deportes que se puedan practicar dentro de un bar, hubo un tiempo en el que sin embargo era un “flipao” del baloncesto. Érame un hombre a un balón naranja con granos pegado. Y tengo un imborrable recuerdo de una tarde en la que mis padres, siendo yo un mokordo de 6 años, me llevó al Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid a ver a los Globetrotters. De hecho, tengo más recuerdos de ese momento que de otras fechas más importantes de aquellos años llorados. Ahí estaba yo con una mano gigante de gomaespuma, viendo un espectáculo fascinante: cómo unos señores de dos metros y con trajes de barras y estrellas daban saltos, volteretas o hacían malabarismos con el balón, que siempre acababa en canasta, y los nerds de naranja siempre acababan en el suelo lloriqueando impotentes. Los muy perdedores.

Hoy en día los Harlem Globetrotters son algo caduco y desfasado, algo así un circo de mujeres barbudas, como el vuelo de un zeppelín en blanco y negro. Pero hubo un tiempo en el que este equipo de baloncesto era el mayor espectáculo (deportivo, al menos) del mundo. Cada uno de ellos era como Michael Jordan y Eddie Murphy, todo en uno.


2. Chicago años 20 - America's Court Jesters

La historia de los Harlem Globetrotters tiene casi ochenta años. Y va unida a un nombre: Abraham Saperstein. Un judío de Chicago, blanco, Los legendarios Savoy Big Fivecanijo y fofo, amante de los deportes pero incapaz de practicarlos que, dándose cuenta del potencial del baloncesto (que empezaba a caminar profesionalmente) como entretenimiento de masas, se inventó un show que consistía en llevarse a un puñado de negros de gira, para que corretearan detrás de una pelota y le dieran dinero fácil. Hay que tener en cuenta que en aquellos tiempos los negros eran más o menos como puedan ser ahora los marcianos, y su espectáculo deportivo era todo un acontecimiento. Las masas acudían a ver a unos atletas haciendo virguerías con una pelota. Pero sobre todo acudían porque muchos de ellos no habían visto a un hombre de raza negra en su vida.

En ese contexto, en 1926 la mítica sala de fiestas Savoy de la zona sur de Chicago propuso a Saperstein poner a prueba su invento, y se estrenó un equipo llamado The Savoy Big Five. Pero la cosa El señor Saperstein, whitetrash canijono cuajó, y en menos de un mes el Savoy contrató un espectáculo de patinaje. Sin darse por vencido, a Saperstein se le ocurrió ponerles unas camisetas en las que pusiera “New York”, dado que esa ciudad era símbolo de modernidad y estilo, y quizá de esa manera atraería más espectadores. Así, el 7 de enero de 1927 el equipo New York, compuesto por los mismos 5 jugadores semi-esclavizados de los Savoy Big Five, comenzó una imparable racha de victorias, enfrentándose a todo equipo amateur que se lo propusiera, y logrando 100 victorias de 106 partidos. Dándose cuenta de que el éxito del equipo provenía tanto de su juego como del color de su piel, Saperstein se sacó de la manga una nueva estrategia de marketing: el equipo New York tomaría su nombre del barrio afroamericano de la ciudad, y el apellido de su intención de viajar por todas partes como si aquello fuese un circo ambulante, naciendo así los Harlem Globetrotters que hoy conocemos.

Entre las filas de aquel primitivo equipo, con titulares y suplentes, estaban tipos como Toots Wright, Lester Johnson, Tommy Brookins, Byron Long e Ingmar Jackson. Nombres totalmente desconocidos, pero como fueron los primeros, pues dicho queda... Por aquél entonces, los HGT cobraban 25$ por partido, los cuales Abe Saperstein repartía en 7 partes proporcionales, quedándose dos de ellas para él. Con esa regla de tres, tipos menos listos han creado inmensos emporios textiles o bancarios, por ejemplo.


3. Años 30 - Bebop basketball

Durante los años 30, el fenómeno fue creciendo, poco a poco. Los HGT salían de gira por todos los estados de la Unión, retando a todo equipo que se encontraban. Por supuesto, en los equipos profesionales no jugaba nadie de raza negra, pero no sólo Una primitiva formacióneran un espectáculo de feria para el americano medio, sino que además cosechaban una victoria tras otra. Como dijo alguien, el tipo de juego que hacían los baloncestistas blancos es comparable a la música clásica: allegro ma non troppo, movimientos formales, estricto, sin salirse de una estructura...; sin embargo, el juego de los HGT era como la música jazz: rebelde, imparable, basado en la improvisación, y donde a pesar de ejecutarse en grupo, el solista tiene total libertad de movimientos. Imaginad las caras de aquellos acomodados espectadores, viendo cómo esos extraños y espigados señores hacían cabriolas con la pelota, la cogían y la lanzaban con una mano, la pasaban por debajo de las piernas, la pasaban sin mirar, regateaban botando hasta tres veces por segundo... Nada que ver con el aburrido baloncesto de salón de ballet anterior.

En aquellos duros tiempos de segregación, los chicos del guetto viajaban de un estado a otro en condiciones infrahumanas. Había tiendas, cuartos de baño y por La voz de su amosupuesto locales de copas restringidos a los negros. De igual modo, en alguna ocasión los HGT tuvieron que hospedarse en la cárcel del condado correspondiente, al negárseles la entrada en los hoteles. Cuentan la anécdota de que un simpático chimpancé jugador de bolos, que tuvo cierta fama en aquellos tiempos, se hospedaba en grandes suites de lujo y le daban tantos plátanos como pudiera comerse, mientras que los HGT apenas tenían dónde caerse muertos, después de hasta dos y tres partidos diarios, recibiendo un sueldo miserable. Hasta el punto que varios de ellos desertaron, o eran fulminantemente despedidos del equipo al tratar de exigir ciertos derechos ante el Abe, que tenía tanto dinero ya que no le cabía en los bolsillos.


4. Años 40 - Baño de fama nacional

La nueva década que comenzaba iba a ser el periodo en el que los HGT se convertirían en estrellas. Pronto, abandonan Una foto de principios de los 40'slas cochambrosas canchas de los pueblos, y empiezan a enfrentarse contra equipos profesionales y serios, como los New York Celtics (no es un errata, cosas de la fuga de licencias de un estado a otro).

Podemos hablar en este momento de la primera gran estrella del equipo: Reese “Goose” Tatum. Un gigantón que se movía como una gacela y que encestaba desde todas partes, que ya había logrado cierto reconocimiento como jugador de béisbol (en los Indianapolis Clows), y que traería el baloncesto-espectáculo tal y como lo conocemos. Él convirtió a los Globetrotters, con perdón, en un hatajo de payasos. Cuando ya llevaban el partido encarrilado, como siempre, llegaba el momento cómico, el momento de tomar el pelo al rival escondiendo el balón bajo la camiseta, amagando con una mano y flintando por el otro lado, haciendo cuchufletas y chascarrillos, y logrando que el público se partiera de risa al verles. "Goose" Tatum se inventó el “círculo mágico”, que consistía en un calentamiento previo o en el descanso, en el que se iban pasando el balón en el sentido de las agujas del reloj, haciendo cada uno un show con el balón y divirtiendo al personal. Este ejercicio pronto empezó a ejecutarse al ritmo del tema ‘Sweet Georgia Brown’ (en la versión de Brother Bone), y ambos elementos quedarían ligados hasta nuestros días.

A finales de la década nuevas estrellas despuntaban del firmamento del baloncesto, y sus nombres eran conocidos en la calle y salían en los periódicos. Pero una sombra Un picture disc de la época, con el 'Sweet Georgia Brown' de Brother Bone & The Shadowsse ceñía sobre el esplendor pletórico de los Globosrrotos: la liga nacional de baloncesto americano (NBA) empezaba a hacer ruido, y levantaba pasiones. Pero ni corto ni perezoso, Abe decidió anunciar al mundo que su equipo era capaz de batir al mejor equipo del mundo, el campeón de dicha liga, los Minneapolis Lakers de George Maykan (un blanco inmenso y con gafas de innegable parecido con el más cercano en el tiempo Kurt Rambis). La cita fue a mediados de 1948, y jugando a domicilio.

El estadio, lleno hasta la bandera. El equipo de Harlem se impuso durante casi todo el partido, dominando claramente en el juego pero igualados en el marcador. Los HGT demostraban que podían jugar muy en serio al baloncesto, que no eran cosa para tomar a broma. Nada de payasadas, que había cámaras delante. Y en el último segundo, con una canasta a una mano desde más allá de los seis metros (no existía la línea de triples), deshicieron un empate a 59 y dejaron a todo el mundo con un palmo de narices.


5. Años 50 - HGT vs NBA

Durante los años siguientes, los Globetrotters repitieron la hazaña, derrotando al campeón de liga de la NBA. En sus filas contaban con nuevos gigantes de 'The Harlem Globetrotters', 1951color, como el inconmensurable Nathan “Sweetwater” Clifton, una estrella cuya fama traspasaba la cancha y llegaba a los rotativos. Pero a principios de la nueva década, Nat Clifton se convirtió en leyenda, al recibir una oferta nada menos que de la segregacionista NBA. Iba a ser el primer negro en triunfar allí, aunque pronto todos los equipos de la liga profesional pondrían los ojos en otros titanes de raza negra. Pero el contrato fue sonado porque, además, Sweetwater sacó a la luz su disconformidad con el explotador Saperstein, que tuvo que reconocer el poco salario que pagaba a sus chicos, hasta el punto de que se supo que pagaba más a la selección universitaria que salía de gira con ellos.

Esta selección que hacía de comparsa para los “príncipes payasos” tuvo varios nombres, desde que se creó en 1952. Fueron los Washington generals, los Boston Sandrocks, New Jersey Reds, Atlantic City Seagulls...

La fama de los Globetrotters tras sus recientes hitos era tal que Saperstein contaba entonces 'Go, man, go', 1954con cuatro equipos diferentes para multiplicar el impacto. En total, los Harlem Globetrotters jugaban más partidos por temporada de los que se jugaban en toda la NBA, y llenaban los estadios de una forma espectacular, hasta el punto de ser contratados a menudo como “teloneros” de los partidos oficiales.

Como todo acontecimiento importante, los HGT tuvieron su repercusión en el grumoso mundo del cine bizarro, y se rodaron dos Anuncio de una máquina de petacospelículas: “The Harlem Globetrotters” (Phil Brown y Will Jason, 1951) y “Go, man, go” (James Wong Howe, 1954), en las que actores relativamente conocidos encarnaban a los tipos de las escenas dramáticas (haciendo de Saperstein, de los villanos que querían impedir el éxito...) y las estrellas del equipo hacían de sí mismos.

El fenómeno era imparable. Durante esta década traspasaron las fronteras de EEUU y recorrieron todo el mundo, jugando en Wembley, en París, en Roma, en la URSS, en Montecarlo... Dieron su espectáculo ante el Papa; jugaron en Stuttgart sobre una tarima montada encima de barriles de cerveza; en Nueva Zelanda jugaron en pleno prado; en Colonia, en el fondo de una piscina (vacía, se entiende); en Barcelona, jugaron dentro de una plaza de toros, e incluso antes del partido dieron algunos recortes al toro... Todo lo que les pidiera el jefe.

Y la mala relación del equipo con Abe Saperstein no menguaba, y éste se negaba a tratarles como iguales, y a soltar algo más de los millones que se embolsaba. Abe era un producto de su tiempo, de unos años en los que, como decía, los negros eran como bichas de feria, y demostró ser un personaje mohíno y racista.


6. Los sixties - Panteras Negras y bufones ¿acabados?

Si durante todos los años de esplendor del equipo hubo un nombre que destacó, “Goose” Tatum, como el Primer Príncipe Payaso de los Globetrotters, alma y director del equipo (no hace Dos Globorrotos en acción, años 60falta decir que el pequeño Abe no era precisamente quien entrenaba al equipo, aunque hacía las veces de ello), en 1958 éste se retira, y tenemos una nueva estrella absoluta de los HGT: Meadowlark Lemon. Un superviviente, un negro pobre que desde pequeño soñaba con triunfar en el equipo, y se entrenó de forma casi obsesiva (se cuenta que practicaba encestando una lata de leche en una percha con forma de aro) hasta llegar a ser el Príncipe Payaso durante los siguientes 20 años.

Meadowlark Lemon era incluso más bufón que su predecesor en el cargo, y el equipo explotó durante esta época su faceta cómica. A El insigne Meadowlark Lemonpesar de que el equipo “perdedor”, comparsa, el de los blancos que llevaban de gira, tenía que dejar montar el circo a los HGT, se les entrenaba con fruición para que lo tuvieran complicado, para que fueran unos comparsas competitivos, y el éxito y el mérito de nuestros ídolos estaba entonces en que los partidos eran reales, el equipo contrario no se dejaba ganar. Aunque había algunos números pactados, que lo importante es que el público lo pasara bien y se descacharrara de risa. En 1966 muere Abe Saperstein, forrado de pasta y habiendo cumplido el sueño de su vida (y sin dar el brazo a torcer en la cuestión racial). Pero el espectáculo tiene que continuar.

En tal situación, con un equipo de negros que salían de gira para hacer reír a los blancos, y en mitad de las revueltas hippies y los movimientos pro-derechos civiles, surgieron grupos de afroamericanos exaltados que criticaban continuamente semejante espectáculo, poniendo en entredicho la legitimidad e incluso la legalidad de los Globetrotters. ¿Campanas de crisis?


7. Años 70 - Pastillas de colores y dibujos animados

Además de los problemas socio-políticos, ya he citado que la NBA estaba en pleno auge, y que ya era normal que Los Globetrotters de Hannah-Barberahubiese casi tantos negros como blancos entre sus filas. Además, un jugador de los HGT cobraba unos 4.000 dólares por temporada, unas cuatro veces menos que una estrella de la NBA. Y por si fuera poco, surgió la conocida y funky escisión de la NBA, la que se dio en llamar American Basketball Asociation (ABA), conocida por el juego-espectáculo, las canchas con línea de triples, el veloz y mágico juego desplegado por la mayoría de jugadores de raza negra (históricas las batallas por tener el pelo afro más exagerado dentro de la ABA), el maravilloso balón tricolor, las canastas más altas... Los Globetrotters perdían fuelle, tenían que empezar a justificarse, ya no tenían sentido. Aunque todos sabían que tanto la NBA como la ABA estaban importando decenas de movimientos y cabriolas de los ‘trotters (de hecho, hechos lo inventaron todo), al público ya no le importaba, y teniendo no una sino dos ligas de baloncesto espectáculo, ambas llenas de jugadores mágicos de raza negra, ¿para qué unos Globetrotters?

Por cierto, que la megaestrella del momento en la NBA Wilt Chamberlain, un tiarrón de 2.16, empezó su andadura en los Globetrotters, pero sólo duró un año en aquella Supercartoon basketballcantera. Pronto dio el salto (una zancada para él) a la NBA. En cuanto pudo desligarse del contrato que tenía con Saperstein.

Pero estaba hablando de crisis. Los visionarios que andaban detrás de la maquinaria Globetrotter decidieron entonces pensar en dar a los HGT un carácter infantil. Si los adultos se habían cansado de ellos, tal vez los niños vieran en estos maestros del dribbling y la cucamona una especie de superhéroes de colores. Así que se creó una serie de dibujos animados para los sábados por la mañana, y se dieron todo tipo de facilidades (horarios, locales, precios reducidos) para que fueran los críos quienes disfrutaran de las aventuras en la cancha de los de Harlem.


8. Y hasta el día de hoy - A través del ostracismo

Pero todo aquello es agua pasada. Ni los dibujos animados, ni las giras mundiales, ni los múltiples lavados de imagen, ni la renovación de contenidos y ejercicios, ni las toneladas de merchandising. Los Harlem Globetrotters, a partir de los años ochenta, y hasta el día de hoy, no han En una imagen multitudinaria recientevuelto a levantar cabeza. Sí, de vez en cuando salen en algún programa de zapping, o se les menciona cuando echas una pachanga con los amigos, pero ni con la incorporación puntual del retirado ‘Magic’ Johnson para partidos estelares, o la estrategia de contratar a una mujer en el equipo, lograron atraer suficientemente la atención del público.

Aunque sean hoy en día un síntoma del pasado, y algo más parecido a ese circo de mujeres barbudas de P.T. Barnum que citaba al principio, no hay que olvidar que los Harlem Globetrotters fueron más que un equipo bufo de variedades sobre la cancha: ellos popularizaron el baloncesto, ellos lo inventaron todo en este deporte, y emocionaron a miles de niños y mayores del mundo, que merecen ser rememorados de vez en cuando, y que si han muerto definitivamente, no es justo que no tengan su merecida despedida, a lo grande, un día de estos.
Tres puntos, colega