viernes, 28 de diciembre de 2018

Otros Grupos




Ya tengo listo lo nuevo de Libritos Jenkins, y está recién enviado a imprenta. Pero el desembolso es cuantioso, y como no sé ni me atrevo a hacer un crowdfunding, pues como siempre estoy empezando a dar la tabarra para tratar de venderlo por correo, antes de que exista físicamente (lo que es una preventa, de toda la vida). Y además, en estas fechas, a tres días del fin del mundo año, tengo la sensación de que es aún más complicado hacerte oir en las redes, y por si fuera poco, me expulsaron de Facebook 1 mes, por culpa de denuncias de terraplanistas fanáticos. True story. La gente está hasta el cuello de gastos, no he llegado para las compras navideñas, pero aquí ando, intentándolo. A ver si cubro al menos los gastos del invento, que ando sin blanca... Es para comer. Toda ayuda es bienvenida.


Aquí y ahora te cuento algo más de qué va esto, y de paso pongo unos pocos cromos (a tamaño reducido, que si no pierde la gracia). En Twitter iré subiendo algunos cromos de vez en cuando, para mantener el asunto caliente, y pronto haré un playlist o un booktrailer o una gira por medios de comunicación del mundo, si les doy la suficiente pena y me lo piden como otras veces. Estaré encantado de enviar muestras a tiendas, emisoras de radio, etc.


Pues resulta que esta vez, decidí sacar un ensayo breve sobre "música rara", algo así como un complemento bizarro a "La música más rara del mundo", pero en forma de "juguete": es un homenaje a los cromos de "Otros Mundos" que publicó la Editorial Maga en 1984, pero llevado al universo de la música pop. Y por supuesto, no es un catálogo de grupos conocidos, en plan "el cromo de U2, el de Aerosmith, el de los Beatles", lo cual me parecería bastante estúpido, sino que intento dar a conocer 200 grupos diferentes, extraños, curiosos. Todo un bestiario de anomalías, una exhibición de atrocidades en formato álbum de pegatinas. Pero que conste que, una vez completado el "juego" de poner cada pegatina en su sitio, el resultado es un ensayo, que se puede leer y releer.

(Ejemplo de una de las páginas, ya completa)

No tuve un criterio fijo, concreto, para hacer la selección de estos grupos, que abarcan todas las décadas de la música moderna, sino que es una selección personal, debida a distintas normas. Al tratarse de cromos, un objeto tan pop y tan infantil, pues tenían que parecerse a "criaturas extrañas", así que prima la estética. Por estos 200 grupos (hay 203 cromos, pero uno de ellos no existe, y otros dos son dobles...), desfilan bandas y tipos con pintas. Esas bandas de energúmenos disfrazados con máscaras enormes o que juegan a interpretar sobre el escenario a personajes de ficción, ya sea por anonimato, por estética o por mera diversión. Uno enseguida piensa en los Residents, en KISS, The Mummies o Lordi. Algunos de estos aparecen, sí; pero no quise caer en lo obvio, sino que el bestiario llevase al lector a necesitar saber más sobre estos artistas.


Por otro lado, corría el peligro de limitarme a meter con calzador a muchos grupos que no conoce nadie, que seguramente suenen como el culo o que no llegaran a grabar nada, solo a hacerse la foto, simplemente porque iban vestidos de mamarrachos. Así que he sido bastante exhaustivo a la hora de meter grupos que yo conociera de verdad, que me gustasen a mí, pese a que su aspecto sea tirando a normal, y que de verdad pueda descubrir algo al lector casual no especializado en músicas ignotas; y en realidad, casi de cualquier banda existe alguna foto curiosa, colorida, en la que estén posando de una manera un poco estrafalaria. Y si no, creo que también daban color al conjunto, pese a que no todos son caricatos con un traje de gomaespuma gigante (solo la mitad o así...). Pero a la mayoría de grupos los he escuchado bastante, o mucho, por muy raros que parezcan, porque a eso dedicaba mi programa de radio musical, Reunión de Majorettes. Y he tenido que descartar a muchos de mis favoritos porque no "daban para cromo", claro.


Aparecen músicos de distintas geografías, también artistas españoles, casi a uno por página, porque estamos en España, y hay también mucho aquí sobre lo que reflexionar en cuanto a géneros minoritarios y actitudes abstrusas frente a la Industria. Pero me interesaba dar a conocer a grandes estrellas de discografías extrañas; por ejemplo, una banda pionera del garage femenino argentino de los sesenta, el gran ídolo del rock camboyano previo a la masacre de Pol Pot, un idol koreano que triunfa en la tele oriental disfrazado de cubo de Rubick, ese pequeño grupo de steampunk que se hacen pasar por autómatas victorianos, aquellas hermanas siamesas pigópagas británicas unidas por la cintura que cantaban como los ángeles... por poner ejemplos reales que tienen cromo. Cuanto más exótico y curioso, mejor.


Y también aparece el caso contrario; es decir, en lugar de bandas reales que se hacen pasar por personajes de ficción, también coexisten en este universo musical de los cromos, grupos de ficción. Esos personajes de dibujos animados, de peluche o que surgieron de una subtrama dentro de una telecomedia, que solo existen dentro de la ficción. Pero que, al fin y al cabo, grabaron música, y esa música se puede escuchar en la misma medida que la de un grupo con docenas de álbumes y que llenan estadios. Todos los protagonistas de los cromos de este álbum grabaron canciones, se pueden escuchar, y al álbum le puede acompañar un playlist de 200 canciones. Y lo haré en los próximos días.


La música es solo la combinación de sonido y silencio. Este ensayo en forma de juguete, pretende homenajear a la Música en su concepción más amplia, y ciscarse en la Industria Musical.

Y de paso, es un objeto interactivo. Ojalá pudiera ir vendiendo los cromos en sobres sueltos, y que la gente fuese a cambiarlos los domingos al Rastro o al Mercat de Sant Antoni, pero Libritos Jenkins no es precisamente Panini. Así que todos los cromos, obviamente, se venden de golpe, con el álbum. Pero en los cromos (como se ve en los ejemplos) no viene ninguna información, ni siquiera el nombre de cada grupo o solista. Esa información se irá descubriendo, en caso de desconocerla, al ir completando el álbum, al ir asociando los cromos con los músicos a partir de la numeración. Es una manera, creo yo, de generar cierta sensación de "anticipación", de sorpresa. Aunque, claro está, todo surge de la idea frugal de que los cromos molan.


Y no sé qué más decir. Solo me estoy enrollando con la intención de meter más cromos entre párrafo y párrafo, para que el improbable lector se haga una idea de qué va esto. Aunque prefiero no mostrar páginas reales del álbum, para que ese misterio acerca de los cromos, permanezca. Pero, claro, una vez completado el álbum, se convertirá en un ensayo legible.


Un objeto, por tanto, que gustará a niños y grandes, a hipsters flipados de la música insólita y lo cool, y a friquis flipados de los cromos y lo bizarro. Y a toda la humanidad.

Ya está a la venta. Lo están fabricando, y pasadas las Navidades empezará a ser enviado a todos los domicilios de los solicitantes, y empezaré a llevarlo a unas pocas tiendas, como siempre.


¡¡¡Cómpralo ya, que se agota enseguida!!!


miércoles, 19 de diciembre de 2018

CICLO: Teatro de la Ciencia Misteriosa 30000 (1)


Como me gusta actualizar la entrada del Ciclo Noche de Lobos, me motiva más que actualizar el propio blog, y me anima a ver más cine en casa en vez de estar por ahí delinquiendo, he empezado otro par de ciclos de pelis, de cara al año que viene. Creo que las películas que se emitían en el viejo Mistery Science Theatre 3000 (el original, al menos) me van a gustar, y he visto muy pocas. Pero esta vez no me he propuesto verlas en orden como aquellas, sino que iré metiendo aquí todo tipo de películas de videoclub cutre que vea, sobre todo de fantasía, ciencia-ficción y terror. Tengo el disco duro de la tele repleto de basura, tanto del MST3K como del Alucine, de Youtube y de por ahí, iré comentando cosas que veo en el canal Dark, que lea en viejos fanzines que estoy también desempolvando, y la dinámica es la misma: dejar constancia de lo que veo (básicamente, para acordarme de ellas), y puntuarlas subjetivamente en función de su calidad, su cantidad de sangre y las escenas subidas de tono, morbosas, etc., a imagen del Ciclo NdL. Igual que con aquél, es muy posible que esta idea la abandone repentinamente, no la actualice más que un par de veces, o la tenga en barbecho largas temporadas y de pronto vuelva a ponerme a escribir aquí. O que se me lleven los demonios y borre todos mis blogs, que es algo que también me planteo de vez en cuando, porque total, qué más da todo.

BATALLA MÁS ALLÁ DE LAS ESTRELLAS
["The green slime", Kinji Fukasaku, 1968]
Comienzo el ciclo homenaje al MST3K original con el que de hecho fue su episodio piloto, pero que nunca se llegó a emitir. Una película inencontrable en su día (hoy no), rodada en Japón pero con actores occidentales. La película me ha aburrido un montón pasada la primera media hora, pero luego lo comento; porque para inaugurar el post, quería hablar un poco del Mistery Science Theatre 3000. Logicamente, yo nunca había visto este programa ni sabía de su existencia antes de la llegada de Internet. Se estrenó el 24 de noviembre de 1989 (dos años antes de la muerte de Freddie Mercury; me acuerdo de esta fricada porque es el cumpleaños de mi hermano y aquel fue un año que recuerdo bien), en una cadena sindicada de Minneapolis, pero enseguida dio el salto al Comedy Channel, que el April's fools de 1991 pasó a llamarse Comedy Central, y hasta hoy. Como sea, me he encontrado muchísimas veces con este programa navegando por la red, buscando películas o información, hasta el punto de que me produce cierta nostalgia fake, de una época y una programación que no me corresponde. A mí me vuelve loco mirar la tele, y en España, creo, nunca hemos tenido programas de cine de género con un presentador disfrazado, un "horror host" tipo Vampira, Elvira, Zacherley, Ghoulardi, etc., que tanto hicieron por estos productos audiovisuales, y su relación con las revistas especializadas y los cómics (de hecho, el concepto se inspira en el "Guardián de la cripta" de la EC). Lo más parecido fueron las Historias para no dormir de Chicho, que se había empapado mucho en su infancia en América, supongo, de este tipo de tele; y que, qué demonios, lo copió directamente de Rod Serling, y éste de Hitchcock... Ah, también estaba Casimiro, pero él era el horror host de nuestras pesadillas, y siempre era igual. Hoy tengo el día tonto, que echo de menos hasta a Casimiro y Torrebruno. Sí que ha habido en España bastantes ciclos de películas de este estilo, claro (y sigue habiendo en los canales especializados; hasta en ¡Telemadrid! tienen costumbre de poner maratones de terror la noche de Halloween). Me acuerdo especialmente del ciclo Tromatízate de Canal 7... Pero el MST3K era una idea fabulosa: proyectar películas malas, telefilmes zetosos, celebrar la maravilla del cine de bajo presupuesto pero alto ingenio, y hacerlo en compañía de un presentador juvenil y dos robots, que se sientan a ver la peli y comentarla. A día de hoy no me interesa, y sus comentarios son un poco molestos, pero para el espectador adolescente, que seguía eso cada semana, debía de ser muy guay. De muchas de esas películas solo existen copias digitales (gratis, quicir), o al menos hace unos años era así, con los personajes del MST3K. Y no tuve más remedio que ver a menudo este programa, hace unos 10 años o 15; de ahí que sí sienta cierta nostalgia real, de mis propias sesiones ante la pantalla del ordenador en mi anterior apartamento. El creador del MST3K, Joel Hodgson, también ideó otro de los primeros programas de aquel Comedy Channel primitivo, que se llamaba The Higgins Boys and Gruber. Otro programa contenedor, en el que unos hosts desenfadados hacían pequeños sketches y presentaban episodios de Supercar o Clutch Cargo, sentados tranquilamente en la mesa de la cocina. Dios, qué maravilla, eso lo soñaba yo de joven. Siempre tuve en la cabeza crear un programa contenedor desde el que dar paso (...no yo, sino un profesional a mi elección...) a series, películas, video-mixtapes, trailers, videoclips, etc., y el escenario sería una cocina. Uno de los tres presentadores de aquel programa, por cierto, el que no era uno de los orondos hermanos Higgins, era Dave "Gruber" Allen. Ese entrañable cómico y actor americano que ha ido viendo crecer a toda la generación de cómicos norteamericana de las últimas décadas, con pequeños papeles en Freaks and geeks, Las chicas Gilmore, Love y un montón de pelis de esa troupe... Adoro a este tipo. Pero estoy divagando. Sigo creyendo en ver cine en televisión... pero no el que ponen, claro. La actualidad cultural me pone muy nervioso, pese a que muchas cosas obviamente me chiflan. Yo no siento mucha nostalgia de mi pasado, simplemente me gusta la tele antigua. Echo de menos estos programas de cine con fantasía que aquí nunca hubo. Así que por eso, quizá, me monto mis propios ciclos.
Como sea, y por fin aterrizando en esta película, lo cierto es que no he visto la versión del MST3K, sino una copia doblada en muy buena calidad. Y ya lo anunciaba al principio, que la cosa va flojeando. Como muchas de las que ponían, es una peli para todos los públicos y de mucho colorín, prácticamente es una aventura de los Thunderbirds, pero que hubiera molado mucho más con marionetas, en vez de con esos enanos disfrazados de monstruitos color caca. Los escenarios, los cohetes, los uniformes, la estación espacial, todo es estupendo, y al comienzo estaba completamente atrapado. Pero una vez que regresan del viaje espacial, con los babosos verdes, se hace un poco pesado y repetitivo. Lo mejor, sin duda, el tema de inicio, compuesto por un tipo (de nombre Charles Fox) que ni siquiera quería aparecer en los créditos como arreglista, dado el resultado final, que había trabajado para Johnny Carson y también compuso el tema de Vacaciones en el mar o Días felices. En todas las películas antiguas que veo en casa, siempre, tengo costumbre de pillar en algún momento el tablet, ir a IMDb y, aparte de repasar los créditos, leerme los "Trivia" de cada película. Siempre encuentro cosas interesantes. Por ejemplo, me entero de que hay cuatro medio-precuelas bastante mejores que ésta, del italiano Antonio Margheriti, y respecto al temazo de apertura alguien cuenta: «According to the label on the promotional 45 rpm single issued by MGM Records, the theme song for the movie was written by Sherry Gaden. Randy Nauert performed on The Green Slime Theme Song. Nauert said, "When I got back from India in 1968, our drummer, Richard Delvy was working for MGM and asked me to play sitar on this song. I can still play my part. Rick Lancelot (later with Skyoats and then Frank Zappa) is singing lead. Rob Edwards, who I'd played with since high school, is on guitar. The Theremin player is the same on the Beach Boys song Good Vibrations. (Electro-Theremin, played by Paul Tanner). It was a long stormy night. After the session I crashed my '63 Porsche at the bottom turn, heading West on Sunset Blvd. at UCLA and Marymount."».

INVADERS FROM THE DEEP
[David Elliott, John Kelly, David Lane, Desmond Saunders, 1981]
Aunque ya he dicho en la introducción que no tengo intención de seguir el orden de visionados del MST3K, ya tenía preparadas algunas de sus pelis para ver. Otras a priori no me interesan, como las toneladas de kaiju de quinta división o los telefilmes japoneses importados por Sandy Frank, que eran incluso un chiste recurrente en el doblaje del MST3K. Pero alguna más caerá, y recurriré de vez en cuando a los audiocomentarios vintage. Este fue el caso, porque las cosas de Gerry Anderson casi me da igual verlas en inglés, en sucadastellano o sin sonido. No es que Joel, Tom Servo, Crow y Misty sean precisamente Beavis y Butthead, pero algún comentario estaba gracioso, como cuando cantaban Smoke on the water durante las explosiones submarinas. Hacía tiempo que no me enfrentaba a la Supermarionation, y he pasado una tarde estupenda con esta peli, que no había visto, y que en realidad es un montaje a partir de escenas de la serie de aventuras subacuáticas protagonizada por los tripulantes del submarino Stingray, antes de que Anderson hiciera emerger a sus personajes y se los llevase al espacio como los Thunderbirds. Simpatiquísimo el diseño de los villanos (que casualmente, salen todos en la carátula), y en general muy refrescante historia dentro de una pecera.

BRAIN DAMAGE
[Frank Henenlotter, 1988]
Siguiendo con visionados cutres, me fui esta sobremesa al youtubideoclub a volver a alquilar esta, que me apetecía elegir un clásico. Me encanta esta pequeña historia, oscura pero cachondísima a la vez y que siempre funciona, ya sea como metáfora de algo o no. No recordaba que se le había dado un background histórico al pequeño villano, Aylmer, esa especie de espina dorsal o tórax alienígena o chorongo con ojos y boquita, que resulta que llevaba devorando cerebros y haciendo cabronadas desde el Imperio Romano. La escena de la felación mortal es buenísima, hombre... Hoy leí que parte del equipo se enfadó y partió peras por no rodar esa escena. También me he enterado hoy de que cuando va en el metro se cruza con Duane Bradley, el protagonista de "Basket case", que lleva a Belial a dar un paseo... O que a Aylmer, el "señor mojón", en la versión original lo dobla, sin haber sido acreditado, John Zacherley, mira por dónde, que le mencionaba hace un rato...

VIAJE AL PLANETA DE LAS MUJERES PREHISTÓRICAS
["Voyage to the Planet of Prehistoric Women (aka The gill women)", Peter Bogdanovich (as Derek Thomas), 1968]
Roger Corman tuvo el morrazo de comprar unas pocas películas rusas, doblarlas, añadirles algunas escenas rodadas a toda leche y estrenarlas como si fuese un producto nuevo. En este caso, el original se llamaba "El planeta de las tormentas" (Pavel Klushantsev, 1962), y mostraba un lanzamiento espacial y una exploración en Venus, en la que los dos tripulantes originales se perdían, y tenían que lanzar un segundo cohete a buscarles. La dirigió Peter Bogdanovich el mismo año que estrenó la tremenda y seminal "El héroe anda suelto" ("Targets"), probablemente la primera película del "nuevo terror" americano, que también era un trampantojo, ya que grabó a Boris Karloff en sus estertores y después lo introdujo en la historia con calzador; película que significó precisamente la muerte del terror clásico que representaba Karloff, en favor de un nuevo paradigma social y cinematográfico, encarnado por ese asesino en serie anónimo que se dedicaba a matar gente a tiros escondido en un autocine, sin ningún motivo ni explicación. Como sea, Bogdanovich aquí solo hizo el menjurje, él mismo dobló al narrador de la historia (uno de los dos primeros viajeros interplanetarios, que habla en primera persona) y añadió la trama de las mujeres venusinas del título. Concretamente, nueve rubias despampanantes lideradas por la rotunda Mamie Van Doren, que se limitan a estar a pie de playa tumbadas, desnudas de cintura para arriba pero con unas conchas sobre los pechos. El comienzo de la peli me gustó un montón y me absorbió por completo (pese a que la copia digital era cochambrosa, aunque parece que es que originalmente era así, con colores tan apagados que se ve en blanco y negro). El narrador cuenta lentamente cómo fueron los primeros pasos del lanzamiento del cohete a Venus, mientras se ven las evoluciones del equipo de ingenieros en la Tierra (se supone que son de la NASA, pero como originalmente las escenas eran rusas, hay una estrella roja por todas partes, mal disimulada en postproducción) y un montón de maquetas del lanzamiento, la nave volando en el espacio, etc. Cuando pierden contacto durante con los pilotos originales nada más llegar a Venus, sin pensárselo dos veces, en cuestión de cinco segundos, deciden lanzar el segundo cohete a buscarles. Es así que tenemos a cinco astronautas y un robot, muy chulo pero casi estático, buscándose en Venus y enfrentándose a mínimas amenazas con tentáculos (un par), gastándose bromas, paseando por un paisaje rocoso; y por otro lado, a las nueve venusinas cañón, cuyas tramas por supuesto nunca se juntan. La cosa se resuelve con mucha gracia. Como indicaba el título del film original ruso, el problema en aquel lugar es que hay enormes tormentas; así que los de Corman se inventaron que esas tormentas insoportables y mortales para los humanos eran producidas por las venusinas, airadas, tras rezarle a su dios, que resulta ser un pterodáctilo de goma al que habían matado los aventureros. Los astronautas se ven obligados a huir por la tormenta, tras dejar atrás al robot, que se ha jodido por la humedad. En el último minuto, el astronauta protagonista (el narrador) sube al cohete para escapar de milagro, pero ve de reojo a Mami Van Doren en la distancia, y por lo tanto se enamora locamente, y jura regresar; por su parte, las amazonas con conchas (y marca de bikini) se enfadan con esa deidad chuchurría que ha producido una tormenta mediocre, así que apedrean una estatua de pterodáctilo en mitad de la costa, a la que rendían pleitesía, y la sustituyen por la efigie de su nuevo dios: el robot inerte. Un pulp retro-futurista muy simpático, no excesivamente lento, y que perfectamente podría haber firmado Joseph Berna.

C.H.U.D. (CANÍBALES HUMANOIDES ULULANTES DEMONÍACOS)
["C.H.U.D.", Douglas Cheek, 1984]
Clásico del videoclub ochentero, que revisado ahora me ha parecido bastante flojo. Básicamente, el problema que le he encontrado a ésta, es el mismo del que adolece mucho de este cine de terror sobrenatural cuyo principal interés para el espectador es el despendole y el disfrute de las salpicaduras: que se toma demasiado en serio. Creo que eso es lo que diferenció a las películas más recordadas y revisitadas, aquellas que tenían escenas cachondas y un tono desenfadado, además de mostrar más litros de tomate y más metraje con monstritos de gomaespuma. Pasar a la historia por el genuino terror producido, con una historia como esta, creo que estaba bastante complicado, así que tal vez debían haber tirado más por el humor, porque de tan seria que es la cosa, acaba resultando incluso triste, con tanto vagabundo y tanto callejón humeante. Aunque tiene dos momentos que me hicieron reir a carcajadas: cuando la chica es atacada por los chuds en su apartamento, rompe todas las reglas de la "damisela en peligro" de este tipo de pelis, al ser ella misma la que se aísla tropezando con una silla y cortando de cuajo el cable del teléfono; y en la última escena, espóiler, cuando la furgoneta explota por los aires como en una de Bruckheimer, porque se le encalla una rueda en la alcantarilla... Supongo que eso también era un chiste, porque es buenísimo, y podría haber pasado en un episodio de Eagleheart o en una de los ZAZ. Pero el tono general hace sospechar que hasta eso iba en serio. La película es muy entretenida y la premisa está muy bien, con esa barriada asolada por monstruos asesinos bajo tierra, conviviendo con los homeless. Pero se desarrolla de forma extraña y desordenada a partir de ahí. El reparto es muy sorprendente, con jóvenes actores que luego veremos cientos de veces, y vista en retrospectiva quizá es eso lo que hace que el tono quede raro, porque uno está esperando risotadas todo el rato: los dos protagonistas, aunque son caras muy conocidas, pasaron a la historia por "Solo en casa", y entre otras caras conocidas aparecen Sam McMurray y John Goodman (en un pequeño e innecesario papelito), así que tal vez por eso es que se echen de menos más gags. No es una peli para la historia, pero sí tiene todo el regusto del buen cine videclub de la época, los monstruos molan muchísimo, y todo el rato en las alcantarillas se hace mucho menos pesado que en "El bar" de De la Iglesia...

AMERICAN SCARY
[John E. Hudgens, 2006]
Hablaba al principio de este post de los horror hosts, esas figuras tan propias de la cultura pop americana, que no tuvieron reflejo en la nuestra. Así que me fui a buscar algo más de información, y me encontré con este documental extraordinario, que repasa el papel de este tipo de personajes, como los que citaba unas líneas más arriba (Zacherle, Elvira, Vampira, etc.), y su influencia en todos los rincones de Estados Unidos, donde casi cada tele por cable local tenía su propio caricato disfrazado de Halloween para dar paso a las pelis malas, y "verlas" con el público, para que este se sintiera acompañado. Ya decía que a mí esto siempre me pareció maravillosoo, y que es una pena que aquí no lo hayamos tenido. No lo digo por imperialismo o norteamericanofilia, sino porque sí se exportó a otros géneros, como las franjas infantiles de la mañana (qué niño no se acuerda de esos personajes que le acompañaban y le presentaban los dibus que iban a ver), y porque de hecho me parece natural, y se sigue haciendo en El cine de la 2, o en los sucesivos programas de Garci, por ejemplo, que es lo mismo; pero que hubiera estado mejor si se centrasen en maratones de miedo, que en fin, esto tiene miles de fans, supongo. O al menos, lo hubiera tenido en su día, que ya el audiovisual no es lo que era, y la tele no la ve ni el gato. Pues en fin, que de este tipo de cosas va este docu, donde hablan también de esos programas contenedores infantiles, e incluso lo relacionan con toda naturalidad con la radio, porque efectivamente es lo mismo y con la misma pantomima a veces para presentar simples canciones. Y es un hermoso homenaje a aquellos personajes, los más famosos de todos y el papel que tuvieron los más desconocidos en sus respectivas teles. Muchísimos de ellos participan aquí, y algunos lo hacen disfrazados. Pero es que aparte de todos esos vampiros y vampiresas, barones misteriosos, mad doctors u hombres lobo con caretas, por aquí desfilan testimonios de docenas de estrellas hablando de este fenómeno, a saber: Tom Savini, Forry Ackerman, Neil Gaiman, Donald F. Glut, Len Wein, Phil Tippett, los responsables del canal de Youtube Creature Features, que se debe a este asunto, por supuesto el también citado más arriba Joel Hodgson, creador del MST3K, Zacherle, Ghoulardi o las mismísimas y provectas Maila Nurmi y Cassandra Peterson. Además, por supuesto, de presentadores de teles por cable contando anécdotas y numerosos críticos de tele o historiadores del género. Una gozada, a veolcidad de vértigo, y con paletadas de imágenes de archivo. A mí me gustaría muchísimo más Cuarto Milenio, que sí mantiene ese espíritu de la parsimonia, el tono susurrante, los decorados góticos y atestados de libros, calaveras y objetos misteriosos, si Iker lo presentara directamente con una bata o unos colmillos...

GREMLINS
[Joe Dante, 1984]
Esta mañana nada más levantar estaban dando "Gremlins" en el Plus. Faltan tres días para Nochebuena, hoy tengo comida de reencuentro con los amigos, y el gato estaba en la buhardilla a su rollo, tal vez recibiendo luz del sol por la claraboya, mojándose y multiplicándose por mitosis. Un momento tan bueno como cualquier otro para volver a verla con el desayuno. En una época en la que los monstruitos animatrónicos serían lo más en el cine, y siguen siéndolo para mucho cinéfago nostálgico, los gremlins representan la cima del género fantástico. Todo es absolutamente maravilloso en esta película, con un Joe Dante rendido a la magia de Spielberg, guión de Chris Columbus, Chris Wallas, Jerry Goldsmith, Dick Miller, Phoebe Cates, todo es perfecto. Mi sobrino de 5 años ha visto esta película doscientas veces, y la miré esta vez con sus ojos, y me sorprendió lo enormemente anti-navideña que es. Para empezar (aunque no tiene nada que ver, o tal vez sí), que se estrenase en agosto. O que a ningún personaje le guste la Navidad, salvo tal vez al padre inventor y un poco a Corey Feldman. Pero sobre todo, incluye ese discurso de Phoebe contando por qué odia la Navidad y cómo descubrió que Papá Noel no existe: cuando su padre murió al resbalar en la chimenea llevando regalos disfrazado del gordo de rojo. Otra de las cosas que siempre me vienen a la cabeza viéndola, es el origen de los gremlins: del cuento de Roald Dahl inspirado en la leyenda urbana de los aviadores de la IIGM que aseguraban ver a estos bichitos destruyendo los motores de los cazas (tal y como narraba el capítulo de Twilight zone, Nightmare at 20,000 feet, que fue remakeado por George Miller en "Twilight zone: The movie" —de 1983; y también en aquel episodio de Halloween de Los Simpsons, claro— en la que participaban los propios Dante y Spielberg). Y cómo tras los Gremlins hubo tal avanzadilla de criaturas cabronas (critters, ghoulies, hobgoblins, munchies, elves, beasties...), o cómo la carrera de Joe Dante siguió maravillando en adelante, pero tropezaba cada vez que se salía del fantástico para todos los públicos (mi favorita creo que es "Matinee", no me canso de verla; bueno no, "The 'burbs"... no sé). Me llamó mucho la atención que en la escena en la que uno de los gremlins joputas lanzan platos a la madre de Billy Peltzer en la cocina, se le pueden ver claramente las varillas de los brazos al muñeco. Quiero pensar que se dieron cuenta y lo dejaron así, para hacer felices a Jim Henson y Gerry Anderson. Viva el cine de efectos especiales artesanos y marionetas. Hay que ver "Gremlins" de vez en cuando. Aunque últimamente me he hecho muy, muy fan de los minions...

ROBOTS ASESINOS
["Chopping mall", Jim Wynorski, 1986]
En el canal Dark echaron esta original cutrez de Jim Wynorski, auténtico loco del cine palomitero salvaje de los ochenta. Va sobre cuatro parejas de adolescentes gamberretes (y bastante pijos) que se encierran en un centro comercial precisamente la misma noche que los responsables están renovando la seguridad privada, probando una nueva flota de robots de inteligencia artificial. Todo es un festival de persecuciones, muertes violentas, explosiones y tetas por los distintos departamentos del mall: unas escenas de cama en la sección de hogar, tiroteos llenos de salpicaduras en alimentación, caídas desde las plantas superiores sobre colchonetas en la sección de deportes... El robot resulta tan cómico y ridículo, que todo parece un episodio descartado de Búscate la vida. Los chavales estoy casi seguro de que no tenían ninguna formación actoral. Wynorski no puede evitar mostrar su mitomanía dejando pequeños papeles a Dick Miller, Paul Bartel y Mary Woronov. Y los efectos especiales son bastante churretosos, aunque inspirados (con cabezas humanas explotando incluidas, que se llevaban mucho aquel año). Aún así, el cine ha cambiado y se ha sofisticado tanto, que da gusto ver estos esfuerzos de artesanía al servicio de una historia simplona para entretener a los friquis.

GREMLINS 2: LA NUEVA GENERACIÓN
["Gremlins 2: The new batch", Joe Dante, 1990]
A años luz de la magia y el influjo de la original, esta secuela optó por la vía de la explotación sin mesura, la autoparodia y el disparate, cuando los gremlins multiplicados toman la ciudad de Nueva York y se pasan casi toda la película liando el caos descontroladamente en forma de sketches sueltos apelotonados uno tras otro. Una lástima. Con razón la había olvidado por completo, aunque estoy seguro de que mis padres me llevaron corriendo al cine a verla igual que la primera. La decepción debió ser morrocotuda. Resulta curioso sin embargo realizar una lectura con el paso del tiempo. Para empezar, por lo visionario que resulta el personaje de Daniel Clamp (John Glover), propietario del edificio domótico en el que sucede todo y dueño de la gigantesca empresa para la que ahora trabajan Bill y Kate, ya que se trata de una parodia de Donald Trump. Incluso se bromea con que sería "un gran presidente de EE.UU.", 27 años antes del desastre (sí, este tópico del Trump presidente lleva décadas siendo un chiste recurrente en la ficción USA, aquí y allá). Todo es una autoparodia, y una sucesión de cameos absurdos, no solo de artistas afines al cine de horror ochentero o el mundo de los dibujos animados que adoraba Dante, sino también a los horror hosts sobre los que tanto he cacareado líneas atrás (aparece un remedo del Al "Abuelo Munster" Lewis, en el personaje de "Fred Grampa", que homenajea los años de éste al frente de Super Scary Saturday en la TBS), al cine de acción de moda, hay cameos de Hulk Hogan, John "Gomez Addams" Astin, el crítico Leonard Maltin que puso a parir la primera parte (y que estos días he leído sobre él también, curiosamente, porque hizo unas declaraciones en las que considera a "Vinieron de dentro de..." la peor película de la historia, y casualmente la vi ayer mismo —pero me tocó contarlo en el post del Ciclo Noche de lobos—), y por supuesto cada dos minutos sale un gremlin haciendo cucamonas imitando una escena de cine famosa o diversificando la especie de manera exponencial, dando vida al gremlin con alas, el gremlin de hortalizas (o arcimboldiano), el gremlin Jerry Lewis (de nombre Duffy), el gremlin eléctrico, el gremlin de dibujos animados, el gremlin de Lego, el gremlin Rambo, la gremlitufina, etc. Aunque en conjunto, por sí sola, como divertimento pirotécnico inocente es entretenida y curiosa, a mí me ha dado un poco de pena y vergüenza ajena recordar esto.

WISHMASTER
[Robert Kurtzman, 1997]
La pillé en Dark TV. Clásico de esos del fondo del videoclub que nunca quise pillar por esa portada tan poco convincente, me ha sorprendido gratamente, aunque en la parte central tiene su buena dosis de sopor. Este comienzo de la saga cuenta cómo un coleccionista de estatuas antiguas (a la sazón, interpretado por un Robert Englund canoso y con foulard) adquiere un busto que pertenece a un djinn, esto es, una especie de demonio perteneciente a una realidad paralela, que concede deseos a la par que trae consigo una maldición. La primera escena (tras el acostumbrado flashback pre-créditos a tiempos remotos para explicar el origen del djinn) es muy simpática, cuando el pedrusco llega a EE.UU. en un barco, pero el currante que está manejando la grúa para bajarlo, está pedo, y se le cae encima de un ayudante de Englund. Al romperse parte del busto, otro operario roba discretamente la gema de fuego solar que estaba atrapada dentro, y ésta acaba en un pequeño local de subastas, para el que trabaja la protagonista principal, que se dedica a tasar joyas. Durante el estudio de la joya será cuando despierte el Wishmaster, ese mal bicho que concede deseos jodidos. De hecho, la gracia de la peli es que él quiere matar a todo dios y general el caos y la destrucción, pero necesita que sus víctimas expresen ese deseo. Así que muchos de ellos mueren de manera bastante tonta, a partir de frases hechas, como cuando un guardia que vigila el local de subastas le dice al Wishmaster en plan chulo que «tendrás que pasar a través de mí», con lo que le convierte en cristal y lo destroza, o cuando un tío muy salido está mirando el escote de una chavala y expresa su deseo de ver lo que hay dentro, lo que permite al malo convertir a la chica en una estatua de cristal, romperla y matar a diez o doce con sus pedazos rotos. En fin, una mezcla de brujería, humor involuntario y gore bastante bien hecho. Lo mejor es la orgía de sangre de la escena final, en una fiesta organizada por Englund, donde aparte de numerosas muertes creativas, las estatuas de la colección (guerreros de terracota, armaduras samurái y cosas así) cobran vida.

FROSTBITER: LEGEND OF THE WENDIGO
[Tom Chaney, 1995]
Cutrísima cinta de hillbilly horror, distribuida por la Troma, que dentro de que tiene un guión y unas actuaciones vomitivas (encabezadas por el no-actor Ron Asheton, guitarrista de los Stooges, que en esta peli se parece mucho, pero mucho a Carlos Latre), me entretuvo un montón y me hizo bastante gracia. Es una monster movie de cachondeo y mucho gore, ambientada en un bosque nevado, con escenas en exteriores y sobre todo dentro de una cabaña de madera bien maja. Los protagonistas son unos rednecks cazadores, que simplemente van por ahí pegando tiros y son atacados por un wendigo. En realidad, son atacados por un montón de elementos, sucediéndose casi a modo de sketches, entre ellos un critter de goma fatal hecho, un esqueleto humano (explotadísimo en tres escenas distintas, que se mueve en stop-motion a 1 fotograma por segundo), una bruja piruja endemoniada y el susodicho wendigo, que al principio le vemos solo una enorme mano de gomaespuma azul que bien podría pertenecer a Astrako, pero más adelante contemplaremos su ataque a una maqueta de la cabaña en más flamante stop-motion basura doméstico, digno de un Harryhausen ciego y borracho. Es realmente deplorable, nada tiene sentido y el caso era grabar escenas truculentas una detrás de otra para pasarlo bien, pero tiene encanto y muchísima imaginación a la hora de generar los efectos especiales, con un presupuesto inferior al suelto que llevo yo ahora en el bolsillo del pijama.

LA NOCHE DEL VIRGEN
[Roberto San Sebastián, 2016]
Aunque hace ya algún tiempo que vi esta, me la he encontrado aún por la programación habitual de Dark TV, y quería dejar constancia aquí de su existencia, más que nada por si lograra disuadir a algún posible espectador accidental. Esto es de lo más horrible que he visto en 2018. Un ejercicio de escatología gore extrema, en un intento por mostrar la mayor cantidad de bilis, caca, sangre y carne triturada por minuto, sin ninguna gracia, con un guión de dos líneas que se limita a que un pringado que sale a ligar a una fiesta de Nochevieja, es atraído por una loca asesina a su casa y se matan mutuamente, así como a los que se acercan. En realidad, los actores están bastante bien, considerando que algunas escenas se limitan a mostrarles gritando y blasfemando mientras se desangran durante largos minutos y minutos, una y otra vez lo mismo. Y supongo que la intención no era otra que escandalizar y homenajear los primeros brillantes disparates del joven Peter Jackson o algo. Una mierda como un piano, al menos muy consciente de serlo y alejada de todo el demás cine que se hace.

FELIZ NOCHEBUENA
["To all a good night", David Hess, 1980]
Horripilante slasher misógino ambientado el día de Navidad en un colegio de jovencitas, cuya única intención parece ser que era irlas desnudando a todas una por una para después matarlas, en la ducha, en un coito a escondidas con un joven visitante, rasgándose la ropa mientras huye, etc. Contra todo pronóstico, el asesino es un mindundi disfrazado de Papá Noel, quién lo iba a adivinar.


NAVIDADES NEGRAS
["Black Christmas", Bob Clark, 1974]
Aunque el argumento era más o menos lo mismo que la anterior, este clásico anti-navideño fue rodado en un caserón precioso, con mucha más paciencia, presupuesto, distintas subtramas y actores profesionales. Las despistadas señoritas (entre ellas Margot Kidder, qepd, en el papel de una rebelde y alcohólica malhablada) son asesinadas con mucha más clase, en lo que es más bien un drama salvaje setentero, con un criminal maníaco que las acosa mediante llamadas obscenas y pronto las irá eliminando con mucha más elegancia, ante el despiste generalizado que apunta a que el asesino es el guapo. Con escalofriantes escenas en primera persona subjetiva desde el punto de vista del misterioso y desquiciado asesino, realmente recomendable.

EL DÍA DE LA BESTIA
[Álex de la Iglesia, 1995]
El año que se estrenó "El día de la Bestia" yo estaba estudiando COU. Salía con una chica siniestra, guapísima, que era exactamente mi tipo. Creo recordar que era bastante feliz. No recuerdo bien si era ella, u otra chica de clase, quien tenía un familiar trabajando en una distribuidora de cine, o tal vez para la Academia; o por el motivo que fuera, pero resultó que me prestó una copia "no venal" en VHS de la película, semanas antes del estreno. Y también hubo un pase en la Filmoteca antes que en las salas comerciales. Así que cuando se estrenó oficialmente "El día de la Bestia", yo ya la había visto tres veces, dos en mi casa de contrabando con distintas personas, y otra en los Doré. El hype que había con esta peli entre los de mi generación era enorme, se hablaba de ella por todos lados, y yo compraba por entonces todas las revistas y fanzines, había visto "Mirindas asesinas""Acción mutante", las primeras cosas de Santiago Segura, en fin, todo. "El día de la Bestia" sigue siendo una de mis películas favoritas, es absolutamente perfecta, y todo transcurre a tres minutos de mi casa. No sé si me gustaría tanto en otras localizaciones o sin todos esos recuerdos asociados, supongo que sí, porque sigo siendo de esos a los que nos gusta de Álex hasta los andares. Esta Nochebuena la pasaron de madrugada en alguna cadena del Plus, así que volví a verla mucho, mucho tiempo después de la última vez. Y me sigue sobrecogiendo, emocionando y haciendo reir a carcajadas cuando tocaba. Soy así de simple, no le pido mucho más a una buena historia.
Por añadir alguna cosa, diré que, en los albores de 2018, todo eso del nacimiento del Anticristo en forma de nazis de mierda ansiosos de "limpiar Madrid" de pobres y migrantes, me hizo acordarme bastante de VOX. Supongo que se puede hacer alguna lectura política alegórica con la que está cayendo. Lo mismo se acaba el mundo de verdad con las próximas elecciones.
Ayer fue el día de Navidad de 2018, y aunque estoy pasándolas un poco putas, fue un día bonito, con la familia, mis hermanos y sobrinos y eso. Cuando volví a casa de nuevo, por la tarde noche, vi un par de películas más, porque no hago otra cosa que ver películas todo el tiempo con tal de no pensar. Bueno, en realidad sí estoy haciendo más cosas, estoy con un par de Libritos Jenkins, pero siempre cerca de la tele, es lo que toca. Sendas comediarrománticas, con Steve Carell/Juliette Binoche y Anna Faris/Chris Evans, me gustaron bastante pese a ser las dos malísimas de solemnidad. Pero la Navidad tiene esa magia.

SUCESOS EN LA CUARTA FASE
["Phase IV", Saul Bass, 1974]
Entre las primeras emisiones del MST3K estaba esta cinta de serie B, que yo he visto doblada de una versión digitalizada de VHS grabada de Calle13 (de cuando Calle13 emitía muchas películas, o el fascinante Cementerio TV, y no solo series malas descartadas por SyFy), que es la que circula por el P2P. Es una película muy curiosa, interesante, con mucho empaque y una trama que atrapa, pero un desarrollo parsimonioso y un tono un tanto lúgubre. Tiene cierta fama entre el fandom del cine fantástico, porque fue la única película dirigida por Saul Bass, el famosísimo artesano de los títulos de crédito clásicos. Como si quisiera decepcionar o al menos despistar a todos sus fans, los títulos de crédito son más sosos que los de Woody Allen pero en typo Courier, y ni siquiera tiene un screentitle convencional (es decir, el plano en el que aparece el título de la película sobreimpresionado; me fijo mucho en esto, porque los colecciono, hago pantallazos de los títulos de casi todas las películas, series y programas que veo, los colecciono y tengo más de 3.000 guardados en el disco duro y subidos poco a poco a mi cuenta de Facebook desde hace años). Al hilo de que la cinta se titula "Phase IV", se abre con unos segundos de ruido blanco con el rótulo sobreimpresionado de "Phase I", y en cada bloque va aumentando; es decir, que probablemente es la única peli de todas en la que el screentitle aparece entre el tercer y cuarto actos. Yendo a la peli en sí, es una historia postapocalíptica que cuenta cómo, tras un eclipse, un par de científicos han detectado que las costumbres biológicas de las hormigas han empezado a cambiar, y cómo esto se está extendiendo a las demás especies a partir de ahí. La primera media hora está repleta de microfotografía de hormigas haciendo movidas, luchando entre ellas, devorando mantis religiosas, comiéndose cosas en miniatura. Parece que a Bass le iba la entomología, además de la infografía, y quiso cebarse con esta especie de documental fantástico sobre las hormigas. Es realmente inquietante. Pronto, los científicos declaran en cuarentena toda una zona casi desértica, pero unos granjeros pasan de evacuar su hogar y son devorados por las hormigas, salvo la hija adolescente de la familia, que sobrevivirá escondiéndose en el búnker de la finca, será rescatada por los científicos y trabará amistad con el científico joven, con erótico resultado. La historia avanza entre los experimentos para tratar de salvar el mundo de la hecatome mutante, y la relación de la airada muchacha huérfana. Como digo, una historia curiosa, espesa y claustrofóbica, pero que definitivamente no pasó a la historia, y que resulta incluso inquietante asociarla con Saul Bass, que se dejó la piel entre los bichos y la bonita edición y fotografía, en su prueba de guerra lejos de las letras sobreimpresionadas.

B-ROLL. A VIDEO MIXTAPE
[LankyBastard, 2015]
En una pequeña pizarra Velleda que tengo en una pared en casa apunto la lista de la compra, y también algunos proyectos futuros. Uno de ellos es hacer mi propio video mixtape (← olvidé que le había dedicado una etiqueta en este blog al asunto). Soy muy fan de este infragénero audiovisual no-narrativo, que consiste en choricear sin permiso ni miramientos trozos de pelis (generalmente abusando del cine de género, gore, erótico, fantástico de países exóticos, etc.), videoclips, anuncios, videojuegos, cortos, tráilers y todo lo que se te ocurra, remezclarlo, editarlo con salero y montar un largometraje. Me pirra tanto el tema, que incluso le dediqué un fanzine entero, en el que entre otras cosas reseñaba varias docenas de ellos. Como desde hace poco tengo un disco duro de chorrocientos terabites conectado a la tele, me dio por hurgar entre mis cosas acumuladas y pasar allí unos cuantos, y de paso estuve buscando a ver si alguien había hecho alguno nuevo. Y me encontré con este "B-Roll. A video mixtape", bastante reciente y que no conocía. De hecho, el mismo tipo, en los últimos tres años ha hecho 4 entregas. Esta tarde me puse, en realidad, la segunda primero, y luego la primera, pero más o menos son del mismo estilo. Es una pieza estupenda, demasiado heredera de "Retard-O-Tron", practicamente una continuación, algo menos dinámica, y compuesta, de hecho, de algunos cortes ya editados robados de otros sitios (como la batería de gritos de scream queens o el famosísimo Safe for work XXX de Diesel Productions, que fusila tal cual menos los créditos, lo cual está un poco feo). El resto, casi todo son tráilers o escenas sacadas de recopilatorios de Something Weird Video, pero se valora el esfuerzo, hay mucho material que no conocía, cierta edición simpática, jugueteos con la banda sonora (creando una especie de videoclips bizarros de donde no los había) y mucha pasión por el género del plagiarismo audiovisual contingente. Y ya que esto no lo hace casi nadie, pues hay que valorarlo.


DEADPOOL 2
[David Leitch, 2018]
No soy muy fan del personaje de Deadpool. He leído bastantes de sus historias, y mi interés fue decayendo progresivamente. Apareció por primera vez en los estertores de la serie Nuevos Mutantes, justo antes de que se convirtiera en la X-Force de Rob Liefeld (con ayuda en los diálogos del gran Fabián Nicieza), y no era un personaje nada original, básicamente un tipo con traje de una sola pieza, como tantos otros, lleno de bolsillos por todas partes, uzis, katanas y de todo, al estilo Liefeld, tan influenciado por el cine de acción. Básicamente era una copia de Deathstroke de los Teen Titans de DC (hasta se apellida igual), con un toque de Sombra u Ojos de Serpiente de los G.I. Joe. Todo rojo, para disimular. No le quito mérito, ya pasó hace décadas la moda de poner a parir el estilo Liefeld, y además me parece que hacía unos tebeos perfectos para chavales de 14 años de los 90, y es un tío muy gracioso, interesante y carismático. Nicieza le escribió algunos primeros diálogos e historias que irían definiendo al personaje, esa característica de "mercenario bocazas", con pocos escrúpulos, sin miedo a morir (porque virtualmente, no puede, ya que tiene el factor mutante del Proyecto Arma-X) y diciendo muchas chorradas todo el tiempo en globos de texto de color amarillo. Más que nada, para diferenciarle del resto de creaciones de Liefeld de la época, que eran todas iguales por entonces. Empezó a protagonizar sus propias series limitadas sin parar, que salían como churros para los personajes secundarios al principio de la década de los naughtiesPersecución en círculos (1993), con dibujos del impecable Joe Madureira, sigue siendo una de mis obras favoritas de la época. Después vendrían otras tropecientas, y su propia serie escrita por Joe Kelly, y desde 1997 ha estado todos los meses en los kioskos de una manera u otra. Aproximadamente he seguido su carrera, aunque más en lecturas digitales que en papel, que lo abandoné a mitad de aquella cole. Como sea, con el tiempo Masacre se convirtió en el "Mortadelo" de Marvel. Ese lado más payaso y autoparódico que había hecho famosa a la Marvel en décadas olvidadas (con las cositas de Fred Hembeck, revistas como Crazy, la Merry Marvel Marching Society, Howard el Pato, What The--?!, los crossovers locos con personajes reales, etc.), parecían regresar de la mano de este charlatán pazguato y armado hasta los dientes. Cada vez más, cada vez más, los tebeos de Masacre eran una parodia, un tebeo de narizones dibujado al estilo Marvel, donde los personajes rompían la cuarta pared para hacer chistes, Wade viajaba al pasado y okupaba tebeos viejunos, se homenajeaban estilos ajenos, portadas, había historietas insólitas, todo tipo de géneros eran abordados y regurgitados... Pero esto hacía que las tramas en sí perdieran interés, que pocos personajes importantes pasasen por su serie, y que a mí me diera exactamente igual lo que le pasara al tío, ya que toda la gracia estaba en sus parrafadas, que rara vez eran graciosas en realidad, sino una ensalada de referencias a la cultura pop, como de un stand-up malo. En fin, sigo leyendo sus tebeos de vez en cuando, y cuando lo cogen artistas que molan se deja leer (como la etapa dibujada por Tony Moore, algunos arcos de los cómicos Posehn y Duggan, lo que acaba de empezar a hacer Skottie Young...), pero creo que hace lustros que no da más de sí. Los tebeos de Mortadelo están bien para ir al retrete, pero la estructura murió hace siglos. El caso es que en su adaptación al cine, lo han hecho extraordinariamente bien, y las pelis se parecen tanto al tebeo como las propias adaptaciones de Mortadelo y Filemón; es decir, que no son más que una chorrada, un divertimento, unos fuegos artificiales, la gente esperaba grandes maravillas pero es que el referente original es muy limitado... y todo da igual. Pero le han añadido grandes dosis de épica, y un (falso) dramatismo que hacen de la experiencia del visionado algo más complejo que leerse veinte años de tebeos. Creo que es de los pocos casos en los que la versión para el cine me interesa más que el tebeo. Ryan Reynolds ha resultado ser el Wade Wilson perfecto, por su carisma y su sudapollismo, y las pelis de Deadpool son un carrusel de tonterías de principio a fin, pero con grandes efectos especiales y cierta dosis de fanservice para viejo lector de tebeos Marvel. A medio camino entre una de Cheech y Chong o de Bill y Ted, pero revestida de épica Avenger. Como todo da igual, en esta entrega se ciscan en X-Force, y los matan en la primera escena (claro que también es más o menos lo que pasaba en los tebeos de X-Statix, el grupo que surgió de las cenizas de X-Force, y tal vez de ahí el guiño), sigue el cachondeo meta-lingüístico burlándose de la propia industria superheroica, y en fin, a chistecito por minuto y pequeños destellos brillantes de cine, aunque esto sea lo de menos.

HEREDEROS DE LA BESTIA
[Diego López, David Pizarro, 2016]
Ya decía hace unas líneas que "El día de la Bestia" fue un hito importante en mi educación sentimental. Descubrí este documental, una verdadera maravilla, imprescindible para todo fan, que comienza con la prehistoria de la peli ("Mama", "Mirindas asesinas", "Acción mutante"), y narra cómo de la platea de los festivales de terror surgió esta auténtica bestia que es Álex, con esta historia que cambiaría la industria del cine de género español para siempre. Para entonces Álex Angulo ya había muerto, así que tiene palabras emotivas para él, y Terele Pávez estaba a punto de hacerlo. Por lo demás, no falta ninguno de los protagonistas y bastante staff técnico, contando mil y una anécdotas del rodaje, de las influencias, de las consecuencias, y mostrando escenas del making of o recordando la crudeza y el mal rollo que cundió durante aquella epopeya cinematográfica. Entre las intimidades, por ejemplo que al tipo que hacía de "abuelo en pelotas" le pilló Nathalie Seseña masturbándose antes de rodar, que Santiago Segura en principio iba a hacer del vagabundo en llamas pero varios (Javier Bardem, Gabino Diego) rechazaron su papel y le tocó de rebote, o que Sancho Gracia se quedó fuera por imposiciones de la parte italiana de la producción (que impusieron a Armando De Razza) y desde entonces odia a Álex; y entre las grandezas, recuerda Wyoming que allí donde nace el Anticristo en la ficción acabaría plantándose la semilla del saqueo de CajaMadrid durante las décadas siguientes... Una delicia de documental.
Viéndolo, yo que me considero un "heredero" de la cinta, me acordé de una anécdota personal, una manía más bien, que adquirí inconscientemente después de verla, y que echo bastante de menos pero que ya no puedo retomar. Me explico. Allá por mediados de los 90, yo aún no vivía en Malasaña, pero solía ir bastante a menudo, y uno de mis sitios favoritos para visitar era el Museo de la Ciudad, o de Historia de Madrid, que está en pleno Tribunal, en el churrigueresco edificio del Real Hospicio de San Fernando. Aún lo visito de vez en cuando, para ver las preciosas maquetas de la ciudad o la exposición general, llena de recuerdos e imágenes del pasado de Madrid. El caso es que estuvo cerrado entre 2000 y 2010, y cuando reabrió cambió por completo. Pero yo lo visitaba, insisto, aparte de por el precioso diorama gigante de la ciudad, porque tras recorrer la pequeña exposición permanente, llena de cuadros, ornamentos y recuerdos  de la Villa, la visita iba avanzando cronológicamente en sus contenidos, para terminar en una sala en la que solo había un gigantesco lienzo contemporáneo: un cuadro hiperrealista que representaba un paisaje del Madrid de los noventa, con las Torres Kío a medias, llenas de andamios, en pleno proceso de construcción, durante una tormenta. Viendo el documental relacioné ambas cosas: todo lo que me genera dentro la película de De la Iglesia y mi impulso de visitar ese cuadro cada poco tiempo, así como llevar a todos mis amigos a ese pequeño museo para poder ver el cuadro, plantarme un rato delante de ese cuadro a mirarlo. Una de las últimas veces que estuve pregunté por el cuadro, y ningún bedel sabía nada concreto, salvo que seguramente estaría en los almacenes del edificio.

CUENTO DE NAVIDAD
[Paco Plaza, 2005]
Me parece que no había visto este telefilm del gran Paco Plaza, su aportación a las "Películas para no dormir" modernas que encargó (agárrate) Telecirco hace ya más de una década, recuperando el espíritu de las fábulas originales de Chicho de los 60; lo más parecido que hemos tenido aquí a The twilight zone. Recuerdo con mucho cariño la de Jaume Balagueró ("Para entrar a vivir", sobre una pareja que se muda a un piso endemoniado) y la de de Alex de la Iglesia ("La habitación del niño", un cuentito de terror a costa de la dichosa cámara del vigilabebés), y esta me sonaba. Es preciosa, una ambientación fabulosa y nada chirriante de los años ochenta, protagonizada por unos Goonies cabronías y malhablados (como en la vida real, vamos), obsesionados con una peli de zombis (protagonizada por Loquillo y Elsa Pataky), que se las tienen con una ladrona de bancos fugada vestida de Papá Noel. Las pelis de niños sin piedad ("Quién puede matar a un niño", "Los chicos del maíz", "El pueblo de los malditos""El buen hijo"...), si están bien hechas, siempre impresionan, y esta lo está. Me bajé mucho cine de "Navidad Mal" el otro día, para un artículo antinavideño muy largo que iba a hacer (ahora no tengo tiempo), y si no me las veo en estas fiestas, con la resaca de Yule se me quitarán las ganas.

THE WHORE CHURCH, VOL. 1
[The Vulture Brothers, 2012]
Le he dado mis dieses a este video mixtape que acabo de volver a ver, porque creo que es mi favorito. Una de mis cosas favoritas, de hecho. Cuando tengo apretones como los de estos días, que me da por mirar cine no narrativo de éste, "The whore church" está arriba en la lista. Y dentro de su género, yo creo que es inmejorable. Está repleto de porno duro e imágenes muy desagradables, no es para todos los públicos ni mucho menos, pero está montado de una manera tan magistral, y con tanto sentido del humor, que provoca carcajadas más que otra cosa (como el anuncio de Mystery date con las abriendo puertas en las que aparecen porno freaks). No me interesa nada el porno raro, ni tampoco la violencia real, odio cosas como "The ultimate hardgore splatter tape", "The sickest video on Earth" o la misma serie "Faces of death"; esta última al menos tiene un cierto valor histórico y como elemento vintage, pero no me interesan estas cosas. "The whore church" es una virguería, el montaje es impresionante, y el tratamiento que dan a esas imágenes extrañas y morbosas, el continuo diálogo de unas con las otras, desactivan su mensaje original y todo es una especie de brillante meme en movimiento a velocidad absurda. La principal pega, que dure 45 minutos en lugar de 45 meses.
Tengo cerca de 200 vmt's en un disco duro ahora mismo, tengo el VLC en modo "siempre visible" en una esquina, y tengo mucho que hacer atado a la silla giratoria todo este fin de semana, así que si nada se tuerce voy a dar buena cuenta de unos cuantos a continuación.

CRAZY DAVE TAPE 3
[Crazy Dave Tape Crew, 2007]
En la historia que yo mismo investigué y escribí sobre los "recopilatorios bizarros de hostias y variedades", me remontaba hasta los mismos orígenes del cine, con esas imágenes morbosas que grabaron los Lumière, Edison y sus primeros seguidores en cada respectiva filmografía de Occidente, empeñados en capturar para la posteridad electrocuciones de elefantes, ajusticiamiento de reos, peleas, operaciones a corazón abierto, atropellos, corridas de toros, etc., y pasaba por todos los infragéneros del cinema verité (mondo, ephemeral films, snuff movies, found footage, etc.). Pero si consideramos los video mixtapes como esos VHS recopilatorios de barbaridades con intención artística y estética televisiva, la historia de esta subcultura audiovisual concreta, tal y como la conocemos (unos pocos), comienza con Chris Gore y sus "Cathode fuck" (1986) y "TV sphincter" (1987). Pero fue David "Crazy Dave" Allen, ese marrano misterioso que aparece en sus propias cintas con una máscara de cerdo, quien probablemente aplicó primero el estilo de edición para la generación MTV, y los cientos de piezas brevísimas embutidas por minuto con el tono humorístico, que luego adoptarían las demás. Pero la trilogía de "Crazy Dave tape" es básicamente un recopilatorio de vertiginosas escenas porno hecha para sí mismo y unos colegas (como su primeriza "Sexual porno tape workout"), que se le fue de las manos y acabó convertida en obra de culto posmoderno para über-friquis. Casi todo en estas cintas es porno, porno convencional, porno freak y seres extraños haciendo cosas raras con sus genitales, salpicado por miles de piezas de cachondeo de otro tipo (sin prácticamente nada de sangre y violencia, ni siquiera de ficción, para variar, sino mucha sitcom y frases descontextualizadas de cine de género) para apuntillar y dialogar con los brevísimos clips de porno loco. Esta tercera entrega es la más dinámica y brillante, y la mezcla es pura orfebrería, como si lo hubiese remezclado todo Fatboy Slim o los Avalanches en vez de esta gente (parece que el Crazy Dave original ya no estaba implicado, sino tres fans suyos). Para los anales de este pionero del robo y triturado de escenas ajenas están también cintas tan inenarrables y no pornográficas como "Totally radical pause tape" (la única película hecha enteramente con foto fija), "Party tape", "Radical powers", "Let's get Turkish" o "Amazing video weirdness".

A VERY ARCADE HALLOWEEN (80s EDITION)
[The Arcade Castle, 2018]
Continuando con el visionado de video mixtapes y cosas raras que tengo por el ordenador, he estado mirando algunas recopilaciones bastante sosas, como un par de volúmenes llamados "80s mixtape meltdown" (2017), que se limitan a un zapping de teletienda y culebrones ochenteros al azar, sin ninguna gracia; perdí el interés también enseguida por "A state of eyelids" (2018), otro conglomerado de soserías, concursos y talk shows canadienses lento y farragoso, o un montón de compilaciones de temática halloweenesca de títulos bombásticos ("The Falloween CHUDtober mixtape spectacular", "Rocky Horror mixtape", "Halloween horror trailer trash", "Holidaise Malaise mix", "The phenomenal Halloween slaughter party massacre video mixtape") que debí descargar el otoño pasado, que con mayor ("Totally 80s late-night video mixtape. Sleepcore stream") o menor ("The best Halloween party video mashup") acierto me entretuvieron la comida y la sobremesa. Algunos simples baterías de tráilers, otros más elaborados y con muchísimos retales de piezas de toda procedencia, todos rendiciones a las figuras del horror host, el asesino cabrón del cine ochentero, los monstruos de la Universal y los cortos de animación de siempre. Algo más original me pareció el del epígrafe, ya que mezcla el concepto del miedo con el del retropíxel, todo repleto de imágenes nostálgicas de hace entre treinta y cuarenta años. También con un sencillo montaje a modo de zapping, como si miráramos episodios de una serie principale (con capítulos de la serie animada The Super Mario Bros. Super Show, de The legend of Zelda, otro del programa contenedor Video Power y otro de Saturday Supercade, curiosos proyectos televisivos de la edad dorada de la NES) salpicado de anuncios, sobre todo de videojuegos de terror (que parece que no, pero hubo un montón en los ochenta), y algún otro que no desentonaba nada de muñecos o juegos de mesa.

DOBBSPHILM SHORTFEST T1, 1-4
[Philo Drummond, 2018]
Continúo la celebración de este "día mundial del video-mixtape" que solo existe en mi cabeza, y me he topado con una página web entera, llamada OSI74 (donde OSI significa Outer Space International), con un aspecto muy interesante, y destinado a alojar collages de piezas ajenas de entre ½ y 2 horas de duración, en la forma habitual de documentos no narrativos, que ofrecen como alternativa a mirar la tele. Esta es su carta de presentación: «We’re thinking beyond standard television and learning from the great pioneers of UHF, Home Video, and Early Cable that we grew up with. We’re also taking a bit of inspiration from Drive-In theaters, Backyard movies, Community media, Film festivals, Comic books, “Mom-N-Pop” video stores, and The Space Race. Like it or not, this is the future of Cinema. We want you to be nostalgic about the future again.». Es exactamente el espíritu de todo esto, y esta gente lo está haciendo en serio. Cuelgan especiales con retales de dibujos animados antiguos, películas libres de derechos con su host correspondiente, mixtapes ajenos (como la estupenda serie "The hypnotic eye", material de Creature Features, Cinema Insomnia o Cult TV) y también programas y hasta series de ficción propias. Un canal de TV online en toda regla, pero que emite a la carta desde la web, con sus cosas colgadas en Vimeo. Muchos de los programas que aparecen en su parrilla son directamente contenedores de imagen ephemera. Nada de sexo y violencia, sino más bien pasión por la televisión añeja y la creación audiovisual. Creo que el concepto es más parecido al de una radio, con bloques separados y diferenciados que anuncian en el playlist de cada programa, más que al de otro tipo de mashups con imágenes a velocidad de vértigo. Concretamente, estos 4 primeros capítulos de esta serie nueva (todo esto es muy nuevo, por lo que estoy viendo) están llenos de anuncios y disclaimers de autocine, dibujos animados, escenas de Zontar, la cosa que llegó de Venus, de Everything is terrible, The hynotic eye, Negativland, de programas del cable como Puzzling evidence o Kaosmic Bobcat y material extrañísimo, como videoclips, animación de vanguardia y material propio, extraído de cintas underground como "DobbsFilm shorties" o "iGazm". Porque, no lo he dicho aún, este ciber-canal de TV es algo así como el medio audiovisual de expresión oficial de la Iglesia del SubGenio, que lleva ya algunas décadas gestando curioso material en forma de imágenes en movimiento, no solo literatura y música discordianas. Por eso las efigies de Bob y la simbología barata inextricable aparecen por todos lados. Y  Creo que seguiré explorando este universo extraño que se me ha abierto aquí, pero por Bob Dobbs, por el Monstruo Espagueti Volador y por la diosa Eris que este caos sub-supra-alfa-liminal audiovisual me ha abierto la conciencia y me voy a ver más cosas este finde.

DOBBSFILM SHORTIES
[Rev. Ivan Stang, varios, 2002]
Después de descubrir la web OSI74, estuve indagando algo más en el universo audiovisual creado alrededor de la Iglesia del SubGenio, y me hice una idea más amplia de qué va todo esto. Yo soy gran fan de Robert Anton Wilson, he leído unas cuantas cosas, he visto varios documentales, le dediqué uno de mis programas de radio musical al asunto, y prácticamente me puedo considerar un Papa del Discordianismo; es por eso que la Iglesia del SubGenio, una revisión posmoderna de las teorías de RAW surgida a finales de los 80, y con su propia mitología y activismo cibernético (he descubierto también que hay motivos para considerar que J. R. "Bob" Dobbs en persona podría estar detrás de la propagación de la creencia en la Tierra Plana... ¿por qué no?), siempre me han parecido algo menos. Una especie de parodia de la Iglesia Paródica por excelencia. Siempre me atrajo hasta cierto punto, y en su día, preparando algún programa de Reunión de Majorettes sobre sectas modernas, o tal vez el propio programa sobre Música Discordiana, descubrí algunos grupos musicales subgeniales. Estas subculturas pop siempre me han interesado mucho. Pero hasta ahora no me había acercado, decía, al audiovisual generado alrededor de esto. En OSI74 está la amplia respuesta, y en la propia web de la Iglesia se ofrecen muchos DVDs, en los que han ido recopilando las piezas dispersadas aquí o allá. Pero también está disponible practicamente todo en Vimeo y Youtube, gracias a los reverendos Philo Drummond e Ivan Stang, además de conciertos o "misas" y conferencias.
Escarbando un poco, descubro entre el pequeño movimiento cultural de estos creadores algunas obsesiones muy interesantes: el cine de monstruos de los 50, el stop-motion, la primitiva animación 3D, las grabaciones de protozoos (que en manos de los subgenios se convierten en peleas de monstruos o "porno entre bichos"), los videoclips locos y caóticos de los 90 (Mark Mothersbaugh, que ya de por sí implica muchísimas ramificaciones, parece bastante implicado con esto), o ese tipo de videoarte experimental plagiarista y mockumental (basado en el collage de material ajeno, algo directamente relacionado con el video mixtape con el que vuelvo a estar obsesionado estos días) del que ya hablaba en mi ensayo Homer-Visión: obras surrealistas a partir de "metraje encontrado" como "Tribulation 99: Alien anomalies under America" (1991) y "Spectres of the spectrum" (1999) de Craig Baldwin, Doug Wellman, Peter Flechette, Brett Morgen, Philippe Mora... Uno de los vídeos más famosos de la Iglesia (de los cientos que hay) fue el anuncio de reclutamiento, que llegó a emitirse en la MTV. Otra de las maravillas es "The day of the SubGenius". "Reproduction cycle in lower life forms under the rocks of Mars" es un loquísimo y fnord? uso de la claymation al servicio de la causa. Y así, hasta 30 piezas sueltas componen esta película, una de las muchas salidas de la mente de esta secta de risa. En mi ya gigantesca colección de video mixtapes y found footage le he tenido que hacer una categoría al cine subgenial, y seguiré mirándolo porque me recuerda mucho a pasar una tarde de los 90 mirando Locomotion o Liquid TV.

REMOTE CONTROL MAGIC: THE MOVIE
[Dante Fontana, 2012]
Encontré otro de los largometrajes a base de recortes de Everything Is Terrible! que no había visto, me lo puse esta mañana en el desayuno, y está muy bien. Tal y como se adivina por el título, tiene el formato de zapping, y es un viaje en el tiempo a una mañana o una sobremesa de los años setenta, por la tele americana. Un montaje estupendo, en el que las imágenes descontextualizadas dialogan entre sí con bastante gracia. Al estilo de aquel capítulo de Los Simpson en el que van a rodar en Springfield la peli del Hombre Radiactivo, y Homer está haciendo zapping por la tele y al pasar por los distintos canales se puede escuchar nítidamente un mensaje: «To-do-el-mun-do-es-tá-ha-blan-do-del-Hom-bre-Ra-diac-ti-vo»... Bueno, no tan bien hecho, pero sí está montado con muchísima gracia, y unas imágenes van anunciando las siguientes a partir de los diálogos de los vendedores de Teletienda, locutores o personajes de teleseries olvidadas. No sé por qué, pero me encanta mirar estas cosas.

SPIDER-MAN
["Supaidāman", Kōichi Takemoto, 1978]
Aún no estoy seguro de si esto que vi es la película del Spider-Man de la Toei, es decir, el telefilm especial que hicieron durante la emisión de la serie de tokusatsu original (entre los episodios 10 y 11) o es un montaje a partir de distintos episodios, porque el montaje es bastante lioso y además a lo largo de la peli va luchando con demasiados malos en pijama diferentes, algo más lógico al juntar refritos de distintos episodios, y que no tiene demasiado sentido al concebir una peli completa, con su inicio, nudo y desenlace. Parece que sí hay una trama principal, y unos "masillas" que aparecen en varios momentos (unos muy graciosos con una máscara de pato), pero no es en sí una historia demasiado épica y cerrada; de todas maneras, mi tele tuvo algún problema con la copia que estuve viendo (la versión "Cutrefilm" de Yulífero, que él lo tituló con mucho salero "Robot Warriors Tokyo Spiderman"), y no aparecían los subtítulos, así que me la tragué a pelo en japonés, y puedo que perdiera un poco el hilo... No me sorprendió el ritmo, ni los movimientos de cámara vertiginosos, ni que Spidey tenga un bruto mecánico gigante (Leopardon), o que se mueva por ahí lanzando una cuerda desde el brazalete, ni que no sea Peter Parker, claro, sino un chinorris motero que recibe los poderes del bueno, del guapo, del americano (la serie fue avalada por Stan Lee en persona, como es bien sabido), porque todo eso ya lo sabía. Pero en cualquier caso soy el fan número 1 mundial de Spider-Man, y por eso tenía muchas ganas de ver esta marcianada entera. Los efectos especiales son deliciosos, un carrusel de trucos de cámara, dobles, juegos con la perspectiva, lanzamiento de muñecos por el aire, hilos, cuerdas, subterfugios cutres de lucha libre para simular las peleas... Lo demás es bastante idiota todo. Pero cuando uno es fan, incluso al ver a este Spiderman tan cutre pero hecho con tanto mimo, siente un cosquilleo. Aunque la historia es un coñazo, los secundarios muy tontos, los villanos como de Cortylandia y que es como un episodio aleatorio de Power Rangers, no deja de ser un Spiderman suecado y, para mí, tiene su aquel. Sí, qué pasa, me lo pasé bien viéndolo.

THE FACULTY
[Robert Rodriguez, 1998]
Excepto por los efectos digitales, que se les ve el píxel a estas alturas de tal manera que parecen pelis de Abbott y Costello, me parece que el cine de terror de los noventa, especialemente el adscrito al entorno de Kevin Williamson, ha envejecido fenomenal. Me ha encantado recuperar esta fábula de invasión marciana disfrazada de slasher para adolescentes, desde el comienzo (con Offspring atronando mientras Robert "Terminator" Patrick dirige a mala hostia al equipo de football) hasta el final. El guión recoge pequeños guiños a todo el cine fantástico, desde el miedo atómico de los cincuenta hasta "Alien", pasando por "La noche de los muertos vivientes", "La invasión de los ultracuerpos", "Curso de 1999""El cabo del miedo", la saga de "Scream" y demás slashers contemporáneos o, por algún motivo, obvios y repetidos homenajes directos a la de "Terminator": no solo por la presencia del actor que hacía del T-1000 como catalizador de todo y personaje importante, sino porque el prota principal (estupendo y jovencísimo Elijah Wood, que fue escogido para inmortalizarse como Bilbo Bolsón por Jackson después de ver esta) se apellida Connor, y el profesor de ciencias, el hoy famosísimo cómico y presentador Jon Stewart, se llama Edward Furlong. Y en el último instante queda claro que todo es una "Revancha de los novatos". Los monstruos extraterrestres o el efecto de sus larvas en la piel, ya digo que han perdido muchísima fuerza con el desarrollo del CGI (aún así, la escena de Famke Janssen buscando su cabeza arrancada por el suelo y esta sobre unos tentáculos mutantes, aunque parezcan hechos con Spectrum), y molan mucho más cuando se ven efectos artesanos, como el plano del impresionante bicho madre muerto delante de Elijah. Pero por lo demás, me parece una historia genial, tal vez por no haber sido (aún) explotada en forma de secuelas horribles, y por lo gamberro de que los auténticos héroes sean la farlopa y su camello.

L'OEIL DU CYCLONE
[vvaa, 1991-1999]
Indagando no recuerdo bien dónde, y siguiendo con mi obsesión de estos días por los compendios de imágenes revueltas, barajadas y descontextualizadas, descubrí este programa de televisión del Canal+ francés de los años noventa, que no conocía. En aquellos tiempos, la vanguardia televisiva en cuanto a nuevas tendencias artísticas, experimentos de animación y lenguaje audiovisual estaba dominada por la MTV, el canal Locomotion y el Canal+, que ofrecían cócteles de imágenes fascinantes y series de animación mutante. Sin desmerecer cosas como el inasequible Metrópolis de La2, que nunca le he prestado mucha atención pero me lo he encontrado varias veces al hacer búsquedas sobre determinados autores. L'oeil du cyclone ("El ojo del huracán") fue un programa de videoarte que se emitía cada dos semanas en el viejo Canal+ francés, el original, y que creo que nunca llegó a España ni en nuestra franquicia ni en La2 ni en ninguna parte. Resulta que están todos sus programas liberados en Vimeo y en programas del P2P. Estos últimos días he estado viendo unos cuantos episodios, y ando fascinado con muchos de sus contenidos. Era un contenedor de todo eso que me encanta y que busco en los video mixtapes, ese deslumbre y seducción en lo que escupe la pantalla, sin más argumento ni coartada que la propia imagen en movimiento mostrando fantasías, sueños e historias mágicas para adultos. En L'oeil du cyclone estrenaron para el mercado francés los episodios seminales de Liquid TV. También hicieron piezas pseudo-documentales (más artísticas que informativas) sobre Ed Wood, la Troma, Spike Jones, los Residents, manga, anime, blaxploitation, videojuegos, cine mondo, tribus urbanas en Tokyo... Normalmente, estas piezas eran meros puzzles de imágenes con mensaje subliminal, como "Beauty foules", un collage que mezclaba escenas de manifestaciones políticas o eventos multitudinarios con rebaños de ovejas, protozoos sobre una preparación al microscopio o manadas de animales salvajes. "Accordeon forever" es otra simpática pieza artística que muestra este instrumento bizarro como vanguardia electrónica al incorporarlo en la música de rabiosa actualidad. "Bombay clips années 80" es un curioso viaje por los musicales de Bollywood añejos a ritmo trepidante para la generación MTV; "Femmes violentes en bikini" combina peleas de lucha libre femenina con escenas de cine de acción protagonizado por chicas malas; "Mondo trasho", revoltijo de cine de caníbales y amarillismo italiano de los 70; "Viva Apocalysa", extraña pieza sobre predicadores satánicos y culto a los cementerios... Stop-motion, cine caleidoscópico, psicodelia, nudies, animación violenta para adultos, punk, sectas, música outsider, escenas descontextualizadas de cine raro, prohibido e incomprendido y todo tipo de subculturas audiovisuales eran los ingredientes de este estupendo programa de documentales sin narrador ni mensaje alguno, a base de mera adición de metraje encontrado con intención artística y coartada psicotrónica, y con ese regusto de la tele bizarra de los noventa. Me tiene embelesado en estas primeras horas de 2019.

¿QUIÉN ESTÁ MATANDO A LOS MOÑECOS?
["The Happytime murders", Brian Jenson, 2018]
Esta tarde le quise dar una oportunidad a esta espantosa broma de mal gusto, al verla reivindicada en la lista de alguien bien documentado entre "lo mejor" de 2018 (en realidad, entre "lo más infravalorado"), y porque el hijo de Su Santidad Jim Henson no podía haber hecho una grosería sin más. Tal vez hubiera aquí una joya a descubrir, disfrazada de cine de cacaculopís para atraer a fumetas y disuadir a quejicas políticamente correctos, pero una joya de culto al fin y al cabo. Tal vez, solo tal vez, esto no era tan malo como parecía por los trailers y adelantos. La verdad es que no había leído ninguna crítica, ni positiva ni negativa, simplemente tenía miedo de pagar por ver esto. Y efectivamente, me ha parecido tan espantosa como me temía. Con un argumento de whodonnit similar al de "¿Quién engañó a Roger Rabbit?" pero con peluches en vez de dibus, no tiene ninguna gracia más allá de ver a los peluches diciento "tetas" y "puta", comprando porno o esnifando azúcares. Como animación real adulta, juega en una liga diferente que "Meet the Feebles", no tiene nada que ver con "Team America" ni con Crapston Village; esta especie de burdo "Colega, ¿dónde está mi muppet?", que como mucho puede competir con "Ted" o con la secuela X de "Black devil doll from Hell".


2ª PARTE