lunes, 31 de agosto de 2015

Comic-Book Guy fan de Dazzler en X-Men (y un tebeo inédito de Ian Gibson)

X-Men Unlimited fue una colección de Marvel Comics dedicada a narrar aventuras autoconclusivas, sin enjundia y fuera de la compleja continuidad de los tebeos principales de las colecciones de mutantes. En su número 32 (septiembre de 2001), y además solamente en su portada, la artista Jill Thompson decidió plasmar una escena en la que vemos a unos pocos fans haciendo cola, aparentemente, para comprar entradas para un concierto de Dazzler. Y además de adolescentes maquilladas como su ídolo, vemos también a los miembros de la Patrulla-X (de los 90s) Kitty Pryde (con su dragoncito Lockheed al hombro) y Júbilo, y a su lado a un friqui de tomo y lomo, con sobrepeso, tebeos, coleta, una camiseta que dice "Worst t-shirt ever"... Todo indica, sin duda alguna, que Thompson quería hacer referencia al tendero de La Mazmorra del Androide (Y tienda de cromos de béisbol), Jeff Albertson alias Comic Book Guy.

Dazzler es un superhéroe muy curioso y bizarro dentro de la fauna del cómic, ya que, en su origen, en 1980, fue una creación destinada a trascender las páginas del cómic para popularizar al personaje como una cantante del mundo real, y hacerse millonarios a costa de vender discos y muñecas a los adolescentes ochenteros. De hecho, su existencia se debe a un acuerdo inicial entre los jefazos de Marvel y la discográfica Casablanca Records, la exitosa compañía de música disco que en los 70s copó el mercado con discos de Donna Summer, Village People o Giorgio Moroder, y en los últimos años repitió jugada con bandas como Scissor Sisters y que también trató de lanzar como cantante (en una jugada de mercadotecnia similar a la que pretendió con Dazzler) a la actriz Lindsay Lohan. A imagen de otros experimentos similares, como G.I. Joe, Transformers o los tebeos de Archie (en cuya concepción, que se ha perpetuado muchísimo en el mundo del cómic, estaba la idea de lanzarlos como muñecos y en el caso de The Archies como grupo de música real), se pretendía que una actriz y cantante apoyara la existencia de este superhéroe/cantante de la ficción, con los absurdos poderes de generar luces de colores, lo que ayudaría mucho en sus actuaciones. La idea de una Dazzler de carne y hueso que trascendiera al superhéroe de papel, en este caso nunca sucedió. En los tebeos, Dazzler (la joven de nombre real Alison Blaire), siempre ha llevado una doble vida como popular cantante del universo Marvel, y tiene detrás una trayectoria muy extensa con varias colecciones propias y numerosas apariciones en las series más populares de los superhéroes de Marvel.

Al margen de esta curiosa historia, el nº 32 de X-Men Unlimited es también un ejemplar único en los tebeos de Marvel, ya que entre sus 3 historietas breves contiene la única colaboración del dibujante Ian Gibson en la empresa americana. El británico Ian Gibson es uno de mis dibujantes favoritos de todos los tiempos, y prácticamente toda su carrera la ha desarrollado en los tebeos ingleses, dentro de la revista de ciencia-ficción 2000AD, dibujando cientos de páginas de sus principales personajes, como el famosísimo Juez Dredd o Robo-Hunter (en otro blog que tengo he estado recientemente hablando muchísimo sobre los tebeos de Robo-Hunter y el trabajo de Gibson). A continuación, como curiosidad, extraigo las 12 páginas del único tebeo de Marvel dibujado por Ian Gibson en su carrera, inédito en España (y en su versión original en inglés); donde, por desgracia, no sale ningún mutante conocido, sino que lo protagonizan los Star-Jammers, unos singulares piratas espaciales liderados por el padre de Cíclope, que aparecieron bastante en la etapa de Chris Claremont al frente de la franquicia en los 80s.


jueves, 27 de agosto de 2015

"Eternal sunshine of the spotless mind" (Michel Gondry, 2004)

Una de las películas más extrañas y olvidadas de la filmografía de Jim Carrey es "El número 23". Mi recuerdo de esta peli es muy vago, así que tenía ganas de volver a verla, y más ahora que estoy cada vez más sumido en una aparentemente interminable espiral de conspiranoia y discordianismo. Encontré un e-Link que parecía decente, y lo puse a descargar. Tardó casi 4 días en llegar a mi bandeja de entrada, y esta sobremesa me dispuse a verla. A los pocos segundos, descubrí que me la habían colado. Algún desalmado bromista, en lugar de embutir dentro de la carcasa de "El número 23" una de porno gonzo entre transexuales enanos sin brazos, como está mandado, me había colado "Eternal hipster of the spotless hype", este gran éxito del cine increíblemente posmo.

Han pasado 11 años desde que la vi por primera vez, al parecer. A qué hostia va el tiempo. Cuando la vi estaba enamorado como una abubilla de Disney. De hecho, sigue siendo una de las películas favoritas de la mujer de la que por entonces estaba enamorado. Actualmente, estoy tratando de no sentir nada en ningún momento. Como un maestro asceta, duermo en una cama de clavos y tengo brasas candentes por la casa, por la que camino descalzo con la mente en blanco. He dejado mi trabajo, he dejado el alcohol, he dejado de salir de noche, he dejado de enamorarme, he dejado de drogarme y he empezando a llevar, más o menos, la misma rutina que llevan las personas de 90 años o los muertos. Y volver a ver esta sandez no me ha sentado muy bien. Esta tarde, mientras la veía, deseaba que Jim Carrey hubiera sido borrado de la película, y en su lugar estuviera siendo protagonizada por Ashton Kutcher, por el marica de Aída o por alguien así, bastante despreciable, porque quiero que mi recuerdo de mi relación con Jim Carrey permanezca intacto, como si esta mamarrachada, el equivalente cinematográfico a una tienda de cupcakes vintage en Malasaña, con una paleta de colores similar a la de una radiografía sobre una meada en la nieve, nunca hubiera existido.

miércoles, 26 de agosto de 2015

Mike Lawrence - Lisa's brother's friend, fall in love... agian!

Hoy traigo otro fancómic hecho por un dibujante amateur, llamado Mike D. Larence, un aficionado británico que decidió "plagiar" el estilo de Matt Groening y sus personajes, para practicar su estilo, supongo, y poner a prueba su capacidad narrativa. El resultado es un tebeo de los Simpsons apócrifo, bien hecho, en inglés, que recupera algunas tramas viejas de la serie (principalmente, la de la novia de Milhouse), y que incorpora unos cuantos personajes nuevos simpsonizados, y algunos otros elementos de la cultura pop (sale Garfield, los Transformers, George W. Bush...).

El resultado es un poco estático, pero resultón, y el guión es bastante entretenido. Personalmente me encantan estos experimentos hechos con tanta pasión, que pasan por ser episodios alternativos, fan-fiction pura y dura.

Desgraciadamente, el autor, hasta donde yo sé, nunca hizo una portada para el cómic. Pero este pedazo de titán tuvo la paciencia y la entrega suficientes para acabar la historieta completa (hay por ahí mucho fan-cómic muy interesante, pero que queda abandonado al cabo de tres o cuatro páginas). Y antención, porque es una hisotieta de SETENTA Y UNA PÁGINAS!!

Así que esta vez he decidido no colgar aquí las imágenes enteras, porque iba a perder toda la mañana, y os animo a que vayáis a leerlo completo en su blog o en su Deviantart. O, si lo preferís, podéis descargar la versión en .cbr que he armado yo mismo para añadir a mi simpsonteca virtual privada. Podéis descargarlo AQUÍ (14,6Mb).

"Recuérdame que te odie" (Álex de la Iglesia, 2014)

Resulta innecesario decir que Álex de la Iglesia es un tesoro cultural, el director de cine español más interesante, coherente y valiente. Álex hace alguna de las mejores películas de acción norteamericanas posibles, pero además las ambienta casi siempre en Madrid, al lado de mi casa, y no deja de lado los referentes de la España Negra y Mágica y la idiosincrasia carpetovetónica, lo cual se agradece y estimula doblemente. A mí me gusta, muchísimo, todo lo que ha hecho, incluidos sus productos más denostados, como Plutón BRB Nero, "Perdita Durango", "La chispa de la vida" o "Muertos de risa", todos estos me gustan una barbaridad (esta última concretamente está seguro en mi top-5 de cine español, a pesar de su mala crítica), de Álex de la Iglesia me gustan hasta los andares. En su día cayó en mis manos su primera novela, "Payasos en la lavadora", otra epopeya de acción, misterio, personajes caricaturescos, mensajes ocultos a la vista de todos y eslóganes poderosos, una "película" esta vez ambientada en un Aste Nagusia tremebundo y salvaje. Sin embargo, su nueva novela me ha dejado frío e indiferente. Es entretenida, está bien escrita y contiene suficientes elementos para atraparte, con una trama ambientada entre el Madrid canalla, el Madrid histórico de las bibliotecas arcanas y un Disneyland París de la mente cochambroso, con sus habituales personajes decadentes (en este caso, un editor freak inspirado en los titanes que sacaron adelante la industria del cómic underground español durante los 80s, una desaparecida estrella del tebeo de esa época en baja forma, prostitutas, agentes secretos, abogados terminales, borrachos), los habituales "objetos de poder" que eslabonan sus historias (en este caso, un llavero de Mickey Mouse mordisqueado, un grabado de Durero lleno de misterio, tebeos viejos y juegos de rol), la nostalgia de que adolece mi generación, persecuciones, peleas, intrigas... Una novela negra de hombres en plena crisis de la madurez, a medio camino entre las primeras novelas de Pérez-Reverte y la del Cruasán, que me decepcionó principalmente porque todo transcurre absolutamente como te lo esperas. Como una novela que ya has leído tres veces antes, y sabes exactamente cada una de las cosas que van a pasar. Y tan repleta de referencias y descripciones en los soliloquios del protagonista y narrador, casi como una colección de ensayos dentro de la novela, que interrumpen un poco la trama. Entretenida, sin más. La estuve leyendo durante dos mañanas ociosas sentado en una de las mesas de un parque palaciego al lado de la Almudena, mirando a las transeúntas, escuchando a los pájaros, enfrentándome al infernal agosto, en mi nuevo lugar feliz, y así se me hizo así más llevadera.

"Judge Dredd: The body shop" (Pieter J. Van Es, 1992) / "Judge Dredd: Superfiends" (Enol Junquera, 2014)

A estas alturas, resulta inconcebible que el riquísimo universo de ciencia-ficción generado por la revista 2000ad, con esos cientos de personajes interesantes y potentes, apenas se haya visto reflejado en el cine, tan acostumbrado al saqueo de la creatividad ajena. Es probable que sea mejor así, ya que generalmente (excepción hecha de buena parte de la explotación endogámica de Marvel Studios en los últimos años) las traslaciones del papel al cine decepcionan hasta al aficionado menos exigente. Sobre todo durante el siglo pasado, cuando adaptar un tebeo era sinónimo de destruir por completo la esencia del mismo, o bien (en el mejor de los casos) pergeñar una pieza de serie Z inocua y exótica. Hay muchísimos ejemplos de este tipo de adaptaciones en los 80s, 90s y 00s, varios cientos si escudriñamos detenidamente, y personalmente solo salvaría de la quema, de todo el audiovisual, los batmanes de Tim Burton, "Tank girl" (una debilidad personal), "La máscara", "Punisher: War zone", los "Spider-Man" de Sam Raimi (me emocioné como un preadolescente la primera vez que vi a Spidey volar sobre Manhattan y los defenderé siempre, de forma irracional y apelando a la sendibilidad) y los "Superman" de Christopher Reeve (que consiguieron algo similar en mi verdadera preadolescencia). Siempre digo que es en la animación donde se encuentran cosas más decentes, Spider-Man, X-Men, y Batman de 1992 (hasta la fecha, la culminación del asunto), o los largometrajes de "Gen13" y "G.I. Joe". Y poco más, a bote pronto. Casi habría que remontarse a los seriales de los 40s, 50s y 60s para encontrar verdadera pasión y entretenimiento pijamero supino.

Pero volviendo a 2000ad, resulta extraño que de tan voluminosa producción, apenas se haya adaptado un par de veces a su buque insignia, el Juez Dredd. En 1995 de forma mediocre (aunque creo que el guión era verdaderamente fiel a las historietas, y que el problema tampoco estaba en el papel de Stallone) y por fin en 2012 con una obra maestra. Para ver a Rogue Trooper en movimiento, por ejemplo, tenemos que acudir a la fanfiction o a las escenas cinemáticas de los videojuegos, donde encontramos adaptaciones decentes y estimulantes. Y en el caso de Dredd, hubo una películita hecha por aficionados, en 1992, que permanece del altar mental de todos los aficionados, por lo valiente y curiosa. Aunque, vista ahora, resulta tan salchichera y fallida como entrañable. Porque "Judge Dredd: The body shop" no fue solo un divertimento entusiasta amateur de unos fans, con poquísimos medios y producción (el traje de Dredd, sin ir más lejos, es uno de los peores cosplays posibles del personaje), sino de unos fans realmente jóvenes. El resultado es una aventurita desenfocada que recuerda a los primeros experimentos de la Troma. Sin embargo, otros fans decidieron el año pasado darle otra oportunidad al personaje en movimiento, esta vez, utilizando técnicas de animación. "Judge Dredd: Superfiends" fue una web-serie de 6 episodios, montada en una peliculita de media hora mucho más interesante para el aficionado medio. Aquí tenemos a un Dredd en estado puro, todo mandíbula y mala hostia, envuelto en una trama que conjuga elementos y personajes de todas sus historietas clásicas: asistimos a fragmentos de la historia de Rico Dredd (el hermano malo de Joe Dredd), del Juez Muerte, de los mutantes de la Tierra Maldita, de Fink Angel, la Juez Hershey o Mean Machine, todos juntos y revueltos en una historia novedosa y entretenida. Destaca el uso de animación artesanal en flash de los personajes, de diseño desgarbado y punk, mezclada con el asombro de la ejecución realista y 3-D de los fondos, que en algunas escenas quitan el hipo.

"Rock 'n roll nerd. The Tim Minchin story" (Rhian Skirving, 2008)

Desconocía por completo la figura de Tim Minchin, una de las grandes nuevas figuras de la comedia musical. Oriundo de Melbourne, este estupendo documental recogió en crudo y en directo cómo fue la transformación de esta frustrada y acomplejada estrella del glam que, mantenido por su chica de toda la vida, vive empeñado en triunfar en grandes estadios narrando su lamentable biografía a través de sus composiciones pop para piano de cachondeo. La crónica recoge exactamente el momento en el que decidió maquillarse, peinarse y perder algo de peso, en su empeño por transformar su imagen de apocado buen chaval de barrio en la de una auténtica estrella. Y pronto, un par de grandes actuaciones en su ciudad local, le abren las puertas del Fringe de Edimburgo y de ahí, en un par de semanas, le convierten en una de las grandes figuras mundiales de la música para interpretar en teatros y la comedia intelectual. Con una voz y un talento próximos al de Ben Folds, y unas armonías y poses muy deudoras del espíritu de Freddie Mercury, este pianista/cantautor bufo actualmente consolidado arrasa en todas sus actuaciones mundiales, y recoge premios por su trabajo o sus composiciones para bandas sonoras. No solo resulta interesante por conocer al personaje, sino por documentar oportunamente el auge del perfecto desconocido que lloriquea en casa porque nadie le entiende, a la primerísima línea de la (merecida) fama internacional.

martes, 25 de agosto de 2015

Parodias y referencias (86)

Parodia diáfana de un tebeo clásico infantil muy popular en EEUU de los años 50 y 60. En una línea similar a otras exitosas creaciones de los populares tebeos de Harvey Comics, como Richie Rich y el fantasmita Casper, Guillermo el travieso (de Standard Comics) o su respuesta femenina (y no de Harvey, sino de Dell Comics) La Pequeña Lulú, todos ellos parodiados varias veces por los Simpsons, Hot Stuff the Little Devil era un pequeño diablillo cabezón creado por Warren Kremer que siempre se metía en líos y travesuras tratando de malmeter a los niños, y que se transformó con el tiempo en un símbolo comercial de varias marcas (de tacos o de pilas). También se dejó ver en el episodio 25º de la Casa-árbol del terror, en la serie de televisión.

En el caso que nos ocupa hoy, la portada de Bart Simpson Comics nº 19, subtitulado de hecho "Little Devil", homenajeaba el número 1 de la siere primigenia del diablillo, Hot Stuff the Little Devil, de 1957.

"Los Smospisn" de John Cullen (Nellucnhoj)

John Cullen, dibujante aficionado, tiene una página periódica de cómic autobiográfico (o lo que se conoce como slice of life), en la que de vez en cuando cuelga experimentos, como estas 3 páginas paródicas de los Simpsons. Los llame The Smipnoss, The Simspons, The Smisnops, The Ssipmons, The Sismonps o The Spinmoss, está claro de dónde ha sacado la inspiración. ¡Precioso!

Su web.

Su FB.

lunes, 24 de agosto de 2015

ShadowBart & HomerHawk

Los lunes son el día reservado para los guiños a los Simpson escondidos en tebeos serios y comic-books de superhéroes norteamericanos. En este caso, el homenaje no está demasiado escondido... Se trata de una versión simpsonizada de Shadowhawk (y su compañero eventual, Hawk's Shadow), personaje creado por Jim Valentino en los comienzos de Image, esa editorial que nació a primeros de los 90 a partir de la reunión de un buen montón de los dibujantes favoritos de los fans, que huyeron de Marvel en busca de mejores condiciones editoriales; una historia de sobra conocida por todos los aficionados al tebeo norteamericano. Jim Valentino es, además de dibujante (famoso por su personaje paródico Normalman de los 80, y por su versión de los hoy famosísimos Guardianes de la Galaxia en la Marvel de los 80) y propietario total de Shadowhawk, vice-presidente actual de la compañía Image. Este pin-up tan simpático se incluía en Shadowhawk #16 (1995). A continuación tenemos la página previa del pin-up (entintado por Chance Wolf), y la portada de dicho cómic:

domingo, 23 de agosto de 2015

Da Suisa (2013)

Como fanático obsesivo de los Simpson, con la intención de ampliar conocimientos, tal vez diversificar el discurso, no sé, por completismo patológico tal vez, decidí someterme a una de sus manifestaciones más perversas: la versión suecada por Venga Monjas hace algunos años, en forma de una webserie que llamaron Da Suisa. Yo me enteré por casualidad hace poco de que esto existía, y me había mantenido al margen, por higiene mental, porque las cosas que hacen Venga Monjas (que alguna vez vi sin querer al pinchar sobre algún enlace) me producen vergüenza ajena, y porque me caían muy mal. Vi en directo una vez a Miguel Noguera, y no me hizo gracia ni una sola palabra de lo que dijo, ni me interesa nada de lo que escribe o hace. No soy su público, y no pasa nada, cada uno por su lado, y todo está bien. La vida sigue. Pero ahora he visto aquí a Noguera actuando, o haciendo eso que sea que no hace en sus shows, y me ha dado un poco de pena. Todo esto me ha dado muy mal rollo, y me ha dejado mal sabor de boca. He estado pensando en la crisis de valores que nos asola, en el nivel educativo de este país, en la tasa de suicidios, en el daño que hicieron Philo Farnsworth, Baird, Tesla, Marconi y Lazarov a la sociedad. Creo que no voy a volver a ver jamás un episodio de los Simpson, ni un video de Youtube, ni voy a pinchar un enlace nunca jamás, porque no quiero volver a experimentar esta sensación tan dolorosa en mi estómago. Después de ver Da Suisa, solo tengo ganas de esconderme en mi habitación, y llorar. Supongo que el problema soy yo, que no contemporizo, me faltan referentes, juicio o madurez cultural para poder sublimar mis prejuicios y sumergirme abiertamente en el maravilloso mundo de diversión y carcajadas descontroladas que se esconde en algún lugar de esta Nueva Risa del siglo XXI que representan y defienden los Venga Monjas, este sofisticado post-humor para paladares exquisitos que, por el momento, sigue sin hacerme post-puta post-gracia, y sigue pareciéndome la exhibición de la post-incapacidad absoluta y falta de post-talento de unos tipos post-mediocres con necesidad de llamar la atención. Estos nuevos valores de la cultura del entretenimiento, que cuando escriben en ensayos colectivos que he leído, o participan en los sesudos reportajes sobre los límites del humor que emiten de vez en cuando en Canal+, presumen de haber absorbido y heredado años y años de sumisión a lo más selecto del sketch audiovisual mundial (SLA, Seinfeld, Faemino y Cansado, Monty Python, Peter Capusotto o Larry David son sus referentes), en algún momento decidieron que podrían triunfar en el mundo del humor porque eran los más chisposos de su escalera. Disfrazan de falta de medios y cutrerío su falta de imaginación, suplen su falta de ideas copiando tramas clásicos de los Simpson e imitando lastimosamente a La hora chanante (aquella primera anomalía del audiovisual humorístico español que demostró que sí se puede, y cuyos responsables sí han demostrado que tenían mucho talento y mucha gracia), este grupo de sujetos totalmente anodinos haciendo el ridículo y dándolo todo con tal de epatar, que les hagan casito y exhibir su falta de complejos (como una tronista analfabeta o un parado de larga duración concursando en el Gran Prix), confiando en que eso, y el tirón de la serie de Matt Groening, les garantice unos cuantos likes en Youtube y probablemente el salto al trabajo de sus sueños; y si eso falla, dicen "polla" muchas veces o se ríen entre dientes, demostrando lo bien que se lo pasan, lo enrollados, incorrectos, transgresores y subversivos que son. Es que pasan de todo, qué tíos. Igual que las estrellas del rock del siglo XX destruían sus instrumentos o se limitaban a sentarse en el escenario a pincharse heroína ante la audiencia, por pura attitude y genialidad, los Venga Monjas se pueden permitir hacer mierdas como castillos todo el tiempo... pero es porque quieren. Si Venga Monjas intentaran hacer humor de verdad, si decidieran dedicarse al pre-humor o al humor, harían obras maestras imperecederas, el mundo de la comedia y el cine español gozarían de un esplendor renacido, y ellos obtendrían el reconocimiento del público y montañas de dinero y de mujeres; pero no, ellos no quieren hacer eso, porque son fieles al underground al anti-humor y al post-humor alternativo. Y porque se deben a su público, esos doceañeros del Cono Sur que reparten likes cada vez que escuchan polla o follar o sida en un video cutre, que "es malo pero te ríes". Como bien explicaba el Maestro Irwin Chusid hace décadas, no se puede pretender ser un talento outsider, siendo auto-consciente de ser un outsider (ni mucho menos forzándolo, fingiéndolo por pura dejadez o discapacidad), ni careciendo por completo de genuina autenticidad. Me fascina el talento alternativo de mostrencos como Andy Kaufman, Bill Hicks, Richard Pryor o Lenny Bruce, que reventaron por los aires todo lo preconcebido de la comedia. Esa facción de la "Nueva Comedia Americana" abanderada por Judd Apatow, que tan mal ha asimilado a sus maestros, y cuya única vis cómica gira en torno a los chistes de pedos, pollas y porros, no me hace ni puta gracia; pero esas películas, al menos están bien hechas y cumplen su función espectacular. Y además, Apatow y todos los demás han demostrado ser capaces también de lo mejor, si se lo proponen. Está bien que existan para quien las necesite, a nosotros nos educaron "Porky's" y Benny Hill. Benny Hill, por cierto, ya agotó todos los chistes de fallos de ráccord y torpezas técnicas en los 70. Michel Gondry ya hizo una obra maestra del asunto de la parodia cutre, con un sentido del gusto y un respeto sublimes. Con talento. Los citados chanantes, Qué vida más triste o Malviviendo demostraron que hasta en España se puede hacer un producto decente y entretenido con tan solo una cámara barata y un colegui, siempre que haya una idea detrás. Me interesan el dadaísmo, el surrealismo, el humor absurdo, respeto la improv comedy, colecciono fotos de patos con paraguas. Pero hay cientos de miles de chavales grabándose con sus webcams haciendo el idiota en sus dormitorios, y jamás comprenderé por qué a nadie en su sano juicio, ni siquiera al nini adicto a la marihuana más recalcitrante, les puede interesar un carajo lo que estos odiosos Venga Monjas han venido a hacer. No ofenden a nadie (bueno, alguna escena me ha dado un poco de asco literal, si es que eso cuenta), no subvierten nada, no inventan nada, no tienen ninguna idea, ningún talento, ningún valor de ninguna clase, no son conscientes del desprecio que me producen (si lo estuvieran haciendo aposta, entonces serían genios; pero no es así, realmente se consideran cómicos). Sólo poseen cierta habilidad para el arribismo, para que la crítica de vanguardia haya decidido darles el beneficio de la duda, nadie sabe por qué, y supongo que buenos contactos; sí, eso lo explicaría todo. Porque sólo producen vergüenza ajena, ninguna otra cosa. He visto a niños de 8 años, en fuegos de campamento, recrear sketches de los Simpson con menos medios y muchísima más gracia, y respetándose a sí mismos y a sus familias. He visto improvisaciones a las cinco de la mañana, en un bus nocturno lleno de infraseres, infinitamente más imaginativas y profesionales. He visto vídeos de decapitaciones de periodistas occidentales en las noticias más entretenidas que lo que graban estos señores en sus casas tomando cervezas. Joder, si hasta entiendo que a la juventud le haga gracia El Rubius (creo que no es un problema generacional; porque además, me temo que estos sujetos y yo rondamos la misma edad). Pero creo que ya va siendo hora de que alguno de estos eruditos humoristas de última generación, que tanto reivindican su labor agitadora y reflexionan constantemente sobre la libertad y los límites del humor, empiecen a plantearse la necesidad de unos límites del humor por defecto; un post-humor que intente hacer reír a alguien más que a sí mismos, para variar, a ver si les sale. Una reflexión de ese tipo no estaría mal. En fin, que he visto los 14 episodios de Da Suisa seguidos, muy atento, con la actitud de un entomólogo, sin prejuicios, con muchas ganas de sintonizar con su historia, indagar en su mundo, chapotear en su ingenio... Bueno, vi hasta el 4 o así... Y sólo he sentido bochorno. Una sensación parecida a lo que sentí viendo a Ana Botella en su discurso defendiendo las olimpiadas de Madrid 2020. Bochorno absoluto. Lástima. Ojalá nada de esto hubiera pasado. Ojalá me hubiera atropellado un camión cuando salí esta mañana a comprar el pan. No quiero volver a ver nada en la tele ni en internet. No pienso volver a escribir en este blog ni a hacer nada hasta que se acabe toda esta sinrazón.

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Este verano, el blog está bastante tranquilo. Pronto volverá a cobrar vida. Pero si te gustan los Simpson y quieres estar al día de las curiosidades diarias que surgen en todo el mundo alrededor de sus personajes, lo que tienes que hacer es apuntarte al FACEBOOK, donde las novedades nunca paran. Por ejemplo, algunas cosas que han pasado esta última semana:



Una tienda vende estas maravillosas camisetas de los Simpsons, inspiradas en los clásicos diseños que hizo el artista underground Raymond Pettibon para las bandas Sonic Youth o Black Flacg. ¡Una maravilla!
Sabemos qué pasó con la casa inspirada en los Simpson, que en 1997 sortearon en un concurso la marca Pepsi y la cadena FOX.

Nos dio mucha pena la muerte de Daniel Rabinovich, y a Homer también.
Recordamos aquel momento bizarro en el que en el programa de Buenafuente intentaron homenajear a la serie "Futurama".
Nos gustó mucho un artículo en el foro de Taringa! en el que, para variar, recomiendan un top 10 de los mejores episodios de las últimas temporadas, las que tanta gente dice que no le gustan.
Por supuesto, nos hicimos eco del fenómeno bizarro musical de la temporada, la banda de metal Okilly Dokilly inspirada en Ned Flanders (¡que todavía ni siquiera han grabado nada!). Los Simpsons y el metal, una relación larga y profunda que algún día habrá que analizar.
En nuestra página, de vez en cuando también recomendamos juegos gratuitos online en flash para toda la familia, que hay muchísimos.
Y hablando de metal, por ejemplo esta misma semana el grupo Dr. Colossus ha lanzado un nuevo tema, "Stupid sexy Flanders", bastante feo pero con esta portada tan increíble.


Todas estas cosas y muchas más, a diario en LA PÁGINA EN FACEBOOK DE ESTE BLOG, que aunque es uno de los mejores y más divertidos lugares para estar informado de todas estas cosas sin importancia, todavía tiene muy pocos seguidores. ¡Tiene que haber más fans por ahí!

miércoles, 19 de agosto de 2015

Robo-Hunter: Extras

Termino este largo repaso cronológico de la lectura de las oocc de Sam Slade: Robo-Hunter, a lo largo de su larga y guadianesca publicación en la revista británica de cómics de ciencia-ficción 2000ad. Un viaje que comenzó en el verano de 1978 con la aventura "Verdus" (que yo releí y reseñé aquí hace más de 4 años), con el equipo creativo de ensueño formado por John Wagner, Alan Grant y Ian Gibson, quienes mantuvieron muy alto el nivel y el espíritu del cazarrecompensas y detective Sam Slade hasta 1983, con un puñado de páginas extraordinarias que forman parte de lo más brillante del tebeo británico y un rincón muy importante en mi educación sentimental. Abandonado durante mucho tiempo, en una revista tan ecléctica y variada como 2000ad que ha dado a luz a cientos de personajes interesantes (con el Juez Dredd como buque insignia), y auténtico cenáculo de artistas de inmensa influencia en el medio (Alan Moore, Neil Gaiman, Grant Morrison, Garth Ennis, Brian Bolland, Frank Quitely, Mike McMahon, Alan Davis, Mark Millar, Simon Bisley, John McCrea, Kevin O'Neill, Bryan Talbot, Brett Ewins, Steve Dillon, Peter Milligan, Jamie Hewlett, Glenn Fabry, Dan Abnett, Charlie Adlard y tantos otros protagonistas de lo mejor del tebeo mundial, dieron sus primeros pasos en la revista, donde también dibujaron autores españoles como Alfonso Azpiri, José Casanovas, Ángel Unzueta, Jesús Redondo, José Ortiz y por supuesto Carlos Ezquerra, nada menos que el creador gráfico del Juez Dredd), fue resucitado en 1992 por el hoy famosísimo guionista Mark Millar, y protagonizó una tortuosa serie de episodios sueltos salteados durante los '90 y pimeros '00, hasta ser recuperado por sus creadores, Grant y Gibson, entre 2007 y 2015, tomando el relevo de sus aventuras la nieta del Samuel Slade original, Samantha Slade, en las que son hasta la fecha sus últimas apariciones en la revista.

Robo-Hunter se publicó en España por primera vez en 1985 en la editorial Zinco (a la vez que vieron la luz por primera vez aquí Dredd, Rogue Trooper, ABC Warriors, Strontium Dog o Slaine), y sus grapas las he atesorado a lo largo de mi vida. Posteriormente, se han publicado aquí arcos de la revista de enorme calidad, como algunas historias breves de Alan Moore en Future shocks, La balada de Halo Jones (Alan Moore y Ian Gibson), Harry 20 on the High Rock o D.R. and Quinch (de Moore y Alan Davis), y sobre todo muchísimas aventuras de Judge Dredd o Judge Anderson (por parte de editoriales como Norma o Kraken, principalmente). Pero había muchísimos episodios inéditos en España protagonizados por Robo-Hunter, todos los posteriores a 1983, que quería descubrir. Las historias que contaron Mark Millar y Peter Hogan en los 90s (con dibujos de José Casanovas, Ron Smith, Simon Jacob, Anthony Williams o Rian Hughes). Y la citada reconversión femenil del personaje a cargo de los autores originales, esta vez a todo color. Pero una vez repasadas todas estas 25 historietas seriadas en el blog, todavía me quedaban algunos cabos sueltos para poder decir que he leído todas las (aproximadamente 950) páginas existentes del personaje.

La revista 2000ad se publica en las islas británicas desde 1977, en pleno auge del punk, y goza de bastante buena salud actualmente, supongo que reforzada por el interés despertado por las películas de Dredd y el éxito masivo de sus autores en EEUU. Este miércoles (pasado mañana) verá la luz su número (o prog) 1944. Y además de la incalculable montaña de reediciones en formato álbum, también se publican paralelamente revistas de kiosko como la bimensual 2000ad Extreme, que reedita arcos completos, y la mensual Judge Dredd Megazine, que además de reediciones publican material nuevo, y además (sobre todo desde su 5ª encarnación en 2002) interesantes artículos, noticias, críticas de productos de actualidad ajenos a la casa y extensas y jugosas entrevistas con sus autores clásicos. Casualmente, de Robo-Hunter no se ha publicado nunca material nuevo fuera de la revista madre (salvo algún inencontrable fan-fiction en fanzines como Zarjaz, pero sí algunos interesantes trabajos de Gibson, por ejemplo, exclusivos para JD Megazine. Y sólo se han recopilado en álbumes las historias de los creadores originales (a pesar de la fama de Millar).

Pero donde sí hay bastante material inédito es en los números especiales de 2000ad. Históricamente, las revistas y los cómics de kiosko tienen un pequeño problema de distribución, ya que lo que nosotros, los lectores, entendemos por "publicación mensual", para los distribuidores, y los curritos que se dedican a llevar el material a las tiendas y kioskos, la periodicidad es semanal, y trabajan de lunes a viernes. Es decir, que un tebeo cualquiera, pongamos por caso mi querido The Amazing Spider-Man, no se publica realmente "una vez al mes", sino, por ejemplo, "el segundo martes de cada mes", que es como se contrata con los distribuidores. Esto hace que algunos meses tengan 5 martes, en lugar de solamente 4, y ya desde los años 60 a los editores norteamericanos se les ocurrió (aunque en realidad no sé si es un invento de Marvel y DC; probablemente no) crear los "eventos de quinta semana", que es la explicación real de la existencia de los "annuals", es decir, de los tebeos que se publican una vez al mes, para cubrir entregas en esos días que se salen del calendario normal cuadriculado de "4 semanas al mes". Del mismo modo, a lo largo de los años, la revista 2000ad ha contado con varios eventos anuales, números especiales únicos, que normalmente contienen material inédito. Han utilizado formatos como el "annual", pero también otras cabeceras y conceptos como el "yearbook", "Summer special", "Winter special", "Science-fiction special", "Action special" y también suplementos como revistas con calendarios, guías de publicación, revistas de pósters, etc. En 2000ad se publican estos especiales todavía hoy día, en 2015. Y de hecho, en 2014 y 2015 ha habido nuevos avistamientos de Sam Slade en la revista. En este tomo auto-confeccionado, tenía recogidas 12 historietas cortas de Robo-Hunter, y su agridulce pero siempre entretenida lectura también ha sido como cerrar una etapa personal.

"Hoagy's First Case". 2000AD Annual 1984 (6pp, color. Guión: Alan Grant como "Staccato"; Dibujo: Ian Gibson) La primera historieta corta de R-H publicada en la revista, en el annual de 1984, fue también la primera historieta de Grant y Gibson en color. Protagonizada por el torpe asistente robot Hoagy, es meramente un chiste que muestra cómo, en ausencia de Slade, el robot pretende resolver un caso de robo, y lo que hace es cooperar con el ladrón.

"Return of the Puppet Master". 2000AD Sci-Fi Special 1991. (8pp, color + artículo. G: Mark Millar; D: Simon Jacob) Para variar, la primera colaboración de Millar con el personaje, esta historieta breve de terror a lo Stephen King, con elementos de la cutre Full Moon de Charles Band, es bastante decente. No existe Hoagy ni Stogie, y carece del sentido del humor que caracterizaba a las historietas previas, pero como cuento de terror futurista es bastante simpático. A continuación del cómic, se incluía un artículo de 4 páginas a toda la trayectoria del personaje (escrito por Mike Butcher), que se abría con un titular en el que se saludaba a Millar como el nuevo encargado de Slade, y su intención de devolver a Robo-Hunter a las historietas iniciales del personaje, más serias y violentas (lo cual creo que no es del todo cierto, pero bueno...).

"Something for the Weekend, Sir?". 2000AD Sci-Fi Special 1992 (8pp, color. G: John Smith; D: Chris Weston) Los neófitos John Smith y Chris Weston se sacaron de la manga, para el especial sci-fi de 1992, una versión futurista y aún-más-salvaje del cuento de Sweeney Todd, protagonizado por nuestro querido cazarrobots. Cachondo, muy correcto y muy guay. Asistimos a una simple visita de Slade a la peluquería, donde está a punto de ser asesinado por el robo-barbero que nutre de carne humana al restaurante pijo de al lado.

"Killer Grannies". 2000AD Yearbook 1992 (9pp, blanco y negro. G: Mark Millar; D: Graham Higgins) En "Killer grannies", Mark Millar recupera, ¡holy Joe Smith!, el tono gamberro y paródico al asunto, cuando se convierte en la víctima de su propia abuelita, que intenta asesinarle una tarde que le lleva unas flores a casa. Resultará que un cirujano práctico está utilizando piezas de desguace un robot criminal para operar de la cadera a los ancianos de la ciudad, que están todos en modo berserker a machetazos con la gente, y solo los culebrones y la siesta de media tarde consiguen aplacar el ataque. Estupendo el dibujante invitado, creador del personaje de Zippy Couriers para 2000ad.

"The Succubus". 2000AD Yearbook 1993 (9pp, color. G: Mark Millar; D: Simon Jacob) Esta siguiente historieta de Millar, debido al chirrigueresco dibujo de Jacob, resulta un poco incomprensible, y parece que Millar insiste en sus guiones de violencia gratuita y un Slade que pasaba por allí, al hijo de un robot asesino mutante de madre robot y padre humano, que la lía en un complejo de ocio subacuático.

"Fax and Deductions". 2000AD Sci-Fi Special 1994 (8pp, color. G: Peter Hogan; D: Simon Jacob) Más comedido y caricaturesco, al año siguiente Jacob se pone al servicio de esta historieta bufa de Peter Hogan, un disparate en el que un robot gigantesco busca venganza contra Slade atacándole en su propia casa, un escenario modesto de novela negra que apenas habíamos visto durante su trayectoria. El gag final de la historia es el colofón, y me despertó una sonrisa, cuando Sam Slade, cansado de recibir casos de robots perdidos y desatados, encuentra una carta remitida por error, en la que le confunden con la banda de glam-rock setentera del mismo nombre, a la que le ofrecen reunirse previo contrato millonario. Lejos de destruirla, Slade decide aceptar, todo por la pasta, y le vemos al final travestido encima del escenario con sus sidekicks emulando a Slade.

"Slade Runner". 2000AD Yearbook 1994 (8pp, blanco y negro. G: Peter Hogan; D: Rian Hughes) Otra historieta-chiste sin mayor enjundia, en la que aparece una "rubia platino" en la oficina, pidiendo ayuda a Robo-Hunter en un caso de cuernos. Resultará que la amante de su marido es una humana vestida de robot, y el marido se descubre entonces como un robot disfrazado de humano, ambos buscando satisfacer sus filias. Parece que el dinero fácil estimula a Slade, dispuesto a convertirse en detective de faldas para los restos...

"War of the noses". 2000AD prog 1023 (8pp, color. G: Peter Hogan; D: Rian Hughes) Este es una historieta incluida en un ejemplar normal de 2000ad, pero la única que consta de un único episodio, y por tanto me la traje a este compendio, porque además su historia también es ajena a la continuidad habitual que estaban pergeñando entonces Hogan y Huges en las páginas de R-H. Esta vez, vemos a Hoagy como principal encargado del caso de la desaparición de robo-Stogie, el entrañable cigarro electrónico (por cierto, que ahora que lo pienso, Grant y Wagner se adelantaron 30 años en el invento).

"The Davinchy Code". 2000AD Annual 2005 (10pp, color. G: Alan Grant, D: Ian Gibson) Una última historieta a color de Samantha Slade, obra del equipo creativo original y responsables de su digna resurrección para el siglo XXI, como ya hemos visto en anteriores entregas. En "El Código Davinchy", Samantha se mete de cabeza a la fuerza cuando, asfixiada por las facturas, alquila una nueva oficina que está tirada de precio (porque aún tiene trozos del cavader de su antiguo ocupante, Davinchy, diseminados por todas partes para alegría de las robo-cucarachas). Sam pronto descubrirá también que unos matones le reclaman el millón de creds que les adeudaba, y conocerá a una antigua clienta de Davinchy que estaba investigando el caso de su robo-gato perdido, cuando perdió su robo-perro. La búsqueda del millón y del perro (que lleva a Samantha a un local de strip-tease lleno de las deliciosas chicas de Ian Gibson), por supuesto, acabará siendo lo mismo.

"The BØDJ Job". 2000AD Sci-Fi Special 2014 (8pp, blanco y negro. G: Alec Worley; D: Mark Simmons) Cuando parecía que Sam Slade: Robo-Hunter ya era gloriosa historia pasada del cómic británico, resulta que un nuevo equipo creativo recibió el visto bueno para recuperar sus aventuras para 2000ad. Concretamente, en los que son los, ahora sí, últimos avistamientos del personaje en la revista, en sendas historietas cortas para los "extra ciencia-ficción" de 2014 y 2015. Ni rastro de Samantha Slade. Alec Worley, una de las jóvenes promesas de 2000ad (escribe también arcos de Age of the Wolf, Dandridge y Judge Dredd) y el dibujante Mark Simmons (quien también ha dejado ver su talento en algunos Future shocks), homenajean continuamente las primeras historietas de Robo-Hunter. De hecho, ésta comienza cuando Sam Slade está perdido dentro de un enorme supermercado del mobiliario sueco llamado BØDJ, buscando a dos robots perdidos llamados "T.B. GROW-VR" y "E.N. GI8SVUN", en claro homenaje a los creadores originales de la saga en 1978. Breve y anecdótica, la historia se centra en el caos que se produce dentro del IKEA BØDJ cuando el edificio toma vida, adopta la forma de un AT-AT gigante y se dedica a transformar a todos los robots de la ciudad en muebles.

"Iron Sam". 2000AD Sci-Fi Special 2015 (8pp, blanco y negro. G:Alec Worley; D: Mark Simmons) "Iron Sam", la última historieta hasta la fecha (hay esperanza) de Robo-Hunter, es tan solo una fina parodia del superhéroe de Marvel Iron-Man, a través de la persona de Leonardo Sharp, Irn-Bro, un magnate de las tecnologías racista y alcohólico. La flota de armaduras voladoras robóticas a su servicio que tiene en su mansión, han desatado un caos climatológico a nivel global que finalmente resolverán Hoagy y Stogie, mientras que Sam Slade termina la historia flotano en el espacio dentro de una de esas armaduras, a merced de una figura que se parece bastante a la versión femenina de Thor.