Martes, Hulyo 22, 2014

"¡Quemad Madrid! (O llevadme a la López Ibor)" (Raquel Peláez, Alfonso Zapico, 2014)

«Malasaña es la mili de la generación de Jim Henson.».

«Malasaña es como el Libredón, el bosque sobre el que una estrella señalaba el lugar exacto en el que estaba enterrado el apóstol Santiago y sobre el que se construyó la catedral de Compostela: un cúmulo de mitos con ínfulas históricas que nadie osa desmontar.».

«Si La Movida fue cosa de unos niños burgueses hijos de aristócratas que querían divertirse fuera de los convencionalismos de sus padres y Alaska ha acabado siendo íntima de Carmen Lomana, no podemos rasgarnos las vestiduras porque los treintañeros irónicos de profesiones creativas hayan encontrado su hueco en una Malasaña pulcra y acomodada.».

Las tres citas pertenecen al capítulo "Malasañaland" de "¡QUEMAD MADRID!", un libro lleno de brillantes, originales y simpatiquísimos artículos sobre la ciudad, obra de Raquel Peláez (con ilustraciones de Alfonso Zapico y prólogo del gran Santiago Lorenzo) que acaba de editar Libros del K.O. Que me ha gustado muchísimo y que recomiendo a todo el mundo. No había leído antes en ningún sitio y en tan pocas páginas cosas más sensatas, claritas, completas y sabias sobre la Malasaña de ayer y hoy, ni me había entretenido tanto conociendo cosas sobre El Viso, el Pirulí, la M-30, la grieta perenne en donde lo de Carrero, las modernas, los samuises de Rodilla o el cielo de polvo de lapislázuli caducado sobre nuestras cabezas cosmopolitas. Me lo voy a leer ahora otra vez.

Esto de aquí arriba lo puse el otro día en mi Facebook, nada más cerrar la última página del libro, entusiasmado, y para qué repetirme. Aunque el entusiasmo persiste, porque "¡Quemad Madrid!" me gustó muchísimo. Fue una compra feroz, sin pensar, nada más verlo entre las novedades de un Vip's (alentado por la lectura de la solapa, los bonitos dibujos de Alfonso Zapico y el prólogo del maestro Santiago Lorenzo, que supongo que no debe prologar cualquier cosa), y lo engullí en las 24 horas siguientes, a ratos, disfrutando de todas las imágenes mentales, las historias y las ideas que con tanta vehemencia y tanta efectividad lanza la autora. Yo que me considero una de las personas que menos han salido de Madrid a lo largo de mi vida, casi tan poco como la Cibeles, esta colección de artículos escritos por una visitante, por una maketa, una charnega, emigrante de la diáspora leonesa, me han enseñado montones de cosas y Raquel las expresa con una contundencia, una exactitud y una facilidad tremenda. Como si hubiera vivido todos estos cambios con mis ojos. Y todo muy divertido, con una estructura (y las citadas ilustraciones, geniales) que hace la lectura muy dinámica y entretenidísima.

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