domingo, 12 de agosto de 2018

Empowered (Adam Warren, 2007-hoy)


Hace unos cuantos meses me puse a leer Empowered, el tebeo que lleva haciendo Adam Warren incansablemente desde hace más de 10 años. Hasta la fecha me he leído los tres primeros tomos, de los 10 publicados. Unas mil páginas a lápiz del arte de este monstruo del amerimanga. Me las apreté en unos pocos días, absolutamente fascinado por su estilo de dibujo, detalladísimo, excitante, un cruce entre Masamune Shirow, J. Scott Campbell y Will Elder. No tenía ni idea de qué me iba a encontrar, porque es una obra que jamás ha sido traducida, y probablemente nunca lo sea, por lo complicadísimo que resultaría adaptar y rotular este disparate. De hecho, prácticamente no hay información en español sobre este tebeo tan chulo.


Sí sabía que este era un tebeo para adultos, porque es imposible no curiosear algo sobre esto sin encontrarte montones de pin-ups de mujeres semi-desnudas, atadas y en posturas imposibles. Resulta que Adam Warren, después de plasmar con su inimitable estilo algunos tebeos de superhéroes gloriosos durante los años 90 (yo me enamoré de sus versiones de Bubblegum Crisis y Dirty Pair, y sobre todo de su etapa escribiendo y dibujando Gen13), se fue a Japón durante una temporada, y en aquel mercado inabarcable por lo visto se dedicó a ilustrar panfletos y revistas de bondage y S&M. Él mismo lo cuenta en los textos de apoyo de Empowered: que de tanto dibujar tías secuestradas, amordazadas, encadenadas y lloriqueando para satisfacer a los viciosos japoneses, él mismo le pilló el gusto al infragénero bizarro de las damsels in peril.


Así que cuando regresó a América, con muchas ganas de volver a la Industria del Tebeo, se inventó un webcómic protagonizado por una muchacha, Emp, cuyos poderes estereotípicos de superheroína (superfuerza, invisibilidad, descargas de energía...) están ligados al ajustadísimo pijama que viste, y a medida que se le va rompiendo se queda sin ellos. Habita una ciudad imaginaria al estilo de Metropolis, llena de superhéroes (con su supergrupo de moda idolatrado por todos, los Superhomeys, donde no consigue superar su papel de secundona, que causa baja en todas las misiones y es motivo de bullying por parte de todos), y también con un montón de supervillanos, la mayoría de los cuales están especializados en el secuestro y atado de superheroínas. Todo parte, así, como una parodia del género bondage, ligada con el de los personajes voladores en pijama, y repleto de cierto erotismo, sí (bueno, más bien, lo que los japoneses llaman ecchi), pero también con muchísimo cachondeo, referencias a la cultura pop por todas partes, homenajes a todos los géneros y un montón de buenas ideas.


Al principio, el tebeo avanza a base de historias cortas, gags sueltos de tres o cuatro páginas (que en los tomos tiene el detalle de separar con portadillas nuevas), pero poco a poco la cosa va tomando ritmo, con historias más largas o no, pero introducciendo subtramas, elementos permanentes y acumulativos, nuevos personajes y una especie de sucesivo culebrón. Al cabo de unas cuantas páginas, tenemos un secundario oficial, Thugboy (un cani idiota pero monísimo, que al principio es uno de los supervillanos que solían secuestrarla, pero se acaban enamorando), y pronto conoceremos a su compañera en muchas aventuras, la no menos sensual Ninjette, y a una cincuentena de personajes recurrentes, algunos realmente locos y con gimmicks y diseños conceptuales divertidísimos. Supongo que la publicación en formato webcómic le permitiría probar todo tipo de cosas, antes de tener claro lo que quería. También experimenta mucho con el estilo de dibujo, con perspectivas imposibles, generalmente utilizando solo el lápiz pero a veces jugando con las tintas o con las tramas. Adam Warren, dentro de su aparentemente encorsetado estilo, no para de experimentar y trabaja como un loco perfeccionando su talento, como demuestra continuamente en los miles de bocetos del natural que muestra en su página de Instagram. Es una bestia, un superdotado de esto. Entiendo que no a todo el mundo le guste su estilo, pero a mí me vuelve loco.


Está claro que es un tebeo un tanto sexista en su concepto, y que gran parte de su encanto está en mostrar pin-ups de chicas bonitas y sexis (no precisamente playmates ni modelos) cada pocas páginas; pero, en serio, Empowered va mucho más allá de eso, ese solo es el chiste inicial (y vale, "demasiado" habitual), y es muy autoconsciente de lo que empieza siendo, para ir hacia donde quiere llegar. Y aparte de la sensualidad que impregna todo, que es muy importante, es un despliegue de ciencia-ficción, aventuras, monstruos, artes marciales, amor en tiempos millennials, ternura, pasión por la cultura pop y muchísimo sentido del humor. Es como mirar una peli palomitera de zombis de los ochenta, dirigida por John Woo con un subidón de azúcar, pero en formato sitcom y en dibujos animados. Warren se está dejando la piel en esta historia, poderosamente atractiva y divertida. Y la trama, poco a poco, (y salpicada por montones de momentos inocuos) se va complicando y engancha muchísimo. Yo estoy enganchadísimo. Y no es para nada una chorrada para adolescentes. Como decía al principio, el lenguaje es muy complejo, los diálogos de cada personaje cambian; desde el acento sureño que se empeña Emp en utilizar cuando entra en acción, para superar sus miles de complejos, el acento barriobajero y chusco de su sospechoso novio, el pomposo estilo de habla en inglés antiguo y en verso de The Caged Demonwolf (un alienígena que vive dentro de un cinturón en casa de Emp, como una especie de irritante mascota), las docenas de acentos diferentes que utilizan unos y otros... Es un tebeíto de superhéroes para pajeros, pero con un enorme bagaje cultural y de alambicada lectura. Yo estoy entusiasmado y lo recomiendo mucho.

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