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viernes, 14 de noviembre de 2014

"La loca historia del Ejército Simbiótico de Liberación y el secuestro de Patty Hearst contada a los niños" (Libritos Jenkins, 2014)

Esta tarde se inaugura la 2ª edición madrileña del GRAF, un encuentro de microedición y tebeos independientes. Al margen de micro-eventos, micro-exposiciones y micro-farras en salas de conciertos por la noche, el grueso del evento serán los puestos de venta al público en el Museo ABC durante todo el día de mañana sábado, en una de esas pocas (pero cada vez más habituales) "ferias del libro" alternativas en las que se dan cita editores de barrio, fanzineros, autores de comix undergroud e indigentes en general. Para la ocasión, he sacado la quinta referencia de mi inexistente editorial Libritos Jenkins: "La loca historia del ESL y el secuestro de Patty Hearst contada a los niños".

Después de las anteriores entregas ("Hipnotismo pop", el superventas "La música más rara del mundo" y "Santos y Demonios"), este nuevo compendio consta de 48 páginas en blanco y negro fotocopiadas y grapadas, 1 CD de 23 canciones y un par de chapitas de regalo (adicionalmente se ofrece junto con un póster o lámina a todo color del póster central incluído), y que narra la fascinante historia de Patricia Hearst y todo lo relacionado con el SLA. La información se ofrece esta vez a través de un puñado de ensayos breves (los hechos históricos, un glosario de términos simbióticos, reseñas de treinta y tantas películas relacionadas con lo simbionés, un largo estudio de todas las canciones, discos o artistas imaginables que alguna vez se fijaron en el asunto, y otro ensayo que habla de tebeos, series de televisión, musicales del off-off-Broadway, juegos de mesa, etc.), un tebeo indie americano absolutamente inédito en castellano, un relato fantástico en boca de un ex-miembro del SLA, fotos de todo tipo, moda, motor, horóscopo, etc., la revistilla ofrece mucha más información de la necesaria, de forma amena pero erudita y repleta de pasión.

Un hito en la historia del SLA, que he estado haciendo yo mismo estos últimos días, y que estaré vendiendo mañana en un rincón del evento. Todos los asistentes podrán, además, llevarse un recuerdo simbiótico del 40º aniversario de la famosísima estampa de Tania, en nuestro photocall instalado para la ocasión, con la banderola del Ejército Simbiótico, una réplica del subfusil original y una boina ladeada, para compartir en sus redes sociales favoritas.

Quien no pueda venir al GRAF mañana, no podrá hacerse la foto con la bandera original del SLA, pero sí que puede adquirir una copia de la publicación, aquí mismo a través de Paypal (pulsando en el icono de aquí debajo) o escribiéndome a frunobulax04@hotmail.com, y recibir, tanto éste como cualquiera de los ejemplares anteriores de Libritos Jenkins, cómodamente sin moverse de su hogar o centro social de acogida.

PEDIDOS A TRAVÉS DE LA TIENDA ONLINE

Fanzine de 48 páginas + CD de 22 canciones + 2 chapitas simbióticas = 5€

La gran actriz Laura Blázquez, alias TANIA

miércoles, 15 de octubre de 2014

Metamorfosis. Visiones fantásticas de Starewtich, Svankmajer y los hermanos Quay (2ª parte)

Sesión Cuentos fantásticos I

La petite parade (L. Starewitch, 1928) Esta maravillosa recreación de “El soldadito de plomo” (un cuento, obvio antecedente de “Toy story”, que me daba mucho miedo de pequeño por un libro que tenía) protagonizada por marionetas y menaje en miniatura, es una delicia, que me recordó en varios momentos al clásico “El hotel eléctrico” (Segundo de Chomón, 1908). Desgraciadamente, a la copia que proyectaron le faltaba la música. Las marionetas del soldadito, un cascanueces de fantasía en forma de orondo cosaco, un Demonio y unos cuantos extras articulados, configuran coreografías mientras se pelean por el moñeco de una bella bailarina (que en un par de escenas se transforma en Nina, la hija de Starewitch, y pasamos a la acción real), aprovechando que los infantes humanos se ausentan del salón de juegos. Una vez más, abundan los animales antropomorfos y los insectos haciendo monerías graciosas y mágicas.

Jabberwocky (J. Svankmajer, 1971) Otra virguería maravillosa e incontestable del gran Maestro de la animación lejano-europea y extraña. Basándose en el poema surreal y dadá de Lewis Carroll, retorcido hasta la extenuación, J.S. construye una especie de poema visual rimbombante y poderosamente hipnótico animando puzzles, juguetes, muebles, animales disecados y todo tipo de objetos bailando ante nuestros ojos como un caleidoscopio con vida propia.

Skazka skazok (El cuento de los cuentos) (Yuri Norstein, 1979) Exótica película de animación experimental rusa de media hora, al parecer rodada con técnica mixta, intercalando animación tradicional y corta-pega de piezas animadas en stop-motion bidimensional, algo parsimoniosa y metafórica a la que no vi la gracia y que creo que empachó a buena parte de la audiencia. El lobo, habitual protagonista de los cuentos clásicos, recorre una y otra vez los mismos lugares y collages pintados, mostrando las distintas aristas progreso tecnológico, los sentimientos, la propia existencia y los límites entre ficción y realidad; o algo semejante.

Ein Brudermord (Hnos. Quay, 1980) Una breve pieza de animación onírica, cubista y feísta con marionetas, que reproduce fugazmente un texto de Kafka (“El fratricidio”). Un entretenimiento de experimentación y aprendizaje sin pena ni gloria.

Zánik domu Usherú (La caída de la Casa Usher) (J. Svankmajer, 1980) No conocía esta obra maestra, absolutamente fascinante. A partir del texto de Edgar Allan Poe leído por un narrador neutro pero expresivo, Svankmajer da rienda suelta a todo su talento y representa el drama de la familia Usher y la destrucción de su mansión animando foto-a-foto tierra, piedra, madera, barro y otros elementos inertes. La erosión “mágica” de las paredes ante nuestros ojos, las telarañas que crecen de la nada, sillas que se parten y se reducen a cenizas ellas solas, pedruscos que ruedan y se ahogan en el barro, martillos y clavos retorciéndose y consumiéndose… Un final de sesión asfixiante y poderosísimo.

Metamorfosis. Visiones fantásticas de Starewtich, Svankmajer y los hermanos Quay (1ª parte)

En este countdown para Halloween tan estimulante, en el que los murciélagos adelantan su ciclo con el cambio horario, terribles tormentas eléctricas nos acometen, los árboles se retuercen y mudan y los depredadores y bestezuelas empiezan a desperezarse en sus tumbas, ha llegado a Madrid la impresionante exposición “Metamorfosis”, comisariada por Carolina López. La asombrosa muestra es una maravilla atemporal plagada de instrumental médico, maniquíes anatómicos desmembrados, objetos de poder, libros (¡en una vitrina hay una primera edición de una de las obras enciclopédicas deAthanasius Kircher!), animales disecados, teatrillos, películas proyectadas en las paredes y sobre todo marionetas, aperos de stop-motion y memorabilia de ensueño proveniente de las piezas audiovisuales de Stanislas Starewitch (1882-1965) y Jan Svankmajer (1934-). Genios torcidos del cine de género, claros antecesores e influencia en mil y un artistas contemporáneos y modernos como Terry Gilliam, Tim Burton, Wes Anderson, Henry Selick, Émile Cohl, Olivier de Sagazan, Walerian Borowczyk, Hayao Miyazaki, Hideshi Hino, Suehiro Maruo, Bill Plympton, Rob Zombie, Trevor Brown, Romain Slocombe, Mayhem, Marilyn Manson, Whitehouse, Joe Coleman, todos esos animadores de plastilina ocre y cubista que acababan sus piezas con Kóniec, las cortinillas de la MTV de los 80, los que hacían las piezas estrambóticas intercaladas en Barrio Sésamo (esa inolvidable Pepita Pulgarcita), en Liquid Television, en El Planeta Imaginario… O los propios hermanos Stephen y Timothy Quay, que forman parte de la muestra cerrando este paseo por el lado extraño, curioso, malsano y oscuro del siglo XX.

Soy un apasionado de las exposiciones, los anticuarios, los museos, las casas-museo, las galerías de arte, los jardines privados, las ferias de papel antiguo, los zoológicos y las visitas guiadas por la ciudad (que son como exposiciones en bruto y al aire libre); de contemplar estanterías ajenas, de las jugueterías plagadas, de los lineales de los badulaques exóticos, de los gabinetes de curiosidades, de las exhibiciones de atrocidades, de escribir listados de palabras y nombres propios entre comas, y en general de todos los sitios en los que se aglomeran a la vista objetos hermosos o curiosos reunidos para el deleite visual, a los que pueda acudir en mi tiempo libre, y a poder ser sin pagar mucho ni que haya muchos jubilados (ni mucho menos turistas); y suelo tener la agenda repleta y me acerco como mínimo a tres de estos lugares cada semana. Y aunque no me gusta mucho La Casa Encendida (me siento como yendo a una sucursal bancaria o recorriendo los pasillos de la facul… ¡a mi edad!), estoy yendo mucho estos días a visitar esta exposición, un poquito cada vez, y sobre todo me quiero apuntar a todas las etapas de las proyecciones audiovisuales, que son los martes; y los martes son mis domingos.

Respecto a la exposición en sí… es una pasada, una línea trazada a través de casi todo lo que más me gusta. No he terminado de verla entera (ya que pretendo ir semanalmente hasta final de año a ver las proyecciones), y me falta todo el grueso de lo de Svankmajer, pero tiene una pinta escandalosamente hermosa. Starewitch era un entomólogo obsesivo y minucioso, que aún cuando el cine era mudo comenzó a animar fotograma a fotograma a sus insectos y a los muñecos que construía inspirado en las (terribles, grotescas y para adultos) fábulas de los hermanos Grimm o Hans Christian Andersen, tomando como referencia las primerísimas piezas de animación de la prehistoria del cine, obras fantásticas y que he visto mil veces como las creadas por Georges Meliès o Segundo de Chomón. En la exposición podemos ver, además de algunos fragmentos de sus obras, muñecos y dioramas originales, instrumental, colecciones de insectos y otras obras, objetos y/o menciones a antecedentes como Mèlies, Lotte Reiniger, Arcimboldo, Francisco de Goya, Franz Kafka, el modernismo, el expresionismo, el surrealismo, el cubismo, la alquimia, la taxidermia, la medicina pretérita… Una muestra de objetos imprescindible y que me tiene entusiasmado.

Sesión Gabinete de curiosidades

Les grenouilles qui demandent un roi (L. Starewitch, 1922) Preciosa fábula muda y en stop-motion, protagonizada por unas graciosísimas ranitas antropomorfas (que parecen de Sylvanian Families) que elevan sus plegarias al dios Júpiter para que las organice y las envíe un gobernante o un jefe de estado, con dramático resultado. El coloreado chillón del metraje restaurado, y en pantalla grande, me dejó un indeleble recuerdo de esta simpática y al mismo tiempo grotesca historia fantástica con moraleja, efectos especiales y marionetas antediluvianas, en la línea del mejor Chomón.

Le vampire (Jean Painlevé, 1939-1945) Esta pieza de complemento (cine científico-buñuelista a partes iguales) es un documental zoológico, breve e insólito (y bastante mondo y sensacionalista), alrededor del vampiro real: el desmodus rotundus sudamericano, y su habilidad para succionar la sangre de sus presas mostrada con crudeza y en primerísimo plano. Al mismo tiempo que el narrador nos pone en situación partiendo del “Nosferatu” de Murnau y advirtiéndonos de cómo ese cobaya sedado, cuyo buche está siendo lentamente perforado por el murciélago, podríamos ser nosotros. Una curiosidad algo gore para exhibición de atrocidades animales.

Historia naturae (Suita) (J. Svankmajer, 1967) Una maravilla. Uno de esos preciosos juegos florales habituales en el Maestro Svankmajer, animando fotograma-a-fotograma objetos, mobiliario y sobre todo animales disecados a ritmo de diferentes estilos musicales. Una coreografía impresionante y bonita a cuenta de objetos de taxidermista, huesos, vitrinas, jaulas, ordenada a partir de las diferentes especies del reino animal. Este tipo de piezas son en sí mismas como una exposición viviente en formato videoarte, un muestrario de las curiosidades y obsesiones del autor, animada de forma magistral, con su toque de humor grotesco y su atención al detalle y a la música.

Kostnice (El osario) (J. Svankmajer, 1970) Curiosísima pieza que documenta una visita al osario de Sedlec, en la República Checa. Un lugar espeluznante y único en el mundo, bajo la iglesia de un pequeño cementerio. Existen otros osarios o acumulaciones de esqueletos y calaveras humanas en el mundo (probablemente el más famoso sea el de las catacumbas de Roma), pero en el de Sedlec a alguien se le ocurrió construir esculturas con esos huesos. Por todos los rincones de esta cueva contemplamos terroríficos arcos, cúpulas, lámparas, columnas, candelabros, etc., minuciosamente armadas con huesos y calaveras humanos. Un lugar ideal para dar rienda suelta a las fantasías de Svankmajer, que en este caso no puede manipularlos ni construir caleidoscopios y laberintos animados en stop-motion, como probablemente le hubiera gustado, sino que se limita a manejar lenta, rítmicamente la cámara por las estancias. De fondo, el crepitar de la cadena de una antigua bicicleta nos pone los pelos de punta a medida que olvidamos que es un ruido golpeteo, y no cálcico y tenebroso. En lugar de un narrador en off, la brillante mente de Svankmajer concibió mantener el audio de la guía turística (suplente para más señas) que recorría la zona haciendo comentarios para los turistas. Con sus tics, sus quejas y sus comentarios mundanos e incluso involuntariamente cómicos, como contrapunto grotesco a las pesadillas primigenias que evocan las imágenes.

The phantom museum (Hnos. Quay, 2003) No conocía de nada a los hermanos Quay, salvo por lo que había podido ver en la exposición y en el catálogo de la misma (que compré el primer día). Estos dos gemelos idénticos de origen británico son dos apasionados del cine y el universo de Svankmajer, e igualmente comparten esa obsesión por el movimiento mágico de los objetos, la ciencia bizarra y el lado morboso que todos escondemos. Sin llegarle a la suela de los zapatos al Maestro (ni pretenderlo), este corto es un breve paseo por una extraña colección de prótesis médicas vintage, que se mueven solas por varias estancias mientras una especie de misterioso polichinela gastonlerouxiano las recorre a ritmo de una fea música ambient.

The cabinet of Jan Svankmajer (Hnos. Quay, 1984) Mucho más vistoso e interesante este diáfano homenaje de los Quay al Maestro y su imaginario. En colorido stop-motion con marionetas, teatrillos (el principal de ellos se puede ver en la expo), collages de diversa índole y referencias a Arcimboldo, Dalí, Kafka, Mèlies, Starewitch… Un exótico y bonito videoclip (una vez más, me falla la selección musical) de pleitesía.

miércoles, 3 de abril de 2013

Santos Morcegos!!! - Raios e centolas (2013)

Dentro de esta portada tan bonita (de Jano) se esconde el tercer disco de los gallegos Santos Morcegos!!!, después de "Ecstasy of Fedorento" y el EP "The Abrecadáver", discos todos ellos que me han servido de banda sonora para no trabajar nada esta mañana en casa. Se trata de una de tantas bandas de surf instrumental a las que me gusta acercarme de vez en cuando, que además se especializan en el mashup artesanal de estándares, y lo mismo en un tema empiezan con una BSO de Morricone acelerada, y terminan con la Marcha Imperial de Star Wars. Cócteles y mashups de guitarreo instrumental muy correctos, que disfrazan de temas propios con títulos como Gaviocometas, Buzombis, Cowboy das Rías Baixas, Fedorento Five-O o Goldfinho. Temas como estos últimos me parece que los voy a pinchar mañana por la noche entre canción y canción, en una sesión en mi bar favorito de Malasaña de toda la vida que me han dejado organizar, que espero que se convierta en fiestón porque he invitado a grupos de amigos de distintos lugares, y que tiene como arco argumental el cine de agentes secretos. Van a sonar versiones de temas de 007 suecadas al español, Secret agent man en suahili, arreglos detectivescos de Johnny Rivers pasados al mento, Panteras Rosas turcas y cosas así, entre temazo y temazo. Y el Goldfinho me mola como medio tiempo. Pincho con un colega, me hace mucha ilusión aunque he pinchado muchas veces (pero nunca lo he propuesto como si fuese a celebrar mi cumpleaños, que nunca lo celebro porque nací en una época muy mala), y hasta hay tres carteles del evento, que aprovecho para reproducir a continuación:

De paso, pongo otros dos carteles de otros dos eventos en los que participé mientras este blog estuvo inactivo, para que si muero pronto mi sobrino recién nacido crea que mi vida fue guay:

martes, 16 de octubre de 2012

Lutherapia (Les Luthiers, 2012)

No suelo hacer reseñas aquí de los (pocos) conciertos a los que voy, pero me apetece dejar constancia de esta tarde que estuve viendo a Les Luthiers y divagar un poco. Soy un fan (moderado, pero completo) de LL, cuyo magnetismo es innegable. Genios de la música, del calambur y del teatro, el otro día (para enlazárselo a un par de personas) recuperé un largo artículo introductorio que hice sobre ellos hace ¡7 años! Demonios, cómo pasa el tiempo. Son adorables, entrañables y la ocasión de asistir a cada nuevo espectáculo es un honor. Sobre todo, si todo resulta tan imprevisto y maravilloso como en esta ocasión. Verás:

Hace un par de semanas, estaba yo a punto de cerrar el chiringuito, el bar donde trabajo, que me había tocado ir a abrir a mediodía, cosa que odio. El resto del fin de semana lo tendría libre, porque me habían regalado una entrada para ir a ver a Bad Religion y a Extremoduro (vi poco más) a uno de esos macrofestivales de extrarradio. Pues estaba como digo ya con la chaqueta en la mano como quien dice, e iba a agarrar el cierre para marcharme felizmente a mi casa a preparar la mochila y el instrumental de pogo, cuando se acerca un señor y me dice que si se puede tomar algo o ya estoy cerrando. Como soy de natural servil, decidí decirle que venga, que total me daba igual, que pasara. Al tipo le pareció un detalle lo mío, y debía estar especialmente desprendido, así que de pronto se presentó, me dijo que era el manager de Les Luthiers, y que si quería dos entradas VIP para este "Lutherapia", que escogiera el día. Sé que así contada la anécdota desluce un poco, pero es que en los días siguientes la conté como unas treinta veces a todo dios con el que me cruzaba: ¿qué posibilidades hay de que venga a tu curro un tipo, que simplemente por tener el detalle de atenderle a última hora, quiera compensarte, y sea el manager de Les Luthiers? Fue bastante alucinante. Yo le regalé una copia de mi fanzine de música, donde por supuesto mencionaba a LL; y es que ya digo que, sin ser un fanático de base (como un colega que yo me sé, que ahorra durante meses y ha perdido la cuenta de las veces que les ha visto), para mí no son un grupo cualquiera, sino unos genios, unos tipos muy especiales, a los que seguiría puntualmente como un deadluthierhead si yo no fuese tan miserable. Solo les había visto otra vez, creo que fue con "Los premios Mastropiero", y también fue gratis aquella, regalo de familia.

Sea como fuere, le estaré muy agradecido a este hombre y a la Bendita Contingencia durante muchos años. La doble invitación, además de las dos butacas (centradas y en la fila 7 nada menos), incluía un paseo previo por el backstage, donde tenían montada una breve exposición de algunos de sus instrumentos más característicos: el genial nomeolbídet, un latín, una reproducción del mítico bass-pipe a vara, la mandocleta o la estrella del nuevo show, el bolarmonio, un complejo y aparatoso conglomerado de vientos afinados como dos escalas de piano, que se accionan apretando unas pelotas naranjas de goma. Luego nos dieron un ágape y una barra libre a toda leche, un poco raquítico todo, y un obsequio también un poco pobre (lo que más ilusión me hizo fue una reproducción en plasticurri de todo un premio Mastropiero, que tengo aquí delante en un estante). Amén de la privilegiada localidad (que es lo que cuenta, claro), la verdad es que el dineral que habían pagado los fans VIP no sé yo si merecía la pena (creo que rondaba los 150€). Pero nosotros estábamos tan felices con nuestra pulsera especial, talmente como los anormales de "Wayne's world" con el pase de prensa para el concierto de los Kiss al cuello.
La cuestión, que no lo había dicho (a quién le importa) es que había invitado a venir conmigo a una persona muy importante en mi vida ahora mismo... de aquella manera. Así que entre la inmejorable compañía, toda la trama de la obtención de las entradas, la francachela y las dos cervezas por minuto previas, estaba tan obnubilado que se me había olvidado el espectáculo en sí; que empezó de repente cuando estaba pensando en otra cosa. Y también lo vi, claro.

Sucede que estos señores llevan más de 45 años sobre los escenarios, llenando por cierto al 100% un teatro mediano durante sesenta días cada vez que vienen a Madrid, por ejemplo. La audiencia de esta troupe de culto, en serio, no tiene mucho que envidiar a los grupos más grandes del mundo. Pero debido precisamente a su dilatada trayectoria y a su edad, me da la sensación de que los mejores gags de LL ya los han hecho en sus primeros discos (los que escuchaba en casette de chaval, que son una obra maestra). Y "Lutherapia", en algunos momentos puntuales, con esos señores tan mayores haciendo gala de un humor tan blanco (o peor aún cuando se internaban en sus dobles sentidos picantes), resultaba ligeramente geriátrico. No se me entienda mal: es por poner alguna pega. LL son unos genios indiscutibles, unos músicos de primerísima fila y "Lutherapia" una maravilla que no decepciona a nadie. Solo trato de ser visceralmente sincero y ceñirme a las sensaciones que me produjo ver a Mundstock correteando por el escenario como un niño o a Núñez abriéndose de piernas para llegar a la nota más alta del bolarmonio, que levantaban carcajadas condescendientes. Es notable, o será que yo estoy en mitad de alguna crisis extraña, que las avanzadas edades de los miembros de LL se han convertido en una parte ineludible de su idiosincrasia, para bien o para mal. Por lo demás, observar a este puñado de virtuosos al piano o al latín es un privilegio, una maravilla. Y aunque la estructura del nuevo espectáculo no me volvió loco (me gustaba más el formato "carpeta roja" con Mundstock desgranando la caótica vida de Johan Sebastian Mastropiero que este invento tan argentinísimo y ligeramente pedante de la psicoterapia para introducir cada número), los números nuevos, como siempre, son de una brillantez mayúscula.

Mi número favorito, sin duda, fue Rhapsody in balls (Handball blues). Un magistral boogie-woogie para piano y bolarmonio que daba ganas de levantarse de la butaca, quemar cosas y lanzar sostenes. Como escarpias. También me parecieron geniales Paz en la campiña (Balada mugida y relinchada), Aria agraria (Tarareo conceptual) y El flautista y las ratas (Orratorio), donde echan el resto en lo que a juegos de palabras y cacofónicos se refiere, y un descojono Dilema de Amor (Cumbia epistemológica). El número final (antes del bis "fuera de programa", que fue el grandísimo Ya no te amo Raúl (Bolera)) quedó un poco raro y alargado, con una historia de exorcismo y herejía pero en la que estrenaron otro instrumento informal maravilloso e inolvidable, la exorcítara, una gigantesca lira con luces fluorescentes y sonidos de ultratumba. Una tarde inolvidable.

lunes, 9 de julio de 2012

ATENCIÓN: Presentación del nuevo número de JO, TIA!

Este próximo sábado se presenta en sociedad, por fin, el nuevo y gigantesco ejemplar del fanzine de culto Jo, tía!, un tochamen de 350 páginas dedicado a LOS SECRETOS DEL UNIVERSO. Me ha avisado su principal responsable, que no soltaba prenda el cabrón sobre qué estaba pergeñando. GANAZAS.
http://www.lossecretosdeluniverso.info

martes, 21 de junio de 2011

Ron Lalá - Time al tiempo (2011)


Ron Lalá son un grupo de teatro madrileño habituales del Alfil, que esta misma noche pre-estrenaron allí su nueva obra, Time al tiempo. Quien les conozca no necesita leer una letra sobre ellos, pues seguramente haya acudido una y otra vez a sus actuaciones, les recomendará continuamente y tendrá todos sus discos, cuadros y camisetas; para quien no, lo primero que hay que aclarar es que no solo son grandes actores cómicos, sino además cantantes y multiinstrumentistas todos ellos. Sus obras son herederas del show televisivo al estilo americano, con números musicales, improvisaciones, chistes sobre la ferviente actualidad, saltos fuera del escenario, audience participation y todo lo que haga falta para aderezar un cóctel irresistible, cuesta abajo y sin frenos. Los cinco cantan, gritan, hacen reír y tocan canciones a varias voces, con letras de mucha risa. Sus actuaciones se componen de sketches, en este caso con el hilo conductor del transcurrir del tiempo y de cómo éste transforma las cosas. Reflexiones acerca de la patraña del pasado y el futuro como excusa para todo lo que nos acontece en el presente; sobre lo efímero de la vida de plantas e insectos; sobre la velocidad a la que circulan ante nuestros ojos las nuevas tecnologías; o sobre el paso de la infancia a la senectud, a toda leche. No da tiempo a reflexionar, en realidad, solo a reir, a dar palmas o a asombrarse con el desarrollo de los actores, que en un escenario casi vacío van dejándose llevar y repartiendo su enorme talento. Probablemente este mismo espectáculo sea completamente diferente dentro de un mes, y esa es parte de la gracia para sus fans, que les acompañan durante toda la temporada como los deadheads, pero con gafotas.