martes, 26 de febrero de 2019

Indiana James: "La maldición de 1000 siglos" / "El panteón flotante" / "En busca de la Prehistoria" (Col. Grandes Aventuras, nº 3, 4 y 5; vvaa, 1985)


Hacía tiempo que no comentaba bolsilibros en este blog. Estos días me leí del tirón la tercera, cuarta y quinta novelas de mi gran ídolo Indiana James, el aventurero definitivo. Me he propuesto irme leyendo poco a poco todas sus novelillas, porque son un disfrute ligero y altamente satisfactorio. Uno de los productos más rematadamente pop de los ochenta en España, tanto Naranjito y su puta madre... Los bolsilibros de Astri de los ochenta esconden auténticas joyas, que los amantes del pulp están recuperando, como los pastiches que mezclaron terror con western. Pero para mí, la colección Grandes Aventuras sigue siendo una cima de la literatura española de serie B. Me congratula tener en mis estanterías casi toda la colección. Se publicaron en total 54, siendo 47 de ellas protagonizadas por el mismísimo Indiana James y las otras 7 experimentos diversos de ochentaexplotation, que piratearon sin rubor iconos de Hollywood de la época como "Depredador", "Los Intocables de Elliott Ness", Miami Vice y otros que también leí en su día y comenté en este blog: las dos entregas del maravilloso Ranko, y la de Cocodrilo Dandy. Estas últimas, las que no estuvieron centradas en "El Indiana Auténtico", fueron escritas por el propio Curtis Garland, y ahora que repaso mis otras lecturas de ejemplares de Indiana Jones, veo que atribuía a él erróneamente la autoría, pero nunca aclaré en qué consistió esta bizarra colección, en realidad. Porque no, no las escribió Juan Gallardo Muñoz, sino que fue un extraordinario e irrepetible ejercicio a 8 manos, obra de auténticas leyendas de la literatura juvenil española: Juan José Sarto, Francisco Pérez Navarro, Jaume Ribera y Andreu Martín.

Había obviado contar este detalle en mis otras entradas dedicadas a las novelitas de Indiana James, pero desde que lo descubrí hace mucho tiempo, estos bolsilibros no hicieron sino multiplicar su valor sentimental para mí. Del fallecido Sarto no recuerdo haber leído nada , pero es muy probable, porque es un currifichante de la ciencia-ficción española, habitual en revistas pulp de los setenta y ochenta. Aunque Juanjo es recordado sobre todo por ser la persona que trajo Dragon Ball a España, entre todos aquellos prototípicos mangas editados por Forum. Andreu Martín no necesita presentación, ya que es una eminencia, autor de cientos de obras de ficción para adolescentes, guiones de cómic y cine, ensayos sobre cultura pop o, junto al propio Jaume Ribera (guionista detrás de montañas de historietas de personajes secundarios de las revistas de Bruguera), autor de una de mis sagas literarias favoritas de juventud: la del detective adolescente Flanagan (a quien, por cierto, yo mismo fusilé con mi serial para niños de Los casos de Ángel Michigan en el Pequeño Libro de Notas que armé y dirigí, ¡hace casi una década!). Sobre Fco. Pérez Navarro, alias Efepé, no sé ni qué decir: entre muchísimas otras cosas, basta decir que fue el guionista inicial y co-creador de Super López, así como el alter ego que se escondía tras el personaje de Doc Skull que respondía las cartas de los lectores en todos esos tebeos de superhéroes Marvel que editó Forum durante décadas... Creo que es una de las firmas que más me ha influido y a las que más he admirado en toda mi vida. Una parte importante de mi educación sentimental.

Así, la serie de Grandes Aventuras no solo es un hito del pulp español, una serie de aventuras sin freno divertidísimas, sino que fue un increíble ejercicio colaborativo que se sacaron de la manga algunos de mis escritores españoles favoritos de juventud. Es uno de mis tesoros más preciados.

Estoy un poco desenganchado de los bolsilibros. Hace siete u ocho años, más o menos, cazar novelitas de a duro era mi afición favorita, saqueé docenas de tiendas, chamarilerías, puestos callejeros y mierdulerías, asistí a inolvidables charlas que me cambiaron la vida (lo digo totalmente en serio), como las del propio Garland, Frank Caudett o José Luis Macías, y entre otras cosas fundé la Bolsilibro Appreciation Society. Dimos una charla inolvidable en La Central de Callao, con loquísimo invitado sorpresa, de la que aquí hay una crónica y un vídeo —qué vergüenza—. Creo que se me pasó un poco la fiebre, por un lado, cuando encontré el que era mi santo grial, "Rancho Drácula" (lo conté aquí), y por otro lado cuando vi que los maravillosos lemmings del bolsilibrismo estaban digitalizando prácticamente todo, y a tiro de P2P puedo tener acceso a muchas más novelitas de las que me va a dar tiempo a leer en vida. Además, se están reeditando cosas maravillosas de todo aquello, y se seguirá haciendo, en preciosos volúmenes antológicos, como las de Alberto López Aroca, editoriales como Dlorean, Darkland o, muy recientemente, Matraca Ediciones en su simpática Colección Beee. Entre otros proyectos. Pero alguien tiene que devolver la gloria a Indiana James, tarde o temprano.

Valga aquí una nueva anécdota personal, de las muchas que recogí durante esa etapa de activismo sobre bolsilibros: hubo otra editorial que hace algunos años decidió dar lustre a algunas obras de bolsilibritos de serie negra. La editorial Akal, especializada en novela negra, se sacó de la manga cuatro volúmenes antológicos, bajo el título de ¡Bang, bang, estás muerto!, recuperando cerca de una veintena de aquellas noveluchas en formato noble, con textos introductorios de Luis Conde y Moncho Alpuente. Por aquel entonces, yo trabajaba en un bar al que venía de vez en cuando Moncho, y trabamos cierta amistad. Hablábamos mucho de música y literatura. Precisamente, vino a verme por última vez el día de su cumpleaños, y en vez de recibir un regalo, me regaló él a mí los dos primeros volúmenes de la colección. Fue durante el último cumpleaños de su vida.

De vez en cuando sigo comprando aún algunos bolsilibros, cuando el precio es razonable, pero no tengo espacio para juntar muchas más. Tendré unas 500, y el volumen que ocupan no ha crecido mucho en el último lustro. Pero no he perdido la costumbre, casi instintiva, de hurgar en las cajas cuando voy al Rastro, por si encuentro alguna portada de terror o ciencia-ficción que me vuelva loco, o un ejemplar de Indiana James, ¡Kiai! o Tam-Tam que me falte. Sé que es una afición muy minoritaria, pero a veces es increíble cómo nos movemos: hace unos tres años madrugué el día del estreno de la bianual Feria del Libro Antiguo y de Ocasión de Recoletos, para ser de los primeros en acercarme al puesto que más me interesa, una tienda valenciana que trae siempre millones de papeles viejos. Me levanté pronto, como digo, el día que inauguraba la feria de otoño de aquel 2016. Fui directo a ese puesto, sin querer detenerme en nada más. Y concretamente, fui buscando las dos cajas enormes llenas de bolsilibros de género que tienen tras el mostrador, donde otros años había encontrado joyas. Pues bien, no fui el primero... allí había otro muchacho, otro cazador de novelitas pulp, con el que no hablé pero al que seguramente conocía del foro de bolsilibros de Facebook, que estaba ya hurgando en esas mismas cajas, y que, de hecho, tenía ya en la mano tres ejemplares de Indiana James, dos de los cuales faltan en mi colección... Creo que esa fue la puntilla, el día que definitivamente se me fue un poco la obsesión por los bolsilibros, y retomé con más pasión la de los tebeos de Marvel (hoy mismo me he gastado 40 pavazos en las novedades de lo que va de año...).

A lo que iba, con toda esta introducción (siempre que pienso en bolsilibros me pongo intenso) es a que, de un tiempo a esta parte, están digitalizadas y adaptadas a libro electrónico, las 54 novelas de Grandes Aventuras. De hecho, se puso en contacto conmigo hace unos meses Carlos Bejarano, responsable de gran parte de ese trabajo, por si yo tenía la única que le faltaba para completar la colección; así era, y yo mismo la escaneé gustoso. Así que gracias al trabajo de varios amantes de este tipo de literatura (ejem, incluido yo), todo Indiana James y demás personajes suecados de la colección Grandes Aventuras de Astri está disponible en .epub para el disfrute general. Creo que está compartido en varios lugares, para el que sepa buscar; pero que no decaiga, que yo mismo voy a volver a compartir todos los números, tal y como yo los tengo (hay algunos errores en algunos números y no todas en .epub, sino alguna en .docx y .pdf; es posible que esto ya se haya solventado en otros lugares en los que se pueda descargar). Lo subo a Mega, por si a alguien que llegue hasta este lugar le interesa, y sigo con mi rollo:


En los otros acercamientos que he hecho a esta colección absolutamente fascinante, olvidé comentar algunos aspectos generales. Al ser esa especie de "El almirante flotante" a la española, por lo visto los cuatro autores se iban pasando la patata caliente del uno al otro, dando a todas las aventuras de Indiana James una forma de disparatado serial: por lo visto, uno escribía la novelita, el siguiente la corregía y la continuaba en el punto en el que aquél la había dejado, y así. Se reunían de vez en cuando, y siempre había un giro final que dejaba a nuestro héroe en una situación insólita, para ponerle un reto al siguiente autor. Y fueron creando una pequeña mitología interna, al generar esta serie de aventuras escritas en primera persona por Indiana (que figuraba, de hecho, como autor único en la página de créditos), con un humor muy particular, y particularidades como los chistes, las referencias a la cultura pop (las pelis o las novelas que leía Indiana durante sus viajes), montones de onomatopeyas (como en los tebeos a los que los autores estaban tan ligados) y mucho cachondeo a costa de esa medianía de Hollywood, esa farsa repelente, ese copiota llamado Indiana Jones. Hacía mucho tiempo que quería leerme todo esto seguido y comentarlo en este breviario, y como entre las ya leídas había dado cuenta del nº 1 y el nº 2, retomé el asunto en el número 3, y continuaré a partir de aquí en próximas entregas:

GA01. "Hong-Kong rock"

GA02. "El diente de perro"

GA03. "La maldición de los 1000 siglos"

En el número 2 de la colección, que leí hace ocho años, la acción había llevado al gran Indiana Jones a aterrizar forzosamente en pleno festival de cine de Cannes. La policía pone orden tras el escándalo, y le expulsan de allí. En un pis-pas, y ya que está en Europa, se va a Londres a visitar a una anciana millonaria que había conocido en una vieja aventura. Pronto, descubre que la vieja está moribunda, y está siendo acosada en su mansión por los miembros de una secta. Indiana trabará algo más que amistad con su sobrina, una punki llamada Mary Lou Foxworth, un personaje estupendo, descrito como los punkis pijos famosos de familia rica de la Movida madrileña. Mary Lou se pasa el día de farra con su grupo de amigos, unos punkis al estilo Chicha, Tato y Clodoveo. Uno de ellos un gigantón con el que tiene que liarse a puños más de una vez, ganándose el respeto del mayordomo de los Foxworth, Spencer, que se le unirá en la aventura. Una de las escenas cenitales tiene lugar durante un concierto de Lords Of The New Church. Más adelante, todo confluye con que en el solsticio de 1985 la Secta de los Mil Siglos tiene previsto invocar al Demonio en pleno Stonehenge, y allí se lanzará Indy a impedirlo.
Una de las normas de las novelas clásicas de género (ciencia-ficción y terror) de la literatura de kiosko española, en su edad dorada (los años 50-70), era que los sucesos paranormales, y más aún los relacionados con el Maligno, no podían suceder, o debían tener detrás una explicación científica, racional, que no chocara con el Catolicismo. Cosas de la censura y el franquismo. Ese afán por evitar lo sobrenatural y anti-científico, fue una de las consecuencias, por ejemplo, de la imposición del Comics Code, y que se dejó notar durante muchos años en todo el cómic norteamericano, por ejemplo. Incluso en los tebeos de Marvel, durante décadas se dejaron de utilizar los monstruos (kirbyanos y ditkianos) que habían sido la seña de identidad de la editorial, y siempre había que dar una explicación científica para su existencia; un caso famoso es la introducción de Morbius, el Vampiro Viviente, en los tebeos de Spider-Man, nada menos que en 1971, a quien hubo que dotar también de un origen debido a un fallido experimento científico. En las novelitas de a duro sucedía lo mismo, ese "paradigma Scooby-Doo", esa explicación final que aclara a los niños que los fantasmas, los vampiros, las brujas o los satanases aparecidos no existen, sino que todo ha sido trucado por personas malvadas. Recuerdo haber leído varias novelas de terror en las que, en la última página, el protagonista descubría un resorte, unos focos, unos efectos especiales que simulaban viento, y explicaban lo sucedido. Cuento todo esto, porque en esta novela, así como en todos los bolsilibros de Astri, ya se habían dejado de zarandajas y (¿auto?) censura, e incluso había habituales escenas de sexo explícitas en esta época final, los años 80. De hecho, me llamó la atención que el autor de este ejemplar bromeaba con todo esto, con un simpático falso final a lo Scooby-Doo: en un primer momento, Indiana descubre que ese Demonio que se había manifestado en mitad de Stonehenge, y que estaba a punto de acabar con toda la civilización, solo habían sido unos efectos especiales creados por el líder de la secta; sin embargo, en el epílogo, Mary Lou se da cuenta leyendo la prensa de que en el momento de la aparición se había ido la luz en todo Londres, y era imposible que esos efectos eléctricos de luces y sonido hubiesen funcionado. Me parecía curioso hacer esta aclaración.


GA04. "El panteón flotante"

No sé si el título de la novela es precisamente un homenaje a "El almirante flotante", la clásica novela colaborativa escrita por el Detention Club de Agatha Christie, Chesterton y compañía. Pero tiene toda la pinta, ya que es una descripción bastante rebuscada para referirse a un barco naufragado en pleno Triángulo de las Bermudas, que es el macguffin de esta cuarta entrega de las aventuras de Indiana. Todo comienza en casa de Mary Lou Foxworth, donde se había quedado el protagonista en la entrega anterior. Llevan de novietes unas pocas semanas, y James no aguanta más: no soporta estar encerrado en esa ciudad, necesita desesperadamente aventuras. Y encima, a Mary Lou ¡le encanta ver películas de Harriford Jones! ¡¡Ese fantoche, ese impostor!! En una de estas, precisamente le llama por teléfono uno de sus amigos y colaboradores del cazatesoros: una rata de biblioteca llamado Nicholas Fielding, que acaba de descubrir el paradero exacto del sitio en el que naufragó el citado barco, el Spirit of the Shadows, con un tesoro de valor incalculable. Indy se despide de Mary Lou para siempre, entre la llantina de ella, y queda con Fielding en la biblioteca... para encontrar que ha sido asesinado por un misterioso nigger, que ha huido con la página arrancada del libro en el que viene dicha información. Lo único que había acertado a decirle Fielding, era que tenían que viajar juntos a Guinea-Bissau, y quedar allí con otro colega de aventuras, un cachas guaperas llamado Sam "Luke" Morrison-Norton. Así que para allá se va, por su cuenta.
En el avión, sufre uno de los peores percances de toda su carrera, del que apenas sale vivo: tener que aguantar a una familia con niño en el asiento de al lado. Un niño repipi, que no le deja tranquilo leer su ejemplar de "El umbral de la noche" de Stephen King, y encima le cuenta el final del relato que está leyendo (el de las ratas; y que revivirá Indiana en las horas venideras). Nada más llegar a Guinea-Bissau, resulta que otro matón que iba en su mismo avión, se carga de un tiro a Sam "Luke" Morrison-Norton, y huye en un avioneta que esperaba allí. Cabreadísimo, Indy se engancha con el látigo a la avioneta en pleno despegue, y consigue subir a bordo. Será de todas maneras atado y abandonado en pleno desierto por sus enemigos... solo para ser salvado de ser devorado por las ratas, in extremis, por... ¡Harriford Jones en persona!
Es curioso, porque la broma de Harriford Jones, es decir, la existencia en el mundo real (dentro de la ficción) de un personaje que se gana la vida interpretando a Indiana Jones, mientras que el Indiana James real se muere de hambre, y que era por lo tanto odiado recurrentemente por el prota de los bolsilibros, parece que no duraría mucho más, ya que es en esta cuarta entrega cuando aparece Harriford en persona. Y, de hecho, solo es un impostor que vive del cuento, en una isla privada a todo lujo (llamada Cayo Rhum; su descripción exagerada me recordó a algunos pasajes de la novela/fanzine de Le Bon Vivant). Y, de hecho, el actor es quien dio la orden de asesinar a los amigos del Indiana bueno, de simular salvarle para llevarle consigo a su isla, y en definitiva el malo-malísimo de esta aventura. Un tirano que no solo vive de engañar a la gente a través de las películas, sino también en la vida real, y ha convocado a toda la prensa para mostrarles cómo rescata al Spirit of the Shadows y se queda su fortuna... fingiéndolo todo, ya que tiene muchos barcos que sus lacayos han ido saqueando durante décadas. El desenlace de la aventura tiene lugar en Cayo Rhum, e igual que sucedía en el número anterior, aparece un aparente elemento sobrenatural, un tipo con superpoderes al servicio de Harriford, llamado Papá Samedí; pero una vez que se descubre que es solo un fraude, Indiana descubre otro elemento sobrenatural y macabro, que él sí sabe que es real: Harriford es atacado por un montón zombies-náufragos vivientes, en venganza por todos sus saqueos. El Spirit of the Shadows seguirá enterrado, su localización sigue solo siendo conocida por Indiana James (que por fin se hizo con la página arrancada del diario de Gardenfly el Loco, un personaje rollo "Goonies"), y James sobrevive a la batalla naval final, ayudado por los zombies, pero acaba dando con sus huesos en una isla desierta.


GA05. "En busca de la Prehistoria"

Después de unos cuantos días en plan robinsón, Indiana es rescatado de la isla desierta por una aventurera jamona, algo estereotipada en plan Helga la Loba de las SS, que se llama Virginia "Virgin" Jane Scapin (aunque al que la llama "Virgen", lo mata a latigazos). En realidad, la tipa rescata a Indiana James a regañadientes, ya que lo ha confundido con Harriford Jones, que es a quien buscaba realmente porque andaban con turbios negocios, sin saber que Indy lo acaba de abandonar siendo devorado por zombis submarinos. Y del Triángulo de las Bermudas, se lo lleva con los ojos vendados en un hidroavión hasta un lugar secreto, que Indy deduce que es el norte de Canadá debido a los abetos Douglas y el frío y la nieve insoportables que nos acompañarán toda la novela. "Virgin" buscaba al falso Indiana, porque han descubierto unas instalaciones científicas secretas en las que están clonando nada menos que mamuts. No se abunda mucho más en el asunto, ni hay otras especies ni un parque temático ni nada, así que no hay muchas más coincidencias con "Parque Jurásico", que escribiría Michael Crichton 5 años después y perpetuaría el mismo Spielberg de "Indiana Jones", 8 más tarde. Una pena, porque me fascina encontrar viejos bolsilibros españoles que predijeron el futuro; como aquella novelita de Curtis Garland que dicen que se inventó Internet en los años setenta (no es ésta; aún la ando buscando), o las que se adelantaron (esto es inevitable, y ha pasado mil veces en la cultura pop universal) a películas famosísimas de años venideros. Como sea, ya que "Virgin" se ha llevado al Indiana equivocado, le va a contar todo el plan de la explotación de los mamuts clónicos, y le presenta a la colección de tipos malvados que le sirven de cohorte: el narco-dictador bananero "Macho" Gómez, a quien Indiana conoce bien de aventuras pasadas; un millonario, matón y cantante de heavy gordinflón (parodia de Meat Loaf) llamado Howling Butcher; Marvin Crane gángster de Las Vegas tipo Scarface; Jimmy Botts, propietario de la cadena internacional de comida rápida Botts Burgers; Gary H. Lee, un chiflado que ha hecho su fortuna, en este caso, con la explotación de fenómenos de feria ambulantes (y algo anacrónicos) en su Wonder Lee Circus; y otro estereotípico millonario gorderas, esta vez magnate de las joyas, llamado Dave "Diamond" Crawford. Algunos de estos millonarios gordinfletis, que se divierten emborrachándose y disparando a los mamuts (al más puro estilo del Sr. Money, Bailosolo y Trombonetti de Mofli, el último koala), morirán a lo largo de la aventura, pero otros (como la propia "Virgin") sobreviven, y entiendo que serán utilizados en próximas novelas, y se presentan de golpe para ir dotándoles de background. El caso es que en esa Prehistoria sobrevenida, y después de poner a prueba la valía de Indiana con unos desafíos a muerte, los ricachones malos se emborrachan por la noche y se lían a tiros con los mamuts, como decía, dando ellos mismos al traste con los planes de explotarlos, y haciendo que se dispersen por el bosque. Y esa es más o menos la trama, con una persecución final entre Indy, los malos y los mamuses a tiros por el bosque, que se hace un poco larga, y como decía unos mueren y otros escapan.
Por cierto, en esta historia también nos introducen otra referencia cultural: en libro que está leyendo Indy esta vez es los "Crímenes bestiales" de Patricia Highsmith, así que decide bautizar a los tres mamuts como los elefantes del cuento La absolutamente última actuación de Corista: "Corista", "Prince" y "Snow White".
Por el camino, se introduce otro personaje más, que será el secundario cómico de Indiana James: un indio nativoamericano canadiense, bastante salvaje y berserker, llamado Gronk. En mi cabeza podrida, por lo tanto, Gronk es más o menos Lobezno, unos meses antes de que se cruzara por primera vez con Hulk y el Wendigo por los bosques del Yukón, antes del Proyecto Arma-X, en una de esas etapas vagando salvajemente por el bosque, entre los Neuri, cazando lobos, vistiendo pieles de osos (¡como hace aquí el propio Indiana!) y mamuses, como los de la Tierra Salvaje. A ver si es que no estoy tan chiflado, y esta entrega de Indiana James la escribió el propio Doc Skull...


(continuará...)

7 comentarios:

  1. Hola tío. Te dejé un mensaje hace unos meses atrás en una de las entradas relacionadas con James, tengo montones de números repetidos, indícame qué números te faltan y quizás podamos negociar.
    Saludos y Buen BLOG.

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  2. comentario en Risa de difuntos” (Col. Grandes Aventuras nº 49)

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  3. Hola!! Quiero agradecer por la version digital de las novelillas crei que jamas iba a poder leer todas, muchas gracias!!!!

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  4. ¡Esta colección es una maravilla..! y gracias a ella la cuarentena del 2020 se hace mas llevadera. Saludos a todos los fans de Indiana James desde República Dominicana.

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  5. la ultima vez que leí a indiana james...fue en 1986 aca en Mexico y nunca mas lo volvi a encontrar junto con mi hermano nos hacia reír sus divertidas y emocionantes historias...solo pudimos comprar 5 o 6 libros de bolsillo de el....imaginense como estoy de emocionando......GRACIAS

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  6. Hola
    Amigo no será mucho pedir que resubas la colección o al menos enviarmela al correo
    La verdad me encanta este Indiana James y aunque he querido nunca he podido leer la colección completa.

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