El cromo de Asia Argento (hija de Don Dario y musa friqui) me sirve para recuperar el aliento y seguir enlazando blogs sobre cine de serie-B que sigo habitualmente. Le toca a DVDTRASH.
Con la emoción, se me olvidó citar el blog de cine zetoso que inspiró el post sobre la peli de Os Trapalhões de aquí debajo (recuerdo que hace un rato prometí que iba a enlazar sólo posts de cine extraño y bizarro). Lo soluciono instantáneamente:
TarsTarkas.net es otro blog imprescindible para los que nos gusta conocer la existencia de películas lo más alejadas posibles de la serie-A, y que destaco por dos razones:
a) Cada post es una ficha de una película rara, abarrotada de documentación y con golosos pantallazos de la misma. Un lujo.
b) Además del cine chatarra, la página rinde culto a una serie de maravillosos muñequitos añejos, que son los que titulan este post y protagonizan el cromo: ¡¡los Battle Beasts!! Eran unos muñecos pequeñitos (más o menos del tamaño de un huevo) de animales salvajes antropomorfos y ataviados con fabulosas y coloridas armaduras de guerra futuristas. Además, cada uno tenía un pequeño adhesivo holográfico en el pecho, que representaba a uno de los tres ejércitos (agua, fuego o madera). Tenían nombres tan increíbles como Killer Koala, Torrential Tapir, Rowdy Rooster, Prate Lion, Killer Carp, Triple Threat Snake, Sledgehammer Elephant, Pillager Pig... Por estos pagos, que yo sepa, no llegó la serie de dibujos animados, ni tampoco los tebeos, sino apenas un puñado de los personajes articulados. Yo tenía bastantes, y siempre machacaban a los estirados G.I. Joes, a pesar del tamaño. Ni siquiera un gigantesco ejército de soldaditos de Montaplex (ni aunque fuesen De Maqueta) podía abatirles. Eran invencibles. Me acuerdo con cariño del jabalí, del gorila, la jirafa, el lobo... En alguna parte tengo una foto posando con toda mi colección, creo que en los jardines de Azca un domingo por la mañana (es que me la llevaba a todas partes).
Nota: Frunobulax pide siceras disculpas al (improbable) lector por el arrebato de nostalgia, y le suplica a Viruete, si está leyendo esto, que se ocupe de un artículo sobre ellos lo antes posible, que seguro que él me comprende.
De PAN Y CINE Y EL SANTO creo que ya he hablado en otra ocasión, pero creo que aquí no. Estuvo en letargo muchísimo tiempo, pero ha vuelto y parece que esta vez se queda. Es un blog centrado en el cine de luchadores y el cine fantástico mexicano en general (aunque a veces también habla de viejos seriales yanquis de superhéroes en blanco y negro). La mayoría de los textos no son suyos (él honestamente siempre cita las fuentes), pero el autor hace una estupenda labor de recopilación y a menudo de traducción, y es un gran lugar para tomar contacto con la actualidad de este tipo de cine chatarril. A mí me encanta. Y ese título, "Pan y cine y el Santo"... Suena a pan con chocolate, es tan entrañable... Amigo, aquí tienes a un fan incondicional.
O lo que viene a ser un nuevo episodio del clásico Drive-in blog de este blog, y al mismo tiempo un pasito más en mi reflexión idiota sobre la música y los estados de ánimo de los últimos días
Si se hiciese una consulta popular entre toda la humanidad pensando en canciones instrumentales cachondas, que por sí solas causen hilaridad, no tengo ninguna duda de que saldría en primer lugar el tema de cabecera del show de Benny Hill. Es decir, éste:
Es dificil que no se te escape una sonrisa con sólo imaginar al maestro Benny pegándole collejas a un calvo mientras persigue a una chacha en combinación dando vueltas una farola. Pero, ¿qué pasa si asociamos esa melodía a imágenes que deberían sugerir bastante mal rollo al espectador medio? Comprueba tú mismo los efectos de esta perversión, en los tres videos siguientes:
Esta vez no hay reflexión, pero sí voy a soltar el clásico "seguiré investigando".
Para mi gusto, los personajes más entrañables de la decana revista MAD son Spy vs. Spy. La tira cómica muda creada en 1961 por el eminente y respetado (ya antes de su llegada a MAD) dibujante cubano Antonio Prohías y desarrollada por él durante casi 30 años (Prohías lo abandonó en 1990, y falleció en 1998).
Se trata de un eterno slapstick, una interminable pelea a muerte entre el espía negro y el espía blanco, que aglutina todo lo bueno de los dibujos animados al estilo gato contra ratón, con una ácida crítica al absurdo de la guerra fría (sobre todo en sus comienzos), siendo como era su autor un exiliado en EEUU. Durante un periodo de tiempo, su espacio en MAD magazine pasó a llamarse Spy vs. Spy vs. Spy, puesto que entró en liza Lady in Grey, una mujer cuya presencia justificaría las infinitas peleas de Black Spy y White Spy.
La serie se sigue publicando en la revista americana, con dibujos de Peter Kuper, e incluso existe una versión ñoña en la revista Mad Kids, de reciente aparición.
Hace tiempo me encontré en una tienda de viejo un tomito recopilatorio de las aventuras de Spy vs. spy, y lo atesoro con cariño. Un paperback reciente está a la venta en Amazon. Además, las nuevas tecnologías nos permiten birlar uno ahora mismo una copia en .pdf, gracias al E-mule, pulsando en este e-link.
Los viejos propietarios del flamante Spectrum recordamos con cariño aquel absurdo videojuego. El año pasado se puso a la venta una versión siglo XXI (aquí puedes ver videos y pantallazos del juego para PS2). Se puede encontrar mucha otra memorabilia de los dos espías absurdos.
Pero vamos a lo que vamos, que esto es un episodio del "Drive-in blog", y casi lo había olvidado. Existe en la cadena Fox norteamericana un programa de explotación de la revista MAD, que se llama Mad TV. Amparándose bajo el logo de la revista, en realidad es una comedia de situación que mezcla sketches y actuaciones (al más puro estilo Saturday Night Live), que poco o nada tienen que ver con el espíritu clásico de la revista, a día de hoy. Pero en sus comienzos, allá por 1995, uno de los contenidos fijos del programa era una serie de animación de Spy vs. spy (también hay bastante material obra de Don Martin). Episodios de aproximadamente medio minuto de duración, que generalmente repetían situaciones sacadas de la revista y, por tanto, de la cabeza del Sr. Prohías. Y aquí es donde comienza nuestra maratoon en el blog, porque vamos a vernos muchos de esos episodios.
El primero, uno titulado "Karate school", emitido en el episodio #209 de Mad TV (14 de diciembre de 1996):
Otro ejemplo: "Jail spring" (episodio #108, 9/12/1995):
Os recomiendo que vayáis a este playlist de Youtube, que es uno de los más completos. Hay más de 30 episodios de la serie, pero no están todos, ni mucho menos (aquí hay una guía de episodios).
Pero la maratón con los personajes de Spy vs. spy no acaba aquí, sino que tenemos más piezas breves, esta vez sofisticadas y modernas, nada menos que en 3D (mezclando acción real y cartoonesca animación, muda y en blanco y negro, por supuesto), de nuestros espías favoritos. Se trata de una serie de 4 anuncios de la marca de refresco Mountain Dew, creados en 2004 y de entre 15 y 30 segundos de duración, en los cuales el motivo de la pelea de Black y White era, claro, las latas de dicho brevaje. Aquí una muestra. El spot titulado "Spy vs. spy helicopter":
Los otros tres comerciales son de muy similar factura, y los puedes encontrar también en Youtube:
Ya he contado en otras ocasiones que los domingos tengo una cita con el Canal de las Estrellas. Hace ya más de un año que dedican la franja horaria entre las 13 y las 14:30 horas a la emisión del ciclo de cine de luchadores enmascarados. Cada domingo por la mañana sobrellevo la resaca viendo chatarras de Santo, Blue Demon, Huracán Ramírez, Neutrón, Mil Máscaras y decenas de otros Campeones Justicieros más. Recientemente han pasado algunas cimas sin parangón como "Santo contra Blue Demon en la Atlantida" (Julián Soler, 1970) y "Misterio en las Bermudas" (Gilberto Martínez Solares, 1977), grandes joyas camp repletas de acción, psicotronía y temas paranormales. Entre las más infumables, me tragué enterita, con la boca abierta y sin pestañear, un cuento de realismo social empapado de moralina titulado "Huracán Ramírez y la monjita negra" (Joselito Rodríguez, 1973), en el que no sale un capón hasta pasada la primera hora, y en la que la monja negra (una mexicana pintada de betún que habla spanglish recién llegada al DF desde los USA) y sus buenas obras de caridad en un convento lleno de niños enfermos son los máximos protagonistas.
Pero esto no es todo, porque hace poco he sabido que en el Canal de las Estrellas tienen entretenimiento bizarro también para mis resacas de los sábados. A las 11 de la mañana (también hora española) están echando un ciclo de cine psicotrónico infantil, gracias al cual por fin pude asistir al visionado de algunas películas de las que hablaba en este blog hace tiempo: "La Caperucita Roja" (Roberto Rodríguez, 1960) y "Caperucita Roja y Pulgarcito contra los monstruos" (ídem, 1962). El sábado que viene emiten la tercera de la saga, y en posteriores semanas van a deleitar mis pupilas con la saga conocida como "La guerra de los niños" (primera, segunda y tercera), que no es otra cosa que las películas rodadas por Parchís a principio de los 80s. Cine español niñófilo, carpetovetónico y en vivos colores.
Quiero decir que a las películas de Caperucita Roja, a las que tantas ganas les tenía, no me defraudaron en absoluto. Tiene como principales hándicaps el hecho de que el guión nos lo sabemos (obviamente, je), una ñoñería y un mensaje moralista que tira de espaldas, pero a uno no le molesta si se enfrenta a ellas teniendo en cuenta que está hechas para niños mexicanos de hace treinta años. Aparte de eso, las películas son hipnóticas. Los colores chillones (probablemente coloreados sobre el fotograma en byn) y los magníficos escenarios de cartón piedra en el bosque nos recuerdan por completo al LSD y a la psicodelia; los personajes (principalmente el enano con voz gangosa que va dentro del traje de mofeta-zorrillo) son delirantes e increíblemente carismáticos; hay escenas de pura locura, lucha libre 100% mexicana entre los leñadores, canciones cuya letra debería ser analizada por los gobernantes, algún guiño niñófilo (como ese momento en el Caperucita se duerme junto a la chimenea, y mamá la coge y la lleva a la cama; ante un duro primer plano, mamá empieza a quitarle la ropita lentamente... pero al final cambia de opinión y la tapa vestida y todo) y en general séptimo arte pop bizarrote y entretenido. De verdad, estas películas son fabulosas para los niños, y si las ves ahora con los troncolegas fumando cosas y brindando con litronas te puedes morir de la risa.
A colación de la música y la risa (esa investigación que quiero llevar a cabo este verano, y de la que me llegan datos de aquí y de allá) hablaba con C. Rancio en otro sitio sobre dos músicos brillantes y poco conocidos que bien merecen tener su parcelita en el asunto: Dean Elliot y André Popp.
El primero de ellos es un autor de "dibujos animados sonoros" al estilo de Raymond Scott, que dejó un puñadito de discos de easy listening orquestal con acompañamiento de efectos sonoros propios del cartoon. Apenas he podido darle un tiento a su música, y poco o nada se mueve por el mar de P2P al que tienen acceso mis redes. Grabó música para diferentes shows infantiles de la televisión americana, tales como Alvin y las Ardillas (The Chipmunks en el original), Mr. T, The New Fantastic Four o Regreso al Planeta de los Simios. Le conocía apenas de la serie "Incredibly Strange Music" (descárgatela de Endless Mike si te interesa), donde entre otras marcianadas se puede encontrar su tema más popular, 'Lonesome road'. En el catálogo de Basta Records se puede comprar "Zounds! What sounds!", una colección de diversión novelty de lo más refrescante.
El otro músico con el que ando liado es André Popp. Casualmente, lo que son las cosas, a lo largo de esta semana Juan de Pablos ha estado emitiendo en su impecable programa Flor de Pasión una retrospectiva sobre la música del beatnik francés Boris Vian. Y ha terminado hace un rato con algunas versiones que le dedicó André Popp (La Java martienne y La Java des bombes atomiques), firmadas con el alias de Elsa Popping (tal y como aparece en la portada original del LP que he puesto aquí arriba). Así que mientras estaba enredado buscando información y encargándole a la Mula que me trajera canciones de André Popp en sus alforjas, Juan de Pablos se me ha adelantado. La distribuidora Green Ufos le dedica en esta página una biografía en castellano, así que me la ahorro. En el catálogo de Basta Music también encontramos a la venta algunos de sus discos, y podemos escuchar retazos de su obra.
Creo que podemos archivar a André Popp y a Dean Elliot en ese mismo apartado de música divertida, novelty, de gato-persiguiendo-a-ratón y de tartazo-en-la-cara, del que hablábamos el otro día.
(En cuanto pueda subiré yo mismo algunos temas de ambos músicos para descarga).
Aquel bebé que veíamos crecer en 'Padres forzosos' en realidad eran dos, y a día de hoy cada una de ellas tiene dos buenas razones para ocupar un cromo en el Frunoflickr.
La imagen la vi por primera vez en un blog que he descubierto hace poco, que hace risas a costa de lo más delirante de la América Profunda y que se va formando a base de haikus visuales. Se despacha en un pis-pas y por lo tanto me mola: Cars, bombs, Bronx bombers & breasts.
Me he topado también con la casilla en Flickr de un fotógrafo italiano residente en Madrid que retoca sus bonitas estampas de realismo urbano con colorines de neón. Se llama FABIAN DE SIMONE, y tiene unas fotos increíbles.
Esto tan hermoso es un collage retro-cutrelux de un tipo que tiene una página en Flickr y que está enamorado de los juguetes espaciales. Además de esta pequeña obra de arte, tiene otros sets temáticos dedicados a robots, cohetes, pistolas, cabezas robóticas de latón y otros juguetes del espacio, que merecen la pena ser contemplados.
El propietario de todos esos juguetes tan cool se llama LOCKWASHER. Son extraordinarios, y se los fabrica él mismo.
* He descubierto a posteriori que tiene página web propia: LockWasher Design.
Pero no se vayan todavía: aún hay más. Ya daba alguna pista sobre el aspecto forteano que escondía el catálogo de pequeñas maravillas de AMARANTH PUBLISHING. Y he querido venir por tercera vez sobre el tema para mencionar precisamente su página dedicada a fenómenos increíbles documentados en la prensa. No sé si estos recortes formarían parte o no de la colección de Charles Hoy Fort, pero hay cosas simpatiquísimas sobre supuestos avistamientos de OVNIs, proyectos de aeroplanos en 1853 o de un robot en 1795, monstruos marinos, esclavos blancos, inventos sorprendentes y rarezas meteorológicas varias. Todo ello, en Amaranth's 19TH CENTURY AMERICAN X-FILES.
Ya lo decía yo, que un solo post no le iba a hacer justicia a la página de AMARANTH PUBLISHING. Y es que entre las asombrosas muestras de arqueología musical que venía citando, dedican un apartado dedicado a la MUSICA PARA LOS PERROS. Me quedo con el dato para tenerlo en cuenta durante la investigación que estoy llevando a cabo en mis ratos muertos sobre "música hilarante". En esta página encontramos ejemplos MIDI de canciones hechas para que la escuchen nuestros queridos amiguitos de cuatro patas. Desde Chopin hasta Erik Satie, pasando por bluegrass de hace un siglo.
A pesar de estos breves coletazos de arqueología musical recientes, no creo que dentro de unos años haya hablado en este blog de todos los músicos de la historia. Por si acaso, y que no se diga, con este cromo quiero dejar constancia de la que se considera la primera canción de la historia.
La piedra del cromo data del año 1400 a.C (año arriba, año abajo), y viene a ser un pentagrama tallado por la ancestral tribu de Hurrian. Se trata de una especie de himno a la luna, y quienes la estudiaron en su momento llegaron a la conclusión de que no contiene una serie de notas, sino también una explicación sobre cómo cantarla y acompañarla al arpa.
En ésta página vienen 3 recreaciones diferentes en (horrible y estridente) formato MIDI, atendiendo a los diferentes arqueólogos que la descifraron:
Por si esto no resulta suficientemente fascinante, la página citada contiene otro tipo de fantasías bizarras musicales sin desperdicio, aunque desgraciadamente, y debido a que se trata en general de piezas musicales de hace varios siglos, las versiones en audio que nos ofrecen están en (horrible y estridente) formato MIDI. Algunos ejemplos:
ATALANTA FUGIENS, la primera producción multimedia. Creada en 1617 por el alquimista del Renacimiento Michael Maier (1566-1622), viene a ser una composición a base de 50 cánones asociados a otros tanto emblemas gráficos, que escondían grandes misterios basados en la Orden Rosacruz.
La CANCION DE SEIKILOS, que pasa por ser la balada de amor más antigua de la que se tiene constancia. Encriptada en un pilar junto a una tumba encontrada en Turquía, data del año 200 a.C. La letra es preciosa.
Otra joya es nada menos que LA MUSICA DE LOS ILLUMINATI. Himnos y piezas dedicados al culto conspiranoico, compuestos por Johan Simon Mayr (1763-1845), uno de los fundadores de los Illuminati de Bavaria.
Y muchas, muchas, muchas curiosidades musicales más. Cantos gaélicos, proto-folk yanqui, las melodías más hechizantes del mundo, himnos de hace doscientos años, la Música de las Esferas de Kepler, hits de los antiguos Mayas o de primeras civilizaciones orientales... Además de más de una sorpresa de carácter forteano. Todo ello me lo he encontrado en AMARANTH PUBLISHING MUSIC PAGES. Un lugar que parece sencillo pero que ofrece entretenimiento para muchas horas. Todavía me estoy relamiendo.
Puestos a llenar este álbum de cromos en blanco y negro, amarillentos ya, y a ahondar en lo más granado de la música de comienzos del siglo XX, le ha tocado el turno a Guido Deiro (1886 - 1950). Italo-americano de impecable porte, será por siempre considerado el mayor intérprete de acordeón de piano. Fue el primero en llamarlo de esa manera, el primero en utilizarlo en una emisora de radio, el primero en dar un gran concierto... En su página web oficial nos cuentan mucho más de lo que pudiéramos desear saber y, cómo no, ofrecen archivos de audio: