Acabo de despertar de una siesta, y estoy en estado catatónico; bueno, es la palabra que me viene a la mente, pero en realidad nunca he estado en ese estado. Lo que tengo es una sensación mezcla de miedo, desubicación y vacío, un no saber ahora mismo dónde estoy ni por qué ni para qué. Coincide que anoche dormí muy poco, y que no tengo en la agenda ningún compromiso ni ataduras laborales hasta el próximo viernes, por lo que me siento como a la deriva, atontadísimo. Si hubiese despertado en un hospital, en el año 2136 o en mitad de una isla, creo que la sensación sería muy parecida a la que tengo ahora.
Y en realidad es una tontería. No es nada importante. En realidad ha sido un sueño muy guapo, pero es que yo duermo muy muy pocas siestas, y no estoy entrenado para despertarme de ellas sin sobresaltos, sin un despertador o una llamada. No estoy acostumbrado a montarme una película entera en la cabeza durante una pretendida cabezadita "de paso", sin interrupciones, y con esa cualidad de verosimilitud que tienen las imágenes oníricas durante las siestas, a mediodía, con el sol inundando la casa.
El caso es que tengo la mayoría de las imágenes muy recientes en la cabeza, y se me ha ocurrido dejar constancia de mi sueño, como hacía cuando era pequeño. Vaya por delante que yo tengo un sueño muy ligero, felino, y que desde que tengo uso de razón me pasa que el más leve sonido a mi alrededor (cuando no me despierta del todo) me mantiene tenso e impide a lo que hay dentro de mi cocorota desconectar por completo, por lo que habitualmente acabo cogiendo sonidos del exterior e incorporándolos a mis sueños. Incluso, en algunas ocasiones me pasa, por ejemplo, que en mi sueño está teniendo lugar una conversación ficticia entre dos personajes ficticios, y hay una televisión encendida de fondo cuyos diálogos se meten de pronto en el guión de mi sueño, descontextualizados, y encajando en las palabras que dicen mis personajes, hasta el punto que llego a predecir lo que va a decir el siguiente personaje real, el mindundi que está hablando en televisión. Como digo, con un puntito premonitorio que incluso me asusta.
Es una habilidad extraña, que yo supongo que nos pasa a todos, pero siempre que he sacado el tema en una conversación con mis amigos me han tomado por bobo o por mentiroso... ¿No os ha pasado nunca lo que digo, que durante un sueño liviano dos personajes hablan sobre algo, y de repente esperas la respuesta lógica de uno de los interlocutores, y tomas consciencia de pronto de que la respuesta que da el otro, la que esperabas, en realidad ha salido de la tele del mundo real? ¡La que esperabas!
No entiendo mucho de estas cosas, pero es algo que me ha pasado desde niño, y que concibo como posible e incluso lógico dentro de mi escepticismo y mi ignorancia, como una habilidad cerebral que todos tenemos pero "de la que no se habla mucho", por su inutilidad práctica, supongo.
Contaba esto para poner en antecedentes al lector sobre el sueño que he tenido durante esta siesta (que es a lo que iba), ya que ha sido un sueño cojonudo, porque tenía banda sonora, efectos especiales, montones de diálogos estúpidos (que no recuerdo) y un sonido envolvente megasurround de la hostia, todo ello provinente del mundo real, de la película que me había puesto a ver para conciliar el sueño con la mente en blanco, desde el portátil que tenía a escasos metro y medio de la cabecera del sofá en el que me disponía a ejercer mi derecho siestil.
Dicha película era "Transformers". La de este año, la que ha visto toda la Blogosfera friqui tres veces. Yo no la había visto, y de hecho sigo sin haberla visto, sino que me he limitado a escucharla mientras soñaba. Le he dado al play, y en cuanto ha aparecido el logo de (precisamente) DreamWorks, me he quedado plácidamente dormido, con la boca abierta y saboreando el postre.
Ahora viene mi sueño. Es breve. Apenas recuerdo el argumento. Pero es que ha sido superguapo: yo tenía una entrevista de trabajo en una empresa de algo. Una empresa grande y pomopsa, para algún trabajo de oficina rodeado de tiburones corporativos [aclaro, por despojarme de toda sospecha, que deseo con todas mis fuerzas NO volver a pisar una oficina jamás en la vida para trabajar en ella, y que no estoy ahora mismo buscando trabajo. Pretendo tirarme al menos tres meses más como parásito]. No tengo rastro mental de los prolegómenos sobre dicha entrevista. Sencillamente, mi avatar en el sueño sabía que iba a una entrevista de grupo en un edificio de oficinas. Iba cuesta abajo por una calle, y al llegar a la altura del sitio en el que se supone que iba a tener lugar la entrevista, me encuentro con lo que parece un local comercial, con un gran ventanal que me permite ver lo que está pasando dentro: un grupo de unas veinte personas están disfrazadas de piratas, con sus parches y toda la pesca, escuchando a otros tíos muy serios que están de pie, también ataviados como recién caídos de un cocotero; como también me ven a mí (y de hecho, todos me miran), no tardo nada en entrar y buscar mi sitio entre los entrevistados, por supuesto aguantándome la risa y despojado de todo atisbo de nervios ante la entrevista, en un sitio tan poco serio. Pero los acontecimientos se disparan [supongo que en ese momento algún giro inesperado tenía lugar en "Transformers" y la música se ponía solemne "de circunstancia"; no olvidemos que ese peliculónquetecagas era el que estaba llevando el ritmo de mi sueño], y de repente nos damos cuenta de que eso no es una entrevista normal, sino una especie de juego cuyas únicas reglas son "tonto el último": todo el mundo se pone a correr escaleras arriba, atropelladamente, pisándose y empujándose, tratando de llegar el primero a algún sitio, en una absurda "carrera laboral".
A partir de este momento, no me preguntéis por qué, ya no estamos disfrazados de piratas, sino de grises oficinistas estándar. Y por mi sueño se pasean no decenas, sino cientos de tristes entrevistados que corretean por lo que se convierte de pronto en un intrincado e infinito laberinto de oficinas, puntos de engorde, raspas de pescado con ordenadores y sobre todo pasillos y circuitos de asépticas escaleras de oficina. El resto de mi sueño, el cénit, lo que recuerdo [calculo, por el metraje de la película que mientras tanto estaba no siendo vista por nadie en mi portátil, que duró hora y media], se limita a imágenes de persecuciones y carreras, por tanto, a lo largo y ancho, parriba y pabajo en un gargantuesco edificio de oficinas de paredes grises, lleno de plantas y pasadizos.
Pero al loro, porque aquí viene lo bueno, lo que ha hecho que mi sueño sea la mejor peli que he visto en mucho tiempo. Enseguida tomo consciencia de que lo que está teniendo lugar en esa oficina no es una competición por un puesto de trabajo, sino por la supervivencia. Se sucede en mi cabeza, una tras otra, escenas de disecciones corporales en trampas que surgen de la nada, en mitad de habitaciones de oficina [al más puro estilo de "Cube", admito ahora; si bien es una peli que pasó sin pena ni gloria por mi tele, por lo visto le impactó a mi subconsciente], centenares de aspirantes a chupapollas oficinistas encontrándose con escaleras de incendios cortadas en las que encuentran la muerte cayendo al mar, y sobre todo siendo devorados por animales.
En mi sueño aparecían montones de monstruosos osos pardos, con ojos inyectados en sangre, que se escondían estratégicamente en alguna planta alta de la oficina, esperando ansiosos la llegada de los desesperados oficinistas para devorarlos. Enormes gorilas que pegaban gritos terroríficos y corrían a estrujar a los oficinistas y llenarlo todo de sangre. Poderosas serpientes asesinas. Tigres, leones y panteras, dios mío. Pájaros y Chimpancés que en mi sueño daban también muchísimo miedo (preguntadle a Freud) y trampas. Trampas mortales de todo tipo.
Esto es todo. Como ya he dicho, una vez vuelto a la realidad no iba a ser capaz más que de recordar el plot de la historia. Pues ya está: una larga y agónica sucesión de muertes de oficinistas en una absurda carrera dentro de una trampa de oficinas, en una especie de juego similar al de Monty Burns "En la montaña de la locura". Pero con oficinistas y muchísimos animales salvajes, que habían creado su hábitat en dicho edificio, como en aquel tebeo de Ka-zar en el que New York se convierte en la Tierra Salvaje, o en cualquier viñeta de Xenozoic Tales. También me venía a la mente, lo digo para el amante de este tipo de referencias visuales, el concepto de "Mundo futuro", una suerte de parque temático de la muerte y la destrucción de peoncitos corporativos, donde a alguien se le va de las manos su broma macabra. Pero con bichos en lugar de drones.
"Pues no es gran cosa", pensaréis. "Pues yo no iría a ver esa mierda al cine", diréis otros. "Pues vaya mediocridad de argumento que te has inventado", me gritaréis todos a la vez. Pero no, no tenéis razón. No estoy contando una película, ni un esbozo de guión ni nada de eso (yo no soy guionista, yo no soy nada de nada). Esto no es algo que hay que verlo, tenéis que soñarlo para entenderlo. Un sueño de esos retorcido e hiperrealista. Los mejores sueños son mucho más intensos que las películas, eso ya lo sabéis todos. Te despiertas con la sensación de que lo has vivido. Más aún, cuando los lugares en los que transcurre la acción te son muy familiares (varias "escenas" tuvieron lugar en el viejo edificio donde viven mis padres, y otras en las oficinas del Banco Santander en las que desperdicié casi dos larguísimos años enteros), muchos personajes del sueño son personas a las que conoces, amigos y ex-compañeros de trabajo, gente de mundos diferentes entre sí que has conocido en algún momento de la vida, y que quién sabe por qué macabros mecanismos se te aparecen en la cabeza y vas viendo cómo mueren uno tras otro, devorados por gigantescos gorilas que huelen mal y que pegan unos gritos terribles. Gorilas que hacían ruidos mecánicos al moverse [recordad que de fondo tenía puesto "Transformers"...], y todo esto acompañado de una banda sonora, sonidos de explosiones, gritos y jarana de todo tipo. Cuando mi reproductor de video se paró, me desperté bruscamente, con la boca pastosa, como si hubiese estado masticando bostas de gorila.
Ha sido como ver una peli en 3D puesto de anfetaminas. Como un viaje en una montaña rusa oxidada, que parece que se va a caer cada dos por tres. Muy real. Sé que sueña gilipollas así contado, y a mí mismo me lo parece una vez tomada consciencia de que ha sido un sueño bobalicón e infantil. Pero en cualquier caso lo quería contar.
Y ha sido, por cierto, un sueño sin moraleja ni significado alguno. No me toquéis los cojones, por favor. Que nadie me diga que el edificio de oficinas simboliza esta ciudad en la que llevo demasiado tiempo encerrado sin vacaciones, casi sin salir al campo a ver animalitos, o que el señor pequeñito que todos llevamos dentro me está pidiendo a gritos que me busque un trabajo de verdad, que no me puedo pasar la vida sin hacer nada, echándome siestas de dos horas y viendo tres pelis diarias. Por supuesto que puedo hacerlo. En esas estamos. Si acaso significa algo, es que el trabajo es una trampa. No creo en Freud, yo creo en Bob Black. Y punto en boca.
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martes, 25 de septiembre de 2007
martes, 14 de agosto de 2007
565. Si no me encuentras busca "Fruno es un hijoputa" en Google

Estoy hasta el nardo de oíros hablar de vacaciones. De ver las fotos, fliquers y postales de vuestras idílicas vacaciones de Patti y Selmas viajando por el mundo, abriéndoos camino por nuevas sendas inexploradas, conquistando cumbres inexpugnables y poniéndolas vuestro nombre. Que sepáis que cuando vosotros volváis, yo me voy. En septiembre me voy a la playa con mi gato, con un saco de libros y con el portátil, al dúplex familiar en tercera línea de playa, que convertiré en mi ermita, y no pienso volver hasta que me crezcan conchas en la piel. Yo no tengo vacaciones, sino que las vacaciones me tienen a mí: me quedan menos de diez días de vida en mi actual trabajo, y luego nos vamos toda la empresa a engrosar las estadísticas del paro. Yo me lo he tomado con mucha filosofía (con perdón), y con buen humor. Voy a hacerme uno con el Mediterráneo, y a ver si aguanto un par de meses tocándome las pelotas a lo largo de todas las horas del día. Ése es mi objetivo en la vida. Con el tiempo rodarán una película sobre mí, que se llamará "Fruno y el sexo"; ya sabéis a lo que me refiero: voy a desaparecer de forma indefinida. No future. Dormiré de día, en la piscina, y funcionaré de noche. El daiquiri sustituirá al agua, que en Levante sabe a rayos. Es probable que algún día me adentre hacia el fondo del mar, con mi gato, mis libros y mi portátil, en un patín. Es probable que me pase al menos cinco días con sus noches en mar abierto, haciendo vida en el patín, dándome baños entre las orcas, escribiendo un blog sobre los dibujos que hace la espuma sobre las olas y enseñando a pescar al gato, para sobrevivir. Bajo ningún concepto devoraré el gato, a no ser que él dé el primer paso. Me pasaré todo el día solo y borracho. Es lo que más me apetece en el mundo. Olvidándome de mis amigos, de la familia, de las ex y de las admiradoras, y hablando con el gato y con la fruta. Luego me colaré en alguno de esos yates del puerto deportivo en los que se está rodando una peli porno (es decir, en casi todos), y a ver si encuentro trabajo allí. Si no les convence mi currículum de talla media, cuando sólo me quede dinero para un último paquete de tabaco volveré a Madrid y me haré mercenario a sueldo.
domingo, 22 de julio de 2007
550. The Naked Cowgirl

Hablando de la fauna manhattanita, yo lo primero que hago todas las mañanas antes de desayunarme mi cafetazo del Starbucks (y sobre todo antes de irme a dormir) es asomarme a I DO NOTHING ALL DAY, porque sus videos son lo más parecido a los trailers previos de mis sueños.
Ya enlacé este blog hace tiempo, pero podría pasarme el resto de mi vida enlazándolo y aplaudiendo su tratamiento de la cámara lenta, confirmando lo bien que luce un skyline con dos tetas delante, o hablando de las sopas con ondas que le dan estas pequeñas píldoras de vitamina voyeurística a los documentales sociológicos del National Geographic.
En uno de sus últimos videos nos han presentado a la dulce Vaquera En Porretas que se ha puesto a hacerle la competencia al friqui que salió en las noticias de Antena 3, que está en la esquina de enfrente. Pero cualquiera de las neoyorquinas de ciencia-ficción que salen en el blog (o en cualquier de los blogs de Idonothingallday Productions) es sencillamente una obra maestra ambulante.
lunes, 23 de abril de 2007
494. Madripur

Esta tarde me he ido a comprar un billete de avión sólo de ida a Madripur. Tiene la fecha abierta, así que no sé cuándo partiré; como muy tarde el próximo 16 de mayo. Lo que sí sé es que no pienso volver. Cuando llegue a Madripur me instalaré en los barrios bajos, lo más lejos posible de los rascacielos plagados de mafiosos y lo más cerca posible del Bar Princesa, plagado de entrañables delincuentes e hijos de puta exóticos. Tiene cacahuetes rancios, una mesa de billar completa (lo único sagrado en cien kilómetros a la redonda), una camarera que hace que las del bar Coyote parezcan habitantes de Mordor, y jarana todas las noches. Me voy a llevar al gato, dos mudas y una biblia. Dedicaré el resto de mis días a pasear por el puerto y a sentarme en el Bar Princesa a charlar con los parroquianos y jugar al backgammon con apuestas ficticias. Entre eso y la borrachera perenne se me pasará el tiempo volando. No volveré a "actualizar el blog", ni a ver la mierda la tele, ni a salir de copas por garitos modernos con paredes fluorescentes. Me limitaré a escribir un haiku en un cuaderno Apache de bolsillo y a beber cerveza y cócteles humeantes en el bar Princesa. Si hay suerte y me reencuentro con Reiko, intentaré recuperar el tiempo perdido y juntos veremos crecer a Ami(k)o. Pasaremos algunas temporadas en el bosque, construyendo una casita de madera, tallando nuestros nombres en los árboles y peleando con los osos con nuestras manos desnudas.
Lo de la manutención lo tengo ya pensado. Mi plan es ofrecerme a Tyger Tigre como detective a sueldo. Podría pasarme cien vidas observando las cosas haciendo que soy transparende desde dentro de una gabardina de 5.000 yenes. Si Tigre me rechaza y no me corta el cuello, acudiré al bueno de Archie Corrigan. Mi tercera opción es la oficina de Landau, Luckman y Lake, pero de esa gente me fío todavía menos que de la gentuza de La Mano.
Si tengo que olfatear algunas cacas de perro o romper sillas en la espalda de algún pirata, correré el riesgo, pero aunque sé que no me voy a hacer rico sé también que seré feliz. Las puestas de sol desde el archipiélago indonesio son las más bonitas del mundo, y eso es todo lo que necesito. Eso, y una jukebox bien alimentada, como la del bar Princesa. Y un tatuaje de un dragón blanco escupiendo fuego sobre la cabeza de un lama que me cubra toda la espalda. Y un póster de Lindsay Lohan. Y un puñadito de peyote, y otro de viagra, me temo.
Hay una cosa que mucha gente no sabe de Madripur, y es que tiene un laberinto de túneles bajo la superficie de más de 40 kilómetros, donde no sólo no hay morlocks putrefactos, sino que uno puede adquirir absolutamente todo lo que necesite. Es el mercado ilegal más grande del mundo. Vale que he decidido renunciar a la tecnología y al modo de vida hedonista y capitalista que he llevado hasta ahora, pero mientras sigo aquí en España y el viaje sólo es un proyecto, me satisface pensar que, mientras vaya el dinero por delante, aquellos cabrones de allá abajo son capaces de conseguirte un dedo de Dios en cuestión de minutos, si hace falta. Me reconforta, decía, saber que les puedo encargar una conexión ADSL para volver a respirar el aroma de la globalización, pero de lo que tengo ganas es de dejarme crecer una barba y una panza e ir descalzo por las calles adoquinadas de la vieja Madripur. Y no hacer nada más en la vida. De lo de detective privado me jubilaré en cuanto encuentre a alguna virgen inocente que me mantenga. O si no, como dice el chiste: que me mantenga Joe Mantegna.
O que te la pique Lapique. Lo único que tengo claro es que quiero que mis huesos se descompongan en la parte de arriba del bar Princesa, y que mis cenizas se las pasen en un costero los bucaneros locales de generación en generación y que acabe olvidado en un dragon boat que navegue abandonado a la deriva hasta que sea abatido por Dante.
martes, 13 de marzo de 2007
475. LAND ESCAPES #01
Advierto que llevo todo el día en casa febril dejándome mimar por el gato, y después de ver varias pelis raras y comer sólo medicinas, me ha dado por evadirme de este cochino mundo haciendo un viaje virtual a través de internet. Un viaje por ciudades imaginarias, paisajes surrealistas, territorios inexplorados y otros lugares asombrosos. Estas son algunas de las postales que me he traído conmigo.
475.01. Comunication City

Un pequeño barrio pixelado, que su autor va construyendo poco a poco y nos lo va contando en su blog. Algo así como las viejas maquetas de trenes, pero en este caso para hacer una instantánea de una ciudad en la que conviven las grandes empresas de internet.

¿He dicho conviven? Así mola más
475.02. Celtic valley

También he viajado, montado en el ratón, hasta varias ediciones de un concurso en la imprescindible página de Worth1000; concretamente a uno titulado "Dream world" (se está preparando la cuarta edición), consistente en evocar paisajes ficticios fotorrealistas, a golpe de Photoshop. El valle celta de aquí arriba es uno de los que más me han gustado. Me tomé unos nolotiles sentado junto a la cascada.
475.03. A Gaudi dream

Otro de los lugares por los que pasé, sin salir de Worth1000, fue este surrealista y fascinante mundo onírico, del que me traje esta postal.
475.04. Beautiful future

Misma fase del viaje. Una imagen de un futuro plácido y positivo, aún desde mi narcotizadísimo punto de vista.
475.05. Faerie Grove

Entre mares de gelocatil pasé por el hogar de las hadas.
475.06. Early morning

También vi este hermosísimo amanecer febril en la quinta luna de Saturno.
475.07. (untitled)

Desde las alturas planeé, de vuelta momentáneamente a mi campamento en La Tierra, sobre este paisaje que me recordó enormemente a la prueba que tiene que superar "El chico de oro" para coger la daga de Adjanti. Poco después de encontrarse con el caradesapoalientodevómitocomedordebabasdetortuga.
475.08. Ixtapaluca


Hablando de la Tierra y de paisajes aéreos, pasé por el DF montado en un termómetro, y tomé estas dos imágenes, que no son una ciudad pixelada como la de antes, sino una porción de las 23.100 casitas construidas a las afueras de la ciudad. Un mosaico impresionante. Es una ínfima parte de las escenas de evasión que ofrece esta compañía aérea.
475.09. Orion City, Ice Age premonition, Unicorn Land, Other World
Y en fin, que mi viaje entre miasmas, espasmos, escalofríos, toses y sobre todo planetas imaginarios, concluye por esta vez con las cuatro últimas postales new-age de la primera parte de la saga, compradas en puestecitos de aquí, aquí y aquí.



475.01. Comunication City

Un pequeño barrio pixelado, que su autor va construyendo poco a poco y nos lo va contando en su blog. Algo así como las viejas maquetas de trenes, pero en este caso para hacer una instantánea de una ciudad en la que conviven las grandes empresas de internet.

¿He dicho conviven? Así mola más
475.02. Celtic valley

También he viajado, montado en el ratón, hasta varias ediciones de un concurso en la imprescindible página de Worth1000; concretamente a uno titulado "Dream world" (se está preparando la cuarta edición), consistente en evocar paisajes ficticios fotorrealistas, a golpe de Photoshop. El valle celta de aquí arriba es uno de los que más me han gustado. Me tomé unos nolotiles sentado junto a la cascada.
475.03. A Gaudi dream

Otro de los lugares por los que pasé, sin salir de Worth1000, fue este surrealista y fascinante mundo onírico, del que me traje esta postal.
475.04. Beautiful future

Misma fase del viaje. Una imagen de un futuro plácido y positivo, aún desde mi narcotizadísimo punto de vista.
475.05. Faerie Grove

Entre mares de gelocatil pasé por el hogar de las hadas.
475.06. Early morning

También vi este hermosísimo amanecer febril en la quinta luna de Saturno.
475.07. (untitled)

Desde las alturas planeé, de vuelta momentáneamente a mi campamento en La Tierra, sobre este paisaje que me recordó enormemente a la prueba que tiene que superar "El chico de oro" para coger la daga de Adjanti. Poco después de encontrarse con el caradesapoalientodevómitocomedordebabasdetortuga.
475.08. Ixtapaluca


Hablando de la Tierra y de paisajes aéreos, pasé por el DF montado en un termómetro, y tomé estas dos imágenes, que no son una ciudad pixelada como la de antes, sino una porción de las 23.100 casitas construidas a las afueras de la ciudad. Un mosaico impresionante. Es una ínfima parte de las escenas de evasión que ofrece esta compañía aérea.
475.09. Orion City, Ice Age premonition, Unicorn Land, Other World
Y en fin, que mi viaje entre miasmas, espasmos, escalofríos, toses y sobre todo planetas imaginarios, concluye por esta vez con las cuatro últimas postales new-age de la primera parte de la saga, compradas en puestecitos de aquí, aquí y aquí.



sábado, 3 de marzo de 2007
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