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martes, 24 de septiembre de 2013
"Wolverine XXX" (Axel Braun, 2013)

viernes, 12 de abril de 2013
Barcelonorra (VVAA, 2012)

miércoles, 19 de septiembre de 2012
"Son of Rambow" (Garth Jennings, 2007)

Una magistral, tierna, rabiosa, sorprendente epopeya sobre un niño cabrón y sinvergüenza que se hace amigo de rebote del pringao de la clase: un buenazo, un desgraciado niño pera fruto del seno de una familia de la secta Plymouth Brethren (rama hardcore de la Iglesia Evangélica británica). Estamos en Irlanda, y asistimos pues al nacimiento de una amistad preadolescente imposible y desigual, una relación infantil viciada (en la línea de "El buen hijo", "Los 400 golpes", "El señor de las moscas", "Rebeldes"... o el episodio de los Simpson "La cita de Lisa con lo espeso"), en una buddy movie sobre el despertar a la vida de quien ha sido privado de infancia, y que además de ser iniciado en los placeres del hedonismo y el vandalismo, se sumerge de lleno en la Fantasía a través de la violencia audiovisual, cuando se ve expuesto accidentalmente, por primera vez en su vida, a las imágenes que salen de un "demoníaco" televisor; y éstas no son otras que la película "Rambo: Acorralado". Rambo se convierte en su primer y único referente cultural, algo hace boom en su cabeza y le despierta todo tipo de sentimientos y subversiones disciplinarias. Acostumbrado como estaba a garabatear cientos de personajes imaginarios a escondidas en sus libros de texto, como única vía de escape de su creatividad, a partir de ahora no le importará nada más en el mundo salvo suecar "Rambo" junto con su nuevo colega el rebelde huérfano gamberro. Por su parte, este otro protagonista, el díscolo, recibirá también por primera vez ciertas dosis de afecto y respeto, en una catarsis pubescente colorida, llena de aventuras, emociones y artesanía al estilo de su amigo Wes Anderson o de Gondry, con quienes comparte algo más que el imaginario visual. Durante la epopeya asistiremos también a la llegada al cole de un hipster en miniatura, gabacho y bastante repelente, que viene a representar y reivindicar el revuelo sexual de patio de colegio propio de estas edades en las que uno es el centro del mundo aunque nadie se de cuenta. Una joya.
lunes, 13 de agosto de 2012
Wacky world of X-rated bloopers

viernes, 13 de enero de 2012
American dad! XXX (Jordan Septo, 2011)

Al loro, porque existe una parodia triple X de American Dad!. Apenas unos meses después de la de los Simpson, ya ha salido el DVD-Rip DivX parodiando la única comedia de Seth McFarlane que no es una puta mierda para débiles mentales. American Dad! le gustará a quien le gusten las cosas de Santi Camacho. Un agente del FBI amante de las conspiraciones, un marciano con Asperger, un nazi encerrado en el cuerpo de un pez, una MILF cachondísima y más tonta que una piedra y dos hijos idiotas. Por supuesto, Hayley está tremenda en esta versión, y resulta un poco chocante, pero era necesario. El marciano se peta a todo lo que se mueve, lo que le da un punto bizarro y desconcertante. Y la versión de carne, hueso y sinhueso de Stan es suficientemente idiota como para que haga gracia y todo. Me lo estoy viendo poco a poco, porque hay que degustar esto por fases, como un buen vino (risas), pero la mezcla de decorados chillones, personajes caricaturescos y deficientes y fotogramas de animación es bastante simpática. Qué no harán estos salidos del mundo del porno. Menuda memez. Pero en fin, que existe.
miércoles, 30 de noviembre de 2011
Porn stars from Mars! (Elizabeth Starr, 2004)

A Russ Meyer le reivindica ya hasta mi madre. Cuando se piensa en cine guarrindongo protagonizado por mujeres de grandes pechos, a todo el mundo le viene a la cabeza Russ Meyer, "el de las tetas grandes". Solo algún espabilado se acuerda de Doris Wishman, de Tinto Brass o de Andy Sidaris, como alumnos aventajados del Russ' way of life. Pero nadie, nadie se fija en Elizabeth Starr, con lo que ha hecho esta mujer por mantener vivo el espíritu de Meyer. Claro que lo de Elizabeth Starr tiene delito. Hace ya varios años, me descargué a lo loco buena parte de su filmografía como directora, y desgraciadamente he tirado de esos DVDs más de una vez, como ayer mismo. Y si hubiera que adscribir las pelis de la Starr dentro de algún infragénero porno, no sería el de las mujeres con boobs grandotas, sino más bien el de mujeres maduras y decadentes con boobs absurdamente desproporcionadas haciendo rotundamente el gilipollas sin guión. Porque las películas de esta tía no ponen nada, y dan mucha pena. Yo las he mirado varias veces, sin dar al avance ni nada, como quien observa un documental de sobremesa de cachalotes en celo. Es muy extraño lo que sucede en sus películas. La medalla de honor se la lleva, sin duda, "The double-D avenger", una de las provectas colegas de Starr, habituales en sus películas: Kitten Natividad. Musa de Russ Meyer, que en los setenta fuese ultra-vixen por excelencia, en los dos mil es un enjuto remedo de Karina que nunca jamás se ha visto los pies, con las tetas como hinchadas y deshinchadas varias veces, una pequeña ancianita con un flotador de un patito bicéfalo gigante permanentemente colgando de la papada. Da mucha lástima. Y su amiga de tupper-sex, Elizabeth, le organizó una peli de vuelta al ruedo en la que hacía de superheroína, con un traje de espándex confeccionado en alguna casa de disfraces para osos de circo, donde no recuerdo siquiera si se desnudaba; me suena que sí, que tenía un numerito en una boite haciendo lo de la barra, que daba una pena que te cagas. Otra de las habituales en las películas de Starr es Summer Cummings, que en tiempos apuntó como una scream-queen noventera a reivindicar, pero de tanto implante y tanto botox da bastante grima. Por allí pululan siempre otras señoras rotundas vestidas de payaso como Tiffany Towers, Nosequé Mountains, Algo Cupcakes... Liza se reúne de sus ancianas amigas del té, trasnochadas, avejentadas y que tengan las ya de por sí inmensas tetas caídas y fláccidas, algunas hasta las rodillas. Son películas que deberían estudiarse en las escuelas de cirugía plástica. Qué va a ser de esas mujeres obsesionadas con la silicona cuando lleguen a la senectud. Otro detalle curioso de las películas de Starr Productions, es que pasan por ser porno femenino, o de "discriminación positiva", o como se llame eso, si es que lo hay. Abundan las escenas lésbicas, donde las freaks se dedican a darse tetazos o a aplastarse las tetazas en la cara rodando por el suelo, que dan un poco de pena, dan ganas de ir a separarlas mirando hacia otro lado, porque ya están mayores y se van a hacer daño. Y además lo hacen fatal, porque se nota que son muy colegas, que han ido por la mañana juntas a comprar el tinte al Caprabo y ahora ahí haciendo el indio les entra la risa. Por supuesto, al elenco de viejas, viejísimas glorias, se unen superestrellas del porno como Ron Jeremy o Tom Byron, que siempre hacen cameos idiotas. Me pone negro el cine de esta señora, esas monstruitas feas y ancianas con tres cabezas, con esas fachas haciendo esas tonterías, escudadas en el hecho de que estarán poniendo caliente a alguien, que lo suyo es porno digno y artie, en la onda de Russ. Incluso se atrevió Starr a hacer "Faster Pussycat Fuck! Fuck!" (2005), que también me la he visto porque es gratis y tengo mucha paciencia, y salen coches por el desierto, sí, y mujeres con tetas como sandías que hacen bailecitos, pero todo es lamentable, lamentable (hay un homenaje moderno al cine de Russ, que yo conozca, un poco, solo un poquito más digno, que se llamó "Pervert!" (también de 2005), que al menos se reía un poco de sí mismo). Dentro de lo malas que son todas estas películas que hace esta tía que me cae tan mal, "Porn stars from Mars!" es probablemente la más gilipollas de todas, porque además las focas monje están pintadas de verde fosforito y con antenas, y llevan una especie de puntas de obús en los pechos, que se los quitan en pleno éxtasis. Y los sobacos y los pliegues bajo las elefantiásicas tetas están sudorosos y desteñidos. Da cosita. Tengo pesadillas con estas películas. Tengo por ahí el DVD con ellas y vuelvo a veces a ellas, porque siento un impulso extraño, porque nadie habla de Elizabeth Starr cuando la pobre está erre que erre queriendo reavivar la llama de Meyer y nadie le hace caso; pero es ver cinco minutos de cualquier cosa de estas, y mira que tienen producción y las viste de colorido y de fanfarria, pero lo dicho: deprimente, el mundo de esta mujer.
domingo, 28 de agosto de 2011
The pigkeeper's daughter (Bethel Buckalew, 1972)

Creo que este nudie tiene más de dos escenas, pero jamás he pasado de la segunda, una escena sicalíptica rodada directamente en el escenario de mis sueños. La asombrosa y lujuriosa hija del cuidador de cerdos yace junto a una cerca de la granja; un cerdito juguetea torpón a sus pies; escondida en el tejado, la otra hermanita mira, se toca y se derrite mientras el peludo semental se acerca a la hija del cuidador de cerdos, la acaricia, la cuida, la frota... Erotismo paleto, hillbilly, cachondeo, tetillas gelatinosas, lolitas redneck pecosas, Russ Meyer presente. Mi añeja fascinación con esta peli va mucho más allá del culto a Onán (es broma que no la haya visto entera), es fetichismo por la América Profunda, las mujerazas del campo, los trotones años setenta, la sencillez de la vida rural.
lunes, 13 de junio de 2011
The Rocky porno video show (Loretta Sterling, 1986)

Más curiosa que la anterior me ha resultado esta otra pornoparodia de "Rocky Horror picture show", de cuya existencia tampoco sabía hasta esta tarde, y que también he estado mirando un poco por encima. Para empezar, estamos a mediados de los ochenta, paraíso del video desvergonzado. Y (insisto, no sé demasiado del tema) el humor en el cine obsceno de entonces era mucho más sano. Y había más pelo, menos silicona, más ritmo, menos pose, más hombres, menos hipsters ambiguos, más grumo y menos bronceados y artificialidad en general. En esta parodia, la fidelidad con el original brilla por su ausencia. Da lo mismo que los personajes no se parezcan en nada, ni exista maquillaje ni vestuario ni decoración alguna. Tommy y Tammy, que así se llaman aquí los recién casados, naufragan en la tormenta y entran por la puerta de lo que parece ser un bungalow de una zona residencial. Allí les recibe un jorobado con pelucón amarillo que no dice su nombre (tampoco he prestado toda mi atención), y un poco más tarde conocerán a la supuesta mad doctor libertina dueña de la casa, que haría las veces de Frank N Furter, y que aquí se llama Mistress Tantala y tiene dos ubres bien grandes. En la cena conocen también a dos troncos y dos troncas, con nombres tipo Euphoria, Pandora y así, y se van sucediendo escenas en las que se lo van montando en todas las combinaciones y permutaciones posibles, con todo el pelo, grumo y guarrería que corresponde a la época (están por ahí por cierto Tom Byron, Peter North y Marc Wallice, estrellones de la historia del cine para adultos). Hay incluso una escena en la que la Tantala se bebe el jugo vital que el jorobado deposita en una copa, hay anales, juguetes y cosas así. El parecido con el original se limita al cartel, a ciertos detalles minúsculos del argumento y... ¡a la música! Esto sí que me ha encantado de la parodia (y es de las cosas que más gracia me hacen del poco porno ochentero que conozco). La película porno, dentro de lo que cabe, tiene varios números musicales, y la música que suena durante las escenas de acción, en lugar de ceñirse a un deprimente wah-wah sobre casiotone, sigue la melodía de las canciones de RHPS o de los Munster. Y la cachonda canción inicial (que en realidad adapta Sweet transvestite, la quinta o sexta que suena en el original) es realmente simpática. Alguien debería hacer un recopilatorio con todas estas canciones, con letra y música, compuestas expresamente para el cine porno ochentero. Ah, y todo termina en una alocada orgía.
The Rocki Whore picture show (Brad Armstrong, 2011)

No entiendo nada de porno, ni es un asunto en el que piense más de veinte minutos semanales, pero intuyo que la Red, las descargas, el marketing viral, el usuario medio de la tecnología moderna y la creciente friquicracia (el zeitgeist ése dichoso), han hecho que las únicas producciones que mantienen a flote la industria son las pornoparodias. Algo de eso debe haber, porque casi cada día me topo con una nueva versión hardcore para adultos de algún producto de consumo masivo. La última ocasión la he tenido esta tarde, y me he tomado unos minutos para revisar esta reciente versión sicalíptica del clásico inmortal "The Rocky Horror picture show". Es de este mismo año, y no se diferencia mucho del resto de parodias contemporáneas con las que me cruzo: larga duración (esto pasa de las dos horas y media), humor subnormal, mujeres de plástico, escenas sin desnudos más largas de lo normal (para poder fabricar y distribuir material sfw en todas las redes sociales, supongo) y sobre todo un afán mimético que tira de espaldas. En esta versión tenemos al narrador, desde su despacho en algún lugar del mundo real, desde el que nos enseñará, por ejemplo, los pasos del Time warp (en la versión original, claro). Tenemos al jorbado de voz cavernosa, que aquí se llama Stiff Staff. A Frank N Beans (tremendo, imitando igualmente la voz y la mirada de Tim Curry de forma brillante) y a Rocki, la criatura. El propio director hace de Freddie, el remedo de Meatloaf motorizado y que toca el saxo, que aparece faenando ya casi desde el principio. Y hay un montón de freaks bailongos, una tormenta, un castillo en mitad de la nada, y unos decorados y vestuario clavados, dentro de lo que cabe, de la versión original. Pero, por supuesto, todo es una excusa para colar largas escenas de mete-saca. El argumento, por supuesto, da lo mismo. El propio argumento del original es suficientemente lujurioso como para que la excusa explícita surja sola. Aquí hay un polvo incluso antes de que Brad y Janet se bajen del coche. Y todo termina en una alocada orgía. Sin sorpresas.
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