miércoles, 30 de septiembre de 2015

REUNIÓN DE MAJORETTES

Soy de esas personas a las que les gusta más la radio que el audiovisual; aunque solo sea por mi poca paciencia y mis dificultades para estar sentado más de media hora mirando una pantalla, la música y la radio musical siempre han sido mi fuente favorita de entretenimiento doméstico. Fanático y un poco nostálgico de la Radio 3 de los 90s, idólatra de figuras del medio como José María Rey, Paco Pérez Bryan, Diego Manrique, Jesús Ordovás, "Cifu", Ramón Trecet, Los Hermanos Pizarro o Juan de Pablos, desde muy pequeñito me recuerdo pegado a un transistor, y continuamente comprando casetes en los que hacerme recopilaciones de las canciones del arradio. De pequeño yo hacía radio imaginaria desde mi casa, entrevistaba a mi hermano pequeño cuando yo tenía 12 años, y también grababa programas con mis primas cuando venían a casa. Recientemente, también he emitido muchas veces lo que escuchaba desde Grooveshark, 24 horas, e incluso en algún momento ¡tuve oyentes! Pero sin locución, claro, y desde mi casa para internet, y no es lo mismo. Recuerdo con mucho cariño la primera vez que escuché por la radio a muchísimos artistas en los primeros noventa, que de alguna manera me cambiaron la vida (Nirvana, Pavement, Fugazi, Extremoduro, Albert Plá, Rage Against The Machine, Violent Femmes, NoFX...), muchos festivales, muchísimas horas aprendiendo cosas con Pioneros, infinitas tardes entusiasmado con aquel magazine que se llamaba Déjate besar o mañanas con la etapa buena (post-"comechochos"-Motos) de No somos nadie, con los primeros programas-despertador musicales de la radio pública; recuerdo cómo me tragaba todas las tardes el Discópolis, esperando a esos momentos en los que a José Miguel López, solo dios sabe por qué, se olvidaba de sus músicas del mundo y radiaba completos conciertos de Green Day desde casas ocupadas o desgranaba extraños discos alemanes de versiones punk; de hecho, yo creo que podría recitar aún la parrilla de Radio 3 con sus correspondientes locutores, de mediados de los 90s; y gracias al fanzine Mondo Brutto, o a los libros que sacó La Máscara, pude saber muchas cosas interesantes sobre la vida real de los locutores; también idolatro a varios locutores de la WFMU, al Dr. Demento, incluso a muchos locutores de radio política o deportiva (que nunca me ha interesado demasiado; salvo los tiempos de La ventana cuando volvía del cole en esa misma época, que me lo pasaba pipa escuchándolo) solo por cómo admiro su profesión...; yo llamé varias veces a Radio 3 y salí en antena, concursando para que me enviaran a casa discos, libros y entradas. En una ocasión llamé al show Peligrosamente juntas, y Juan José Millás adivinó que estaba tirado en la cama de mis padres, y me dejó un poco loco; en los comienzos de Los conciertos de Radio 3 fui al menos 5 veces a los estudios de Prado del Rey con un colega (antes de la aséptica reforma, cuando aquello era más parecido a un colegio destartalado, y siempre insistimos para que nos hicieran una visita por las instalaciones. Me acuerdo de ver a varios técnicos echando la siesta por los pasillos, y me acuerdo de que pude saludar a algunos de esos locutores y les puse cara por primera vez (Julio Ruiz, Chema Rey, Pilar Arzak) antes de ver sus fotos, y les hacía mucho ilusión que los geeks de la radio se interesaran por sus cosas, en lugar de ir solo por los conciertos gratis; también fui bastantes veces a ver la emisión en directo de Gomaespuma o La jungla de José Antonio Abellán (en los tiempos del "Uka chaka..."). Cuando saqué mi fanzine de música rara, escribí a Radio 3 a ver si Javier Crudo me lo mencionaba y me los quitaba de encima, y en lugar de eso me pasó su teléfono y quedamos en hablar. Poco después grabamos un programa entero poniendo mi música. Me vinieron a buscar a casa y me devolvieron a la misma en un coche de empresa, pude estar un rato con los redactores, con Javier y con "Cifu", que hacía el programa previo. Con el tiempo, también he estado invitado en las instalaciones de la Ser en Alcalá de Henares varias veces, en Radio Carcoma, en Radio Círculo, en unos estudios en la Gran Vía y en una radio de Vallekas que no recuerdo los nombres... Y en Guadalajara tengo varios amigos que hacen o han hecho radio en una emisora que se llama Radio Arrebato, que funciona desde 1988 desde un instituto de esa ciudad. Tengo amigos allí, y he ido muchas veces, a pasar el día, a ver conciertos, a pinchar e incluso a hacerme cargo durante una temporada de un bar legendario de punk-rock que hay en el casco viejo, un pub de rock como los que había antes en Madrid, y que ya no quedan. Me obsesiona la radio, toda la magia que conlleva, la compañía que hace durante las 24 horas del día... Con la irrupción de internet, el podcasting y la increíble web de RNE en la que todo queda registrado y se puede descargar, mis rutinas radiofónicas han cambiado. Por alguna razón, ahora apenas escucho en directo (muchísimo) Radio Clásica a través de la tele, que la sintonizo pulsando un solo botón siempre que nada de la programación me atrapa, y la WFMU o la radio de Stephen King (que ahora no recuerdo el nombre) a través de sus app para el móvil. Siempre hay algo fascinante sonando ahí. Siempre pasan cosas fantásticas en la radio. El ritmo trepidante, la absoluta ausencia y rechazo de la imagen, la compañía que hace a oscuras, todo es maravilloso en este mundo de los transistores.

Y la semana pasada, sin habérmelo planteado, durante una nueva visita como invitado a Radio Arrebato, me propusieron, ¡en directo en antena!, ocupar yo mismo una franja horaria en la parrilla. Al principio me pareció que, aunque es el sueño de mi vida hacer radio (y mucha gente me dice que tengo "voz de radio"), ya surgiría la posibilidad en el futuro, que yo vivo en Madrid y que... y que... Qué coño, las oportunidades vienen por algo, y total tardo menos de una hora en llegar a la emisora. Los lunes por la noche tengo una nueva actividad extraescolar favorita, que consiste en coger un autobús que me lleve a la pecera de Radio Arrebato, ahí debajo del letrero de on air, y poner canciones. Llevo meses queriendo hacer un podcast, y con un amigo llevamos años pensando en ello (queríamos grabar desde un sótano de Malasaña al que teníamos acceso, ya no, hacer radio literaria y musical, imitando un poco a Rosa de Sanatorio, y entrevistar también a gente anónima o indigentes que nos cruzáramos por la calle), como hace ahora todo el mundo, que se compra un micrófono y se pone a improvisar sus chorradas... Me interesa mucho el mundo del podcast, y he escuchado docenas, y la mayoría me parecen una mierda espantosa. Coleguitas que se ponen a hablar de bobadas, creyéndose el centro del mundo porque tienen un micrófono de 100 euros y una wifi. De hecho, la radio pública también ha cambiado bastante, y algunos programas de Radio 3 sin ir más lejos no tendrían cabida en la exigente RNE de los 90s y 00s (y eso que en ningún momento estoy mencionando la radiofórmula...).

Ya no se hacen programas temáticos de radio musical salvo en Radio 3, ya no hay absolutamente nada más. Cero. Muchos locutores clásicos se han jubilado, y algunos de los nuevos tienen muchísimo nivel... pero algunos son muy lamentables (y no estoy pensando en el polémico Santiago Alcanda, al que yo respeto mucho). Yo quería hacer un podcast de música temática. Y la posibilidad de hacerlo en directo, desde una emisora profesional repleta de botoncitos y con sitio para tener invitados, 6 pletinas diferentes, micrófonos y auriculares profesionales, todo tan hermoso y con tanta historia alrededor, me ha motivado mucho y llevo varios días muy obsesionado con esto, con estar yo, de repente, al otro lado. Aunque no lo escuche nadie en directo, en estos tiempos que corren, y que su podcast tenga el mismo peso específico que cualquier otra puta mierda que hagan unos adolescentes, en realidad esto es bonito también. No sé si va a tener mucho futuro, y de hecho estoy sustituyendo a un programa de heavy metal cuyo responsable ha tenido un accidente grave después de 28 años en antena, y en cualquier momento esta aventura podría terminarse, y yo tendría que buscarme otro espacio en el que seguir con mi discurso, como un adolescente cualquiera; pero, de momento, estoy muy entusiasmado, y sueño con mi programa y duermo mal y me veo haciendo ejercicios bocales y hablando en alto tratando de eludir los latiguillos, casi hasta enfermar... Supongo que es cosa de la novedad, y de que haya sido tan repentino, tan inesperado, y que aquella emisora sea tan seria y repleta de gente tan maja. Y que Guadalajara tiene algo, también, que me fascina y me llama a volver cada dos meses como máximo a recorrer sus calles. Ahora iré una vez por semana, todos los lunes por la tarde, para hacer mi programa de 20.30 a 21.30, en directo, en soledad. Va a ser un invierno frío, porque en Guadalajara siempre hace casi 5 grados menos que en Madrid, y eso que en Madrid el invierno es jodido. Pero todo ello forma parte de la experiencia, y estoy haciendo un programa de radio, no un podcast desde mi casa contándole estupideces a mi primo y hablando de mí mismo todo el rato, como en los más exitosos y repugnantes podcasts españoles. Tengo un programa de radio, eso es así. El primero tuvo lugar este lunes, y a pesar de sus miles de fallos, estoy bastante contento, ya que lo preparé a contrarreloj, y después de escucharlo en su primera reemisión de madrugada, quedé muy contento, más por la selección musical que por mi intervención; tengo muchísimo que pulir, y quiero ir mejorando, siempre teniendo muy claro lo que quiero y lo que no quiero hacer. Ya tengo preparado (desde hace días, en realidad) el siguiente programa, estoy ultimando el siguiente y tengo anotaciones para los 15 siguientes. Esto me está resultando muy fácil, y me hace mucha ilusión pinchar canciones que probablemente no hayan sonado nunca en la radio española, y que a mí me entusiasman. El espíritu de Irwin Chusid, de Moncho Alpuente, de Frank Zappa, del Dr. Demento, de Ángel Álvarez, de Howard Stern, de Frasier Crane, de Doña Croqueta y de Encarna Sánchez se me han metido dentro, y espero que se me pase pronto esta enfermedad y este nerviosismo que me tienen engarrotado (todo el día desde hace una semana, salvo la segunda media hora que estuve ante el micro) y simplemente se convierta en una afición, que realice con toda la profesionalidad que pueda ir adquiriendo, y que a partir de ahora pueda decir que soy un radioaficionado, que me encanta. Ah, por si alguien lee esto, el programa es Reunión de Majorettes, y en ese blog que he creado y en su página de Facebook iré narrando qué pasa con todo esto. Ay, la magia del directo. Me hubiera gustado estar antes, pero me ha llegado ahora. No me interesan la payola ni los discos gratis, ni la audiencia, ni la fama; ni muchísimo menos, la tele o el cine, eso jamás me ha interesado para mí: es el rato en el estudio y la apabullante generación de ideas que me está asolando estos días lo que me reconforta. Ojalá me dure mucho tiempo esta sensación.

martes, 29 de septiembre de 2015

PODCAST - Episodio 01: Música para monos

Anoche se emitió en directo, a través de Radio Arrebato, el primer programa de "Reunión de Majorettes", mi nueva aventura radiofónica. La excusa, para romper el hielo y esquivar los nervios, fue poner unas cuantas canciones sobre simios. En homenaje a todos aquellos artistas que abogan por el engorilamiento y el divertimento irracional y sin complejos, pudimos escuchar un montón de canciones de rock and roll clásico, novelty de los años 30, rockabilly, swing, funk, ska, surf, garage, doo-wop de la era espacial, una balada infantil Creacionista y Anti-Evolucionista... y de paso me las arreglé para mencionar a algunos de los artistas que inspirarán este show en el futuro: el musicólogo de lo extraño Irwin Chusid, el Maestro Compositor del Rock Freak Frank Zappa y el recientemente fallecido amigo y vecino Moncho Alpuente.

Descarga el podcast pulsando en la imagen:


Este fue el playlist del primer programa:

01. Lee Morgan – Yes I can, no you can't ["The gigolo", 1965]
02. The Kongsmen – Chimpanzee ["On campus", 2013]
03. Dave Bartholomew - The Monkey ["The Monkey / The Shufflin' Fox" 7", 1957]
04. Fats Domino - Everybody's Got Something To Hide Except Me And My Monkey ["Come together. Black America plays The Beatles", vvaa, 2011 (or. 1969; The Beatles)]
05. The Zig Zags - Humans march ["The Humans soundtrack" 7", 2014]
06. Bert Convy – The Gorilla ["Monster rock n' roll", 1985 (or. 195?)]
07. Annette Funicello & The Beach Boys – The monkey’s uncle [BSO "The monkey’s uncle", 1965]
08. The Tiki Tones – Monkey Farm ["Shots in the dark", vvaa, 1996 (Henry Mancini)]
09. Toots & The Maytals + Gwen Stefani - Monkey Man ["True love", 2004]
10. Ray Allen & The Embers – Ham, The Space Monkey ["Ham, the Space Monkey / The Wibble" 7", 1961]
11. The Kinks – Apeman ["Lola", 1970]
12. Robin & Crystal Bernard – The Monkey Song & The Ecumenic [TV show, 1972]
13. Big Bad Voodoo Daddy – I wanna be like you ["This beautiful life", 1999 (Louis Prima)]
14. Plankton Dada Wave – Marky the monk is a monkey [EP "Banana spleen", 2011]
15. Prairie Ramblers – Monkeys is the Cwaziest People! [1938]
16. George Burns – Monkey Rag ["An evening with George Burns", TV show, 1974]
17. J.C. Davis – Monkey ["Monkey / Sweet Sweet Love" 7", 1963]
18. Desde Santurce A Bilbao Blues Band – Danza de los Orangutanes ["Vidas ejemplares", 1973]



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lunes, 28 de septiembre de 2015

REUNIÓN DE MAJORETTES. Episodio 01: Música para monos.

Esta noche a las 20:30, en directo desde la emisora de Radio Arrebato en Guadalajara, se estrena el primer programa de REUNIÓN DE MAJORETTES.

El hilo conductor de cada semana pretende ser una excusa para escuchar música diferente y de todos los estilos (predominando el rock, el jazz y el folklore de todas las latitudes), y en esta ocasión la idea es engorilarse y asilvestrarse, dejarse llevar por la idea de abandonar el mundanal ruido y el estrés de la ciudad, y sumergirse en la selva, desprovistos de todo convencionalismo social, y escuchar y aprender todo lo que los monos nos tienen que enseñar a través de la música.

Aunque el Día Nacional del Traje de Gorila se celebre el 31 de enero, las enseñanzas del dibujante de cómic Don Martin, el ideal de un planeta Tierra habitado por simios diseñado por Pierre Boulle, los tebeos de The Humans o la comedia de televisión de los años 70s Lancelot Link Secret Chimp esconden muchas enseñanzas que nos pueden ser muy útiles para desparasitarnos de las preocupaciones diarias y ver la vida de otra manera.

Sonará rock de los 50s, algo de surf, swing, ska, rock inclasificable de última hornada y hasta algún himno anti-Evolucionista soterrado; alguna banda bastante conocida, y sobre todo grupos desconocidos se dan la mano en torno a la idea de un planeta habitado por simios de todo pelaje.

Esta noche en directo en Radio Arrebato, y muy pronto el podcast para tomar aquí o para llevar.

viernes, 25 de septiembre de 2015

Reunión de Majorettes

En breve comienzan las emisiones de REUNION DE MAJORETTES

jueves, 24 de septiembre de 2015

"A Weird Town story" (Jim Soler, 2011)

Me encontré por casualidad con este mediometraje de animación en stop-motion, creado por unos aficionados de los muñecos Playmobil. En el mundo de la animación amateur hecha con muñequitos, los brickfilms han conseguido auparse como un auténtico subgénero, y hace muchos años que me gusta mirar de vez en cuando piezas hechas con minifigs de LEGO, algunas llenas de imaginación y enormes dotes técnicas. Finalmente, la franquicia ha llenado el mercado de productos oficiales de animación con LEGO (con la extraordinaria "The LEGO movie" a la cabeza, y montones de largometrajes, escenas para videojuegos o experimentos como el capítulo especial de Los Simpsons, "Brick like me"), pero pasando por completo del asunto de la stop-motion, recreando enteramente sus creaciones por ordenador. Y en todo este asunto, la animación de Playmobil se ha quedado atrás; y eso que fueron los primeros en comercializar un pack para invitar a los niños a grabar sus aventuras en su cuarto. Y no sé qué andaba buscado el otro día, cuando me topé con esta extrañísima peli española de casi 50 minutos, en la que se mezcla tradicional stop-motion con animación por ordenador, con un resultado interesante, pero absolutamente extraño, bizarro, lisérgico. "A Weird Town story" es como un viaje de ácido dentro de la mente de un primo discapacitado de Tim Burton. Una cosa inenarrable. El doblaje es muy profesional, estupendo, y cuenta incluso con números musicales. La historia cuenta cómo un matrimonio y su hijo son desahuciados, y se ven obligados a buscar una casa nueva. La más barata la encuentran en una inmobiliaria. Una casa preciosa, pero demasiado barata, ya que está en el pueblo de Weird Town, y todos los inquilinos anteriores han huido de allí, porque... sus vecinos están locos. Se acerca la noche de Halloween, y los trastornados e infantiles habitantes de Weird Town están organizando una feria de monstruos, que será el momento crucial en el que los protagonistas deben decidir si se quedan allí o se marchan. Un coche-araña, una gigantesca monstrua robot, plastilina, efectos creados en Flash, bailecitos, muñecos trastornados que se arrastran sin mover las piernas, diálogos estáticos (el movimiento de las bocas se pinta sobre fotogramas inmóviles, en pausa)... todo es hipnóticamente raro, todo está inspirado enfermizamente en las películas de Tim Burton, y todo resulta increíblemente extraño. Asombroso.

jueves, 17 de septiembre de 2015

"HOMER-VISIÓN: Las 1.001 películas que Homer Simpson vería antes de morir" (Libritos Jenkins, 2015)


En los últimos días he estado ocupado viendo montones de cosas. Obsesionado con ese lenguaje audiovisual alternativo y sensacionalista que conforman las películas de recopilaciones de imágenes curiosas que de vez en cuando comento por aquí, y como fan de la serie de Los Simpsons (como ese "contenedor cultural" a través del cual explicar tantos fenómenos socio-culturales), decidí escribir un largo artículo que hilvana la historia del audiovisual alternativo, tratando de exponer una imagen global del fenómeno; y acabé juntando un fanzine de casi 70 páginas.



Un viaje que nos lleva desde alguno de los primeros cortometrajes de los comienzos del cine, a finales del XIX, que trataron de capturar fenómenos poco convencionales (el estilo de vida de las tribus en países en vías de desarrollo, ejecuciones de criminales, peleas de boxeo entre gatitos, la electrocución de un elefante, operaciones a corazón abierto, freaks de feria...), pasando por el boom del travelogue, las mondo movies, los collage films experimentales (que reflexionaban en torno a un lenguaje no narrativo desarrollado por los Surrealistas europeos, y el desprecio del Arte), y hasta llegar a las exhibiciones de atrocidades que se distribuían de forma semi-clandestina en la edad dorada del VHS, existe una historia soterrada del audiovisual, todavía más oculta y extrema que la que se cuenta en los numerosos (y necesarios) libros sobre "el cine más raro" y las cinematografías exóticas. Sin olvidarnos del papel que la televisión basura y la contemplación del vídeo efímero e insustancial de Youtube juega en todo esto.



¿Qué pinta Homer Simpson aquí? La televisión de Springfield, una vez más, sirve como ejemplo perfecto para explicar por qué a algunos nos interesa muchísimo más la película "Hombre golpeado por balón de fútbol", que el mayor éxito cinematográfico de Hollywood; los homers del mundo podemos pasarnos horas y horas mirando vídeos de demoliciones controladas de edificios, maratones de caídas en patinete, o ridículos programas de variedades sobre gente que se pelea o que se parece a sus mascotas; y los documentales amarillistas del fallecido Troy McClure son una cumbre del ephemeral film educacional breve de las décadas centrales del siglo XX, del que ya nadie se acuerda y que formó los cimientos de todo el audiovisual occidental.



"Homer-Visión" pretende ser un homenaje al tirarse horas mirando vídeos chorras de gatitos en Youtube a través de nuestro smart tv, una nueva forma de enfrentarse al audiovisual, en sustitución de la televisión y del cine, cuyo impacto aún no ha sido medido; también pretende juntar por primera vez en algún sitio montones de películas (no sé si llegamos a las 1.001 que promete, pero casi) que se encuentran en los márgenes de los márgenes del cine convencional: found footage, video-mixtapes, ephemeral films, cine mondo... Alguien tenía que hacer este trabajo, y Homer ha sido la inspiración definitiva.



El fanzine tiene 68 páginas ilustradas, incluye el ensayo principal, una entrevista al experto editor de Cinema Sewer Magazine (y co-autor de "Retard-O-Tron video mixtape"), un tebeo pirata de los Simpson, pin-ups exclusivos y un montón de reseñas relacionadas con todo esto de las películas de cápsulas de imágenes que alguien captó alguna vez y que se perdieron en el mar de los tiempos. Un trabajo apresurado e introductorio, que espero que interese tanto a los aficionados al cine extremo como a los coleccionistas de curiosidades de los Simpson.


Novedad de Libritos Jenkins para septiembre de 2015.

Te lo pongo en casa por 5€, gastos de envío incluidos, escribiendo a frunobulax04@gmail.com.

"Homer-Visión (Las 1.001 películas que Homer Simpson vería antes de morir)" (Libritos Jenkins, 2015)


En los últimos días he estado ocupado viendo montones de cosas. Obsesionado con ese lenguaje audiovisual alternativo y sensacionalista que conforman las películas de recopilaciones de imágenes curiosas que de vez en cuando comento por aquí, y como fan de la serie de Los Simpsons (como ese "contenedor cultural" a través del cual explicar tantos fenómenos socio-culturales), decidí escribir un largo artículo que hilvana la historia del audiovisual alternativo, tratando de exponer una imagen global del fenómeno; y acabé juntando un fanzine de casi 70 páginas.



Un viaje que nos lleva desde alguno de los primeros cortometrajes de los comienzos del cine, a finales del XIX, que trataron de capturar fenómenos poco convencionales (el estilo de vida de las tribus en países en vías de desarrollo, ejecuciones de criminales, peleas de boxeo entre gatitos, la electrocución de un elefante, operaciones a corazón abierto, freaks de feria...), pasando por el boom del travelogue, las mondo movies, los collage films experimentales (que reflexionaban en torno a un lenguaje no narrativo desarrollado por los Surrealistas europeos, y el desprecio del Arte), y hasta llegar a las exhibiciones de atrocidades que se distribuían de forma semi-clandestina en la edad dorada del VHS, existe una historia soterrada del audiovisual, todavía más oculta y extrema que la que se cuenta en los numerosos (y necesarios) libros sobre "el cine más raro" y las cinematografías exóticas. Sin olvidarnos del papel que la televisión basura y la contemplación del vídeo efímero e insustancial de Youtube juega en todo esto.



¿Qué pinta Homer Simpson aquí? La televisión de Springfield, una vez más, sirve como ejemplo perfecto para explicar por qué a algunos nos interesa muchísimo más la película "Hombre golpeado por balón de fútbol", que el mayor éxito cinematográfico de Hollywood; los homers del mundo podemos pasarnos horas y horas mirando vídeos de demoliciones controladas de edificios, maratones de caídas en patinete, o ridículos programas de variedades sobre gente que se pelea o que se parece a sus mascotas; y los documentales amarillistas del fallecido Troy McClure son una cumbre del ephemeral film educacional breve de las décadas centrales del siglo XX, del que ya nadie se acuerda y que formó los cimientos de todo el audiovisual occidental.



"Homer-Visión" pretende ser un homenaje al tirarse horas mirando vídeos chorras de gatitos en Youtube a través de nuestro smart tv, una nueva forma de enfrentarse al audiovisual, en sustitución de la televisión y del cine, cuyo impacto aún no ha sido medido; también pretende juntar por primera vez en algún sitio montones de películas (no sé si llegamos a las 1.001 que promete, pero casi) que se encuentran en los márgenes de los márgenes del cine convencional: found footage, video-mixtapes, ephemeral films, cine mondo... Alguien tenía que hacer este trabajo, y Homer ha sido la inspiración definitiva.



El fanzine tiene 68 páginas ilustradas, incluye el ensayo principal, una entrevista al experto editor de Cinema Sewer Magazine (y co-autor de "Retard-O-Tron video mixtape"), un tebeo pirata de los Simpson, pin-ups exclusivos y un montón de reseñas relacionadas con todo esto de las películas de cápsulas de imágenes que alguien captó alguna vez y que se perdieron en el mar de los tiempos. Un trabajo apresurado e introductorio, que espero que interese tanto a los aficionados al cine extremo como a los coleccionistas de curiosidades de los Simpson.


Novedad de Libritos Jenkins para septiembre de 2015.

Te lo pongo en casa por 5€, gastos de envío incluidos, escribiendo a frunobulax04@gmail.com.

lunes, 7 de septiembre de 2015

Unas latas de Duff vacías en Team Youngblood

Otro avistamiento simpsoniano en tebeos de superhéroes: estas latas de Duff, bebidas, aplastadas y tiradas en el suelo, pertenecen al número 1 de la serie Team Youngblood (1993), un tebeo publicado por Image en 1993.

Es bien sabido el lugar que ocupó Image Comics en la industria historietística norteamericana a comienzos de los 90s, y en este mismo blog he hablado de ello otras veces. Dentro de aquel aluvión de artistas que decidieron huir de la "casta" de Marvel y DC, y montarse su propio negocio, los tebeos del desasosegante y siempre polémico Rob Liefeld (a quien también hemos tenido por aquí) fueron los más bizarros. Con ese dibujo lleno de confusión anatómica, anabolizantes y armas gigantescas, tengo que reconocer que a mí mismo me llamaban la atención y me atrajeron mucho en la adolescencia, por su espectacularidad y a pesar de sus deficiencias gráficas. El problema para mí acabaron siendo los argumentos planos en favor de la acción sin sentido, y el que todos los personajes estuvieran permanentemente enfadados y mostrando miles de dientes. Estos Team Youngblood no he llegado a leerlos, y el dibujante no era el mismo Liefeld (que se encargaba del guión) sino de uno de sus clones, un entusiasta imitador llamado Chap Yaep, que parece que ahora se dedica más a la animación.

A continuación vemos la página completa, en la que descubrimos que quien se estaba poniendo castaña era un bohemio y asilvestrado Brahma, con sus correspondientes dientes mostrando infinito cabreo.

Gracias otra vez a Alabaujavi por la pista.

lunes, 31 de agosto de 2015

Comic-Book Guy fan de Dazzler en X-Men (y un tebeo inédito de Ian Gibson)

X-Men Unlimited fue una colección de Marvel Comics dedicada a narrar aventuras autoconclusivas, sin enjundia y fuera de la compleja continuidad de los tebeos principales de las colecciones de mutantes. En su número 32 (septiembre de 2001), y además solamente en su portada, la artista Jill Thompson decidió plasmar una escena en la que vemos a unos pocos fans haciendo cola, aparentemente, para comprar entradas para un concierto de Dazzler. Y además de adolescentes maquilladas como su ídolo, vemos también a los miembros de la Patrulla-X (de los 90s) Kitty Pryde (con su dragoncito Lockheed al hombro) y Júbilo, y a su lado a un friqui de tomo y lomo, con sobrepeso, tebeos, coleta, una camiseta que dice "Worst t-shirt ever"... Todo indica, sin duda alguna, que Thompson quería hacer referencia al tendero de La Mazmorra del Androide (Y tienda de cromos de béisbol), Jeff Albertson alias Comic Book Guy.

Dazzler es un superhéroe muy curioso y bizarro dentro de la fauna del cómic, ya que, en su origen, en 1980, fue una creación destinada a trascender las páginas del cómic para popularizar al personaje como una cantante del mundo real, y hacerse millonarios a costa de vender discos y muñecas a los adolescentes ochenteros. De hecho, su existencia se debe a un acuerdo inicial entre los jefazos de Marvel y la discográfica Casablanca Records, la exitosa compañía de música disco que en los 70s copó el mercado con discos de Donna Summer, Village People o Giorgio Moroder, y en los últimos años repitió jugada con bandas como Scissor Sisters y que también trató de lanzar como cantante (en una jugada de mercadotecnia similar a la que pretendió con Dazzler) a la actriz Lindsay Lohan. A imagen de otros experimentos similares, como G.I. Joe, Transformers o los tebeos de Archie (en cuya concepción, que se ha perpetuado muchísimo en el mundo del cómic, estaba la idea de lanzarlos como muñecos y en el caso de The Archies como grupo de música real), se pretendía que una actriz y cantante apoyara la existencia de este superhéroe/cantante de la ficción, con los absurdos poderes de generar luces de colores, lo que ayudaría mucho en sus actuaciones. La idea de una Dazzler de carne y hueso que trascendiera al superhéroe de papel, en este caso nunca sucedió. En los tebeos, Dazzler (la joven de nombre real Alison Blaire), siempre ha llevado una doble vida como popular cantante del universo Marvel, y tiene detrás una trayectoria muy extensa con varias colecciones propias y numerosas apariciones en las series más populares de los superhéroes de Marvel.

Al margen de esta curiosa historia, el nº 32 de X-Men Unlimited es también un ejemplar único en los tebeos de Marvel, ya que entre sus 3 historietas breves contiene la única colaboración del dibujante Ian Gibson en la empresa americana. El británico Ian Gibson es uno de mis dibujantes favoritos de todos los tiempos, y prácticamente toda su carrera la ha desarrollado en los tebeos ingleses, dentro de la revista de ciencia-ficción 2000AD, dibujando cientos de páginas de sus principales personajes, como el famosísimo Juez Dredd o Robo-Hunter (en otro blog que tengo he estado recientemente hablando muchísimo sobre los tebeos de Robo-Hunter y el trabajo de Gibson). A continuación, como curiosidad, extraigo las 12 páginas del único tebeo de Marvel dibujado por Ian Gibson en su carrera, inédito en España (y en su versión original en inglés); donde, por desgracia, no sale ningún mutante conocido, sino que lo protagonizan los Star-Jammers, unos singulares piratas espaciales liderados por el padre de Cíclope, que aparecieron bastante en la etapa de Chris Claremont al frente de la franquicia en los 80s.


jueves, 27 de agosto de 2015

"Eternal sunshine of the spotless mind" (Michel Gondry, 2004)

Una de las películas más extrañas y olvidadas de la filmografía de Jim Carrey es "El número 23". Mi recuerdo de esta peli es muy vago, así que tenía ganas de volver a verla, y más ahora que estoy cada vez más sumido en una aparentemente interminable espiral de conspiranoia y discordianismo. Encontré un e-Link que parecía decente, y lo puse a descargar. Tardó casi 4 días en llegar a mi bandeja de entrada, y esta sobremesa me dispuse a verla. A los pocos segundos, descubrí que me la habían colado. Algún desalmado bromista, en lugar de embutir dentro de la carcasa de "El número 23" una de porno gonzo entre transexuales enanos sin brazos, como está mandado, me había colado "Eternal hipster of the spotless hype", este gran éxito del cine increíblemente posmo.

Han pasado 11 años desde que la vi por primera vez, al parecer. A qué hostia va el tiempo. Cuando la vi estaba enamorado como una abubilla de Disney. De hecho, sigue siendo una de las películas favoritas de la mujer de la que por entonces estaba enamorado. Actualmente, estoy tratando de no sentir nada en ningún momento. Como un maestro asceta, duermo en una cama de clavos y tengo brasas candentes por la casa, por la que camino descalzo con la mente en blanco. He dejado mi trabajo, he dejado el alcohol, he dejado de salir de noche, he dejado de enamorarme, he dejado de drogarme y he empezando a llevar, más o menos, la misma rutina que llevan las personas de 90 años o los muertos. Y volver a ver esta sandez no me ha sentado muy bien. Esta tarde, mientras la veía, deseaba que Jim Carrey hubiera sido borrado de la película, y en su lugar estuviera siendo protagonizada por Ashton Kutcher, por el marica de Aída o por alguien así, bastante despreciable, porque quiero que mi recuerdo de mi relación con Jim Carrey permanezca intacto, como si esta mamarrachada, el equivalente cinematográfico a una tienda de cupcakes vintage en Malasaña, con una paleta de colores similar a la de una radiografía sobre una meada en la nieve, nunca hubiera existido.

miércoles, 26 de agosto de 2015

Mike Lawrence - Lisa's brother's friend, fall in love... agian!

Hoy traigo otro fancómic hecho por un dibujante amateur, llamado Mike D. Larence, un aficionado británico que decidió "plagiar" el estilo de Matt Groening y sus personajes, para practicar su estilo, supongo, y poner a prueba su capacidad narrativa. El resultado es un tebeo de los Simpsons apócrifo, bien hecho, en inglés, que recupera algunas tramas viejas de la serie (principalmente, la de la novia de Milhouse), y que incorpora unos cuantos personajes nuevos simpsonizados, y algunos otros elementos de la cultura pop (sale Garfield, los Transformers, George W. Bush...).

El resultado es un poco estático, pero resultón, y el guión es bastante entretenido. Personalmente me encantan estos experimentos hechos con tanta pasión, que pasan por ser episodios alternativos, fan-fiction pura y dura.

Desgraciadamente, el autor, hasta donde yo sé, nunca hizo una portada para el cómic. Pero este pedazo de titán tuvo la paciencia y la entrega suficientes para acabar la historieta completa (hay por ahí mucho fan-cómic muy interesante, pero que queda abandonado al cabo de tres o cuatro páginas). Y antención, porque es una hisotieta de SETENTA Y UNA PÁGINAS!!

Así que esta vez he decidido no colgar aquí las imágenes enteras, porque iba a perder toda la mañana, y os animo a que vayáis a leerlo completo en su blog o en su Deviantart. O, si lo preferís, podéis descargar la versión en .cbr que he armado yo mismo para añadir a mi simpsonteca virtual privada. Podéis descargarlo AQUÍ (14,6Mb).

"Recuérdame que te odie" (Álex de la Iglesia, 2014)

Resulta innecesario decir que Álex de la Iglesia es un tesoro cultural, el director de cine español más interesante, coherente y valiente. Álex hace alguna de las mejores películas de acción norteamericanas posibles, pero además las ambienta casi siempre en Madrid, al lado de mi casa, y no deja de lado los referentes de la España Negra y Mágica y la idiosincrasia carpetovetónica, lo cual se agradece y estimula doblemente. A mí me gusta, muchísimo, todo lo que ha hecho, incluidos sus productos más denostados, como Plutón BRB Nero, "Perdita Durango", "La chispa de la vida" o "Muertos de risa", todos estos me gustan una barbaridad (esta última concretamente está seguro en mi top-5 de cine español, a pesar de su mala crítica), de Álex de la Iglesia me gustan hasta los andares. En su día cayó en mis manos su primera novela, "Payasos en la lavadora", otra epopeya de acción, misterio, personajes caricaturescos, mensajes ocultos a la vista de todos y eslóganes poderosos, una "película" esta vez ambientada en un Aste Nagusia tremebundo y salvaje. Sin embargo, su nueva novela me ha dejado frío e indiferente. Es entretenida, está bien escrita y contiene suficientes elementos para atraparte, con una trama ambientada entre el Madrid canalla, el Madrid histórico de las bibliotecas arcanas y un Disneyland París de la mente cochambroso, con sus habituales personajes decadentes (en este caso, un editor freak inspirado en los titanes que sacaron adelante la industria del cómic underground español durante los 80s, una desaparecida estrella del tebeo de esa época en baja forma, prostitutas, agentes secretos, abogados terminales, borrachos), los habituales "objetos de poder" que eslabonan sus historias (en este caso, un llavero de Mickey Mouse mordisqueado, un grabado de Durero lleno de misterio, tebeos viejos y juegos de rol), la nostalgia de que adolece mi generación, persecuciones, peleas, intrigas... Una novela negra de hombres en plena crisis de la madurez, a medio camino entre las primeras novelas de Pérez-Reverte y la del Cruasán, que me decepcionó principalmente porque todo transcurre absolutamente como te lo esperas. Como una novela que ya has leído tres veces antes, y sabes exactamente cada una de las cosas que van a pasar. Y tan repleta de referencias y descripciones en los soliloquios del protagonista y narrador, casi como una colección de ensayos dentro de la novela, que interrumpen un poco la trama. Entretenida, sin más. La estuve leyendo durante dos mañanas ociosas sentado en una de las mesas de un parque palaciego al lado de la Almudena, mirando a las transeúntas, escuchando a los pájaros, enfrentándome al infernal agosto, en mi nuevo lugar feliz, y así se me hizo así más llevadera.

"Judge Dredd: The body shop" (Pieter J. Van Es, 1992) / "Judge Dredd: Superfiend" (Enol Junquera, 2014)

A estas alturas, resulta inconcebible que el riquísimo universo de ciencia-ficción generado por la revista 2000ad, con esos cientos de personajes interesantes y potentes, apenas se haya visto reflejado en el cine, tan acostumbrado al saqueo de la creatividad ajena. Es probable que sea mejor así, ya que generalmente (excepción hecha de buena parte de la explotación endogámica de Marvel Studios en los últimos años) las traslaciones del papel al cine decepcionan hasta al aficionado menos exigente. Sobre todo durante el siglo pasado, cuando adaptar un tebeo era sinónimo de destruir por completo la esencia del mismo, o bien (en el mejor de los casos) pergeñar una pieza de serie Z inocua y exótica. Hay muchísimos ejemplos de este tipo de adaptaciones en los 80s, 90s y 00s, varios cientos si escudriñamos detenidamente, y personalmente solo salvaría de la quema, de todo el audiovisual, los batmanes de Tim Burton, "Tank girl" (una debilidad personal), "La máscara", "Punisher: War zone", los "Spider-Man" de Sam Raimi (me emocioné como un preadolescente la primera vez que vi a Spidey volar sobre Manhattan y los defenderé siempre, de forma irracional y apelando a la sendibilidad) y los "Superman" de Christopher Reeve (que consiguieron algo similar en mi verdadera preadolescencia). Siempre digo que es en la animación donde se encuentran cosas más decentes, Spider-Man, X-Men, y Batman de 1992 (hasta la fecha, la culminación del asunto), o los largometrajes de "Gen13" y "G.I. Joe". Y poco más, a bote pronto. Casi habría que remontarse a los seriales de los 40s, 50s y 60s para encontrar verdadera pasión y entretenimiento pijamero supino. Pero volviendo a 2000ad, resulta extraño que de tan voluminosa producción, apenas se haya adaptado un par de veces a su buque insignia, el Juez Dredd. En 1995 de forma mediocre (aunque creo que el guión era verdaderamente fiel a las historietas, y que el problema tampoco estaba en el papel de Stallone) y por fin en 2012 con una obra maestra. Para ver a Rogue Trooper en movimiento, por ejemplo, tenemos que acudir a la fanfiction o a las escenas cinemáticas de los videojuegos, donde encontramos adaptaciones decentes y estimulantes. Y en el caso de Dredd, hubo una películita hecha por aficionados, en 1992, que permanece del altar mental de todos los aficionados, por lo valiente y curiosa. Aunque, vista ahora, resulta tan salchichera y fallida como entrañable. Porque "Judge Dredd: The body shop" no fue solo un divertimento entusiasta amateur de unos fans, con poquísimos medios y producción (el traje de Dredd, sin ir más lejos, es uno de los peores cosplays posibles del personaje), sino de unos fans realmente jóvenes. El resultado es una aventurita desenfocada que recuerda a los primeros experimentos de la Troma. Sin embargo, otros fans decidieron el año pasado darle otra oportunidad al personaje en movimiento, esta vez, utilizando técnicas de animación. "Judge Dredd: Superfiend" fue una web-serie de 6 episodios, montada en una peliculita de media hora mucho más interesante para el aficionado medio. Aquí tenemos a un Dredd en estado puro, todo mandíbula y mala hostia, envuelto en una trama que conjuga elementos y personajes de todas sus historietas clásicas: asistimos a fragmentos de la historia de Rico Dredd (el hermano malo de Joe Dredd), del Juez Muerte, de los mutantes de la Tierra Maldita, de Fink Angel, la Juez Hershey o Mean Machine, todos juntos y revueltos en una historia novedosa y entretenida. Destaca el uso de animación artesanal en flash de los personajes, de diseño desgarbado y punk, mezclada con el asombro de la ejecución realista y 3-D de los fondos, que en algunas escenas quitan el hipo.

"Rock 'n roll nerd. The Tim Minchin story" (Rhian Skirving, 2008)

Desconocía por completo la figura de Tim Minchin, una de las grandes nuevas figuras de la comedia musical. Oriundo de Melbourne, este estupendo documental recogió en crudo y en directo cómo fue la transformación de esta frustrada y acomplejada estrella del glam que, mantenido por su chica de toda la vida, vive empeñado en triunfar en grandes estadios narrando su lamentable biografía a través de sus composiciones pop para piano de cachondeo. La crónica recoge exactamente el momento en el que decidió maquillarse, peinarse y perder algo de peso, en su empeño por transformar su imagen de apocado buen chaval de barrio en la de una auténtica estrella. Y pronto, un par de grandes actuaciones en su ciudad local, le abren las puertas del Fringe de Edimburgo y de ahí, en un par de semanas, le convierten en una de las grandes figuras mundiales de la música para interpretar en teatros y la comedia intelectual. Con una voz y un talento próximos al de Ben Folds, y unas armonías y poses muy deudoras del espíritu de Freddie Mercury, este pianista/cantautor bufo actualmente consolidado arrasa en todas sus actuaciones mundiales, y recoge premios por su trabajo o sus composiciones para bandas sonoras. No solo resulta interesante por conocer al personaje, sino por documentar oportunamente el auge del perfecto desconocido que lloriquea en casa porque nadie le entiende, a la primerísima línea de la (merecida) fama internacional.