viernes, 28 de diciembre de 2018

Otros Grupos




Ya tengo listo lo nuevo de Libritos Jenkins, y está recién enviado a imprenta. Pero el desembolso es cuantioso, y como no sé ni me atrevo a hacer un crowdfunding, pues como siempre estoy empezando a dar la tabarra para tratar de venderlo por correo, antes de que exista físicamente (lo que es una preventa, de toda la vida). Y además, en estas fechas, a tres días del fin del mundo año, tengo la sensación de que es aún más complicado hacerte oir en las redes, y por si fuera poco, me expulsaron de Facebook 1 mes, por culpa de denuncias de terraplanistas fanáticos. True story. La gente está hasta el cuello de gastos, no he llegado para las compras navideñas, pero aquí ando, intentándolo. A ver si cubro al menos los gastos del invento, que ando sin blanca... Es para comer. Toda ayuda es bienvenida.


Aquí y ahora te cuento algo más de qué va esto, y de paso pongo unos pocos cromos (a tamaño reducido, que si no pierde la gracia). En Twitter iré subiendo algunos cromos de vez en cuando, para mantener el asunto caliente, y pronto haré un playlist o un booktrailer o una gira por medios de comunicación del mundo, si les doy la suficiente pena y me lo piden como otras veces. Estaré encantado de enviar muestras a tiendas, emisoras de radio, etc.


Pues resulta que esta vez, decidí sacar un ensayo breve sobre "música rara", algo así como un complemento bizarro a "La música más rara del mundo", pero en forma de "juguete": es un homenaje a los cromos de "Otros Mundos" que publicó la Editorial Maga en 1984, pero llevado al universo de la música pop. Y por supuesto, no es un catálogo de grupos conocidos, en plan "el cromo de U2, el de Aerosmith, el de los Beatles", lo cual me parecería bastante estúpido, sino que intento dar a conocer 200 grupos diferentes, extraños, curiosos. Todo un bestiario de anomalías, una exhibición de atrocidades en formato álbum de pegatinas. Pero que conste que, una vez completado el "juego" de poner cada pegatina en su sitio, el resultado es un ensayo, que se puede leer y releer.

(Ejemplo de una de las páginas, ya completa)

No tuve un criterio fijo, concreto, para hacer la selección de estos grupos, que abarcan todas las décadas de la música moderna, sino que es una selección personal, debida a distintas normas. Al tratarse de cromos, un objeto tan pop y tan infantil, pues tenían que parecerse a "criaturas extrañas", así que prima la estética. Por estos 200 grupos (hay 203 cromos, pero uno de ellos no existe, y otros dos son dobles...), desfilan bandas y tipos con pintas. Esas bandas de energúmenos disfrazados con máscaras enormes o que juegan a interpretar sobre el escenario a personajes de ficción, ya sea por anonimato, por estética o por mera diversión. Uno enseguida piensa en los Residents, en KISS, The Mummies o Lordi. Algunos de estos aparecen, sí; pero no quise caer en lo obvio, sino que el bestiario llevase al lector a necesitar saber más sobre estos artistas.


Por otro lado, corría el peligro de limitarme a meter con calzador a muchos grupos que no conoce nadie, que seguramente suenen como el culo o que no llegaran a grabar nada, solo a hacerse la foto, simplemente porque iban vestidos de mamarrachos. Así que he sido bastante exhaustivo a la hora de meter grupos que yo conociera de verdad, que me gustasen a mí, pese a que su aspecto sea tirando a normal, y que de verdad pueda descubrir algo al lector casual no especializado en músicas ignotas; y en realidad, casi de cualquier banda existe alguna foto curiosa, colorida, en la que estén posando de una manera un poco estrafalaria. Y si no, creo que también daban color al conjunto, pese a que no todos son caricatos con un traje de gomaespuma gigante (solo la mitad o así...). Pero a la mayoría de grupos los he escuchado bastante, o mucho, por muy raros que parezcan, porque a eso dedicaba mi programa de radio musical, Reunión de Majorettes. Y he tenido que descartar a muchos de mis favoritos porque no "daban para cromo", claro.


Aparecen músicos de distintas geografías, también artistas españoles, casi a uno por página, porque estamos en España, y hay también mucho aquí sobre lo que reflexionar en cuanto a géneros minoritarios y actitudes abstrusas frente a la Industria. Pero me interesaba dar a conocer a grandes estrellas de discografías extrañas; por ejemplo, una banda pionera del garage femenino argentino de los sesenta, el gran ídolo del rock camboyano previo a la masacre de Pol Pot, un idol koreano que triunfa en la tele oriental disfrazado de cubo de Rubick, ese pequeño grupo de steampunk que se hacen pasar por autómatas victorianos, aquellas hermanas siamesas pigópagas británicas unidas por la cintura que cantaban como los ángeles... por poner ejemplos reales que tienen cromo. Cuanto más exótico y curioso, mejor.


Y también aparece el caso contrario; es decir, en lugar de bandas reales que se hacen pasar por personajes de ficción, también coexisten en este universo musical de los cromos, grupos de ficción. Esos personajes de dibujos animados, de peluche o que surgieron de una subtrama dentro de una telecomedia, que solo existen dentro de la ficción. Pero que, al fin y al cabo, grabaron música, y esa música se puede escuchar en la misma medida que la de un grupo con docenas de álbumes y que llenan estadios. Todos los protagonistas de los cromos de este álbum grabaron canciones, se pueden escuchar, y al álbum le puede acompañar un playlist de 200 canciones. Y lo haré en los próximos días.


La música es solo la combinación de sonido y silencio. Este ensayo en forma de juguete, pretende homenajear a la Música en su concepción más amplia, y ciscarse en la Industria Musical.

Y de paso, es un objeto interactivo. Ojalá pudiera ir vendiendo los cromos en sobres sueltos, y que la gente fuese a cambiarlos los domingos al Rastro o al Mercat de Sant Antoni, pero Libritos Jenkins no es precisamente Panini. Así que todos los cromos, obviamente, se venden de golpe, con el álbum. Pero en los cromos (como se ve en los ejemplos) no viene ninguna información, ni siquiera el nombre de cada grupo o solista. Esa información se irá descubriendo, en caso de desconocerla, al ir completando el álbum, al ir asociando los cromos con los músicos a partir de la numeración. Es una manera, creo yo, de generar cierta sensación de "anticipación", de sorpresa. Aunque, claro está, todo surge de la idea frugal de que los cromos molan.


Y no sé qué más decir. Solo me estoy enrollando con la intención de meter más cromos entre párrafo y párrafo, para que el improbable lector se haga una idea de qué va esto. Aunque prefiero no mostrar páginas reales del álbum, para que ese misterio acerca de los cromos, permanezca. Pero, claro, una vez completado el álbum, se convertirá en un ensayo legible.


Un objeto, por tanto, que gustará a niños y grandes, a hipsters flipados de la música insólita y lo cool, y a friquis flipados de los cromos y lo bizarro. Y a toda la humanidad.

Ya está a la venta. Lo están fabricando, y pasadas las Navidades empezará a ser enviado a todos los domicilios de los solicitantes, y empezaré a llevarlo a unas pocas tiendas, como siempre.


¡¡¡Cómpralo ya, que se agota enseguida!!!


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