lunes, 13 de enero de 2014

sábado, 4 de enero de 2014

Dawn of MIDI - Dysnomia (2013)

Ya en la prórroga de 2013 he descubierto, en alguna lista no oficial de lo mejor del año, a esta banda y este disco tan sorprendentes: se trata de un trio de jazz clásico (contrabajo, piano y percusión) que ejecutan música de baile experimental, que en una escucha despistada podría pasar por un set electrónico. Sin llegar al cachondeo house-megamix de los divertidos Trance Untes madrileños (otro proyecto consistente en dar gato analógico por liebre electrónica, que recomiendo con fuerza), sino manteniéndose en una sofisticada y comedida línea de ambient o chill-out ligero, este disco es una hora de absorbente jazz futurista, escrupuloso y mesmerizante que pasa volando.

Carrie (Kimberly Peirce, 2013)

Hace años que se venía hablando de una nueva versión de "Carrie", la primera novela (publicada) de Stephen King, que sería mucho más fiel al texto que la, por otra parte, maravillosa epopeya giallo-americana de Brian DePalma. Con una Carrie White gorda y fea y con todos los elementos periodísticos y epistolares que conducían y sofisticaban la historia original. No había ninguna necesidad de suecar prácticamente plano a plano la versión setentera, adaptándola a las nuevas tecnologías en materia de efectos especiales. Pero ya que se ha hecho, al menos no ha sido tan horrible como me temía, y esta nueva adaptación se deja ver. Viene a ser como Coldplay tocando una de Goblin en un escenario lleno de parafernalia, y con un final algo más elaborado. Julianne Moore está tremenda y la historia es tan extraordinaria, tan poderosa, que era difícil cagarla. Eso sí, Chloë Grace Moretz a mí no me dice ni me pone nada.

Don Jon (Joseph Gordon-Levitt, 2013)

Joseph Gordon-Levitt, el niño con greñas de Cosas de marcianos, que se niega a pasarse el resto de su vida en el limbo rancio en el que habitan Zach Morris, el padre de Alf y Urkel, se ha debido buscar un buen agente que le da muchos papeles ultimamente, y de paso tuvo el capricho de jugar a director de cine. Una mañana, tras un sueño húmedo, decidió que molaría tocarle las tetas a Scarlett Johansson y meterle la lengua, que ojalá le llamaran para protagonizar una peli con ella; pero como esto no sucedía, se fue al retrete y en veinte minutos escribió esta historia. Resulta absolutamente increíble que actores de la talla de la Johansson o Julianne Moore aceptaran seguirle el rollo. Y como broma privada llamó también a Tony Danza para que hiciera un papel de vergüenza ajena. Joseph, así, hizo realidad ese sueño que hemos tenido todos alguna vez entre las sábanas de montárnoslo con Scarlett Johansson y luego ya si eso con Julianne Moore.

La película tiene un argumento tan pueril, tan patético, abyecto y bakala que parece mentira. Pero todo va completamente en serio, es una historia muy seria y muy profunda, y que intenta incluso emular a algunas de las películas favoritas de Joseph, como "Snatch: cerdos y diamantes", "American psycho" o "La sirenita": Joseph es un joven superguapo y superfrívolo que cada noche se trinca a un pibón distinto en la disco, todas por encima del 8 en la escala Cani, pero nunca un 10. Un día ve a la Johansson, una cani, y va a por ella pero le cuesta un poquito más que las demás (porque está más buena) y encima no se deja follar hasta conocer a sus respectivas familias. Luego sí, follan como conejos (sin enseñar nada) hasta que le pilla viendo porno en internet. Él entonces queda destrozado y se dedica a matarse a pajas 24/7, hasta que una señora que le daba la brasa en clase, Julianne Moore, consigue llamar su atención y convencerle de que el amor existe, que está por encima del aspecto físico, y que hacerse muchas pajas es malo para el cáncer de codo. Podéis ir en paz.

Escape from tomorrow (Randy Moore, 2013)

Sorprendentemente esta pequeña película me tuvo expectante y muy concentrado, para acabar y desazonado y con la sensación de haber perdido el tiempo. Cuando estaba en postproducción corrió la voz de que se había rodado una película dentro de Disneylandia, de forma pirata, sin ningún tipo de permiso ni aprobación por parte del gigantesco emporio del entretenimiento. Por supuesto, se rumoreaba que Disney haría todo lo posible por evitar su estreno. Al final la cosa se llevó a cabo, y en algún sitio se habrá estrenado, supongo, antes de llegar al P2P. Mi interés por una película de género rodada de esa manera era enorme, y las expectativas toparon con hueso, porque "Escape from tomorrow" no hay por dónde cogerla. Tiene toda la pinta de que la elección del blanco y negro se hizo por unificar el guirigai de escenas grabadas con todo tipo de técnicas y cámaras y, aprovechando la coartada artística, para que no se noten los cromas (porque algunas escenas se nota muchísimo que se rodaron en estudio y se montaron sobre imágenes inocuas grabadas en plan turista por el Parque) ni que el cutrerío reina en bastantes, demasiados momentos. Por supuesto, también hay muchas escenas que no se grabaron en Rascapiquilandia; qué decepción. Y también da la sensación de que la única premisa del proyecto consistía en "¿y si grabamos una peli ilegalmente en Disneylandia sin que se den cuenta?", y cayeron demasiado tarde en la cuenta de que hacía falta un guión o al menos un argumento. Ni escaleta tiene esto, ni nada interesante. La primera mitad de la película nos presenta a un tipo al que han despedido justo la mañana de su último día de vacaciones en Disneyland, con su esposa y sus hijos pequeños. Durante ese día pasea mucho, muchísimo, por todas las atracciones, entre docenas de extras involuntarios e inocentes visitantes. La transgresión del rodaje a traición tiene gracia al principio, pero desespera tras tres cuartos de hora, porque no sucede nada salvo que el protagonista persigue a una pareja de adolescentes francesas que están muy buenas, y tiene un par de alucinaciones. La segunda parte, cuando empiezan a intercalar en la sala de montaje las escenas rodadas en estudio (probablemente, ya después de haber elaborado cierto guión en el que encajasen las horas de rodaje en el Parque), empiezan a contarnos cosas sobre una gripe felina, una loca obsesionada con las princesas Disney y una mafia de prostitución que paga millonadas por montárselo con éstas. También hay un mad doctor, operarios corporativos de la Disney con mala pinta y un tío feo en silla de ruedas. Alguna escena tiene bastante fuerza icónica, como la fantasía de destrucción de la cúpula y el subtexto de cagarse en Siemens y en Disney (y las tetas sin exigencia del guión), pero todo resulta bastante idiota, incongruente y aburrido.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Retard-O-Tron vol. 3 (2013)

Por fin está disponible libremente la tercera entrega de Retard-O-Tron, la cumbre del video-mixtape bizarro contemporáneo. Una hora y media más de escenas breves de nutritiva televisión extraña, mezcladas, musicadas y a toda leche, abundando en el porno extraño y desconcertante del Japón profundo, las pelis de lucha de serie Z más extrañas, las actuaciones musicales más horribles de una tele local texana, hostias en patinete y un protagonismo que recae en esta ocasión en dos personajes: un redneck que disfruta haciéndose daño, emborrachándose y grabándose a sí mismo en 1990, y un programa de cocina ignoto presentado por un gordinflas con cierto retraso mental, verdaderamente hipnótico y cómico. El cóctel resulta estimulante y mesmerizante, a un ritmo endiablado y montado con muchísma gracia y talento (aunque las primeras entregas son algo más fluidas y entretenidas, con cortes de menor duración), y me sigue resultando difícil de entender que no existan más proyectos como éste, películas que muestran el lado torcido de nosotros mismos y nos lo presentan de una forma atractiva y mascadita post-MTV. Esto viene a ser talmente el "Mondo cane" contemporáneo. Donde entonces, para provocar morbo y polemizar en el audiovisual, se mostraba a prostitutas exóticas, gente drogada o mujeres de tribus africanas con los senos al aire, ahora hay que entrar en la intimidad de tipos de que se provocan el vómito en pleno viaje de ácido, equipos completos de japonesas que miccionan en cascada o se comportan como retretes vivientes y verdaderas barrabasadas gonzo. El valor del video-mixtape underground como documento antropológico aún no se ha estudiado en profundidad.

Predicador 1-66 (Garth Ennis y Steve Dillon)

Hasta hoy nunca había leído Preacher, la obra que consagró a Garth Ennis y Steve Dillon. A lo largo de la semana pasada la estuve disfrutando entera, lentamente, en su versión española, y aunque creo que ha perdido poder de provocación y agravio sigue siendo una obra grandísima y fundacional. Leída del tirón, funciona como road western movie de acción coral salpicada de personajes inverosímiles y geniales, que se resiente cuando la trama se pone intensa con todo el asunto de los ángeles, los demonios y las ganas de matar a Dios. Funciona también como un retrato de terror de la América Profunda, del Cinturón de la Biblia y del Cabrón del Campo™, desde un punto de vista británico, ácido y punk. Y como una crítica del capitalismo y de la cultura de masas (la historia paralela de Caraculo Rey del Pop es una joya por sí misma). Toda la relectura evangélica, y todo lo relacionado con el Jesse Custer como nuevo Mesías, ya digo que me interesaba menos y me servía solo como mcguffin para los tiroteos, los encuentros en Nueva Orleans, la búsqueda de la familia adoptiva de Jesse, la eterna persecución de Herr Starr o el triángulo amoroso Jesse/Tulip/ Cassidy. Una odisea salvaje, divertidísima y tremenda, imprescindible para comprender el cómic norteamericano de las últimas dos décadas.

Ruby Sparks (Jonathan Dayton, Valerie Faris, 2012)

Igual que la que vi justo antes en esta minimaratón navideña de comediarrománticasindies que me he pegado, se trata ésta de una historia de amor torcido y extraño. Como en la de Lars, aquí el protagonista (fantástico Paul Dano) se pilla mazo por una comparsa femenina imaginaria, lo que acabará en tragedia. En este caso, la parte femenina de la comediarromántica es nada menos que el personaje de la novela que está escribiendo el protagonista. Novelista de cierto éxito, se encuentra bloqueado hasta que empieza a escribir una historia protagonizado por la chica de sus sueños, y solo disfruta de su profesión porque descubre que necesita fantasear que está con ella a medida que la escribe. Y de repente, ella se manifiesta, y existe. Y no solo él puede verla, sino todo el mundo, lo cual es un problema porque ella no existe salvo cuando Paul Dano la escribe. Una historia interesante, entre la comediarromántica y un Stephen King flojito, que termina de una forma estúpida y bochornosa.

Lars y una chica de verdad (Craig Gillespie, 2007)

"Lars and the real girl" es una comediarromántica pocha y extraña, que viene a ahondar en la relación imposible entre una rubia monina y el irresistible Ryan Gosling, donde éste es un gañán inadaptado, ultracatólico y virgen, y en cuyo amor se interpone una RealDoll. Sí, al perturbado personaje de Gosling no se le ocurre otra cosa que comprarse una mujer de silicona por internet, y enamorarse de ella hasta las trancas, con desasosegante resultado y revolucionando la vida en su pueblo: por recomendación psiquiátrica, toda la aldea hace como si la moñeca tetona fuese una persona real. La sucesión de sketches peripatéticos y emocionales se resuelve cuando poco a poco el paleto Gosling se da cuenta de que la RealDoll no mola tanto si no se usa para lo que se inventó. Está bastante bien.

(500) días juntos (Marc Webb, 2009)

Esta microreseña comienza un bloque de comediarrománticas indies que descargué y vi del tirón un día tonto que tuve estas navidades. Hubiera jurado que "(500) days of Summer" ya la había visto, pero debe ser que había visto el tráiler o que la quité, porque no recordaba nada. Y tampoco me dijo gran cosa. Cuenta la historia de cómo se conocieron, yacieron y se les rompió el amor en cosa de año y medio al chavalín de Cosas de marcianos (que se ha cortado las greñas y no para) y Zooey Deschanel. Narrado de forma caótica, iconoclasta y desordenada (harto innecesario) y con una voz en off muy intensa, la historia no pasa de entretenida y al menos no es irritante como las comediarrománticas mainstream para marujas analfabetas. Un poco rollete, pero vaya. Como además sigo New girl, Zooey me resultaba demasiado cercana y no tan atractiva.

Llévame contigo 1 y 2 (Kaede)

Este es otro de los fanzines que compré en el Expocómic de Madrid. No leo manga, no he leído casi nada, pero algo me atrajo de este delicioso trabajo casero tan bien presentado y a primera vista tan absolutamente tópico (vampiros guaperas, amor y sangre, ¡oh!) que vendía y dedicaba su autora al momento, con un marcapáginas propio de regalo. Me atrajo por ser cada fanzine una historia completa, y un buen número de páginas tiradas de precio; el prime número es el clásico y bello fanzine finito fotocopiado, pero el número 2 es un precioso librito, con lomo y portada satinada de alto gramaje, de más de cien páginas. Y además, creo que es lo primero que meto en casa de lectura inversa, a la japonesa (bueno no, tengo algo de Hideshi Hino). Me hizo gracia, qué se yo, a lo mejor me hizo tilín la jovencísima autora, todo el rato ahí al lado vendiendo cada uno nuestras cosas... En fin, que no creo que sea yo el target ideal de estas historias de manga fanta-terrorífico hispano (40% drama, 40% romance, 20% gore, dice la contra del número 2), y sin embargo fue de lo primero que leí de mi cargamento de fanzines de las últimas semanas, y lo disfruté mucho. Efectivamente, el argumento está bastante lleno de lugares comunes y elementos representativos del gótico vampírico contemporáneo, y el dibujo es simple y de sandwichera de mangaka, pero efectivo y muy entretenido. La historia yo diría que contiene más del 20% de gore, y además es en general terrible y cruel, con una protagonista, Aurora, que odia a sus congéneres, desprecia a los humanos y decide primero ayudar al apuesto monstruo crepuscular de turno llevándole víctimas a las que desangrar, y después dejándose vampirizar ella misma y dando el paso al lado oscuro. Un estupendo y valiente tebeo autoproducido, que funciona perfectamente para uno que es completamente ajeno al tebeo japonés y al género gótico intenso.

Jacinto Antón - Héroes, aventureros y cobardes (2013)

No he comentado muchos libros recientemente en este blog, porque me he vuelto un poco loco y estoy leyendo 7 libros a la vez; 4 ensayos y 3 novelas. Por fin, la barra de progreso de cada uno de ellos (el marcapáginas) va llegando hacia el final, y voy terminando alguno. "Héroes, aventureros y cobardes", el segundo reader's digest de los artículos de Jacinto Antón para El País, lo he tenido en la mesita de noche e iba leyendo casi todos los días un poquito desde que lo traje a casa (fue un regalo para S. que rechazó; en lugar de llevarse el libro y el ticket para descambiarlo en la tienda, se lo pagué y me lo quedé yo, y listos). Por algún motivo, me ha absorbido menos que el primero, que me tuvo absolutamente maravillado y lo leí en un plis. No sé por qué éste se me ha hecho bola un poquito más; supongo que porque la selección más entusiasta se hizo para "Pilotos, caimanes y otras aventuras extraordinarias", y aquí había algo más de paja; también hay más entrevistas (algunas muy largas), género estrictamente periodístico y extraño de combinar con ensayos y crónicas de este tipo; y sobre todo, creo, por el episodio central del compendio, el apartado dedicado a víctimas y verdugos del nazismo, en el que la desenfadada, chiripitifláutica y apasionada prosa de Antón de repente se anquilosa y se torna terrible. Por supuesto, no deja de ser una de las lecturas más recomendables. Las crónicas son impagables, e inolvidable el desfile de épicos guerreros, vaqueros, indios, kamikazes, escritores y aventureros de todo tipo, con el aura de László Almásy y Lawrence de Arabia sobrevolando la obra en todo momento. Una delicia.

VVAA - Green Day blue grass (Pickin' on Green Day) (2004)

Este disco está bastante bien, se deja oir y se lo recomiendo a todo fan de Green Day.

Sí, sé de lo que estoy hablando... Y sí, yo también odio los discos navideños, que trituran y desvirtúan el repertorio de grupos famosos para pasarlos por un supuesto tamiz que los transforma en jingles/nanas infantiles/chill-out Ibiza/mariachill-out/gregoriano-rock. Y he escuchado, concretamente en cuanto nos ocupa, otros discos que supuestamente revisitan canciones de otros artistas (Beck, Pink Floyd, The Beatles, White Stripes o Radiohead) al sonido bluegrass, con fiddles, banjos y sets de batería portátiles. La serie "Pickin' on...", de hecho, es una porquería, probablemente ejecutada enteramente por un menda en un Casiotone para vender en festivales de reses de los estados del Sur. Versiones descafeinadas, monótonas, molestas, instrumentales, sin voz. Salvo por este producto, el homenaje a Green Day, en el que participan bandas de versiones de bluegrass de verdad, como Cornbread Red o Honeywagon, que acometen los grandes éxitos de Green Day con casi tanta gracia como The Cleverlys o Hayseed Dixie, y con el mismo respeto.

lunes, 16 de diciembre de 2013

Plus Ultra nº 1 (2006)

Hace un rato he podido leer este incunable, el tebeo creado por Scari Wó y Fabulous GoatBoy en el año 2006 para acompañar a un ejemplar del fanzine sobre kaiju eiga (cine japonés de monstruos gigantes) Daikaju, una escisión de otro clásico fanzine, Data, uno de tantos fanzines españoles sobre cine de fantasía y ciencia-ficción. No había tenido la ocasión de leer este fanzine, porque estaba totalmente agotado y era inencontrable; pero mi amigo Scari encontró una copia de más después de una mudanza, y aquí lo incorporo a esta colección de lecturas y reseñas apresuradas.

Basicamente, Plus Ultra es el germen del fanzine Dramáticas Aventuras en el que participo. Plus Ultra está protagonizado por Plus Ultra, un robot gigantesco constituido a partir de cinco Super Sentai españoles, que está al servicio del Generalísimo Franco, y en las dos historietas completas contenidas en el fanzine se enfrenta a amenazas como La Bicha, un kaiju mutante surgido a raíz de la contaminación nuclear de las aguas de la localidad de Palomares, o el Superlegionario, un luchador profesional que puede agrandar su volumen a voluntad. Me he reído mucho con el tebeíto, con los montones de detalles dispersos por las viñetas, que maman del clásico y tierno humor costumbrista brugueriano. Y sobre todo, he podido disfrutar de primera mano, por fin, del verdadero nacimiento del Dramáticas: el tebeo mezcla fotonovela con ilustración, pastiche cienciaficcionesco con política bizarra, y sobre todo contiene la primera aparición histórica de la superestrella El Ligre, protagonista máximo de Dramáticas Aventuras. Un ejemplar de coleccionista que es posible, o no, que pronto pueda ser disfrutado por las legiones de fans del actual fanzine en el que colaboramos tanto Scari como GoatBoy y yo.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Astaroth y Bernadette nº 1-3

Estuve en el Expocómic vendiendo fanzines. La zona de fanzines era un cubículo en forma de pasillo cuadriculado en el que estábamos hacinadas unas 30 personas, por turnos (qué remedio), ubicado incomprensiblemente a tomar por culo del resto de stands. El precio que íbamos a pagar por poder vender los fanzines era, relativamente, el mismo que el resto de empresas, tiendas y editoriales, pero por algún motivo que no alcanzo a comprender se nos había escondido allá donde comenzaba la línea del horizonte, ocultos detrás de una columna de hormigón en una esquina inhóspita camino de ninguna parte, sin señalización de ningún tipo, abandonados como un puñado de vagabundos en cuarentena rescatados de un holocausto nuclear, alejados de la civilización, de las celebrities, de las cámaras, de la vista de los tiburones corporativos de la Industria. De vez en cuando se acercaba algún despistado disfrazado de Naruto con una espada de papel albal, que preguntaba por los retretes o por el último tomo de Zetman. Entiendo que los fanzines no son exactamente o necesariamente cómics (la mayoría de los que había allí, sí); pero también había impresionantes stands sobre videojuegos, juguetes, libros, pulseritas, banderas y hasta un puesto de una empresa de fondues de chocolate ahí mismo al lado de Panini, EDT y ECC Editores por donde pajareaba la marabunta enarbolando sus billetes; entiendo que somos pobres, que no aportamos nada a la imagen de semejante evento mediático de la marcaespaña, pero han hecho un negocio bien majo con los 15 ó 16 cubículos de fanzineros independientes, es decir, que aquí ninguno estaba haciendo ningún favor al otro, así que no consigo concebir ningún motivo para el hacinamiento, el ninguneo y el alevoso abandono en tierra de nadie. Por aquella zona no pasaba casi nadie salvo los colegas, y si pasaba alguien no entendía qué hacíamos allí. A mí me daba la impresión de que siguen invitando a fanzineros y editores independientes a estos eventos por inercia, por corrección política o imagen, quizá porque hay algún nostálgico pesado entre la organización o vaya usted a saber por qué, pero que estos resultamos incómodos, transgresores o peligrosos. Al fanzine debe ser que hay que apartarlo, por tratarse de material contestatario, subversivo y peligroso, al margen, en contra del mercado. El fanzine es ETA. Ahí estaba esa chica tan mona dedicando su tebeo fotocopiado de amor estilo manga, los chavalillos ofreciendo caricaturas chibi por la voluntad, los incansables titanes de Rantifuso que son más majos que las pesetas dándolo todo y ofreciendo material a porrillo, o esa chiquilla que había hecho chapas y collares de punto, por no hablar de nuestra fotonovela sobre una invasión de hombres-peces de Sirio pilotando grapadoras gigantes, que debe ser material sedicioso que hay que apartar. Debe ser por eso, por la rebeldía y la desobediencia ultrajante del fanzinero, que estábamos escondidos y hacinados. A la hora de pasar la gorra, por lo visto (yo ya no estaba; en realidad, en honor a la verdad, solo pude ir unas horas el jueves, y no es a mí a quien corresponde la pataleta), querían que abonase cada uno de los responsables de cada stand-dentro-del-stand unos 120 euros. Una barbaridad. Una cosa incongruente y alucinante: pasarse allí docenas de horas durante un fin de semana tratando de vender panfletos fotocopiados a 1 euro, o pulseritas de cuentas de Mario Bros a las diez o quince personas que no pasaban por allí, y tener que abonar una cantidad tan desorbitada. Mi opinión sobre el trato de Expocómic a los expositores de fanzines no puede ser más negativa. Ha sido bochornoso, penoso. Me consta que la gente se ha ido de allí triste y desolada, después de haber invertido tanto tiempo, trabajo e ilusión en mostrar su trabajo, para encontrarse escondido y ninguneado de tal manera, y teniendo que pagar tanto dinero por ello. Una pena. Realmente triste. Y el próximo año picarán otros, claro.

A mí me quedan dos consuelos: que Christian Osuna, otro titán, organizó una mesa redonda en la que tuvieron cabida un montón de proyectos minoritarios e independientes que me pareció preciosa (¡incluso nos invitó a los del Dramáticas!), y que al final, a caraperro, negociaron a la baja el precio de los stands... Aunque también resulta alucinante que hasta el último momento no anunciaran el precio definitivo.

En fin. Qué pena. Insisto en que no he sido directo damnificado, porque solo estuve unas cuantas horas el jueves, pero mi corazón ha estado todo el fin de semana en esa esquina recóndita del Palacio de Cristal de la Casa de Campo, y me he sentido muy identificado con las víctimas.

Pero yendo al grano, me compré algunas cosas de los fanzineros de alrededor (a ver si comento todas), entre ellas estos tres tebeítos que tenían una pinta estupenda. Se trata de tres libritos de grapa en formato apaisado, que imitan perfectamente el estilo (la portada, la contra, las parodias de los anuncios interiores, la monocromía y hasta la tipografía) de los cuadernillos de El Jabato, El Capitán Trueno, Diego Valor, etc. de los años 50, pero de un tamaño similar a un mando a distancia. Cada tebeo contiene una aventura completa protagonizada por Bernadette, una explosiva rubia que vive con su padrastro y que es azuzada por un demonio pequeñajo que solo puede ver ella, que se le mete en el coño y le proporciona un furor que le obliga a montárselo con el primero que pasa. Una cosa a medio camino, pues, entre un tebeo de El Jabato y una Biblia de Tijuana, dibujado excelentemente por sus misteriosos autores, Ensis y CoaX, unos artistas tremendos que recuerdan mucho, demasiado, a Mónica y Bea, y que parece que están relacionados con la academia de Carlos Díez. A través de escenas de porno explícito de cachondeo, y adornado por un lenguaje anticuado y barroco, el tebeíto es una delicia narrativa y visual, muy divertido, retro y un objeto de colección precioso. Para adultos, muy recomendable.