viernes, 30 de noviembre de 2018

Otros Grupos (1)


(En la cuenta de Facebook de Reunión de Majorettes comencé a subir hace tiempo pequeños textos sobre grupos musicales diferentes, outsiders, fake bands y conjuntos famosos por ir vestidas de mamarrachos. Hace tiempo que tengo en la cabeza este proyecto, que además de un ensayo misceláneo para dar a conocer renglones torcidos de la industria musical, pretende ser un homenaje al álbum de cromos de los 80, Otros mundos. Solo colgué en su día unos pocos textos, de los cientos de grupos que tengo ya preparados. Y recientemente he ido reciclando esta idea, que pretendo convertir en algo para Libritos Jenkins en lo que estoy trabajando. Se me ha ocurrido colgar aquí los 8 cromos que ya tenía redactados, para que no se pierdan los textos, porque no creo que vuelva a usar esos textos.).

19. The Ladybirds


Cuando pensamos en grupos musicales atendiendo a su puesta en escena, a su aspecto, a sus pintas, a veces olvidamos centrarnos en aquellos conjuntos que abanderaron, precisamente, la ausencia total de ‘gimmick’ y de ropa alguna: las bandas en topless. Porque, sí, existieron bandas nudistas, grupos musicales que actuaban en porretas, e incluso podemos hablar de una pequeña escena musical durante los años 60s. El quinteto The Ladybirds estaba formado por Robin Sherwood (voz, guitarra), Barbara “Bobbi” Branch (guitarra), Lisa Lynn (bajo), Deborah Dayan (organ) y Rosita Quintana (batería), y surgieron en 1966 en torno al circuito de clubs nocturnos para adultos de San Francisco. Por supuesto, se trataba de un espectáculo picante, en el que la música era lo de menos, y de hecho no ha trascendido casi ninguna de sus canciones, aunque sí sabemos que inicialmente hacían playback pero acabaron aprendiendo a tocar sus instrumentos. Las Ladybirds fueron las primeras, pero no las únicas: hubo otra franquicia de las Ladybirds en Dinamarca (que llegaron a grabar un álbum), donde también surgieron The Sweethearts. Para el cartel de un hipotético festival veraniego para nudistas y viejos verdes, deberíamos fichar también a The Hummingbirds (la banda de la reina del ‘burlesque’ Angel Walker), a The Naughty Ladies (Massachusetts), The Bare Ones, Eight Of A Kind (ambas de Canadá), The Go Nakeds! o The Swedish Topless Band, por citar algunas. Todas ellas mucho más elegantes y pizpiretas que las satánicas Rockbitch o que el bajista de Los Jacobos…


22. The Residents


El 1974 salió a la venta “Meet The Residents”, un misterioso álbum cuya portada era una bastardización del segundo de los Beatles, sobre los que habían pintarrajeado cuernos y colmillos. La leyenda cuenta que solo vendieron 40 copias de aquella primera edición, cuyo extraño sonido parecía estar basado en las oscuras teorías de N. Senada, un supuesto teórico y compositor californiano que abogaba por la música asonante, incómoda y anti-comercial. Sus componentes, The Residents, eran cuatro sujetos que ocultaban sus identidades bajo máscaras de globos oculares. Entre sus siguientes discos habría también un homenaje a la Edad de Oro del rock and roll en un mundo distópico en el que los nazis habían ganado la II Guerra Mundial; o una colección de canciones pop ñoñas de 1 minuto… que debían ser repetidas tres veces seguidas cada vez que se emitieran en la radiofórmula, para así construir el jingle perfecto. Durante muchos años, los Residents fueron el Gran Misterio indescifrable del Rock. Una banda anónima y a contracorriente, fruto de la Contracultura más reaccionaria, llena de histrionismo, simbología y talento, que se ciscaba en todo lo establecido y dejaba a su paso todo tipo de leyendas urbanas. Una pataleta contra todo lo que la Industria Musical (esa fábrica de ídolos de barro de imagen aséptica y sonido intercambiable) estaba imponiendo en la Cultura mundial.


24. The Dapper Dans


“Dapper Dan”, o “Dani el elegante”, es un viejo concepto o frase hecha que aludía a una persona que le da demasiada importancia a su aspecto físico. Durante la Ley Seca hubo en Minnesota un famoso gánster con ese apodo, y también eran así conocidos un carismático jugador de béisbol, o una loción para el afeitado. Estos sofisticados arquetipos masculinos, junto con un conocido juguete del mismo nombre lanzado en 1955, acabaron bautizando a esta banda, clásico cuarteto de ‘doo wop a capela’, de esos que vestían trajes conjuntados a rallas de colorines y que hace muchas décadas actuaban en espacios públicos (lo que se conoce como “barbershop quartets”, porque sus trajes recuerdan a los rótulos giratorios de las peluquerías antiguas). Lo curioso de los Dapper Dans es que, más que un grupo de música, son una auténtica franquicia, o una especie de equipo que va cambiando de miembros con los años, como los Harlem Globetrotters o la Patrulla-X: desde 1959, y aún en activo, son el cuarteto que actúa en las calles de Disneylandia. Entre otros hitos de la cultura pop, la formación de 1993 puso la voz cantante a Homer Simpson, Barney, Apu y Skinner en el episodio de Los Solfamidas, y en la primera entrega de “La mansión encantada” de Disney (2003) eran los bustos de goma que canturreaban en el cementerio. Son el epítome del conjunto músico-vocal sonriente, correcto y ‘white trash’, y el “cuarteto de barbería” más famoso de todos.


51. Reynols


Reynols (1993-2004) fueron una banda experimental argentina, formada por los hermanos Roberto y Patricio Conlazo (guitarra y percusión), Alan Courtis (guitarra) y el carismático batería Miguel Tomasín. Miguel era el alma de la banda, portavoz, compositor de los temas, autor conceptual de la imagen de todas las carpetas y voz principal, llevando la base rítmica y canturreando sobre el ruido y la distorsión generados por sus acólitos. Tomasín tiene síndrome de Down, y generaba alrededor de la banda, además de una enorme y absurda polémica (por aquello de dar “demasiada” visibilidad a su discapacidad ante una audiencia bienpensante y condescendientemente molesta), todo un universo particular de “ruidismo surrealista”, con su propio sentido del ritmo y el mensaje. Su primer disco, “Gordura vegetal hidrogenada” (1994) era una caja vacía que contenía un no-CD que se había desmaterializado. Otro de sus éxitos, “Symphony for 10.000 chickens”, consistía en el sonido ambiente de una granja de pollos. Casi todo el resto de su producción se basa en improvisaciones vocales vanguardistas y de difícil acceso para el oyente medio, pero dotadas de un aura muy particular. Reivindicados por músicos como Sonic Youth, Damo Suzuki o la recientemente fallecida Pauline Oliveros, Reynols fueron uno de los últimos bastiones de la autenticidad en el rock, completamente desprovistos de la farsa y el postureo del rock y poseedores, involuntariamente, de ese “pasotismo” trágico y de esa naturalidad musical de la que todas las bandas “indies” presumen pero de la que carecen.


76. Prussian Blue


En los comienzos de la popularización de internet, se viralizaron unas fotos de una pareja de hermanas gemelas rubitas, que vestían camisetas con el emoticono de un “Hitler cuqui”. Indagando un poco, uno descubría que no era ningún montaje o broma posmoderna, sino que las doceañeras Lamb y Lynx Gaede (n. 1992), oriundas de Bakersfield, California, eran realmente miembros de un movimiento nacionalsocialista extremo, negacionistas del Holocausto y defensoras del supremacismo ario. De hecho, ambas habían formado en 2003 el dúo de pop-folk Prussian Blue, un vehículo para extender su ideología a través de delicadas tonadillas. Con el tiempo aprendieron a tocar instrumentos burdamente (guitarra y violín), y grabaron dos LPs. Si en los años setenta Bowie, Keith Moon o Brian Jones frivolizaban su fascinación por el imaginario Nazi disfrazándose de miembros de la Wehrmacht, aquí teníamos a dos auténticas neonazis, con una imagen impecable, haciendo himnos acaramelados y terribles con esas vocecitas dulces, quebradizas e inarmónicas, que estaban cargados de una sensibilidad y una crudeza que ya quisieran alcanzar muchas bandas de tontipop indie. Hacia 2011 se supo que ambas renegaban de su pasado, abrazaron la marihuana terapéutica y echaban la culpa a su madre de haberlas manipulado cuando eran adolescentes.


79. Orion


El mito de Elvis Presley es tan inmenso, que podemos hablar casi de un género musical en sí mismo, de tanta leyenda, tantas canciones y tantos artistas generados a su alrededor. Existen concursos por todo el mundo de imitadores de Elvis, muchas canciones, películas y documentales en torno al concepto, y algunos ‘impersonators’ curiosos que han alcanzado cierta fama bizarra: como el marciano Eilert Pilarm, El Vez, Elvis Herselvis, Kjell Elvis o el salvaje y marrano de Extreme Elvis, entre muchos otros. El caso de Jimmy “Orion” Ellis es significativo, ya que su timbre de voz y su manera de cantar eran tan similares a los del propio Elvis, que tras el fallecimiento del Rey del Rock la mismísima Sun Records comenzó a publicar los discos de Jimmy Ellis bajo el alias de Orion, y con un interrogante junto a su nombre en la portada; e incluso le publicó un sonado disco de duetos junto a Jerry Lee Lewis, jugando al despiste. La decisión de Orion de comenzar a utilizar ese antifaz característico (como si fuese un superhéroe de incógnito) mientras imitaba al difunto a la perfección, dieron alas a esa teoría conspirativa que asegura que “Elvis está vivo”. La carrera de Orion estaría para siempre unida a la de Elvis y la pantomima hasta su muerte (asesinado durante un atraco en 1998), pero al margen de las versiones y las bromas hay que considerar a Jimmy un talento genuino dentro del rockabilly.


101. Little Tibia & The Fibias


En 1967 tuvo lugar una fiesta en el castillo del Barón Boris Von Frankenstein en el Caribe, a la que fueron invitados el Conde Drácula, la Momia, el Hombre Lobo, el Hombre Invisible, el Jorobado de Notre Dame, el Dr. Jeckyll y Mr. Hyde, la Criatura de la Laguna Negra, y por supuesto el monstruo de Frankenstein y su novia. Durante aquella fiesta, la banda que tuvo el honor de amenizar la velada fueron Little Tibia & The Fibias, un cuarteto de esqueletos con pelucas a lo Beatle. Sucedió en “Mad monster party?”, una película de culto de Jules Bass rodada con muñequitos animados mediante la técnica ‘stop-motion’, homenaje a todos los monstruitos clásicos de la cultura popular, y antecedente conceptual de otras tan famosas como “Pesadilla antes de Navidad” de Tim Burton. Little Tibia y compañía son una banda de ficción memorable y carismática (detrás de ellos, al parecer, estaban Dyke & The Blazers, pero ese es un dato irrelevante), a pesar de su breve carrera, y una cima de la música americana relacionada con la fiesta de Halloween.


133. The Adivina-Quién-Gana-Esta-Noche Ensemble


Como todos sabemos, la cultura ha sido totalmente exterminada de la televisión comercial; cuanto menos se eduque a la población, mejor le irá a los gobernantes. En cuanto a la música en TV, el asunto alcanza ya niveles fascinantes. Al margen de endogámicos programas de karaoke que fabrican ídolos clónicos para seguir perpetuando el Gran Timo de la Industria del Pop, en la televisión podemos ver videoclips y actuaciones en directo, en todos los canales, exclusivamente entre las 3 y las 6 de la madrugada; y aún entonces, solo se emiten extraños videos de grupos que nadie conoce, y que forman parte de un fraude manifiesto en el que están compinchados tanto los grandes magnates audiovisuales como la sociedad gestora de los derechos de autor y el propio Gobierno: la música que emite la tele de madrugada, y que nadie ve, genera derechos de emisión, cubre el canon cultural que exige (y paga) el Estado, y engrosa las millonarias facturas que las cadenas pagan a la SGAE, y que les vuelve a repercutir a través de sus propias empresas editoriales. Un negocio perfecto, legal y clandestino, pero que tiene lugar ante nuestras propias narices a diario. En el origen de este sofisticado tinglado, allá por 2006, y como riéndose de todos nosotros, algunos concursos telefónicos fraudulentos tenían a unos supuestos músicos haciendo el tonto con instrumentos clásicos, mientras que lo que sonaba a todo trapo era ‘techno-house’. Maravilloso. The Adivina Quién Gana Esta Noche Ensemble (de la que formaba parte, entre otros, el ex-líder de Coz), son mi banda-de-mierda imaginaria favorita.

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