domingo, 19 de noviembre de 2017

Mike Judge presents... Tales from the tour bus (2017)


Mike Judge es uno de mis autores favoritos. El creador de Beavis & Butthead, "Trabajo basura", "Idiocracia" o Silicon valley lleva tres décadas generando algunos de mis momentos televisivos favoritos, a través de un discurso certero y crítico en torno al concepto de "Amerrika", al que pocos se han acercado (tal vez, solo sus amigos Trey Parker y Matt Stone le acompañan en esa estela destructora del Jodido Sueño Americano). La sola mención de Beavis y Butthead me trae a la memoria bonitos recuerdos de madrugada durante mi adolescencia viendo la MTV, pero mi producto favorito de Judge es la maravillosa serie King of the Hill. Mi sitcom favorita, un auténtico catálogo del estilo de vida del norteamericano medio, de la que solo había visto un par de temporadas y me he propuesto ver entera en los próximos días. Voy por la tercera temporada de trece. Este es el tipo de series que me enganchan, mucho más que cualquier otra novedad de las que ve La Gente. De hecho, no estoy siguiendo ninguna serie actual. Intento ponerme al día con todas las series de Marvel, que las tengo todas a medias (Daredevil, Iron Fist, Power Man, Defenders, Punisher, Marvel's Agents of S.H.I.E.L.D., Marvel Spider-Man...), que satisfacen mi Marvelmanía, pero temo que jamás me pondré al día ni acabaré ninguna. Sigo con mi manía de mirar todo el tiempo series clásicas de dibujos animados de las que tengo en el disco duro conectado a la tele, y me da bastante pereza mirar cosas que no estén dibujadas. Las únicas series actuales a las que sigo siendo fiel son The Big Bang Theory (no conozco a nadie que siga viéndola, o que lo reconozca; entre el fandom parece que da vergüenza confesar que te gusta esta serie, mientras se reivindica Quién quiere casarse con mi granjero... yo no entiendo nada), y también voy a ver su hermosa y tierna precuela, Young Sheldon, que me está gustando mucho. Veo poquísimas películas, antes soy capaz de ver entera Rick & Morty (que la tuve puesta a todas horas durante mi larga vigilia en los estertores finales de Fredi, tratando de que aliviara el dolor, así que el visionado fue terriblemente agridulce) o hasta Friends (me vi los miles de episodios hace unos meses, para poder afirmar con propiedad que menuda memez conservadora y dañina, pero qué bonita queda de fondo). Y hace unos minutos acabo de ver el último episodio de la primera temporada de Tales from the tour bus, emitido esta misma semana.


TftTB es uno de mis productos televisivos favoritos en años. Judge regresa a sus raíces, al retrato hiperrealista de la vida de los gañanes, hillbillies y pecadores de la pradera que comenzó con los subnormales de Beavis y Butthead (y sobre todo con los maravillosos Dale Gribble, Bill Dauterive y Jeff Boomhauer), pero en este caso centrándose en el mundo real: es una serie documental, centrada en la vida y milagros de un puñado de artistas del outlaw country, músicos cuyas salvajes hazañas no tienen nada que envidiar a las de G.G. Allin, Sid Vicious o Mötley Crüe. pero todos ellos ligados a la música tradicional de la basura blanca de su país. En definitiva, historias de sexo, drogas, banjos, espuelas, rifles, caballos, farlopa y honky tonks. Como la mayoría de los documentales de música, la narración avanza a base de entrevistas a los allegados y familiares de los homenajeados, sentaditos mirando a cámara, combinadas con fragmentos musicales, actuaciones e imágenes de archivo.


Cada capítulo, de casi media hora, repasa la trayectoria de uno de esas grandes estrellas de la música rural norteamericana que aquí apenas nos suenan, pero todo ello está editado en forma de dibujos animados: los entrevistados fueron grabados pero después sometidos al estilo de animación cruda y cercana al comix underground de Judge, y esta técnica le permite también reproducir y ficcionar las anécdotas en forma de escenas animadas. Hasta donde yo sé, se trata de la primera serie documental que mezcla imágenes reales y animación, y que en cada capítulo cuenta alucinantes historias de esta pandilla de cuatreros con guitarras que fueron Johnny Paycheck, Jerry Lee Lewis (su época menos rockabilly y más hillbilly), George Jones (mira que parecía un angelito, el hijo de puta), Billy Joe Shaver, Tammy Wynette o Waylon Jennings, y cerrando con la efigie del vaquero sin hogar Blaze Foley, el único del lote que no alcanzó fama sino que se quedó realmente en los márgenes de la industria. Y también, el único probablemente de toda la serie que no le pegó un tiro a alguien sino que fue asesinado a tiros (aunque sí pasó por la cárcel como todos los demás, por otros asuntos). Una serie imprescindible para todo amante de la divulgación musical, las anécdotas de los montaraces de la América Profunda y/o los trapos sucios de la Industria.

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