jueves, 24 de marzo de 2016

Too Much Coffee Man (Shannon Wheeler, 1998)

Más lecturas de tebeos con las que he arramplado estos días. Me dio por releer algunas cosas que me gustaron mucho de joven, momentos destacados (en mi cabeza) de la oleada indie de los 90s, como esta serie o la que reseño a continuación.
Hubo un tiempo en el que Too Much Coffee Man fue un símbolo, un icono de ese nuevo tebeo alternativo a los superhéroes, que en los años 90s habían copado el mercado, y animado a muchísima gente a probar suerte con el medio. En USA habían surgido cientos de cabeceras como ésta, que apostaban por el DIY y la subversión, de los cuales han sobrevivido tres o cuatro verdaderas estrellas del medio… Pero no sé qué habrá sido de Shannon Wheeler, el tipo al que se le ocurrió ponerse a dibujar esta especie de parodia superheroica a través de la cual daba salida a sus obsesiones personales. Aquella segunda mitad de los 90s fue un hervidero de tebeos contestatarios, personajes irreverentes que reflexionaban sobre el influjo ultra-capitalista de los superhéroes… y que lo hicieron desde pequeños tebeos de superhéroes. Flying Carrot, Madman, The Tick, Nexus, Badger, Shi, The Maxx, Faust, Captain Canuck, Shadowhawk, The Pro, etc., héroes con coartada intelectual fruto del éxito de super-indies como Cerebus, Usagi Yojimbo o las Tortugas Ninja, que demostraban que otra industria era posible y estaban empeñados en ridiculizar a las dos grandes compañías superheroicas. En el caso de TMCM, había bastante de esa parodia con leotardos (su lucha contra TM©M o contra The Cliché, su origen, sus sidekicks…), pero en la misma medida su autor aprovechaba en sus tebeos para parodiarse a sí mismo y al arte de autoeditar tebeos (incluso enseñaba, en un número, como se hacían los minicómics), y en una tercera vertiente construía historias de puro slice of life comiquero para adultos. Y la mezcla era verdaderamente jugosa e interesante. Yo me pirré por TMCM, y quería volver a enfrentarlo pasado el tiempo. Hubo solo 7 grapas del tebeo, numeradas del 1 al 5, 8 y 9; es decir, que después de bastantes retrasos tras el nº 5, decidió saltarse dos números y hacer alusión a ellos en el futuro, aumentando su leyenda. Tuvo bastante éxito, y es ya un tebeo de culto, y el personaje de vez en cuando se recuerda al hacer alusión a esta época y ese movimiento, por breve que fuera su vida editorial, y probablemente todo se debió a la construcción del personaje, ese señor en espándex rojo con una taza de café enorme en la cabeza. Ahora estoy obsesionado con hacerme una camiseta de TMCM.

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