miércoles, 23 de marzo de 2016

Secret Wars III

Este año me quedo en casa toda la Semana Santa. A lo mejor me subo a la Sierra a dormir al raso un par de noches no consecutivas, pero tengo bastantes planes y compromisos como para estar entretenido. Y he decidido aprovechar estos días para leerme completo el Evento Marvel más ambicioso, probablemente, de todos los tiempos. Una alucinante novelagráfica-río que abarca a prácticamente todos los personajes de la historia de la Casa, salvo error u omisión, y que lo ha puesto del revés durante mucho tiempo: durante medio año, más o menos, todo el Universo Marvel dejó de existir; de hecho, explotó, al chocar con el Universo Ultimate Marvel, dando lugar al Fin del Mundo, y la consiguiente existencia de un planetita formado por cachos de otros universos Marvel, en el que el Doctor Doom es Dios, y en el que se suceden historias protagonizadas por versiones extrañas, alternativas, suecadas, de todo lo que conocíamos hasta ahora.
El asunto está ligeramente inspirado en las Secret Wars originales de los ochenta, tanto la I como la II, y ha sido explorado editorialmente de una forma similar a la Era de Apocalipsis de los noventa, al dejarlo como digo todo en barbecho e inventarse un mogollón de colecciones y miniseries nuevas protagonizadas tanto por personajes extraños y regurgitados, como basados en versiones alternativas del pasado de los personajes clásicos, provinentes de todo tipo de etapas, sagas y períodos de la compañía; en este aspecto, es el Spider-Verso de los dosmiles el que ha servido de referencia. Aunque no hay que olvidar otras sagas distópicas de la historia del Marvel Universe que creo que han sido esenciales a la hora de recoger ideas o diseñar personajes para todo esto, desde Días del futuro pasado al Universo Amalgam, pasando por Futuro del Ayer (aquella preciosa y visionaria saga de los New Warriors de Nicieza y Bagley de la que nadie se acuerda nunca).
Tristemente, como sabemos los fans de Marvel curtidos, en este Nuevo Orden Mundial en el que son Marvel Entertainment y Disney las que mandan sobre los tebeos, habiéndose convertido estos prácticamente (como decía el otro día Carlos Pacheco) en tráilers para las películas, el objetivo pragmático y verdadero detrás de estas "Crisis en Tierras Infinitas" que se ha inventado Marvel, es múltiple, y poco tiene que ver con los intereses del lector; por un lado, está la intención de desfacer el entuerto del Universo Ultimate, ese reboot fuera de continuidad que no interesa a nadie y no vende un carajo desde que se fue Mark Millar (con la excepción del refrescante Ultimate Spider-Man). Así que parece que básicamente se van a cargar esa línea editorial, y de paso aquellos elementos poco rentables o susceptibles de ser blockbusterizados, para traerse al Ultimate Spider-Man y a dos o tres personajes más a la línea temporal correcta y a la continuidad de siempre, y esconder todo lo demás bajo la alfombra; por otro lado, y esto es más triste todavía, la cuita entre Marvel, Sony y Fox por los derechos cinematográficos de los personajes de toda la vida, con los mutantes y Spider-Man a la cabeza, se ha impuesto vilmente en los argumentos de los tebeos desde hace mucho tiempo, de tal manera que la Patrulla-X sea imposible de seguir, que Lobezno/Hugh Jackman esté muerto y lo sigan matando de vez en cuando (a favor, parece, de la versión post-apocalíptica de Millar, que parece que también se pasa al Lado Claro como si nada), que el término "mutante" esté cayendo poco a poco en desuso a favor del omnipresente "inhumano" (en la misma medida que ahora los putos "imputados" son románticamente "investigados", o "Mr. Propper" es "Don Limpio"), y por supuesto los personajes de las franquicias cinemáticas dominadas por Marvel se parecen muchísimo a sus actores, y los que no, ahora son negros, están muertos, se llaman de otra manera o qué se yo.
Yo siempre he sido bastante Marvel-Conservador y devoto de la Continuidad, y en el fondo me gustaría que todo volviese a ser igual que en los noventa, pero también disfruto de lo que está haciendo últimamente Marvel en muchas de sus cabeceras, aunque sea en menor medida y prefiera releer cosas del pasado. Pero este poner a algunos personajes continuamente a los pies de los caballos, este jodido coñazo de los Macro-Eventos constantes para vender portadas confusas a los que salen del cine, estos cambios sin mediar explicación o el maltrato desesperado a los mutantes (que son lo que yo leía desde niño), ha estado a punto de alejarme de Marvel para siempre en varias ocasiones. Y desde que se anunció Secret Wars, de hecho, había tirado la toalla por completo, y estaba tomándome esto como un paréntesis olvidable, a la espera de ver qué nuevos números 1 me compraba cuando por fin acabara este horror, aún sabiendo que iban a durar seis meses hasta el próximo Macro-Evento a medida del siguiente estreno, y no quería saber nada de estas SW; pero, por fin, ahora que se ha terminado de publicar todo, como digo, he optado por realizar este via crucis, y alcanzar el Gólgota estos días metiéndome entre pecho y espalda estos más de 250 tebeos, a cara de perro.
- Comenzando por las alrededor de 40 grapas previas al Super-Cotarro, es decir, la etapa final de Jonathan Hickman en Los Vengadores, Los Nuevos Vengadores y todo Infinity, que se iniciara allá por noviembre de 2014. Todo apuntaba a que había que leerse eso antes de asomarse a las Secret Wars para entender algo. Así que me puse a ello, me leí todo eso en unos pocos días… y me quedé más o menos igual. No entendí NADA. No sé en qué idioma escribe Jonathan Hickman, por qué todo es tan épico y grandilocuente cuando en realidad todos están todo el rato hablando sobre cosas incomprensibles en medio de una nave y no pasa nunca NADA, que hay la misma cantidad de acción que en un tebeo de Barbie, y por qué hablan todos tan crípticamente, todo es tan extraño, por qué entre los miles y miles de globos de diálogo incomprensibles los dibujantes solo muestran espacio, planetas, brilli-brilli, robots con nombre en latín, extraterrestres raros, personajes imposibles de identificar, gente viajando en el espaciotiempo en grupo todo el rato, postureo galáctico… Gracias a los textos finales de Julián Eme, más o menos me fui haciendo una composición de lugar, y comprendiendo que realmente no había que enterarse, sino que de pronto han pasado 8 meses respecto a la etapa anterior (que no he leído), y se va a ir explicando qué ha pasado entre medias. Más o menos, acabo entendiendo que ha habido unas "Incursiones" que están destruyendo el Multiverso, una escisión secreta en los Illuminati para tratar de derrotarlas sin éxito, y que por fin una comandita de supervillanos malvadísimos (Terrax, Thanos, un confundido Namor y 4 mindundis que se supone que son malísimos pero no conoce nadie), llamados el Cónclave, han optado por destruir todos los universos paralelos al nuestro antes de que colapsen. Y al final, después de tropecientos confusos, aburridísimos, insulsos números, solo quedan 2 universos, el Ultimate y el Normal, que se van a superponer y llegará el Fin del Mundo… hasta en la última décima de segundo la realidad cambia, el Doctor Doom se hace Dios, crea el Mundo de Batalla en el que sobreviven los superhéroes y villanos que interesan comercialmente, y comienzan las SW. Esos casi 40 números de Hickman (con el decente Deodato, el mediocre Kev Walker, algún especial maravillosamente dibujado por el portentoso y añorado Jim Cheung y el inevitable italiano intercambiable) son un auténtico sufrimiento, un sopor de splash-pages de planetas, estrellas, naves y cientos de personajes enfadados que no sé muy bien quiénes son (Pegadora, Distribuidor, Medianoche Próxima, Chicos Cebra, Pod, Validador, Mentor, Corvus Glaive, Ex-Nihilo, ¿a quién le importa esta gente?), para explicar eso: que hay que hacer una Macro-Saga que venda muchos tebeos a costa de la Nostalgia, o el mundo se acaba:
- La Secret Wars en sí misma, consta de una serie limitada troncal de 9 episodios (con un Hickman patafísico y coñazo en la misma línea y eso sí, dibujos absolutamente magistrales de Esad Ribic), narrando los hechos principales, y docenas de series nuevas mezclando, conmutando, permutando ideas, conceptos y personajes de todo el pasado de Marvel, sin límite, y dando lugar a algunas series entretenidísimas, de todo tipo. Estoy en plena lectura, no he llegado ni al primer cuarto de estos 200 y pico tebeos publicados en los últimos 6 meses más o menos, pero quiero ir haciendo ya algunas anotaciones, porque algunas cosas me están gustando muchísimo.
- La otra serie troncal y transversal del Evento es Mundo de Batalla, de 5 números (en la versión española, que recopila también Secret Wars journal), cada uno de los cuales recopilan 3-5 historias autoconclusivas en las que se mezclan conceptos de los rincones más recónditos de toda la historia del MU. Con resultados asombrosos, deliciosos y/o desternillantes. Apenas he leído dos números, pero queda claro que es un "fight club" sin límites a la imaginación de los autores, en el que podemos asistir a una parcela del Mundo de Batalla en la que se dan de tortas diferentes versiones de M.O.D.O.K., una sociedad secreta de Caballeros Luna, un choque de estilo cartoon entre Blade y encarnaciones bizarras de Howard el Pato, unos mutantes de la Edad Media… Todo vale, y casi todo mola mucho.
- Capitana Britania y los Defensores, que sustituye por dos meses a Capitán América y Los Poderosos Vengadores, nos lleva a una distopía sobre una ciudad dividida por un muro, habitada por personajes conglomerados con un diseño del Maestro Alan Davis que enamoran al instante, enfrentados a una especie de Jueces Dredd del otro lado del muro.
- La cabecera de Old Man Logan parece que sobrevivirá después de SW (de hecho, el Lobezno en poder de Fox sigue muerto y lo sustituye una X-23 disfrazada del Lobezno amarillo y azul; y el Lobezno viejales y sin traje estará también en los Vengadores, creo, junto a una Jean Grey alternativa y sin compromiso o el Spiderman mulato). No soy demasiado fan del invento de Mark Millar, y me está gustando más esta recreación de Bendis y Andrea Sorrentino.
- El Guantelete del Infinito, que a priori me importaba un carajo (nunca me ha atraído demasiado la Marvel Espacial, todo aquello que llevara el nombre de Jim Starlin o Ron Lim en los créditos), resulta ser la continuación del Nova más reciente, con el guionista Gerry Duggan, del que sí leí algún tomo y que básicamente volvía al espíritu peterparkeriano del personaje. En este caso, y con dibujos de un impresionante Dustin Weaver, nos traslada a un mundo post-apocalíptico similar al de The walking dead, pero con insectos gigantes en lugar de zombies, Nova Corps por todas partes y guiños al original de los ochenta.
- Todas estas parcelas diferentes que componen el mapa-collage del Mundo de Batalla, tienen el elemento en común de que, pese a que nos lleven a un escenario alternativo del pasado o del futuro de la franquicia, o a una amalgama de personajes o lo que sea, estamos en un mundo nuevo en el que el Doctor Doom es Dios; esto es así, y ya sabremos bien por qué (aunque todo apunta a que ha derrotado al Todopoderoso de la historia ochentera original… aunque en la soporífera saga previa de Hickman se dejaron ver varios Todopoderosos); y el otro elemento común que se produce en todos o casi todos los nuevos universos, es que Doom tiene un cuerpo de policía conformado por Thors. Distintas encarnaciones de Thor a lo largo de la historia (Bill Rayos Beta, la rana con mjolnir, la tía que hay ahora, el Ultimate, Tormenta…) se dejan ver en diversas historietas, y de paso tienen su propia colección, que también me está sorprendiendo positivamente, ya que es un simpatiquísimo cruce entre nostalgia thorera, guiños a Walt Simonson y al viejo lector de Marvel, y noir y whodonnit puro y duro. Escrita por Jason Aaron y con dibujos de Chris Sprouse, el espectacular dibujante del Tom Strong de Alan Moore.
- Jason Aaron, que ya dejó de ser una eterna promesa hace tiempo (aunque a mí me acabó decepcionando bastante en Lobezno), se encarga también de otra de las cabeceras más sorprendentes, y que parece que también sobrevivirá al Evento: Weirdworlds, titulada aquí Relatos salvajes, recupera las clásicas Aventuras Bizarras de Conan, sin más… salvo que Conan ya no pertenece al UM, y el relevo lo toma un tal Arkón El Magnífico, un clon creado por Roy Thomas y John Buscema brevemente en los setenta. Vuelve Conan, por tanto, aunque sea con otro nombre, aquí en las SW en un mundo de espada y brujería en el que también se atisban supervillanos, thors y todo tipo de ideas olvidadas de la Marvel clásica. Y con un dibujo de Mike del Mundo, coloreado directamente sin tintas, absolutamente maravilloso y que me recuerda poderosamente a Fernando Fernández.
- Otro título por el que no daba un duro y que me ha vuelto loco, es Hail Hydra, cabecera que sustituye temporalmente (4 números) a la propia Capitán América, y donde nos encontramos con un mundo en el que Hydra no solo ha triunfado, sino que lleva liderando el planeta desde tiempo inmemorial, siendo ellos quienes construyeron Nueva York (la parcela que ocupa Mundo de Batalla) a su nazionalsocialista idiosincrasia. En la continuidad normal del Capitán América, hasta donde sé, Steve Rogers ha envejecido de golpe hasta la senectud profunda, cediendo el escudo y el heroísmo al sempiterno Sam Wilson, y habiendo adoptado un hijo en una saga reciente. Es su hijo adoptivo (sangre de Emil Zola) quien protagoniza esta historia, transformado en el Nómada en este universo en el que los nazis de Hydra gobiernan con violencia comandados por un Capitán Hydra con su escudo y todo, y un grupo de rebeldes se ocultan en las alcantarillas. Precioso. Por Rick Remender y Roland Boschi.
- Aparte del Logan Viejuno, el papel del resto de Hombres-X en el Nuevo Orden se va a ir dirimiendo en series como Years of Future Past, Proyecto Exterminio, Age of Apocalypsis… Es decir, readaptación de las grandes sagas mutantes de los ochenta y noventa. Regreso a los cánones de Claremont dentro de este mundo extraño domeñado por Doom, que no me está interesando demasiado. Algo más refrescante resulta X-Men ’92, que recupera la Patrulla-X de Jim Lee, la de la gloriosa e irrepetible serie de dibujos animados, llena de guiños a los Bebés-X de Arthur Adams o a la jubilosa etapa australiana, con elementos de la oscuridad de trajo Morrison (Cassandra Nova y demás), y que cuenta con el apoyo de un tebeo virtual supercolorista y aventurero en formato Infinite, es decir, ése con viñetas acumulativas y autores de tercera diseñado para leer en el tablet.
- Hablando de Bebés-X, también se han sacado de la manga otra miniserie para mayor gloria del omnipresente Skottie Young, AvX (Peque Marvels), llena de niñitos cabezones peleándose de broma. Es innegable el atracivo de Skottie Young, y el puntazo de las mil y una portadas alternativas que pinta por todas partes… pero yo le estoy cogiendo un poco de manía. Como narrador, en esta serie por ejemplo (o en Mapache Cohete), resulta tan infantil e insulso como parece a primera vista, y no puedo evitar imaginarme todo el rato, en detrimento de Young, cómo sería un universo alternativo en el que Albert Monteys se dedicara a dibujar historias de puro entretenimiento cartoon para Marvel, sobre todo viendo las maravillas que está haciendo hoy en día en su Universe. A mí eso sí que me gustaría verlo, y estoy seguro de que Monteys destronaría enseguida a ese Skottie Young que, a cambio, casi habría pasado desapercibido en El Jueves… No sé si me explico. Es que además a mí me gustaba mucho el SY de los comienzos, que me hizo babear en la saga de los New Warriors en Stanford previa a Civil War, por ejemplo.
- SW también ha traído de vuelta a los Marvel Zombies, otro exitoso concepto de Mark Millar para la Marvel del siglo XXI. Solo he leído el primer número, en el que toma protagonismo una hija de Ulysses Bloodstone, que se centra en lo que sucede en los márgenes de los universos principales, habitado por zombis de todo tipo (más o menos como pasa en el universo 2000AD alrededor de Mega-City). Tiene bastante buena pinta, esta mezcla de The walking dead y Tomb Raider, aunque qué coñazo ya los zombis, ¿no?
- Otra de las series principales de todo este tinglado, y que también ha sido creada para quedarse, es Fuerza-V (A-Force), que es ni más ni menos que un grupo de Vengadoras, un experimento feminista que también se sacó de la manga hace mil años el mismo Arthur Adams en la Patrulla de los 80s. Está claro que las nuevas cabezas pensantes en Marvel son de mi misma generación... En este caso, el concepto está siendo formado por esas escritoras y dibujantas que han despuntado en series como Ms. Marvel o la Chica Ardilla.
- Igual que tenemos una parcela del universo habitada por Thors de todo pelaje, otros de los rincones a lo Spider-Verso que están pujando por el éxito giran en torno a montones de Iron Men (La guerra de las armaduras) o Hulks (Futuro imperfecto, Planet Hulk), pero apenas me he asomado a ellas, ya iré actualizando esto. Y como el Evento ha puesto patas arriba a TODO el universo Marvel, el resto de personajes importantes (Masacre, Spider-Man, el Motorista Fantasma, los Inhumanos, SHIELD, etc.) también cuentan con sus series limitadas y crossovers suecados que iré descubriendo poco a poco.

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