martes, 9 de febrero de 2016

Daredevil vol. 1, 1-45 (1964-1968)


No he cejado en mi empeño de continuar, leyendo, sin, prisa, todos los tebeos publicados jamás de mi vecino Spider-Man. Y precisamente me acabo de comprar la Biblia de Julián Eme, así que seguiré con ello, porque es algo que quería hacer alguna vez en mi vida (hay gente que quiere visitar la India antes de morir, allá ellos, a mí me la trae floja la India, ¡dejadme en paz!). Pero es que encima ahora me ha dado por intercalar la lectura con el integral digital de TODO Daredevil que tengo montado y encapsulado en una cómoda tarjeta microSD de 8gb (siento que soy el único del mundo que utiliza este tipo de tecnología obsoleta, o que va al Rastro a menudo a comprar CDs y DVDs vírgenes... Estoy un poco felizmente obsoleto yo mismo). Tenía mucha curiosidad por conocer el origen del personaje, su desarrollo durante la Edad de Plata. Siempre me gustó mucho Daredevil, siempre fue uno de mis personajes favoritos de Marvel, y desde que devoré con gran pasión la serie de Netflix (muy entretenida, aunque se me hizo un poco bola; con Jessica Jones me pasó lo mismo) supe que no habría vuelta atrás, necesitaba leerme todo aquello. Me atrae mucho ese personaje solitario y al margen de la ley que actúa desde el mismo centro de la ley. Lo de su ceguera, en realidad, siempre ha sido lo de menos; es un recurso bastante idiota, al menos en sus primeros años de vida (como cuento a continuación); lo que siempre me pareció atractivo fue ese carácter insobornable, su infinita soledad y sufrimiento cool, y su relación con la Cocina del Infierno. Igual que pasa con Spider-Man, los tebeos de Daredevil son una guía de viajes incomparable por un Nueva York palpitante y que ha ido evolucionando junto a los personajes. El favor que le ha hecho y el cariño con el que ha tratado Marvel a la ciudad de Nueva York, es mil veces más importante en la cultura popular que lo de Woody Allen, lo de Sidney Lumet y hasta lo de Hollywood entero. Daredevil y Spider-Man son New York; Woody Allen es una postal de New York con filtro Valencia (que a mí me encanta, ojo). Como sea, mi relación y obsesión con Daredevil empezó muy temprano, y no tendría ni 6 años cuando cayó en mis manos el primer tebeo de Daredevil que leí, y que me dio un bofetón ya desde la portada que tardaría en olvidar. En Forum llevaba el número 19, y es éste:


Pero claro, en 1984 a Daredevil (y a Marvel, y al medio) lo estaba revolucionando Frank Miller. Leí bastantes números más de la etapa de Frank Miller siendo muy pequeño, y los he releído después. La etapa aquella rara en la que se hicieron cargo de la colección Kevin Smith y Joe Quesada también me pilló con muchas ganas. Había leído muchos tebeos de Daredevil, y bastantes apariciones suyas en otras colecciones, porque yo he leído tebeos de superhéroes toda mi vida con la misma propensión que muestra el chimpancé por zurrarse la sardina. Pero no había leído nunca los primeros tebeos de Daredevil. Apenas había ojeado los ejemplares que tengo en papel de la era Excelsior de Forum. Sentía miedo. Pavor. Los datos que había manejado encendían mi radar cuando me acercaba a esto, por la mala fama que tienen. Sin embargo, sobreviví muy lustroso a la lectura de los 100 y pico primeros números de Spider-Man escritos por Stan Lee. Aquello no podía ser tan malo, si al joven Lee de los 60s le había pillado tan bien el truco y lo había disfrutado tanto desde la prudencia y capacidad de contextualización que proporciona la edad. Además, tenía muchas ganas de disfrutar del arte que hicieron Bill Everett o Wally Wood, esos titanes del cómic norteamericano clásico, para Marvel. No podía decepcionarme.


Pues, lamentablemente, resulta que sí. El origen y las primeras evoluciones de DD son bastante bochornosos. De momento he pospuesto la lectura para otro momento, abandonándola en el número 45. No se puede negar, ni expresar de otra manera: aunque parezca imposible, ni Everett, ni Wood, ni Romita padre ni siquiera Gene Colan (el dibujante definitivo después del baile inicial) consiguieron dignificar las absurdas, ridículas, estúpidas historietas ideadas por Stan Lee. Es más: alguno de estos extraordinarios artistas legendarios dan un poco de pena, cuando uno se asoma a lo que tuvieron que rebajarse a dibujar.

Stan Lee había acertado de pleno con la creación de Spider-Man, los Vengadores, los 4 Fantásticos y tal. Salvó a Atlas, modeló Marvel y prácticamente cambió la historia del medio, y de la cultura popular entera. Pero por algún motivo, al intentar abrir camino con la idea de un tipo ciego que adquiere superpoderes, tropezó con su propia trampa, y casi todas las historias son un continuo fluir de ideas estúpidas y autojustificación. Frank Miller supo explotar el concepto, pero Stan Lee se limitaba poco menos que a hacer chistes de Arévalo. Le insuflaba a todos los textos introductorios y de despedida de un tono exageradamente entusiasta, y se dirigía continuamente al lector, supongo que para tratar de enganchar a la gente (y debió conseguirlo, ya que el personaje sigue vivo), pero los guiones son simplemente horribles, y me he leído todas estas páginas con un poco de condescendencia y llevándome cada dos por tres la mano a la frente; y porque los dibujos son maravillosos y espectaculares, claro.


Daredevil nació con un problema obvio: el pobre muchacho huérfano y frágil ha superado todas las dificultades del mundo, ha conquistado el sueño americano, dirige un gabinete de abogados de éxito, tiene un disfraz ceñido y molón y esconde un secreto que le permite ver. Es ciego, pero VE. Mejor que cualquiera. Con una especie de radar, o de mapeo mental mágico que le proporcionan sus otros cuatro sentidos ampliados porque le cayó una inanimada barra de carbono en un ojo de niño, o por lo que sea, pero EL TÍO VE. Es decir, que el hecho de que sea ciego es una miaja, una anécdota, una gilipollez para dar pena a la chica de la que está enamorado. No tiene otro tipo de superpoderes, salvo los que le permiten escuchar, oler, saborear y sentir más que dios. Pero como ha entrenado tanto, pero tanto, cuando se pone el trajecito con cuernos prácticamente vuela, tiene superfuerza, supervelocidad y superdetodo. Pero es un tío normal, sin superpoderes; es ciego pero su singularidad le permite ver. Lo que le convierte en un superhéroe implacable es que es un gran atleta porque se entrena en secreto. Ojo a la bobada

Para salir del paso, a Stan Lee se le ocurrió que la ceguera sería su "ricito de Clark Kent"; es decir, que como cuando está de paisano es un cieguito, a nadie se le ocurre que en secreto pueda ser el famoso e invencible Daredevil. Pese a que todas las pruebas, continuamente, apuntan a él; pese a que solo un auténtico imbécil podría no enterarse de que Matt Murdock es Daredevil. En todo el universo de Daredevil solo existen dos personas más (al menos durante los primeros cuarenta y pico números): su socio Foggy Nelson y la chica por la que están colados los dos, Karen Page. Junto a Murdock, forman un triángulo amoroso de personajes absolutamente planos, que están colados unos por otros como si esto fuese una peli española; cada tres o cuatro páginas Stan nos recuerda esto en viñetas llenas de globos de pensamiento, en las que los tres se lamentan de que su amor es imposible; así casi cincuenta números, siempre exactamente lo mismo.

Hay un momento en el que, de tan endogámico que es todo, finalmente Karen y Foggy (hacia el número 30) descubren que Matt Murdock es Daredevil en secreto. Se enteran, atención, porque Spiderman le manda una carta a Daredevil en la que pone «Hola, Daredevil. El otro día me contaste que eres M. Murdock, pero no te preocupes, que no se lo diré a nadie. Adiós.», y Karen la abre sin querer y la lee. La extraordinaria trama que se abre a partir de ese momento nos trae a Mike Murdock, el hermano gemelo de Matt, que es la excusa que se inventa Matt para engañar a sus amigos y que no le descubran. Así, Matt Murdock, además de disfrazarse de Daredevil, se disfraza de vez en cuando de Mike Murdock, un Matt en cretino con el pelo despeinado y que habla en cheli. Desde ese momento, durante las peleas, Daredevil se hace siempre el gracioso y divaga para vacilar a los enemigos, sin que exista, así, diferencia entre la personalidad de Matt y la de Peter Parker.

Otra cosa increíblemente estúpida es que Stan Lee decide experimentar en el tebeo de Daredevil, enfrentándole a supervillanos absurdos. Todos estos años de Daredevil son un caldo de cultivo para personajes bochornosos de los que triunfan en los tops de Youtube. El Matador, el Búho, el Bufón, la Rana Saltarina, el Zancudo y un largo etcétera, son los repugnantes sparrings habituales de Daredevil. El único villano que mola, y mucho (y que Frank Miller recuperaría en los 80) es el Gladiador, una especie de Lobezno con cuchillas rotativas en las muñecas, nacido mucho antes que Lobezno. El origen del villano es fascinante: un día Foggy Nelson entra en una tienda de disfraces para comprarse un disfraz de Daredevil, y así dar celos a Karen Page (ah, es que la pobre chica se debate continuamente en su amor secreto hacia Matt, Foggy, el inexistente Mike y Daredevil, y no se decide con cuál casarse, y eso que aún no ha rozado a ninguno de ellos, es un triángulo amoroso de cinco aristas). El tipo de la tienda de disfraces odia a los superhéroes, así que decide, de pronto, hacerse un disfraz de supervillano y asesinar con nocturnidad y alevosía al pobre gordito que se acaba de comprar el disfraz de carnaval de Daredevil. Sí, las tiendas de disfraces son un escenario recurrente en las aventuras de Daredevil, no sé por qué coño.

Podría seguir citando elementos vergonzantes e infantiles continuamente. Otra de mis chorradas favoritas es que muchos, demasiados de los enemigos que luchan contra Daredevil, por alguna extraña razón, para vencerle deciden primero dejarle ciego, porque no saben que ya es ciego pero VE. A menudo, le atacan primero a los ojos, para así poder eliminarle después del todo, una vez cegado. Pero claro, como Daredevil ya es ciego, no le pueden vencer así, ¿lo pillas? Enemigos con gafas de visión nocturna le atacan después de apagar las luces, y yerran; no recuerdo bien qué tipo enmascarado, casualmente oculta en su traje una especie de ácido que lanza a los ojos a los buenos para impedir su visión, pero con DD yerra; el propio Matador (el supervillano que sale en la segunda imagen de este post, algo que tuvo que dibujar el pobre Maestro Wally Wood al fichar por Marvel...), es un torero ladrón que tiene como única arma o superpoder un capote de torero, que utiliza lanzándoselo a la cabeza a la peña con enorme destreza, impidiéndoles así la visión, y derrotándoles, pero con DD yerra, porque un capote de torero en la cabeza, como ya es ciego, apenas le aturde y acelera la respiración unas terroríficas décimas de segundo, antes de recordar que ya era ciego.


En fin, que los primeros años de DD, tal y como me temía, dan bastante vergüenza ajena. Creo que el personaje hubiera triunfado si en lugar de haber contado con Gene Colan y demás talentos del cómic universal, Stan Lee hubiese contratado a Jan, a Vázquez o a Ramis. Porque imagino que tanto despropósito debía ocultar mucho cachondeo, que no supo encauzar o expresar. No he tirado la toalla del todo. Creo que seguiré leyendo tebeos de DD en la intimidad, a ver cuándo cambia de guionista o de tono, o a ver si el zeitgest setentero (los desastres de la Guerra de Vietnam, el Watergate, la masacre de Jonestown...) hizo mella en las historias de un personaje tan supuestamente oscuro y atormentado. Miraré a ver, pero será dentro de algún tiempo. De momento yo me bajo aquí.

3 comentarios:

  1. Joder, también ese número de la portada blanca fue el primero que cayó en mis manos y quedé ALUCINADO con el uso de las onomatopeyas en el interior. Recuerdo que tendría nueve años o así y fui a visitar a un amigo que estaba enfermo de ¿paperas? y su hermana mayor le había comprado ese número de Daredevil. Como se lo había leído me lo dejó y quedé flipado. El siguiente tenía la portada amarilla y con una lluvia de flechas, y recuerdo que tarde en conseguirlo, porque a mi pueblo no llegaban estos tebeos.

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  2. Si necesitas saber cuando cambian de dibujante o cualquier cosa te recomiendo un blog que es algo asi como el lobro de la historia jamas contada de Spiderman, pero con Daredevil. Ahi podras encontrar diversos apartados para cada una de sus etapas. Espero que lo disfrutes

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    1. Se me habia olvidado decir como se llama. Su nombre es "Historia de un hombre sin miedo"

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