jueves, 13 de agosto de 2015

The Humans (Keenan Marshall Keller, Tom Neely, 2014)


The Humans es el tebeo de momento. Publicado por Image Comics, cuando termine, previsiblemente a final de este año, será una serie limitada de 10 números, a todo color, aunque sus responsables anuncian que el universo de The Humans continuará de una manera u otra, con nuevas series limitadas o especiales sueltos. Acaba de salir su número 7, y el #8 está anunciado para octubre. Y hubo un número 0, autoeditado (e inencontrable) poco antes de que el coloso Image se fijara en ellos. Espero que esto dure para siempre, porque estoy maravillado y obsesionado con The Humans.


Definiéndolo en pocas palabras, cuenta la historia de The Humans, un motorcycle club norteamericano de los años 70. Sus chanchullos, sus juergas, sus relaciones personales y sus conflictos con la ley, la mafia y las otras bandas de moteros enemigas. Todo ello, protagonizado por simios. Sin explicación alguna, aunque todo es increíblemente detallista y la California de 1970 está documentada hasta la saciedad, de alguna manera nos hemos trasladado a una dimensión paralela a la nuestra, donde la Tierra está habitada por simios (¿tal vez, el mismo universo de Lancelot Link?) y los humanos ("pieles", en su jerga) son mascotas esclavizadas. A primera vista, un simpático cruce entre Sons of Anarchy y "El planeta de los Simios", repleto de sexo y violencia. Pero hay mucho más. The Humans pertenece a ese tipo de tebeo que trata de reflejar una escena musical muy concreta, a través de unos personajes y sucesos de ficción, pero plagado de referencias a bandas, indumentaria, estilo de vida, etc. Odio, la popular serie de Peter Bagge, nos introducía (a través de la indolente personalidad y las estupideces de Buddy Bradley) en la escena grunge de Seattle, y ha quedado para la posteridad como un valioso testimonio de todo aquello; Raúl el Rude (la serie publicada por Pep Pérez en El Víbora) era, más allá de las borracheras y patinazos sexuales de sus protagonistas, un catálogo de moda, sonidos e imaginería de la subcultura skinhead barcelonesa de los ochenta y noventa; y esa reciente obra maestra del underground español que es Black metal comix, protagonizada por unos personajillos southparkianos de la Murcia profunda, es en realidad un muestrario novelado de los clichés del black metal escandinavo. En la misma línea de las anteriores (por citar solo mis favoritas), las salvajes anécdotas, orgías, batallas y conciertos que rodean a los simios del clan motero de los Humans, más allá de quedarse en el cachondeo y la gamberrada, reflejan, con una obsesión documentalista que recuerda a lo que hace el Usagi Yojimbo de Stan Sakai con el Japón feudal (por citar otro de mis tebeos favoritos de siempre), el estilo de vida de las bandas criminales de moteros estadounidenses de los 70. Con los Hell's Angels como principal referente.


En Usagi Yojimbo, Sakai actualiza toda la tradición literaria del Japón Medieval, con su riquísima idiosincrasia, reflejándola en las ropas, las clases sociales, las fábulas y las leyedas; las hace suyas, y nos las devuelve en la forma de un tebeo protagonizado por animales antropoformos, terriblemente atractivos para todos los públicos. Y le añade elementos de ciencia-ficción y fantasía, que le permiten dibujar todo aquello que le gusta, y echar a volar la imaginación sin coto alguno. Por eso, los bosques están repletos de dinosaurios, algunos samuráis tienen poderes paranormales e incluso el conejito Usagi llega a viajar al espacio. En esta misma línea (sí, la comparación parece desmesurada, pero es que de The Humans existen 8 números, y de Usagi Yojimbo cerca de 200), Keenan Keller y Tom Neely han querido introducir los rasgos simiescos en todos los protagonistas (para hacerlo más atractivo, accesible y divertido), y el asunto post-apocalíptico de la sumisión de los seres humanos, en un obvio homenaje a la saga de "El Planeta de los Simios". Las "pieles", los humanos (que aparecen a partir del número 3) son un desahogo sexual para los salvajes moteros, hacen las tareas más duras encadenados a los aperos de trabajo, e incluso son utilizados como "mandingos", en peleas de lucha libre a muerte, como entretenimiento público.


Y además de la cultura de los clubes fuera de la ley, las choppers, los kustom cars, el hot rodding, etc., Keller y Neely son aficionados al garage-punk, y este es otro elemento al que han querido rendir homenaje. El espectacular dibujante Tom Neely es el autor, por ejemplo, de la portada del CD de Green Day "Demolicious", el recopilatorio de maquetas que sacaron para el Record Store Day del año pasado. También ha colaborado con los Melvins, con Witches Of God y con varios sellos de punk de Los Angeles, y en una línea similar al citado Black Metal Comix murciano (¿sincronía? ¿fnord?) es el creador de los simpáticos fanzines Henry & Glenn forever, un homenaje de línea clara a unos Glenn Danzig y Henry Rollins cuasi-bruguerianos. Aunque Neely es famoso sobre todo por su moderna reinterpretación de Popeye, en su álbum "Doppelganger". Entre otras muchas cosas, casi siempre junto a su aliado Keenan Marshall Keller, guionista y asistente de dibujo desde hace años, y con su novia Kristina Collantes, responsable del magnífico color de la serie. Neely pertenece a esa estimulante escena de cómic weirdo de la Costa Oeste, ese estilo altamente influenciado por las revistas MAD y Weirdo, el garage, el hot rod, Basil Wolverton, Ed "Big Daddy" Roth, Rob't Williams, Robert Crumb, Boris Artzybasheff, Gilbert Shelton, Kim Deitch, Frank Kozik, Coop, etc. Colega de autores como Mik Baro, Brent Engstrom o Mort Todd, firmas habituales de los discos y pósters de rock de sus colegas de la r'n'r resistance.


Por eso, en The Humans hay mucho rock. En las páginas de texto finales, suelen recomendar algunas bandas cercanas, que están componiendo temas inspirados en el tebeo, y que además aparecen en algunas viñetas, tocando de fondo en el Kirby's Roadhouse, el local en el que se reúnen junto a su cuartel general en Bakersfield, CA. Y de paso, cuelgan cada mes 2 ó 3 temas de esos grupos en Soundcloud (Zig Zags, Smelly Tongues, Boss Kong, Apeshit Simians, Damien Blaise, Gary Wrong Group, Matando Humanos, Speedbuggy, Wizard Riffles...), para descarga gratuita, publican algunas de esas parejas de canciones en singles físicos de 7", y están fabricando una banda sonora paralela al tebeo, que aporta enorme contenido cultural al asunto.


El detallista y alucinante dibujo de Neely, el brillante uso de las dobles splash-pages espectaculares, la documentación histórica de la cultura chopper, el maravilloso diseño de personajes, las geniales bandas rivales, la terrible trama que rodea al protagonista (que acaba de regresar, totalmente chiflado, de la guerra de Vietnam), las muchísimas escenas de sexo y acción, el cachondeo que barniza todo el conjunto (en algunas viñetas uno se puede detener un rato, mirando los nombres de las tiendas adaptados al universo simiesco; los pósters de conciertos, como ese de la Isla de Wight en los que Smelly Tongues compartieron cartel con Jimi Hendrix; o buscando al chimpancé Hunter S. Thompson que anda por allí escribiendo la crónica de los Humans para la Rolling Stone...), el citado complemento musical contemporizador, y los pinups de contraportada (donde hasta ahora han colaborado artistas de la talla de Johnny Ryan o Benjamin Marra), The Humans es ahora mismo mi serie favorita (lo mejor de Image sin duda, junto con Skullkickers), un soplo de aire fresco entre tanto superhéroe y una increíble absorción del espíritu fanzinero por parte del mainstream, que ojalá dure muchísimos años.

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