Sabado, Agosto 15, 2015

Robo-Hunter: Serial stunners (2000AD progs 819-822; 1993)

En la entrega anterior de esta cronología de las oocc de Robo-Hunter, ya me despaché a gusto sobre el mal sabor de boca que deja esta etapa del personaje a cargo del guionista Mark Millar, el hoy todopoderoso guionista de Marvel y Hollywood que dio sus primeros pasos escribiendo para la revista británica. En esta serie de historietas que estamos viendo, que resultan tan decepcionantes y alejadas del espíritu original, tal vez le queda la excusa de que eran demasiado cortas (ésta ocupa solo 24 páginas), y que al ser una revista de kiosko semanal, tuviera que ocupar además algunas de esas páginas (que al fin y al cabo ocupan lo que un comic-book norteamericano) para hacer recuento de lo sucedido, esquema éste un poco cansino en algunos otros personajes. Pero no es el caso, ya que Millar no va recopilando apenas lo sucedido, o lo hace en un par de bocadillos de texto del narrador omnisciente. Y además, "by" Vázquez hacía desternillantes historietas de misterio y humor en una sola página... Así que sigo sin comprender por qué el tono detectivesco, el hard-boiled o la simple CAZA DE ROBOTS que promete el mismo nombre del personaje, siguen brillando por su ausencia. En "Serial stunners", al menos, distribuye correctamente los 4 capítulos que se publicaron en cada una de las 4 entregas, narrando historias diferentes en cada una de ellas. La historia tiene un comienzo prometedor, al saber que unos robots parecen haberse escondido en las cloacas, y están dando muerte a ciudadanos humanos, saltándose a la torera la 1ª ley de la robótica asimoviana. Se trata de los "aturdidores en serie" del título de la saga, tres robots ex-marines (de nombre Joe Needles, Twisted Sister y Hannibal the Herbivore), relegados a tareas de limpieza subterránea, que aburridos de su sucia tarea han decidido putear a los humanos; ya que su programación les impide asesinarles, al menos les gastan bromas, que en algunos casos hacen que fallezcan por intervención de otros elementos. En la segunda entrega, retoma protagonismo Sam Slade, que está visitando a un fan, en un hospital psiquiátrico. Momento emotivo, en el que el niño le enseña recortes de aventuras anteriores, y charlan de los viejos tiempos en los que Wagner, Grant y Gibson se encargaban de dar lustre al personaje... (tal vez el propio Millar se arrepiente aquí de cómo está mancillando al cazarrobots). Pero de pronto aparecen los Serial Stunners, que han decidido, sólo Millar sabe por qué, secuestrar a Slade y empujar al niño en su silla de ruedas hacia la muerte. El tercer capítulo nos narra el pasado de los robots casi-asesinos, y cómo acaban con sus víctimas indirectamente. A Slade le cuelgan en pelotas de una iglesia (?), y a continuación se van a secuestrar a la Reina de Brit-Cit, y amenazan con enseñar su culo en horario de máxima audiencia a no ser que la doctora que les fabricó, les cambie el programa para que sí puedan asesinar a humanos. La viñeta de la Reina en combinación (con la bandera británica) ante las cámaras, probablemente sea lo más transgresor de Millar en toda su etapa, tratando de darles (sin mucho éxito) algo de indisciplina a los punkis británicos que mayoritariamente leían 2000ad. Slade resuelve el asunto travistiéndose de doctora, y tiroteando a los robots, por lo que recibe una cuantiosa recompensa (nada que ver con la patética mala suerte que caracterizaba al personaje).

Aunque algunos créditos están mal puestos y se asigna a Anthony Williams la autoría gráfica en un par de capítulos, el dibujo vuelve recaer sobre José Casanovas, otro olvidado dibujante español afincado en las revistas británicas de aventuras y ciencia-ficción, que deslumbra con su detallismo y su "realismo sucio" marca de la revista. Fallecido en 2009, Casanovas comenzó su carrera en los años 50s, dibujando aventuras de El Capitán Trueno o El Jabato (aunque parece ser que las primeras estaban destinadas para el mercado extranjero, y nunca vieron la luz), y varias entregas de Joyas Literarias Juveniles, pero sobre todo en historietas románticas para chicas en la revista Jana o en la cabecera alemana Tina. También realizó por esta época adaptaciones del erizo azul de los videojuegos, Sonic, para una cabecera infantil editada en Alemania, Italia o Finlandia. En los noventa se especializó en páginas futuristas y de aventuras, como las del personaje John Sinclair o multitud de colaboraciones en 2000ad, como estas de Robo-Hunter, arcos del Juez Dredd o fábulas de Future shocks guionizadas por Alan Moore, que en este caso sí han visto la luz editadas en España. La versión de Casanovas de Robo-Hunter es una delicia, un despliegue de detalles y elementos que llenan cada milímetro de la página hasta el horror vacui.

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