viernes, 14 de agosto de 2015

Robo-Hunter: Return to Verdus (2000AD progs 792-802; 1992)

He retomado la lectura de Robo Hunter completo, allí donde la dejé. La siguiente historia se titula "Return to Verdus", y efectivamente nos lleva de vuelta al planeta poblado de robots en el que empezó todo. Lamentablemente, el trabajo de Mark Millar es confuso y olvidable. Más aún cuando pretende homenajear, se supone, el espíritu de los primeros escarceos del personaje, recuperando al bebé malhablado Kidd, a Cutie (la pistola parlante de Sam Slade, que fue abandonada en el planeta Verdus en su primera aventura) y en definitiva removiendo esos recuerdos que tenemos los fans del personaje, pero en lugar de eso demuestra el abismo insondable entre sus guiones apresurados y repletos de violencia y "transgresión", y el fantástico sentido del humor e imaginación de los creadores originales. Nada de lo que pertenecía a Robo Hunter existe ya. Mark Millar yerra completamente el tiro, y elabora una historia sin sentido en la que regresa a Verdus sin motivo aparente, secuestrado e impelido de pronto a encontrar a un tal Doctor Magnet, un pretendido demiurgo que resultará ser un fraude y una trampa. En el camino, se cruza con un puñado de cazadores de robots de diferentes planetas, que van cayendo como chinches apenas son presentados en cada prog. El encantador robotito femenino Cutie se ha encarnado en una mujer asesina, por la que Slade se siente eróticamente atraído, pero que solo busca venganza por haber sido abandonada en la vieja aventura de John Wagner y Ian Gibson. Al margen del desechable y simplista argumento, destaca el trabajo del dibujante Jose Casanovas, que repite con Millar y salva el asunto sobre el papel, con un dibujo terriblemente brillante, dinámico, detallista, complejo y digno sucesor del añorado Gibson. Sus simpáticos robotitos de ojos saltones son la viva imagen de los del mentor.

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