Sabado, Agosto 15, 2015

Robo-Hunter: Keith the Killer Robot (2000AD progs 825-827; 1993)

La siguiente historia de Sam Slade: Robo-Hunter en las páginas de 2000ad, "Keith the Killer Robot", se publicó a lo largo de solo 3 números (o progs), y ocupó 18 páginas, en delicioso blanco y negro, escritas de nuevo por el joven Mark Millar pre-fama y dibujadas por el veterano Ron Smith, leyenda viva (aunque retirada del negocio) de la revista, que ya se encargó, en sus primeros años, de sagas clásicas de Dredd como "El día que la ley murió" o "La búsqueda del Juez Niño", a finales de los setenta. Una vez más, el papel de Slade es circunstancial, y estamos ante una decente historieta futurista que bien podría formar parte de las fábulas autoconclusivas de Thargg's future shocks, o de las oscuras Tales from the Black Museum publicadas en Judge Dredd Megazine. Cuenta la historia de Keith, un chico humillado y vapuleado en el colegio, que lleva una vida depresiva y autocomplaciente, pensando en el suicidio, hasta que finalmente decide someterse a una "robotomía" para transformarse en un enorme robot asesino, y vengarse de la Humanidad enterrándose en todos los cadáveres que se encuentre. La historia comienza cuando Slade está finalizando un caso, al detener a una oronda suripanta-robot, cargándose por el camino a un montón de personas. La ciudadanía está harta de las "bajas colaterales", pero consigue eludirlas cuando se le presenta una mujer, que dice ser la madre de Keith, y que le explica toda la vida de su maltratado vástago "robotomizado" (casi todo la saga la protagoniza Keith). La mujer le cuenta la historia en el Metro, y sin darse cuenta el ataque del metálico y mastodóntico Keith se produce al detenerse el tren en la estación de Crillygate, un lugar apartado al que van a dejarse morir los robots inútiles hechos chatarra, que odian a los humanos. En mitad de la pelea, toda la chatarra de Crillygate se vuelve en contra de Keith, ya que aún despide olor a carne, y serán ellos quien acaben con su vida. Como digo, la presencia de un soso Sam Slade es testimonial, aunque la fábula negra es bastante entretenida, y el dibujo espectacular.

Walang komento:

Mag-post ng isang Komento