lunes, 17 de agosto de 2015

Robo-Hunter: I, Jailbird (2000AD progs 1545-1549; 2007)

Como dije en la anterior entrega, Ian Gibson se despidió de Robo-Hunter en "Casino Royal". En esta última aventura de Samantha Slade: Robo-Hunter para la revista 2000ad, todavía se hace cargo de las 10 primeras páginas, pero extrañamente el nivel no está al que nos tiene acostumbrados. O bien estaba desganado e inmerso en otros proyectos (por estas fechas Gibson dibuja muy a menudo las historietas de Dredd), o bien el acabado es de alguien sin acreditar. De hecho, las 15 páginas restantes las dibuja Anthony Williams, quien ya se encargó del personaje en un arco de los 90, y sus personajes carecen de ese carisma y estilo cartoon de Gibson; y, sobre todo, su Samantha no es tan sexy. Personalmente, me da pena que Gibson no diera el salto a Marvel, en su momento, donde podría haberse convertido en una estrella de la talla de Alan Davis, por ejemplo. Hemos visto cientos de veces esa historia, la del paso de dibujantes (y sobre todo guionistas) de 2000ad a Marvel, y casi siempre han destacado muchísimo. Gibson fue casi siempre fiel a la cabecera de sus amores, tanto en Robo-Hunter como en Dredd o en Halo Jones. Fuera de UK, apenas figura en los créditos de un par de números de Green Lantern Corps, Mr. Miracle o la miniserie Millenium. Como buen Marvel Zombie, me hubiera gustado ver su trazo (y sus mujeres...) al servicio de mis personajes favoritos.

Como sea, "I, jailbird" cierra hasta el momento las historietas seriadas en 2000ad. El guión sigue siendo de Alan Grant, y continúa donde lo dejó en el arco anterior, con Samantha Slade no solo siendo privada de la fortuna que ganó en el casino, sino encerrada en la cárcel por estafa. Asistimos a la vida de Sam en prisión, donde se ha hecho amiga de tres curiosas reclusas, una de ellas una vieja que se pasa el día tricotando, y otra una atractiva chiflada que dice ser la reina de Francia. Pero sobre todo, tiene un montón de enemigas, con las que no tarda en liarse a golpes. Las cárceles del futuro están tan sobresaturadas (como nos han contado varias veces en las páginas de Juez Dredd), que tienen una política de liberar presos para dar cabida a los nuevos. Samantha no estará mucho tiempo encerrada, pero antes de salir se lleva una bufanda tejida por su amiga la vieja (llamada Gerald, y que parece tener vida propia, y servir más como arma que como prenda), y le promete a la supuesta reina de Francia, Frenchy DeBrie, que le ayudará a salir de allí viajando a su patria. Nunca sabremos cuáles eran los planes de Alan Grant para esta historieta, pero el arco termina bruscamente cuando Samantha se cuela como polizonte en un barco camino a Europa, y la promesa de un «Samantha Slade return in "La Revolution robotique"», que 8 años más tarde no hemos podido ver. Un final agridulce para la serie, truncado y algo más flojo y menos imaginativo que todo el resto de trabajos de Grant.

Mis crónicas de las obras completas de Robo-Hunter terminarán en breve, con el repaso a todas las historietas cortas diseminadas aquí y allá.

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