Linggo, Agosto 16, 2015

Robo-Hunter: The Furtz case (2000AD progs 1406-1411; 2004)

Grant y Gibson vuelven a unir fuerzas poco después de la rentrée de Robo-Hunter para el siglo XXI, en septiembre de 2004, en una nueva serie de 6 episodios (30 páginas) que continúa donde lo habían dejado: la escultural Samantha Slade poco a poco va descubriendo que se gana más dinero tiroteando a los renglones torcidos de la robótica que haciendo compañía a viejos verdes. Y junto al robot asistente Hoagy, el robo-cigarro latino Stogie y la cabeza del Sam Slade original, siguen recorriendo la ciudad en busca de las partes del cuerpo de Slade. En una convención de órganos humanos el viejo Slade se encuentra con un viejo amigo robo-hunter, llamado Stiv Aggro, que repentinamente es secuestrado por un misterioso individuo. Tras una pelea con unas hermosas imitadoras de Sailor Moon y con un dragón verde animatrónico, conseguirán localizar al secuestrador de Stiv, un coleccionista llamado Nippon Furzt (que se parece bastante al Capitán Harlock del manga), a la sazón coleccionista de robo-hunters, que resulta ser quien tiene el cuerpo de Sam Slade, y desea hacerse con su cabeza. En las últimas páginas Samantha derrota al coleccionista, y consigue juntar la cabeza de su abuelo con el cuerpo, y al cobrar la recompensa decide dedicarse plenamente a cazar robots. Gibson está dando el do de pecho en esta etapa, con un estilo de coloreado artesanal (aparentemente) que me recuerda bastante al de otros autores de ciencia-ficción como Fernando Fernández, que luce muchísimo con su trazo. Robo-Hunter, definitivamente, se ha transformado en uno de los personajes más sexies de la historieta, en detrimento del clinteastwoodianismo que caracterizaba al Slade original.

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