Sabado, Agosto 8, 2015

La historia del muñeco de ventrílocuo que sabe quién mató a Kennedy

(Una investigación personal, publicada originalmente en la página

El extraño asesinato del ex-presidente de EEUU, John Fitzgerald Kennedy, es uno de los asuntos más controvertidos y misteriosos de la Historia moderna. Progresista, carismático, apuesto, defensor de los Derechos Civiles, era una figura incómoda para los poderes en la sombra. Y las imágenes que se pudieron rescatar del instante en el que fue acribillado, a las 12:30 del mediodía del 22 de noviembre de 1963, mientras su limusina recorría Elm Street (Dallas, Texas), analizadas por el FBI y hechas públicas con cuentagotas a lo largo de las décadas siguientes, han sido analizadas de manera enfermiza por todos los aficionados a las conspiraciones.

La historia oficial dice que fue tiroteado por Lee Harvey Oswald, un empleado del Depósito de Libros Escolares local, desde la 6ª planta del edificio de dicho almacén. Fue arrestado una hora después, pero mientras era trasladado a dependiencias judiciales, dos días más tarde, fue asesinado por el mafioso Jack Ruby, escena que también fue grabada por la prensa:

Los teorizadores de la conspiración, sospechan permanentemente de estos sucesos, y están convencidos de que es imposible que hubiera un único tirador solitario, ya que tanto los testigos como los videos que se recuperaron del lugar de los hechos (existen al menos 4 videoaficionados que estaban grabando el desfile, siendo el más famoso el de Abrahan Zapruder, enlazado más arriba), y que se utilizaron durante la Comisión Warren que investigó el asesinato, hay bastantes cabos sueltos: todo apunta a que hubo 3 disparos, diferentes orificios de entrada y salida de bala (la información de la autopsia, por supuesto, fue filtrada), diferentes paseantes y "vagabundos" en el lugar de los hechos a quienes se les permitió escapar sin trabas por parte de la policía, una misteriosa reducción de la velocidad de la limusina segundos antes de pasar por el punto exacto del tiroteo, extraños comportamientos del equipo que acompañaba al Presidente, así como de algunos espectadores, testigos que aseguran haber visto movimientos extraños en un montículo en la acera de enfrente al edificio donde estaba Oswald, la "casualidad" que el único sospechoso (¿tal vez un chivo expiatorio?) fuese asesinado, y por alguien tan mezquino como Jack Ruby (quien colaboraba tanto con la mafia de Chicago como con el gobierno de Nixon o el FBI), y un largo etcétera, que se alarga tanto como alcanza la imaginación de conspiranoicos y conspiruleros. Una de esas figuras misteriosas que aparece en los videos del asesinato, fue una mujer con gafas de sol y un pañuelo de tela sobre la cabeza, que aparentemente también estaba grabando el desfile. Y que, de hecho, continúa grabando tras el tiroteo, a pocos metros del coche oficial, mientras que el resto de ciudadanos huye despavorido. Sus filmaciones nunca han salido a la luz, y podrían aportar bastante información, dado que se encontraba en la acera opuesta al montículo desde el que se sospecha que podría estar el auténtico asesino. Debido a su curioso aspecto, esta mujer es conocida como LADY BABUSHKA (como las muñecas tradicionales rusas del siglo XIX).

Durante años, nunca se supo quién era esa Lady Babushka, que podría guardar información crucial para desentrañar todos estos misterios, de un asesinato que cambió el rumbo de la historia de la Civilización Occidental. Hasta que, en 1970, una mujer llamada BEVERLY OLIVER MASSEGEE, se presentó en una comisaría asegurando que ella era la mujer de la que estaban hablando los conspiradores en los debates de televisión. Declaró ante un juez que ella estaba allí por casualidad, grabando el acontecimiento histórico de la visita presidencial, y que colaboró en todo momento, entregando sus grabaciones el mismo día del asesinato, a dos tipos de traje negro que la asaltaron, asegurando que eran miembros del FBI. Probablemente, jamás sabremos qué es lo que grabó la extraña Lady Babushka.

Pero, ¿quién era Beverly Massegee? Da la casualidad de que, desde pocos años antes, la rubia y atractiva Beverly trabajaba como cantante y bailarina erótica (aunque este último detalle ella lo niega) en un local para adultos llamado Colony Club, justo enfrente de otro local similar, el Carousel Club, que pertenecía al citado gangster Jack Ruby (y que también estaba al lado del local en el que se instaló la comitiva de seguridad para vigilar es desfile). Parece ser que, de hecho, existen bastantes conexiones probadas de la relación entre Beverly y Ruby, y también entre Beverly y Oswald. Beverly quería ser artista, y renegaba de su pasado como stripper. Entre finales de los '60 y primeros '70, publicó varios discos de canción ligera, de temática católica. Canciones que hablaban de Jesús, de la Fe y del amor, que fueron recopiladas en el álbum de 1974, "The joyful gypsy".

Pero su vida artística dio un giro desde mediados de los 70. Probablemente, cansada de no alcanzar el éxito que soñaba, decidió probar suerte como VENTRÍLOCUO. Por aquellos años, aunque ahora parezca raro, en las parrillas televisivas abundaban los muñecos de ventrílocuo que difundía la palabra de Dios a los más jóvenes, en los programas infantiles. El éxito de programas como Barrio Sésamo o Los Teleñecos animaron a las poderosas cadenas de tv católicas del centro-sur de EEUU a producir sus propios shows infantiles con muñecos cantando temas religiosos, y existen un montón de discos religiosos cantados por muñeco de ventrílocuo que reflejan esa época, siendo Marcy Tigner la más popular, pero ni mucho menos la única.

Es en este caldo de cultivo de artistas-con-muñeco que difunden el Evangelio a través de la música infantil, donde Beverly Massegee encontró su lugar en el mundo de la Música. Se sacó de la manga (nunca mejor dicho) al simpático muñeco de madera ERICK, y publicó al menos 2 discos protagonizados por la voz de la frustrada Beverly, acompañada a dúo por la marioneta. Su disco "Amen!", publicado en 1974, fue un desconcertante éxito a pequeña escala.

Algunos de estos estudiosos de la conspiración del asesinato de JFK, concluyen que Beverly Massegee sólo era una oportunista excéntrica y chiflada, y que cayó varias contradicciones durante sus declaraciones oficiales por interés propio; de hecho, Beverly ha publicado un libro sobre el magnicidio (aquí un estudio sobre el asunto). Y que la identidad de Lady Babushka aún no ha sido desvelada. Pero a mí me gusta pensar que Beverly Massegee fue la única persona que grabó al verdadero asesino de Kennedy, animado por su amigo Jack Ruby. Que, arrepentida, quiso confesar, pero el Gobierno de EEUU la despreció y acalló hasta que se volvió medio loca. Probablemente, los Hombres de Negro trataron de asesinarla, o le lavaron el cerebro empleando técnicas MK-Ultra, electrodos, hipnosis y drogas de laboratorio, que terminaron de trastornarla. Y que fue entonces cuando abandonó la vida nocturna y los cabarets para adultos, y se centró en su carrera de evangelista musical para niños, manteniendo como único amigo al muñeco Erick, que duerme a su lado cada noche y que conoce todos sus secretos.

Beverly Massegee sigue en activo. Canta en la parroquia de su barrio cada semana, reza treinta y siete veces al día y sigue extendiendo la palabra de Dios. Erick, el muñeco de ventrílocuo, y su Cristo de madera colgado en la pared del dormitorio, siguen siendo sus únicos amigos. Vive a las afueras de Dallas, en una pequeña casa con porche desde donde mira las puestas de sol, agarrando a Erick de la mano, rememorando el pasado. Erick mira hacia el horizonte, y guarda silencio.

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