martes, 24 de marzo de 2015

Una flor para un vampiro (Col. Punto Rojo, nº 550; Ralph Barby, 1972)

Entre los cazadores de bolsilibros circulan varias leyendas que aportan un aura de romanticismo a esta afición: novelas escritas con seudónimo por importantes personalidades, novelas prohibidas, portadas que se mearon en la censura… Y una de las más interesantes, la de los crossovers bizarros. Encabezan la búsqueda noveluchas que casi nadie ha visto, que podríamos archivar en el género de western paranormal como “Rancho Drácula” o “El terror en la noche”. Este que hoy traigo sería un ejemplo menor, pero bastante interesante: una historia policíaca con vampiros. Y es un pasote. La historia transcurre en San Francisco, cuando al apuesto boxeador aficionado J.C. le pide ayuda la policía para resolver una serie de asesinatos que están teniendo lugar en una comuna de sucios y drogotas hippies liderada por la misteriosa Sandra Rose, que rivalizan en violencia con los de la Familia Manson. Con ayuda de la sargento Abigail Bryan, J.C. descubrirá que la comuna forma parte de una organización de tráfico de drogas, y que las jóvenes asesinadas tienen en común una punzada en la yugular y la total ausencia de sangre. Un carrusel de drogas, persecuciones, violencia, orgías de hippies y vampiros que no son tales...

[No quería desvelar el misterio en la propia entrada, pero aclaro aquí que la novela no es un crossover sobrenatural realmente, sino que resultará que los viciosos émulos de Manson (que así son presentados varias veces, citando expresamente los asesinatos de Sharon Tate o LaBianca) se limitan a entregar a las víctimas al hijo de un apoderado llamado Vasky que vive en un castillo, de origen servio (en varias novelas de esta época he comprobado que escriben Serbia con “v”, e intuyo que no se trata de una errata sino cosas de la evolución del léxico periodístico), que tiene un hijo asqueroso, aquejado de porfiria y hematofagia. Ralph Barby es uno de los máximos exponentes de la novelita de terror, pero en este caso quiso que todo quedase muy verosímil y terrenal… pero la descripción del “vampiro” porfírico, que ata a sus víctimas y les extrae la sangre en un sótano, disfrazado con una capa negra, es bastante terrorífica.

Quiero destacar también el simpático tesón del autor a la hora de describir a los hippies, con su condición de enfermos, drogadictos, con olor a sudor reseco, tontos, con el pelo asqueroso, todo el día follando entre ellos, que le entregan el dinero de sus papás millonarios a la lideresa Sandra Rose sin dudarlo, marionetas sucias, pusilánimes y repugnantes que gracias a la policía podrán salir de su hippismo previa terapia. Muy gracioso todo.]

(Publicada originalmente en Microcritic en octubre de 2010)

1 comentario:

  1. Hola! Recuerdo haber leido este libro hace mucho tiempo, me gustaría poder volver a leerlo y me pregunto si podras escanearlo, Desde ya muchas gracias anticipadas!
    -Gerard-

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