Martes, Marso 24, 2015

La máquina sexual (Col. Sexy Star, nº 10; Tom Kalper, 1979)

Desde que la espichó el chiquitín del bigote, los quioscos españoles, como sabemos, se fueron llenando tímidamente, poco a poco, de literatura erótica de todo tipo. Las novelitas “de a duro” de este género, escritas con seudónimos nuevos por los mismos de siempre, son un pastiche de romanticismo, intriga y humor (en realidad, como las de todos los demás géneros) salpicado de ardientes pero recatados revolcones. Otro patrón destacable en todas ellas, es que sus mujeres protagonistas eran chicas liberadas, jóvenes, que hacían enloquecer al macho, y sin complejos a la hora de irse a la cama con el primer mindundi. En el caso que nos ocupa, Carrie Norton es directamente una señorita puta que ejerce en una zona exclusiva y sofisticada de Nueva York. Pero tiene tan mala suerte, que viene a enamorarse de un mozo que también ejerce de puto, de nombre Robert Bikini. Ambos se dan placer mutuamente sin cobrarse, y pronto se confiesan su mutuo amor, así como su oscura profesión. Por el camino, Carrie se enamorará de otro galán, el intelectual y sensible artista Lloyd Ward, que aunque es muy guapo y atento, resultará demasiado materialista para Carrie, que se jubilará, podrida de pasta, a los 21 años, y montará un sex-shop junto a Bob.

(Publicada originalmente en Microcritic en febrero de 2011)

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