Martes, Marso 24, 2015

La maldición del vampiro plateado (Col. Selección Terror, nº 113; Curtis Garland, 1975)

Curtis Garland, en mi opinión, se pone demasiado tremendo y épico en esta novela gótica sobre sendos coleccionistas de antigüedades que compiten por las mismas piezas: una terrorífica máscara de plata, y un sarcófago también de plata que supuestamente contiene los restos del Conde Drácula. Los dos apoderados son Basil Bannister y Josuah Silverstein. El primero es un aventurero, que ya en 1880 había conseguido eliminar al Vampiro por excelencia de un estacazo en el corazón, encerrarlo en el sarcófago y enterrarlo, construyendo a su alrededor toda una finca para imposibilitar el renacer de Drácula y su consiguiente maldición sobre la humanidad. Pero el ansia viva de Silverstein por ampliar su colección le lleva a contratar a dos famosos profanadores de tumbas (Burke y Hare), para que roben el sarcófago. Una vez en su poder, y juntos el sarcófago y la máscara, Silverstein se los lleva en su gigantesca embarcación protegida por lanceros bengalíes hasta la India, donde por un error de la tripulación, Drácula vuelve a la vida por enésima vez en la colonia británica de los elefantes y los taparrabos, y la maldición se desata de forma violenta y exótica, con mucho Krishna y olor a pachuli de por medio.

(Publicada originalmente en Microcritic en mayo de 2011)

Walang komento:

Mag-post ng isang Komento