martes, 24 de marzo de 2015

El enviado de Bongo (Col. Espacio, nº 694; Joseph Berna, 1983)

Antes de nada, echad un vistazo a este recorte de la revista El Víbora (nº 191, año 1995), donde Hernán Migoya reivindicaba la labor de Joseph Berna como escritor bizarro. Pues bien, ahí tenéis un ejemplo diáfano de la prosa de Joseph Berna. Estoy totalmente de acuerdo con Migoya en la falta de reconocimiento, así como su condición de autor “delirante”. Pero delirante, en mi humilde opinión, en plan mal. Porque ese estilo veloz de Berna, esos chistecitos uno tras otro, esa fluidez machista de coña marinera inherente al inconfundible “Rey del Punto y Aparte”, a mí me ponen enfermo. Me había prometido a mí mismo no acercarme a otra novela de Berna (lo hice después de leer por ejemplo ésta), y si lo volví a intentar fue sólo, lo confieso, porque en el título se mencionaba al Planeta Bongo, y la casualidad, como gran fan de los tebeos de los Simpson, me hizo gracia. Pero espero no caer una tercera vez. Porque, al menos cuando toca la ciencia-ficción, la prosa de Berna me resulta irritante y soporífera. Como una película de Esteso sin Pajares, en trajes de papel Albal. Como un monologuista triste. Una parodia. Ésta va de marcianos de Bongo que se hacen pasar por personas para ligar terráqueas en una playa de 2098, y poco más. Yo no le pillo la gracia.

(Publicada originalmente en Microcritic en enero de 2011)

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