martes, 24 de marzo de 2015

Alguien pintó el mal (Col. Terror, nº 425; Ralph Barby, 1981)

Formidable novelita de Ralph Barby (seudónimo común del matrimonio formado por Rafael Barberán y Ángels Gimeno). Un caserón decimonónico construido en una isla en medio de un río, sobre unas catacumbas prehistóricas, sirve de catalizador para todo tipo de fenómenos paranormales. El juez Cunning, espiritista aficionado, lleva años empeñado en llegar hasta el fondo de múltiples asesinatos que resolvió de mala manera en el pasado, y que tienen en común la presencia cercana de un misterioso cuadro que representa a un señor con traje y sombrero de copa. Ha comprado dicho cuadro en una subasta, y también ha extraído de su tumba el sarcófago con los restos de Nataly Norton, la última víctima de tan macabros sucesos. A la isla se desplaza el juez junto con Dorothy Ambross, una médium chiflada, que ha salido del sanatorio para vagabundos All Saints Hospital con permiso de la enfermera Laura Berner, protagonista de la historia junto con Aldo Wassermann, heredero de la mansión, quien en principio ofrece el lugar para las sesiones de espiritismo; pero el asunto devendrá en drama cuando los sucesos extraños (objetos voladores, muertos parlantes, posesiones rituales…) comiencen a tener lugar en el caserón, en medio de una tremenda tormenta.

(Publicada originalmente en Microcritic en diciembre de 2010)

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