Lunes, Setyembre 15, 2014

"Rancho Drácula" (Col. Kansas, Nº 115; Silver Kane, 1960 / 2014)

A finales de los 50s, el Maestro Francisco González Ledesma se atrevió a mezclar el misterio sobrenatural de la Vieja Europa con el popular género de pistoleros del Lejano Oeste. La novela tenía en vilo a varios cazatesoros, que por fin hemos podido gozarla gracias al blog BolsiLibros, y su digitalización a petición del autor. Se trata de una novelita de casi 250 páginas, que en realidad, tengo que decirlo, decepcionaría al aficionado raso a los chupasangres, ya que los sustos y el folklore transilvano escasean; sin embargo, como western de entretenimiento es una delicia, la prosa de Kane es apasionada, y la acción trepidante. Todo gira en torno a la adquisición del auténtico ataúd del Conde Drácula por parte de un acaudalado terrateniente, que colecciona objetos curiosos en su rancho en mitad del desierto de Nevada. No hay un protagonista claro en la historia, sino una sucesión de encontronazos entre forajidos y cazarrecompensas, que nos lleva de Carson City a Little Sun y al Rancho Diamond, donde tiene lugar el cénit. Hay por ahí un desgraciado disfrazado de vampiro y un aficionado a los desmodontinae, mucho tiroteo, extraordinarias punchlines e imágenes dignas de Leone, pero poca agua bendita.

El texto anterior lo publiqué en el efímero blog colectivo Microcritic el pasado 4 de mayo de 2011. Hacía algún tiempo ya que yo era uno de esos cazadores de bolsilibros, obsesionado con la leyenda de "Rancho Drácula", esa magnífica e inconcebible novela de a duro de temática paranormal. Mi búsqueda de "Rancho Drácula" terminó de manera fortuita e inesperada casi dos años más tarde, el 12 de febrero de 2013. Un par de semanas después, redacté el siguiente texto, para un blog de reflexión personal que tenía por ahí:

En los últimos meses han venido a mí tres objetos de poder, tres libros, que deseaba con mucha fuerza, cuando ya había dejado de buscarlos.

El primero fue
"Cementerio de animales" de Stephen King, que no es un libro difícil de encontrar (hoy mismo lo he visto en una tienda de segunda mano, en la misma versión de Plaza y Janés de tapa negra). Lo que sucedió fue que lo estaba leyendo, lo perdí y una hora después lo volví a encontrar de manera fortuita: vino a mí. Fue hace unos seis meses. Estaba leyendo "Cementerio de animales" con mucha atención. Recuerdo que llevaba la lectura muy avanzada; buena parte lo leí una tarde en una sucursal de FresCo. Es una cadena de restaurantes autoservicio, en la que por un precio módico puedes comer cuanto quieras, hasta hartarte; todo sabe igual, es bufé libre frío y plasticoso, pero en mis días de resaca antes de mudarme, iba allí bastante, a eso de las seis de la tarde, porque no cierran. Estuve solo allí, en el que hay en la calle Carranza, un par de horas, levantándome a por otro café a cada rato. Seguí leyéndolo de noche, y al día siguiente me quedaban pocas páginas para terminarlo. Por la mañana cogí un autobús hasta Cuatro Caminos, porque iba a hacer unos recados, y cuando caminaba por Bravo Murillo me di cuenta de que lo había perdido, lo había olvidado en el autobús. Me dio bastante rabia, aunque tampoco era un objeto muy valioso aunque llevase muchos años conmigo. La putada, claro, era que no podía dejar de leerlo mucho tiempo o perdería el hilo. Fui al Hiper Cómic de Tetuán, que me pillaba de paso, y pregunté por el libro. Tenían varios de Stephen King, pero no este; no recuerdo qué compré, pero seguro que compré algo. Y después de pagar, cuando ya iba a salir, eché un vistazo en la pila de tebeos que tienen para regalar. Tienen tanto género, que hay una columna de revistas, tebeos y libros junto a la caja que te puedes llevar gratis. Pues ahí estaba, otro ejemplar de "Cementerio de animales" de la misma edición que hace un rato estaba leyendo. Gratis.

El segundo artículo que me vino a buscar fue el número 3 del fanzine
Le bon vivant, revista underground de actualidad para vividores y sibaritas que editaban Oswaldo Cornelius y Caasi Masivo a principios de siglo. Yo tenía todos los ejemplares, y hace muchos años vino a mi casa mi colega F., en un momento dado se fue a cagar y pilló esto, al azar, de una estantería. Le hizo gracia, así que se lo presté para que acabara de leerlo. F. es geólogo e ingeniero de minas, se dedica a explotar el paisaje en busca de silicio, así que en Madrid no tenía futuro laboral. Se fue a vivir a la Sierra, al casoplón familiar. Luego, a Castellón, después huyó a Santiago, de ahí a París, y ahora mismo lleva 4 años en China. Nos vemos poquísimo, ,así que me da vergüenza recordarle que soy un maníaco extravagante, y que echo tanto de menos tener mi colección completa de Le Bon Vivant como a él. Así que lo di por perdido. Un día, hará también unos 6 meses, decidí buscar ese ejemplar en Todocolección. Encontré una tienda que lo vendía, y estaría en mi casa por 14 euros. En un apretón, fui, y me lo compré. Pues al día siguiente, AL DÍA SIGUIENTE, después de más de 10 años echando de menos mi ejemplar, estaba con mi colega JF de tiendas, y en una librería de viejo de la calle Santa Engracia, trasegando entre tebeos antiguos, encontré una copia de Le Bon Vivant número 3. Me quedé loco. Lo compré por 50 céntimos, y obviamente a la vendedora de Todocolección le parecería un impresentable cuando rompí nuestro trato comercial, pero para qué quería dos, y encima desembolsar ese dinero… La semana pasada estuve visitando a F., que aunque sigue en China ya planea volver, se ha comprado con su esposa un chalet adosado precioso en Manzanares. Cuando nos despedíamos, me dio una bolsa que su madre había guardado para mí: mi colección de grapa de Bone (ni me acordaba), unos cuantos tebeos y revistas más (no todos eran míos) y mi genuíno LBV3. Esa misma tarde lo regalé.

El encuentro fortuito más gordo fue el pasado 12 de febrero. Estaba de nuevo con JF, y ambos, como miembros fundadores de The Bolsilibro Appreciation Society, estábamos rastreando librerías y almonedas de segunda mano de Madrid. Sin objetivo alguno: pillar novelitas de ci-fi y terror baratas. Mi búsqueda de
"Rancho Drácula" la había abandonado hacía tiempo, consciente de que era totalmente imposible encontrar un ejemplar, ni siquiera en tiendas de subastas de internet. "Rancho Drácula" es una novelita de bolsillo de la colección Kansas (número 115, publicada en 1960), escrita por Silver Kane (don Francisco González Ledesma), que goza de la categoría de mito: son muchos los aficionados a esto de los bolsilibros, probablemente todos, quienes quieren poseerla. Ojo, porque ni siquiera el autor tiene un ejemplar. El Santo Grial de las novelas de kiosko, o uno de ellos. Una historia sobrenatural, con Drácula visitando el Salvaje Oeste, escondida entre miles de ejemplares de novelitas vulgares de vaqueros no sobrenaturales. Una joya. En varios blogs de cazadores de novelas se suspira, se lloriquea por poseerla. Un afortunado coleccionista la encontró hace un par de años, y con permiso (más bien, a petición) del propio Silver Kane, la puso a disposición de todos nosotros en formato .pdf hace dos años. Mi búsqueda había terminado, en cierta manera: la imprimi y la leí. Siempre que salía "de caza", seguía buscándola, era mi excusa para echar un vistazo entre las montañas de novelas del Oeste, que nunca me han interesado (aunque descubrí que el pastiche de western sobrenatural, gracias a la leyenda de Rancho Drácula, tuvo una segunda oportunidad en los noventa, cuando el mismísimo Curtis Garland se dedicó a introducir personajes como Jack el Destripador, fantasmas o el propio Conde Drácula en sus novelitas de vaqueros para la editorial Astri). La colección Kansas es más antigua y de un formato ligeramente mayor (y con más páginas) que el resto de las que se encuentran a centenares en cualquier tienda, así que no me costaba nada seguir buscando. Encontré más novelas de Kansas, que son difíciles de pillar, pero no me interesan: yo quería tener mi Rancho Drácula. Pues aquella mañana, The Bolsilibro Appreciation Society seguimos a nuestro instinto hasta la cuesta de Moyano después de visitar un museo bastante imbécil. Y en el segundo o tercer puesto según se baja la cuesta, mientras rebuscaba entre un montoncito de novelas cualesquiera, de "una a dos euros tres por cinco euros"… apareció un ejemplar de "Rancho Drácula". En muy buen estado. El librero, sonriendo maliciosamente, me dijo que le había llegado esa misma mañana. Todavía miro con recelo mi copia de "Rancho Drácula", temeroso de que su adquisición, su entrada en mi casa por su propia voluntad, haya desencadenado alguna maldición.

Recuerdo que de vuelta a casa, me hice una foto con mi amigo JF, sosteniendo mi copia de "Rancho Drácula" con cara de bobo. Pues bien, ha pasado el tiempo. Ya releí mi ejemplar físico de RD, e incluso y resulta que hace un par de meses la editorial Darkland ha reeditado el texto original de Silver Kane, y RD puede ser adquirida y disfrutada por las generaciones venideras. En estos años, he conocido a algunos otros madrileños aficionados a los bolsilibros. Sigo rebuscando de vez en cuando tiendas de viejo, chamarilerías, mercadillos de pulgas y mierdulerías de todo tipo en busca de más bolsilibros de mis colecciones fetiche: Indiana James de Astri, Selección Terror, ¡Kiai!, Tam tam y La conquista del espacio de Bruguera, bolsilibros eróticos de editoriales ignotas, noveluchas policíacas o del Oeste que aparentemente contengan pastiche, zombies, vampiros o licántropos, weird western, los bolsilibros prohibidos, los que escribieron Julen Madariaga, Rafael Azcona o Primo de Rivera bajo seudónimo, etc. Incluso ¡di una charla sobre bolsilibros en la Central de Callao! (estuvo muy guay, llevamos mucho material, proyectamos portadas y como colofón habíamos invitado al Vaquero del Rastro).

De hecho, los bolsilibros están de moda. Hoy mismo, 15 de septiembre de 2014, he ido a dar un paseo, a cazar libros escondidos en alguno de mis cotos de caza no-tan-secretos de la ciudad. Entre otras cosas, he encontrado, por 1 puñetero euro, una copia impecable de "Salón Kitty - Burdel SS" de Karl Von Vereiter (1976), y un Curtis Garland de 1985, de esas reediciones de terror para Ediciones Forum. Después he ido a Estudio En Escarlata, un lugar hermosísimo, y he comprado, por fin, "Sherlock Holmes en España", una obra con una pinta extraordinaria de 628 páginas, que espero reseñar pronto, obra del Maestro Alberto López Aroca. En este mismo blog ya reseñé hace más de un año el fanzine de mitología creativa de Aroca "Sherlock Holmes en Rancho Drácula", una gozada; pues para cerrar el círculo, me he pillado esta tarde también la reedición moderna, de la citada editorial Darkland, de "Rancho Drácula", cuyo prólogo, obra del propio Maestro López Aroca, se abre citando parcialmente mi texto sobre libros que te encuentran y serendipias literarias que puse íntegro arriba:

Y de vuelta a casa, cargado con una pila de libros viejos y nuevos y unas pechugas de pollo, venía pensando en todo esto. En la Bolsilibro Appreciation Society y nuestras reuniones clandestinas, las tertulias holmesianas y las visitas guiadas por el Madrid de segunda mano; en la tarde que pude saludar a Curtis Garland y Frank Caudett en el Café Comercial; en el día que conocí a José Luis Macías, portadista de la colección Luchadores del Espacio de los años 50, y me firmó un póster que tengo colgado en el salón; en aquella novelita de J.B. de 1966 que pocos saben que oculta mensajes de auxilio desesperados de un auténtico contactado por UMMO; en ese desván de una casita de campo de un pueblo de Asturias donde estuve hace años, y que aún guardaba extraños bolsilibros de ciencia-ficción de los sesenta que olían a nuevo; en esa inocente novelita de kiosko de 1973 escrita por un gris funcionario de Bruguera, que anticipó el advenimiento de Internet, la que se adelantó 20 años al argumento de "Terminator 2" o aquella otra que predijo el 11-S; y en que algunos moriremos sepultados y consumidos por el pulp.

2 komento:

  1. Preciosa entrada, compañero. Y me alegro mucho de que hayas rescatado esa entrada del blog de "reflexión personal", pues también es muy buena.
    Un fortísimo abrazo,
    A.L.A.

    TumugonBurahin
  2. Grande, Minotaurox! y qué bonico eso del contactado de Ummo!

    TumugonBurahin