martes, 13 de mayo de 2014

"La zona muerta" (Stephen King, 1979)

No había leído antes "La zona muerta", y creo que tampoco he visto la película. De hecho, el título me evocaba algo muy diferente, creo que porque lo confundía con "La mitad oscura", que sí lo hice mío de joven, y me sugería también un trasunto más de ci-fi, por La zona crepuscular. "La zona muerta" en realidad va sobre un tipo que tuvo un golpe en la cabeza de pequeño, y un segundo accidente ya bastante más grave al límite de la treintena, que a poco lo mata y en cambio lo devuelve del coma, cuatro años más tarde, con una habilidad profética. Un extraño poder psíquico que le permite predecir acontecimientos futuros en los demás con solo tocarlos. Esto le convierte en un monstruito, y en un ser miserable tocado por una maldición repelente. La cosa acabará enloqueciéndole, imbuído además de los consejos de su madre, una fanática religiosa (para no variar).

Stephen King ha comentado alguna vez (por ejemplo, en un documental del Canal de Historia sobre su vida que vi el otro día) que esta novela es la más autobiográfica. Cuando le llegó de sopetón la fama, y la gente le acosaba, le pedía favores y dinero, le iba a buscar a su casa para ofrecerle cosas absurdas, sintió la necesidad de extirparse todo aquel maremágnum de alguna manera, y de ahí fue que fue armando esta historia sobre un tipo (John Smith; el nombre no podría evocar mayor anhelo de anonimato) con un don especial, pero que solo quiere que le dejen en paz e irse a vivir con la tía que le gusta. En este sentido, la novela es angustiosa y asfixiante, de lo miserable que se siente el protagonista. Y otro de los puntos fuertes es la enorme carga histórica con la que cuenta, ya que transcurre a través de unos tres lustros y Stephen mezcla realidad y ficción de una manera magistral, a través de los chanchullos políticos, los mítines, el tufo de los tabloides, la corrupción y la decadencia moral norteamericana de la época inmediatamente posterior a la Guerra de Vietnam.

La zona muerta a la que refiere el título es la manera como define el protagonista a un lugar que asume disfuncional en su cerebro, en el que se alojan determinados recuerdos y de donde no reflotan determinadas predicciones. Un lugar entre las sombras de su recovecos racionales, maldito, que acabará por consumirle. Como este blog pasa por ser una especie de dietario de crítica sentimental, siempre asociado con mi experiencia personal, añadiré que me estuve leyendo esta novela durante unos días que pasé en la playa, tratando de alejarme de mi vida sin demasiado éxito, y reflexionando continuamente sobre mi propia "zona muerta", una inquietante sensación que tengo desde hace un par de años de que algo también se me apaga cada vez más a menudo dentro de mi cabeza, y que empiezo a explicarme como una especie de psicosis de Korsakoff que me tiene enormemente preocupado, y más después de leer esta novela y algunas entradas de la Wikipedia a las que nunca debería haberme asomado.

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