jueves, 31 de octubre de 2013

Blockade Billy (Stephen King, 2010)

Me encontré tirado ayer en el suelo de una tienda de segunda mano este librito, que contiene dos de los más recientes cuentos del maestro King (mi edición, claro está, no es la de esa preciosa portada yanqui, sino uno de esos fríos misales blancos de DeBolsillo). El primero de los cuentos, que da nombre al volumen, está narrado en primera persona por un nostálgico ancianito que le explica a King qué pasó con Blockade Billy, el mejor jugador de béisbol de la historia, cuyas proezas y leyenda fueron borrados del mapa y de todos los anuarios deportivos después de la que lió. El béisbol es un deporte terriblemente aburrido, tan interesante como mirar a una mosca, y además no entiendo todas sus reglas, con lo cual esta lectura, plagada de terminología técnica, slang y namedropping (King imita la manera de hablar no solo de un fanático de este deporte, sino de uno trasnochado y de Nueva Inglaterra), se me hizo un poco indescifrable pero muy amena. El segundo cuento breve, "Moralidad", lo protagoniza un joven matrimonio de clase media-baja que recibe una proposición indecente: a un acaudalado reverendo se le antoja sentir las mieles del pecado antes de morir, y le pide a la esposa que cometa una barrabasada y la grabe en video para el deleite privado del sacerdote. Semejante suceso (en realidad no tan salvaje como cabría esperar de la retorcida mente del autor) cambiará para siempre la vida de los protagonistas. "Blockade Billy" es un aperitivo leve, muy agridulce, de posología efímera y digestión pesada.

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