viernes, 9 de agosto de 2013

"El retrato de Rose Madder" (Stephen King, 1995)

"Rose Madder" es una de las novelas menos conocidas de King (basicamente, porque no hay película; aunque imdb anuncia un posible proyecto), y también algo farragosa de leer; y por lo que el autor cuenta, también fue dura de escribir. De hecho, yo reconozco que no entré en calor hasta pasada la mitad de la historia, casi cuando llevaba 300 páginas fue cuando esta historia empezó a agarrarme y a sacudirme de arriba a abajo. El desarrollo es lento y minucioso; los detalles de la vida de Rosie la Maltratada casi podría pasar por un cuento de Carlos de Santander... pero el desenlace es de lo mejor que he leído a King y el juego metalingüístico que arma SK cuando es el policía quien lleva el peso protagonista (los capítulos en cursiva son otra historia) es impresionante. Es una novela que merece muchísimo que tengamos paciencia y fe en ella, porque lo que se está cociendo revienta de una forma apabullante.

A grandes rasgos, cuenta cómo una mujer maltratada, tras 14 años de penosa convivencia con un violento policía, decide huir con lo puesto y empezar una nueva vida a cientos de kilómetros. Por supuesto, el astuto policía se entera y decide ir a por ella. Esto lo sabemos desde que leemos la sinopsis trasera. Enseguida sabremos, también, que la protagonista, Rosie, empeña su anillo de casada y se compra un extraño cuadro en el que aparece retratada una mujer que también parece llamarse Rose: "Rose Madder" está escrito a mano en la parte trasera de este extraño lienzo sin firma. Rosie se apoyará en el cuadro para superar sus complejos, huir de su pasado, elegir a una nueva persona importante en su vida y reflejarse en una nueva mujer idealizada.

"Rose Madder" es un juego de palabras intraducible: por un lado alude a un color: el tono rosado-garnaza del vestido de la Rose del cuadro; al mismo tiempo, "madder" significa "más loco". La novela está llena de simbología, y a medida que va avanzando la lectura se convierte en una especie de poliédrico cuadro en el que el estado mental de la protagonista, y sobre todo el tránsito del policía cabrón vejador a un auténtico monstruo descarnado (que irremediablemente nos remite al DeNiro de "Taxi driver" o al Nicholson de "El resplandor" cuando nuestra mente busca imágenes visuales), la psicología volátil de dos personajes difíciles, se va plasmando sobre el lienzo. Aunque uno tarda en darse cuenta, "El retrato de Rose Madder" es una historia terrorífica, en la que SK acude al monstruo más horrible y oscuro que sale en nuestras pesadillas: el ser humano. Una auténtica gozada, asfixiante, ampulosa y muy delicada.

Por cierto, me fascina descubrir, a posteriori, en la Wiki, las conexiones entre esta novela y el ciclo de "La torre oscura", y que SK tira de personajes que ya aparecieron en "Misery", "It (Eso)" o "Desesperación".

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