miércoles, 5 de septiembre de 2012

Prussian Blue - Fragment of the future (2004) / The path we chose (2005)

Por alguna razón, se me había escapado por completo la historia de Prussian Blue, un dúo de teen-pop norteamericano que en el año 2005 saltó a la fama internacional. Las tiernas blonditas white trash Lamb y Lynx Gaede empezaron a cantar y a grabar en 2003, la una aprendió a tocar la guitarra y la otra el violín. Debido a su pizpireta apariencia y lo refrescante de su propuesta, no tardaron en hacerse famosas, participar en festivales y programas de televisión y coleccionar fans, tanto niños como niñófilos, por todo el país. Lo más llamativo de su propuesta está en que sus canciones rezuman una diáfana y sentida pasión por la supremacía de la raza aria, Hitler, los vehículos de la Panzerdivisionen y el negacionismo del Holocausto. Detrás de estas tiernas onceañeras de ojos azules y brackets, estaban en realidad el promotor musical neo-nazi Willian Pierce y la propia madre de las niñas, que fabricaron un producto a la medida de miles de jóvenes racistas norteamericanos. La historia de las gemelas Gaede es bastante flipante (y de su hermanita pequeña no-cantante, ¡Dresden!). No solo por ser un dúo de folk-h8core preadolescente, descafeinado pero de letras envenenadas e inmorales, sino especialmente por su rehabilitación y reconversión, a día de hoy, en liberales activistas pro-marihuana y el negacionismo, esta vez, de su propio pasado, y el rechazo a la sobreprotección de su mamá nazi.

En fin, su historia se puede encontrar en muchos sitios. Y sus discos (así como varios documentales, videoclips, clubes de fans, etc.) no son tampoco difíciles de encontrar en la Red. Estos dos LPs (y un par de singles posteriores) componen toda su carrera discográfica, y son dos piezas muy diferentes. "The path we chose" (2005), su disco póstumo, es un pastiche de pop chicloso prefabricado totalmente insufrible, que bien podrían haber firmado The Corrs cuando niños o unos Hanson aún más femeninos. Canciones de amor y desamor, melosas y con una permanente base de guitarra rítmica eucarística. En este segundo disco, la fama de las niñas las llevó a diversificar su mensaje, y apenas encontramos un par de cortes supremacistas light, como el himno Ocean of warriors o una edulcorada versión de Green fields of France, un viejo estándar folk dedicado a un "soldado desconocido" de la IWW.

Muchísimo más interesante resulta "Fragment of the future" (2004), su puesta de largo, que muestra las evoluciones crudas de unas marionetas víctima de la mente calenturienta de una madre nazi enferma y una maquinaria manipuladora. Desde la fascinante portada, y todas y cada una de las canciones (Road to Valhalla, Victory day, Panzerlied, Aryan man awake, Skinhead boy, Hate for hate...) son rendidos homenajes al Führer, la opresión fascista y la victoria de la estirpe WASP. Lynx y Lamb cantan como gatos apaleados, con la voz temblorosa e insegura, sorteando incluso el menor atisbo de armonía, sobre una base minimal de guitarra de campamento y ocasionales solos de un violín tristérrimo y desinflado como el de Charlie Rivel. La fuerza de estas grabaciones, pese a todo (sin rozar, ni mucho menos, la belleza inocente y casual de otros extraños productos infantiles como The Shaggs o The Langleys Schools Project), es fascinante de puro bizarro, naïf y bochornoso, especialmente cuando ambas se lanzan a cantar a coro la misma melodía desafinada y pocha, o incluso se atreven a chapurrear tonadillas para saltar a la comba en alemán.

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