miércoles, 19 de septiembre de 2012

Carrie (Stephen King, 1974)

No resulta fácil a estas alturas, no al menos en el mercado en el que yo me manejo (el de segunda mano, el saldo, la pulga, la indigencia) encontrar las primeras novelas de King, las de los setenta, los clásicos, y eso que en todas las tiendas del ramo tienen su propio apartado para el Rey (de la McLiteratura). Esta la encontré en una tienda de las afueras de Madrid, y he dado cuenta de ella durante mis tres primeros días de trayecto ida y vuelta del dentista, que va a ser uno de mis trepidantes planes para los próximos meses.

No había leído nunca esta novela, la primera novela completa que le publicaron a Stephen. Y si bien sabía que la obra maestra de De Palma (que volví a ver hace poco) no le había sido del todo fiel, no imaginaba hasta qué punto. Resulta inevitable el impacto visual que supone la película, y mi lectura estuvo trufada de destellos rojizos, pantallas partidas, zooms setenteros y pseudo-giallo. Imposible también no imaginar al personaje de Tommy como el Gran Héroe Americano, que además le viene como anillo al dedo. Sin embargo, ni Nancy Allen ni Travolta se parecen nada a los adolescentes white trash que putean a Carrie White en la novela. Si bien Sissy Spaceck está tremenda, inolvidable, la propia Carrie es descrita en el libro como una chica acomplejada por su cuerpo (mucho más que Sissy, a la que toda la escuela y cualquiera de nosotros noslafo), fofa y por su comportamiento casi autista yo me la imaginaba más bien como una mezcla perfecta entre Carol Seaver y Genie, la niña salvaje.

Al margen del reparto, la lectura de los terribles acontecimientos que asolaron Chamberlain (Maine, claro), y que son comparados (por alguno de los que intervienen en la narración, de forma epistolar, para dar fe del suceso), en cuanto al nivel de conmoción internacional, con el asesinato de Kennedy o los desastres naturales más sonados, en la novela resultan un verdadero hito. Debido a la relativa brevedad de la historia (300 paginillas, una mierda al lado de las descalabrantes losas de mármol a las que nos tiene acostumbrados), la trama queda un poco abrupta. La reacción de Carrie durante el baile resulta un poco exagerada, dado que la única burla a la que es sometida durante la historia es la de la regla en las duchas. El resto de su calvario estudiantil hay que imaginárselo. Se entiende que el blitzkrieg, el legendario y paranormal "columbine" que organiza durante el largo desenlace, se debe más a la ida de olla de su mamá chiflada que al sometimiento. Sobre todo, con lo majos que estaban siendo sus compis durante la fiesta. Da la impresión de que a King le faltaba callo o páginas para ahondar un poco más en los sucesos, concentrado como estaba en ser fiel y estar a la altura con su visión de la psicología femenina; en este último aspecto, la novela es extraordinaria.

Como "monstruo moderno", Carrie resulta fascinante, y su influencia en la literatura posterior es abrumadora (que se lo digan a Chris Claremont). Algo que tampoco aparece en la película (sí en la que llevan siglos diciendo que se supone que van a remakear) son las cartas, los documentos y los extractos de libros que se escribieron en los años posteriores, que van dando forma a la historia, y es uno de sus grandes logros. Al margen de la narración principal y lineal, los documentos, que hacen las veces de elipsis, no solo aportan verosimilitud y solemnidad al acontecimiento (y al fenómeno TK en su totalidad), que también, sino que son un juego metalingüístico imprescindible. Como siempre, y aún pecando de la juventud e inexperiencia con la que siempre se justifica (innecesariamente) el autor, es una novela de terror moderno tremendísima, incómoda y atemporal.

Y aquí están ya todos esos elementos de King que a mí me molan tanto: la noche húmeda y viscosa, los bares de carretera, la América Profunda, las diferencias sociales, la estratificación escolar, el fanatismo religioso, la incorrección política y en definitiva el reverso tenebroso del Sueño Americano y de la Humanidad toda.

2 comentarios:

  1. lo auténticamente terrible de las novelas antiguas de King son esas ediciones de bolsillo de "plaza y Janes", que como leas dos seguidas te quedas ciego.

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  2. Pues como cualquier otro libro de bolsillo, ¿no? Yo estoy curtido, que me leo bolsilibros todas las semanas, y el Mondo Brutto, y la letra pequeña de mi contrato.

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