viernes, 1 de junio de 2012

“Risa de difuntos” (Col. Grandes Aventuras nº 49)

En ocasiones sigo leyendo bolsilibros, aunque no los reseñe ni aquí ni allá. Indiana James nunca falla. Es un cachondo mental y sus novelitas son un desiderátum. En este caso tenemos a Indy de vacaciones en Haití, junto con su colega Jim Tonic (un sidekick al que no conocía, y que habrá conocido en alguna aventura reciente; tengo la fea costumbre de leer los bolsilibros desordenadamente, aunque tenga, como en este caso, buena parte de la colección). Allí descubre enseguida, y de chiripa, que su amigo Caspar Van Eck, un pelirrojo gigantón (al que conoció en el nº 24, “Rally Beirut... ¡muerte!”) ha desaparecido. Sus pesquisas y sus descontrolados sobornos le llevan hasta una isla/comuna oculta, donde cientos de blancos han sido zombificados por un negro malvado. Cuando salva a Caspar, mediante hipnosis le sonsaca qué ha pasado, y de paso éste le pide que le mate, que al fin y al cabo ya está muerto y lo suyo no tiene remedio. Así que Indy, más ancho que largo, prende fuego a toda la isla, con todos los zombis y los negros tiranos dentro. Fin. En la trepidante colección de Indiana James, su más que probable autor Curtis Garland parece que disfrutó y se dejó llevar, más que nunca. Por ejemplo, esta novelita termina hacia la página 50, y a partir de aquí se completa con tres relatos breves, de puño y letra de Indiana (supuesto auto-biógrafo de toda la colección, de hecho), cosa totalmente insólita que yo sepa en el mundo de la novelita popular de kiosko. La primera historia se titula “¡Héroe!”, y está dedicada al gran John Boorman. Asistimos a una aburrida avanzadilla en plena guerra de Vietnam, que lleva semanas sin recibir órdenes, y por lo tanto sin nada que hacer. Cuando un día los altos mandos les envían al frente, son víctima de una encerrona de la que solo sobreviven tres soldados. El protagonista de la historia decide cargarse a sangre fría a los otros dos supervivientes para ser condecorado con todo boato. Una historia bélica cruda y metafórica sobre el honor y la estupidez de toda contienda. La segunda, “¿No han observado que...?” es una magnífica paradoja sobre un prestigioso doctor que empieza a sospechar que todos sus actos tienen una influencia en el mundo. Cada vez que se toma un chupito de una botella de licor de arándanos barato que le regalaron, el día siguiente amanece con la noticia de un magnicidio (el asesinato de Lennon, el atentado contra Reagan, el de Juan Pablo II...), y se obsesiona con el asunto hasta perder la cabeza. Bellísimo terror psicológico a lo Bradbury, que le dedica en este caso a Stanley Ellin y Fredric Brown. Por último, la historia corta “¡No matarás!” es otra fábula terrible sobre la amoralidad y la brutalidad policial, protagonizada por una pareja de maderos de la America Profunda. Dos polis católicos, honrados, simpáticos, incapaces de matar a una mosca, y que sin embargo no tienen miramientos a la hora de darle una paliza a un negro que viene de visita al pueblo.

5 comentarios:

  1. Jim Tonic, Fruno, JIM TONIC? joder, no tendrás números repetidos para vender por un casual?

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  2. ¡Rancio! He visto que te has unido al Butano, gran noticia.

    Creo que no tengo ninguna de Indiana James repe, pero aquí en Madrid conozco varios sitios donde tienen números que ya tengo. No sé en Barcelona, pero no es tan difícil encontrarse con números atrasados; lo difícil es encontrar los que a mí me faltan. Si quieres te pillo y te mando cinco o seis que encuentre por ahí y que ya tenga.

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  3. POR FAVOR, SÍ!

    Respecto a lo del Butano, yo me resistía, pero llegó un momento en que temía que me iba a aparecer una cabeza de caballo cortada en mi cama si seguía negándome...

    Por cierto que Garland, tras ciertos achaques de salud, se está recuperando tanto que anda con tres o cuatro novelas nuevas a la vez.

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  4. Muy buenas, ¿qué tal todo?
    y diablos disculpa que no me exprese en italiano, pero para los idiomas soy un negado, ya me gustaría, ya

    Acabo de llegar aqui por azar y en la busqueda incesante de completar mi coleccion de Indiana James de la que soy seguidor desde su inicio allá por los 80.

    Increibles e impagables relatos que tan bien has descrito y rendido tributo y que tan poca gente aprecia por desconocerlos.

    Asi que gracias por esta genial entrada

    Seguramente coincidimos hace un par de años cuando se reunieron en un café de Madrid, algunos de sus autores para conmemorar sus trabajos y rendir tributo a todos ellos.

    Estuvieron entre otros Curtis Garland y Frank Caudet con los que hablé y pude darles mis agradecimientos por tan buenos momentos.

    No se si seria posible ponernos en contacto para intercambiar información e intentar completar la colección por fín, llevo un monton de frustraciones por llegar siempre tarde a las ventas.

    Tengo varios ejemplares repetidos que podria intercambiar o regalar si al final la información llega a buen puerto

    Buen Blog

    Gracias colega y saludos desde Vallekas

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  5. Hola, Stormy.

    Efectivamente, ¡yo también estuve en aquella charla de Garland y Caudett en el Café Comercial!

    Completar la colección de Indiana James también es mi gran sueño... Yo ahora mismo no tengo repetidos, y me faltan un buen montón. En total, de la colección Grandes Aventuras tengo 31. Lo que sí conozco es alguna tienda de Madrid donde tienen ejemplares de Indiana que yo ya tengo, pero probablemente conozcas la tienda (siempre me encuentro con los mismos ejemplares que yo ya tengo: "Camelo-T", "Séptimo hijo de hijo séptimo", "La herencia Rickenbauer"... supongo que los tienes y que te pasa igual). No sé cómo podríamos llegar a un acuerdo, porque yo no tengo repetidos y no quiero deshacerme de los míos. Hombre, si me dices que solo te falta uno o dos, y que yo los tengo, pues sí que te lo daría, pero yo los quiero!

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