viernes, 4 de noviembre de 2011

Aerosmith - Unplugged (1990)


Hubo un tiempo en el que la MTV daba cosas maravillosas. Uno estaba expectante a sus boletines de noticias, porque las noticias normales, el parte, al menos a mí, me la sudaba. Los premios de la MTV eran un carrusel de diversión al estilo americano. Estaba el Headbanger's Ball, Beavis & Butthead, Alternative Nation, la “radiofórmula” retro, las primicias de videoclips de mis grupos favoritos de adolescente (que anunciaban con semanas de antelación; los videoclips, para los jóvees, eran un hype, un mito, en la era pre-Youtube), os fines de semana temáticos, donde veías muchos más videoclips de los necesarios de tus bandas favoritas. A comienzos de los noventa (por más que a la gente se le llena la boca de tonterías y desprecio hacia los naughties toda la música de la MTV molaba, toda, porque estaba de moda el rock, y no el dance o el soul bailongo feminista de mierda que escucha ahora La Gente. Me pasaba las horas muertas grabando horas y horas de la MTV, y es que, de verdad, todo era bueno. Y además estaban las actuaciones exclusivas, tanto en sus talk-shows como en el MTV Live y, sobre todo, en los Unplugged, ese descubrimiento fabuloso de la MTV que no era otra cosa que conciertos crudos, con instrumentos acústicos, para una audiencia privilegiada. Se cuidaban siempre de no emitirlos enteros, e ir descubriendo luego piezas inéditas, que ni siquiera estaban en las versiones en CD. Y al margen de los más conocidos (el de Nirvana, el de Eric Clapton, que no por manido deja de ser una gozada, o el de R.E.M.), mi favorito era el de Aerosmith. La banda de Steven Tyler y Joe Perry tuvieron unos ochenta desbocados, fueron un manual de banda maldita de heavy rock como dios manda, con heroína, peleas y escándalos. Y entre medias, un montón de discos, del primero al “Get a grip”, todos güenos. Y entre medias, justo antes de convertirse en una vergonzosa mierda para amas de casa y adolescentes gritonas, grabaron este acústico para la MTV. Fue antes de reventar el molómetro con “Get a grip”. El playlist es brutal, repleto de blues perfecto. Están aquí en crudo las mejores versiones posibles de clásicos inmortales como Toys in the attic, Walkin' the dog, Hangman jury, Big ten inch o Monkey on my back. Una revitalización poderosa e impecable de rural blues primigenio. Y además, la mejor versión que grabaron nunca de sus dos grandes baladas: Seasons of wither y, sobre todo, Dream on, ambos temas de su primer dísco (“Aerosmith”, de 1973). Me da pena que la gente recuerde a Aerosmith como una banda de hair-metal, cuando fueron unos dignos titanes del blues a la altura de Los Patos Que Ladran, los primeros Led Zeppelin o el propio Leadbelly. O peor aún: que la gente se quede con los Aerosmith post-Amazing, de las baladas sin alma para hacerle el chirri pesicola a las nuevas generaciones de groupies de la era Bieber. Steven Tyler es ahora jurado de programas de televisión vergonzosos, y ha ganado más dinero cediendo los derechos de sus temas buenos al Guitar Hero, que con el resto de su carrera. Porque nos han tocado vivir tiempos repugnantes. Pero el “Unplugged” de Aerosmith es una obra maestra, una joya en bruto de rock and roll que te da de bofetadas. Si hubiera que recomendar un disco suyo, yo antes que el “Permanent vacation” o el “Rocks”, aconsejaría acercarse al profano a este concierto, mejor si es posible en video. Y después le recordaría que no hace ni cinco años que se quisieron quitar la espinita, y dejar de hacer el ridículo, regalándonos ese pedazo de disco incomprendido que es “Honkin' on bobo”. Otro Aerosmith es posible: la versión “desenchufada” de Dream on en los estudios de la MTV es lo más grande que ha emitido nunca la cadena.

No hay comentarios:

Publicar un comentario