sábado, 22 de octubre de 2011

Robo-Hunter: Sam Slade's last case (2000AD progs 331-334; 1983)


Al final de la historieta anterior, Sam C. Slade recibe una recompensa millonaria, tras haber devuelto a la policía los múltiples objetos robados por Deller. En lugar de ampliar el negocio, Slade decide retirarse, irse a vivir a Tahití y dedicarse a tomar cócteles y ser agasajado por hermosas damas; lo que haríamos cualquiera. Así, han transcurrido 51 años, y Slade es un anciano fofo y amojamado. Hoagy y Stogie han pasado todo este tiempo tratando de devolver a Sam a la trepidante actividad, sin suerte. Hasta que un día llega un mensaje dentro de una botella, un mensaje de auxilio enviado desde la isla secreta de un misterioso Doctor Droid. Sam pasa del tema, así que sus robots ayudantes le duermen, le secuestran y se echan al mar en busca de la isla. El Dr. Sigmund Droid no será lo que parecía, y todo termina en un disparate genial, pero al menos Slade es recluído en la isla y sometido a una cura para perder peso. Una historia simpática de 20 años, que sirve a Wagner y Grant (lápices de Gibson, como siempre) para devolver al personaje de Slade a la senectud, como al principio del todo de sus aventuras.

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