sábado, 22 de octubre de 2011

Robo-Hunter: Escape from Bisleyland (2000AD progs 750-759; 1991)


Mark Millar, desatado y punk, sitúa la acción en un parque temático inspirado en los dibujos animados y el universo infantil creado por el magnate de la animación Mort Bisley (una mezcla entre Disney, Dalí y... supongo que de algún modo un guiño al artista clásico de 2000ad Simon Bisley). En este lugar hace 20 años todos los androides enloquecieron, al más puro estilo de "Westworld" o "Rascapiquilandia", y más de dos mil personas murieron. Ahora, un helicóptero que llevaba al presidente de los EEUU, Elvis Presley, a visitar su nueva efigie en el Monte Rushmore, se estrella fortuitamente dentro del parque, y Elvis es el único superviviente. Mientras tanto, Sam Slade está preparando su boda con Cutie, su detector de vida electrónica con rasgos femeninos, y presentándosela a su madre, justo cuando la CIA le secuestra para forzarle a introducirse en Bisleylandia y rescatar al presidente. En el parque se desata la locura, un disparate de cartoons asesinos, una niña superviviente y Sam tratando de salvar la vida, y no queda vivo ni el apuntador. El dibujante, estupendo, es un tal Anthony Williams, demasiado caricaturesco para que sus pilas de cadáveres y las escenas sangrientas sean efectivas, pero muy interesante. Y por cierto, que su Sam Slade se parece mucho a Bruce Campbell, y bien pensado sería el actor ideal para una (improbable) versión cinematográfica del personaje.

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