lunes, 10 de octubre de 2011

Los niños de la noche polar (César Torre, 1981)


Esta historia tiene lugar en una aldea noruega llamada Borso, donde un eficiente equipo de científicos y biólogos han sido enviados para investigar la desaparición de un equipo previo. Por lo visto, los primeros enviados dejaron de comunicarse después de advertir sobre unas extrañas mutaciones. El segundo equipo será recibido por una población esquiva, demudada y con los rostros desencajados. Pronto sabremos que toda la población ha sido sometida por los infantes, que efectivamente han sufrido horrorosas mutaciones: los cerebros de todos los críos han crecido hasta resquebrajar los cráneos, palpitar y borbotear a través de la piel azulada de sus cabezas, y han adquirido poderes de control mental, así como una mala hostia bíblica, que les tiene puteando a los adultos las 24 horas del día. Un tercer equipo, el de los verdaderos protas de la historia, tendrá que ser enviado, esta vez armados y al volante de una tanqueta, una vez que el segundo equipo también perece y deja de comunicarse con la civilización. La ambientación del pueblo noruego, el misterio de los vertidos en el fiordo que están mutando a los niños, la desasosegante actitud de los nativos y el desenlace, dejan un poso verdaderamente acojonante.

No hay comentarios:

Publicar un comentario