martes, 23 de agosto de 2011

Awkward (TV series) (MTV, 2011)


Este mes de agosto espantoso se está estirando, estirando y estirando como un moco pegajoso de esos que se enganchan a una terminación nerviosa que asoma de la espina nasal, que cuando tiras para sacarlo te hace lagrimar. Para sobrellevar un poco mejor esta canícula, me he enganchado a esta estúpida serie para adolescentes. Sólo estoy siguiendo estos días Breaking Bad y Futurama, y con tanto tiempo que matar y tanta resaca mortal solapándose una detrás de otra, necesitaba más dosis herziana, cualquier mierda refrescante que llevarme a los ojos. Me enganché, de inmediato, antes siquiera de ver el primer capítulo, a Camp Playboy, una telecomedia magistral del Canal Playboy, cuya única línea de guión reza: "chicas, despelotaos y hacer cosas típicas de campamento cristiano americano, anda". Muchachas desnudistas en un bosque pasándoselo pirata, dándose chapuzones, peleando con mangueras, pescando peces y pezones, dándose de comer unas a otras marshmellows gordos con venas, todo esto a cámara lenta a ritmo de saxos sexys. Una obra maestra. Pero resultó que lo de primer capítulo era broma, y no existen más, sólo nos regalaron esa primera entrega. Justo cuando la conejita japonesa de cabellos níveos, la japonesa con las tetas más gordas de Asia, se enfadaba con la de Milwaukee y prometía no volver a compartir la cantimplora...
Pero estoy divagando. Awkward es una serie de ese Canal Playboy aún-más-soft en que se ha convertido la MTV, protagonizada por una quinceañera que habita un instituto yanqui sin tener un papel muy claro en él: ni es jefa de animadoras, ni zorra, ni empollona, ni friqui de mierda, ni negra de mierda, ni hispana de mierda... No es nada. Y está loca por los huesos del quarterback, faltaría más. El punto de partida de la serie es el siguiente: la niña mona a la que (incomprensiblemente, porque todas las personas de mi clase estaríamos trempando por ella) nadie hace ni puto caso, tiene una jaqueca y cuando llega a casa del insti se encierra en el baño, saca un bote de aspirinas y en ese momento resbala y se mete un hostión que la deja inconsciente y con el brazo en cabestrillo. El cuarto de baño queda sembrado de pastillas, el secador de pelo ha caído estratégicamente en la bañera llena de agua, hay algo de sangre por el suelo... Por supuesto, nadie en el mundo cree que Jenna, que así se llama la loli, haya tenido un accidente, sino que se convierte en una suicide girl y en la tía más popular del instituto. Tiene un blog, tiene un par de stalkers, unas amigas idiotas y unas enemigas estratosféricamente idiotas. Sobre todo está muy graciosa una animadora gorda, que recuerda bastante al personaje de Kim Kelly/Busy Phillips en Freaks & geeks, pero en fondona. Las reminiscencias a F&G no van mucho más allá, aunque es inevitable acordarse de Apatow, del furor ochentero, de la estratificación social en la escuela americana documentada en mil y una películas americanas. Pero esto tiene formato de sitcom de 20 minutillos, lo cual se agradece mucho. Sin dejar de ser una bobada para el adolescente americano pijo medio, me ha atrapado incomprensiblemente, y me interesa muchísimo todo lo que le pasa a esta chica, que se parece a mi Bea o a una Winona Ryder prepubescente. Me he reído un par de veces en los seis episodios vistos. Está exenta de mojigatería, pero tampoco peca de incorrección gilipuertas, y desde luego a priori no parece un producto destinado a la misma audiencia subnormal que Padres al control o Madre adolescente. Me ha sorprendido bastante y hala, así van pasando las semanas, que qué largo que es esto.

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