lunes, 6 de junio de 2011

Eddie Vedder - "Ukulele songs" (2011)


El truhán de Pearl Jam sacó la semana pasada al mercado un disco en solitario, pero en solitario solitario, forever alone Eddie y un ukelele, una guitarra de juguete (¿roto?), dándolo todo. Con su voz desgarrada y emocionada, sin que falten sus característicos gorgoritos y ecos prolongando el quejío. Pero esta vez sin electricidad, ni percusión, ni nada. Eddie aferrado al microinstrumento, va dando cuenta una tras otra de 16 canciones. Y a estas alturas de la vida, perdida toda esperanza en todo, de pronto con este disco Vedder me ha convertido en su fan número 1.
Al principio me daba un poco de risa el asunto, porque a Pearl Jam nunca me los tomé en serio y Eddie es como un colega pesao al que evitas, tiene un poco cara de pánfilo. En el colegio contábamos cosas muy graciosos sobre él, era como un chiste recurrente, porque éramos más de Nirvana y todo eso, pero en fin, ahí están sus discos, un cacho de década en rebanadas. Y no había vuelto a saberse nada practicamente de Pearl Jam, su tren pasó hace quince años. Pues ahora parece que PJ quieren volver con fuerza y echar unas meadas territoriales, y como anticipo Vedder edita esto: un disco de canciones varoniles con guitarrica. Anonadado y emocionado me hallo. Hay que tenerlos cuadrados. Y la verdad es que engancha. Es honesto de cojones, te imaginas a Eddie Vedder pidiendo en una esquina y dan ganas de echarle unas monedas, por majo. No, en serio, me ha gustado mucho esto. Claro que yo me puedo tragar horas y horas de Tiny Tim, a lo mejor no es plato de buen gusto para todos.
Empieza además con un tema cafre (es un decir, porque todo el ruido que se puede sacar de un ukelele es nada), versión de un corte de uno de los últimos discos de los propios Pearl Jam, y tiene por ahí a la deliciosa Cat Power cantando en un tema, una versión de Sleepless nights de los Everly Brothers a dos voces y otra de Dream a little dream of me para cerrar elegantemente. Solo algún pequeño arreglo de cuerdas y voces, el resto es puro minimalismo que a mi no me remite exactamente ni a Hawaii ni a Seattle, sino a un sitio muy raro, porque me he quedado como el de la portada.

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