jueves, 23 de junio de 2011

Country Beat - "The best of Country Beat" (1972)


Uno de los aspectos que más me interesa de la producción musical mundial, son los discos extraños centroeuropeos que adaptaron o fusilaron géneros musicales ajenos y exóticos. Así como es bien conocido que durante los años setenta (y en realidad, aún hoy en día) la filmografía turca se plagó de películas imposibles de creer, que se limitaban a copiar y suecar lo que venía de Hollywood a su parapléjica manera (ahí están las versiones turcas de Superman, Star Wars, "Rambo", "El exorcista", etc.), otro de los casos más curiosos e increíbles de préstamo y adaptación de fenómenos exóticos tuvo lugar, en esos mismos años (y, de nuevo, con ramificaciones que llegan a nuestros días) en los países eslavos y balcánicos. Resulta difícil de creer si uno no lo escucha directamente, que en la ex-Yugoslavia surgiese un verdadero fenómeno de masas alrededor de un puñado de cantantes que abrazaron el espíritu de los mariachis mexicanos, y se dedicaron a componer y versionar sus propias rancheras, con productos tan jacarandosos como "Meksiko" de Djordje Masalovič, "Milic Ljubomir i Paloma" de Razvod Braka o "Divna Gvadalahara" de Slavko Perovič, y así un buen montón de vinilos de mucho alborozo. Supuestamente, los balcánicos (ya desde los años 50), fijaron su punto de mira en América Central a la hora de importar un exótico estilo superventas, simplemente porque México era una dictadura comunista, como la suya, y sus rancheras suficientemente atractivas para Zentropa o más como pudiera ser el beat liverpuliano. Pero la cultura de EEUU o la Europa occidental no era plato de buen gusto político en la Europa Oriental.
Sin embargo, de forma casi soterrada, y ya entrados en los años 70, sí que surgió otro fenómeno de usurpamiento similar al Yu-Mex, pero puestas sus miras un poco más hacia el norte: el Yu-Tex. A través de la red se pueden localizar incongruentes y fantásticos ejemplos de artistas balcánicos grabando discos disfrazados de cowboys, como la estrella Rafko Irgolič y su llenapistas "Oh, Susana" (1973).
Aterrizando, por fin, en este recopilatorio, nos encontramos ante los grandes éxitos de Country Beat, una superbanda de homenaje al country norteamericano más ortodoxo, desde el cénit de todo este fenómeno comentado, aunque en este caso desde Checoslovaquia. En este caso, todas las versiones están cantadas en estricto inglés, por lo que, sin prestar demasiada atencion, podría pasar por un aburrido compilado de estándars vaqueros. Sin embargo, la voz de Ladislav Vodička, Nad'a Urbanková, Karel Kahovec y los Lubomír Pánek Singers, con ese acento cerrado de vampiros transalpinos, recuerda más, como decían en WFMU, a Benny Hill que a Johnny Cash. A destacar la versión checa de Ring of fire, correcta y flemática pero que en mi cabeza no deja de sonar tan estrambótica como si la hicieran Dinamita Pa Los Pollos.

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